Piden a la Virgen de San Nicolás por la Patria y la familia

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San Nicolás (Buenos Aires), 27 Set. 10 (AICA)

Miles de peregrinos provenientes de distintos puntos del país llegaron al santuario de María del Rosario de San Nicolás, en el 27º aniversario del acontecimiento mariano, para honrar a la Virgen, agradecer y hacer peticiones, en la fiesta patronal que este año llevó por lema “Madre bendice nuestra Patria”.

La celebración tuvo su momento culminante la tarde del sábado 25 de septiembre, con la procesión por las calles del barrio y la tradicional “misa del campito”, que estuvo presidida por el obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli.

Pero ya desde anoche comenzó a vivirse una verdadera fiesta en el santuario con la llegada de los peregrinos a pie provenientes de Buenos Aires, seguida de una procesión eucarística y una con antorchas que confluyeron en el campito donde a las 24 se celebró la primera misa, también presidida por el obispo.

A continuación el templo permaneció abierto durante toda la noche y recibió la visita contínua de numerosos peregrinos. Después del mediodía hubo una hora de adoración eucarística, luego de la cual se realizó la procesión con la imagen de la Virgen por las calles del barrio que terminó nuevamente en el campito donde se celebró la misa central.

No hay comunidad socialmente sana si se destruye la familia

Durante la misa de la tarde en el campito, el prelado hizo un llamado en defensa del matrimonio y la familia como célula básica de la sociedad y advirtió que “esta célula hoy está sometida a leyes que no contribuyen a la estructura sana y positiva que necesitamos los miembros que la componemos. No obstante la familia, a modo de una pequeña iglesia, es la inspiradora de una nueva pedagogía del amor que se expresa en el testimonio más que en el mandato y surge de la esperanza más que del temor. Una pedagogía transformadora de la realidad familiar, que la purifica y eleva hacia un crecimiento tan anhelado como necesario”.

Expresó que “al pedirle a la Virgen que bendiga nuestra patria, estamos poniendo bajo su amparo a nuestros matrimonios y familias” porque “hoy las nuevas generaciones de familias están sedientas de amor, pero confundidas y a veces temerosas, a la hora de vivirlo con la fidelidad que necesitan”.

También llamó a “pastores y fieles laicos” a comprometerse a “trabajar en la pastoral familiar, para que hombres y mujeres, padres e hijos encuentren un espacio en nuestra Iglesia y así poder ayudarlos a asumir estilos nuevos para vivir un amor fiel y generoso” y sostuvo que “no podemos pensar en una comunidad humana y socialmente sana, destruyendo esta base sólida y milenariamente experimentada del matrimonio y la familia”.

Por otro lado, pidió a Dios “que refuerce los cimientos de nuestra sociedad para que no se resquebraje y se derrumbe sobre nosotros mismos y así nos convirtamos en nuestros propios enemigos, cegando el futuro para nuestros hijos” y que “aquellos que asumen el sagrado deber de bregar por el bien de nuestra gente, sean suficientemente idóneos para gestionar, acelerar y llevar a cabo simplemente lo que el cumplimiento del deber exige”.

Por último, exhortó a encaminar “nuestros pasos de retorno a nuestras realidades donde nos toca ser testigos y constructores del amor para ser una patria de hermanos” y advirtió que “la bendición a nuestra patria, en este segundo centenario, pasa por nuestra respuesta y compromiso”.

Texto completo de la homilía

Los jóvenes son el vino que necesitamos para la fiesta de la vida

En la misa de la medianoche, el pastor se dirigió especialmente a los jóvenes, a quienes recomendó preguntarse por sus anhelos, “a qué se sienten llamados” y “qué es lo que no quieren para sus vidas”, y destacó la felicidad de encontrar estas respuestas en la Virgen, o en “una Palabra de Jesús que les marque el rumbo”.

“Ustedes -les dijo- son el vino que necesitamos para que esta fiesta de la vida no llegue a su fin. El bicentenario nos acucia como cristianos argentinos, parece que no tenemos más vino, la fiesta perdió alegría, los animadores de esta gran convocatoria del país están distraídos y polarizados por otros intereses que no son los de Jesús”, afirmó el prelado.+