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El demonio de la acedia (1 / 13)

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La Acedia es una tristeza por el bien, por los bienes últimos, es tristeza por el bien de Dios. Es una incapacidad de alegrarse con Dios y en Dios. Nuestra cultura está impregnada de Acedia.

Autor: P. Horacio Bojorge | Fuente:

La acedia se encuentra instalada en forma de hábitos en las sociedades y en las culturas, de modo que se puede hablar de una verdadera civilización de la acedia y de esto trata este primer capítulo de esta serie.

Estamos en una civilización de la acedia, no se diagnostica este mal de manera explícitamente religiosa y nuestro diagnóstico es religioso. Normalmente se habla de la sociedad depresiva, hace pocos años publicó el Padre Tony Anatrella, un jesuita francés, psicólogo social y psicólogo consultor de la Santa Sede, un libro que se llama “La Sociedad Depresiva” en el que nos dice que “la depresión no es solo la enfermedad más extendida en nuestra civilización, sino que es su mal característico”. La nuestra es una sociedad que se caracteriza por ser depresiva, deprimida y de alguna manera deprimente.

Otro gran psicólogo muy reconocido, Viktor Frankl, decía hace muchos años que la depresión se debe a que el hombre necesita tener un sentido último, y cuando pierde ese sentido último empiezan los procesos psicológicos y neurológicos que lo sumergen en la depresión, en la tristeza.

En los siguientes capítulos veremos que la acedia es una tristeza, pero una tristeza por los bienes últimos, es tristeza por el bien de Dios, o la incapacidad de alegrarse con Dios y de alegrarse en Dios.

La sociedad depresiva ha avanzado muchísimo en procurarles a los hombres bienestar y progreso material, a llevado a los pueblos a mejorar su nivel de vida, sin embargo eran pueblos que cuando no tenían tanto bienestar sabían celebrar la vida por que se alegraban en las cosas sencillas, y aunque tuvieran menos posibilidades de bienestar tenían sin embargo más alegría. Parece que esta sociedad depresiva, en la medida en la que aumenta el disfrute de las cosas, pierde la capacidad de disfrutar y alegrarse, y produce entonces un nuevo tipo de fiesta, que ya no es la fiesta de la celebración de la vida sino que es una fiesta de evasión de la cual vuelve a la vida diaria con una sensación de aburrimiento o abrumado, después de haber huido como que se recluye de nuevo en la cárcel de las cosas y no encuentra ya la alegría de los vínculos. Es una sociedad en que se está agrediendo a los vínculos y principalmente al principal que es el vínculo con Dios.

La revelación bíblica a unido, y Nuestro Señor Jesucristo une también, el amor a Dios como el primero de todos los vínculos, con el amor al prójimo, como dos amores necesariamente unidos por que el uno es la fuente de los otros; el amor a Dios es el vínculo fontal que permite que el hombre se vincule con los demás amorosamente.

Ya los filósofos griegos, Platón, Aristóteles, explorando las filosofías de la sociedad humana, explorando en que consistiría la felicidad, determinaron que la felicidad no está en las cosas, no está en el dinero, no está en el bienestar, no está en el placer, no está en la fama, no está en la gloria ni en el aplauso de las personas, sólo un bien de su misma naturaleza personal puede hacer feliz a una persona, por lo tanto concluye Aristóteles, la felicidad del hombre puede estar solamente en la amistad con los demás hombres, y la amistad es un amor recíproco, no basta que uno ame a los demás si no es amado por los otros, esa red de relaciones vinculares que conforman la felicidad de los ciudadanos supone la existencia de la virtud, por que si los ciudadanos no son virtuosos esa amistad se corrompe por egoísmo de uno o de los dos, y esa relación -lejos de convertirse en el origen de la felicidad- es la fuente de una explotación del egoísta al generoso, o un pacto de intereses entre dos egoístas, y esto no basta para hacer la felicidad ni de las personas ni de la sociedad.

Por eso concluye Aristóteles, que para el bien de la sociedad y de los ciudadanos, los individuos deben ser virtuosos, y hace por lo tanto todo un tratado de la virtud para decirnos que es necesaria esa virtud para amar al otro sin egoísmo.

Entre las virtudes, tanto Platón como Aristóteles, dan mucha importancia a las virtudes de la templanza en el uso de los bienes y de la fortaleza ante los males, y dicen que desde niños los ciudadanos deben ser educados en estas virtudes.

Ellos, sin embargo no podían saber por que la virtud del hombre se corrompe, ellos no tenían la sabiduría revelada por Dios acerca del pecado original y de la fuente de la corrupción del amor, del amor en su relación con Dios el creador, y del amor en la relación con los demás; la revelación cristiana viene a traer esta sabiduría, y nos da el secreto y la explicación, y hasta el nombre de esta raíz de la corrupción de las virtudes, eso es lo que llamamos acedia o tristeza por el bien, el ser humano es capaz de no alegrarse en el bien principal que son sus vinculaciones, (con Dios y con las personas), y por lo tanto puede valorar más las cosas que a las personas, esto lo notamos en esta sociedad en la que, a medida que aumentan los adelantos técnicos nos topamos con personas que son cada vez menos capaces de vincularse entre si. Podemos ser muchas veces muy hábiles en el manejo de la computadora, de la Internet, de los celulares, cada vez estamos más comunicados pero cada vez tenemos menos comunión los unos con los otros, cada vez nuestros vínculos son más superficiales, y esa comunicación y relacionamiento entre las personas no nos conduce a unos vínculos tan profundos como antes de estos adelantos técnicos.

Por lo tanto esta civilización va perdiendo, junto con su vínculo con Dios, el vínculo entre las personas llegando a una especie de autismo cultural donde las personas se clausuran dentro de si mismas y tienen más dificultad de relacionarse con otras personas, los vínculos son más frágiles y menos duraderos.

Esta civilización depresiva es la civilización de la acedia, a pedido la capacidad de alegrarse en el culto divino y por eso a perdido la capacidad de celebrar en la vida con fiestas que celebran la vida, y sus fiestas son una huida del aburrimiento más que una celebración del amor y los vínculos.

Quiero echar mano de una parábola evangélica que nos puede revelar algo de las razones últimas de este mal de la civilización, se trata de la parábola del hijo pródigo. En la parábola del hijo pródigo precisamente encontramos que hay uno de los hijos que se va de la casa del padre por que no aprecia la vinculación con el padre sino que va en busca de otros bienes que no son los bienes principales, se equivoca en la evaluación relativa de los bienes, y abandona el vínculo filial-paterno a buscar su felicidad, conocemos la historia y sabemos que ese intento del hijo pródigo de encontrar la felicidad termina en un fracaso que lo hace volver a la casa del padre, en donde el padre lo está esperando para reanudar el vínculo, el hijo prodigo no se siente digno de reanudar ese vínculo pero el padre le devuelve la confianza y reanuda el vínculo con ese hijo. En realidad el hijo vuelve acuciado por la necesidad, no vuelve con la esperanza de encontrar el bien del vínculo, todavía no ha entrado en la sabiduría filial paterna, el viene a la casa del padre acuciado por una necesidad, pero en su corazón no es la principal necesidad el amor del padre.

Y allí mientras se celebra la fiesta por el hijo llega el otro hijo, el hijo mayor, que vive en la casa del padre y se enoja con la fiesta que el padre hace celebrando la recuperación del hijo que se había perdido, aquí vemos también, que el hijo que había permanecido con el padre no estaba allí por el amor al padre sino por otros motivos, porque si hubiera permanecido en su casa por amor a su padre se habría alegrado con la alegría del padre y se hubiese entristecido con su tristeza por la perdida del hermano; esta parábola nos enseña, entonces, que lo principal era conocido por el padre pero desconocido por los hijos, tanto uno -el que se va- como el otro -el que se queda en casa- no tenían como bien principal el vínculo amoroso con el padre, y por lo tanto los dos necesitaban de sanación, por que los dos ponían las cosas por delante del padre.

La queja del hijo mayor se refiere a los bienes que a dilapidado su hermano menor, “ese que ha gastado todos sus bienes con prostitutas y en placeres”, no deplora otros males del hermano menor, sin embargo el padre deplora haber perdido al hijo, y se alegra de haberlo recuperado, el padre es el portador de la sabiduría de los vínculos como lo principal, que lo primero es amar a Dios sobre todas las cosas y que sin eso todas las dichas terrenas no alcanzan a ser la felicidad del hombre.

Esa sabiduría elemental se ha perdido en esta cultura de la acedia y por eso esta cultura se aparta cada vez más de Dios, algunos son como el hijo pródigo que se van, esta cultura en gran parte es el hijo pródigo, que se ha ido muy lejos del Padre, que se apartado muy lejos de la revelación del Padre a través del Hijo, se ha apartado de nuestro Señor Jesucristo, y que está en una situación de apostasía, de lejanía, en una postura de haberle dado la espalda al Padre y haberse vuelto a las criaturas lo cual es la definición del pecado, la aversión a Dios y la conversión a las criaturas.

Esta civilización es la civilización de la acedia porque no sabe alegrarse con el amor del Padre, porque no sabe alegrarse con su condición de hijo, prefiere abandonar su relación con el Padre e ir a buscar su felicidad en otras cosas, en otros caminos que no son estrictamente la vinculación. Pero quizá muchos nos hemos quedado en la casa del Padre, no nos consideramos hijos pródigos, pero nos podemos preguntar si estamos en la casa del Padre atesorando el vínculo filial paterno como lo esencial y lo principal de nuestra relación con Dios, o si albergamos algunas imperfecciones en esa vinculación; si realmente nuestra felicidad viene del amor divino, si sabemos celebrar el culto como una fiesta del gozo filial alegrándonos con los bienes del Padre, o si nos falta todavía una conversión al Padre.

En esta historia, dice el Beato Juan Pablo II, los rayos de la paternidad de Dios encuentran una primera resistencia en el dato oscuro pero real del pecado original; esa duda de Eva que la serpiente le inculca de que Dios es un Dios egoísta y que no quiere darnos los bienes, esa desconfianza de Dios de la que nos habla el mito de Prometeo encadenado que tiene que robar a los dioses celosos el don del fuego, y continua el Papa: «esta es la verdadera clave para interpretar la realidad de nuestra cultura, que el hombre tiene miedo de Dios, hay un miedo a la religión, un miedo a la revelación de Dios, el pecado original no es solo la violación a una voluntad positiva de Dios, no es sólo la desobediencia, sino la motivación que está detrás de la desobediencia, la desconfianza de Dios, la cual tiende a abolir la paternidad de Dios». Estamos en una cultura en la que incluso en los medios creyentes la imagen del Padre ha quedado nublada, se habla de Jesucristo sin relacionarlo con el Padre,

Juan Pablo II continúa diciendo «tiende a abolir la paternidad destruyendo su rayos que penetran en el mundo creado, poniendo en duda la verdad de Dios que es Amor».

El Papa Benedicto XVI escribió su primera encíclica diciendo “Dios es Amor”, a esta cultura que no piensa encontrar la felicidad en el amor a Dios y a los hermanos, a esta cultura el Papa le dice Dios es Amor no tienes porque temerle, ese es el mensaje de su primera encíclica y en su tercera encíclica es “Caritas in Veritate”, la caridad se realiza en la verdad, y la verdad es la verdad acerca de Dios que nos revela Nuestro Señor Jesucristo: que Dios es Padre, y que nosotros somos hermanos entre nosotros, pero tan solo podemos realizar la fraternidad si primero vivimos la filialidad, una fraternidad sin filialidad, una fraternidad sin padre es una utopía revolucionaria que sabemos históricamente que no condujo a nada y que no logró hacer más fraterna la cultura actual, donde precisamente pensadores inspirados en esa utopía dijeron que la relación entre los hombres es la dialéctica del amo o del esclavo, o yo soy tu amo o tú me dominas, y entonces se establece entre las personas una relación de miedo o de rivalidad, de oposición, de lucha y de predomino, y esto también se proyecta hacia Dios, esta cultura tema ser dominada por Dios, es una cultura que se ha apartado -incuso intelectualmente- de la importancia del amor, y a la cual el Papa (que conoce muy bien esas ideologías) le dice que Dios es Amor y que ese Amor se realiza en la Verdad revelada acerca de Dios, y aunque ahora no podemos tener a ese Dios plenamente, sin embargo ya es capaz de cambiar nuestra vida desde ahora, y por eso la segunda carta del Papa Benedicto es sobre la esperanza, es decir que a Dios ya lo tenemos, pero hay todavía mucho más que esperar de Dios en el futuro, que la ciudad de Dios, la ciudad de los hombres que aman a Dios y que es amada por Dios, no se realiza plenamente ahora en la historia sino que va a ser una Jerusalén celeste, en este momento se está como formando en la historia, y se están juntando en el cielo los que aquí han vivido la primacía del amor en sus vidas, los que han puesto delante los vínculos y no las cosas, una ciudad de la que quedan excluidos los que han puesto las cosas delante de las personas y los vínculos.

Estamos en la civilización de la acedia, y creo queridos hermanos, que en los próximos capítulos de esta serie en que hablaremos sobre el demonio de la acedia nos iluminará mucho sobre nuestra vida en este mundo y nos ayudaran a encontrarnos en el camino hacia el Padre lo cual les deseo a todos, y a mí, para encontrarnos un día en la Jerusalén celestial.

Que Dios los bendiga.

Preguntas y comentarios al autor de este artículo, P. Horacio Bojorge S.J.

Dos años después del terremoto en Haití

Reconstrucción lenta en la isla caribeña devastada por el terremoto de 2010

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ROMA, lunes 16 enero 2012 (ZENIT.org).- La reconstrucción avanza lentamente en Haití, tras el terremoto de enero de 2010. Reproducimos un artículo de la edición italiana de ZENIT escrito por el padre Piero Gheddo, dedicado muchos años a la prensa misionera. Fue uno de los fundadores de la Editorial Misionera Italiana en 1955 y de la organización no gubernamental de desarrollo Mani Tese, en 1963. El padre Gheddo en su artículo habla de lo que han hecho los católicos y las ONG italianas en Haití. Otro tanto se podría decir de las numerosas iniciativas de ayuda católicas y del voluntariado mundial que siguen en Haití ofreciendo su apoyo de modo desinteresado.

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Padre Piero Gheddo

Hace dos años, el 12 de enero de 2010, Haití fue devastado por un terremoto catastrófico. Para el Instituto Italiano de Vulcanología fue mucho mayor que el registrado en 2009 en la región de Abruzzo. La capital, Puerto Príncipe, fue casi arrasada, en un caos de escombros y lodo, en que se destruyó también el Palacio de Gobierno, el Parlamento, la sede de la ONU, el hospital principal, entre otros. Los muertos llegaron a 250.000, y otros murieron después por el cólera, que aún hoy sigue infectando a varias decenas de haitianos semanalmente.

El presupuesto final ni siquiera se ha terminado y en las carreteras de las afueras de la ciudad están todavía los escombros del terremoto. Las ayudas y el auxilio fueron inmediatos y abundantes: el diario italiano Corriere della Sera dijo el 12 de enero de 2010: “El mundo entero, sacudido por las terribles imágenes de esos días –entre sms y donativos–, había recaudado trece mil millones de dólares, con una velocidad que hizo decir entonces a Bill Clinton: ‘Esta terrible tragedia marcará el renacimiento de Haití’”.

De hecho, la reconstrucción, por mil razones, es lenta. El nuncio apostólico, monseñor Bernardito Auza, quien narró al mundo el terremoto de 2010, antes de la llegada de los periodistas y medios de comunicación, declaró este 15 de enero a la agencia Fides: “Diré que recuperarse de un desastre natural es siempre difícil, y aún más difícil es la reconstrucción posterior a un gran desastre como el terremoto en Haití del 12 de enero de 2010. Añadiría que la reconstrucción en Haití ha sido y es particularmente difícil y costosa, porque todo es importado, incluso la arena”.

La “Comisión Internacional para la Reconstrucción de Haití”, presidida por el expresidente estadounidense Bill Clinton y el exprimer ministro de Haití Jean-Max Bellerive, terminó su mandato en octubre de 2011. Los comentaristas dicen que ha servido principalmente para distribuir los contratos para la reconstrucción, entre las empresas de los países que enviaron ayuda; sin embargo estudiaba la situación y orientaba los esfuerzos en distribuir la ayuda. Hoy ya no existe ninguna estructura similar, de modo que hay el riesgo de que las ayudas prometidas y programadas no lleguen ya a este devastado país. El Parlamento debe renovar la Comisión, pero no lo ha decidido aún: los problemas sobre quién maneja los fondos y quién los contratos, están actualmente en discusión.

Sin embargo, alrededor de 600.000 habitantes de la capital y sus alrededores (cerca de dos millones) todavía viven en carpas o tiendas de campaña. Incluso los seminaristas de los dos seminarios mayores de la isla –filosófico y teológico–, en espera de que los seminarios se reconstruyan, están instalados en forma precaria. Los graves problemas de Haití, que existían antes del terremoto, siguen hasta ahora. Por ejemplo, la asistencia sanitaria, que en tiempos de la emergencia después del terremoto fue gratuita para todos, ahora se tiene que volver a pagar en las estructuras públicas; los niños no asisten a la escuela, o van si la familia puede pagar: las escuelas públicas obligatorias son sólo cerca del 10% del total, y el 90% son escuelas privadas en las que hay que pagar.

Las noticias positivas provienen de las numerosas ONG presentes en Haití, son muchos los voluntarios comprometidos en Haití.

Pablo Beccegatto, responsable de la oficina pastoral de la Conferencia episcopal italiana en el ámbito internacional, dijo sobre Haití: “La situación ha mejorado gracias al nuevo gobierno y al desbloqueo de los mecanismos que estaban atascados por un año y medio. Casi dos tercios de los sin techo han salido de los campamentos, en parte regresando a las zonas rurales de las que provenían, y en parte pasando de las tiendas ya desgastadas a soluciones de vivienda más dignas.

El arzobispo de Puerto Príncipe, monseñor Guire Poulard, publicó un hermoso mensaje de aliento a todos, invitando a recordar a los muertos y alentando a los haitianos a tomar el control de la situación, diciendo que “la reconstrucción tendrá que ser haitiana, o no habrá reconstrucción”. La Iglesia local tiene decenas de proyectos de reconstrucción, pero las etapas de preparación técnica son largas y difíciles, hay proyectos que están casi listos, pero que no se consideran como una prioridad, mientras que para aquellas prioridades no se han concluido las fases preparatorias. La Iglesia, dice el arzobispo, no se desanima, y continúa trabajando a favor de los más pequeños y de los más pobres.

Cuando leo noticias o informes de este tipo, me emociono porque yo estaba en Haití en 1992, y mi alma se dirige hacia Dios en oración, pero luego me pregunto qué cosa puedo hacer yo, que vivo a ocho mil kilómetros de distancia, por aquellos hermanos y hermanas, además de la oración. No puedo ser sólo un espectador, como en una película de terror, sino que debo involucrarme espiritualmente y con ayuda material en la tragedia de esas personas que no conozco, pero que son mis hermanos y hermanas, porque son hijos e hijas de nuestro Padre que está en los cielos.

Como católico, nada que pasa en el mundo me es extraño. La tragedia de Haití me hace ver de modo provocador que la sociedad en que vivimos no funciona, y que todos estamos comprometidos con el cambio. El Reino de Dios no es de esta tierra, pero es posible, con la buena voluntad de todos, llevar a la humanidad hacia aquella meta de justicia, de paz y de verdadera fraternidad.

Una multitud vuelve a movilizarse a pie hacia la basílica de Luján

La partida fue este mediodía, desde Rivadavia y General Paz. Esta vez, los peregrinos serán recibidos en la calle por la imagen original de la Virgen de Luján, cuya última salida del templo fue en 1982. Se estima que participarán más de un millón de fieles.

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Como cada primer fin de semana de octubre, una multitud vuelve a movilizarse a pie hacia la basílica de Luján. Se trata de la trigésimo séptima peregrinación juvenil al santuario, que este año lleva como lema “Madre, ayúdanos a cuidar la vida”. Se estima que participarán más de un millón de fieles.
El mayor grupo salió al mediodía desde Rivadavia y General Paz, junto a la “imagen cabecera” de la Virgen. La llegada a Luján se prevé para las 7 y la misa central será presidida por el cardenal Jorge Bergoglio.
Esta vez, los fieles serán recibidos en la calle por la imagen “original” de la Virgen de Luján, ya que el templo se encuentra cerrado en forma temporal por tareas de restauración.
Por este motivo, las misas se celebrarán en la plaza Belgrano -frente al santuario- y los devotos podrá acceder hasta la imagen de la Virgen tras recorrer un circuito con vallas preparado para esta ocasión.
“Será una alegría para el peregrino tener a la Virgencita tan cerca, recibiéndolos, desde la puerta de su casa, que es la casa de todos los fieles”, estimó el vicario parroquial, Darío Gorini, en declaraciones a la agencia DyN.
El sacerdote recordó que fue en 1982 la última vez que la imagen “auténtica” u “original” de la Virgen estuvo en las puertas del templo, con motivo de la visita apostólica al país del entonces papa Juan Pablo II.
Fuentes de la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular, a cargo de la organización, explicaron que se trata de la imagen que, según la creencia, “quiso quedarse en Luján” en 1630 cuando era llevada hacia el norte argentino en una carreta.
La expresión de fe popular, considerada la más convocante del país, se enmarcará esta vez en el Año de la Vida dispuesto por la Conferencia Episcopal Argentina ante el avance legislativo de proyectos de ley para despenalizar el aborto.
En tanto, los estudiantes del Seminario Metropolitano de Buenos Aires ofrecerán el bautismo a los peregrinos que se encuentren en un camino de formación para recibir este sacramento.
Los peregrinos contarán con una fuerte apoyatura sanitaria y espiritual a lo largo del trayecto, particularmente desde Merlo. Desde allí serán asistidos por 5 mil voluntarios que se ubicarán en más de 50 puestos sanitarios, además de otros 12 de apoyo y ambulancias.
Los organizadores programaron descansos en Ramos Mejía, Morón, San Antonio de Padua, Moreno y en el “Descanso del Peregrino”, ubicado a metros de la estación La Reja del ferrocarril Sarmiento. Vialidad Nacional, en tanto, recomendó a los peregrinos transitar en forma permanente por el asfalto de la ex ruta 7 y no hacerlo por las banquinas. Además, sugirió llevar ropa liviana y un calzado cómodo.
La primera peregrinación juvenil a LUJÁN se realizó en octubre de 1975 cuando un grupo de jóvenes decidió marchar hacia el santuario, en el inicio de lo que hoy constituye uno de los acontecimientos de religiosidad popular más importante del país.
La Virgen de Luján, explicaron desde la curia porteña, marca “la identidad cultural de nuestro pueblo”, cuyo milagro se remonta a 1630, en la “prehistoria” de la patria.

Miles en Argentina se alistan para celebrar a San Cayetano, Patrono de la Providencia

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BUENOS AIRES, 05 Ago. 11 / 04:02 pm (ACI/EWTN Noticias)

Los sacerdotes y voluntarios del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, en Argentina, alistan hoy los últimos detalles para recibir este fin de semana a decenas de miles de peregrinos que se acercarán para pedir pan y trabajo o agradecer haberlos recibido, durante la festividad del patrono de la Providencia.

Esta devoción popular, que en Buenos Aires llevará por lema “Junto a San Cayetano rezamos por la paz, el pan y el trabajo“, también se replicará en más de 45 parroquias del país que llevan el nombre del santo.

“Esta es sobre todo una fiesta, un emblema de la arquidiócesis, por eso nos preparamos para recibir a los peregrinos, que serán muchos, sin duda, con alegría”, dijo a la agencia argentina AICA el párroco del templo, el P. Jorge Torres Carbonell.

El sacerdote destacó que hasta aquí llegan, no sólo el 7 de agosto, “muchas personas que expresan no perder la esperanza de conseguir un trabajo o tener un empleo más digno, pero muchas que vienen a agradecer”.

Este sábado 6, víspera de la festividad, sacerdotes del templo recorrerán por la tarde la fila extensa con una imagen de San Cayetano desde las calles Reservistas Argentinos y Barragán hasta el santuario, para bendecir a los peregrinos.

Las puertas del santuario de Cuzco 150 serán abiertas el domingo a la hora cero por el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Raúl Martín, quien tras impartir la bendición dará paso a los devotos y a las 9 presidirá una de las misas.

A partir de las 4:00 a.m. y hasta las 11:00 a.m. se celebrará Misa cada hora, y después cada dos desde el altar levantado sobre la calle Cuzco.

La Eucaristía central por la paz, el pan y el trabajo será presidida el domingo 7 de agosto a las 11:00 a.m. por el Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, Cardenal Jorge Mario Bergoglio.

También habrá bendiciones de objetos y se recibirán alimentos no perecederos y ropas para la Cáritas parroquial.

Unos 1.500 voluntarios laicos, 200 sacerdotes y 800 scouts asistirán a los peregrinos, a quienes repartirán pan, caldo y mate cocido.

Más información: santuario@sancayetano.org.ar o www.sancayetano.org.ar

San Cayetano

Gaetano de Thiene, como se llamaba San Cayetano, nació en Vicenza, norte de Italia, en octubre de 1480, en el seno de una familia de nobles.

No obstante, abandonó el ambiente familiar y dedicó su vida a la atención de los enfermos y desvalidos. Murió a los 77 años en agosto de 1547.

Fue canonizado en 1671 después de que una comisión eclesiástica comprobó numerosos milagros entre quienes lo invocaron para pedir sanación, alimentos y trabajo.

JESÚS Misericordioso 2011

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Día 1 II Domingo de Pascua, de la Divina Misericordia
“La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia” (Diario, 300). La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos … “y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia” (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones… “porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).

Finaliza la 23° edición Pascua Joven, en el Colegio Marín de San Isidro

Monseñor Jorge Casaretto: ‘Ustedes los jóvenes no son el futuro, son una realidad concreta y presente. El amor tiene que movilizarlos en la vida, volcarse en la familia, los amigos, los grupos y extenderse a una sociedad donde hay pobreza, a una realidad desafiante que pide cristianos más comprometidos.’

Monseñor Jorge Casaretto: ‘Ustedes los jóvenes no son el futuro, son una realidad concreta y presente. El amor tiene que movilizarlos en la vida, volcarse en la familia, los amigos, los grupos y extenderse a una sociedad donde hay pobreza, a una realidad desafiante que pide cristianos más comprometidos.’

San Isidro, 23 de abril de 2011.- Se llevó a cabo la Pascua Joven en el Colegio Marín de Beccar, un encuentro donde conviven casi 2900 adolescentes de 15 a 17 años. El campamento duró toda la Semana Santa y tuvo como objetivo reunir a los jóvenes de los dos últimos años del secundario para vivir una experiencia profundamente espiritual y eclesial del misterio de la Pascua, mirando el ejemplo de Cristo para construir una familia y una sociedad más unida como modo de caminar hacia la santidad.

El colegio Marín se convirtió en la casa de 2582 adolescentes provenientes de diversas partes de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe para compartir su fe, sus opiniones y su alegría. Pascua Joven se realiza desde el año 1989 como un campamento-retiro orientado a chicos de la diócesis de San Isidro (que abarca los partidos de San Fernando, San Isidro, Tigre, Vicente López y las secciones 1ra. 2da. Y 3ra. de las Islas del Delta bonaerense), pero la reperusión fue tal que cada año se fueron sumando chicos de varios puntos del país que fueron enterándose gracias a la experiencia de otros.

Los jóvenes fueron trabajando cada día de la semana con actividades individuales -denominadas ‘desiertos’-, en pequeños grupos -guiados por un coordinador-, o escuchando una charla del actual obispo de San Isidro, Monseñor Jorge Casaretto y del futuro obispo de dicha diócesis, Monseñor Oscar Ojea.

El Jueves Santo consistió en una jornada para que los adolescentes se preguntaran cómo estaba su ‘casa’, es decir su vida, y cómo se preparaban para recibir a Jesús. El Viernes Santo fue un momento de invitación para que cada participante se aceptara como es, reflexionara sobre la muerte Cristo en la Cruz, y entregaran ellos también su vida, dejando morir los prejuicios y buscar la unión familiar. En tanto el Sábado Santo tuvo el objetivo de que los chicos se descubrieran necesitados de tener una mirada trascendente y se animaran a jugarse por un cambio en sus vidas.

Para el domingo de Pascua, la invitación cuando vuelvan a sus casas, es que los chicos puedan compartir lo que experimentaron teniendo en cuenta las palabras del Evangelio ‘no callar lo que hemos visto y oído’. Monseñor Casaretto hizo mención a situaciones catastróficas como el Tsunami y terremoto de Japón, y la explosión de la primera bomba atómica, comentando ‘La vida de felicidad implica el olvido de uno mismo para poner a los otros, a los que están peor, delante de nuestros rostros y poder decir me tengo que ocupar de ellos.

‘En nuestra realidad cercana no vivimos una destrucción total pero sí hay muchos jóvenes a los que les ha explotado la bomba de la droga o del alcohol en sus vidas, jóvenes que ya están casi destruidos cuya materia gris ya ha sido arruinada por la droga.’ ‘La Cruz es el signo de entrega hacia los demás, esto es lo que nos invita la Pascua.

El camino es olvidarse de sí mismo para entregarse totalmente a los demás. Pero en qué consiste olvidarnos de nosotros mismos? Tenemos q dejar de pensar en ntra carrera profesión, en nuestro futuro? El olvido de uno mismo significa que lo que pueda desarrollar con mi inteligencia y voluntad no lo use para mi autoexaltación sin para servir a los demás.

A eso nos invita Jesús.’ ‘La profesión no es algo para sentirse poderoso sino para estar al servicio de los otros. Esa es la dimensión que Jesús quiere que le demos a nuestras vidas.’ ‘Cuando me hablan de los jóvenes como ‘el futuro’ yo pienso que ustedes no son el futuro del país sino una realidad concreta y presente.

Ustedes ya son alguien, chicos y chicas que tienen una vida familiar, amigos, una realidad concreta q les toca vivir con una dimensión servicial.’ ‘En estos días han celebrado, cantado, rezado en una dimensión de grupo que les ha abierto un panorama. Se han encontrado y socializado con chicos que tal vez nunca hubieran conocido.’ ‘Hay un animal que tiene un corazón pesadísimo, de 5 kilos, la jirafa. ¿Saben por qué pesa 5kg? Porque tiene un cuello muy largo y tiene q bombear sangre hasta la cabeza, tiene q bombear mucho. Con la cabeza observa mucho más que los otros animales, está por encima de ellos, puede mirar lejos, tener un panorama mucho más amplio.

Es un ejemplo que vale la pena retomar: qué importante es tener un corazón grande y una cabeza q vaya mirando todo para q el corazón se ponga a tono con lo que se capta. Ustedes tienen q tener un horizonte y ver lo q esta pasando con la cabeza ir captando los desafíos que la realidad les presenta. ‘La cabeza nos muestra la realidad y el horizonte, nos muestra el panorama. El corazón nos empuja, con el corazón nos comprometemos con esa realidad.’ ‘Estamos en un país con muchos desafíos, con una pobreza grande, con necesidad de una democracia más sólida, tenemos que construir una Iglesia más comprometida con todos.’

‘Tengan siempre la cabeza puesta en la realidad. Con la cabeza hay que mirar la vida familiar, nuestros colegios, con la cabeza hay que levantarse más allá de la familia, del barrio, de lo que pasa en nuestro país, cuáles son las necesidades, debemos mirar más allá de nuestro grupo y de nuestros horizontes’ ‘El amor tiene que movilizarnos en la vida, volcarse en la familia, amigos, grupos y extenderse a una sociedad donde hay pobreza, una realidad desafiante que pide cristianos más comprometidos.’

‘Todas las decisiones tienen tormentas de por medio, no hay que escaparle a esto, esa es la vida de los cristianos, al vida es una vida de mucha lucha, uno tiene tormentas interiores. Una paz fuerte es asistida no sólo por fuerza o voluntad sino por el Espíritu Santo.’

Respecto de la sexualidad: – Todo es don de Dios, tenemos esta capacidad de volcar nuestra vida en una dimensión de amor, el amor es lo que debería regir la vida de toda persona y de todo cristiano. La sexualidad tiene dos dimensiones: dimensión de amor y dimensión de fecundidad. Lo sexual tiene que responder a estos dos aspectos.

La relación sexual es una expresión de amor definitiva, el sexo no está para ser desperdiciado, no se puede andar un dia con uno otro con otro. Dios nos pide amor definitivo, que nuestra vida vaya en un orden de definición. Respecto del divorcio: – Los que caminan hacia el matrimonio le decimos ‘Piensen bien’, y si va mal, vamos a acompañar lo mismo en los procesos de su vida. Cualquier persona con cualquier problema tiene que tener la certeza que será acompañado por nosotros, Iglesia.

El significado de la misericordia: – En esta pascua estamos celebrando la misericordia del señor.

La misericordia es nada menos que el amor de Dios. – El perdonar no existía en época del imperio romano. En la mente de (Poncio) Pilato tener que perdonar era un signo de debilidad. Cuando viene Jesús nos descubre esto. Todos somos pecadores y necesitamos ser perdonados para seguir en la vida. Ya ustedes, [jóvenes], tienen un pasado. Todos hemos tenido luces y sombras en esta vida. Hemos sido rescatados. La luz de Jesús puede más que las sombras o las heridas de la vida.

La misericordai de Dios es decir ‘Te haya pasado lo que te haya pasado, quiero acompañate’. – Cuando experimenté el amor de Dios empecé a ser yo mismo, empecé a ser quien tenía que ser. Respecto a los que no tienen o están perdiendo la fe: – Tienen que llegar a todos pero no tienen que proponerse cambiar a los demás. Llegar a los otros no es ‘hacerle el bocho’ sino llevarles nuestra vida y que los otros se puedan preguntar ‘¿Qué tiene este de distinto?’.

Tenemos que rezar por los demás pero sobre todo testimoniar a los demás. La Madre Teresa no se propuso convencer a los demás sino que se propuso amar. Tenemos la capacidad de manifestar a fondo el amor de Dios y eso es lo que despierta la fe en los demás. El encuentro Pascua Joven está dirigido a chicos entre 15 y 17 años, pero a su vez pueden participar jóvenes de 18 a 23 años en todas las actividades organizativas. Este año, la temática del retiro girará en torno a la cita bíblica ‘Tu fe te ha salvado, vete en paz’ (Lc. 7, 37-50).

La organización de Pascua Joven está a cargo de dos sacerdotes, dos religiosas, 40 organizadores de 19 a 23 años, 600 coordinadores y 100 servidores menores de 22 años, quienes acondicionaron la infraestructura del Colegio Marín para este campamento.

Pascua Joven 23° edición

Más información en www.depastoraljuventud.org.ar
http://es-es.facebook.com/pages/Pascua-Joven/143483865715122
http://pascuajoven.shutterfly.com/pascua2010

Gentileza, Flavia Vaccarezza

Viernes Santo, el día más triste para los Cristianos

El Viernes Santo es una de las principales celebraciones del Cristianismo, dentro de la denominada Semana Santa. Este día se conmemora la Muerte de Jesús de Nazaret

En la religión católica siguiendo una antiquísima tradición, en este día no se celebra la Eucaristía y se venera la Cruz. En los oficios del día se conmemora de una manera sobria y solemne la Pasión de Cristo.

Se lee el relato completo de la Pasión según San Juan, en cuya lectura participan varias personas. Luego tienen lugar las peticiones, hechas hoy de manera solemne por la Iglesia, el Papa, los clérigos, fieles, gobernantes e incluso por los no católicos, los judíos y los ateos.

Después tiene lugar la veneración del Árbol de la Cruz,en la cual se descubre en tres etapas el crucifijo para la veneración de todos. Terminada esta parte, se procede a distribuir la Comunión a los fieles con las Sagradas Formas reservadas en el monumento el día anterior, o sea, Jueves Santo.

Junto a las ceremonias que tienen lugar en los templos, en muchos lugares se conmemora el Viernes Santo con el rezo del Vía crucis literalmente el camino de la cruz, donde a través de catorce estaciones se rememoran los pasos de Jesús camino a su muerte.

El Viernes y el Sábado Santos son los únicos días del calendario litúrgico católico donde no se celebra la Misa, como luto por la muerte del Señor.

www.vidapositiva.com

El padre Pepe encara otros desafíos

El cura que denuncio la droga en la Villa 21 llego a Campo Gallo. La pobreza, el conflicto por la tierra caracterizan su nuevo destino en Santiago del Estero

Silvina Premat

Enviada especial

Domingo 06 de febrero de 2011- CAMPO GALLO, Santiago del Estero.- Poco después del mediodía de ayer, en plena y calurosísima siesta santiagueña, José María Di Paola -para todos padre ‘Pepe’- llegó a esta pequeña localidad ubicada a unos 1200 kilómetros de Buenos Aires, en una de las zonas más abandonadas y olvidadas del país. Lo esperan no pocos desafíos.

El sacerdote que condujo el equipo de curas villeros en la ciudad de Buenos Aires y fue amenazado de muerte por denunciar las villas como zonas liberadas para el consumo de drogas a través de una ‘despenalización de hecho’ asumirá hoy aquí como párroco de una iglesia que atiende a una treintena de parajes a unos 100 kilómetros a la redonda dispersos por el monte.

En una misa a las 20.30, el obispo de Añatuya, monseñor Adolfo Uriona, lo pondrá en posesión de su nueva parroquia -Nuestra Señora del Carmen- frente al intendente, Tomás Chamorro, de los vecinos de Campo Gallo y de cerca de medio centenar de villeros y colaboradores de la parroquia Virgen de Caacupé, en la villa 21 de Barracas, que Di Paola condujo desde 1997 y que viajaron desde Buenos Aires para esta ocasión.

El padre Pepe llegó acompañado por su sucesor como vicario de la villa de emergencia de la arquidiócesis de Buenos Aires, el padre Jorge Torres Carbonell y los párrocos de la villa 31, de Retiro, Guillermo Torre, y del Buen Pastor, de Caballito, Rodolfo Arroyo. Lo esperaban el párroco saliente, Juan Pablo Ortiz; el padre Duilio Guerrieri, que vive en Santiago del Estero desde 1973, y jóvenes de esta localidad que comparte con las demás poblaciones de la zona los efectos de haber sido devastada en sus riquezas naturales.

‘La diócesis de Añatuya es como si hubiese atravesado una guerra’, dijo a La Nacion monseñor Uriona. No obstante, ‘este gobierno provincial en los últimos años está haciendo muchas obras muy necesarias, como caminos, escuelas y hospitales’, agregó el obispo de la diócesis más pobre del país, con una superficie de 68.000 hectáreas y unos 120.000 habitantes, el 65% de los cuales está desempleado y vive de subsidios estatales.

Entre los desafíos sociales ‘que son enormes’, como la pobreza extrema, Uriona destaca la falta de fuente genuina de trabajo. Aun cuando en los últimos años se instalaron en la zona grandes hacendados para la explotación ganadera y agrícola (sobre todo para el cultivo de soja), los beneficios todavía no se perciben en la población local. ‘Son pocos los que pueden vivir de esto’, agregó el obispo, y explicó que ‘más bien se generaron problemas’ porque la mayor actividad revalorizó tierras que ahora comenzaron a ser vendidas, y la mayor parte de los nuevos dueños desalojan a las familias que vivieron allí durante medio siglo.

Di Paola se encontrará entonces con problemas conocidos para él como son la tenencia y la ocupación de tierras, la falta de trabajo y las consecuencias económicas y sociales de la ausencia del Estado durante décadas. Cambia para él el escenario geográfico y las condiciones de vida. ‘Acá hay problemas estructurales muy serios, como la falta de agua en las napas debajo de nuestro suelo’, dijo a La Nacion el intendente de Campo Gallo. La mayor parte de los pobladores de los parajes viven del agua de lluvia que conservan en aljibes y represas caseras durante los meses de verano.

Y cambian las distancias. En la villa de Barracas, de 70 hectáreas, Di Paola podía visitar varias veces a la semana la treintena de capillas y ermitas que dependían de su parroquia. Acá no podrá hacerlo. ‘En la diócesis, no hay otra parroquia con tanto territorio como ésta’, dijo el padre Ortiz, que deja Campo Gallo después de seis años. Pertenecen a la jurisdicción de la parroquia 28 parajes ubicados hasta a 110 kilómetros de distancia. Muchos de ellos no tienen radio ni buenos caminos de acceso.

Entre los vecinos de Campo Gallo la llegada de Di Paola generó poca expectativa. ‘Muchos no lo conocen porque no ven televisión ni leen diarios, y otros, que sí lo conocen por los medios, no se enteraron todavía. Todos supimos que venía el padre Pepe hace muy pocas semanas’, dijo el padre Ortiz.

Diciembre 2010: El padre Pepe se despidió de la villa, durante una caminata por la 21-24 y una misa posterior, recibió el saludo emocionado de sus pobladores

Silvina Premat

LA NACION

Globos y flores multicolores, chamamés y polca paraguaya. Abrazos, lágrimas y sonrisas y una misma frase repetida sin fin: ‘Gracias, padre Pepe’. La despedida de José María Di Paola, el sacerdote que vivió casi catorce años en la villa 21-24, en Barracas, alteró la tranquilidad del feriado en la vida de los cerca de 50.000 habitantes de esa barriada.

‘Me cuesta despedirme, como les costó a ustedes irse del lugar que querían, porque ésta es mi casa, mi tierra y mi familia real’, les dijo el padre Pepe a los fieles que ayer, como nunca antes para una misa a las 8, llenaron el tinglado, el templo, la vereda y la calle Osvaldo Cruz frente a la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé.

La figura y la obra de Di Paola trascendieron las fronteras de la iglesia cuando el año pasado fue amenazado de muerte, luego de dar a conocer un documento firmado por la veintena de sacerdotes que integran el Equipo para las Villas de Emergencia. En el documento afirmaban que la droga, en esos barrios precarios, está despenalizada de hecho. En esa oportunidad el padre Pepe dijo que no se imaginaba yéndose de la villa, a menos que fuera por una necesidad de la Iglesia.

Como es habitual desde hace años, en el Día de la Inmaculada Concepción -y festividad de Caacupé, patrona de Paraguay-, el padre Pepe celebró ayer esa misa en idioma guaraní, dado que la mayoría de los vecinos de la villa 21-24 son paraguayos. ‘Muchos de ustedes han dejado sus casas, que están a más de mil kilómetros de acá, para venir a formar una familia o por algún otro motivo. Ahora me toca a mí irme a un lugar que está a más de 1000 kilómetros, para hacer un camino parecido’, les dijo el cura, que se trasladará a Santiago del Estero.

Sin embargo, el momento más emotivo de la celebración fue el de la eucaristía. El encuentro de miradas entre el sacerdote y el fiel que extendía sus manos para recibir la comunión provocaba que los ojos de ambos se llenaran de lágrimas. Nadie intentó disimular la emoción y al llanto siguieron las oraciones y los cantos a la Virgen.

El traslado de Di Paola a una provincia norteña fue originado por un pedido de ese sacerdote y confirmado a La Nacion por el cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires. A fines de octubre Bergoglio dijo que las amenazas de muerte que había recibido Di Paola no tenían vinculación con la decisión del padre Pepe de ‘ir a misionar al interior’.

‘No importa dónde vayas, para nosotros serás siempre nuestro padre’, decía uno de los tantos pasacalles que engalanaban ayer la villa 21, que recibió la visita del padre Pepe, otros sacerdotes de su parroquia, seminaristas y cientos de personas que lo acompañaron.

Como todos los 8 de diciembre, Di Paola encabezó la procesión que lleva la imagen de la ‘Virgen azul’, como llaman los paraguayos a su patrona, hasta la puerta misma de la casa de los vecinos. Este año el gesto tuvo dos notables diferencias. Se llevó también en andas una imagen de la Virgen de Luján -que en enero será entronizada en una ermita cercana al santuario de Itapé, en Paraguay- y todos los mensajes y saludos estaban dirigidos al sacerdote que se despedía.

La caminata por dentro del barrio duró casi diez horas. En su transcurso, los sacerdotes y seminaristas bendijeron las imágenes religiosas que las familias sacaban a la puerta de sus casas y rendían homenaje al párroco. ‘Te decimos muchas gracias por creer que este barrio podía ser algo mejor cuando nadie más lo creía’, le dijo, micrófono en mano, Isidora Resquin, una de las vecinas que construyeron la primera ermita apenas llegó el padre Pepe a Barracas, en 1997.

Mensajero de esperanza

Dificultada por la emoción, Isi, como la llaman, leyó un mensaje a Di Paola, que la escuchó conmovido. ‘Te pusieron piedras en el camino pero no te dejaste caer. Caminaste cada pasillo de este barrio llevando esperanza donde no había. Lograste que muchos chicos se alejaran de la droga y se acercaran a Dios, que los niños tengan un lugar donde estudiar, que jóvenes y adultos puedan estudiar un oficio y tener un título, que haya comedores para que cada chico coma antes de ir a las escuelas’, dijo la mujer, y agregó: ‘Tenemos la sensación de que nos quedamos huérfanos, pero sabemos que tenés que ir, que tenés que seguir tu camino’.

Los actos para despedir a Di Paola comenzaron el lunes, con la actuación de Opus 4, que interpretó en el templo de Caacupé ‘La Misa Criolla’, luego de un cálida actuación de los 25 alumnos de la escuela de música de esa parroquia. El martes se colocó la piedra fundamental del edificio de la escuela secundaria parroquial, acto en el que participó el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni. ‘Pepe para mí es un maestro; el ministro está agradeciendo a un maestro’, dijo el funcionario, que afirmó que Di Paola ‘a veces se pone crítico’. Cuando eso pasa ‘no nos duele, simplemente nos obliga a ser mejores y a redoblar nuestro esfuerzo’, dijo Sileoni.

Como otra demostración más de afecto a su párroco, muchos de los más de 600 colaboradores que tiene Caacupé vistieron remeras con frases alusivas tales como la de San Alberto Hurtado: ‘En nuestras obras el pueblo sabe que comprendemos su dolor’.

Bergoglio: ‘El dio la cara por Jesús’

El pequeño templo de Caacupé fue visitado ayer por una multitud de fieles durante todo el día. El arzobispo de Buenos Aires y primado argentino, cardenal Jorge Bergoglio, que suele visitar ésta y otras villas, celebró la misa de despedida del padre Di Paola en un altar erigido frente a la parroquia. Bergoglio agradeció al padre Pepe por lo que consideró ‘un gesto repetido en él: dar la cara por los demás’. Y añadió que Di Paola es ‘un ejemplo de que vale la pena dar la cara por Jesús, cueste lo que cueste’.

Fuentes: www.lanacion.com.ar

María presenta a su Hijo

La fiesta de hoy debe recordarnos la decisión de cumplir la voluntad de Dios con Espíritu de humildad.

María presenta a su Hijo

Hoy celebramos una fiesta muy hermosa: la purificación de María y la presentación del Niño en el templo. En esta fiesta se dan la mano la humildad de María y el amor a la misión de Cristo. Ni María necesitaba ofrecerse al Padre, pues toda su vida no tenía otro sentido, otra finalidad distinta de la de hacer la voluntad de Dios. Ojalá aprendamos en este día estos dos aspectos tan bellos: la humildad y el sentido de la consagración, como ofrecimiento permanente a Dios … Humildad que es actitud filial en manos de Dios, reconocimiento de nuestra pequeñez y miseria. Humildad que es mansedumbre en nuestras relaciones con el prójimo, que es servicialidad, que es desprendimiento propio.

María, como Cristo, quiso cumplir hasta la última tilde de la ley; por eso se acerca al templo para cumplir con todos las obligaciones que exigía la ley a la mujer que había dado a luz su primogénito.

Este misterio, como los demás de la vida de Cristo, entraña un significado salvífico y espiritual.

Desde los primeros siglos, la Iglesia ha enseñado que en el ofrecimiento de Cristo en el templo también estaba incluido el ofrecimiento de María. En esta fiesta de la purificación de María se confirma de nuevo su sí incondicional dado en la Anunciación: “fiat” y la aceptación del querer de Dios, así como la participación a la obra redentora de su hijo. Se puede, pues, afirmar que María ofreciendo al Hijo, se ofrece también a sí misma.

María hace este ofrecimiento con el mismo Espíritu de humildad con el que había prometido a Dios, desde el primer momento, cumplir su voluntad: “he aquí la esclava el Señor”.

Aunque la Iglesia, al recoger este ejemplo de María, lo refiere fundamentalmente a la donación de las almas consagradas, sin embargo, tiene también su aplicación para todo cristiano. El cristiano es, por el bautismo, un consagrado, un ofrecido a Dios. “Sois linaje escogido, sacerdocio regio y nación santa” (1Pe 2, 9). Más aún, la presencia de Dios por la gracia nos convierte en templos de la Trinidad: pertenecemos a Dios.

La festividad debe recordarnos la decisión de cumplir la voluntad de Dios con Espíritu de humildad: somos creaturas de Dios y nuestra santificación depende de la perfección con que cumplamos su santa voluntad. (Cfr 1Ts 4, 3).

Conforme al mandato de la ley y a la narración del evangelio, pasados cuarenta días del nacimiento de Jesús, el Señor es presentado en el templo por sus padres. Están presentes en el templo una virgen y una madre, pero no de cualquier criatura, sino de Dios. Se presenta a un niño, lo establecido por la ley, pero no para purificarlo de una culpa, sino para anunciar abiertamente el misterio.

Todos los fieles saben que la madre del Redentor desde su nacimiento no había contraído mancha alguna por la que debiera de purificarse. No había concebido de modo carnal, sino de forma virginal….

El evangelista, al narrarnos el hecho, presenta a la Virgen como Madre obediente a la ley. Era comprensible y no nos debe de maravillar que la madre observara la ley, porque su hijo había venido no para abolir la ley, sino darle cumplimiento. Ella sabía muy bien cómo lo había engendrado y cómo lo había dado a luz y quien era el que lo había engendrado. Pero, observando la ley común, esperó el día de la purificación y así ocultó la dignidad del hijo.

¿Quién crees, oh Madre, que pueda describir tu particular sujeción? ¿Quién podrá describir tus sentimientos? Por una parte, contemplas a un niño pequeño que tu has engendrado y por otra descubres la inmensidad de Dios. Por una parte, contemplamos una criatura, por otra al Creador. (Ambrosio Autperto, siglo VIII, homilía en la purificación de Santa María).

¡Oh tú, Virgen María, que has subido al cielo y has entrado en lo más profundo del templo divino! Dígnate bendecir, oh Madre de Dios, toda la tierra. Concédenos, por tu intercesión un tiempo que sea saludable y pacífico y tranquilidad a tu Iglesia; concédenos pureza y firmeza en la fe; aparta a nuestros enemigos y protege a todo el pueblo cristiano. Amén. (Teodoro Estudita, siglo VIII)

Meditación del Papa Juan Pablo II Presentación de Jesús en el Templo Audiencia General del miércoles 20 de junio de de 1990