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Eclipse

Carnosos labios de oscura tristeza
se encumbran sobre corazones de cristal,
en el peso del latido de su desidia,
tengo los suelos ásperos de transigencias.

Mi cuerpo me viste de noche
y sangra memorias de sales,
deja un montículo gris debajo de la almohada
y una fosa ardiente en mi cabeza.

Trepidadas manos dibujan aguijones,
se embisten y suenan terrones blancos
que atrofian los líquidos árboles,
que se arremolinan en la apretada nube.

Mis garras acumulan el polvo de su sombra,
abrigo la palabra en charcos de yodo,
flotando como una esponja desgajada,
fluctuando en aires cuajados de níquel.

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El fondo del silencio

Ser apretado cadáver
que expresa aflicción,
chueco árbol de semilla de trueno,
suspira con un atardecer en sus manos.

Múltiples charcos rojizos
que humean vapores en sangre,
tundida anaranjada estrella de celofán
sobre el arroyo, surcan sus pupilas.

Mudas lágrimas congeladas.

Aúlla el tiránico viento
que se hace herida animal,
escudriñada luna de pálida luz,
se engarza en las derramadas sienes.

De mis…

Congeladas lágrimas mudas.

Hasta la luna

Lo que muerdo,
lo mancho con sangre,
será posible que esos barcos de papel
no encuentren sus charcos.

Disfrazado de insomnio,
agitador de deseos,
será que esas mariposas de cristal
no supieron hacer reventar esas mentiras.

Murmullo secreto,
señales de voces silvestres,
serán esos ecos goteantes de ácidos
no templan la sed de piel.

Migajas de luces,
traigo el golpe del silencio,
serán que esas sombras diluidas
no giran en torno a la soberana.

Llegar e irse
por nada
por siempre
y
solo
para ella,
por el.

Ilusión vagabunda

Tedio de sosiego
la vida no tiene la culpa
de la porquería que es,
remedio caduco de parásitos
que glomeran en charcos de pus.

Aspiré la cristalina ilusión
con mi fosa nasal
para contemplar tu común perfil,
tu rareza inexplicable,
tus barriletes atascados.

Tantos sueños en tu piel
en mis manos transpiradas,
guardadas en hechizos,
salpicadas de nebulosas
tizas rojas y verdes.

Acéfala ilusión que vagabundéa
en la fría tiniebla descascarada,
en las sombras de tus sueños de cristal
como el resorte desdoblado,
manchas blancas de aureolas aceitosas.

Sos la magnética levitación
o solo la sed de mi capricho.

Almas de sal

Ojos que miran ausencias,
soledad descuartizada,
martillo pegajoso
que golpea en las ansias.

Esculcando estrellas colgadas
que parecen inertes,
construyendo charcos verdes
que parecen hogares de sapos.

Sombras de cristal rajado
que degluten materia gris.
Las voces en sueños malsonantes
se entierran en los deseos.

Telarañas de luces dicroicas
acomodan el delirio en las paredes
manchadas de despecho y jugueteos
donde arraigó cenizas y aserrín.