“Porqué el futuro ya no nos necesita” por Bill Joy (Parte IV)

Creo

que este texto de Bill Joy que estoy traduciendo es, a pesar de su complejidad, uno de los temas que mas visitas ha atraído a este blog. Esto es algo que no deja de sorprenderme y alegrarme, ya que lo considero uno de los textos más interesntes que h leído en los últimos diez años…
A los que lo vean hoy por primera vez, sugiero que, por supuesto, lo comiencen desde la parte I, para luego ir avanzando cronologicamente, algo que se puede realizar muy facilmente utilizndo el panel de la derecha de entregas anteriores o cliqueando en cualquiera de las cinco primeras palabras clave o tags que aparecen en la parte superior de la entrada….
Todavía queda bastante por traducir, ya que consta de unas doce partes de una duración similar a la de hoy, pero quizas esto, además de ralentizar la lectura total del artículo, sirva para ir degustándolo con tranquilidad y para poder analizarlo con detenimiento…
Bueno, la cuarta parte comienza aquí, y espero que la disfruten…

Después de unos pocos años en Berkeley, comencé a enviar algo del software que había escrito – un curso del sistema Pascal, utilidades para Unix, y un editor de texto llamado vi (que es, para mi asombro, ampliamente utilizado aunque ya tiene más de 20 años)- a otros que tenían pequeñas PDP – 11 y mini computadoras VAX. Estas incursiones en la programación desembocaron eventualmente en la versión de Berkeley del sistema operativo Unix, lo que fue un “desastre exitoso” personal – tanta gente los quería que nunca terminé mi doctorado. En su lugar, conseguí un trabajo en Darpa, poniendo el Unix de Berkeley en Internet y corrigiéndolo para que fuera más confiable y pudiera hacer funcionar grandes aplicaciones de investigación correctamente. Todo esto era muy divertido y muy fructífero. Y, francamente, no veía robots ni por aquí, ni por ningún lado. Sin embargo, a principios de los años Ochenta, me estaba ahogando. Las ediciones de Unix eran muy exitosas, y mi pequeño proyecto personal daba dinero y contaba con algo de personal, pero en Berkeley el problema era más el espacio para oficinas que el dinero. No tenía espacio para la ayuda que el proyecto requería, así que cuando los otros fundadores de Sun Microsystems aparecieron en escena, no dejé pasar la oportunidad de unirme a ellos. En Sun todo esto desembocó en los primeros desarrollos de workstations y computadores personales, y he disfrutado participando en la creación de tecnologías avanzadas de microprocesadores y tecnologías de Internet como Java y Jini. Con todo esto, confío en que quede claro que no soy un Luddita. Por el contrario, he tenido siempre una firme creencia en el valor de la búsqueda científica de la verdad y en la capacidad tecnológica para alcanzar el progreso material. La Revolución Industrial ha mejorado inconmensurablemente nuestra vida a lo largo de los últimos doscientos años, y siempre he tenido la esperanza de que mi trabajo tuviera que ver con la construcción de soluciones valiosas a problemas reales, cada problema a su tiempo. No me han desilusionado. Mi trabajo tuvo más impacto de lo que yo había esperado y ha sido más ampliamente utilizado de lo que yo jamás hubiese esperado. Me he pasado los últimos 20 años intentando descubrir como hacer computadores aún más fiables, tan fiables como quiero que sean (todavía les falta bastante), e intentando como hacer su uso aún más sencillo (una meta que ha tenido menos éxito relativo todavía). A pesar de algunos progresos, existen aún problemas todavía más acuciantes. Pero aún siendo conciente de los dilemas morales implícitos en tecnologías como la investigación armamentística, no esperaba que tuviera que enfrentarme a tales temas en mi propio campo de investigación, o al menos no tan pronto. Es quizás siempre difícil apreciar el gran impacto mientras estás dentro de la espiral de un cambio. Fallar en la comprensión de las consecuencias de nuestras invenciones mientras estamos en inmersos en el descubrimiento y la creación parece un error común en científicos y técnicos: hemos sido arrastrados por el doloroso deseo del conocimiento que esta en la naturaleza misma de la odisea científica, sin detenernos a pensar que el progreso hacia tecnologías más nuevas y más poderosas puede cobrar vida propia. Me he dado cuenta hace tiempo que los grandes avances en la tecnología de la información no provienen del trabajo de científicos en computación, desarrolladores de arquitectura de computadores o ingenieros eléctricos, sino de físicos. Los físicos Stephen Wolfram y Brosi Hasslacher me introdujeron, a principios de los Ochenta, en la teoría del caos y de los sistemas no lineales. En los años Noventa descubrí los sistemas complejos conversando con Danny Hills, el biólogo Stuart Kauffman y el Nobel en Física Murria Gell-Mann, entre otros. Más recientemente, Hasslacher y el ingeniero eléctrico y físico Mark Reed me han instruido acerca de las increíbles posibilidades de la electrónica molecular. En mi propio trabajo, como co-diseñador de tres arquitecturas de microprocesador – SPARC, pico Java y MAJC, y como diseñador de otras varias implementaciones, he conseguido una profunda y directa comprensión de la ley de Moore. Durante décadas, la ley de Moore ha predicho correctamente la tasa exponencial de desarrollo de la tecnología de semiconductores. Hasta el año pasado, creía que la tasa de avances predicha por la ley de Moore podría continuar como mucho hasta el 2010, donde se alcanzarían ciertos límites físicos. No me resultó obvio que una nueva tecnología llegaría a tiempo para mantener invariable al ritmo de crecimiento del rendimiento. Pero a causa del rápido y radical progreso reciente en la electrónica molecular – donde átomos y moléculas individuales forman transistores dibujados litográficamente – y en tecnologías a nanoescala relacionadas, seríamos capaces de mantener o superar el ritmo de progreso de la ley de Moore por otros 30 años. Hacia 2030, seríamos capaces de construir máquinas, en grandes cantidades, un millón de veces más potentes que las computadoras personales de hoy en día – lo suficientemente potentes para hacer realidad los sueños de Kurzweil y Moravec. Combinando este enorme poder computacional con los avances en manipulación de las ciencias físicas y con los profundos y nuevos conocimientos en genética, un enorme poder transformador se verá desatado. Estas combinaciones abren la puerta a la oportunidad de re-diseñar completamente el mundo, pero mejor o para peor. Los procesos de replicación y evolución que estaban confinados al mundo natural se convertirán en campos abiertos a la actividad humana. Al diseñar software y micro procesadores, nunca he tenido la sensación de estar diseñando una máquina inteligente. El software y el hardware son tan frágiles y las capacidades de la máquina para “pensar” están tan claramente ausentes que, aún como posibilidad, esto siempre ha parecido algo de un futuro muy lejano. Pero ahora, con la posibilidad de un poder computacional de nivel humano dentro de 30 años, una nueva idea surge por si misma: la de que podría estar trabajando en crear herramientas que permitirán la construcción de la tecnología que puede reemplazar nuestra especie. ¿Cómo me siento con respecto a esto? Muy incómodo. Habiendo luchado mi vida entera para construir sistemas de software confiables, me parece más que probable que este futuro no resultará tan bueno como alguna gente puede imaginar. Mi experiencia personal sugiere que tendemos a sobreestimar nuestras habilidades como diseñadores. Dado el increíble poder de estas nuevas tecnologías, ¿no deberíamos preguntarnos cual es la mejor manera de coexistir con ellas? Y si nuestra presunta extinción es, si esto es posible, un producto de nuestro desarrollo tecnológico, ¿no deberíamos proceder con suma cautela?

de esta traducción

Creative Commons License
Blog del Emigrante by Alejandro Santos Mendoza is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.
Based on a work at blogs.clarin.com.


Escríbi tu comentario

Si preferís firmar con tu avatarIniciá sesión

Los comentarios en este blog pueden estar moderados.

En ese caso, el autor del blog tendrá que aprobarlos antes de que sean visibles para la comunidad


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog