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Núbil espíritu

Cortando en derredor de sus palabras,
musgo violáceo forjado de óbitos,
su intuición es un muro de resortes,
su punción desarticulada espinada de beldad.

Garabatos de sombras pisadas,
furia de agujas desincronizadas,
destellos de pájaros verdes,
abertura de jaula invisible.

Caigo en razones dibujadas,
caigo desde edificios de telgopor,
caigo sobre ascuas negras,
caigo hasta tergiversar los sueños.

Piel que se le despega de su nariz,
despertares encapuchados de lluvias,
su consecuencia entretejida en los dedos,
su desgarro a borbollón y mezcolanza.

Salpicados de luces traccionadas,
lenguas de a miles lenguas,
rompiente de relámpagos aceitados,
grieta en donde escarba con candor capricho.

Caigo en vacíos llenos,
caigo desde olas de hiel,
caigo sobre colchones de basura,
caigo hasta tener que aprender.

Dulces sueños

Ella…

Duerme.

Cuando los fuegos del cielo
estrepitan y cosechan cráteres
en los vastos jardines de cemento,
invadidas por los anisópteros de verano.

Ella…

Sueña.

Cuando el fantasma plateado
juega con su cuerpo sedicioso
en las luces de los vértices
convergidas en tactos concretos.

Ella…

Goza.

Cuando en sus ruidos mutan
en un tenue y sinuoso respirar,
partiendo su confusión en gajos,
pisoteando su pueril intuición.

Ella…

Despierta.

(para luego volver a gozar)

Metodismo

Nací con la intuición,
perforado en lo súbito,
con forma de casa
y camino sin salida.

Tendencias supremas,
constancias de aire,
con formas parpadeantes
y ritmos chillones.

Lugar del tiempo,
donde no hay espacio,
con forma de razón
y ritmo inexpreso.

Ternura rígida,
socavando las estructuras,
con forma inflexible
y gusto tieso desabrido.

Seguridad previsible,
químicas invisibles,
con formas inherentes
y significados blandos.

Rompecabezas informal

Tu humor es una sábana ensangrentada,
mundo que no funciona.
Tu visión es la fugacidad de las aves,
rompecabezas informal.

Tu aposento es una vela congelada,
revueltos prismáticos.
Tu vida es un planeta distante,
cobre resbaladizo de otro tiempo.

Tu deseo es un eclipse vertiginoso,
espejo entramado sin bordes.
Tu intuición es una lanza eléctrica,
fango enarbolado con premeditación.

Tu existencia es un cadáver flotando en un río,
mirada cerrada, partícula desconocida.
Tu miedo es un muro de porcelana,
deshojando novedades vacías.