Pablo Pineda

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Un Video. Clarín Diciembre de 2009

http://edant.clarin.com/diario/2009/12/27/um/m-02107792.htm

Zoe tiene 6 años.-

Hola, ha pasado un largo tiempo…….   Zoe ha cumplido en febrero 6 años……..  Hace rato que no posteo nada pero las cosas se han estabilizado.   Alguna vez grité la mentira de la integración y esto debe seguir siendo gritado ya que, al menos en la ciudad de Buenos Aires, es cada ves más difícil encontrar un lugar que integre.  La verdad después de hablar con todo el mundo quizás me he rendido un poco….. antes uno creía que salir en la tapa de Clarín era suficiente para lograr algo, hoy ya no lo es….  Zoe está haciendo por segundo año el Pre A del Instituto Lasalle que es una escuela común con un módulo de recuperación y tenemos la esperanza que en el 2012 pueda entrar a 1er año.   Va algunos días al preescolar del jardín de una amiga en Congreso y obviamente va con una psicopedagoga y una fonoaudióloga.  Está grande, alta, independiente, salvaje y hermosa…….

La mentira de la integración.-

Todos sabemos que la integración escolar tiene como pata fundamental para su funcionamiento y desarrollo a los profesionales que acompañas a nuestros hijos a la escuela.   Pues bien en lo que parece ser una clara actitud de discrimicaciòn (por quienes menos deberìan discriminar) el Ministerio de Salud a travès de la APE Administracionde Programas Especiales  ha sacado la ya tristemente celebre acta 246.-

“Se comunica a la Obra Sociales que las solicitudes de apoyo financiero para el módulo de Apoyo a la Integración Escolar deberán ajustarse a la recomendación efectuada por el “Directorio del Sistema de Prestaciones Básicas de Atención Integral a Favor de las Personas con Discapacidad”, a través del Acta N°246, la que se transcribe a continuación:

“… observar la obligatoriedad de cobertura de la prestación de Apoyo a la Integración Escolar brindada por equipos especialmente capacitados para tal fin sean éstos pertenecientes a una Escuela Especial con Integración Escolar, Centro Educativo Terapéutico con Integración Escolar o bien por un equipo de Apoyo a la Integración Escolar específicamente categorizado para brindar tal prestación conforme a lo establecido en el Marco Básico de Organización y Funcionamiento de Prestaciones y Establecimientos de Atención a Personas con Discapacidad, según corresponda. Se recuerda además que esta cobertura deberá estar a cargo de Equipos Técnicos interdisciplinarios de apoyo conformados por profesionales y docentes especializados y no a cargo de un solo profesional o docente.”

O sea, la nueva resolución acta 246, impide a profesionales de manera particular trabajar como integradoras escolares.   Este acta estaría violando el derecho y principio constitucional que tienen todos los habitantes del libre trabajo, ya que claramente beneficia a los grandes centros  en prejuicio de los pequeños profesionales independientes.   Ademàs perjudica a las familias y a los niños que viven lejos de estos grandes centros de atenciòn.

Zoe en Clarín. Un resumen.-

ZOE EN CLARIN

La carta publicada sobre Zoe desató, durante mas de un mes, una oleada de discusiones sobre la integración, los colegios especiales y el rol del estado.   Pese a esto Zoe no consiguió un colegio con integración en CABA.

Zoe tiene 4 años y Síndrome de Down.  Este año termina sala de cuatro en el jardín común donde concurre y por consejos unánimes de todos los profesionales que la atienden nos encontramos en la tarea de buscarle una escuela “privada, pequeña y con integración donde ella pudiera terminar el jardín y luego seguir con la primaria”.   La tarea se convirtió en una empresa casi imposible ya que al hablar con todas las escuelas de estas características en Buenos Aires y alrededores nos encontramos siempre con respuestas negativas.   Desde “no hay lugar”, “tenemos más de 20 niños en lista de espera”, hasta lamentablemente no hacemos más integración ya que carecemos de apoyo”, “este año no hemos presentado la documentación por lo cual no estamos tomando nuevos niños”.   Hablamos con todas las personas que pudimos, aun con la misma municipalidad pero no logramos hallar lugar para Zoe   (a menos que optáramos por intentar en una pública, cosas para la cual tanto nosotros como el equipo que la atiende entendió que era muy pequeña).-   En ese contexto de desazón escribí la carta que se puede leer en este mismo blog.   Nunca imaginé que se publicaría ni tampoco nunca imaginé tantas respuestas, casi todas de apoyo.  Igualmente pese a la tremenda repercusión no conseguimos escuela para Zoe.   O al menos no lo que buscábamos.   Hoy estamos en  tratativas mas que avanzadas para que Zoe vaya a una escuela de recuperación dentro de un proyecto altamente innovador;  nos ha gustado el proyecto, la gente que lo lleva adelante y nos han tratado muy bien;  pero no hay que dejar de lado que el proyecto es especial.

Zoe, abajo a la derecha, con su familia

Zoe, abajo a la derecha, con su familia

Hoy podemos encontrar a gran cantidad de gente buscando escuelas para sus hijos y muchas personas nos han contado experiencias similares a las nuestras.   Creo que es un problema de políticas, un problema social, un problema de carencias profundas e irremediables en la estructura educativa Argentina que expulsa lo diferente.   Creo en la integración de todos los niños, creo en la integración social mas que en la de contenidos, creo que Cualquier niño “normal” que haya ido de desde pequeño con un niño especial no solo es mejor persona sino que en su vida de adulto discrimina mucho menos y creo que si la ley expresara claramente que “ninguna escuela puede no integrar” y cubriera también los costos de los niños en las escuelas comunes y no solo en las especiales la cuestión sería diferente. Se abriría el juego, con cosas buenas y malas, pero se abriría y siempre es mejor abierto con problemas que cerrado sin horizontes (siempre es mejor integrar a todos que no integrar a (casi) nadie, siempre es preferible integrados socialmente que cumplidores a rajatabla de los contenidos mínimos.-

Comentario

Resumen de la carta

Tapa del diario.  Ver Abajo a la derecha

Tapa del diario. Ver Abajo a la derecha

Link a las fotos:

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Zoe en Clarín. 5ta Parte. Las mejores cartas del 2009.-

Y al final eligieron la carta sobre Zoe  como una de las mejores del 2009.

Las mejores cartas del 2009

Son diez historias que fueron seleccionadas entre las miles que llegaron a la redacción. Y que dejan, junto a las no publicadas, enseñanzas y reflexiones, ejemplos a seguir para construir un país mejor.

Este es el link:  http://www.clarin.com/diario/2009/12/27/um/m-02107792.htm

Sabemos que la hoja en blanco es un desafío. Plasmar allí una urgencia, una carta de ayuda o de agradecimiento, de crítica o elogio, de desacuerdo e indignación, o de encuentros y búsquedas desesperadas, es el espíritu de lucha y perseverancia que los lectores de este año demostraron con sus cartas. Fueron historias cargadas con el peso de la esperanza. El desafío fue vencido. Todas ellas representan con sus temáticas, y como si fuera un gran abrazo, a cada uno de los miles de lectores que escribieron a la redacción. Algunas cartas fueron el principio generador de otras, y que con su esencia contagiaron a más. Muchas encontraron su meta y otras, aún, recorren el camino tras las huellas de la confianza. Aquí están, estas son las diez cartas seleccionadas por Clarín a lo largo del año.

Elsa Chiantaretto fue el disparador. Su carta hablaba de 40 años de trabajo honrado, y que hoy, por todo ese tiempo, ella se siente avasallada y ultrajada por no poder siquiera sobrevivir con su jubilación. Siente que todavía, por supuesto, tiene ganas de vivir, pero que se las quitan de a poquito, porque ya debe prescindir de casi todo:”Los jubilados nos privamos de un medicamento, de salir a tomar un café, o de hacer algo diferente a sobrevivir. Se está usando dinero de los jubilados para muchas cosas que no tienen nada que ver con nosotros.
Después de la publicación de la carta me sentí acompañada por mucha gente que me agradeció por haber puesto cosas que ellos tenían ganas de decir y no sabían cómo”.

Darío Levin es el tío de Lucas, fallecido el 8 de octubre de 2006 junto a diez integrantes del colegio Ecos, de Villa Crespo. Un camión los chocó de frente, y el chofer, que también falleció, estaba borracho. “Mi carta fue para llamar a la concientización, porque mi sensación es que la sociedad está muy unida para las grandes causas, pero no para las cotidianas”, dice Darío con mucha angustia, y con una justificada bronca. Y agrega que “cuando hay inundaciones, o como el caso de los Pomar, entonces, sí, todos se sienten solidarios”. Darío se toma un tiempo para la reflexión, y asegura que “no nos involucramos en estas pequeñas cosas. Yo manejaba sin cinturón de seguridad, los Pomar también. Ahora trato de concientizar a la gente diciéndoles que cuando manejan y hablan por celular se pueden matar, y pueden matar a otros”.

Graciela Salazar tiene la voz quebradiza y suave, y un corazón que vive sólo para su hijo, y está orgullosa de él, de cómo lo moldeó como persona y de cómo Leandro se defiende en la vida. “Mi hijo de 20 años estaba de novio y su pareja quedó embarazada. Buscábamos un lugar para que puedan vivir, pero justo le llegó un telegrama de despido y me dio mucha impotencia porque no lo valoraron. Pero Graciela y su hijo no se rinden, y ponen a la familia como bandera. “Un día, Leandro me dijo que no encontraba trabajo en los clasificados, y justo salió mi carta y se la mostré, nunca voy a olvidar sus ojitos de agradecimiento. Después nació el bebé, y pudo conseguir trabajo”.

Julieta Pais fue víctima de abuso sexual por parte de su padre. Ni en la carta que envió a Clarín ni en este relato se anima a la palabra “abuso”. Y nadie la puede culpar por ello. Pero sí aparece el “perdón”. De ella debiéramos aprender, y también de su coraje. “Escribí porque me enteré que mi padre estaba muriéndose, hacía años que no lo veía y la idea era tratar de decirle que, a pesar de lo que había hecho, lo habíamos superado. Le dije que se podía morir tranquilo porque lo perdonaba, perdón que nunca me pidió, pero que yo sentí que, tal vez, él podía estar necesitando. Uno puede estar en paz, y también con la persona que te marcó la vida para siempre. La repercusión fue mucha. Escribieron dos hombres que tomaron conciencia del daño que habían causado a través de mi carta”.

En algún punto, los casos de Julieta y del lector Levin, tan distintos entre sí, se encuentran. Ambos, desde sus traumáticas experiencias, buscaron sacudir conciencias adormecidas. Fueron cartas personales y terminaron siendo sentidos alegatos sociales.


Gabriel Cámara contó la historia de Zoe, una nena de 4 años con síndrome de Down que no encuentra integración educativa, y que refleja la incansable lucha de todos los padres como los de Zoe. “Este año termina sala de cuatro en el Jardín común Meterete de Boedo, y por consejo unánime de los profesionales que la atienden buscamos una escuela privada, pequeña y con integración donde ella pudiera terminar el Jardín y luego seguir con la primaria. Pero no encontramos respuestas”. En la búsqueda de algún sustento para Zoe, Gabriel no baja los brazos. “Hoy estamos en tratativas más que avanzadas para que Zoe vaya a una escuela de recuperación dentro de un proyecto altamente innovador que nos ha gustado muchísimo, pero se encuentra dentro de una escuela especial. Hay una cantidad muy considerable de padres buscando escuelas para sus hijos y viviendo experiencias similares a las nuestras. Y nos enfrentamos, día a día, a un problemas de falta de políticas, a un problema social, de carencias profundas e irremediables en la estructura educativa”, se lamenta Gabriel.

“A mi hijo Pablo lo mataron”, cuenta Noemí Gaymonat, y todavía sigue esperando que algún juez la escuche. “Le pegaron un tiro en un asalto a la salida de un banco, en mayo del 2007. Digo lo mataron y suena muy loco porque no se murió en el momento, estuvo en terapia intensiva tres meses en un hospital, luego en distintas clínicas, y estuvo en estado vegetativo un año más. En ningún momento, ningún médico de los que consultamos dio esperanzas de recuperación. La carta que escribí se llama “Dos años sin Pablo”, porque él se muere en septiembre de 2008, pero en realidad lo habían matado un año y cuatro meses antes. Y nunca hubo una investigación a fondo”. Una materia más que se lleva la Justicia, un materia más que el Gobierno debe estudiar, y que la sociedad no deja de recordar con cada plegaria.
Juan Manuel Otero escribió esta carta para contar una historia de vida, de esas que llenan los corazones de emoción pura. “Cuando nace Brisa los médicos descubrieron que tenía una cuartación de aorta, y el estado físico de ella no daba para la operación porque nació con poco peso y con las defensas bajas. Entonces fue internada en el Hospital de Niños. Pasado un mes no se recuperaba y los médicos decidieron operarla como sea. Gracias a Dios salió adelante. Y cuando a Brisa la traen después de la operación, yo le di la primer mamadera, porque mi hija había salido del hospital. Estaba envuelta en sabanitas, era una cosita chiquita y con una mamaderita tipo las de las muñecas Barbie, le di la leche. A partir de ahí empezó a comer muy bien”, se ensorgullece Juan Manuel.

Ernestina Persano es la viuda de Rodolfo Pérez. El fue quien escribió la carta el 5 de abril. “No lo podía creer, porque la carta se publicó y a los pocos días mi marido murió. No sabía que la había mandado, y al verla digo, ¡esta es la historia de Rodolfo! El viene de una familia humilde, de inmigrantes, y como no había mucho dinero fue a una escuela-fábrica, y allí se recibió de ingeniero. Siempre fue defensor de las escuelas con oficio, y pensaba que esa era forma de tener a los chicos ocupados para que no cayeran en la droga. Fue una conmoción en la familia ver la carta de Rodolfo. Entonces decidimos, a sabiendas de que no era ético, entrar a su mail para ver las repercusiones. Hubo muchas cartas, sobre todo de gente que vivió un poco esa época de aprender un oficio. Pero después, nunca más entramos en su casilla de correo”.

Paula Gelmini tiene toda la pinta española. Y toca el tema de la ciudadanía hispana. “Mi carta es una carta de amor a mi abuela Camila que ya murió. Me críe con ella, la crianza de mi abuela fue española porque hablábamos en gallego, comíamos comida gallega, cantábamos canciones gallegas, y a pesar de mi apellido italiano me siento muy española. La Ley de extranjería que da la ciudadanía a nietos de españoles a ella no le tocó. La carta hablaba de los derechos que en ese momento mi abuela no tuvo, porque se expulsaba a personas casi sin educación, porque lo único que podían hacer era trabajar para poder subsistir. Y ahora también se le ponen frenos a estos “nietos de”. Igual presenté los papeles en el Consulado español en Argentina”.

Ana María de Virgilio sufre en su propio hijo un tema que es un profundo drama social y los gobiernos combaten como pueden, con resultados escasos: los chicos y el acceso a las drogas, en particular el paco. “En la reunión le dije a la madre de Pablo que si no hubiese levantado a mi hijo de la plaza, en la cual estuvo 72 horas drogado, seguramente podría haber sido el asesino de su hijo. Se habla de bajar la edad de imputabilidad tomando a los menores como victimarios, pero tanto ellos como nosotros somos víctimas. Si mi hijo que fue criado en una familia con valores éticos, con amor, protección, educación, y se transformó en una persona incontrolable, que consumió hasta terminar en terapia intensiva porque el freno es únicamente la muerte, ¿qué esperar de esos chicos cuya vida no importó para la sociedad ni para la propia familia? ¿Por qué pensar que la vida del otro debe tener valor, si nunca lo han vivenciado? No importa con la diversidad que se entre en el mundo del paco, todos salen iguales, perdidos, sin objetivos, se convierten en armas cargadas para matar y conseguir lo que sea para comprar más droga. Ana María, impotente frente a esta desgracia, se pregunta ¿qué pasa con nuestros gobernantes? Quizás, sea la pregunta en común que se transparenta en la mayoría de las cartas de los lectores que hoy homenajeamos. Pero también deja un mensaje para reflexionar, porque también esa fue la esencia: “Estamos vivos, podemos hacer que todo cambie”.

Colaboraron: Eliseo Fiorito y Hernán De Corso

Se expulsa lo diferente. Zoe en Clarin. 4ta parte.

Durante los dos fines de semana subsiguientes se publicaron otras cartas sobre el tema.

DOMINGO 08

IDA Y VUELTA
Ida y vuelta

Nuevo capítulo del reclamo por Zoe

Hoy publicamos la segunda parte de las cartas sobre el caso de Zoe, contado por su papá, Gabriel Cámara, quien dijo que la integración de chicos con discapacidad en las escuelas “es una mentira”, y alimentó el debate.

Me conmovió muchísimo la carta escrita por el papá de Zoe.Son muchas y muy variadas las emociones que despierta su lectura: impotencia y rabia a la cabeza. Pero más allá de eso, me pregunto también desde la razón: ¿quién pierde más cuando “expulsamos lo diferente”, cuando somos incapaces de aceptarlo?
Zoe pierde, claro está. Pero mucho más perdemos todos. Nosotros, como sociedad, porque cada vez estrechamos más nuestro horizonte, porque cada vez nos empobrecemos más. Nuestros hijos, a quienes negamos la oportunidad de aprender de aquel que es distinto y sin duda, tiene mucho para dar.
Estoy segura de que esta carta, como tantas otras, abrirá un camino. Un camino para Zoe. Y ojalá también, un camino para todos nosotros. Para que nos preguntemos y nos respondamos, con franqueza, sobre qué valores estamos construyendo, y qué es lo que nos interesa transmitir a nuestros hijos.

Paola María Vicenzi
pvicenzi72@hotmail.com

En mis largos años trabajando en gabinetes psicotécnicos ubicados en distintas escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires, quisiera aclarar una vez más que la escuela pública, la cual el papá de Zoe descalifica, tiene como política fundamental, la inclusión sin discriminación, la permanencia con aprendizajes significativos y la terminalidad.
En el caso de Zoe, como el de muchos alumnos más, hay escuelas públicas de excelente calidad en cuanto a la propuesta pedagógica y la atención de otras variables, que contemplan la heterogeneidad del alumnado.
Para eso, tratándose de alumnos con necesidades educativas especiales, se implementan articulaciones con Escuelas de Educación Especial y se trabajan distintos tipos de integración, de acuerdo a las posibilidades del alumno.
Nuestra amadísima escuela pública, injustamente descalificada, se rige por los derechos a la educación los cuales están contemplados desde la Constitución nacional, la Constitución bonaerense y la ley de Educación de la Provincia.
Es la escuela pública la que defiende la inclusión y la atención a la diversidad. Somos los docentes quienes reclamamos mejoras en la infraestructura y muchas veces pintamos pizarrones y compramos materiales para llevar a cabo nuestra tarea con la mayor idoneidad.
El derecho a la inclusión sin discriminación y el derecho de igualdad de oportunidades, a diferencia de otras instituciones privadas que ofertan mejor infraestructura y una propuesta pedagógica enciclopedista, es uno de los valores que la sociedad tiene que empezar a reconocer como “propio” de la escuela pública.

Margarita Mega
mega41@Hotmail.com

Acuerdo con el papá de Zoe en que la posibilidad de encontrar una escuela idónea para su hija es muy difícil, un camino largo, complicado y doloroso, pero, por nuestra propia experiencia, no es imposible. Nuestro hijo, Mateo, termina este año su séptimo grado en una escuela privada y común del barrio de Flores: en este momento todos nosotros, Mateo y su familia, estamos abocados a la preparación de los festejos de su egreso.
Mateo también tiene síndrome de Down, con importantes dificultades en el aprendizaje, y problemas de salud. Pero ha encontrado en su grupo de amigos (”Mis chicos”, los llama él) un enorme apoyo, calidez y comprensión. Esta respuesta va, entonces, para que los papás de Zoe sepan que es difícil pero no imposible. Y, por otro lado, como un agradecimiento amoroso a esta escuela, al personal, y especialmente a estos niños y familias excepcionales que han hecho nuestra vida y la de Mateo más fácil, más fructífera y, sobre todo, más feliz.

Gabriela Kawaguchi
mgqk@hotmail.com

En mi condición de persona discapacitada, yo también sufrí a mi manera el problema que debe soportar el papá de Zoe. Y les pasa a muchos discapacitados. Cuando no se le niega expresamente el ingreso a una escuela común, los docentes buscan a través de distinto métodos que la persona discapacitada abandone la escuela. Esta exclusión también se repite en otros ámbitos como el laboral, en la atención médica y en el social.
Es un problema que se resuelve con educación, y que tardará mucho modificar. También creo que habría que aplicar un sistema de sanciones a las escuelas que se niegan a incluir personas discapacitadas.

Hugo Dimari
hdimari@ciudad.com.ar

DOMINGO 15

La integración de chicos con Down

Hoy publicamos una respuesta más para Gabriel Cámara, el papá de una nena de 4 años con Síndrome de Down, quien no encuentra escuela para su hijita y dio a conocer el caso en Clarín.
Zoe es una nena de 4 años que tiene síndrome de Down y su papá le busca un colegio privado común con integración para que continúe el preescolar, por consejo de los docentes del Jardín de infantes. En la carta que publicó Clarín narró toda la angustia familiar porque no encuentran ningún colegio privado que haga integración, a pesar de figurar en la guía de Coordinación de Educación Especial.Dirijo el Instituto de Educación Especial “Infancias” desde hace 25 años. Habitualmente derivamos alumnos a “escuela común”. Lo primero que querría decirle a Gabriel, el papá de Zoe, es que los docentes que derivan a su hija a escuela común (sea pública o privada) cometen un gran error en no especificar cuál escuela, quién va a ser el docente integrador, quién es la directora de la institución que la va a recibir y quién su maestra en el día a día.

Tenga cuidado Gabriel, hay mucho de demagogia en eso de “integración”: la palabra suena muy linda en boca de docentes irresponsables y más linda en oídos de padres angustiados por tener una hija con síndrome de Down. Eso es lo que percibo en su carta. Quien tiene síndrome de Down debe ser atendida por docentes con experiencia en retraso mental, conformado por un gabinete multidisciplinario con asistencia uno a uno, integrado por médicos, psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, psicomotricistas, terapistas ocupacionales, maestros especializados. Le cuento que el plan de recuperación es exactamente igual en los contenidos mínimos curriculares a los de la escuela común. Esto se lo tendrían que haber explicado los sabios docentes que lo mandaron a este calvario que usted padece en este momento. Si a la persona, en este caso, su hija, la vemos en condiciones de ser derivada a común, somos nosotros quienes le sugerimos a qué escuela derivarla, porque sabemos o damos fe del proceso de integración que conducimos. En este punto también se va a llevar una decepción, Gabriel: son las escuelas públicas de la Ciudad las mejor preparadas para integrar, al menos desde nuestra experiencia.

Porque la crueldad que hemos comprobado en escuelas comunes privadas, donde sus autoridades de corazón y con preparación reciben un alumno con síndrome de Down al que los compañeros le dicen sobrenombres desde “chino” (lo más leve) y sus padres se quejan al director amenazando con retirar a sus hijos porque consideraban estar asistiendo a una escuela de elite y no de recuperación. Esto nos ha sucedido con alumnos a cuyos padres no les gustó nuestra sugerencia y los mandaron a otros colegios. Gabriel, papá de Zoe, noto en lo que escribió que ama profundamente a su hija: es lo más importante que ella necesita para ser feliz en esta sociedad. El amor de una familia es el acto más necesario para las Zoe que nacen en este mundo. También le digo, Gabriel, que no sea tan autosuficiente y pida ayuda.

Susana Ré
INSTITUTO “INFANCIAS”/DIRECTORA
lic.susanare@gmail.com

Desde una escuela llega un reclamo

Queremos compartir con ustedes lo que nos está pasando. Somos alumnos de 1er año de la Escuela Secundaria Nº 14 de Villa Udaondo, Ituzaingó, y en las clases de Lengua estamos trabajando “Cartas de lectores”. Se nos ocurrió mandar una al diario para contarles que estamos muy tristes porque nuestros compañeros de 3er. año tienen que irse a continuar estudiando, el que pueda, a otros barrios porque nosotros no tenemos edificio propio, sino que lo compartimos con la Escuela Primaria Nº 13. Pensamos que a nosotros nos va a pasar lo mismo dentro de dos años: para seguir estudiando vamos a tener que viajar, lo que significa más gastos para nuestras familias, que son muy humildes. Sabemos que hay una nueva Ley de Educación que nos va a obligar a cursar el secundario de seis años y nos preguntamos si es tan difícil construir un aula y un baño para que podamos seguir en el mismo lugar. Otra cosa que se nos ocurrió es que al lado hay un terreno baldío. ¿Por qué no nos hacen una escuela ahí?, así no tendríamos que turnarnos para salir al recreo o para ir al baño. Ojalá que lean nuestra carta y encuentren una solución. Nosotros queremos estudiar, pero nos tienen que ayudar. Muchas gracias.

Ana María Condelo y alumnos de 1er. año
ESCUELA SECUNDARIA Nº 14
ITUZAINGO, PROVINCIA DE BS. AS.
anipuede@hotmail.com


Se expulsa lo diferente. Zoe en Clarín ·3ra parte

Ese mismo domingo, 01 de noviembre, Vanesa Casal, Directora de Educaciòn Especial de Caba contestó.

DISPUESTO A ESCUCHAR
“Otros ritmos y otros modos”

Por Osvaldo Pepe
opepe@clarin.com

Este año atendimos al papá de Zoe, el señor Cámara, en la Dirección a mi cargo, a raíz de un e-mail que me había enviado. Sin más, nos pidió el listado de escuelas de gestión privada, por eso en su carta está aludiendo a su experiencia en ese ámbito, no en el de gestión estatal, del cual desde el comienzo enuncia que descree. No cuestiono sus críticas ni puntos de vista. Soy respetuosa de ello, sin embargo me gustaría comentar algunas cosas.
Las escuelas públicas de gestión estatal emprenden proyectos de integración acompañados por docentes de apoyo a la integración, dependientes del área de Educación Especial, en la cual me desempeño como directora. La misma se compone de tres servicios: instituciones, acompañamiento a la integración escolar y orientación educativa.
Cuando el señor Cámara se refiere a las escuelas de Educación Especial como depósitos de personas, está agrediendo al espíritu de las escuelas de mi Dirección: instituciones en las cuales se viene tendiendo a integrar a los niños en el sistema común y a poner los docentes a disposición de la integración adentro y afuera de los muros de la escuela especial. Es cierto que el cambio es difícil, pero no es sólo una cuestión de políticas, también de culturas y de prácticas. Esto depende de todos.
Es importante que ustedes sepan también que hay niños, jóvenes y adultos que necesitan de los servicios de la educación especial, ya sea en forma transitoria o permanente, por diferentes razones. Y que el sistema educativo de la Ciudad posee instituciones para todas las personas. Pensar que porque un niño o niña, joven o adulto/a sean alumnos de una escuela especial se transforman en contenido de “un depósito”, como dice el papá de Zoe, me parece poco respetuoso e injusto. Nuestras escuelas especiales enseñan con otros ritmos y otros modos, pero lo hacen en base al currículum común, con apoyos y adaptaciones.
Hay países que han optado por la desaparición de la escuela especial y la integración “plena”. Sin embargo, cuando las patologías son muy graves, esas personas quedan, directamente, fuera del sistema educativo, y son atendidas solamente por el sistema de Salud. No es nuestro caso.
Invité al papá de Zoe a conversar conmigo, como docente de educación estatal que he sido y sigo siendo, siento un profundo respeto por los profesionales que en la escuela y en la universidad pública trabajan día a día. Hace poco desarrollamos la semana de la Educación Especial, con una fuerte impronta puesta en la integración. Hubo pocas notas sobre esas jornadas, pero queda la memoria de lo trabajado. Pueden verlo en semanaeducacionespecial.ning.com. Sólo deben entrar y registrarse.


Licenciada Vanesa Casal. DIRECTORA DE EDUCACION ESPECIAL/MINISTERIO DE EDUCACION DEL
GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BS. AS.


EL COMENTARIO
Que lo esencial no se pierda

Después de su carta del domingo, el e-mail de Gabriel Cámara literalmente estalló con una avalancha de mensajes. Recibió muchas solidaridades por su reclamo en favor de los derechos de Zoe, su hijita con síndrome de Down.
También el correo de Clarín recibió muchas cartas. Entre ellas, la de la funcionaria responsable del área de Educación Especial del Gobierno de la Ciudad, quien quiso reivindicar la función de la escuela pública en el proceso integrador.
Más allá del debate sobre alcances, formas, modos y lugares del mismo, queda claro que la carta del papá de Zoe puso el dedo en la llaga. La discusión es bienvenida, pero no debería llevar al extravío de lo más importante: el lugar para su hija.

Obviamente conteeste la carta de Vanesa Casal. Este es el mail que envié:

“…cuando hablo de escuelas especiales pienso en las viejas 501, y en las pùblicas.. Igualmente considero hablar con conocimiento de causa ya que mi esposa es maestra de audición y lenguaje y ella ha visto muchas cosas que no le han gustado.-

La carta fue escrita hace un tiempo desde la indignación y el desánimo y lamentablemente hoy pasado unos días puedo afirmar, lamentablemente, que las respuestas han sido en casi todos las mismas. Me encontrado con gente muy amable, lo que me paso en el Huellas por suerte ha sido una excepción, una mala experiencia, pero las repuestas son esas: no hay lugar, no integramos mas, nadie nos apoya.

Es mas María, la verdad es que algunas respuestas han sido peores que las explicitadas en la carta, me han llegado a decir “antes teníamos 2 cupos de integración y ahora solo tenemos uno” “en esta ciudad, lamentablemente no se quiere integrar más”. Ante estas respuestas que pueden sentir los padres mas que una profunda desazón.-

En cuanto a nuestra comunicación considero que siempre fue fluida y cordial, pero lo que pasa pasa y para mi los problemas de Zoe para conseguir un lugar donde desarrollarse existen y serán siempre una verdad incontrastable y como soy el padre un problema y un dolor enorme.

El listado que me enviaron lo recorrí 2 veces y les comenté por mail las respuestas que nos entregaban. Mas tarde me pasaste 5 vacantes que no pudieron ser, o que cuando llegamos ya no estaban, no lo se. Aunque hoy una de ellas, la del Medalla Milagrosa (donde me atendieron de maravillas), estaría en pie con el inconveniente que ya hablamos tanto con el Medalla como contigo que es sola para sala de 4 y 5. No integran primaria por lo cual no se que hacer, es tener este problema otra vez en 2 años. Si no puedo dejarla en sala de 4 otra vez en su jardín o existe una posibilidad de un proyecto de recuperación con integración social. Para ser claros educación especial al fin, por lo que veras que es algo que no descarto (por otra parte Zoe hace estimulación en una Escuela de Educación Especial que creo que es barbara)”.-

María, la verdad que se ha armado tanto revuelo por una carta….. ayer el editor de Clarín me decía, “pusiste el dedo en la llaga”. Quizás era mi intención y quizás no lo era. No lo sé. Si sé que algo pasa en la sociedad, que algo esta mal porque tendrías que ver la cantidad de gente diciéndome cosas a favor y en contra, desde “por fin alguien dice lo que nos pasa” hasta que miento y que “la educación integradora pública es perfecta”. Les he contestado a todos lo mejor que he podido.- Sobre las presiones que mencionas en verdad jamás pensé que la carta iba a ser publicada. Para mi era una piedra, mi angustia, disparada contra la luna. Cuando me contaron que la iban a publicar tuve reacciones adversas, sostengo lo que ahí dice, pero tengo miedo por Zoe, por su futuro y por cosas malas que la carta pueda despertar.

Volviendo a nuestras comunicacioens, yo se que estas ahí, pero la ultima información que me diste la entendí como definitiva, de existir algo mas por favor decidme donde. Por otra parte de no encontrar escuela para Zoe, estoy esperando una respuesta de la escuela con recuperación el día 9, pero se que tienen miedo porque Zoe es algo pequeña (de edad) para sus estándares seguramente te informaré como ha terminado el peregrinaje de este año y voy a necesitar que alguien me ayude a encontrar escuela para el 2011, si es que no puede entrar al Medalla o para el 2013 si puede. Lo que temo, y lo que todo el mundo me dice es que la integración en CABA tiene a empeorar, a ser mas compleja, me hablan de una circular 900, etc. Discúlpame si no es así, pero no es solo lo que me dicen, sino lo que siento.-

PD. Si queres que nos encontremos no hay problema, mis horarios en este momento son algo complejos porque tengo varios padres nuevos a mi alrededor, pero tempranito o quizás al mediodía podríamos organizar algo.-

Saludos cordiales,


Se expulsa lo diferente. Zoe en Clarín. 2da parte

Una semana después el diario publico algunas respuestas:

Todo lo que trajo el reclamo por Zoe I

El domingo pasado, Gabriel Cámara, papá de Zoe, una nena de 4 años con síndrome de Dawn, contó sobre las dificultades que enfrenta para anotar a Zoe en una escuela común con integración. Con enojo, escribió cosas fuertes y habló de algunas instituciones como “depósitos de personas”. Hubo un aluvión de respuestas, para refutarlo o comprenderlo. El debate seguirá la semana próxima, visto el interés que despertó en nuestros lectores.
Soy parte de una Escuela Inclusora, abierta, no discriminadora, que no produce desigualdad, que hace lugar y atiende la problemática de cada alumno, que destierra la violencia y educa para la no violencia. Somos docentes capacitados que transmitimos aprendizajes significativos en base a los nuevos lineamientos curriculares. Con valiosísimos recursos humanos: porteros y cocineros, que junto a los docentes, hacemos del amor a los niños la base de nuestro trabajo diario.
Siempre con las puertas abiertas a niños como Zoe, Lautaro, Malena, Juan Pablo, Pedro y muchisímos más, que han pasado por nuestra casa escolar buscando una escuela común que no sólo los integre, sino que los eduque y los atienda.
Estamos a 350 kilómetros de la Capital: somos la escuela primaria Nº 8 de Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, una institución pública-estatal. Encontrar una escuela común para niños con necesidades diferentes no es una utopía. Seguro que somos muchas en nuestro país. Yo trabajo en ésta, fuimos los primeros en nuestro distrito en hacer integraciones.
Siempre tenemos lugar para todos aquellos que confían en nosotros. No es tan desolador el panorama, pero comparto las palabras del papá de Zoe: “Es un problema social, es un problema de carencias profundas e irremediables de una sociedad”. Pero yo agregaría… no de una escuela… por lo menos de la mía. A nuestra escuela vienen todos: morenos, rubios, altos, bajos, con necesidades básicas insatisfechas, con necesidades satisfechas por las familias, judicializados, con inteligencias superiores y… muchos otros, además de los niños con capacidades diferentes.
Es hermoso poder comprobar el avance que vamos viendo en cada uno de los niños que atendemos, la integración que hay entre ellos, la felicidad con que asisten, la unión entre los que tienen alguna discapacidad con los que no tienen ninguna. Le doy gracias a Dios por haberme dejado ser Maestra, en ésta, mi querida Escuela N° 8. De una cosa estoy convencida: nos sentimos orgullosas y felices de ser una de las muchas escuelas que no expulsa lo diferente.



Conozco el tema, ya que soy fonoaudióloga y lo vivo diario con la integración de mis pacientes. Es verdad que las escuelas, en su mayoría, son expulsoras de todos los casos “diferentes” al niño que aprende sin dificultades. Las integraciones no están bien reguladas ni desde las escuelas estatales ni desde las privadas. Estas cobran sumas considerables de las obras sociales y aún así envían un maestro integrador unas horas y eso es insuficiente.
¿Qué hacen con el dinero, entonces? En algunos casos el integrador le da directivas al docente y no permanece en el aula con el niño. Por tanto, el docente común queda en la soledad de su aula sin saber qué hacer. Creo que el Estado debería estar más presente.
No estoy de acuerdo con el papá de Zoe en que las escuelas especiales sean depósitos de niños. Siempre después de una evaluación se considera qué es lo más adecuado para cada niño. Sólo que este poder lo tienen las escuelas y sus directivos, que en muchos casos no están preparados académicamente para resolver.

Gladys Marassi.
lucianacaamano@yahoo.com.ar

Se expulsa lo diferente. Zoe en Clarin. 1ra parte.-

Carta Publicada por el diario Clarín el 25 de octubre de 2009.-

DISPUESTO A ESCUCHAR
“Se expulsa lo diferente…”


Por Osvaldo Pepe
opepe@clarin.com

Zoe tiene síndrome de Down. A sus 4 años está terminando el Jardín y por consejo de sus maestros estamos buscando una escuela común con integración, donde ella pueda hacer Sala de Cinco (o si fuera necesario de Cuatro otra vez) y luego poder continuar con la Primaria. El tema es que, al momento, encontrar un colegio común con integración para Zoe, es una utopía. En primera instancia descartamos la educación pública porque si Tomás, el hermano, que tiene 12 y una carga genética “normal”, no lo resistió ni puedo imaginar en exponer a alguien sensible como Zoe a ella. He llamado a todos los colegios que teóricamente tenían integración según listados de la Coordinación de Educación Especial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las respuestas siempre han sido las mismas: nunca hemos hecho integración; lamentablemente, no hacemos más integración ya que carecemos de apoyo; este año no hemos presentado la documentación, por lo cual no estamos tomando nuevos niños; no tenemos lugar…etc. etc.

Apenas tres colegios me han dado una entrevista y me han puesto, con muy pocas esperanzas, en una lista de espera para el 2011. Como verán, el panorama es desolador y no es un problema de dinero, en el sentido que aún padres con muchísimo nivel adquisitivo no encuentran escuelas para sus hijos. Es un problema de políticas, es un problema social, es un problema de carencias profundas e irremediables en la estructura educativa argentina, que expulsa lo diferente y los envía irremediablemente a escuelas “especiales”. Estas, en muchísimos casos, y hablando con conocimiento de causa, sólo quitan oportunidades, funcionando como depósitos de personas.Finalmente, quiero contarles algo que sucedió hace poco en un colegio de Boedo. El año pasado habíamos charlado con este colegio y habíamos reservado, sin ningún papel, una vacante para Zoe. Pero a la hora de la respuesta definitiva, nos encontramos, de pronto, sin escuela para Zoe.

Empezamos a buscar otras opciones y a través de la ya mencionada Coordinación de Educación Especial, explicamos que el colegio donde teníamos vacante había decidido no hacer más integración y que nos sentíamos absolutamente desamparados. Y conseguimos otra oportunidad en esa misma escuela. Fuimos al colegio con la maestra integradora de Zoe a que la evaluaran. Fue en una sala de dos por uno. Sentada en un banquito y preguntándole, por ejemplo, los colores con bloques despintados. No se la puso a interaccionar con otros chicos de su edad y se le dijo a la maestra integradora que el año que viene ella tendría que acompañar a Zoe todos los días de la cursada. Aun así, mi hija se portó como una reina. Ni bien salimos de allí, Roxana, su maestra integradora, me dijo que nunca había vivido algo similar.Y que le parecía una falta de respeto increíble y desmesurada. Obviamente, no hemos vuelto a llamar al colegio. Se entiende lo que pasó, ¿no?

Gabriel Cámara.
gabiemail@gmail.com

EL COMENTARIO

“La integración es una mentira”, dispara Gabriel desde una desazón que se parece al desánimo, pero que está lejos de la rendición. Sabe que está peleando por la vacante de su amada Zoe, pero también por los derechos de cientos de Zoe que quedan al costado de la senda de la integración tantas veces proclamada, y tantas veces negada. En su artículo 42, la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dice: “La Ciudad garantiza a las personas con necesidades especiales el derecho a su plena integración, a la información y a la equiparación de oportunidades…” El desafío es hacer de esa letra una señal real y no discursiva. La verdad es que Gabriel buscó en no menos de 40 escuelas que se reconozcan los derechos de Zoe a la educación con integración efectiva y no “especial”, como le proponen. Zoe aprenderá, tarde o temprano, que vive en un país que hace leyes y constituciones que la sociedad no cumple. Y los peor, que por eso nadie se alarma.


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