Diciembre 9, 2008 | Por oscarcarsillo | Claves: balance, fotos, recuerdos | # Enlace permanente
…Y muchos de nosotros comenzamos a hacer pequeños balances sobre lo ocurrido a lo largo de todo el año y a planificar lo que se va a venir en el próximo.
Y seguramente muchos, empezaran a ir hacia atras en el tiempo y a recordar cosas pasadas hace mucho tiempo atrás.
No es la intención de este blog entristecernos con el pasado sino alimentarnos de él, trayendo a la memoria colectiva un tiempo distinto al que estamos habituados a vivir hoy.
Quizás recordar hechos o momentos tiernos o divertidos, o tristes, o emocionantes que nos hayan tocado vivir.
Llegan las fiestas y existe un punto de inflexión entre lo que pasó y lo que se viene; entre todo lo que hicimos y lo que dejamos de hacer, entre lo que quisimos y lo que pudimos. Y seguramente muchos harán un análisis más profundo y se replantearan buena parte de su vida.
Nuestro objetivo es bastante más modesto, es poder recordar, como mirando fotos, esos momentos que son imborrables en nuestra memoria, y a eso apuntamos.
Espero que lleguen recuerdos, que cuenten cosas, que compartamos esos momentos únicos para hacer la gran historia… la historia de nuestras vidas…
Agosto 7, 2008 | Por oscarcarsillo | Claves: babington, brindisi, maradona, potente, poy, valencia | # Enlace permanente
Hace unos días atrás, hablando con mis hijos sobre el tema, advertí que me agarró el famoso “viejazo”.
Fué precisamente en el momento en que dije: -¡Que me vienen con Riquelme! en mi época, cualquier equipo tenía un 10 que merecía estar en la selección argentina…
Claro, inmediatemente desvié la conversación hacia otro lado y dejé todo en una nebulosa.
Claro que después me puse a pensar y me dije: -Ojo, tan alejado de la realidad no estás; y me puse a recordar los números 10 de los distintos equipos, allá por la década del ‘70.
En Boca estaba Osvaldo Potente y en River Norberto Alonso, en San Lorenzo, Victor Cocco y en Independiente Ricardo Bochini; Central tenía un 10 que era un fenómeno: Aldo Pedro Poy y a Kempes que podía jugar en esa posición también, Los de Newell’s tenían a Marito Zanabria y Huracán a Carlos Babington. Y ahí recordé que en el mundial del 74 en Alemania, Miguelito Brindisi llevaba la diez aunque en su club jugaba de 8.
Vélez contaba con el fantasma Benito, heredero de Daniel Willington y Ferro al Goma Vidal primero y a Arregui después; Talleres de Córdoba nos presentaba a Daniel Valencia y desde Tucumán aparecía Ricardo Villa. Colón también tenía un 10 de lujo, Di Meola y Unión a Marchetti mientras en Argentinos Juniors ya se hablaba de un pibe que era un fenómeno y que alumbró al reconocimiento público con el nombre de Diego Armando Maradona.
Y en esta lista seguramente faltan algunos nombres, algunos en el ocaso de su carrera (como en el caso de Willington, Ermindo Onega, y algunos que habían brillado en la década anterior) y otros que recién hacían sus primeros pininos (Caso de Trobbianni, Daniel Ponce, Daniel Tapia, etc.)
Claro,a eran otras épocas, donde el fútbol espectáculo estaba en lo que brindaban los jugadores dentro de los límites de la cancha; y no como hoy donde el espectáculo pasa por la cantidad de cámaras que transmite el encuentro o desde cuantas posiciones distintas se puede ver como la pelota paso muy lejos del arco rival.
Pequeños detalles que le dicen.
Julio 23, 2008 | Por oscarcarsillo | Claves: clarín, el loco chávez, fontanarrosa, historietas, la razón, ramona | # Enlace permanente
Aunque han pasado muchos años, no puedo dejar costumbres que me vienen desde la infancia.
Por ejemplo, comenzar a leer el diario desde la contratapa…
En casa de mi abuelo llegaba siempre el diario La Razón 5ta. y era fanático de sus historietas. Incluso, gracias a estas es que comencé con el hábito de la lectura.
Lindor Cobas “El Cimarrón”, “Hogar, dulce hogar”, “Mutt y Jeff”, “Don Fulgencio”, “Ramona”, “El detalle que faltaba” y “Divúlguelo” eran las tiras que aparecían en esa contratapa que se completaba con la programación de la tele y una columna de chismes muy naif donde no se contaba absolutamente nada trascendente…
Después sí me zambullía en las lecturas de los títulos principales, la información deportiva y los espectáculos.
Siendo adolescente, y ya en la secundaria comencé a comprar el diario Clarín (vicio que aún conservo en la actualidad) por “culpa” de Pampita, el personaje de la historieta de Trillo y Altuna “El Loco Chávez”. ¡Que pibe de aquellos años no estaba un poquito enamorado de ella?.
Y así también seguí leyendo el diario comenzando por su última hoja.
“Bartolo y Clemente”, “Diógenes y el Linyera”, a Fontanarrosa, a Crist, a Dobal, a Aldo Rivero y alguns otros que seguro se me escapan y que marcaron muchas etapas de mi vida.
Hoy sigo matizando mis lecturas de “Literatura seria” con historietas que me dan una emoción especial, recordando tantas cosas de mi vida que han quedado definitivamente sepultadas en mi pasado…
Julio 10, 2008 | Por oscarcarsillo | Claves: anteojito, billiken, corsa, el tony, fantasía, goles, gráfico, larguirucho, patoruzú | # Enlace permanente
Uno de los momentos que con más ansiedad esperaba era cuando llegaba el diariero a traernos las revistas.
Como todo chico pase por varias etapas desde el Billiken y el Anteojito hasta El Tony, D’artagnan y el Fantasía.
Siendo prepuber se había armado un grupo de lectores de nuestra edad que intercambiabamos las revistas y de esa manera teníamos mayor acceso a todas las historietas que queríamos.
Si uno compraba Patoruzú, el otro compraba Afanancio, el de allá tenía Don Nicola y el de al lado Isidoro, alguno compraba las Desventuras de Larguirucho y uno más compraba la Piturro.
Las horas de la siesta eran las elegidas para el intercambio. Nos juntabamos en una esquina neutral y comenzaba el trueque, ésta la leí, ésta la tengo, ésta me interesa y ésta otra no me la puedo perder…
Y después venían las horas de lectura de nuestras historietas que combinábamos con la lectura de las revistas de papá: El Gráfico, Corsa, Week End, Goles, Satiricón, Hortensia, Kiling… que leíamos sin que los mayores se enteraran.
Eran otras épocas y otros nuestros intereses, alcanzaba una pequeña lectura para que nuestra imaginación despegara hacia mundos donde la fantasía era la reina.
Un mundo donde podíamos pasar de villano a héroe con la simple facilidad de un ¡cante primero!…
Julio 3, 2008 | Por oscarcarsillo | # Enlace permanente
Una de mis grandes pasiones es escuchar radio.
Desde muy chico estuve como pegado a ese mágico aparato que me daba la posibilidad de estar conectado con buena parte delmundo; a través de las voces y la música. Hoy, en un día tan especial -día del locutor- quiero aprovechar para recordar algunas de esas voces y esos programas que hicieron las delicias de mi infancia y adolescencia.
Comienzo mencionando a uno de mis grande ídolos JUAN ALBERTO BADIA, un grande de verdad que sigo desde hace muchos años, tanto a través de la radio como de la televisión. “Flecha Juventud”, “A mi Manera” y fundamentalmente “Piedra Libre” fueron programas que quedaron grabados por siempre en mi memoria. Y gracias a él pude conocer y disfrutar grandes intérpretes de la música nacional como internacional, melódicos, de rock, testimoniales y porqué no folclóricos. Recuerdo haber escuchado a Mercedes Sosa y Victor Heredia en plena proceso militar, por ejemplo.
Recuerdo en Piedra Libre la participación de su padre, Juan Ramón y María Ether Sanchez, ambos con voces realmente impresionantes y dándole además, espacio a mucha gente como Marcelo Tinelli o el recientemente desaparecido Esteban Mellino con su desopilante Profesor Lambetain…
Tampoco puedo dejar de mencionar otros programas que me dejaron marcado como el “Fontana Show” con Cacho Fontana, Maria Esther Vignola y Rina Morán y estas mismas junto a Hector Larrea en “Rapidísimo”; ó Carlitos Ricco y su “La Catedral del Ritmo” o “Una Noche con Amigos” junto a Leonel Godoy o el “Programa de National Panasonic” que conducía Leonardo Simons…
También puedo mencionar a Juan Alberto Mateyko con su “Hola Gente” o “Verano desde la costa” con Sergio Velazco Ferrero y su música para tu piel de verano, muchacha…”
Junio 24, 2008 | Por oscarcarsillo | Claves: heladera saccol, radio, radio carve, spika | # Enlace permanente
Para hablar de la radio, debemos dividir la nota en dos. La primera sobre los aparatos de radio que había en los hogares; y después de los programas que escuchábamos en ellos.
Recuerdo que mi viejo tenía una pequeña radio a transistores que llevaba a su trabajo y que tenía un pequeño audífono (sí, eran audífonos, no auriculares), y un estuche de cuero de color marrón.
La marca más conocida de esta línea de aparatos era la Spika, aunque seguramente no era la única marca del mercado.
Era “oblonga”, es decir más ancha que alta; tenía un pequeño parlante sobre uno de los lados y dos pequeñas perillas (el dial y el volumen) del otro…
Fue furor en las canchas de fútbol, ya que era transportable y llevaba solo dos pilas chicas.
En casa había varias. Una -marca pirulo- en la cocina, arriba de la vieja heladera Saccol (vieja vista desde el hoy), que era de “propiedad” de mi mamá. Allí escuchaba los radioteatros -últimos, ya que para entonces empezaban a salir las telenovelas, que sepultaron el género- mientras cocinaba, o tejía, o cosía, o simplemente tomaba algún mate amargo esperando que llegara mi papá del trabajo…
En el comedor estaba “la” radio. Un combinado cuya única función era la de radio ya que nunca supe que anduviese el pasadiscos.
Allí jugabamos a enganchar radios de onda corta, enganchándonos por las tardes con radio Carve (creo que se escribe así) de la vecina República Oriental del Uruguay…
Y bien guardada, a resguardo de las manos traviesas de los chicos que habitábamos la casa estaba una nueva, refulgente y espectacular Noblex Carina que solo sabe Dios en que manos fue a parar…
Junio 18, 2008 | Por oscarcarsillo | Claves: embolsados, escuela, fechas patrias, feria de platos, kermesse | # Enlace permanente
De mis días de escolar, uno de los recuerdos que más rememoro son los actos escolares.
Por aquellos años, las fiestas patrias se celebraban el día que correspondía; y por esto podía tocar ir al colegio un sábado o un domingo.
A las 8 de la mañana en punto se toma asistencia y se formaba en el patio (todavía con escarcha de las heladas nocturnas), cantábamos el himno, recitabamos la oración a la bandera y soportabamos el discurso de las maestras y la directora.
Una vez terminado el acto escolar, minga de volver a casa. Primero servían el chocolate caliente con alfajores a veces o facturas otras tantas.
Y después venía lo más interesante.
La cooperadora de la escuela organizaba una kermesse con feria de plato incluída, algún número folclórico y la participación de padres y alumnos para juntar fondos para reparar algo, cualquier cosa, siempre era necesario reparar algo…
Las maestras nos abrían los salones para guardar los guardapolvos y que podamos disfrutar más libremente de las competencias preparadas a tal efecto; a saber: la carrera de embolsados, la que nos ataban un pie a un compañero y corriamos como si fuesemos gemelos, morder la manzana que pendía de un hilo con las manos atadas a la espalda y aprovechando esas manos atadas buscar los caramelos en el bol con harina, llevar un huevo duro sobre una cuchara y sostenida con la boca para terminar, ya desaforados en terribles partidos de fútbol, interrumpiendo a las chicas que jugaban al elástico o a la rayuela.
Y después sí, a la caída del sol, volver a casa después de haber disfrutado un día en comunidad, recordando la fecha patria que honrábamos a nuestra manera…
Junio 12, 2008 | Por oscarcarsillo | Claves: hanna barbera, lagarto juancho, maguila gorila, nesquik, oso, toddy, tortuga d artagnan, yogui | # Enlace permanente
Gracias a los amigos que se van sumando al blog.
Cada comentario me va trayendo nuevos (¿o viejos?) recuerdos a la memoria.
Cada tarde llegaba a casa corriendo desde la escuela, con el guardapolvo ya en la mano y el portafolios sobre uno de mis hombros. Claro, tenía un por qué; abría la puerta con el hombro, revoleaba por sobre mi cabeza el portafolio y de costado el delantal para correr a encender la tele para no perderme nada de mis dibujos favoritos.
Eran eternos esos segundos que transcurrían entre que prendíamos el estabilizador ¿te acordás?, encendíamos la tele, las válvulas tomaban temperatura y, finalmente, el tubo empezaba a brillar brindándonos mágicas imágenes que nosotros disfrutabamos como locos.
Naylu trajo a mi memoria algunos dibujos animados deliciosos de mi infancia y Mavenali me llevó de paseo a momentos hermosos de Toddy ó Nesquik (¿Te acordás del “Nutri Super Hijitus?) cuando había plata o la más humilde (aunque no menos rica) cascarilla.
No se por qué, pero asocio las meriendas y la tele con el invierno, las tardes cortas mirando televisión o viendo el mundo real a través de la ventana…
Recuerdo las tortas fritas de mi madre, o los pastelitos de batata (¿Y los bizcochuelos moldeados con la lata de dulce?) las galletitas Okebón con forma de pescaditos o las canaleche o los bay-biscuit mojados en el café con leche…
Todo esto regado, por supuesto con una selección de dibujos animados donde no podían faltar los de Hanna-Barbera; como El Lagarto Juancho, Maguila Gorila, La Tortuga D’artagnan y El Oso Yogui entre otros.
Gracias por los recuerdos y a seguir disfrutando.
Junio 9, 2008 | Por oscarcarsillo | Claves: batman, daktari, dibujos, meteoro, piluso, series, tarzan, television | # Enlace permanente
Hace algunos años -¿Para qué recordar cuantos?- llegar a casa del colegio y ponerse a mirar televisión mientras tomábamos la merienda era un ritual ineludible.
Así podíamos disfrutar en alguno de los únicos cuatro canales que teníamos a nuestra disposición (para ver el 2 debíamos dar vuelta la antena y dejaban de verse los otros canales) de una selecta variación de dibujos animados y series de acción o “de risa” como llamabamos a las comedias.
Entre los programas favoritos de mi niñez recuerdo especialmente algunos dibujos como Meteoro (muy de moda en estos días), Astroboy, Los autos locos, los picapiedras, los supersónicos, bugs bunny y toda la galeria de personajes, además de Tom y Jerry y La Pantera Rosa, entre otros.
Amaba series como La Isla de Gilligan, El Superagente 86, Batman, Tarzán (el de Ron Ely) y Daktari; aunque también me enganchaba a ver Combate, Bonanza, El Gran Chaparral ¡El Hombre del Rifle! y un poco más acá en el tiempo, el hombre nuclear y la mujer biónica como también SWAT, las calles de San Francisco ó Petroccelli entre muchas que iré recordando en próximos capítulos.
En casa había un televisor viejo, que recuerdo viejo desde que lo trajeron, seguramente comprado de segunda mano en alguna compra-venta o recuperado de algún taller de reparación de televisores o que fué regalo de alguien con más suerte que pudo comprarse uno más moderno.
Así y todo le tengo un gran reconocimiento a aquel viejo Motorola BGH que alegró tantas tardes de mi infancia, al volver de la escuela, descubriendo asombrado un mundo catódico que me invitaba, junto a la abuela de Piluso y Coquito, a sentarme a tomar la leche…
Junio 6, 2008 | Por oscarcarsillo | Claves: adamo, aznavour, discos, disqueria, donald, favio, jairo, spika, winco | # Enlace permanente
A dos cuadras de casa, por la “avenida” (una calle un poco más ancha de lo normal, doble mano, con cordón, por donde pasaba el colectivo que nos llevaba y traía al “centro” de Moreno), había una disquería.
Tenía para nosotros una particularidad (no conocíamos otra disquería) y era que tenía pequeñas cabinas -como las de los locutorios hoy- con un pequeño tocadiscos y un par de auriculares Ken Brawn con los que podías escuachar los discos antes de adquirirlos.
Allí pasé muchas tardes luego de la salida de la escuela buscando aquellos discos simples que me gustaran y que compraba con los ahorros de las monedas que me daban para gastar en el colegio.
Eran muy baratos los discos simples en aquellos años (a plata de hoy no creo que superaran los 3 ó 4 pesos), así que podía darme esos “lujos”.
En casa no había ni siquiera un modesto winco así que debía esperar hasta el domingo en que ibamos a casa de mi abuela para escucharlo en el combinado philips que ellos tenían.
Así se sumaban los discos que llevaba yo a los que compraba mi tío Carlos, mis abuelos y, a veces, mi papá que prefería la Spika a la música en discos.
Mi primer ídolo fué Donald. Cantaba, incluso en la escuela “siempre fuímos compañeros” y otras como “Tiritando”, “celosa, celosa” ó “en una playa junto al mar”.
También me gustaba mucho escuchar a Leonardo Favio, Raúl Padovani, ó Jairo entre los nacionales como Nicola Di Bari, Salvatore Adamo, Charles Aznavour y Matt Monro entre los europeos que cantaban en castellano.
Además escuchaba rock a todo volúmen (un ratito, hasta que mi vieja venía y me pedía que lo bajase porque, decía, le rompía los tímpanos…) jajaja lo mismo que yo ahora le digo a mis hijos cuando escuchan esa música que yo no entiendo…
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