Eduardo Verástegui: “Mi cine desbarata los tópicos negativos sobre los latinos”


ABC

-Por fin nos trae a este lado del Atlántico su primera película como productor, “Bella”, que ha sido un fenómeno social en Estados Unidos y que desmonta los tópicos sobre los latinos…

-¡Somos cincuenta millones de latinos en los Estados Unidos, más que españoles en España! Y allí desde hace décadas se nos estereotipa muy negativamente en el cine y en la televisión como delincuentes, narcotraficantes, prostitutas, borrachos, mujeriegos… Yo me estaba forjando una carrera convencional en Hollywood hasta que me di cuenta de que contribuía a esa manipulación con los papeles que aceptaba. Así que me hice la promesa de no volver a trabajar en ningún proyecto que ofendiera a mi fe, a mi familia o a mi comunidad latina, y de contribuir, como productor, a sanar la sociedad con películas diferentes que emocionen y muevan a la reflexión.

-En la “peli” destroza, supongo que voluntariamente, su imagen de “guaperas”.

-Claro. Esto fue idea del director, Alejandro, que me dijo: “Tú has sacrificado tu carrera y te quedaste solo conmigo y con este proyecto. De modo que tengo que ponerte fachoso, con barbas para realzar la belleza interna del personaje”.

-Además asume un papel atípico en el que la relación con la chica es platónica…

-Queríamos hacer una historia de amor profunda, más allá del romance. Y romper con las reglas, porque, ¿qué hubiera hecho Hollywood en la escena de la playa?

-¡Un revolcón, seguro!

-¡Claro! Un revolcón, Y después, la protagonista habría abortado, a él le pegan un tiro y ella se suicida. Con esos ingredientes en Hollywood dirían “¡Qué peliculón!”. Ganaría el Oscar. Pero nosotros pretendíamos otra cosa. Mostrar el verdadero rostro del latino, a través de una familia unida y trabajadora en la que padres e hijos comen juntos.

-¿Eso es lo que el público ha agradecido?

-La gente de la comunidad latina cuando veía esta película nunca me comentaba “qué buena” o “qué mala”. Simplemente me decían “gracias”.

-La Iglesia católica en Estados Unidos casi ha hecho suya “Bella”, por considerarla un alegato contra el aborto.

-Ha gustado tanto a evangélicos y protestantes como a judíos y católicos. E incluso a personas que no son creyentes. Ha servido como puente de unión.

-En todo caso, los obispos están encantados.

-Completamente. Hicimos presentaciones privadas en Estados Unidos para más de doscientos obispos. No sólo la vieron y aplaudieron, sino que además enviaron comunicados a las parroquias para que se recomendase la película. Así se nos llenaron las salas.

-¡Vaya! Les hicieron casi de agentes…

-Bueno, digamos que de embajadores, pero esto también lo hicieron pastores protestantes.

-Sus planteamientos como cineasta recuerdan algo a Frank Capra, en la onda de “¡Qué bello es vivir!”

-¡Ayer me dijeron lo mismo! Aunque no nos hemos inspirado en eso.

-Recta final de la campaña electoral americana. ¿Con quién está usted?

-Para mí ninguno de los candidatos es el ideal, pero me siento más cerca de McCain que de Obama, porque considero puntos esenciales la defensa de la vida y la reforma migratoria.

-¿Tiene nuevos proyectos entre manos?

-Sí, cinco diferentes, pero todos con el mismo espíritu que ha animado “Bella”. Para mí lo más satisfactorio no es que la película haya ido bien en taquilla, sino que ha salvado veinticinco vidas. Me consta ese número de casos de mujeres que han renunciado a abortar después de verla.

-¿Es católico practicante?

-Voy a misa todos los días. Al llegar a España lo primero que he hecho es informarme de cuáles son las parroquias más cercanas al hotel. Necesito ese alimento espiritual.

Con el “hombre nuevo”, san Pablo muestra la “fraternidad universal”


Explican monseñor Romano Penna y María Voce, presidenta de los Focolares

ROMA, martes, 24 febrero 2009 (ZENIT.org).-

El apóstol San Pablo, al presentar al “hombre nuevo”, “nos da a conocer la fraternidad universal”. A esta conclusión llegaron monseñor Romano Penna y María Emmaus Voce este lunes en la noche, durante el encuentro público “San Pablo habla”, que se realizó en la basílica San Pablo Extramuros.

El evento forma parte de una serie de catequesis que se realizan desde el mes de octubre con motivo del Año Paulino, en las que participan diversos exegetas e invitados especiales para hablar del apóstol de las gentes y de alguna de sus cartas.

Introducido por el arcipreste de la Basílica, el cardenal Andrea di Montezemolo, y presentado por la periodista de la RAI, Livia Azzariti, el encuentro fue dedicado en eta edición a la Carta a los Efesios. Intervinieron, entre otros, el sacerdote italiano monseñor Penna, profesor emérito de Nuevo Testamento en la Pontificia Universidad Lateranense, y María Emmaus Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares.

San Pablo y el hombre nuevo

Monseñor Penna mostró en su exégesis cómo san Pablo presenta a Cristo “como modelo de hombre nuevo”, en el que “coexisten el cielo y la tierra”.

Por eso, constató cómo el apóstol de las gentes recalca a los Efesios que deben continuamente “despojarse del hombre viejo para revestirse del hombre nuevo”.

Lo que significa, aseguró, que aunque “con el bautismo cada uno ha llegado a ser individualmente hombre nuevo”, es importante “llegar a serlo también ulteriormente día a día”.

San Pablo, apóstol de la caridad

Entre los participantes, se encontraban cientos de miembros del Movimiento de los Focolares para escuchar las enseñanzas de su presidenta, María Voce, quien recordó que hace un año se habían reunido para darle un último adiós a su fundadora Chiara Lubich, quien falleció el 14 de marzo de 2008.

“Aquí dimos el último adiós a Chiara Lubich”, dijo, en referencia al templo en el que se celebraron sus exequias, mostrando cómo “se da una consonancia entre el carisma de Chiara y las enseñanzas de San Pablo”. En particular, hizo referencia a la manera en que su fundadora quiso comunicar y anunciar al Señor hasta los confines de la tierra.

“Dios ha puesto el Evangelio en nuestras manos. Nuestra primer tarea es anunciarlo con la vida y la palabra, proponiendo a todos los miembros en ejemplo de San Pablo”. aseguró.

La presidenta de los Focolares recordó que Chiara exhortaba a la vivencia de la caridad de acuerdo con las exigencias de San Pablo: “Amar al prójimo significa implicarse en su mismo ideal”.

El llamado a amar a los hermanos con el mismo amor de Cristo, dijo, es la base del diálogo entre diferentes culturas y credos: “Il movimiento ha caminado cuando ha amado”, recalcó María Voce, recogiendo su experiencia de vida.

En la tercera edición de “San Pablo habla” estuvieron presentes exponentes del mundo del deporte, y la conocida actriz italiana Claudia Koll, quien ofreció su testimonio de conversión a la vida cristiana.

El próximo encuentro se realizará el 23 de marzo y contará con la participación como exegeta del padre Enzo Bianchi, prior y fundador del monasterio de Bose, quien hablará sobre la carta a los Filipenses.

Por Carmen Elena Villa

El Sino de Dios que habla… y escucha


Intervención de monseñor Luis Antonio G. Tagle, obispo de Imus (Filipinas)

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 9 octubre 2008 (ZENIT.org).-

El Sínodo no sólo reflexiona sobre cómo escuchar la Palabra de Dios; medita también sobre cómo Dios escucha.

A Dios que escucha, en particular a los más frágiles y pobres, dedicó su ponencia en la congregación general monseñor Luis Antonio G. Tagle, obispo de 51 años de Imus en Filipinas.

Su ponencia ha tenido un eco particular en la Sala del Sínodo, siendo citada por varios padres sinodales, y por el primer “delegado fraterno” que ha tomado este jueves la palabra, el reverendo Robert K. Welsh, secretario general de los Discípulos de Cristo, comunidad cristiana de los Estados Unidos.

“La escucha es una cosa seria –advirtió ante la asamblea, donde se encontraba el Papa Benedicto XVI–. La Iglesia debe formar oyentes de la Palabra. Pero la escucha no se transmite solamente con la enseñanza sino y, sobre todo, con un ambiente en el cual existe la escucha”.

Monseñor Tagle propuso tres maneras de desarrollar la disposición a la escucha.

En primer lugar, dijo, “la fe es un don del Espíritu, y al mismo tiempo un ejercicio de libertad humana. Escuchar en la fe significa abrir el propio corazón a la Palabra de Dios, hacer de manera tal que nos penetre y nos transforme, y practicarla”.

“Formación a la escucha significa formación a la fe integral. Los programas de formación deben ser concebidos como formación a la escucha de lo sagrado”, propuso.

En segundo lugar, aclaró, “los acontecimientos de este mundo muestran los trágicos efectos de la falta de escucha: conflictos en la familias, distanciamiento entre generaciones y entre naciones, y violencia”.

“Las personas son atrapadas en un mundo de monólogos, indiferencia, ruido, intolerancia y egocentrismo –constató–. La Iglesia puede favorecer un ambiente de diálogo, respeto, reciprocidad y auto trascendencia”.

“Pero Dios no se limita a hablar”, advirtió en tercer lugar. “Dios también escucha, sobre todo a los justos, a las viudas, a los huérfanos, a los que son perseguidos y a los pobres que no tienen voz”.

“La iglesia debe aprender a escuchar del mismo modo como Dios escucha, y ofrecer la propia voz a quien no tiene voz”, aseguró.

Movimiento para recuperar el domingo como día de descanso


El episcopado aplaude la iniciativa de cinco miembros del Europarlamento

BRUSELAS, miércoles, 25 febrero 2009 (ZENIT.org).-

El Secretariado de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), las Iglesias Protestantes y la Iglesia Anglicana han aplaudido la decisión de cinco miembros del Parlamento Europeo, que apoyarán la iniciativa lanzada por numerosos episcopados para solicitar el pronunciamiento del Parlamento sobre la declaración escrita acerca de “la protección del Domingo como pilar esencial de la herencia y del modelo social Europeo”.

En un comunicado publicado en los días pasados, los obispos de la Unión Europea han indicado que la Declaración para la Protección del Domingo “puede constituir un importante compromiso de cara a la Europa Social“.

En el documento, que fue lanzado por los parlamentarios europeos Anna Záborska, Martin Kastler, Jean Louis Cottigny, Patrizia Toia, y Konrad Szymanski, el pasado 2 de febrero, los obispos de la Unión Europea afirman que “la actual crisis económica y financiera ha hecho aún más evidente que no todos los aspectos de la vida humana pueden estar sujetos a las leyes del mercado”.

De hecho, añaden, el consumismo no representa un modelo ni para la economía sostenible ni para un sano desarrollo humano.

El texto precisa que el trabajo dominical coloca a quienes lo realizan en una situación de desventaja social: desde la vida familiar hasta las condiciones de salud.

“El domingo libre de trabajo es un factor decisivo en el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar. Es de fundamental importancia para las relaciones familiares, pero también para la vida social y cultural”, advierten.

Según las escuelas de la Unión Europea, el domingo es el día del descanso semanal para los niños y para los adolescentes, por lo que los obispos aseguraron que “es necesario respetarlo también para los padres, para que puedan disfrutar con su familia”.

En este sentido, el episcopado de la Unión Europea alerta que es necesario proteger el domingo y dejar de lado “los objetivos que únicamente buscan aumentar la producción y el consumo”.

“Los trabajadores experimentan una fragmentación en sus vidas privadas” por lo que es necesario apoyarlos, para que puedan defender sus intereses familiares.

Para que la declaración sea aceptada es necesario que sea firmada por la mayoría de los miembros del Parlamento Europeo, es decir 394 miembros, antes del próximo 7 de mayo de 2009.

Primera Jornada Iberoamericana 40 días de oración por la vida


Del 13 de febrero hasta el próximo 24 de marzo

LIMA, martes, 24 febrero 2009 (ZENIT.org).-

“40 días de Oración por la Vida”, es la iniciativa que se está celebrando en el marco de la primera Jornada Iberoamericana.

Desde el pasado 13 de febrero y hasta el próximo 24 de marzo, tiene lugar esta oración que concluye con la celebración del Día del Niño por Nacer, que se conmemora precisamente el 25 de marzo.

La iniciativa se remonta a una idea surgida en el año 2004 en el estado norteamericano de Texas, donde un grupo pro-vida local lanzó la iniciativa de “40 días por la vida” para reducir el número de abortos”.

Este año, en América Latina, un grupo de organizaciones pro-vida de Perú, encabezadas por el Centro de Promoción Familiar “CEPROFARENA”, han convocado a participar en esta campaña en la I Jornada Iberoamericana.

“El compromiso –explican sus organizadores en un comunicado– es que durante 40 días (del 14 de febrero al 24 de marzo) reces diariamente la Oración por la Vida de Juan Pablo II. Como sabemos que algunos hermanos no católicos también se identifican con la defensa de la Vida y les gustaría participar, hemos preparado para ellos la Oración Ecuménica por la Vida.

Adicionalmente, los organizadores proponen “hacer una vez a la semana, preferentemente los viernes, ayuno” y ofrecerlo porque “se respete siempre la vida haciendo tuya las intenciones de la Oración por la Vida”.

Más información en http://40dporlavida.blogspot.com/

Virtudes olvidadas: la prudencia



Aunque hoy muchos piensen que ya no se lleva hablar de la virtud sino de libertades, derechos y sensaciones, si queremos llegar a desarrollar todas nuestras posibilidades como personas, necesitamos de unas cuantas virtudes imprescindibles que nos ayuden a un recto proceder en la vida, de las que ya hablaban los griegos, Buda, Confucio o el Antiguo Testamento.

Somos seres dotados de razón y no sólo de instintos, como los animales. El uso de la razón es lo que nos permite pensar sobre lo que nos rodea, los otros, las cosas, los acontecimientos, para discernir entre lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso. Todos tendemos a buscar nuestro propio bien pero para lograrlo necesitamos determinar en qué consiste tal bien, que no puede ser otro que el ser de mejor manera, perfeccionarnos como personas y no rebajarnos a la satisfacción de los instintos, al mero disfrute de las cosas.

Usar de la razón, pensar adecuadamente exige la virtud de la prudencia que es como una luz para nuestro entendimiento que nos ayuda a fijar nuestros fines y elegir los medios adecuados para conseguirlos, distinguiendo entre lo malo y lo bueno lo verdadero y lo falso. Como constantemente habremos de tomar decisiones que nos afectarán de forma positiva o negativa, es imprescindible estar entrenados en el ejercicio de la prudencia.

Lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, no son el resultado de la opinión mayoritaria de ninguna encuesta demoscópica, ni de decisiones políticas, ni de propagandas interesadas. La verdad y el bien tienen entidad propia y se hacen presentes a todo el que se esfuerza por encontrarlos para ajustar a ellas su vida. Prudencia a la hora de fijar nuestros fines, prudencia al elegir los medios adecuados, prudencia al valorar los acontecimientos y las personas. Examinar todo, no despreciar un consejo útil, pero quedarse siempre con lo que estimemos mejor.

Creo que nuestra capacidad de pensar resulta bastante infrautilizada. Rehuimos el esfuerzo y dejamos a la imaginación, la loca de la casa, que se entretenga con pensamientos inconexos, con extrañas fantasías. Otra forma de rehuir el esfuerzo de pensar es distraernos con las mil y una historietas que se nos ofrecen en los medios de comunicación y el caso extremo de evasión es darnos al alcohol o las drogas.

La desgraciada ley del mínimo esfuerzo, de la ética indolora, de la libertad sin responsabilidad, del goce compulsivo de los sentidos, nos está destruyendo como personas. Las personas que piensan, razonan, disciernen y se autodeterminan con prudencia, no son fáciles de embaucar ni manipular. Las personas con convicciones propias son peligrosas para el poder que prefiere que todos se ajusten a lo «políticamente correcto» y a esas entelequias del progresismo que no sabemos bien hacia donde progresa.

Hay olvidadas otras viejas virtudes: la justicia, la fortaleza y la templaza, que trataré de comentar en sucesivos artículos.

Los niños, principales víctimas de la crisis económica, según la Santa Sede


Repercute en ellos la reducción de ayudas oficiales y de las remesas

GINEBRA, martes, 24 febrero 2009 (ZENIT.org).-

Los niños de países o sectores empobrecidos serán las primeras víctimas de la crisis económica y financiera, advirtió la Santa Sede al tomar la palabra ante la sesión especial del Consejo de los Derechos del Hombre.

El arzobispo Silvano M. Tomasi, Publicamos la intervención del observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas de Ginebra, llegó a esta conclusión en su intervención, publicada este martes por la Santa Sede, al analizar el impacto de la crisis económica y financiera mundial en los derechos humanos.

En particular, el representante papal consideró que el devastador impacto de la crisis en los niños pobres se deberá a dos motivos fundamentales: la reducción de las ayudas oficiales que ya se está constatando, así como de las remesas que envían a sus familias los trabajadores emigrantes.

En juego, denunció, están “los derechos a la salud, a la educación, y a la alimentación”.

En varios países pobres, de hecho, “los programas educativos, de salud y alimentación se realizan gracias a las ayudas de donantes oficiales. Si la crisis económica reduce esta asistencia, la realización de estos programas quedaría en peligro”.

Del mismo modo, continuó diciendo, “en muchas regiones pobres, familias enteras pueden tener hijos escolarizados y decentemente alimentados gracias a las remesas recibidas de los emigrantes”.

“Si la reducción de ambas, la ayuda y las remesas, sigue teniendo lugar, privará a los niños del derecho a ser educados, creando una doble consecuencia negativa”.

“No sólo impediremos a los niños el pleno ejercicio de su talento, que a su vez podría ponerse al servicio del bien común, sino que además se pondrán las condiciones de dificultad económicas a largo plazo”, afirmó.

“Una menor inversión educativa hoy, de hecho, se traducirá en un menor crecimiento futuro. Al mismo tiempo, una alimentación pobre entre los niños empeora significativamente la esperanza de vida, aumentando los índices de mortalidad tanto infantil como adulta”.

“Las consecuencias negativas económicas de todo esto superan la dimensión personal y afectan a sociedades enteras”, concluyó monseñor Tomasi, que en el pasado ha sido nuncio apostólico en Etiopía y Eritrea.

La crisis medioambiental, síntoma de una más profunda crisis espiritual


Reunión conjunta de los obispos católicos y los representantes ortodoxos y protestantes

ESZTERGOM, martes 24 de febrero de 2009 (ZENIT.org).-

La degradación del medio ambiente es el producto de una profunda crisis espiritual en el hombre contemporáneo, y ante ello los cristianos europeos de todas se sienten en el deber de dar una respuesta.

Así se concluyó en el encuentro ecuménico conjunto celebrado el pasado fin de semana en Esztergom (Hungría) entre el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), que reúne a representantes de los obispos católicos, y el Consejo Ecuménico de las Iglesias (KEK) que reúne al resto de confesiones cristianas del continente.

Según el comunicado final, hecho público el domingo, los participantes en el encuentro mostraron su acuerdo con las palabras de Benedicto XVI que que los desiertos externos del mundo están creciendo porque los desiertos internos son muy grandes.

“Los seres humanos necesitamos vernos a nosotros mismos como los gestores de la Creación y no como sus explotadores”, afirma el comunicado.

En Europa, esta crisis tiene un triple aspecto, según manifestó a la asamblea el padre Piotr Mazurkiewicz, secretario general de la COMECE (representantes ante las instituciones de la Unión Europea).

Existe, afirmó Mazurkiewicz, una “atmósfera de crisis” en Europa que se manifiesta en la crisis institucional (negativa a ratificar el Tratado de Lisboa), la crisis financiera y la crisis medioambiental.

Otro de los puntos fundamentales de acuerdo entre los representantes cristianos fue el de la íntima conexión que existe entre la degradación del medio ambiente y la falta de justicia social.

“La conciencia de un servicio efectivo a la creación está íntimamente relacionada con la preocupación por la justicia en el mundo”, afirmaron. “Los europeos debemos compartir un sentimiento de solidaridad con los más pobres del mundo, que son las principales víctimas de nuestra falta de responsabilidad hacia la Creación”.

Los representantes de la CCEE y de la KEK consideraron muy oportuna la participación de los cristianos en la Cumbre sobre el Cambio Climático que se celebrará en diciembre de este año en Copenhague.

Otra de las iniciativas aprobadas es dedicar anualmente desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre para rememorar y contemplar la Creación como don de Dios. La iniciativa partió hace veinte años de Su Santidad el Patriarca Ecuménico Dimitrios I, quien proponía la celebración de un Día de la Creación a nivel mundial.

El próximo encuentro de este Comité será en marzo del año 2010, y tratará sobre la cuestión de las migraciones.

Próxima cumbre en mayo

Por otro lado, en esa reunión se presentó también el programa oficial de la Tercera Asamblea Ecuménica , que se celebrará en mayo de este año. En esta asamblea, que reunirá a todos los representantes cristianos europeos, tratará más extensamente sobre la promoción y conocimiento de la Biblia en Europa, la salvaguarda de la naturaleza, las migraciones y la paz.

Se espera también una valoración sobre el trabajo del comité conjunto CCEE-KEK sobre las relaciones con los musulmanes, que terminó el pasado mes de enero, y cuyo momento más importante fue la celebración, en octubre de 2008, de la Conferencia Conjunta Cristiano-Musulmana en Malinas (Bélgica).

Por Inma Álvarez

Miércoles de Ceniza: el inicio de la Cuaresma

  • Fuente: Catholic.net
    Autor: Tere Fernández del Castillo / Luis Gutiérrez

    La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

    La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

    Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

  • “Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”
  • “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”
  • “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

    Origen de la costumbre

    Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

    En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”. Esto representaba su voluntad de convertirse.

    En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

    Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

    También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

    La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

    Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

    Significado del carnaval al inicio de la Cuaresma

    La palabra carnaval significa adiós a la carne y su origen se remonta a los tiempos antiguos en los que por falta de métodos de refrigeración adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período (no sólo carne, sino también leche, huevo, etc.)

    Con este pretexto, en muchas localidades se organizaban el martes anterior al miércoles de ceniza, fiestas populares llamadas carnavales en los que se consumían todos los productos que se podrían echar a perder durante la cuaresma.

    Muy pronto empezó a degenerar el sentido del carnaval, convirtiéndose en un pretexto para organizar grandes comilonas y para realizar también todos los actos de los cuales se “arrepentirían” durante la cuaresma, enmarcados por una serie de festejos y desfiles en los que se exaltan los placeres de la carne de forma exagerada, tal como sigue sucediendo en la actualidad en los carnavales de algunas ciudades, como en Río de Janeiro o Nuevo Orleans.

    El ayuno y la abstinencia

    El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

    La oración

    La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.

    Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

    La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.
    La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.
    La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

    El sacrificio

    Al hacer sacrificios (cuyo significado es “hacer sagradas las cosas”), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar. “Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará. “ (Mt 6,6)”

    Conclusión

    Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.

    Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

    En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.

    Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.

    El arrepentimiento debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Yo Pecador: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.

    La confesión de nuestros pecados.- el arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.

    La penitencia que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.

    Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús.

    Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.

    Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.

  • ¿Qué son los carnavales?

    Fuente: es.catholic.net
    Autor: P. Felipe Santos

    Por más que uno inquiera -a no ser que se sepa latín- no es fácil averiguar el origen de la palabra carnaval. Lo cierto es que parece provenir de “carnem levare” que no es otra cosa sino la privación de alimentos, entre los cuales sobresale la carne.

    De ahí viene Carna vale, es decir, adiós a la carne. Pero ahondando en significados, creo que la palabra más exacta para traducir la esencia de los carnavales es ésta: Currus narvalis. Este carro naval hacía un bello paseo romántico en barco con ruedas. Llevaba como pasajeros a hombres y mujeres con máscaras. Al son dela música bullanguera bailaban, cantaban sátiras contra todo y contra todos -sobre todo contra las autoridades. Y tal era la bondad y felicidad que inundaba a ellos y ellas que no cesaban de arrojar dulces a lo largo y ancho de su recorrido.

    Calendario

    No cabe duda de que estas fechas tenían y tienen su calendario propio. Abarcaban y lo continúan haciendo desde el domingo antes del Miércoles de Ceniza (este año cae el 25 de febrero) hasta el primer domingo de Cuaresma. Vulgarmente se le conoce como el domingo de piñata. Piñata es una olla o vasija que contiene dulces que se cuelgan en lo alto para romperla a golpes con los ojos vendados.

    Cuando se estudia el carnaval hay que reconocer que lo que está en el fondo de todo ello son las fiestas primitivas del comienzo del año (primavera).

    En la cultura romana y en todos los territorios dominados por el gran Imperio, el carnaval se centraba en torno a las fiestas Saturnales, es decir, fiestas en honor al dios Saturno y al dios del pan (fiestas Lupercales).

    Durante ellas predominaba el desorden civil, no había unas medidas tan duras y estrictas contra los desenfrenos morales. En todos sitios había cantos satíricos. No se prohibía nada durante estos días. Todo estaba permitido. De ahí que arreciaran las críticas contra los poderes instituidos, como la autoridad, el poder y la religión.

    Debido a muchos excesos, ha habido a lo largo de la historia países que los han prohibido por miedo a venganzas y por sobrepasarse en los ataques contra los poderes.

    ¿Qué se resalta en el carnaval?

    Hay tres elementos comunes a todos los, carnavales en las ciudades y pueblos en que se celebran.

    1) Culto al cuerpo. Esto n es de ahora. Cuando vemos los carnavales de Río de Janeiro (al que por cierto el gobierno ha donado 40 millones de preservativos los jóvenes), o los bellísimos de Santa Cruz de Tenerife o los famosos de Cádiz, la exaltación del cuerpo aparece como exorno fundamental. Y el origen radica en las fiestas romanas. Los soldados imperiales elegían al más guapo y lo proclamaban rey por un día. Las cosas han cambiado pero el fondo sigue siendo prácticamente el mismo.

    2) El disfraz. Al adentrarse en el estudio de las fiestas, es curioso observar cómo todas ellas tienen un origen basado en lo religioso. El disfraz, antes, era una forma empleada para librarse de la influencia de los malos espíritus. Y una forma de lograr este objetivo, era colocarse la máscara para que no reconocieran a la verdadera persona. Otros dicen, al contrario, que era un modo de congratularse con los espíritus poniéndose en el rostro máscaras que, de algún modo, pudiesen imitarlos. Así se veían libres de su maleficios y obtenían su benevolencia.

    3) Lo grotesco. Este tercer elemento es, sin duda, el que más se exalta. Se trata de una auténtica locura en la bebida, comida, ruptura con todas las normas y costumbres y todo ello en una atmósfera en que la alegría se pasa en muchas ocasiones por efecto de lo que se bebe y se come. Son unas fechas en las que impera el libertinaje, días en los que muchos sienten la necesidad de hacer lo que en otros momentos no lo pueden llevar a cabo.

    La ridiculez tiene su expresión plástica en los monigotes representativos de alguien a quien se insultan, se quema y provoca la risa entre todos los que viven los carnavales.

    Aparte de estos tres elementos comunes a todos los carnavales, hay que añadir la estética del colorido en los vestidos, carrozas, los concursos de belleza y otras muchas actividades que promueven las comparsas y chirigotas. Su preparación dura muchos meses.
    Se están introduciendo ahora hasta en las mismas escuelas. Pienso que cuando el arte se mantiene en sus cánones, la moral en sus sitio y el respeto, estas fiestas que preparan a una Cuaresma de penitencia y abstinencia como camino a la glorificación de Cristo en la Pascua, son bellas. Y todo lo que se bello, loable y bueno merece la pena que el pueblo lo cultive hasta el extremo. Un pueblo sin alegría sana, es un pueblo triste, decía Demócrito.