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Los sumerios

Se considera a los sumerios como los iniciadores de la Historia al haber desarrollado la escritura en el año 4000 a.C. Sin embargo, no fueron ellos los primeros pobladores de la Baja Mesopotamia ya que anteriormente, tribus protoelamitas dedicadas al pastoreo y a la actividad agrícola entre, vivían en la región desde algún tiempo antes.

La lengua sumeria, aunque con ciertas similitudes al antiguo turanio, no se halla emparentada con ninguna otra de raíz semítica, de las que se hablarían posteriormente en la Mesopotamia.

Desde el año 5000 a.C. las tierras bañadas por el Tigris y el Eufrates se hallaban pobladas por centenares de aldeas agrícolas que, con el paso de los años, se transformaron en importantes ciudades-estados independientes, dedicadas a una intensa actividad comercial que daría origen a la que habría de ser la primera civilización humana. Esas ciudades-estado estuvieron bajo el gobierno de un rey-sacerdote llamado patesi, jefe político, militar y religioso que tuvo a su cargo, entre otras cosas, la supervisión y el cuidado de los canales de riego, el buen estado de los templos y el permanente abastecimiento de las fuerzas armadas.

Las principales ciudades de Summer fueron Ur, Uruk, Lagash, Nippur, Eridú, Larsa, Kish, Umma y Babel, independientes unas de otras pero unidas por lazos lingüísticos, religiosos, culturales y comerciales. Ese comercio intenso trajo la necesidad de asentar transacciones, contratos y operaciones, hecho del que derivó el desarrollo de la escritura que asegurara las operaciones y obligara a las partes al cumplimiento de lo pactado. Esa escritura se desarrolló por etapas, pasando de la pictografía e ideografía (dibujos de personas, animales y objetos) a un sistema mucho más sofisticado de puntos y signos en forma de cuñas que le dieron el nombre de cuneiforme.

Los sumerios escribieron sobre tablas de arcilla utilizando una suerte de punzón o estilete que en ciertas épocas fue de madera de caña y en otras de metal. Esa escritura ha permitido a la posteridad, conocer la actividad social, cultural, política y religiosa de los primitivos habitantes de la Mesopotamia.

Con el paso de los siglos, los sumerios desarrollaron complejos sistemas de medición (volumen, masa, longitud, altura) así como también, la aritmética, la geometría, la astronomía y el álgebra, que tienen su origen en el antiguo territorio de Irak. Fueron ellos también, quienes efectuaron las primeras mediciones del tiempo.

Entre el 2800 y el 2500 a.C. los sumerios alcanzaron la Edad de Oro descollando por sus obras de arquitectura (a ellos se debe la invención del arco y la bóveda), sus trabajos en orfebrería, la elaboración de los metales y la ampliación de su red de canales. Por entonces, comenzaron a aplicar para la construcción un método novedoso, desconocido en otras partes del mundo: el ladrillo cocido, con el que edificaron construcciones imponentes mucho menos duraderas que las de Egipto, por estar aquellas edificadas en piedra.

Los sumerios se enfrentaron entre sí con el intento de imponer la hegemonía de sus ciudades-estado.

Alrededor del año 2700 a.C. vivió el que quizás sea el más famoso de todos los soberanos sumerios, Gilgamesh, cuarto rey de Uruk, hijo de Lugalbanda y de la diosa Ninsun y padre de Urlugal. Este rey, protagonista principal de una legendaria epopeya que lo tiene como máximo héroe del remoto pasado mesopotámico, reconstruyó en Nippur el santuario de la diosa Ninlil. Urlugal continuó la gran obra y gobernó su reino por espacio de treinta años.

Hacia el 2400 a.C. Eannatum, rey de Lagash, derrotó a los ejércitos unidos de Ur y Uruk, conmemorando esas victorias con una serie de columnas de piedra o estelas con inscripciones e imágenes. La más famosa es la Estela de los buitres, en la que destaca una hilera de soldados con cascos y lanzas marchando sobre los cadáveres de los enemigos a quienes devoran perros y buitres. El ejército vencido es el de la ciudad de Umma, que provocó la guerra al remover las piedras que marcaban las fronteras de ambos reinos. Lagash mantuvo su preeminencia durante algo más de un siglo y llegó a controlar un territorio de 4.500 km2.

Alrededor del 2500 a.C. Urukagina, patesi de Lagash llevó a cabo una importante reforma político-religiosa consistente en una separación de poderes que puso fin a la hegemonía del clero aunque, para evitar una guerra civil, restituyó a este último todas las propiedades que le había usurpado la familia real.

La poderosa ciudad fue arrasada en el 2473 a.C. por Lugalzagesi, patesi de Umma, que destronó a Urukagina e impuso su dominio que posteriormente extendió a Ur, Uruk, Nippur, Larsa, Babel y Kish. Con ello echó las bases de un poderoso reino que se extendió desde las costas del Golfo Pérsico hasta las fronteras con Asiria, unificando al país por primera vez.

Fuente base: La Voz de la Historia