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Oportunidad

Me soltó su suave mano
para soltar su oportunidad…

De que las sombras tropiecen con su ser,
de que sus ventanas se empañen de otro aliento,
de que sus barrotes cambien de color,
de que sus palabras azucaradas consigan otra presa,
de que sus negros humos afinen toda su confusión,
de que los árboles pueden ser talados con los dientes,
de que el tiempo y el espacio no significan nada,
de que aún hay manos que anhelan posarse en su cuerpo,
de que hay ojos devorando su vasta inocencia,
de que hay distintas tonalidades de temblores,
de que hay derechos, precios y errores muy caros,
de saber que no se vive de ilusiones y amor,  
de saber que los fantasmas te comen la cabeza,
de saber que su necesidad es una víctima,
de saborear que la lujuria está en cualquier esquina,
de cambiar los matices de los ojos que la contemplan,
de montarse en un remolino que no lleva a ningún lugar,
de degustar lenguas con sabor a vacío, 
de creer que los poetas son decepcionantes,
de confirmar que el amor es un juego manipulador,
de que su confianza es una serpiente danzante,
de que la toga en el alma solo tapa las heridas y no las cura,
de que el ego puede pasar por encima de todos,
de que el dolor no entiende de cuerpos y es ineludible,
de que un abandono no tiene gusto a crimen,
de que todo puede ser nada y nada puede ser todo…

De seguir a las nubes que huyen
en vez de su herido corazón.

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Inútil

Su lástima en mi tintero
es un esmalte amarillo
que me apuñala ventanas
en convulsiones de desiertos.

Aplasta,
me pasa por encima
quiere mi última gota
de nada, absoluta.

Libertad que arde
en cada ampolla de mis pies…

Sus ojos son espejismos,
relucientes duraznos de plástico,
un diluvio de sal en cubos
y lágrimas de sol que saben alcohol.

No necesito de tus dedos
en mis llagas sangrantes…

Puesto en cuarentena,
cuento mis plateados pasos,
y nadie entiende
que estoy donde pertenezco.

Soy la enfermedad de lo pábilos,
un juego de llamas frías
que acarician silencios
y que su lengua absorbe como esponja.

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Nada y todo

Lobo, cazador
cerca, lejos,
lejos, muy lejos
¿Qué mirás?
sarbalap nos

Mucho gusto de desconocerlo

Cazador, lobo
tibio, frío, muy frío, helado,
otro estadio,
otro juego,
distorsionado.

¿Lo encontraste?
sarbalap nos
y nada mas
¿Te entra?
A mi me sale,
me brota,
mi lagrima de cristal.

Abogo,
deseo
¿Podés ver la nada?
Yo te lo digo,
es nada,
era nada,
soy nada
¿Qué sos vos?

Me cansa ser explícito
mi querido visitante
sarbalap nos,
en cualquier orgía,
en las burbujas de champagne
o en las de tu copa de jabón.

Cazador
¿Cazaste la onda
o la onda te cazó a vos?
Te regalaría mi consciencia
pero tengo que limpiar el piso.

Abogo al lobo
¡achiiiissss!
solec sol a ocigrela
y a todos los paridos
bienvenidos y maldecidos,
epm y modular,
alud de silencio
de sin párroco
a esta enfermedad.

Schedule,
wide,
tired,
out of mind.

No como de esta basura,
solo me revuelco,
te saludo y te despido,
te aprieto la mano,
te toco la cara.

El lobito parece un perro
pero no puede dejar de ser
lo que es.

El valor del sacrificio

Mensaje anómalo que se deslizaba
por las yemas de sus dedos,
su radiación encubría algo
(Yo sé que ella sangraba por dentro).

Quería el sendero luminoso
para inmolarse en la arena caliente,
quería un juego de artificios
por sus penas expandidas.

Se inyectó de miedo
por alguien que nunca valió,
deformando sus palabras,
traicionando su cuerpo de sed.

Solo retenía
besos con alas de murciélagos
que atesoraba con culpa
en sus mejillas convulsionadas.

Su lengua retardada
decía lo que no quería,
así se enamoró de su miseria
resignando la justicia.

Con su opaca frescura
y su confusa sinceridad,
atormentó un delito interior
del que siempre fue inocente.

Absorbida por la obstinación
de su trunca existencia,
juega con su agonía y la posibilidad
de irse de la manera mas cobarde.

Mi fetiche

Ponételo,
y no digas nada,
ese, mi preferido,
satisface mi pensamiento abstracto.

Ponételo,
quedate ante mis ojos,
y no preguntes por qué,
reluce mi costado mas perverso.

¿Puedes creer que algo
tan simple, tan banal
pueda encender mi deseo?
Decime que creés.

Te vistes para ser tomada con dureza,
para ser destrozada por el placer,
así explotas mi debilidad,
llevándome hasta el límite.

Este juego morboso,
que nos gusta,
es una obsesión
peligrosamente adictiva.

Encaramada en tus tacos,
enaltecida por la imponencia,
brillando en las luces negras,
confundiéndote en el humo.

Déjatelos,
puedo sentir tanto,
no necesito tocarte
para envolverme de pasión.

No te lo saques,
aquí ante mis ojos,
complace mi inspiración,
crée en eso tan insignificante.

Esta parafilia,
que nos gusta,
es una obsesión
peligrosamente adictiva.

Y aún tras tu ausencia,
podré saborear la esencia
que viciaste
en el aire y en mis cosas.

Impetu (gramos de luz)

Aturdido,
con las manos lastimadas
¿Cómo se logra despertar?
Miseria concreta.

Juego circense,
arraigo sin Dios
ante las desdichas
¿Qué mundo es posible?

Entre la resignación
y la comformidad
¿Cuál es el color
de la homonidad?

Calamidad unánime
desdichas injustificables,
duermo al callar
ligandome al sometimiento.

¿Quién quiere aceptar?
¿Quién quiere rendirse?
¿Quién quiere negarse
ante el eco del no?

Esas horas

Manos decoradas por la imprecisión,
manteniendo tu tiránica imposición,
llenando estas horas,
matando al deseo.

Cada roce es una tortura,
cada juego es un roce.

Tengo el tinte,
conozco el lugar,
soy la pérdida,
donde no hay cruces.

Nortes disparados, arribando,
acercando la certidumbre senil,
llenando estas horas,
matando al deseo.

Cada roce es una tormenta,
cada sueño es un roce.

Pero en estas horas
perdí mi lugar,
soy desconocido,
donde no hay luces

Puntos buscándose, proponiendo,
distorsionando las banderas,
llenando estos deseos,
matando las horas.

Oculto

Sos un talento oculto,
por todos los pasos quebrados,
por cada sueño convertido
en pesadillas de antaño
por cada juego perdido.

Mira la zona arder en si,
conmuevan las ansias… (sin ganancias)

Por todos y por nadie
saltan inocentes por culpables
en lugares tan brillantes,
los hacen acegables.

Extraño hecho, extraño día

Extraño hecho en extraño día. Cuando los tirones acorralan el alma mas fría, tan intrínseca. Los poseídos hacen su juego en fuegos desconocidos. Los denominados admiran y se hacen invisibles ante la magnitud. Estoy alucinando, otra vez. Ilusionando cuando el infierno está. El sueño de siempre, la represión se presenta y no avisa.