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Cadáveres exquisitos virtuales

¿La luna rasgará acaso la ventana trillada?

La puta manchada trocó anoche el llanto acribillado sobre el agua incrédula.

La serpiente parida desterrará exactamente las tumbas lúcidas, comiendo de cualquier cama.

El farsante malogrado esclaviza tal vez un secreto mudo que extirpa con excrementos.

Una cruz encandilante quemó un jamás en una tarde rapaz que ahoga menos que el alma.

El conjuro embarrado se tatuó bajo un invertebrado crepuscular abortando alrededor su tridente.

Un grito aplastado sacudió un terremoto aislado atormentando la sien.

El pisapapeles ignorado, malgastaba tal vez la forradura de sus secretos mantenidos bajo llave, una cometa desinhibida que planea sobre un caos imantado de ojos hecho cenizas.

La insana desvirgada giraba sobre la transmutación legendaria equilibrando tal vez un rayo de terciopelo incendiado por un gato camuflado que afila sus garras.

Un banquete de diván, convidaba supuestos sobre una plataforma de hielo seco y el duelo esquizofrénico retardaba tal vez una baba plateada de dromedario.

Realizado junto a Sangre Azul
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En la pista de disección

Sepulta tus labios de puñal,
junto a la cruz aterciopelada,
con la noche en tu retina,
quemando los suspiros hechizados.

Conozco del ciervo que recorre tus venas,
se parecen a mis escorias estampadas.

Danza en la pista ensangrentada,
no sería la primera, ni la última vez,
para lastimar tus melodiosos pies,
para sudar martirios y amnesias.

Alzo el reclamo de la luna abultada
de ese fuego gris tan confuso.

Inserta en tu pecho la daga,
que despliegue una aurora,
que el azufre domina la atmósfera,
con la alondra picoteando tu corazón.

Rompo el aliento edulcorante
como el cristal de promesas insostenibles.

Secuencias especulativas

Garganta nocturna,
árbol de temblequeo afiebrado,
eleva los fósforos consumidos
haciendo del horizonte una mofa.

Boca de selva,
escupe un astro congelado,
derramado el vacío de estas noches
que duermen y se estilizan en adventicio.

Neblina de ánimas,
la desesperación es una cruz de cobre,
tierna fragilidad del sonido del resplandor,
peleando contra el recuerdo y el olvido.

Huérfano cantor
posado bajo el suspiro oxidado,
la marea arrastró un pájaro hasta mi cama
con ojos inyectados de pugna.

Volcán desafinado,
barco arrullado en un atardecer,
angustia brillosa como un zafiro,
del jardín solo afloran suicidios.

Peces de ciudad
retienen el ladrido blanquecino
voltereta del caparazón abollado,
paisaje de bolsillo y humedad.

Abanico de miel,
glucosa boreal que pelan los dedos,
tu luna se desplaza con el atentado,
espero atento al ocaso de la timidez.

Cometa estoico,
lobo cosido de incertidumbres,
las huellas de la flor en polvo
solo propaga espinas luminosas.

La frase que impulsa mi sangre

La frase que impulsa mi sangre
está cargada de negatividad,
es una oruga mordiendo mi hombro,
es una ola golpeando el cerebro.

La sangre de insulsa negatividad
está cargada de impulso,
es el espiral que arde en fuego azul,
es el bombeo de un corazón taquicárdico.

La negatividad que sangra el impulso
está cargada de frases,
son termitas devorando la cruz,
son ladrillos luminosos en la cloaca.

La insulsa frase de negatividad
está ahora cargada de sangre,
es una ampolla en el suspiro novelesco,
es un árbol de espejos marquesados.

La frase sangra en mi negatividad,
me están cargando.

Mi yo y tu vos

Mi ghetto de estrellas desamparadas.
Tu asedio de espina infestadas.
Mi ilusión de rayos tapizados.
Tu inundación de mariposas apuñaladas.
Mi extravío de nubes agónicas.
Tu sabor de pesadillas rebeldes.
Mi aire de ruedas neuróticas.
Tu atropello de teñido de caprichos
Mi derrumbe de cascada irreversible.
Tu dulzura de días suicidas.
Mi fantasma de delirios sucios.
Tu mirada de árbol degollado.
Mi indagación de luces crudas.
Tu pared de concretas ignorancias.
Mi pesadez de seda maldirigido.
Tu vestido de alambre de púas.
Mi deformidad de espejo simple.
Tu ola de herrumbre eslabonada.
Mi máscara de silencio enarbolada.
Tu párpado hundido de lobreguez.
Mi desvelo de caricias ausentes.
Tu tempestad de gritos redimidos.
Mi cruz de desierto excomulgado.
Tu genio de polvo de zozobra.
Mi deseo de que me entiendas.
Tu deseo de que te entienda…

Sucumbimos en los egos.