Julio 23, 2011 | Por elmundodeubuntu | Claves: Argentina, costrumbres, doma, leyendas, mateada, payada, sortija, tradiciones, yerra | # Enlace permanente

En Argentina, el término está asociado principalmente a usos, costumbres, objetos, música, etc. de origen estrictamente rural. El “Dia de la Tradicion” es un buen ejemplo de ese significado específico que la palabra recibe en Argentina hasta la actualidad: el Dia de la Tradición basicamente en Argentina es una fiesta “gauchesca,” una celebración “folclórica.” Por lo tanto, si la información a proveer a propósito de las “tradiciones” argentinas fuese la “tradicionalmente” fornecida, debería reducirse a “artefactos culturales rurales”:
* la payada,
* la doma,
* el juego de la sortija,
* la yerra,
* la mateada
* el Pericón Nacional,
* el malambo,
* el carnavalito,
* las bagualas,
* la cueca,
* la zamba
* la chacarera
Se incluye, así, las danzas y ritmos folclóricos y el cancionero folclórico en general.
Aqui se descubre una singularidad argentina: tradición y folclore son entendidos como sinónimos, lo que no es un hecho coincidente en otras culturas. Estos dos términos no son semánticamente equivalentes, aun cuando los significados estén estrechamente relacionados.
La historia es un devenir constante y creciente. Nuevos artefactos culturales son adoptados y se tornan “clásicos.” Lo que entra a pertencer a esa categoría especial puede ser también considerado una tradición: todo lo que es “canonizado,” incorporado al acervo cultural nacional, pasa a engrosar el tesoro de las tradiciones de una nación. Sería oportuno entonces aprovechar para reconceptualizar el significado de la palabra “tradición” dentro del entendimiento colectivo de los argentinos. Un gesto tal no sería nada mas que hacer justicia con artefactos que han “tradicionalmente” sido segregados del patrimonio nacional.
Hay algunos pocos artefactos que han sido ya adoptados como parte de las tradiciones vernaculares de sectores específicos del país pero que tienen negada la representatividad a nivel nacional.
El tango provee un buen ejemplo de un artefacto cultural urbano que indudablemente es “tradicional” pero no es sancionado nacionalmente como “tradicion.” La palabra usada es “típico.” O entonces es aceptado como una “tradicion porteña.” Es dificil explicar este fenómeno sin referirse a él como producto de una forma histórico-tradicional de pensamiento “unitario”.

Este fenómeno–que es parte específicamente de la historia política nacional– ha transformado a Buenos Aires y al resto del pais en dos esferas separadas distintivas entre sí. Es un binarismo cultural mutuamente exclusivo.
Autores canónicos como Jorge Luis Borges han contribuído enormemente para definir lo tradicional que habita una zona limítrofe entre ciudad y campo. De esta forma, Borges crea un “puente” que perturba ese binarismo; y de alguna forma tenta resolver esa brecha conceptual. Los artefactos límitrofes borgeanos marcan la tradición de los “bordes” culturales.
El carro de reparto, el matadero, los almacenes de suburbio, las pulperías arrabaleras, etc. habitan esa linea borrosa que existe entre lo rural y lo urbano. La ginebra es tradición; la misa católica de domingo a las diez de la mañana es parte de la tradición. Actividades a la vez tan insospechadas cuanto evidentes como, dígase, la pesca de río (con linea, tramayo, “robador” o tiradera… y similares “artefactos” que construyen y han construido las imágenes de la conciencia colectiva argentina, deben, y seguramente seran en algún momento apropiado, incorporadas a la tradición.
Tal vez suceda cuando la imaginería popular sea seriamente mapeada por científicos culturales deseosos de “realistificar” un reduccionismo costumbrista que precisa urgentemente de actualización. La charla en el bar frente al pocillo de cafe y al cigarrillo negro, forman parte de la tradición, por ejemplo.
Esta visión alternativa de lo tradicional abre mas la discusión sobre un aspecto particular del concepto de tradición. Lo que se torna arcaico; lo que “muere” o cae en desuso, aún asi (o por eso mismo) forma parte, o constituye, una tradición. Basta observar que “el arreo de tropillas” es parte de la tradición, aun cuando el “camión jaula” ha casi dejado de circular por las rutas, y el plantel de ganado ha disminuído hasta casi desaparecer del paisaje de las pampas y planicies argentinas.
Esta situación crítica de una de las actividades económicas “tradicionales” argentinas, ha transformado esa actividad en un objeto tradicional “arcaico” (es una tradición que ha literalmente “pasado a la historia;” no se practica más). El cigarrillo negro es por supuesto un artefacto cultural argentino. El tabaco negro es fumado principalmente en la zona rioplatense y en Francia.
Y parecería que en Argentina el fumar tabaco negro esta dejando de ser una costumbre masiva; como tambíen en los paises “desarrollados” del “primer mundo” en general (Francia presenta una interesante excepción en este sentido). Pero indudablemente el cigarrillo negro es un objeto tradicional de estos dos países, y pertenecen a un “glamour” idiosincrático y romántico de ambas culturas.

Debemos hacer mención de la fuerte “tradición” deportiva argentina: las carreras de caballos en hipódromos urbanos (tradicionalmente integradas a la mitología tanguera) bien merecerían estar incluídas en el catálogo oral de la tradición argentina. Lo mismo podríamos decir de las competiciones automovilísticas de turismo de carretera; con los sonoros apellidos miticos de Gálvez o Emiliozzi. También del futbol. El rico “parque” cultural argentino merece una taxonomía apropiada de la cual aun se carece.
Julio 17, 2011 | Por elmundodeubuntu | Claves: argentina live, leyendas argentinas, mate, tererè, tradiciones | # Enlace permanente
Cuando los guaraníes vivían en las reducciones jesuíticas, y en las haciendas de los españoles, por mucho tiempo fueron obligados a internarse en las profundas selvas y trae las ramas de un árbol que ellos llamaban ka´a.
Algunos serán devorados por las fieras salvajes, otros morían de ser o hambre. Un grupo fue enviado de la reducción santísima Trinidad como de 10.000 m para traer la apreciada y hierba, que los terratenientes que religiosos vendían en toda la ciudad del Río de la Plata y Perú, y en esos tiempos ya lo llamaban “el oro verde” pues miles de personas lo consumían día a día como un té.
Entre este grupo de nativos encontraba Guasu´i a quien le gustaba cazar serpientes y llevaba siempre en sus viajes flechas hechas de takuára, pues para él eran los más filosos. Recurrieron un largo trayecto, no sin antes cruzarse con otras tribus salvajes, y lo peor no había ni un arroyo y por mucho tiempo azotaba una gran sequía, a esa región.
Ya cansados y sin esperanzas, después de tanto caminar decidieron sentarse bajo un árbol del ka´a, mirando Guasu´i a su costado vio un Hy´a maté) roto en unas de sus partes estaba llena de agua y de hojas del Ka´a. Mostró su padre y le dijo que en él hy´a había agua, pero que si lo movían Serra María todo el líquido que tanto necesitaba.
Enseguida la creatividad del joven india encontró la solución, cortó una a sus flechas en varias partes, éstas tenían grietas en el centro y repartió a cada uno de sus compañeros las finas takuáras, que se había convertidos en pequeñas bombillas que cada uno sirvió para saciar su sed.
El jugo de las hojas que había caído en el agua le daba un sabor especial, y además les hizo recobrar el ánimo. Esta experiencia lo llevaron a su tribu y éstos empezaron a expandirlo, hasta llegar hasta nuestros días y nosotros lo llamamos “Terere”. Símbolo de integración y comunicación.
El tereré (palabra de origen guaraní) es una bebida tradicional, de amplio consumo en el Paraguay, el Nordeste argentino, y algunas regiones del suroeste de Brasil consistente en una mezcla de agua fría con yerba mate (Ilex paraguayensis), remedios refrescantes naturales (hierbas medicinales o cuasi medicinales popularmente llamadas en conjunto: “yuyos”) y hielo. Como hierbas suelen emplearse la menta (Mentha arvensis), el cedrón (Lippia citriodora), menta peperina, de limón, y otras, como el kokú (Allophylus edulis) y la cola de caballo. Se diferencia del mate “común” en que éste último tradicionalmente se hace con agua caliente. La yerba mate es puesta en maceración en agua fría y proporciona una bebida agradable por su efecto refrescante, especialmente en jornadas con altas temperaturas, evitando así los inconvenientes del mate hervido.
El tereré fue declarado como la bebida Oficial del Paraguay y Patrimonio Cultural de la Nación, y cada último sábado de febrero se celebra el “Día Nacional del Tereré”.
En las provincias del noreste Argentino es muy común ver a la gente bebiendo tereré. Esto se observa sobre todo en las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires. En estas últimas suelen juntarse entre amigos para tomar tereré y charlar, al igual que como sucede con el mate.
Los jugos en polvo (Tang, Verao, etc) son vendidos casi exclusivamente a la juventud con el fin de hacer tereré, sin embargo a nivel publicitario está muy desaprovechado el concepto por parte de las empresas productoras de los mismos.
También se observa que a medida que se desciende hacia el sur la bebida es popular sólo entre los jóvenes y adolescentes, los cuales la preparan con una gran variedad de jugos de frutas (naturales o artificiales), preferentemente de frutos cítricos.
En Córdoba la gran cantidad de estudiantes universitarios provenientes de Paraguay y del noreste argentino actualmente están introduciendo esta bebida en la cultura cordobesa. Un ejemplo de esto se está gestando en la campaña denominada NO a las gaseosas, Sí al Tereré.
Aunque el tereré es considerado típicamente paraguayo por los paraguayos, lo cierto es que se encuentra difundido en el NEA argentino y se bebe en otras regiones argentinas durante los días cálidos y también en menor grado en Uruguay y en el sector del Chaco Boreal actualmente boliviano. En Argentina en ocasiones se consume un tereré cuyo recipiente es la mitad de un pomelo fresco convenientemente ahuecado, se recomienda beber tal tereré “al pomelo” varias horas después de haber consumido alimentos sólidos y, entre los neófitos, se recomienda iniciarse con dosis moderadas debido a que podría producir un efecto laxante.

FUENTE
Ultimos Comentarios