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No conviene meterse con él

El pozo era de más de un metro de diámetro, las raíces llegaban a un metro y medio por encima de la superficie, y la copa estaba sumergida totalmente en el agua. El lago estaba calmo. Calmo como nunca. Y el sol se reflejaba. Era como ver una película yanqui, con esos paisajes de ensueño donde la parejita se escapa para vivir su historia de amor que seguramente terminará mal. Era exactamente la idea que se me paso por la cabeza mientras miraba la escena.

Él debería tener unos 26 y ella unos 22. Notaba que estaban enamorados. Se sacaban  fotos que más tarde subirían a facebook, como hacen todos los chicos ahora. Sentí algo de envidia al verlos. Recordé mis fotos del año pasado y me hice a la idea de que sola estaba mejor. Pero volvamos a ellos. Él me parecía medio pavote, se subía a las raíces del árbol caído y jugaba allí, mientras ella le gritaba que se bajara. Era evidente que lo hacía para impresionarla, pero a diferencia de ello la ponía cada vez más nerviosa.

Ella había preparado un pic nic, sobre las piedras había desplegado una manta y colocado comida. Tenía una botella de vino tinto sin abrir, algunas frutas, y un pequeño reproductor de música. Era el preludio de una tarde romántica.

Luego todo sucedió muy rápido.

A lo lejos divisé la figura y quise gritarles, pero la imagen me paralizó. Era cierto entonces, en el lago existía.  Corrí a buscar mi cámara, que no sé porque había quedado en el auto (los que me conocen saben que jamás salgo sin ella) y comencé a fotografiarla. Tenía un lomo con tres protuberancias, que se sumergía y salía con un ritmo de 15 segundos entre uno y otro. El cuello no se veía pero la cabeza de tamaño menor que una pelota número cinco salía a la superficie a unos 80 cm después del resto de cuerpo. Los chicos no lo notaron, pero si la gente que se encontraba del otro lado del lago. Al igual que yo, corrieron tras sus cámaras.

El animal era algo así como una especie de dinosaurio como los que se ven en Jurassic Park, los de cuello alto, esos de la escena en que el doctor llega a la isla y va en el auto con la novia y de fondo se escucha la musiquita que caracteriza a la película. Mil veces escuché que aparecía los días en que el lago estaba manso, pero jamás creí que eran ciertas esas historias, más bien supuse que eran cuentos para asustar niños o atraer turistas.

El chico seguía jugando sobre el tronco cuando ella vio lo que los demás veíamos, y le pidió que se baje, lejos de hacerlo, él se acercó lo más que pudo al agua, caminando por ese árbol semi sumergido. Llevaba en su mano un celular y comenzó a filmar al animal.

Sé que podrán no creerme, pero pareció haberle molestado la filmación, porque a los pocos segundos desapareció. Todos quedamos atónitos y emocionados. Lo habíamos visto y era verdad. Él chico más que nosotros, él tenía una prueba irrefutable. Su novia se reía desde la superficie. Y lo llamaba tirándole besos.

Ahí fue cuando se desencadenó la tragedia, un golpe sobre el tronco lo hizo trastabillar, cayó al agua y se enredó entre las hojas de la copa sumergida, aun tenía medio cuerpo sobre la superficie. Gritaba, desde la distancia trate de entender que decía, supuse que le pedía a ella que lo ayudara porque con miedo intentó subir. Ya cuando se encontraba cerca de él, le tendió la mano para intentar sacarlo y no pudo. Ahí comenzaron a desesperarse y ambos empezaron a pedir ayuda. Un nuevo golpe al tronco se sintió y ahora fue ella la que cayó.

Varios de los que estábamos allí no acercamos corriendo, era imposible que los chicos salgan solos del lago, que además está siempre muy frío en primavera por el deshielo. Si no los sacábamos en ese momento iban a morir de hipotermia. Cuando llegamos nos sorprendimos con un espectáculo desolador, ella no estaba allí, solo se encontraba el cuerpo desmembrado de él.  Mezclado entre las ramas sumergidas del árbol fragmentos de sus brazos y piernas, la cabeza, incrustada en uno de los nudos del tronco, con una expresión de horror en sus ojos abiertos, el torso rasgado  y  manchas de sangre que se perdían en el agua.

Gritamos y lloramos. Sentimos terror, salimos rápido de la zona y esperamos la llegada del personal del Parques Nacionales

Nunca se encontró el cuerpo de ella, en los medios se dijo que fue un accidente trágico. Que se ahogaron. No nos permitieron hablar del espantoso estado en que estaba el chico. Quisieron hacernos creer que eran puras fantasías. Pero nosotros sabemos que pasó aquella tarde allí.  Nosotros vimos los golpes por los movimientos del tronco, los vimos caer y desaparecer, vimos el cuerpo destrozado del muchacho, la sangre y nunca encontramos a ella.

Desde ese día creo más que nunca que existe, y que no conviene meterse con él.

nahuelito

Nahuelito (1)

* Los lugareños aseguran que no es una leyenda. Este verano una decena de personas relataron haberlo visto. Siempre con el mismo argumento, el lago calmo, se ve el lomo y a la distancia la cabeza. Yo quiero creer que existe.