AHORRO EN LADRILLOS

Después de la mala experiencia vivida por muchos argentinos en el año 2001, las personas que confiaban sus ahorros al sistema bancario (y, claro está, recién una vez que hubieron recuperado la capacidad de ahorro) debieron comenzar a evaluar nuevas alternativas para asegurar su futuro.

Especialmente los ahorristas familiares, que vieron desaparecer el fruto de su trabajo y sacrificio de la noche a la mañana (a las empresas no les quedó otra opción que permanecer en el sistema para poder desarrollar sus operaciones cotidianas).

Es así que de la mano de la reconstitución económica del país comenzaron a aparecer fenómenos tales como el boom de la construcción, que se vislumbró como oportunidad de inversión en bienes concretos que conservan su valor a largo plazo y generan rentas mensuales, que para un pequeño ahorrista bien pueden reemplazar (y a veces superar ampliamente) el interés que antes le generaba un plazo fijo.

Dicen que “el que se quema con leche, mira la vaca y llora”. Por eso hoy por hoy, muchos argentinos a la hora de evaluar a quién confiar su dinero van por el camino conservador: el que se materializa en un departamento, un terreno o una vivienda que son mucho más difíciles de hacer desaparecer.

En este contexto, de la mano de la desarrollista local Regam y el sistema Pilay (nacido hace más de 23 años en Santa Fé) se estableció en Córdoba una oportunidad para llegar a la vivienda mediante el pago de una cuota accesible y en pesos.

Una de las bondades de la propuesta es que – a diferencia de los créditos hipotecarios – trabaja con cuotas en pesos y no demanda requisitos ni garantías para el ingreso. Los interesados pueden optar por departamentos de 1 ó 2 dormitorios, pero si ya cuentan con un terreno en cualquier punto del país, Regam-Pilay les construye su propia casa, siempre con insumos de primera calidad.

El sistema está dirigido a familias que quieren asegurar su futuro y el de sus hijos, mediante una inversión segura y conservadora.