Tradiciones, costumbres y leyendas argentinas

En Argentina, el término está asociado principalmente a usos, costumbres, objetos, música, etc. de origen estrictamente rural. El “Dia de la Tradicion” es un buen ejemplo de ese significado específico que la palabra recibe en Argentina hasta la actualidad: el Dia de la Tradición basicamente en Argentina es una fiesta “gauchesca,” una celebración “folclórica.” Por lo tanto, si la información a proveer a propósito de las “tradiciones” argentinas fuese la “tradicionalmente” fornecida, debería reducirse a “artefactos culturales rurales”:
* la doma,
* el juego de la sortija,
* la yerra,
* la mateada
* el Pericón Nacional,
* el malambo,
* el carnavalito,
* las bagualas,
* la cueca,
* la zamba
* la chacarera

Se incluye, así, las danzas y ritmos folclóricos y el cancionero folclórico en general.
Aqui se descubre una singularidad argentina: tradición y folclore son entendidos como sinónimos, lo que no es un hecho coincidente en otras culturas. Estos dos términos no son semánticamente equivalentes, aun cuando los significados estén estrechamente relacionados.
Hay algunos pocos artefactos que han sido ya adoptados como parte de las tradiciones vernaculares de sectores específicos del país pero que tienen negada la representatividad a nivel nacional.

Autores canónicos como Jorge Luis Borges han contribuído enormemente para definir lo tradicional que habita una zona limítrofe entre ciudad y campo. De esta forma, Borges crea un “puente” que perturba ese binarismo; y de alguna forma tenta resolver esa brecha conceptual. Los artefactos límitrofes borgeanos marcan la tradición de los “bordes” culturales.
El carro de reparto, el matadero, los almacenes de suburbio, las pulperías arrabaleras, etc. habitan esa linea borrosa que existe entre lo rural y lo urbano. La ginebra es tradición; la misa católica de domingo a las diez de la mañana es parte de la tradición. Actividades a la vez tan insospechadas cuanto evidentes como, dígase, la pesca de río (con linea, tramayo, “robador” o tiradera… y similares “artefactos” que construyen y han construido las imágenes de la conciencia colectiva argentina, deben, y seguramente seran en algún momento apropiado, incorporadas a la tradición.
Tal vez suceda cuando la imaginería popular sea seriamente mapeada por científicos culturales deseosos de “realistificar” un reduccionismo costumbrista que precisa urgentemente de actualización. La charla en el bar frente al pocillo de cafe y al cigarrillo negro, forman parte de la tradición, por ejemplo.
Esta visión alternativa de lo tradicional abre mas la discusión sobre un aspecto particular del concepto de tradición. Lo que se torna arcaico; lo que “muere” o cae en desuso, aún asi (o por eso mismo) forma parte, o constituye, una tradición. Basta observar que “el arreo de tropillas” es parte de la tradición, aun cuando el “camión jaula” ha casi dejado de circular por las rutas, y el plantel de ganado ha disminuído hasta casi desaparecer del paisaje de las pampas y planicies argentinas.
Esta situación crítica de una de las actividades económicas “tradicionales” argentinas, ha transformado esa actividad en un objeto tradicional “arcaico” (es una tradición que ha literalmente “pasado a la historia;” no se practica más). El cigarrillo negro es por supuesto un artefacto cultural argentino. El tabaco negro es fumado principalmente en la zona rioplatense y en Francia.
Y parecería que en Argentina el fumar tabaco negro esta dejando de ser una costumbre masiva; como tambíen en los paises “desarrollados” del “primer mundo” en general (Francia presenta una interesante excepción en este sentido). Pero indudablemente el cigarrillo negro es un objeto tradicional de estos dos países, y pertenecen a un “glamour” idiosincrático y romántico de ambas culturas.



Hola, te invito a leer algo que me parece importante
http://blogsdelagente.com/monicaiforte/2011/07/23/ahorro-a-la-violeta-1/
Saludos