Raíces familiares de la violencia

Si queremos que no haya tanta violencia, cuidemos y protejamos la familia

23 mayo 2017
familia en Colombia (Pixaball PD codigodinamico87) familia en Colombia (Pixaball PD codigodinamico87)

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

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La violencia domina los escenarios. En la catedral de la Ciudad de México, fue atacado un sacerdote mientras distribuía la sagrada Comunión, celebrando la Misa. En el noroeste del país, fue asesinado otro periodista, aumentando considerablemente los casos de comunicadores asesinados. Los cárteles de las drogas y los grupos delictivos no se tientan el alma para asesinar, desaparecer y amenazar a quien no se someta a sus mandatos. Los noticieros y los medios informativos nos saturan con hechos violentos en Guerrero, Tamaulipas, Michoacán, Veracruz, ¿y dónde no? En nuestro Chiapas, hay violencia por confrontaciones todavía post-electorales, por división entre organizaciones, por luchas entre transportistas, por la posesión de la tierra. Y podríamos seguir enumerando casos y más casos.

Algunas voces exigen que el gobierno ejerza su autoridad y ponga orden en todo esto. Y hay razón para exigirlo, sobre todo cuando la corrupción y los intereses impiden prevenir y evitar muchos casos. Sin embargo, no bastan leyes, policías y ejércitos, cuando el corazón humano está dañado desde sus raíces.

Se dice que toda esta violencia es estructural, que es fruto del sistema político y económico que nos rige. Y también hay razón en señalar esto, porque si, por ejemplo, Estados Unidos hiciera más humanas sus leyes migratorias, no habría tantas muertes violentas en el camino de los migrantes, ni habría indocumentados que, allá mismo, se dedican a delinquir como una forma de expresar su rechazo al racismo tan injusto que experimentan. Sin embargo, aún en los países con mejores sistemas, hay hechos violentos que parecen inexplicables.

Estoy convencido de que una de las raíces más profundas de tanta violencia en el mundo, es la falta de familias bien establecidas, sólidas y con principios morales inculcados por los propios padres. Cuando el papá o la mamá están ausentes, por su trabajo o por otras razones, y no educan en el respeto, el trabajo, la solidaridad, la justicia y la verdad, los hijos crecen expuestos a cualquier tentación. Ven en la televisión que los violentos triunfan, aunque sea en forma momentánea, y quieren imitar ese camino. Se dejan enrolar en acciones criminales, con tal obtener dinero. Y si en casa son frecuentes las escenas violentas, ¿quién no prevé que repetirán esas conductas?

PENSAR

El Papa Francisco, en su Exhortación Amoris laetitia, nos dice: “La familia podría ser el lugar de la prevención y de la contención, pero la sociedad y la política no terminan de percatarse de que una familia en riesgo pierde la capacidad de reacción para ayudar a sus miembros. Notamos las graves consecuencias de esta ruptura en familias destrozadas, hijos desarraigados, ancianos abandonados, niños huérfanos de padres vivos, adolescentes y jóvenes desorientados y sin reglas. Como indicaron los Obispos de México, hay tristes situaciones de violencia familiar que son caldo de cultivo para nuevas formas de agresividad social, porque «las relaciones familiares también explican la predisposición a una personalidad violenta. Las familias que influyen para ello son las que tienen una comunicación deficiente; en las que predominan actitudes defensivas y sus miembros no se apoyan entre sí; en las que no hay actividades familiares que propicien la participación; en las que las relaciones de los padres suelen ser conflictivas y violentas, y en las que las relaciones paterno-filiales se caracterizan por actitudes hostiles. La violencia intrafamiliar es escuela de resentimiento y odio en las relaciones humanas básicas»” (51).

No se terminan de erradicar costumbres inaceptables. Destaco la vergonzosa violencia que a veces se ejerce sobre las mujeres, el maltrato familiar y distintas formas de esclavitud que no constituyen una muestra de fuerza masculina sino una cobarde degradación. La violencia verbal, física y sexual que se ejerce contra las mujeres en algunos matrimonios contradice la naturaleza misma de la unión conyugal” (54).

ACTUAR

Si queremos que no haya tanta violencia, cuidemos y protejamos la familia. Si queremos que los hijos no sean atrapados por la violencia, que sus padres no peleen, que aprendan a dialogar sus problemas y reconstruir la armonía familiar; que no se separen y que enseñen a sus hijos a amarse, respetarse, perdonarse y ayudarse. Sólo con familias estables, fieles a Dios y a sí mismas, evitaremos tanta violencia.

El desprendimiento: la dicha de andar ligero de equipaje

Virtudes y Valores

El desprendimiento ayuda al ser humano a superar el egoísmo y a salir de la esfera de cristal que ocasiona la indiferencia


Fuente: Varios

El valor del desprendimiento facilita la capacidad de discernir cuándo un bien es necesario o no, de modo que se realicen adquisiciones racionales que tengan de por medio un verdadero requerimiento

El dinero es buen servidor pero mal amo, dice el refrán, pues en ocasiones puede despertar apegos. El desprendimiento es por consiguiente, el antídoto contra la fijación extrema a los bienes, es el camino para librarse de dichas ataduras y vivir de forma plena y libre, además nos aparta de la avaricia.

El valor del desprendimiento consiste en utilizar correctamente los recursos sin apegarse a éstos e invita a poner los bienes propios al servicio de los demás. El desprendimiento ayuda al ser humano a superar el egoísmo y a salir de la esfera de cristal que ocasiona la indiferencia. Es un valor que promete paz interior, lo que hace vivir en un estado apacible sin basar la propia felicidad en lo que se tiene o no se tiene: “el valor del desprendimiento nos enseña a poner el corazón en las personas, y no en las cosas”.

Adicional a esto, el desprendimiento permite ver las penurias de los otros −el apego nubla la realidad− y provee la sensibilidad para reconocer que siempre habrá alguien con más carencias, no necesariamente materiales. “El desprendimiento no se enfoca únicamente en objetos, sino que abarca incluso recursos que no se pueden tocar, como conocimientos, cualidades y habilidades que muchas veces nos cuesta trabajo poner a disposición de las personas, porque toca nuestro descanso, gustos, preferencias y comodidades. Esta actitud de vida nos exige una revisión constante para dejar de ser el centro de nuestras atenciones y poner a los demás en él”[1].

Es aquí donde decimos que este valor se ocupa de demoler el individualismo en la humanidad. Desde luego es necesario el sustento económico para sacar adelante la familia, para trabajar con eficacia, para llevar una vida digna y construir un futuro estable. La dificultad surge cuando se hace del dinero y de las cosas que se poseen, un ídolo a quien adorar.

¿Cuánto se necesita para vivir?

En realidad se necesita de poca cosa para vivir, pero el mundo cada vez nos entrega más y más, instaurando dependencias que subyugan al hombre.

“En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (autos, joyas, ropa, aparatos, etc.) y nuestra vida se mueve a ese compás, sin embargo, si no tenemos cuidado, puede llegar el momento en que a pesar de la insatisfacción que nos produce llenarnos de cosas, pretendemos que éstas llenen un vacío interior”[2].

Asimismo, el autor citado con anterioridad añade: “Al observar tantas cosas que nos ofrece el mundo, notamos que somos felices sin muchas de ellas. No se trata de despreciar las bondades y maravillas del progreso, sino de ubicarlas en su justo contexto, para no esclavizarse a ellas. Una revisión constante de nuestras prioridades a la luz del valor del desprendimiento, nos regalará una idea de cuán libres somos ante nuestros bienes y recursos evitando los apegos”[3].

El valor del desprendimiento facilita la capacidad de discernir cuándo un bien es necesario o no, de modo que se realicen adquisiciones racionales que tengan de por medio un verdadero requerimiento.

En resumidas cuentas, cuando se pasa por la vida “ligero de equipaje” se disfruta de los pequeños detalles, de la auténtica felicidad, del amor como el sentimiento más puro y bello, de la armonía en las relaciones humanas, de la paz interior y de la fortaleza espiritual que tanto enriquece al hombre.

Cómo vivir el desprendimiento

El desprendimiento −como todos los propósitos en la vida− es una decisión que se origina en el propio ser. Las siguientes son algunas ideas, aunque hay muchas otras que seguramente partirán del ingenio de quien quiera vivir este valor:

La caridad empieza por casa. Alrededor nuestro suelen haber personas que necesitan algo de nosotros (consejo, compañía, protección, afecto, esparcimiento, colaboración, ayuda material, alimento…) y tal vez han pasado desapercibidas a lo largo del tiempo.

No comprar por comprar, ni acumular bienes sin sentido. Un buen ejercicio, es inspeccionar en casa qué no necesitamos y a quién le podrían convenir esos objetos.

La donación de tiempo y esfuerzo es igual o tal vez más valiosa que la monetaria. Ser voluntario en una entidad sin fines de lucro o institución que persiga un propósito social, es una forma estupenda de vivir el desprendimiento.

Brindar una ayuda económica, según las posibilidades de cada uno, es otra opción que siempre caerá bien tanto a quien lo ofrece como a quien lo recibe.

Transmitir a otros nuestro conocimiento, de forma que en un futuro, sean autónomos y puedan realizarlo sin nuestra ayuda.

Regalar o donar un bien al que se sienta que se ha apegado.

Procurar decir más veces “sí” cuando le pidan algo prestado sin poner pretextos de por medio.

“El desprendimiento es una actitud que enriquece, al contrario que apegarse al dinero y a las riquezas, que desola el corazón del hombre”

Recomendamos:

Cómo vivir la virtud del desprendimiento


Observatorio contra la Cristofobia

Debido al incremento de los delitos de odio contra los cristianos el Centro Jurídico Tomás Moro ha decido crear el Observatorio contra la Cristofobia y suplir de esta manera la inactividad de los poderes públicos en la defensa de los derechos de la mayoría social.

Por: Redacción | Fuente: http://www.tomasmoro.info

¿QUÉ ES EL OBSERVATORIO?

El Observatorio contra la Cristofobia es una iniciativa del Centro Jurídico Tomás Moro que tiene como fin denunciar los numerosos ataques sufridos en España por los cristianos conformando un nuevo instrumento para la promoción de valores de respeto y el fomento de un espíritu crítico de denuncia de los delitos de odio por motivo de creencias o prácticas religiosas cristianas.

Los cristianos están siendo atacados y agredidos no sólo por personas individuales, sino también por las instituciones que no quieren defender los legítimos derechos de los cristianos, por los partidos políticos que alientan al odio hacia una población que siente mermados sus derechos, y por parte de algunos medios de comunicación que no informan con la objetividad e imparcialidad que exige la ética periodística.

El Centro Jurídico Tomás Moro, fundado en el año 2004, lleva más de 13 años defendiendo las libertades civiles, concienciando a la sociedad civil de la posibilidad real de defender sus derechos tomando parte activa en los debates públicos, y dotando a los ciudadanos y organizaciones de herramientas eficaces para la defensa de la libertad civil en contra del totalitarismo ideológico que desde las instituciones se nos quiere imponer.

Debido al incremento de los delitos de odio contra los cristianos el Centro Jurídico Tomás Moro ha decido crear el Observatorio contra la Cristofobia y suplir de esta manera la inactividad de los poderes públicos en la defensa de los derechos de la mayoría social.

Las distintas herramientas del Observatorio lo convierten en una plataforma privilegiada para la sensibilización social y permiten un espacio de encuentro, intercambio y consulta de profesionales, activistas y personas interesadas en la defensa de los derechos civiles. Desde el portal web el Observatorio Contra la Cristofobia difundirá gran parte de su trabajo, al mismo tiempo que aunará el esfuerzo de personas, asociaciones e instituciones comprometidas contra la discriminación por motivo de la creencia o práctica de la fe cristiana.

Con el Observatorio Contra la Cristofobia el Centro Jurídico Tomás Moro colma una preocupante laguna en la protección de los derechos civiles, pues ninguna institución pública parece interesada en defender los sentimientos religiosos de la mayoría del pueblo español, y defender la integridad física y moral de una población que cada día se siente más alejada de las instituciones políticas.

Si quiere denunciar algún hecho que considera puede se constitutivo de un delito de odio por cristofobia, u ofensivo a los sentimientos religiosos puede ponerse en contacto con nosotros.

¿DÓNDE SE DENUNCIA UN INCIDENTE DE CRISTIANOFOBIA?

La denuncia puede ser realizada por la propia víctima o por cualquier otra persona que haya sido testigo o tenga conocimiento de un incidente por cristofobia. Acudiendo a cualquier Comisaría de la Policía Nacional (www.policia.es), Cuartel de la Guardia Civil (www.guardiacivil.es) o directamente al Juzgado de Guardia. Si eres víctima de un incidente por cristianofobia con agresión o amenazas que requieren una intervención urgente de la policía, llama lo antes posible al Teléfono de Emergencias y Seguridad 112 para poder tener ayuda policial lo antes posible. En Aplicación del Protocolo de Actuación de Fuerzas de Seguridad ante los Delitos de Odio, la policía deberá recopilar todos los indicadores de odio para poder respaldar la correspondiente denuncia. La investigación la realizarán preferentemente grupos especializados dedicados a la investigación de delitos de odio. La denuncia será tomada en las Oficinas de Denuncia o bien directamente en estos grupos especializados. El parte de denuncia con los indicadores de odio recopilados se enviarán al Juez de Instrucción correspondiente, con copia a la Fiscalía Especializada en Igualdad de Trato (Delitos de Odio) provincial. Además deberá recoger la denuncia en sus estadísticas indicando la tipología de odio correspondiente. También puedes acudir al Centro Jurídico Tomás Moro donde te podremos asesorar e incluso acompañar en la presentación de la correspondiente denuncia. A través de la web del Observatorio puedes hacer una denuncia vía online donde puedes dejar tus datos si quieres que te pongamos en contacto con la policía, o hacer una denuncia anónima lo que nos ayudará a registrar estadísticamente todos los incidentes.

¿CÓMO SE DENUNCIA UN INCIDENTE DE CRISTIANOFOBIA?

Es muy importante hacer constar expresamente en la denuncia la motivación del incidente (CRISTOFOBIA), así como los gritos, insultos y comentarios literales donde se demuestre la motivación de odio. De esta manera se aportarán a las diligencias policiales. Procura dar el máximo de detalles posibles de los agresores (aspecto físico, altura, edad aproximada, forma de vestir, color y corte de cabello …) Es importante conseguir testigos del incidente que puedan acompañarte en la denuncia y declarar su testimonio, y en todo caso recoger los contactos de esos testigos para que la Policía pueda complementar la denuncia. La Policía deberá actuar y hablar con respeto, cuidando el lenguaje y los gestos, para evitar una segunda victimización del denunciante, al sentirse degradado o vulnerable ante los agentes de policía. Si ha habido algún tipo de AGRESIÓN FÍSICA (aunque parezca que no se aprecien lesiones), es MUY IMPORTANTE ir a URGENCIAS de algún Hospital o Centro de Salud y que el facultativo médico de guardia extienda un “INFORME MÉDICO DE AGRESIONES”, que recoja las posibles lesiones o secuelas físicas existentes. Aunque estos informes se envía directamente a los Juzgados de Guardia, es conveniente pedir copia. Se puede hacer previamente a la denuncia y adjuntarla, o bien acudir posteriormente e incorporar luego a la denuncia. También si la agresión o amenazas han sido verbales se puede pedir un “INFORME MÉDICO DE ASISTENCIA” en las Consultas de Psiquiatría, si han dejado secuelas psicológicas. Posteriormente se puede acudir a otros especialistas médicos como psicólogos, oftalmólogos, traumatólogos, psiquiatras … para poder incorporar a la denuncia y así poder solicitar DAÑOS Y PERJUICIOS a los agresores.

NOSOTROS TE AYUDAMOS

Si quiere denunciar algún hecho que considera puede se constitutivo de un delito de odio por cristofobia, u  ofensivo a los sentimientos religiosos, a la libertad religiosa, o que suponga un ataque a las creencias cristianas puede ponerse en contacto con nosotros cumplimentando el siguiente formulario. Le rogamos que detalle los hechos denunciados, haciendo mención no sólo de los hechos, sino también de las circunstancias precisas (día y hora, los presuntos autores, testigos si los hubiera …). De igual forma nos puede enviar cualquier documentación complementaria (fotografías, vídeos, documentos …) al correo info@tomas-moro.org. Su denuncia será estudiada por nuestros abogados que se podrán en contacto con usted.

Nuestros hijos tienen derechos… pero también tienen responsabilidades

Si hablamos de derechos también debemos hablar de responsabilidades ya que cada acto tiene una consecuencia y debemos asumirla con todo lo que conlleva.

Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com

Les suena familiar la frase ¡Es mi derecho! o ¡Te voy a acusar con derechos humanos!

Ahora está muy de moda el que nuestros hijos exijan sus derechos, y esto se debe en parte a porque en todos los medios de comunicación han puesto de moda el tema y también a que en ocasiones en la escuela se toca el tema pero tristemente lo dejan inconcluso y la mayoría de las veces no les queda claro.

Si hablamos de derechos también debemos hablar de responsabilidades ya que cada acto tiene una consecuencia y debemos asumirla con todo lo que conlleva.

Como papás tenemos el deber de aclarar las dudas de nuestros hijos en todos los campos y este no es la excepción por eso aquí están 5Tips para ayudar a nuestros hijos a entender este binomio y hacerlo un hábito.

PRIMERO. PREPÁRATE UN POCO SOBRE EL TEMA


Como siempre les digo, nadie puede dar lo que no tiene. Si no conocemos el tema es bueno investigar un poco.

¿Sabemos cuales son los derechos universales? Si no es así es bueno darnos a la tarea de conocerlos.

Ahora además, están los derechos de los niños y es aquí donde nuestros hijos se hacen ideas equivocadas ya que casi siempre les dan a conocer sus derechos pero omiten las responsabilidades que conllevan.

Si nos vamos al punto de la dignidad, que es la que rige los derechos, nos debemos dar cuenta que todo esto surge porque somos personas creadas a imagen y semejanza de Dios y por lo mismo merecemos un trato digno, a pesar de los errores que podamos cometer.

Si logramos que nuestros hijos lo tengan claro ¡ya estamos del otro lado!

SEGUNDO. EXPLÍCALES LO QUE SIGNIFICA: ¡TENGO DERECHO!


Ya que nos instruimos sobre el tema es bueno platicar con nuestros hijos desde pequeñitos del tema y hacerlo de forma muy didáctica.

Si nuestros pequeños ya tiene una edad suficiente para entender es bueno hacer como una mesa de debate para que también ellos puedan expresar sus ideas y sobre todo sus dudas.

Estoy segura que será un ejercicio excelente para formarlos además en el orden, la paciencia y conseguir un buen momento de convivencia familiar.

Con mis hijos, cuando me dicen la francesita ¡Tengo derecho! no dudo en poner manos a la obra para aclarar el tema.

¿Cómo lo hago? Los siento a todos a la mesa, como si estuviéramos en una junta y platico con ellos sobre el tema y luego les dejo un momento de preguntas y respuestas.

TERCERO. PERMÍTELES QUE TOMEN PEQUEÑAS DECISIONES


¿A quién le gusta equivocarse? Pero si no lo hacemos les evitamos que aprendan poco a poco a ejercitar su voluntad al escoger.

¿Qué tipo de decisiones? Les podemos dar a escoger entre dos blusas para que se pongan, o podemos hacer que decidan entre don dulces o juguetes.

Las decisiones siempre deben ser pequeñas, de acuerdo a su edad y siempre en temas que no afecten su integridad tanto física como mental.

Con mis hijos lo hacemos desde muy pequeños, permitiendo que ellos escogieran su ropa para el día siguiente y también les dábamos a escoger entre dos cosas para desayunar.

CUARTO. Y DESPUÉS QUE ASUMAN SU RESPONSABILIDAD


Si ya les permitimos decidir, ahora ellos deben aprender a afrontar su responsabilidad y controlar su voluntad evitando hacer berrinches.

¿Cómo lo logramos?

Nosotros debemos ser muy firmes en que mantengan su decisión y se “aguanten” con lo que escogieron, por ejemplo, si escogen la paleta sabor vainilla y la chupan y luego nos dicen que siempre no, que prefieren la paleta sabor fresa; nosotros debemos ser firmes y no les cambiemos la paleta para evitar el berrinche.

Al principio cuesta trabajo porque a veces los haremos sufrir un poco, pero si lo pensamos bien los estamos armando para la vida.

Con mis hijos que ya están más grandes y las decisiones que toman cada vez son más importantes, lo que hago es platicar con ellos un poco y plantarles las opciones que tienen y los escenarios que se les pueden presentar con las opciones que pueden tomar.

Eso les ayuda mucho a tomar una decisión ya que los hago reflexionar un poco sobre el tema.

Y QUINTO. RESPETA SIEMPRE LA DIGNIDAD DE TUS HIJOS


En muchos caso los niños sienten que no los respetamos porque les imponemos cosas.

Cuando son por su bien y porque les estamos educando, debemos explicárselo y así podrían comprender que pasa.

Pero cuando vemos que lo que quieren hacer es algo equivocado y que les va a hacer daño, nosotros también tenemos el derecho y la obligación como padres de familia de prohibirles las cosas.

Si a veces nos equivocamos y les prohibimos algo de más o de mala forma, es muy bueno que hablemos con nuestros hijos y les expliquemos lo sucedido y por que no, les ofrezcamos disculpas.

Cuando pasa eso en mi familia, tanto mi esposo como yo, no dudamos en pedirles perdón y en tratar de reparar el daño o compensar el momento difícil, si es que se dio.

Estoy segura que muchos de nuestros hijos no entenderán lo que pasa a la primera, pero si hacemos de esto una rutina, seguro que lo comprenderán poco a poco y además sabrán que ante cualquier circunstancia, ellos tienen derechos pero también tienen responsabilidades.

Y no solo con nosotros o en casa, sino en cada ámbito de su vida y podrán ejercerlos y reclamarlos pero con una actitud responsable.


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