Posts etiquetados como ‘amor’
Septiembre 12, 2009 | Por licrock | Claves: adolescencia, adonde, algo, algunos, amar, amor, años, antes, aquellos, arroz, atrapantes, aun, avanzar, besos, busca, cabo, cajón, comer, como, creí, cry, cubre, cuenta, dados, darse, desafío, desafíos, desde, desierto, destino, dónde, encontré, entonces, eran, esa, están, everybody, falta, fin, flote, fueron, hasta, hurts, inmortal, insoportable, ir, juntando, levedad, libraba, llenan, manto, mas, me, mero, mis, muchos, muerte, mundo, naciera, niñez, olvidados, oscuridad, parte, partir, pasaron, pensando, pero, poco, polvo, primeros, qué, quería, quizás, recorrí, recuerdos, repartir, saber, salí, sentimientos, ser, si, sin, solo, sometimes, soñados, suficiente, también, tan, tanto, tener, tenia, tiniebla, tropezones, varios, vez, volver, yo | # Enlace permanente
Pasaron varios años, algunos se llenan de oscuridad en el cajón de los recuerdos, la suficiente como para no darse cuenta de si están juntando polvo o tan solo fueron olvidados. Creí amar más de una vez y no sin muchos tropezones salí a flote de la niñez hasta la adolescencia, pensando tanto en aquellos primeros besos, dados o soñados, como en la “insoportable levedad del ser”. Recorrí parte del mundo en busca de algo mas que arroz para comer y un poco de amor para repartir, me encontré solo en el desierto de mis sentimientos sin saber dónde ir, qué quería ser, sin tener adonde volver y sin saber partir quizás también por esa falta de destino. Pero aun entonces, ser inmortal me libraba de la muerte, los desafíos eran atrapantes por el mero desafío y yo solo tenia que avanzar entre la tiniebla que cubre como un manto al mundo desde antes de que naciera. Solo avanzar… al fin y al cabo “everybody hurts sometimes” y Everybody cry…”
Juan Lobo
Febrero 4, 2009 | Por licrock | Claves: amor, beso, carla, etc, pablo, soledad, vos, yo | # Enlace permanente
Pablo tomaba siempre el mismo camino al volver a casa, no sabía con exactitud, tampoco se lo preguntaba realmente, si era el mas cómodo, el mas rápido o el mas corto de los caminos, pero volver por ahí implicaba pasar todos los días por la misma calle, la misma cuadra, la misma casa, ver todos los días aquella mujer parada en la puerta, expectante, sonriente, radiante, hermosa, Carla. Todos los días al pasar por ahí, el mismo sueño daba rienda a su imaginación. Tanto, que las imágenes se le presentaban ya en forma de recuerdo, como si repitiese todos los días la misma secuencia de algún día vivido en una realidad paralela. Un deja vu.
Imaginaba ser aquella su casa de retorno, que nunca hubo existido aquella solitaria casa en el primer piso al final del camino, su casa era aquella por la que todos los días pasaba. Imaginaba estacionar su automóvil sin mucha pericia sobre la acera, descender del vehículo sin quitar la vista de aquellos ojos bonitos, pasar a su lado y posar su mano derecha sobre aquella mejilla izquierda, en el mismo momento besar aquella otra mejilla derecha muy suavemente pero de manera intensa; del mismo modo que lo haría yo si fuese Pablo y vos fueses Carla… resistiendo casi, apenas, a tomarte de las caderas y estrechar tu alma contra el marco del portal. Luego entraría y mientras ella cerrase lentamente la puerta iría directo a preparar un baño para dos. Se desvestiría sin prisa mientras dejase correr el agua y se escuchasen los pasos de ella subir lentamente la escalera. Ella le ofrecería un trago y el comenzaría a quitarle la ropa aun mas lentamente. Besaría su cuello mientras un “te quiero” de ella suspirase en su oído. Abrazo, si, ha de haber un abrazo antes de sumergirse, siempre lentamente, en el agua. Ella lavaría su cuerpo, el lavaría el cuerpo de ella; igual que lo haría yo si vos fueses ella. La esponja pasaría saturada de jabón una y otra vez por el cuerpo de ambos mientras el agua llena de vida una tarde de amor.
Una copa de vino sobre la mano extendida de Carla sería la chispa adecuada para encontrar el condimento perfecto para la carne asada que Pablo pondría en el horno. No creo que hagan falta las palabras, Pablo tampoco lo creería. El sacaría la carne del horno y se propondría servir la mesa mientras Carla serviría la segunda copa para ambos. Solo sonrisas y miradas, no haría falta más. Solo sonrisas cómplices de lo que vendrá después y miradas provocativas en busca del primer beso de la sobremesa. El postre es después de la cena, pero después de la cena es el postre… no habría café esa noche. El postre los encontraría en la cama, aunque hubiesen querido comerlo en el sillón del living, la cama los encontraría comiéndose como al mas dulce de los postres, tal como te comería yo si fueses Carla y yo fuese Pablo.
Todos los días pasaba pablo a mirar la mujer del umbral en la casa a mitad de camino entre su trabajo y la soledad. Soledad que ya no baila. Soledad que está sola. Soledad que todavía sueña con una bella dama llena de otra soledad esperando en su puerta. Soledad que como la mía, si yo fuese Pablo y vos fueses Carla, se abrazaría a la tuya deseando que la eternidad ponga preso a ese instante.
ALDO BACCARO
Feb. 2009 Bs. As. ARGENTINA.
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