Solo Dios devuelve dignidad de la vida ante relativismo, dice Arzobispo argentino

BUENOS AIRES, 02 Dic. 10 / 03:32 pm (ACI)

Frente al aumento de “un clima de relativismo, de mentira”, sólo “una acción poderosa del Espíritu” puede devolvernos la vida y darle a la vida que nos rodea “el peso magnifico de la dignidad del Hijo de Dios“, afirmó el Arzobispo de Salta, Mons. Mario Antonio Cargnello.

Durante la Vigilia por la Vida Naciente, en la Catedral del Señor y la Virgen del Milagro, Mons. Cargnello pidió a los feligreses reunidos que esta Navidad se abran “con generosidad a la Palabra de Dios”, para permitir que “Él cambie el corazón nuestro” para “sembrar generosidad en donde nos toca vivir y donde nos toca actuar”.

La cultura occidental se deja impregnar por las mentiras, para justificar lo que hacemos sin “tomar en serio la vida”, lamentó el Arzobispo de Salta. Por eso “vemos chicos y chicas que a los veinte años ya están cansados de vivir“, afirmó.

Para Mons. Cargnello esto se explica porque al “vaciar el contenido de la vida” se termina vaciando “el sentido y significado” de la misma.

El Arzobispo señaló que en nuestro tiempo se defiende “el derecho de las personas”, sin embargo a la vez se margina al no nacido” y se presenta a “la relación entre la madre y el hijo” como una “relación de rivalidad en el propio vientre de la madre“.

El ser humano “tan seguro de sí mismo” se nota “profundamente frágil”, le tiene miedo a la palabra “siempre”, es algo que “ya no va más”, señaló el Arzobispo de Salta, para luego sentenciar que ese pensamiento deja “una vida vacía”.

Al querer acallar a Dios, terminamos destruyendo al hombre“, sentenció Mons. Cargnello.

Estados islámicos quieren “ley de blasfemia” a escala mundial

MADRID, 03 Dic. 10 / 08:10 am (ACI)

La Organización de la Conferencia Islámica (OCI), presentó a la ONU una resolución que condena la “difamación de religiones” y da cobertura mundial a la “ley de blasfemia”, la que en Pakistán ha condenado a muerte a la cristiana Asia Bibi.

Según informó el diario español ABC, la iniciativa de resolución fue presentada por Pakistán como portavoz de la OCI. Esta organización tiene una mayoría de miembros en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, compuesto por 47 países. El objetivo es conseguir su aprobación en la Asamblea General.

Sin embargo, esta iniciativa ya ha generado rechazo, teniendo en cuenta que el texto –aprobado por una instancia menor de la ONU hace meses-, condena las críticas periodísticas contra el Islam radical, acentuadas desde el 11-S.

Los países europeos y Estados Unidos han advertido que una resolución de este tipo es un atentado a la libertad de expresión y puede acentuar la persecución de las minorías religiosas. Expertos han explicado que el término “difamación” puede ser jurídicamente punible sólo cuando se refiere a personas, y no a conceptos o sentimientos.

Según indicó ABC, el sistema penal de muchos estados musulmanes que se basan en la sharia (ley islámica), establece la “ley de la blasfemia” que condena en la práctica sólo los insultos al Corán y al profeta Mahoma, pero no castiga los insultos a otras religiones.

Niños que, ¿no valen la pena?

Judith es una niña ordinaria de medio oriente. Tal vez muy ordinaria. A sus tiernos 7 años ha ya presenciado muchas penas, muchas muertes.

Niños que, ¿no valen la pena?
Niños que, ¿no valen la pena?

Judith es una niña ordinaria de medio oriente. Tal vez muy ordinaria. A sus tiernos 7 años ha ya presenciado muchas penas, muchas muertes.

No sabría enumerar las veces que ha visto a gente desangrarse a media calle porque sólo sabe contar hasta cien. Si está asustada, no podría refugiarse en los brazos de su madre, porque ella ya no existe. Alguna vaga noción tiene de su fe que le ha enseñado que amar a sus enemigos y bendecir a los que nos maldicen es algo esencial… pero por esa misma fe es odiada.

Judith tiene ojos grandes y nada pasa desapercibido a su entorno. Pero sus manos son pequeñas y no puede cambiar nada de lo que le rodea. A Judith le gusta soñar, pues sus sueños, aunque sean pesadillas, siempre serán mejor que su infortunada vida. Le gusta pensar en el mañana para evadirse al menos un momento del presente, mientras trata de olvidar el pasado.

Judith es una niña modelo, porque prácticamente su historia es la misma que la de todas las niñas cristianas de medio oriente. Ella es una niña ordinaria de aquel rincón del mundo.

¿Qué hacer? Fundamentalmente dos cosas. Romper la indiferencia e incorporarse a las ayudas humanitarias. Ayudar con lo que sea: un dólar o un millón, una lata de sardinas o un barco pesquero lleno de atún… no importa la cantidad, sino la intensidad. La otra, más difícil, pero de necesidad perentoria: requerir a los grandes estados y organismos internacionales que la libertad religiosa sea un modo de convivir pacífico y no otra espada política de dos filos.

Que el respeto por la libertad de creencia deje de ser un tema vergonzoso de nuestra sociedad “post cristiana”; y se exija allá en oriente, como se hace inexorablemente aquí en occidente.

Judith ahora duerme. Y su sueño es reposado y feliz. Al despertar, le espera la atroz realidad de oriente, una realidad que, sin embargo, si puede cambiar.

Si quieres ayudar visita Ayuda a la Iglesia Necesitada

Adviento es un período para abrir los ojos

Volver a centrarse, prestar atención, tomar conciencia de la presencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas.

Adviento es un período para abrir los ojos

El Adviento no cambia a Dios. El Adviento profundiza en nuestro deseo y en nuestra espera de que Dios realice lo que los profetas anunciaron. Rezamos para que Dios ceda a nuestra necesidad de ver y sentir la promesa de salvación aquí y ahora.

Durante este tiempo de deseo y de espera del Señor, se nos invita a rezar y a profundizar en la Palabra de Dios, pero estamos llamados ante todo a convertirnos en reflejo de la luz de Cristo, que en realidad es el mismo Cristo. De todas formas, todos sabemos lo difícil que es reflejar la luz de Cristo, especialmente cuando hemos perdido nuestras ilusiones, cuando nos hemos acostumbrado a una vida sin luz y ya no esperamos más que la mediocridad y el vacío. Adviento nos recuerda que tenemos que estar listos para encontrar al Señor en todo momento de nuestra vida. Como un despertador despierta a su propietario, Adviento despierta a los cristianos que corren el riesgo de dormirse en la vida diaria.

¿Qué esperamos de la vida o a quién esperamos? ¿Por qué regalos o virtudes rezamos en este año? ¿Deseamos reconciliarnos en nuestras relaciones rotas? En medio de nuestras oscuridades, de nuestras tristezas y secretos, ¿qué sentido deseamos encontrar? ¿Cómo queremos vivir las promesas de nuestro Bautismo? ¿Qué cualidades de Jesús buscaremos para nuestras propias vidas en este Adviento? Con frecuencia, las cosas, las cualidades, los regalos o las personas que buscamos y deseamos dicen mucho sobre quiénes somos realmente. ¡Dime qué esperas y te diré quién eres!

Adviento es un período para abrir los ojos, volver a centrarse, prestar atención, tomar conciencia de la presencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas.

Adviento ofrece la maravillosa oportunidad de realizar las promesas y el compromiso de nuestro Bautismo.

El cardenal Joseph Ratzinger escribió que “el objetivo del año litúrgico consiste en recordar sin cesar la memoria de su gran historia, despertar la memoria del corazón para poder discernir la estrella de la esperanza. Esta es la hermosa tarea del Adviento: despertar en nosotros los recuerdos de la bondad, abriendo de este modo las puertas de la esperanza”.

En este tiempo de Adviento, permítanme presentarles algunas sugerencias:

Acaben con una riña. Hagan la paz. Busquen a un amigo olvidado. Despejen la sospecha y sustitúyanla por la confianza. Escriban una carta de amor.

Compartan un tesoro. Respondan con dulzura, aunque les gustara una respuesta brutal. Alienten a un joven a tener confianza en él mismo. Mantengan una promesa. Encuentren tiempo, tómense tiempo. No guarden rencor. Perdonen al enemigo. Celebren el sacramento de la reconciliación. Escuchen más a los otros. Pidan perdón si se han equivocado. ¡Sean gentiles aunque no se hayan equivocado! Traten de comprender. No sean envidiosos. Piensen antes en el otro.

Rían un poco. Ríanse un poco más. Gánense la confianza. Opónganse a la maldad. Sean agradecidos. Vayan a la iglesia. Quédense en la iglesia más de tiempo de lo acostumbrado. Alegren el corazón de un niño. Contemplen la belleza y la maravilla de la tierra. Expresen su amor. Vuélvanlo a expresar. Exprésenlo más fuerte. Exprésenlo serenamente.

¡Alégrense porque el Señor está cerca!