Archivo para la categoría ‘REVISTAS’

LECTURAS Y MÁS LECTURAS

Aunque han pasado muchos años, no puedo dejar costumbres que me vienen desde la infancia.
Por ejemplo, comenzar a leer el diario desde la contratapa…
En casa de mi abuelo llegaba siempre el diario La Razón 5ta. y era fanático de sus historietas. Incluso, gracias a estas es que comencé con el hábito de la lectura.
Lindor Cobas “El Cimarrón”, “Hogar, dulce hogar”, “Mutt y Jeff”, “Don Fulgencio”, “Ramona”, “El detalle que faltaba” y “Divúlguelo” eran las tiras que aparecían en esa contratapa que se completaba con la programación de la tele y una columna de chismes muy naif donde no se contaba absolutamente nada trascendente…
Después sí me zambullía en las lecturas de los títulos principales, la información deportiva y los espectáculos.
Siendo adolescente, y ya en la secundaria comencé a comprar el diario Clarín (vicio que aún conservo en la actualidad) por “culpa” de Pampita, el personaje de la historieta de Trillo y Altuna “El Loco Chávez”. ¡Que pibe de aquellos años no estaba un poquito enamorado de ella?.
Y así también seguí leyendo el diario comenzando por su última hoja.
“Bartolo y Clemente”, “Diógenes y el Linyera”, a Fontanarrosa, a Crist, a Dobal, a Aldo Rivero y alguns otros que seguro se me escapan y que marcaron muchas etapas de mi vida.
Hoy sigo matizando mis lecturas de “Literatura seria” con historietas que me dan una emoción especial, recordando tantas cosas de mi vida que han quedado definitivamente sepultadas en mi pasado…

CUANDO LLEGABA EL DIARIERO

Uno de los momentos que con más ansiedad esperaba era cuando llegaba el diariero a traernos las revistas.
Como todo chico pase por varias etapas desde el Billiken y el Anteojito hasta El Tony, D’artagnan y el Fantasía.
Siendo prepuber se había armado un grupo de lectores de nuestra edad que intercambiabamos las revistas y de esa manera teníamos mayor acceso a todas las historietas que queríamos.
Si uno compraba Patoruzú, el otro compraba Afanancio, el de allá tenía Don Nicola y el de al lado Isidoro, alguno compraba las Desventuras de Larguirucho y uno más compraba la Piturro.
Las horas de la siesta eran las elegidas para el intercambio. Nos juntabamos en una esquina neutral y comenzaba el trueque, ésta la leí, ésta la tengo, ésta me interesa y ésta otra no me la puedo perder…
Y después venían las horas de lectura de nuestras historietas que combinábamos con la lectura de las revistas de papá: El Gráfico, Corsa, Week End, Goles, Satiricón, Hortensia, Kiling… que leíamos sin que los mayores se enteraran.
Eran otras épocas y otros nuestros intereses, alcanzaba una pequeña lectura para que nuestra imaginación despegara hacia mundos donde la fantasía era la reina.
Un mundo donde podíamos pasar de villano a héroe con la simple facilidad de un ¡cante primero!…


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog