Poesía de los sesentas

Yazgo aquí sin sol ni forma.
Con un raro maleficio, exactamente.
Cualquier día me llevan de apurados.
Un buen día me confunden,
/ me atrapan con sus sombras.
Entonces mis huesos serán parte de otros huesos
y mis manos no sabrán qué hacer conmigo.
Y yo me preguntaré:
/ ¿cuántos cielos habrá lejos de mí?
/ ¿cuántas lunas recogerán mi semen?
/ ¿cuántos árboles tendrán parte de mi carne?
Pero en cambio mis ojos,
/ ¿dónde estarán mis ojos?
/ ¿en qué mundo?
Sin sol ni forma.
Y este grito se me evade de las manos,
irremisiblemente perdido.
Condenado con mi alma.
Sin posible sepultura.
Pues si ahora estoy,
/ si he venido,
soy un milagro de la historia.
Y ahora yazgo sin luz,
/ esotérico a veces,
/ sin forma.
Cualquier día me llevan de apurados,
/ me dan duro,
/ me confunden.
Un buen día, de obstinado,
cuando el cielo sea algo sin sentido,
investigarán mi muerte como buitres.
Pero algo surgirá de todas mis partículas,
de mi última molécula de vida.
“Sigo con atención las tendencias de la nueva poesía,y Manuel Ruano se cuenta entre los jóvenes poetas
cuya originalidad e inspiración están dando ahora sonidos
nuevos a la poesía nacional. No sólo trata él de bucear en
`lo posible´de los temas líricos: gracias a una severa conciencia
de su arte, busca y halla también una notable afinación
de su idioma poético. A mi entender, la poesía
continúa siendo la`quintaesencia´ del arte
por la palabra; y Manuel Ruano trabaja en esa vieja
y perdurable afirmación.”
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