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Océano

Un océano vibra entre sus piernas,
se traga los condominios de sus vestigios,
una púrpura aura nos envuelve como telarañas,
su sonido mudo, mi sordo gemido.

Un viento carcome estas paredes
se esconde en el hueco de su espalda,
una verde nube traspasa mis bolsillos,
su famélico defecto, mi suave virtud.

Una montaña parte nuestras cabezas,
se inmola con mi filoso codo,
un amarillento estruendo rompe el borde ,
su pegada ilusión, mi dramático sueño.

El sol y la luna
se encastran con un mar de aire
y busco en su piel
la cresta de esas olas.

Enfermedad

Se aprisiona en las neuronas,
bebe de la buena voluntad,
sembrando las semillas negras
de la desconfianza.

Te posee,
te mutila,
te transforma
en alguien que nunca fuiste.

Monumento a la propiedad,
grises adoquines desgastantes,
construyen malformaciones
de tristes finales.

Te domina,
te arrastra,
te lleva
a creer lo impensadamente increíble.

Burbujas de denso aire,
luces que lastiman los ojos,
explosiones verdes de anhelos,
siluetas de dinosaurios recortados.

Calientes huellas en mis calles heladas.

En collage de limbos

Garfios por manos,
triste descendiente
de amaneceres chatos,
aúlla un quejoso viento verde.

Trémulos labios carnosos,
escupen abejas paranoicas,
dibujan árboles en el aire,
doman sin anestesia, perlas de plásticos.

Burbuja consagrada de sombra,
ser una obsesión medular…

De las palabras que no se entienden,
de los buitres merodean tes,
de los juegos sin reglas,
de las proporciones perceptibles.

La sal de la trasgresión,
la herida maquillada,
la adrenalina y la vergüenza,
el placer y la inhibición.

Ser nada,
ser demasiado,
ser lo justo,
ser lo injusto.

Ser filo

Pétalos de una voz tambaleante en palos,
el ritmo de la tormenta destellando palabras
como si se bordara un entretejido
en las ideas, en las obsesiones.

Hay un contaminado océano en la realidad,
una escasa primavera de moja y atún
como una semilla seca que desea florecer
en los modos, en los pasos.

Los pies en la tierra árida,
las manos en las nubes esponjosas,
el eco de los gritos en los sueños.
la manipulación del rayo en línea.

Fragancia blanca que inunda los ojos,
sol que sale pero se esconde en mis hombros
como un muro y su necesidad de ladrillos
desde la base hasta el cielo.

No hay esperanzas que se dejen esperar,
como deseos rellenos de aire.
A no temer del tanteo en la oscuridad,
al deguste de los dedos, al aprender.

Estirar un sonido,
ese que angosta mi alma,
salpicando rubor al pudor,
lagarto que habita en mis pantanos.

Sacras palabras

Tiemblan los labios de sed,
el viento arrastra un tronco machacado,
los refucilos se apoderan del cielo.
Abre tu odio a toda esta mierda.

Descalzo, pisando el frío,
envuelto en el aire gris
con las lagrimas en el hueco de la palma.
Desgarra tu lengua atisbada.

Cenizas,
antes un crucufijo,
bautizados
por la orina de los dioses.

Parte del caudal

Por monedas prostituyo mi mente
a la potencial que me acunará al fracaso,
que sembró la flor de la agonía,
que levantó mármoles perplejos.

Por aire dono mi reino de perjuicios
a la carencia apretada sin dientes,
que nadie hizo de mi ruido una confesión,
que fregó ilusiones rosalindas a marchitas.

Una serpiente anida en mi abandono.

Desnuda sed, espíritu ahogado

Tus pupilas amortajadas,
trazan una órbita cortante
haciendo del aire esquirlas,
haciéndome astilla, resquicio.

Sueño que lame pies,
secuenciándoce en pálidas sugestiones,
retorna la selva de mi cristal,
en un sacrilegio beso al abismo.

Sepultando toda ofensa en la amarga luz
con lagrimas dulces devenidas de la distancia
en silencios rigurosos, mordidos,
vestidos de ardor y complacencia.

Así, escupo kerosene.

Edifico en la espera

No hay grito ni susurro
dibujados en el aire.
Esferas de abandono
resaltan el frío en las manos.
Espero la llegada
del pájaro de bronce
que con su plúmbeo aleteo
destierre a las bacterias inquietas.
Edifico incertidumbre,
garganta seca de viejos problemas.
Y así divisaré la verruga
del chueco dedo índice del destino.

Distante ante el enemigo

Mis ojos bucean
en palabras asimétricas,
en júbilos de carne
con disposiciones alterables.

Desgarré la estrategia,
pondré el puñal en mi mente,
así diseco la dulce fantasía
para someterme a la realidad.

Cansado de deambular
en el espiral con refracciones,
como un cuerpo adornado
con guirnaldas parpadeantes.

Socavación en el hielo,
con las rodillas quebradas
y añicos de aliento
para desterrar un quejido.

Tiempo putrefacto,
en las manos de la desidia.
Decapitando el ego,
para asumir la flagelación.

No consigo ni el intento,
devoro ilusiones pasajeras,
me aplasta la misma nada,
soy mi peor enemigo.

Miraré mis deformes pies,
me sentaré en la tierra,
y me electrificaré con aire
para contemplar lentitud.