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Nike admite la explotación de trabajadores en sus plantas en Indonesia y otros países asiáticos.

Es una vieja acusación pero nunca había sido admitida tan abiertamente. Nike, el primero en ventas mundiales de calzado deportivo, ha reconocido la veracidad de un informe que refleja la explotación a la que son sometidos sus trabajadores en sus plantas en Indonesia y otros países asiáticos.
En este estudio, los trabajadores, que reciben una paga de un dólar al día, se quejan de tener que limpiar los servicios y correr alrededor de las instalaciones como castigo por llegar tarde. Pero lo más escandaloso es la sumisión sexual a la que se ven abocadas las trabajadoras por parte de los jefes. El 85 por ciento de los empleados son mujeres con un promedio de edad inferior a los 23 años. Se especifica, además, que los empleados de nueve plantas de producción están obligados a trabajar más horas de las permitidas legalmente y no tienen acceso a cuidados médicos.

Más de 4 mil empleados han sido entrevistados por los investigadores de la Global Alliance for Workers and Communities, una agrupación estadounidense de varias organizaciones y empresas entre las que se incluye Nike. La respuesta de Nike ha sido contundente: empezará inmediatamente a mejorar las condiciones de sus asalariados indonesios.

“Desde luego que nos molestan los resultados obtenidos, pero eso era precisamente lo que queríamos averiguar”, ha declarado la portavoz de la compañía, Maria Eitel. También ha anunciado que se pondrá en marcha un entrenamiento especial de los managers para asegurar que se cumplan las leyes en cuestión de salarios y de bajas por enfermedad.

Pero el anuncio no ha convencido a los miembros de las organizaciones que desde hace años combaten y denuncian este tipo de prácticas. Quizá recuerden lo ocurrido en otras ocasiones. En 1997 el diario The New York Times revelaba que las mujeres que producen una línea de Nike en Vietnam estaban siendo expuestas a un producto químico tóxico (el tolueno) en una proporción 117 veces superior a lo aceptable según la Organización Mundial de la Salud. Enseguida, Phil Knight, dueño de la empresa, anunció desde su mansión de Oregón que se tomarían todo tipo de medidas para que “nuestros trabajadores respiren el aire lo más puro posible”. La promesa no tuvo efecto y en los dos últimos años se han cursado más de dos centenares de denuncias en el mismo sentido.

Lo que realmente parece estar detrás del presumible cambio de postura de Nike es el daño que le están haciendo las campañas mundiales en contra de la explotación. La presión ejercida por algunas universidades en Estados Unidos ha sido definitiva. Estas han amenazado con dejar de comprar prendas de vestir de compañías cuyos trabajadores estén empleados en condiciones de explotación. Nike suministra ropa deportiva a 14 universidades en Estados Unidos, entre ellas la de Michigan y la Berkeley, en California.

Antes se han sucedido las movilizaciones de todo tipo en los cinco continentes, como el Primer Día Internacional de Acción Solidaria con los Trabajadores de Producción de Nike que se organizó desde Canadá en 1997. Hace unos meses cientos de aficionados al fútbol protestaron para que la selección portuguesa no llevase en sus camisetas el polémico logotipo por las denuncias de semiesclavitud en sus fábricas.

Ante tanto revuelo, los gerentes de Nike Europa han tenido que reconocer que sería imposible producir las famosas prendas en países como Bélgica, Luxemburgo u Holanda “ya que el costo se elevaría muchísimo debido a la mano de obra más cara”.

Nike encabeza el mercado de la industria del calzado deportivo, llegando a dominar el 37 por ciento de él. La multinacional gasta más de mil millones de dólares al año en publicidad y con el salario mensual de sus ejecutivos y estrellas (Phil Knight cobra más de 75 millones de dólares al año y Michael Jonhson más de 20) se podrían pagar miles de salarios anuales de esa mano de obra esclava. En 1999 la empresa tuvo ingresos por más de 10 mil millones de dólares. Una empleada de Nike tendría que trabajar dos o tres meses para comprar un par de zapatillas de las que ella fabrica, o 98.600 años para alcanzar las ganancias anuales de Knight.

La organización medioambiental Greenpeace ha presentado su último informe ‘Trapos sucios’. En él revela que existen vínculos comerciales entre una serie de marcas internacionales de ropa como Adidas, Nike o Li-Ning con dos fabricantes chinos responsables de vertir sustancias químicas peligrosas en importantes ríos de China como el Yangtzé o el Perla.

La investigación estudió la contaminación tóxica del agua en China,concretamente en dos de los miles de complejos industriales que hay en el gigante asiático. Greenpeace ha detectado sustancias químicas en los vertidos de dichas fábricas ubicadas en los deltas de los ríos. También han desvelado que existen relaciones comerciales entre el grupo español Cortefiel y una de estas fábricas, concretamente con la de Youngor.

Esta práctica que no sólo afecta al país asiático supone una grave amenaza para la biodiversidad y la salud de las personas. No obstante, Nike y Adidas no son los únicos de la lista: Li Ning, Abercrombie & Fitch, Bauer Hockey, Calvin Klein, Converse, Cortefiel, H&M, Lacoste, Phillips-Van Heusen Corporation y Puma, e incluso marcas chinas como Meters/bonwe y Youngor también engrosan la lista.

‘Trapos sucios’ es la continuación de otra publicación reciente de la ONG titulada ‘Consecuencias ocultas’, que ‘inauguró’ la denuncia del impacto de la contaminación industrial en los ríos de todo el mundo. Paralelamente a la presentación del estudio, activistas de Greenpeace desplegaron una pancarta con el mensaje ‘Detox’ en la puerta principal de la tienda Adidas más grande del mundo situada en Beijing, para pedir a estas empresas que se conciencien.
El desafío ‘Detox’.
En su web, Greenpeace amplía detalles acerca del desafío ‘Detox’, palabra que traducida al español significaría desintoxicación. Sin embargo, en un ejercicio de creatividad, los responsables del vídeo que se puede ver en su página web, han remplazado la letra equis por un carácter en chino, que traducido significa agua, el ‘kit’ de la cuestión.

El desafío Detox forma parte de una campaña de concienciación lanzada por Gla organización que, según afirma Sara del Río, responsable de Tóxicos de Greenpeace en España, insta “especialmente a las marcas líderes Adidas y Nike, que tomen la iniciativa, y que utilicen su influencia en su cadena de suministro para lograr este fin”.

La organización invita a todas las marcas a que ‘descontaminen’ su cadena de suministro y sus productos y defiendan un futuro sin tóxicos. Para ello, y bajo el lema ‘Desafía a Nike y a Adidas a que eliminen los químicos y limpien nuestras aguas’ la organización promueve una campaña de concienciación en la que el ‘premio’ es convertirse en el “campeón de un futuro libre de tóxicos”.

Peligrosos vertidos.

Algunas de las sustancias químicas detectadas en las muestras incluyen disruptores hormonales que además son persistentes y bioacumulativas, y, que a largo plazo plantean amenazas para el medio ambiente y la salud humana.

Las muestras recogidas evidencian la presencia de vertidos tóxicos contaminantes que además, de llegar a acumularse en nuestros océanos, atmósfera y cadenas alimentarias pueden afectar a la fauna. Han sido detectados en los organismos de pájaros, peces, ballenas, osos polares e incluso en leche materna humana. La organización destaca que se trata de un problema global.

Un desafío global.

La organización anima a las empresas a unirse al cambio empezando por modificar el proceso productivo promoviéndo la selección de proveedores, el diseño de sus productos y el control del producto final. Espera que se conviertan en defensoras de un futuro sin tóxicos adoptando políticas integrales de gestión de productos químicos que permitan reducir y eliminar sistemáticamente las sustancias más peligrosas.

“Nuestros resultados hacen una instantánea del tipo de productos tóxicos que la industria textil vierte a los ríos y otros cursos de agua en todo el mundo y que son indicativos de un problema mucho mayor que está teniendo graves consecuencias, a largo plazo y de gran alcance para las personas y la vida silvestre”, declaró Martin Hojsik, coordinador de la campaña de Tóxicos de Greenpeace Internacional.

Teniendo en cuenta que algunas de estas marcas promueven lemas como ‘Just do it’, ‘Impossible is nothing’ y ‘Make the Change’, el reto no puede ser imposible.

Desembarca en Esquel un megaproyecto multinacional que transformará la bioregión de lagos y bosques andinopatagónicos en un distrito minero.

Como por arte de magia se ha puesto en marcha la actividad minera en Esquel, provincia del Chubut. Pero en realidad se trata del desembarco de un megaproyecto de manos de multinacionales, que transformará la bioregión de lagos y bosques andinopatagónicos en un distrito minero de relevancia internacional.

Todo es una gran mentira

Como por arte de magia se ha puesto en marcha la actividad minera en Esquel, provincia del Chubut. Se trata de un yacimiento de oro diseminado, por lo cual sólo cabe su explotación a cielo abierto.

El proyecto inicial cubre un área de 2.5 km de longitud por 500 metros de ancho situada en el extremo sur del Cordón Esquel y a 5 kilómetros de la ciudad. Pero en realidad se trata del desembarco de un megaproyecto de manos de multinacionales, que transformará la bioregión de lagos y bosques andinopatagónicos en un distrito minero de relevancia internacional.

Ya se han concesionado más de 180.000 hectáreas para exploraciones, y se continúan otorgando permisos de exploración en áreas que van a afectar tanto la cuenca del Futaleufú (vertiente al Pacífico), incluyendo el Parque Nacional Los Alerces, como las nacientes del río Chubut (vertiente al Atlántico). El proyecto ha avanzado y logrado un primer consenso en la población mediante las promesas de trabajo y de prosperidad, pero con el sistemático ocultamiento de las reales consecuencias ambientales, sin hablar de las sociales y económicas.

En Andalgalá provincia de Catamarca está pasando algo similar. Un vecino de esa localidad nos dice: ‘En nuestra jurisdicción está enclavada la Mina Bajo de la Alumbrera, explotada a cielo abierto desde el año 1997, por Minera Alumbrera Ltda., que es una UTE de empresas con capitales canadienses – australianos – norteamericanos – ingleses – chilenos y argentinos. Como ha pasado a lo largo de la historia en todas partes del mundo, este emprendimiento sólo trajo problemas y peleas – entre otros conflictos limítrofes – con otro Departamento vecino (Belén), ya que el gobierno provincial se queda con la plata de las regalías (un 3 % del valor boca mina descontados los gastos de producción y transporte, esto es unos 80 millones de pesos desde que empezó la explotación), sin entregarle nada al Departamento propietario del yacimiento, entre otras cosas, y lo que es peor, el grave daño ambiental al que estamos siendo sometidos, el que personalmente considero sin precedentes en la historia de nuestro país, y que se hace con la conveniencia de los Entes de control, en este caso la UGAP, que es la Unidad de Gestión Ambiental de la Provincia, la Secretaría de Minería Provincial y la Secretaría del Ambiente.’

Bajo de la Alumbrera, se encuentra ubicado a 60 km al noroeste de Andalgalá, muy próximo al límite Departamental entre Andalgalá y Belén, dentro del Departamento Andalgalá. Desde ese ‘bajo’ y como consecuencia de varias caídas de agua desde los cerros, nace la cuenca del río Vis Vis que da nombre a una muy pequeña población, y unos 20 km aguas abajo se convierte en Río Amanao, donde hay una pequeña comunidad que constituye el Distrito Amanao. Estudios realizados hace muchos años hablan de una profunda fisura o falla geológica existente en estas cuencas, y que se traslada hasta el Bolsón del Pipanaco ubicado al sur de Andalgalá y en el limite Departamental con Poman. Es allí donde se encuentra la reserva de aguas subterráneas más grande de Catamarca.
Según se ha podido saber, se produce contaminación porque ‘la empresa construyó un dique al inicio de esta falla geológica dentro del río Vis Vis, y debieron hacerlo estático, o sea sin movimiento de líquidos hacia afuera. Allí tiran ellos las colas y el estéril de la mina. En todas partes del mundo además, las empresas están obligadas a cubrir estos diques de residuos peligrosos con una membrana geotextil, que es como un plástico que lo hace impermeable, pero en esta bendita Catamarca los entes contralores le permitieron construirlo sin la membrana para que estos capitalistas se ahorren varios millones de dólares, seguramente con las coimas que son de práctica.

Luego de empezar a usar el dique, se dieron cuenta de que es una verdadera regadera de filtraciones y luego de realizados los estudios del agua, vieron que los niveles de sulfatos (de cobre, de hierro, de aluminio entre otros) habían aumentado de manera alarmante. Paso seguido, hicieron un sistema de retrobombeo con varios pozos de unos 200 metros de profundidad, para regresar los líquidos al dique, pero tampoco está dándoles resultado. Por supuesto la Minera dice que no están contaminando y que tienen el problema controlado. Mentira absoluta.’

La gravedad de la situación descripta es confirmada en varias publicaciones periodísticas. El diario El Ancasti del 1 de julio del año 2001, dice en su titular: ‘Es muy serio el riesgo de contaminación en Andalgalá – Alarmantes revelaciones de un informe confidencial de la Secretaría de Ambiente’, y explica luego lo siguiente: ‘Un informe confidencial de la Secretaría de Ambiente, al que tuvo acceso exclusivo El Ancasti, revela que la explotación del Yacimiento Minero Bajo la Alumbrera, ya ocasionó un daño irreversible en el ecosistema. La contaminación de la cuenca de Amanao, como efecto directo de la explotación del Yacimiento Bajo de la Alumbrera, se abordó públicamente en múltiples ocasiones, sin que se lograra hilvanar un discurso homogéneo y creíble.

Entre gestos minimizadores, admisiones parciales y negativas rotundas, el Gobierno se esforzó por llevar tranquilidad a la población, pero jamás pudo desterrar la preocupación general. No pudo hacerlo, por que de ningún modo se dieron a conocer públicamente los resultados de los análisis realizados en las zonas de monitoreo y sobre todo porque el rumbo de las declaraciones se modificó según el Organismo que fuera consultado. De esa manera, las peleas internas entre la Secretaría de Minería y la Secretaría de Ambiente, prevalecieron sobre cualquier informe, y cada vez que apareció un nuevo vocero, lo hizo para aportar más confusión.

El último capítulo de la historia lo ofrecieron los legisladores del oficialismo, que ya no se ocuparon de negar los altos niveles de sulfato en el agua, sino de explicar que se trataba e un fenómeno natural, ajeno al emprendimiento minero.’

El Ancasti, accedió en forma exclusiva a un informe confidencial de la Secretaría de Minería que muestra un panorama muy diferente de la cuestión.

El documento señala que ‘a partir de estudios realizados con muestras de agua tomadas en la zona de Vis Vis hasta Amanao, Departamento Andalgalá, se detectaron variaciones de sulfatos que un estudio de cuatro años indica como preocupantes. Se considera que el estado del agua ya es peligroso para consumo, pero las proyecciones son alarmantes: Como el nivel de sulfato nunca bajó, y la curva siempre es ascendente, se prevé con escaso margen de error una grave contaminación, virtualmente irreversible para los próximos años. Existen claros indicios de que se produjo el fenómeno conocido como AMD (en Ingles “acid mine raynig”), que no es otra cosa que el drenaje de ácidos desde la mina hacia fuera.

Ello ocurre, se explica, por que existe una conexión hidráulica entre el dique y la cuenca de Amanao. Los tóxicos que pasan desde el yacimiento al río, ya se detectan en los monitoreos fuera del área de pertenencia de la empresa y reparar naturalmente el daño causado hasta hoy en el medio ambiente, exigiría para la zona un periodo de 400 a 500 años. Se estima que si el proyecto continúa y se completara manteniendo el ritmo de contaminación actual, la normalización de la zona demandaría 18 siglos. La empresa genera aguas ácidas con desplazamiento de metales pesados, entre otros manganeso, hierro, plomo y cobre. Cuando estos elementos se trasladan al río Amanao, como resultado inmediato de la contaminación, se derivaría en una cuenca muerta, no se podrá beber agua, ni podrá haber vida (flora o fauna) en el agua.

Los vecinos de Vis Vis, antes bebían agua de la cuenca. Allí el agua muestra ahora niveles de mas de 700 miligramos de sulfatos por litro, cuando la Organización Mundial de la Salud indica como máximo tolerable hasta 400 miligramos. Hoy la misma empresa les provee agua en bidones y últimamente les hicieron llegar una manguera con agua de otra cuenca diferente, la que aparentemente también ya está contaminada. El dique de colas es una fuente de residuos peligrosos y los técnicos sostienen que las condiciones que presenta obligaría al cierre de la Mina, ya que a esta altura no hay modo de arreglar la obra, ni de revertir el daño. Las consecuencias serán pagadas por las próximas generaciones de Catamarqueños.’

Según el vecino en Andalgalá ‘las luchas por la defensa del medio ambiente siguen siendo muy solitarias, pues la gente no toma conciencia de la gravedad a la que estamos sometiendo al planeta todo, mucho más cuando las empresas, conjuntamente con el Gobierno utilizan todas las palabras del diccionario: mentir, engatusar, engañar etc. etc. y lo que es peor en este caso, regalar para comprar conciencias y voluntades; por ejemplo van a una escuelita y les regalan una computadora, hacen posar a todos los maestros y alumnados para la foto y después publican que son muy generosos; a la asociación de desocupados les dan 5 palas 5 rastrillos y unos kilos de semillas para que cultiven y luego dicen que están promoviendo grandes proyectos productivos; para el día del niño caen con 10 mil facturas, y te dicen que aman a los niños; al Municipio le regalan de vez en cuando algo, por ejemplo caños y chapas para hacer la señalización de las calles, pero no hay que olvidarse que en un letrerito más arriba debe decir ‘Minera Alumbrera Ltda.’; y también compran por dos pesos a todos los medios de prensa para que los defiendan y se diga que son los más bonitos. Estamos recreando la histórica escena de la conquista de 1492.’

‘Nos creímos el cuento de que Andalgalá sería el Gran Departamento Minero, que construirían barrios, hospitales , rutas, hosterías para que vivan los mineros, que el efecto multiplicador económico sería tal que acá no habría desocupados, y que desde el punto de vista turístico emergeríamos al país y al mundo como el Nuevo Mar del Plata o Punta del Este. A cinco años de la explotación estamos encabezando las estadísticas de desocupación y pobreza del país, y encima estamos contaminados hasta los riñones. Al ir dándonos cuenta de toda esta mentira y este fraude, hicimos denuncias, apagones y paros; peticionamos al gobierno en múltiples oportunidades; fuimos por las escuelas de todos los niveles, tratando de concientizar para que luchemos juntos, y por lo menos estamos poniendo el tema en el tapete en nuestra comunidad de 16 mil habitantes, aún cuando sabemos que estas multinacionales son intocables una vez que te empezaron a sacar el oro y el cobre, ya que la Legislación Nacional las protege por sobre todas las cosas, y las Leyes Provinciales, por lo general siempre llegan tarde.’

Sólo cinco años hicieron falta para que se produjeran impactos ambientales irreversibles en Andalgalá – Catamarca, contaminación derivada de las promesas de las multinacionales y funcionarios y políticos argentinos. Muchos otros pueblos en diversos lugares del planeta dan cuenta de esto, y en Esquel – Chubut a modo de un gran reality show en vivo, La Gran Mentira que sólo favorece a los capitales e inversiones extranjeras, ya ha sido puesta en marcha.-

Bernardita Bielsa

fuentes: EcoPortal
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Peter Munk, el polémico rey Midas de los negocios mineros

Con su lengua filosa, Munk aludió a la Argentina y Chile de manera más irónica. Afirmó que las presidentas Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet le rogaron para que invirtiera: “Por favor, por favor, por favor, Barrick, por favor, ponga su dinero en nuestro país”, parafraseó durante la reunión anual de accionistas de 2008, según reportó el diario The Toronto Star. Para Lloyd, “Munk es bien conocido por sus discursos apasionados”, pero ese comentario “no tenía un sentido literal”.

-Un optimista del pesimismo. Así podría definirse a Peter Munk, el mandamás de Barrick Gold, la compañía minera más grande del mundo que llegó para quedarse y disparar la polémica en la Argentina. Un empresario que logró extraer agua -además de gas, petróleo, oro y montañas de dólares- de las piedras, y que ahora embolsa aún más pilas de dinero gracias a la crisis económica y financiera internacional.

Interlocutor asiduo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros muchos jefes de Estado, Munk se mueve como anfitrión de las cúspides del poder mundial desde hace décadas. Con ellos dialoga y cierra negocios millonarios, como los de Veladero y Pascua Lama entre la Argentina y Chile, los que más de una vez levantaron polvareda y denuncias.

Munk prefiere, sin embargo, seguir su camino, que ahora incluye la filantropía millonaria (con previa deducción de impuestos). Nada parece afectarlo -ni moderar su lengua desatada y a menudo políticamente incorrecta-, aunque eso podría deberse a la vara con la que mide las dificultades. La vara de los campos de exterminio nazis.

Fuga del infierno.

Nacido en Budapest, en 1927, hijo y nieto de millonarios húngaros, la fortuna familiar se destinó a salvar sus vidas durante la Segunda Guerra Mundial. Fue en 1944 cuando su familia y más de 1600 judíos más escaparon a Suiza en un tren comprado a un nazi que se escondería durante la posguerra en la Argentina: Adolf Eichmann.

El escape resultó agridulce hasta lo atroz. Primero, porque su madre, ya divorciada de su padre, no fue parte del grupo que se salvó. La enviaron a Auschwitz, de donde finalmente también logró salir con vida. Y segundo, porque el intermediario con Eichman fue Rudolph Kasztner, un abogado acusado luego por Israel de colaboracionista, y asesinado en 1957. “El me salvó a mí, a mi familia y a otros 1628″, lo defendió Munk en una entrevista con la cadena CBC. “Y además de eso, hay evidencia de que salvó a otras 20.000 o 30.000 personas”, afirmó.

Tras la guerra, Munk viajó a Canadá. Se recibió de ingeniero en la Universidad de Toronto -a la que décadas después donó 35 millones de dólares- y creó Clairtone, una fábrica de televisores y equipos de música que promocionó Frank Sinatra.

Con “la Voz” de su lado y todo, Clairtone terminó mal. Y con la quiebra llegaron los primeros cuestionamientos contra Munk. Otro accionista lo acusó de vender su parte antes del colapso beneficiado por información privilegiada. El pleito concluyó con un arreglo extrajudicial. Munk desembolsó 21.000 dólares de la época, pero sin reconocer su culpa. Pagó, dijo, sólo porque podía complicarle su siguiente negocio.

Munk concluyó, además, que era mejor salir un tiempo de Canadá. Radicó en Inglaterra a su mujer de toda la vida, Melanie Jane Bosanquet, con la que tuvo 5 hijos. Dos de ellos son millonarios por méritos propios -”no les di ni para comprarse un auto”, se ufanó Munk-, y otra es editora de la revista Vanity Fair . Y desde Londres apuntó tan lejos como Fiji. Desarrolló una cadena hotelera en el Pacífico Sur, que creció con el apoyo del saudita Adnan Khashoggi, el primero de una larga lista de personajes exóticos -por ser benévolos- que lo rodearían.

Traficante de armas y amante del lujo hasta la excentricidad -su yate favorito apareció en una película de James Bond-, Khashoggi merodeó todos los grandes escándalos de los años 70 y 80. Entre otros, el Irán-contras, el BCCI, el banco de Gaith Pharaon, del megalavado y hasta la desaparición del patrimonio (malhabido, claro) de los filipinos Ferdinand e Imelda Marcos, por cientos de millones de dólares.

La cadena hotelera de Munk prosperó. Y la vendió por 100 millones de dólares. Pero no tuvo la misma suerte con otro proyecto turístico con Khashoggi junto a las pirámides de Egipto. Aunque el escándalo Irán-contras le abrió a Munk las puertas a su destino dorado. ¿Por qué? Porque su socio saudita le vendió en 1987 su parte en Horsham Securities, que a su vez tenía acciones en una empresa menor: Barrick.

Por entonces, la compañía se centraba en gas y petróleo. Sólo luego apuntó al oro al comprar por 62 millones de dólares una mina menospreciada en Nevada, Estados Unidos, que honró su nombre: Goldstrike. Así, Barrick pasó de valer 46 millones en 1983 a 6500 millones de dólares una década después.

De aquellos tiempos es su vínculo con el empresario argentino Santiago Soldati, quien afirma que se dicen grandes mentiras sobre su amigo, al que define ante la consulta de La Nacion como “un admirable ejemplo de esfuerzo y perseverancia”, y para el que, desde aquel momento, comenzó a preparar el eventual desembarco local de la minera.

En 1997, y muy lejos de los filones de Nevada, los presidentes Carlos Menem y Eduardo Frei sellaron un acuerdo que una década después calzaría perfecto para Barrick. Firmaron el Tratado de Integración y Complementación Minera para “facilitar las inversiones privadas en la frontera de ambos países”. Una suerte de “zona franca minera” o, según el presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, de Diputados, Miguel Bonasso, “un tercer país”.

En simultáneo, Munk se desplegó por otros continentes y negocios. Entre ellos, el inmobiliario. En 1994 tomó el control del emporio Trizec -él puso la mitad de los 750 millones de dólares que tuvieron que poner los inversores- y lo vendió en 2006 por 5400 millones. Lo que se dice un verdadero rey Midas.

Pero junto con su desembarco en Africa y la Patagonia, vinieron las denuncias. Desde Tanzania, por la suerte de 50 mineros cuentapropistas que fueron enterrados vivos, en 1996, durante un desalojo realizado por las autoridades locales. Otros fueron ejecutados, según reportes de la agencia Bloomberg, que se basó en los relatos de 28 familiares de las víctimas, funcionarios y activistas de entidades locales de derechos humanos.

Munk no quiere saber nada con esas organizaciones, a las que definió como “canallas” durante una entrevista con el Financial Times, y las acusó de carecer “de responsabilidad o transparencia”. “Cuando vamos a Tanzania o a la Argentina o a la punta de Paquistán, aplicamos los mismos estándares ambientales y antipolución que en la Columbia Británica”, afirmó durante el Foro Económico Mundial de 2007.

Sin embargo, las dos ONG sobre derechos humanos más respetadas del mundo, Amnesty International y Human Rights Watch (HRW), también criticaron a la multinacional, que de todos modos sostiene que mantiene “relaciones muy constructivas” con ambas entidades, cuyos documentos sobre Tanzania y Barrick son levantados, por ejemplo, por la Agencia para Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur).

Aun así, la minera no cede un ápice. Ante los cuestionamientos en la Argentina, como los de Greenpeace por la destrucción de glaciares en sus minas de Veladero y Pascua Lama, el vocero jefe de Barrick, Andy Lloyd, ante la consulta de La Nacion, los califica más propios de “una novela de ciencia ficción que de la realidad”.

El ida y vuelta va más allá. También el premio Nobel de la Paz Al Gore cuestiona a Barrick. Por eso, el ex vicepresidente de Estados Unidos exigió en 2007 que la minera sacara su auspicio de la conferencia que estaba por brindar en Chile. Si no, anticipó, la cancelaría. La minera retiró sus 50 dólares y los derivó a programas de desarrollo en el Valle del Huasco.

En enero de 2009, Noruega fue más allá. Retiró más de 200 millones de dólares de sus fondos de pensión en inversiones en Barrick por sus daños irreparables al medio ambiente en, por ejemplo, Indonesia y Papúa Nueva Guinea.

Pero Munk continuó su camino. Cosechó condecoraciones -incluida la de oficial de la Orden de Canadá, el más alto honor para un civil en ese país-, seis doctorados honoris causa y pasó a integrar el Companion of the Order, un consejo presidido por el titular de la Corte Suprema canadiense. Y en los negocios, unió fuerzas con Nathaniel Rothschild, el nuevo mascarón de proa de la legendaria familia para el siglo XXI. Formaron TriGranit, una desarrolladora de bienes raíces junto a dos jugadores pesados: Bernard Arnault -fundador del imperio Louis Vuitton- y Oleg Deripaska.

Juntos invirtieron, por ejemplo, más de 200 millones de euros en un puerto para yates de lujo en Montenegro. Y juntos participaron en una fiesta, en 2009, por el cumpleaños de otro potentado: Saif al-Islam Khadafy, el hijo llamado a heredar las riendas del por entonces todopoderoso dictador libio. Aunque, según replicó Lloyd, el vocero jefe desde Toronto, “Munk no tiene ninguna relación personal con miembro alguno de la familia Khadafy”.

La tendencia de Munk para rodearse de socios o asesores opacos resulta llamativa. Desde Bush padre a José “Puchi” Rohm

La tendencia de Munk para rodearse de socios o asesores opacos resulta llamativa. Desde el ex presidente George Bush padre a José “Puchi” Rohm, aquel del Banco General de Negocios (BGN), acusado de lavador y prófugo de la Justicia. Y una tendencia similar mostró al conceder entrevistas y defender a la minera, por ejemplo, ante las acusaciones sobre crímenes varios en Papúa Nueva Guinea. Planteó que en ciertos países “la violación en banda es un hábito cultural”. Lloyd dijo a La Nacion que aquella vez lo “sacaron de contexto” y que de inmediato Munk “envió una carta de disculpas”, ya que “nunca fue su intención ofender o insultar a nadie”.

Los reportes negativos también llovieron sobre Deripaska, su socio en TriGranit, al que Munk definió como el “hacedor de un imperio”. El Wall Street Journal reveló que Estados Unidos le canceló su visa por vínculos con el crimen organizado ruso; en España lo acusaron de lavar 4 millones de euros de la mafia, y el Financial Timesdetalló sus vínculos con Sergei Popov y Anton Malevsky, dos presuntos capos del hampa. Tras ese escándalo, Barrick optó por callar.

Tanto él como su empresa también evitaron todo comentario sobre lo que la oposición en la Argentina define con sorna como “el veto Barrick”. Es decir, el primer veto a una ley de Cristina Fernández de Kirchner durante su presidencia. Fue en noviembre de 2008 y por la ley de glaciares, que de entrar en vigencia hubiera afectado los planes y las ganancias de la minera, remarcó Bonasso a La Nacion.

Pero Barrick se defiende ante las acusaciones de Bonasso y las diputadas Elisa Carrió y María Fernanda Reyes sobre un acuerdo tributario secreto entre la Argentina y Chile, con generosos beneficios para la minera y con delitos mediante de los funcionarios involucrados, según los legisladores. Se firmó a fines de abril de 2009, dos semanas después de un nuevo encuentro entre la Presidenta, Munk y el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, en la Casa Rosada.

Para Barrick, el acuerdo no tiene nada de cuestionable. Sólo sería la respuesta correcta ante lo que define como la primera mina binacional del mundo. “Fue muy importante que las autoridades chilenas y argentinas hayan alcanzado un acuerdo en el tema tributario”, replicó entonces su referente regional de Asuntos Corporativos, Rodrigo Jiménez Castellanos.

Con su lengua filosa, Munk aludió a la Argentina y Chile de manera más irónica. Afirmó que las presidentas Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet le rogaron para que invirtiera: “Por favor, por favor, por favor, Barrick, por favor, ponga su dinero en nuestro país”, parafraseó durante la reunión anual de accionistas de 2008, según reportó el diario The Toronto Star. Para Lloyd, “Munk es bien conocido por sus discursos apasionados”, pero ese comentario “no tenía un sentido literal”.

Otros no piensan tan bien del acuerdo secreto. Además de Bonasso, Carrió y Reyes, dos subsecretarios de Estado renunciaron para no firmarlo; la línea técnica del Ministerio de Economía también lo rechazó, al igual que varios tributaristas. Hoy, una causa penal sigue abierta en los tribunales federales de Comodoro Py.

Pero, optimista, y a punto de cumplir 84 años (este martes) Munk ve un futuro promisorio para su minera. Porque si los problemas globales son de largo plazo, si hay crisis y hay guerras, repite, “entonces la actitud ante el oro es más positiva”. Tal cual: hoy Barrick gana 10 millones de dólares por día. Aunque él aclara que el dinero figura último en su escala de motivaciones. “Para mí, el dinero no es nada más que una medida del éxito.”


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