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Ilusión vagabunda

Tedio de sosiego
la vida no tiene la culpa
de la porquería que es,
remedio caduco de parásitos
que glomeran en charcos de pus.

Aspiré la cristalina ilusión
con mi fosa nasal
para contemplar tu común perfil,
tu rareza inexplicable,
tus barriletes atascados.

Tantos sueños en tu piel
en mis manos transpiradas,
guardadas en hechizos,
salpicadas de nebulosas
tizas rojas y verdes.

Acéfala ilusión que vagabundéa
en la fría tiniebla descascarada,
en las sombras de tus sueños de cristal
como el resorte desdoblado,
manchas blancas de aureolas aceitosas.

Sos la magnética levitación
o solo la sed de mi capricho.

El valor del sacrificio

Mensaje anómalo que se deslizaba
por las yemas de sus dedos,
su radiación encubría algo
(Yo sé que ella sangraba por dentro).

Quería el sendero luminoso
para inmolarse en la arena caliente,
quería un juego de artificios
por sus penas expandidas.

Se inyectó de miedo
por alguien que nunca valió,
deformando sus palabras,
traicionando su cuerpo de sed.

Solo retenía
besos con alas de murciélagos
que atesoraba con culpa
en sus mejillas convulsionadas.

Su lengua retardada
decía lo que no quería,
así se enamoró de su miseria
resignando la justicia.

Con su opaca frescura
y su confusa sinceridad,
atormentó un delito interior
del que siempre fue inocente.

Absorbida por la obstinación
de su trunca existencia,
juega con su agonía y la posibilidad
de irse de la manera mas cobarde.

Pienso y pensaré

La ternura es espacial, su órbita acapara rincones del corazón sumergido, en mares desiguales y desínteresados de herdor. Su oxígeno es perfume, su lazo interminable, su gravedad tan intermitente e indescifrable en momentos que no cabe de entendimientos.
Luces tenues que no dañan ojos curiosos y ajenos, se promuelga un poco de libertad juvenil, eran bellos aquellos tiempos, cuando la nostalgia pega, y pega. Sol que sale para todos y cada uno, dejé escurrir una canción que desconocía, y como ya sabés la curiosidad mata al ser. El precio pesará en cuanto el tiempo corra y haga su propio jugo del destino.
La cercanía mata, me quema la idea de estar tan cerca y lejos a la vez de tus brillos. Inmensa bendición de lo que sos.
Pienso y pensaré, es tu legado el que dejaste en el aire. La idea me desidratará, no es tu culpa, siempre es al mía, pero buscaré rincones de palabras que adornen lo que pasó y deseo que pase.
Pienso y pensaré, en tu olvidado nombre y en lo que en el fondo significarás para otros. No te excuses que soy de desconfiar en ajenos.
Y aunque no dije nada, te dije todo, es mi forma de ver las cosas, se necesita digerir con suavidad. No te pude oír, y no me lo perdonaré jamas, porque las palabras son oro y su entonación ese brillo tan endulzante. Pienso y pensaré, en lo que se rescató, no hay salidas, es mi obligación, a favor de la visión e interés. Pienso y pensaré, hasta mi último suspiro.

Invertida

Llevas la culpa
encadenada a tus pies
y un sentido invertido.

Tu dolor abierto,
tu ansia de libertad,
tu soberana inquietud.

Trae tus cadenas,
tus labios de tragedia
y cae en mis brazos.

Tu mundo en pedazos,
tus muros derrumbados,
aunque suene ingenuo
sabras aprovechar.

Cae como la noche,
cruda y única,
sabras salvarte.

Lagrimas que evidencian,
lo insoportable y lo irreparable,
existirá una luz de guía

Sueño con vivir (confesión a mente abierta)

Se hace lo que uno puede, en verdad se busca ver lo positivo, hay garra y algo de disponibilidad.
Mi cumpa asiente (no es una queja).
En lo remoto de la bestia, crece una gran decepción a la ida, pero…
¿Qué hice? Hay rastros de culpa en nuestras manos chuecas.
Se exige y lo exigen a uno, al límite de la compasión.
Las esculturas se derriten a las brasas como mi paciencia al frontón.
En tierra de caprichosos, pienso en comprar un par de hectáreas ¿es la solución? Seguro que no, pero en verdad existe. Solo hay que acomodarse, porque en este tren con viaje largo y directo al a perdición buscaré sacar asientos con gran comfort y servicio disponible.