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Paradigma del simio aturdido

Ido en el día en que iba
la presa no pesca perdiz
faltaba frío en el lío alzado
mas juglar encendió celos.

Arribo al castigo del testigo
que ofrece con creces los peces
aireados mareados de montos
sucios besugos corruptos.

Agarra la manga desnuda
que chorrea sin correa desierta
de fulgor ardor y comezón
al son del timón sin brillo.

Intro designio estático
sirenas marchitas estrangulan
paciencia demencia interior
con arraigo sobresalto tos.

Daño contrajo el temor
medida sin prisa al abismo
cuando arden tuercen y escupen
pañuelos limpios granizados.

Mal trago para el vago
que sordo de igual canción
perece de insomnio y felicidad
sin cuartos techos ni opiniones

Capa se agita de susurros
en los murmullos del mangrullo
pisa la ventana arrastrada
que en paz de faz dibujé

Era sin pena que enajena
al mentón recto directriz
para la rana comensal funesta
que supo en gris creer.

El lugar

En las arrugas de tu sabana
solía esconderme
cuando saboreaba tu capullo
y activaba tu palpitar.

Cada sonido bañaba mi alma,
socavándola, estirándola,
eran tiempos sabrosos
de suma fe y llamas.

El mundo se reducía,
toda expresión valía.

Cuando el cielo era una lagrima
desplegándose en los rincones
donde las palabras eran mudas
y cantaban las miradas.

Danzantes espíritus jóvenes
nos hacíamos de frescuras,
embrigándonos de sombras,
soledades y dolores.

Cuando las tinieblas no eran
mas que meras nubes negras.

Nos ocultábamos de las miserias
que nos atormentan en cada día,
con tantos vestigios de piel,
nutriéndonos de pasión y deseos.

Colisión escrita con gritos contaminados

Escarbando en la sombra
que se construye de perdidas
que colisionaron de a tumultos,
mutando en espectros cerebrales.

Rasgando toda la luz
que algún día supo brillar
que se escribió en alguna página,
decorando en mera retroactividad.

Machacando el alma
con un aliento sedicioso
en noches que gritan
con voces de desamparo

Delatando en los latidos
que marcaron un rumbo
que se contaminó de miedos,
desabotonando miserias.

Durmiendo rodeado de mortuorios

Es el grito disfrazado
a través de los pasillos,
obnubilados y descendentes,
cerrados, de escasa luz.

Alguien cayendo.

Habitación de paredes apretadas,
rastros de cabellos negros,
en la inmensa nube blanca,
tan suave, tan infame.

Extraños ojos fallecientes.

Dentro de alguien mas,
hay un escueto frío blanco,
corazón de luna, cubierto de nieve,
creyente, imparcial.

Dragaste la sangre, deformándola

Corona de espinas
para el fatigado insaciable,
que escondía los suspiros
y desoía los halagos.

Esfuérzate y respira en mi lugar.

Serán unos eternos años
creciendo para abajo,
mirándola desaparecer,
en forma ordinaria, mundo durmiente.

Irritando profundos espejos.

Succionando las sonrisas,
presionando las horas,
dentro de un nuevo cruel día
en tus inverosímiles ojos lentos.

La noche siempre es terror.

En nombre de la intuición

Con agudeza
roba mi sueño de esta noche,
aplomando los días,
desolando las noches.

Esperando una fría luz,
un grito silencioso,
en nombre de la intuición,
resquebrajando la figura.

Palabras que ciegan,
pintando con la agonía de la danza,
desestructurando las formas,
complaciendo los miedos.

Corre dentro tuyo,
hasta perderte,
hasta que implotes
con fuego y propulsión.

Mentiras deformadas,
secretos perseguidos,
en secuencias desesperadas,
en caos transigente.

Territorio

Febo se esconde,
hora de aprisionarse,
en este lugar
no está permitido saludar.

Decapita tus miradas
u otro lo hará por vos,
todos se desconocen
como la suciedad en las uñas.

El ambiente hediondo
de basura quemada
y el hartazgo
de tanta grasitud sonando.

Por tu propio bien,
por la luz ausente,
deja las cortesías
y olvídate de rezar.

Bajo mi razón de cartón,
arrugando mis ilusiones
Espero que algún día
nunca pases por acá

Porque mis ventanas transpiran
gotas frías de temor,
donde los escarabajos se avecinan
y las lagartijas adornan mi oasis

Porque tengo un monstruo inmenso
que es imposible detener su crecimiento,
que descreo en su apariencia vegetal
que alimenta este misterio.

Ser vecino del infierno,
ser una flor sin color,
solo un poco de clemencia
a estos inentendibles dioses

A quién ni siquiera me atrevo a tener

Sus cabellos elásticos y electricos,
antena del día, calculando la pesadez.
Brillante torpeza que me arrastra
y me remite identificación.

Nacimos en tiempos equivocados.

Su propia forma de azucarar las palabras pacientes,
lleva en sus manos la dorada experiencia,
un odio renegado de donde pertenece,
espíritu aireado y rebelde al paso del tiempo.

Nacimos en tiempos equivocados.

Su piel golpéa y me trae confusiones,
solo guardo mis palabras ausentes
que celosamente mantengo así.
Transgeneracionales como alienados.

We’re born in wrong times

(I know that)

Partiendo

Coraza que no sirve,
sueño que no anda,
contaminados por la radiación,
cotidiana e imperceptible del día.

Los escapados de un mundo partido,
perdido, lejano y hundido.

Joyas que no relucen,
cambian su nombre por basura
incorporándonos al nuevo aroma,
distinto y acostumbrante.

Pedazos que caen,
la cueva será la cripta
de los momentos y las trampas,
perfeccionándose al paso del tiempo

Duda que destroza el cerebro
confundiendo, proyectando y errando.

Pasadizos cambiantes,
abultada fineza y decepción.
Glorias olvidadas muriéndose
de desnutrición de halagos.

Partiendo hacia las sombras
que los aclaman y reconocen.

Extraño lugar
que no extraña la luz
y en donde la luz
se hace olvidar

…de su densidad
…de su posibilidad
…de su magnitud
…y significación.

Restos

Espíritu arrojado de tempestad,
el aroma de la templanza,
las ciénagas en la cabeza,
el dolor furtivo en la sangre.

Sombra contrariada de inciensos,
el sabor de la dureza,
la tuberosidad en las ideas,
el grado camaleónico en las lagrimas.

En los retazos del día,
en la basura de la ignorancia,
en la resignación de los sueños,
en las caras desdibujadas.

El tormento de los condenados

El deseo cual dulce veneno,
carcomía la desgastada razón,
mis torpes caricias marcan el rumbo,
mi incontrolable sonrisa drogada de su presencia
dejó fluir mis fantasías.

Deseos de retención
cortándose en el filo del eterno horizonte
en el astro incandescente,
sobre las sombras frondosas.

Aún no lo sé
pero seguro que ella es un ángel.

El día en que el sistema falló,
vivimos en sombras
y el sol brilla siempre en otro lugar,
el tormento de los condenados,
la necesidad fluye en mi,
cada uno se transforma en aquello que hace.