En Navidad nos visita Jesús, y llega para quedarse

Concordia (Entre Ríos), 22 Dic. 09 (AICA)
La adoración de los pastores (Bartolomé Murillo)

La adoración de los pastores (Bartolomé Murillo)

“Cada Navidad es una nueva peregrinación de María y José. Ahora vienen a nosotros trayéndonos a Jesús. Con ellos llega el Hijo del Altísimo, el Salvador glorioso, el Señor, ofreciéndonos Vida nueva. Y no sólo en Navidad, sino cada día. La visita es regalo de gracia y pide la respuesta de la fe”. Así lo expresa monseñor Luis Armando Collazuol, obispo de Concordia, en su mensaje de Navidad.

El prelado sostiene que “recibir a Jesús no es aceptar una gran idea, una doctrina, una simple creencia, saber que Dios existe y que Jesús nació”. Tampoco es “simplemente procurar ser una buena persona” o “sólo esperar milagros que sanen el cuerpo o los afectos en la vida que pasa”. Y subraya que “la vida cristiana, aunque se debe manifestar en una conducta exterior, tiene su lugar primero en el interior del hombre. Por ello Jesús viene ofreciendo perdón y gracia, no sólo una doctrina o una ley nueva”.

“El lugar que el Señor busca es nuestro corazón, y si no está preparado para este encuentro no transformará nuestra vida. Quedaremos como espectadores de un acontecimiento histórico, conoceremos una buena doctrina, pero estaremos ajenos a esa Vida nueva que nos regala, a lo profundo de su mensaje; no comprenderemos ni llegaremos a gustar la belleza ni la alegría de ser cristianos”, advierte.

En ese sentido, el pastor entrerriano indica que la Navidad “nos invita a preparar nuestra mirada de fe para descubrir a María y a José que vienen a nuestro encuentro para entregarnos a Jesús”, de lo contrario, “estaremos cerrando la puerta a su llegada como el posadero de Belén”.

Al reconocer que quizás hable en “un leguaje extraño para muchos en la celebración de la Navidad”, en referencia a la identificación de esta fiesta con Papá Noel, indicó: “Pero es el lenguaje con que nos habla Dios. Y lo comprenden los humildes, los sencillos, los que quizás recibirán la Navidad en situación de mucho dolor (enfermedad, pérdida reciente de un ser querido, soledad, fuera de su casa por la inundación…), pero que abren las puertas de su corazón al Salvador y de Él recibirán Vida verdadera”.

Por último, expresa que la “Navidad nos invita también a un corazón solidario hacia quien sufre cerca nuestro, viendo en él un hermano en quien podemos descubrir el rostro de Jesús que nos pide amor. El amor fraterno es la expresión de la Vida en Dios”.+

En Navidad, la Argentina también puede renacer

San Luis, 22 Dic. 09 (AICA)
Navidad

Navidad

El obispo de San Luis, monseñor Jorge Luis Lona, recuerda que “toda vida humana puede renacer en Cristo, porque El quiso nacer con nosotros y para nosotros”, y subraya que “el Hijo eterno del Padre quiso nacer de María como verdadero hombre, para que tengamos una confianza inmensa en que Dios nos ama y nos ha creado para adoptamos como hijos, para que podamos ser familia suya”.

En su mensaje de Navidad, el prelado asegura que “nuestro verdadero destino es alcanzar para siempre el amor y la paz de ser familia de Dios”.

Por eso, “en esta hora tan difícil de la Patria, confiemos también en que nuestra comunidad nacional puede renacer. Nuestro país puede renovarse en la justicia y en la paz que nacen del amor”.

“Dios nos ha brindado muchos dones, riquezas naturales y talentos humanos que El siempre está dispuesto a renovar. Rechacemos entonces las tentaciones fatales del desánimo y del rencor destructivo. La Argentina es capaz de renacer”, concluye.+

Piden colaboraciones para servir almuerzos de Navidad

Buenos Aires, 22 Dic. 09 (AICA)
Almuerzo de Navidad organizado por la Comunidad San Egidio

Almuerzo de Navidad organizado por la Comunidad San Egidio

La Comunidad de San Egidio pidió la donación de pollos cocinados o empanadas de carne, o latas de durazno, ananá y peras, para servir a personas carenciadas durante los almuerzos de Navidad que se llevarán a cabo el 25 de diciembre en distintos templos porteños y en hogares de ancianos.

La organización recuerda que hay muchas maneras de colaborar: con comida, bebida, regalos, sirviendo las mesas, con las compras, “lo importante es querer recibir al Señor y hacerlo junto a quienes más se le parecen”, explicaron los responsables.

Este año, los almuerzos se realizarán en la basílica Nuestra Señora de la Merced (Reconquista 207) y en las parroquias Nuestra Señora del Carmen (Rodríguez Peña 840) y San Pedro González Telmo (Humberto Primo 340), donde convergerán, como otros años, familias carecientes y los “amigos de la calle”. También en la parroquia San Antonio de Padua, 25 de Mayo y Vemme, de Ciudad Evita, en la diócesis de San Justo.

Por primera vez, la Comunidad San Egidio acompañará con un almuerzo a los internos de la Unidad Carcelaria Nº 20, que funciona en el Hospital Psicoasistencial “Doctor José Tiburcio Borda”.

También se servirán almuerzos navideños en el Hogar de Ancianos Don Guanella, de Tapiales, y Santa Marta, de Remedios de Escalada, y un geriátrico de la localidad bonaerense de Coronel Pringles.

“Muchas iglesias en el mundo se transforman en el precioso comedor de los pobres. Desde Roma, en la basílica de Santa María en Trastévere, pasando por distintas ciudades de Europa, Asia, África y América, el 25 de diciembre se preparan miles de mesas para recibir comensales muy poco acostumbrados a ser servidos. Niños que viven con sus familias la marginalidad cotidiana, ancianos solos, prisioneros en cárceles, vagabundos que no encuentran quien los mire con un poco de compasión, son todos aquellos que en las distintas latitudes encuentran en la amistad de la Comunidad de San Egidio un alivio para sus vidas”, expresaron.

En años anteriores, más de ochenta mil personas participaron en todo el mundo del almuerzo navideño, y unas mil en Buenos Aires.

Informes: (011) 4362-4014; sanegidiobue@hotmail.com ; www.santegidio.org .+

Acusan al INADI de impedir predicar la doctrina cristiana

San Justo (Buenos Aires), 22 Dic. 09 (AICA)
Mon. Baldomero Carlos Martini, obispo de San Justo

Mon. Baldomero Carlos Martini, obispo de San Justo

El obispo diocesano de San Justo, monseñor Baldomero Carlos Martini, denunció que el INADI (Instituto Nacional contra la discriminación, la xenofobia y el racismo), “un organismo de tercera o cuarta categoría”, efectuó “una flagrante violación al tratado de derecho internacional público suscripto entre la República Argentina y la Santa Sede”, y pide que “se tomen las medidas pertinentes, también contra los funcionarios del INADI que resulten responsables de tal violación”, para lo cual envió copias de la presentación a la Cancillería y a la Nunciatura Apostólica.

El Estado garantiza la libertad de la Iglesia
Monseñor Martini se refiere al Acuerdo entre la Santa Sede y la República Argentina, firmado el 10 de octubre de 1966 y ratificado el 28 de enero de 1967, por el cual “los Obispos de la Iglesia Católica tenemos la más completa libertad para predicar la doctrina católica”, libertad que “está garantizada por el mencionado Acuerdo”, que según el artículo 31 de la Constitución Nacional es “ley suprema de la Nación, por encima de cualquier ley nacional, como la 24.515 que creó el INADI y, obviamente, de cualquier actuación administrativa de ese Instituto”.

“Vale decir -resume el prelado- que la predicación de toda la doctrina católica –y también de cualquiera de sus partes-, es un derecho reconocido y garantizado por el Estado Argentino, a todos los Obispos y autoridades eclesiásticas que cumplimos funciones pastorales en nuestro país”.

Génesis de la cuestión
Con fecha 4 de noviembre de 2009, el obispo de San Justo y su obispo auxiliar, monseñor Damián Santiago Bitar, enviaron al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Dr. Eduardo Alfredo Fellner, y por su intermedio a todos los diputados, una extensa carta con consideraciones referidas a la pretensión de legalizar las uniones del mismo sexo con el status jurídico del matrimonio.

En uno de los párrafos de la carta se dice que “la unión estable de un varón y una mujer abierta a la vida… es algo completamente diferente a cualquier otro tipo de unión con connotaciones sexuales. En las convivencias homosexuales va de suyo que no hay madre posible, ni nadie que realice su misión, tampoco hay marido ni mujer, no hay esposos, no hay hijos. En síntesis, no hay nada que tenga que ver con el matrimonio”.

En otro párrafo, tras citar a Aristóteles, que cuatro siglos antes de Cristo dijo que “el bien común depende de las familias fundadas en verdaderos matrimonios”, y luego de afirmar que “es esa función insustituible de bien común la que justifica la regulación especial y privilegiada del matrimonio y la familia”, los obispos de San Justo sostienen que “las uniones del mismo sexo, no sólo no edifican el bien común, sino que lo dificultan seriamente. Significan por definición: menos matrimonios, menos hijos, menos familias. Si ese efecto negativo fuera promovido por las leyes, ya no se podría hablar de ‘bien’ común, sino que habría que calificarlo como una legislación que promueve el ‘mal común’. Lamentablemente debemos constatar que estamos en presencia de una decadencia moral, que cuando es profunda y estable, termina afectando la capacidad de percibir la realidad tal cual es. Por lo tanto, el bien común exige no legalizar ni promover estas uniones antimatrimoniales”.

Denuncia ante el INADI
Al día siguiente, 5 de noviembre, un particular tomó este último párrafo, aislado de toda la argumentación de la extensa carta, y denunció ante el INADI que “las declaraciones del eclesiástico en referencia al matrimonio de personas del mismo sexo resultan ser altamente discriminatorias”, denuncia que aceptó el mencionado organismo y emplazó al obispo a que en el término de 10 días ofrezca su descargo.

Improcedencia formal de la denuncia
Ante la intimación del INADI, monseñor Martini respondió que la denuncia, basada en “una mutilación periodística de una frase del suscripto incluida en una carta dirigida a todos los diputados nacionales”, y que “para poder interpretar la frase es necesario leer atentamente todo el documento”, se llegará a la conclusión de que “no hay en dicha carta nada que pueda ser objetivamente considerado ofensivo, poco ponderado, falto de caridad –en la verdad-, o discriminatorio para nadie”.

Seguidamente agrega que sus palabras “se enmarcan en la enseñanza de la Iglesia”, pues basta leer en la Sagrada Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, y en textos más recientes del Magisterio Universal de la Iglesia, como el Catecismo de la Iglesia Católica, y los documentos titulados: “Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales del 1° de octubre de 1986; “Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales”, del 23 de julio de 1992; y “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, del 31 de julio de 2003, todos los cuales “prueban de modo indubitado que las declaraciones que se me atribuyen, no son otra cosa que una divulgación de la doctrina de la Iglesia Católica”, que los obispos tenemos la libertad de predicar, y que esta libertad está garantizada por el mencionado Acuerdo entre la Santa Sede y la República Argentina”.

“En consecuencia -dice el obispo de San Justo- la denuncia es formalmente improcedente y debió ser desestimada in limine”, y en lo sustancial es un despropósito, siendo lamentable que un ente público le haya dado curso”, por lo cual solicita “a las autoridades del INADI y, en definitiva a la titular del Poder Ejecutivo Nacional, que formen el sumario correspondiente, y lo lleven a término, imponiendo las sanciones que correspondan, al personal estatal responsable de la presente violación al derecho internacional público. Caso contrario, me reservo los derechos y acciones legales también contra quienes incumplan sus deberes de funcionario público”.

En la parte final de su nota, monseñor Martini dice: “No me molesta que el denunciante o el INADI, en su conjunto o parcialmente, piensen lo contrario [de lo que expresa la doctrina de la Iglesia]. Lo que no resulta tolerable es intentar imponer ideas a los demás o impedir que los demás se expresen libremente y puedan cumplir con su misión y responsabilidad; pues la pretensión de silenciar una opinión, en este caso la de un Obispo católico, viola directamente, al menos, tres derechos humanos fundamentales, a saber: 1) la libertad de pensamiento (art. 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y art. 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos); 2) la libertad de opinión y su expresión pública (art. 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos); y 3) la libertad de expresión (art. 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art. 13 del Pacto de San José de Costa Rica, art. 13 de la Convención sobre los Derechos del Niño, y art. 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).

El texto completo de la carta enviada el 4 de noviembre a la Cámara de Diputados puede verse en AICA Texto completo y el texto del alegato-denuncia de monseñor Martini Texto completo .+

Implicaciones de la dignidad humana para las tres tradiciones monoteístas

27 líderes religiosos cristianos, judíos y musulmanes se dieron cita en Sevilla

SEVILLA, martes 22 diciembre 2009 (ZENIT.org).-

Un seminario de referencia sobre “Implicaciones de la dignidad humana para las tres tradiciones monoteístas” reunió en Sevilla, España, a 27 líderes cristianos, judíos y musulmanes. Organizado por la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, contó con la participación de los cardenales Kasper y Tauran, el patriarca Fouad Twal y el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo.

Los participantes en el encuentro, que tuvo lugar los días 9 y 10 de diciembre, fueron designados por la Santa Sede, el Patriarcado Ecuménico, el Comité Judío Internacional para Consultas Interreligiosas y la Liga Musulmana Mundial.

Aunque estas entidades mantienen extensas relaciones y diálogos con distintas comunidades religiosas –informa a ZENIT un comunicado de los participantes–, ésta es la primera vez que han elegido unirse para fomentar el entendimiento interreligioso. Los participantes procedían de Europa, Oriente Medio, America del Norte y del Sur.

El encuentro comenzó con la bienvenida y discursos de Elvira Saint-Gerons, directora gerente de la Fundación Tres Culturas; Miguel Lucena, secretario general de Acción Exterior, Junta de Andalucía; el cardenal Walter Kasper, presidente de la Comisión para las Relaciones Religiosas con los Judíos; el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso; el rabino Richard Marker, presidente del Comité Judío Internacional para las Consultas Interreligiosas; el metropolitano de Francia Emmanuel Adamakis del Patriarcado Ecuménico; el doctor Saud Bin Abdullah Al-Ghedayan, director del Centro Cultural Islámico de Madrid y monseñor Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla.

Las presentaciones sobre el tema de la conferencia corrieron a cargo del rabino profesor Daniel Sperber, el doctor Saud Bin Abdullah Al-Gedayan, y el padre José Ramón Echeverría.

En su intervención el cardenal Walter Kasper dijo: “Si queremos evitar conflictos tenemos que apelar al diálogo: es la posibilidad para la supervivencia de la raza humana puesto que los tiempos han cambiado y las religiones no pueden vivir de forma independiente, tienen que convivir unas con otras”.

Por su parte Richard Marker pidió reconocer la dignidad en el otro. “Es una manera de generar empatía hacia él y así promocionar el camino hacia la paz”.

Sin embargo, el diálogo debe dar un paso más recordó Emmanuel Adamakis: “Tiene que ir hacia la justicia social y el respeto a los derechos humanos y a conseguir la paz sin excepción”.

Porque, afirmó Saud Bin Abdullah, “la dignidad humana no se realiza si no hay un reconocimiento y una garantía de la libertad y de los derechos de la persona”.

Monseñor Asenjo recordó que la Archidiócesis de Sevilla, en el campo del ecumenismo y del diálogo interreligioso, “trata de mantener unas relaciones no sólo correctas, sino también fraternas y cordiales con otras iglesias o comunidades eclesiales, a algunas de las cuales, especialmente aquellas que provienen de la tradición ortodoxa, se les ofrecen lugares para celebrar la divina liturgia”.

“Al mismo tiempo, tratamos de mantener unas relaciones fraternales, con judíos y musulmanes, conscientes del acervo común que nos une como creyentes”, añadió.

Los participantes trabajaron en talleres, profundizando en los temas: “La Santidad de la vida: ¿absoluta o cualificada?”; “Reconciliando la responsabilidad individual y comunal”; y “Derechos Humanos y Libertad de Religión”.

Los diálogos se desarrollaron –dice el comunicado de los participantes- “en un espíritu de respeto y amistad mutuos centrados en los principios fundacionales de las tres tradiciones sobre la inalienable y divinamente concedida dignidad de cada ser humano. De acuerdo con esto, los debates se dedicaron al papel adecuado y a las responsabilidades de la religión y de los líderes religiosos en su relación con la sociedad secular y gobiernos de todo tipo”.

Los participantes afirmaron la indispensabilidad de este tipo de diálogos y basándose en estas interacciones constructivas y positivas, se comprometieron “a llevar de vuelta a sus respectivas comunidades los mensajes de estas deliberaciones, adscritos a un mandato, compartidas por las tres tradiciones monoteístas para apreciar el valor infinito, la dignidad y los derechos de toda la humanidad”.