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Inútil

Su lástima en mi tintero
es un esmalte amarillo
que me apuñala ventanas
en convulsiones de desiertos.

Aplasta,
me pasa por encima
quiere mi última gota
de nada, absoluta.

Libertad que arde
en cada ampolla de mis pies…

Sus ojos son espejismos,
relucientes duraznos de plástico,
un diluvio de sal en cubos
y lágrimas de sol que saben alcohol.

No necesito de tus dedos
en mis llagas sangrantes…

Puesto en cuarentena,
cuento mis plateados pasos,
y nadie entiende
que estoy donde pertenezco.

Soy la enfermedad de lo pábilos,
un juego de llamas frías
que acarician silencios
y que su lengua absorbe como esponja.

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Afrenta

Regaré de sal y alcohol
sobre la tierra de tus heridas,
cavando una oscura cueva
en tu caprichoso y dócil corazón.

Serás mi piel ajena,
la amarga sangre
que se estancará
en mi paladar.

Trasvestiré a tu ángel,
lo compraré con opacas piedras
para meterlo en un laberinto
de espinas y dulces venenos.

Tu estrella mas brillante
conduce un río
de residuos cloacales
que se clavan en mi alma.

Seré el abusador
de tus frágiles sueños,
que mutilará tu inocencia
con palabras de deseo.

Beberé de tus saladas lágrimas,
le pondré una correa a tus miedos,
obligándolos a rascarme las rodillas
con sus propias pestañas.

Seré la fiebre de tus primaveras,
el pétrio silencio
en que eyacularán todos
tus cristalinos zumbidos.

Extraviaré mi oxidada daga
debajo de tu cama deshecha.

Me odiarás por siempre,
aún así…

Seré lo mejor de tu vida.

Sin máscaras

Pirañas doradas del cerebro,
cuerpo de arena mojada,
enquistada,
en alcohol del dolor,
en humos de burbujas.

La dulce perdición,
besos mentolados,
teñidos de lujuria ocre,
castores en celo,
mar que todo lo brota.

La bravura del temblor,
y los ríos de sed,
unen
tanto a la reina
como al mendigo.

Se devoran
para devorarse.

Dominios y dominados
dulce y sal,
heridas que gritan,
almas magulladas.
cicatrices mudas.

Tan real

Tres manos,
invisible humildad
copla del corazón del huracán gomoso
insomnio de obrero.

Pupila invadida,
mercurio bebido
como agua y alcohol
o speed de sister anger.

Testeando escamas,
guangas llamas verdosas,
vaca de bronce,
lujuria monarca.

Como el frío sudor
de un cocainómano,
se dilata el alma
hasta socavar en el temblor.

Despiste en el desagüe
en los brazos extensos,
en los gentíos movimientos
que sangran en la atmósfera.

Recelo de sortija doblada,
como un avestruz sin piernas,
como un humo grasiento,
como un diciembre sin Navidad.

Ohne deine hilfe verliere
ih mich in diesem ort.

Y así nada mas…
Busco saber de donde caíste.

Clamor nocturno

Vomito lo que desearía ser, el espejo me hace un guiño, me dejo engañar (once again!).
Siempre pensé que los ignorantes son los mas felices, tiene sentido, principalmente ignoran la realidad de esta vida. Un poco de ese brebaje no me caería mal, hemos probado tantos venenos.
¿Quién puede prevenir los incendios en nuestro interior? ¿Alguien se atreverá a apaciguarlos?
Perras en celo comiendo cataplasmas (thanks Arthur!), y soy el extasiado que las desea hacer pasar por el filo de la risa.
En los espasmos de la noche, junto a mi soledad y un poco de alcohol en mis venas, quiero saber que traman, y si estaré en sus planes maliciosos. A mi lado se desborda la carne, pero en sus ojos veo ráfagas de luz en tanta oscuridad (and they catch me).
En cascadas, tragamos las mentiras que nos ofrece el aire, así nos desgarramos (¿Is it pain or pleasure?).
Tantas mugres en nuestras mentes nos conducen a caminos tan desconocidos como dulces. Las almas gimotean, llevamos oídos sordos en estos planos (¿What is more powerfull, the inside or outside?).
Ya saboreé tus besos bélicos y tus miedos desnudos, apreté tu mano y así escupiste una tormenta que retenías en tus pupilas.
La noche resalta las heridas de nuestros corazones. Aunque este cubierto de tantos fantasmas, tengo el ojo intacto para percibir tu epicúrea belleza. Y la oscuridad está recitando su mejor poesía, en estos tiempos, no pierde su fidelidad (all is about the true).
Clamor endemoniado en el odio del amor y el dolor.