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Mayo 31, 2010 | Por adrianfvega | # Enlace permanente

- Festejo en el Bicentenario de Argentina en Barcelona.
En la mayoría de los pueblos se han producido fuertes movimientos socio-intelectuales para descubrir y recrear una identidad. El bicentenario de la Revolución de Mayo en Argentina se presenta como una oportunidad de generar un movimiento cultural capaz de ese redescubrimiento para la recreación de una identidad nacional que permita al país proyectarse de cara al futuro.
Ante un público multitudinario la Comisión Argentino Catalana del Bicentenario y el Centro Argentino de Catalunya (C.E.A.E.E-Cat), conjuntamente con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona, Distrito de Horta, y el auspicio de la Secretaría per a la Inmigraciò dependiente de la Generalitat de Catalunya, y del Consulado General de la República Argentina en Barcelona, se celebró en la ciudad condal el pasado domingo 23 un gran asado conmemorativo por los 200 años de la Revolución de Mayo (1810-2010) en Argentina.
En el marco de una serie de espectáculos con artistas de toda latinoamérica, y bajo el sol ardiente de primavera en una jornada plena, el broche de oro lo sello el cierre, con la presentación musical de “Polaroid”, en vivo, con letras y canciones típicas de Argentina (desde folklore, tango, rock hasta cuarteto) interpretadas por un grupo de jovenes argentinos (en su mayoría originarios de la ciudad de Córdoba) con una importante trayectoria y repertorio en la provincia de Barcelona.
Estudiar la conquista y colonización de nuestro país por España implica reconocer que se trata de un pasado rico y complejo, con aspectos positivos y negativos. Pero nada de esto puede caer en el olvido, y mucho menos en la negación o deformación, porque explican nuestra realidad.
A continuación en http://culturasinterurbanas.blogspot.com/ se adjunta un completo reportaje fotográfico de los momentos más relevantes en el festejo del Bicentenario de la Revolución de Mayo en Barcelona.
Enero 19, 2009 | Por adrianfvega | # Enlace permanente
En el marco de la inmigración, la palabra clave es la “solidaridad”, no como sinónimo de caridad, compasión o lástima, sino en el sentido de la espontaneidad de tender la mano al prójimo. Y pensar que los países más ricos buscan otras formas de vida en el planeta rojo. Todavía en nuestra cotidianeidad no aceptamos al otro -por semejante o diferente- y ya salimos a buscar a otras formas de vida. Primero tenemos que aprender a respetarnos entre nosotros mismos.
Mi experiencia no es muy distinta a la de miles de jóvenes inmigrantes argentinos, que casi como nuestros abuelos y bisabuelos, nos vinimos con tan solo lo puesto, y una valija de mano, llena de sueños, miedos e ilusiones.
A continuación, adjunto una carta que recibí de mis abuelos, con motivo de mi partida (a modo de despedida), y confieso que todavía me emociona como el primer día.
Querido:
Empiezas la vida como adulto en tiempos difíciles. En la historia hay mareas crecientes que llevan hacia al éxito incluso a los nadadores más débiles. Pero tu generación nada a contra corriente, en un mar alborotado.
No olvides que las victorias humanas son solo parciales y temporales. Nada en los asuntos de este mundo, puede ser resuelto para siempre. Ningún triunfo determina el porvenir lejano. Ningún tratado define por mucho tiempo las relaciones entre naciones o sus fronteras. Ninguna revolución asienta una sociedad eternamente feliz. Lo que sí, no hay que tener prisa… “despacio, con ritmo bueno así se llega a la cima”. Lo que se gana solo en un instante puede perderse al siguiente. Pero igual de las batallas y las luchas nos fortalecemos. A los cincuenta o sesenta años llegaras sabio, y fuerte por los azotes de las tempestades. Este mundo hostil te habrá esculpido… “a su imagen y semejanza”. Tendrás tu propio carácter y los vaivenes de la opinión te darán risa.
Cuando se es joven todo se ve diferente. Los primeros obstáculos parecen invencibles. La malicia del mundo da miedo. Pero hay que tener disciplina y constancia. Es muy común que cuando las cosas marchan mal se esté tentado de echarlo todo a rodar. Pero no hay que ceder. Siempre hay nuevas oportunidades. Te amamos. Tus abuelos.
Es cierto. De hecho, durante mis primeros días en España, estuve a punto de echarlo todo a rodar, es más, estuve muy cerca de ahogarme en ese mar alborotado que citaban mis abuelos en la carta. Pero no cedí, y casi sin darme cuenta, con destreza y valor lo conseguí.
En fin, A VIVIR, que de eso se trata.
Enero 5, 2009 | Por adrianfvega | # Enlace permanente
A modo de conclusión de “Crónicas Breves” (mi primer blog recientemente destacado por Clarin), me pregunto si el lector piensa que he dejado muchas cosas sin decir; es probable, pero por poco o mucho, por bueno o malo, el relato de mi historia como un joven inmigrante argentino desde el viejo continente lo hice con la más sana de las reflexiones, sin ningún ánimo de ofender ni culpar a nadie. No es un tema menor, hay que vivirla para entender su importancia. La inmigración a mi puerta tocó y sin más se entró con una repentina embestida de cambios. Aún hoy en la serenidad de la noche suspiro fuerte por ese primer llanto. Es una extraña sensación de tristeza y alegría, de incertidumbre y abandono, de conquista y conocimiento. Se dice que las causas de la inmigración son de índole económica y política. Pero también es cierto que hay un factor humano que nos moviliza a cambiar. De hecho, en un principio huí de mi país por la falta de empleo, pero aquí en la ciudad de Madrid, en España, descubrí el valor y la importancia de la inmigración como motor de un cambio personal que va más allá de lo económico. Es cierto que depende solo de uno, si se elige lo bueno o lo malo, lo legal o lo ilegal, como modo de vida.
Argentina ha recibido una notable inmigración procedente en su mayoría de España e Italia, propiciando nuestra mezcla cultural que nos vincula al viejo continente con sus pros y sus contras, tanto en sus valores como en sus vicios. Somos tan amados, admirados y respetados, como odiados y bastardeados, pero casi nunca pasamos inadvertidos. Por lo general, somos el centro de atención de cualquier reunión…y sino la contamos.
El nuevo milenio implica mayores responsabilidades para el hombre. En efecto uno es hijo, y simultáneamente es padre y abuelo, novio y amigo, deportista y fumador, empresario y mendigo, político y ciudadano. Son muchas las funciones y tareas que nos atañen a cada uno como persona e individuo. En cada una de esas relaciones humanas que se desprenden de esos roles -tan diferentes unos de otros-, es importante coincidir en una misma cuota de responsabilidad y compromiso. Por ejemplo, tengo que ser tan responsable como político -con todo el poder que eso supone- como también ciudadano. En teoría es simple, pero en la práctica parece que es complejo, porque no se cumple, por lo menos en la sociedad argentina. Como dice el refrán “a las palabras se las lleva el viento”.
Si yo robo o mato -por citar algunos malos ejemplos- de seguro hay una víctima, y eso trae efectos colaterales para toda la humanidad -nos incluye a todos sin distinción- a los tuyos y a los míos. No lo olvides… “No hagas, lo que no te gusta, que te hagan a ti”… porque todo vuelve.
Cuesta mucho trabajo volver a empezar. Igual lo sabía. Dar un traspiés en cualquier paso, a la vuelta de la línea de llegada, no es para todos. Pero aún a sabiendas, tenía que intentarlo. Caminar por la vida es caerse y levantarse. Una y otra vez, cuantas veces sea necesario. Muchas veces “perder es ganar, y ganar es perder”. Créanme que no es nada fácil pero los ánimos a intentarlo, porque de ese modo vale la pena estar vivo.
La inmigración abre una cantidad de cuestiones que creo, no basta una vida para responder. Cada inmigrante -en términos generales- es un ciudadano de primera, segunda o tercera, según el color de su piel, país de origen, grado de educación, por citar algunos ejemplos. Es un competidor para los puestos de trabajo. Es un transmisor de nuevas ideas y costumbres diferentes. Es un sujeto que la sociedad trata sutil o violentamente. Pero aquí no hay culpables. Acaso los argentinos no nos quejamos y rechazamos -casi sin piedad- a los bolivianos y paraguayos que trabajan en Argentina. La discriminación impregna por igual a todos los países.
Por suerte, para mí, la nacionalidad de mis abuelos me ayudo a conseguir una segunda ciudadanía, y con ello asegurarme un mejor destino en el viejo mundo.
Enero 4, 2009 | Por adrianfvega | # Enlace permanente
En el marco de comienzos de siglo XXI las sociedades están ávidas de conocimientos, se mueven en el terreno de la información, si se quiere de forma peligrosa. Bien decía por primera vez a fines de la década de los ´60 el reconocido sociólogo canadiense Marshall McLuhan, el término “global village”, el mundo transformado en una “gran aldea o comunidad” por la acción de los nuevos medios de comunicación.
En 1970, el consejero de seguridad del presidente de los Estados Unidos, por ese entonces J. Carter, habló de “ciudad global”. Sus dichos estaban relacionados al momento político que se vivía: el de la Guerra Fría, y asociaba la globalidad a una nueva modernidad frente al mundo comunista, incapaz de absorber las nuevas tecnologías.
Hacía 1989, el acontecimiento histórico de la caída del muro de Berlín, provocó un cambio importante en el pensamiento de los teóricos de la globalización. En efecto, los primeros años de la década del ’90 se presentaron como los del triunfo de la globalización.
Hoy en las puertas del nuevo siglo XXI, las comunicaciones, la informática, el internet, la realidad virtual, y otras nuevas tecnologías son los protagonistas indiscutibles. Son un rito cotidiano. Pero… ¿a dónde nos conducen?
Platón y Aristóteles, en los albores de la humanidad, señalaron que “únicamente mediante el equilibrio y la moderación las personas serán felices, así alcanzarán la armonía”.
La ética es la única llave para contrarrestar o frenar el acelerado desarrollo de las comunicaciones. Por lo tanto, son los dueños de los medios y los periodistas quienes tienen las mayores responsabilidades de las informaciones que se transmiten.
Una encuesta realizada en el ámbito de las universidades de España, asegura que en las titulaciones, los licenciados de Periodismo son los que tienen más vocación. El 83,3 por ciento lo hace por vocación independientemente de las posibilidades ciertas que ofrece el mercado laboral. Cuando lo leí me sentí totalmente identificado. De hecho, en mi elección pude haberme sometido a la tradición de la familia, asegurándome casi por adelantado una salida laboral, pero no lo hice, me aventuré a una disciplina totalmente nueva.
Los jóvenes de hoy se animan más a elegir carreras nuevas. En la década del ´90 las carreras estrellas fueron Comunicación, Informática y Ciencia Política, hoy se observa mayor interés en carreras relacionadas al arte, como danza, teatro, canto y cine. De las carreras tradicionales las que han mantenido la popularidad son Medicina, Derecho, Arquitectura e Ingeniería. Hay especialidades nuevas como Ecología y Medio Ambiente. Al mismo tiempo hay muchos jóvenes que se orientan por las carreras de Hotelería, Turismo y para ser Chef. También se nota un auge en las carreras cortas relacionadas con el Marketing y el Diseño Gráfico.
Recuerdo que antes de viajar a Madrid, intenté conseguir laburo en la ciudad de Buenos Aires -capital de mi país-. Siempre pensé que las mayores oportunidades se dan en las grandes ciudades. La búsqueda de trabajo fue muy similar a la que me esperó al mes siguiente en la ciudad de Madrid. Levantarme muy temprano a la mañana, leer el clasificado de empleo en el periódico, llenar formularios y enviar mis datos vía internet, entregar mi currículum y asistir personalmente a las entrevistas, etc. Lo que si, los resultados fueron muy diferentes. Como dice el refrán “Nadie es profeta en su tierra”. De hecho, en Buenos Aires no me llamaron para ninguna entrevista. No hay mal que por bien no venga… pero lo cierto es que por esos días yo no lo entendía de ese modo. Me encontraba muy angustiado. Pero a los pocos días de mi partida, casi con el último suspiro de mi llanto, recibí una carta que me devolvió la alegría…
Estimado Adrián:
Hemos recibido tu currículum vitae y no quiero dejarlo sin una respuesta inicial.
Todas las profesiones son sacrificadas y hermosas si se las asume con entusiasmo y nobleza. Aún cuando hoy son millares los jóvenes argentinos que procuran ubicarse en los medios de comunicación, y pese a que la desocupación ha castigado duramente a nuestro país, aquellos que persisten en su pasión, se perfeccionan sin treguas y aman resueltamente la alternativa de la excelencia, terminan encontrando un espacio para satisfacer sus legítimas expectativas. Ésta es la conclusión a la que llego después de casi 40 años ejerciendo el periodismo y trabajando en los medios.
Nuestros equipos de trabajo están hoy cubiertos. Pero como nuestra actividad cambia todo el tiempo, hemos incluido la información de tu hoja de vida en nuestra base de datos y si se presentara una oportunidad no dudaría en convocarte.
Gracias por considerarnos como una opción de trabajo. Hay que persistir sin desmayos, porque los verdaderamente buenos tarde o temprano se acercan a sus sueños.
Cordialmente,
Pepe Eliaschev
En efecto, el más grande de todos los Periodistas de la Argentina, de su puño y letra me escribió una carta a mí que soy un principiante y un completo desconocido. Su mensaje iba más allá de una mera formalidad como respuesta a mi búsqueda de empleo. Fue una buena señal, un acto de apoyo, que despertó en mí la esperanza…Desde aquel día, siempre que estoy desanimado, repito su última frase… “Hay que persistir sin desmayos, porque los verdaderamente buenos tarde o temprano se acercan a sus sueños”.
Diciembre 16, 2008 | Por adrianfvega | # Enlace permanente
Enrique Rojas dice que el deseo habla cuatro idiomas o lenguajes: el físico, que es el hambre, la sed, la sexualidad y el cuidado externo; el psicológico, que es el deseo de conocerse a si mismo, de estar equilibrado, de estar maduro; el social, que es tener amistades, cultivarlas, y por último, el cultural, como la estética y la inteligencia que aporta la riqueza interior a la persona.
Rojas señala que da lugar al equilibrio en el arte de vivir la ecuación compleja de ingredientes diversos. Por ejemplo es bueno trabajar mucho pero es malo no tener tiempo nada más que para trabajar. ¿Cómo se logra el equilibrio? Una de las cosas que hacen a la persona equilibrada es la administración inteligente del deseo, la otra es la felicidad. Por eso la madurez es poder gobernar el mundo de los deseos. El problema es cuando somos juguetes momentáneos del deseo.
Por mi lado, la suerte quiso que ese sábado por la noche fuera un juguete del deseo. Es cierto que fue esporádico, momentáneo y pasajero, pero ¿a quién le importa? Peor es nada.
Rojas habla de los amores eólicos inspirado en “Eolo”, el dios griego del viento y de las tempestades “estos amores brotan de vientos afectivos incontrolables y se dan más frecuentemente en el hombre, que es quien tiene el arte de la conquista”. Las relaciones eólicas tienen características adolescentes, pero ocurren en hombres adultos. Son esporádicas, pasajeras y sin compromiso.
La noche estaba tranquila, pero el eco se oía en las paredes… entraba y salía…
Soeren Kierkegaard, en su obra “El Diario de un Seductor”, plantea la idea del noviazgo como una cosa ridícula, pura invención del hombre frente al aburrimiento del matrimonio. El personaje del seductor se llama Juan, posee una personalidad compleja y sofisticada, de naturaleza contemplativa y reflexiva, en busca de las mujeres para gozarlas -pero no justamente poseerlas- cuando estas ceden y se abandonan. Todo lo lleva a cabo mediante el uso del arte, encantándolas con la palabra. Él no se abandona nunca. Su objetivo es obtener el máximo placer con el mínimo esfuerzo. Pero también es cierto que el hombre propone pero la mujer dispone, es ella quien elige o escoge.
Terminé rendido y exhausto. Mi cuerpo se tendía sudado sobre unas finas sabanas de seda. La alcoba era amplia, cálida y confortable semejante a una suite presidencial, de hecho era la habitación de una importante cadena de hoteles de la ciudad de Madrid. El decorado mezclaba los colores marrones y rojizos de los muebles de época pasada, con los pasteles de las suaves cortinas de lino. La clara alborea de verano me desperto con sus fuertes rayos de sol que se filtraban a través de los amplios ventanales situados alrededor de la cama. Pero… para mí sorpresa… en la cama yacía yo solo.
Kierkegaard en su línea de pensamiento distingue tres momentos: el estadio estético, el ético y el religioso. Es una filosofía existencial de elección entre distintas posibilidades de vida: la estética, es vivir el momento y solo conseguir placer, lo bueno es lo hermoso, bello o grato, lo negativo es lo aburrido, cuando se siente el vacío y la angustia se pasa a la siguiente fase; la ética, se caracteriza por la seriedad según criterios morales, teniendo actitud ante las elecciones correctas o equivocadas; y la religiosa que tiene una validez absoluta -según el autor-.
En el sexo de hoy nos mostramos más libres, disfrutando más de nuestro cuerpo, nos permitimos nuevas experiencias, los hombres se permiten mostrar su lado femenino y las mujeres su aspecto masculino, no estamos atados a los roles de antes… Pero en nuestro interior ¿eso se traduce en más placer o en más satisfacción?
José Eduardo Abadi, médico, psiquiatra y psicoanalista, dice que “junto con está apertura al disfrute vivimos un aislamiento narcisista”. Sin embargo, la posibilidad de placer existe, y según Abadi, “está tan cerca como dentro de nosotros mismos, en nuestra identidad, en nuestra propia biografía”. En ese sentido será bienvenido el sexo sin amor pero también podremos ser parte de otro tipo de encuentro sexual, más profundo, “ese lugar donde por momentos se disuelven las individualidades y se crea una especie de personaje único, mágico, y casi deshacemos la noción de tiempo” y por esa misma razón afirma que “ni el gimnasio, ni las cirugías estéticas, que nos hacen más bellos y más jóvenes, nos garantizan la plenitud sexual porque no tenemos en cuenta que el tiempo es nuestra clave para gozar del sexo”. Así como la estética no es garantía de placer, tampoco lo son los roles tradicionales del hombre y la mujer. En la simetría de los roles, en el intercambio del juego, está la riqueza.
Los hombres que logren abrirse a una mayor sensibilidad y se permitan también sacar a las mujeres del estereotipo o etiqueta de “madre virgen o puta”, luego serán capaces de tener familias más sanas e hijos más felices.
No sé si fue amor o sexo, o ambos. Lo que sí es cierto ¿Por qué no puede perdurar más de una noche? ¿Por qué en estos casos el sol no siente compasión? No deseo recordar cada relación, porque el tiempo pasa, y con él se pierde cada aroma, prefiero al olvido antes que el dolor de la soledad después de cada encuentro, pero igual vale la pena seguir intentandolo.
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