Posts etiquetados como ‘ego’

Oportunidad

Me soltó su suave mano
para soltar su oportunidad…

De que las sombras tropiecen con su ser,
de que sus ventanas se empañen de otro aliento,
de que sus barrotes cambien de color,
de que sus palabras azucaradas consigan otra presa,
de que sus negros humos afinen toda su confusión,
de que los árboles pueden ser talados con los dientes,
de que el tiempo y el espacio no significan nada,
de que aún hay manos que anhelan posarse en su cuerpo,
de que hay ojos devorando su vasta inocencia,
de que hay distintas tonalidades de temblores,
de que hay derechos, precios y errores muy caros,
de saber que no se vive de ilusiones y amor,  
de saber que los fantasmas te comen la cabeza,
de saber que su necesidad es una víctima,
de saborear que la lujuria está en cualquier esquina,
de cambiar los matices de los ojos que la contemplan,
de montarse en un remolino que no lleva a ningún lugar,
de degustar lenguas con sabor a vacío, 
de creer que los poetas son decepcionantes,
de confirmar que el amor es un juego manipulador,
de que su confianza es una serpiente danzante,
de que la toga en el alma solo tapa las heridas y no las cura,
de que el ego puede pasar por encima de todos,
de que el dolor no entiende de cuerpos y es ineludible,
de que un abandono no tiene gusto a crimen,
de que todo puede ser nada y nada puede ser todo…

De seguir a las nubes que huyen
en vez de su herido corazón.

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Solo

Con un picahielos quebré su límite
mutilé la frazada de su paciencia
y me dejé estar en mi espesa nube
que nunca supe disipar.

Ahora estoy solo…

Rasgó mi alma y me bañó de luz
sus espasmos irreversibles
movieron mis cimientos mas grises,
una catapulta nos incineró.

La dejé sola…

Molí a palos su confianza
con mi sólido ego.

Safe Creative #1008187079979

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Ácaro

Cabeza de bomba,
despliega intenciones tardías,
ruedas de acero oxidable
con sigilos hediondos a cadáver.

Mañana es un fantasma
con dedos de picos
de pájaro carpintero que se arrastra
en su jaula de alambre.

Sin falanges,
con sueños de diosoma,
busca una nube eléctrica
que despiste sus pies.

Arrugar el ego,
como una lámina de cartulina,
parece ser el signo
de dispersión y acumulación.

Tropiezos

Corto el cable,
cuelgo mi ego,
alfombra blanquecina
derrapada por el temporal.

Ser como la mugre.

Voces perforan,
paredes de papel,
dejan resquicios
que nunca pude ver.

Ser un embotellamiento
perpetuo

La canasta al margen,
turbio río que arrastra,
las piedras no saben cuidar,
los árboles pueden mentir.

Ser un déjà vu,
echando tropiezos.

Engamulado en clavos,
la fiebre en soplos,
no hay manos alrededor,
temo por la cosecha.

Ser alguien que detesto.

En la palidez

Nervios que cortan acero
escupo peces de fuego
arrastrándose por los aires
dibujando esperpentos.

La soledad…
se caerá de madura
es como un fruto agrio
deshaciéndose en mi boca.

Horizonte en sombras,
lacrimoso sueño de avenencia,
empuñando el ego discrepante,
turgente lluvia goteando en mis manos.

Las cenizas…
desentierra la lumbre de mi entraña,
arde y sangra la luna,
deforestando mi corazón.

En la palidez del aliento
y los espíritus sin motores.

Raíz de diecinueve nudos,
culebra que recita un aurora,
con la nariz en la fina vertiente
y un soplido húmedo que roza mi oreja

Lamiendo el barro entre mis dedos,
asmática embeleza atravesante,
nocturno bosque fluorescente,
un relámpago quebró mi cráneo.

Lokura (a la que admiro)

Muévete en las palabras
que salpico de mis dedos,
en los arduos pensamientos
que desmantelas con imágenes.

Inconsciencia kamikaze,
locura que me envuelve,
de la rareza que nos brota
cortados por la misma navaja.

Sos como un volcán
que no sabe explotar
que salpica de solo
simple y pura inercia.

Poder de tu ego contra el humilde,
poder de tu ego contra tu ego,
desplegando las alas carmesí,
que pueden crear disyuntivas.

Negras mariposas te revolotean
en esos cielos alienados,
en esos ojos verdes grisáceos
que son mi quimérica ambición.

Y te duele lo que sos,
en tus rincones de flores muertas,
en tus desastres cotidianos,
en tus vacuidades de luz,
en tus necesidades de sombras,
en tus caballitos de batalla,
en tus amores perdidos
en tus dolores podridos.

Muñeca de trapo
de botones descosidos,
de horizonte rasgado
empapada por una lluvia ácida,
arrasada por la ansiedad,
acariciando el fuego,
para saberte de tu límite

De la sangre que te obsesiona,
manchadas en sueños de azulejos,
en tus labios sedientos de palabras,
veintisiete son las tumbas sin cruces.

Tal vez seas mi sexto sentido.

Distante ante el enemigo

Mis ojos bucean
en palabras asimétricas,
en júbilos de carne
con disposiciones alterables.

Desgarré la estrategia,
pondré el puñal en mi mente,
así diseco la dulce fantasía
para someterme a la realidad.

Cansado de deambular
en el espiral con refracciones,
como un cuerpo adornado
con guirnaldas parpadeantes.

Socavación en el hielo,
con las rodillas quebradas
y añicos de aliento
para desterrar un quejido.

Tiempo putrefacto,
en las manos de la desidia.
Decapitando el ego,
para asumir la flagelación.

No consigo ni el intento,
devoro ilusiones pasajeras,
me aplasta la misma nada,
soy mi peor enemigo.

Miraré mis deformes pies,
me sentaré en la tierra,
y me electrificaré con aire
para contemplar lentitud.

Esa es la naturaleza del ego

Buscando ese rayo de luz, gotas de océano.
¿Quién llegará a lo divino?
¿Llegará ese sabor? ¿Llegará ese destello?
Existencia que me tienes a mal traer, emprende algunas almas valientes deseando esos primeros vislumbres.
Sacude mis cimientos con una danza interna, espero por tu vibración.
Deshazte de todo y de todos tus cconocimientos, ahora no te serán necesarios.
Encuentra tu propio ritual, la angustia y el significado me persigue con robusta fluidez.
Acusado por el solo como el mejor capriho, intento comprender.
Todo el mundo trata de dominar. Esa es la naturaleza del ego, no puedes cambiar a los demás pero cada uno puede cambiar por si mismo.