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Atmósfera nocturna

La noche tiene ojos de pupilas dilatadas y largas garras que acarician. Se percibe un bramido de resquemor, un estrépito interior confabulado por aureolas fogosas. Estrellas de color sazón, ineludibles de movimientos infalibles insertándose en las sombras que vadean por la atención de los buitres galanteados, agazapados, armados filosamente preparados para los descuidos y las caídas.
Crecen los cementerios a raíz de los desencantos. Los halagos son la moneda corriente que gira con una eternidad brillante. Pero las mentiras están hechas de mentiras y nada mas.
Evolucionan las horas dentro de la música de fondo que puede perturbar, angustias que bailan con hondos espasmos.
La noche impregnada en el cuero, siempre con una actitud amenazante que parece tambalear en el abismo.
Son las féminas, los seres mas bellos que creó este mundo, reinas sin coronas que no se cansan de transgredir con ese sepulcroso silencio falseado de necesidad.
Somos los perpetuos obnubilados que yacen en la tormenta de luces artificiales, la dicha de una muerte salvaje y digna. Cuerpos magnetizados por la furia y el descontrol, que la vida se encarga de reprimirnos, desinhibidos por las tinieblas, es la sed ardiente en la que los corazones desgarrados ahogan como rebeliones de mil gritos de dolores acumulados.

Brindis post morten

Por los demonios en tu cabeza,
por la mugre de tus ideas,
por la levadura de tus carnes,
por la calamidad de tus besos,
por la solemnidad de tu grieta,
por la ineficacia de tus juegos,
por la lentitud de tus tiempos,
por la amargura de tu sangre,
por la dama invisible de tus cuentos,
por el genocidio de tus halagos,
por el torrente de tus persecuciones,
por la extinción de tu fuego,
por las palabrerías de tu ocaso,
por la indecisión de tu luna,
por la tiranía de tus versos,
por la esperanza de tu esclavitud,
por lo diminuto de tu ingenio,
por los colores de tu barbarie,
por la eternidad de tus reflejos,
por el aire de tu condena,
por la opacidad de tu tacto,
por la defenestración de tu dulzura,
por la paranoia de tu delicia,
por el aplastamiento de tus sueños,
por el derrumbe de tu pasividad,
por la rebeldía de tu miseria,
por el humo de tu ingratitud,
por el tumulto de tus desgracias,
por la histeria de tu decadencia,
por las tinieblas de tu necesidad,
por la irreverencia de tus lagrimas,
por la inclemencia de tu rostro,
por el augurio de tu obnubilación,
por las lacras de tu tesoro,
por el aroma de tu vergüenza,
por el yacimiento de tus injurias,
por la vigilia de tu agonía,
por la violencia de tu sufrir,
por la proliferación de tus pesadillas,
por la neurosis de tu sombra,
por la expansión de tu malicia,
por el polvo de tus nubes,
por la urgencia de tu pasión,
por el sepulcro de tus caricias,
por la repulsión de tus caprichos,
por el rebrote de tu aflicción,
por la actitud de tu gracia,
por el goce de tu crueldad,
por el extravio de tu dicha,
por la ternura de tu falsedad,
por el desequilibrio de tus impulsos,
por el deslumbre de tus desgarros,
por la bendición de tu perversidad,
por las espinas de tu jactancia,
por la inhibición de tus secuestros,
por el filo de tu tacitud,
por las moléculas de tu cólera
por la lujuria de tu infidelidad,
por el desmedro de tu vulgaridad,
por la pulcritud de tus parásitos,
por el embargo de tu atención
por los arrebatos de tu intensidad,
por el imperio de tus bacterias,
por la ilusión de tu vacío,
por la cabeza de tu demonio mayor,
POR TODO ESTO Y MUCHO MÁS,
¡SALUD!

La incertidumbre del que poco sabe

Estaré sujetando tus deseos,
no hay ojos que nos indaguen
en pistas de desencantos,
picazones en el alma y el corazón

Nuestro sonido será esclavo
de propios sentimientos fugaces y profundos.
No necesito tu violencia,
ni tus órdenes dominadoras, creencias y gritos.

La demencia es tu socia,
la perversión cómplice de tu actitud.

Mi pobreza

Prisionero que vuela con el tiempo en pensamientos.
Intento dejar por los caminos angustias y lamentos.
Ensueño de primavera que nunca llega,
tomo los días y no vuelve mi actitud por dónde se fue.

La esencia en la ventana,
la magia en las palabras,
costumbres perdidas.
Olvidado en una triste canción

Vagando por mí desolada nostalgia,
buscando un refugio en una esperanza,
moriré en recuerdos
y en mis tristes versos.