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Eclipse

Carnosos labios de oscura tristeza
se encumbran sobre corazones de cristal,
en el peso del latido de su desidia,
tengo los suelos ásperos de transigencias.

Mi cuerpo me viste de noche
y sangra memorias de sales,
deja un montículo gris debajo de la almohada
y una fosa ardiente en mi cabeza.

Trepidadas manos dibujan aguijones,
se embisten y suenan terrones blancos
que atrofian los líquidos árboles,
que se arremolinan en la apretada nube.

Mis garras acumulan el polvo de su sombra,
abrigo la palabra en charcos de yodo,
flotando como una esponja desgajada,
fluctuando en aires cuajados de níquel.

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Aí_no_ga

Un espectro de escarcha,
se mueve como bailando un vals,
tiene la sonrisa de la muerte
colgando de un ritmo parpadeante.

Sopla cenizas en cada auspiciosa noche
su plateado susurro se me impregna,
gotea en las ruinas de mi esperanza,
pétalos de sal, espinas de azúcar.

Duermo en la mugre de sus garras
para fundirme en el jardín de la mudez,
encadenando instintos precoces,
arrollando columnas de luces y humo.

Vengo de donde vendieron mi viento
y opacaron mis túneles de luz,
donde cegaron mis eléctricos alaridos
y enterraron mis cristales corrosivos.

Su navaja es un vientre sin luna
que me acaricia fríamente en la nuca,
resucita esas pegajosas moscas
que se arrancan las alas con ansias.

Converjo en un estallido telúrico,
bolsa de precios anudados
a los desgastados cráneos
que profano en colerizados aires.

Se cierra un muro de penumbras,
clavándose un silencio de sepulcro,
roen espasmos de obcecación
para descarnar esas certezas.

 

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Sueños cohibidos

Festivos pájaros sobresaltados,
permanecen en mis manos.
La misma, en la cama,
demasiado rojo y amarillo.

De la mano con desesperación
como un pelaje de tiempo perdido.

La carne se arroja en lagrimas
encontraría de esa manera
mi garganta olvidada,
pájaros descubiertos al final.

Para pelear…
estás equivocado,
de nuevo, esta noche,
despacio, esperando.

Respiro resplandeciente,
tantos oscilantes,
distantes aires,
mira fijamente.

Miraba para descubrir,
que diría…
respirando sin decir palabras,
y morir por dentro.

Lentamente, no cambies
el camino a casa hasta tu cama.
Demostramos cambiar, ayudarte amor,
astutamente como enfurecidos.

Figura de furia,
las texturas,
los oscuros,
y los niños durmiendo.

Susurro apretado
y me apresuré, otra vez,
a oscurecer tu cabeza,
que era tan pura.

Valiente salvaje,
exaltada, señalándome,
a salvo de su misma bestia
y de su propio veneno.

Ojalá
las palabras calladas,
cubran su piel,
hasta desvanecerte.

Beso sombras…
de personas,
de sonidos,
de soledad.

Los luminosos por el piso rabioso,
si tan solo soñaran sobre lo gris.

Te mataré con mucho amor,
aplastándome con abandono,
congelando tus miedos
de un pasado desconocido.

Me chocaría…
con tus uñas,
tus ojos, tu piel,
tu nombre, tu olor.

Interpretabas…
mi historia,
mi cuerpo,
mi cara.

Los dibujos de tu sangre,
mis ojos brillantes,
recuerdos ruidosos,
en sus sueños cohibidos.

Tantas súplicas
se deslizan liberando,
su palidez atascada,
la dejan desgastada.

Silencio violento para pelear,
así de soledad se ha llenado.

Davida

Las manos del ensueño
gritan un sangrado corazón,
partido en egoísmos
e intereses, sucios.

Dulce muerte del silencio,
ansiosa fatiga, presurosa,
persiguiendo demoras vanas,
furiosas impacientes.

Oculta verdaderos arrastres,
yaciendo en sus cimientos,
tambaleando en aires tóxicos
que derrama en sus excusas.

Cuando la cabeza
aplaque esta tormenta,
reciclaré tus juegos espesos
para exhibírtelos en tu frente soñolienta.

Oficiando

Oficiando en los caminos desparejos
en los miserables incidentes que nos arrastran.
La farsa que fuerza una y otra vez
hasta el agotamiento.

Ese estruendo es mi ciencia,
en mis desesperaciones estivales.

Cielos grises de cristal,
extraño trazado de puentes sin dirección,
abombados por los otros,
perdiéndose en la distancia hacia el horizonte,
cargados de señales sin sentido.

Débiles perplejos,
entrecruzados a la distancia con los aires populares
fragmentados en restos desconcertantes.

Efímero capricho, sin huellas
de ningún monumento de superstición
solo espectros avanzados de soledad
dando voltaje libre
al corazón en llanto.