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(TODAS LAS PELÍCULAS SON DE AMOR… MI AMOR…) por Cla9

 

crepuscul

 

El mercado estaba difícil. Ya nadie quería negociar. La preciada independencia hacía que cualquier encuentro no planificado se convirtiera rápidamente en un aburrimiento mortal. Encerrados en sus bunkers privados, todos parecían vivir felizmente conectados a su soledad. Y tanta oferta neutralizó la demanda ubicándola en el lugar de los métodos innecesarios.

Las escasas salidas de mi amigo Esteban eran búsquedas agobiantes de material orgánico, del cual poco y nada quedaba circulando. Era tiempo de cacería hecha y derecha. Sin vueltas, sin catalizador alguno.

El crepúsculo lo mimaba… Ese momento sin contrastes delatores lo hacía sentir muy bien. Naturalmente lucía un semblante satisfecho, que perduraba hasta bien entrada la noche, aún en aquellas que volvía con las manos vacías. Su bulo del piso 23 estaba empapelado de ventanales cubiertos con blackout a prueba de claridades y pájaros curiosos (estaba cansado de sus peligrosos cotorreos).

Coleccionaba frascos y cajas de todos los tamaños cargables por su básicamente endeble humanidad. Curiosamente los amontonaba en grandes cajones, que de vez en cuando ordenaba meticulosamente, clasificándolos por materiales, formas y colores. Esteban sabía que estaba al borde de la escurridiza cordura. Pero no se daba por vencido. Día tras día alimentaba su delirare con alguna víctima de turno (hay sectores de la mente que no podemos acarrear. Quedan anclados en dónde fueron creados, probablemente a causa de su peso). Su personalidad obsesiva y paranoica lo vestía en escala de grises. Y ya no se acordaba muy bien cuándo había perdido el olfato…

Desollar las piezas cazadas era su happy hour. Era cuando el tiempo se detenía. Era como ser feliz. Horas y horas de trabajo pulcro y dedicado que resultaban en una obra de arte que luego fotografiaba y posteaba, para el goce de sus escasos pero fervientes seguidores (En los pequeños bastidores de cedro la piel se tensaba como tiro, y antes que los órganos internos cambiasen de color los recortaba y pegaba, dándole las formas que su inconsciente le susurraba al oído. Luego la resina. Luego esperar. Su acto creativo terminaba con un baño en su baño. Baño sin espejos que reflejaran los efectos colaterales de sus actos).

Una mañana golpearon su puerta (ahí fue cuando su curiosidad pudo más que su pudor). Al abrirla entró Ella, radiante y pálida y con su ceguera a cuestas. Casi sin hablar se entendieron instantáneamente. Sentada en el piso frío, su semblante denotaba el disfrute de sus otros afilados sentidos, los que empezó a desplegar con un descaro entre inocente y feroz. Encontró su lugar. Y mi amigo dejó caer su demencia en un frasco, y lo tapó (ya lo estaba desbordando).

Esa diosa que bajó de quién sabe que cielo lo abrazó con sus ojos blancos y lo miró con su espíritu quieto, y le quitó las ganas de salir de ronda. Y así pasaron el resto de sus días, juntos, sonrientes y serenos, felices de haber conectado sus soledades.

(Después de todo, el amor tranquiliza a cualquiera…)

Cla9

17.4.11

THE FUTURE (L. COHEN)

 

EMMA ZUNZ (según Cla9)

 

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Maldita recova.

Me trae recuerdos no sé de dónde. Me baja la energía al punto de casi no saber quién soy… y me dan ganas de meter la pata…

Mi mente me habla de justicia, de abuso, de ultraje, de traición. Y esta maldita recova siempre me lleva a lo mismo. Pero… cómo evitar lo inevitable? Cómo evadir lo que se lleva en la sangre?

(Uno elige que pensar)

El vértigo y el caos me reubican. Estar cerca de la muerte me hace sentir viva. Nadie lo podría entender. Es mi secreto. Uno más de tantos que ni siquiera yo entiendo…

Odio. Odio aquel tiempo de no tener nada. Odio esos años de escuchar llorar a mi madre y no saber porqué. Odio que mi padre me dejara sola, con la estaca de una frase que ni siquiera sé si es verdad…

(Los hechos graves están fuera del tiempo)

Semejante odio la guió a una serie de actos que realizó mecánicamente, como dictados por una consciencia que no le pertenecía pero la justificaba. Era un plan cuidadosamente elaborado desde sus dieciséis (o desde su vida anterior…) y todo parecía coincidir… Aunque algo ancestral le susurraba que iba a ser un antes y un después…

Ganó?

Existe el ganar en el sacrificio? Enarbolar tan al grano el estandarte de la lealtad y la justicia, fue para Emma una manera de ganarle al destino?

Mirando a través de una lupa todo se ve muy claro. Pero qué hay de visiones más amplias? Cuál será la visión que realmente cuenta?

Afortunadamente, o no, a sus apenas diecinueve, para Emma se detuvo el tiempo. Sus actos siguen encapsulados en el ámbar del olvido, ya por la verdad que habita en ellos, ya por los sentimientos que los motivaron.

Aparentemente, Emma Zunz continúa siendo mano en el juego infernal que le tocó jugar…

(Pero hay hechos que se empardan solitos. Sólo es cuestión de… tiempo?)

Cla9

2.4.11

No conviene meterse con él

El pozo era de más de un metro de diámetro, las raíces llegaban a un metro y medio por encima de la superficie, y la copa estaba sumergida totalmente en el agua. El lago estaba calmo. Calmo como nunca. Y el sol se reflejaba. Era como ver una película yanqui, con esos paisajes de ensueño donde la parejita se escapa para vivir su historia de amor que seguramente terminará mal. Era exactamente la idea que se me paso por la cabeza mientras miraba la escena.

Él debería tener unos 26 y ella unos 22. Notaba que estaban enamorados. Se sacaban  fotos que más tarde subirían a facebook, como hacen todos los chicos ahora. Sentí algo de envidia al verlos. Recordé mis fotos del año pasado y me hice a la idea de que sola estaba mejor. Pero volvamos a ellos. Él me parecía medio pavote, se subía a las raíces del árbol caído y jugaba allí, mientras ella le gritaba que se bajara. Era evidente que lo hacía para impresionarla, pero a diferencia de ello la ponía cada vez más nerviosa.

Ella había preparado un pic nic, sobre las piedras había desplegado una manta y colocado comida. Tenía una botella de vino tinto sin abrir, algunas frutas, y un pequeño reproductor de música. Era el preludio de una tarde romántica.

Luego todo sucedió muy rápido.

A lo lejos divisé la figura y quise gritarles, pero la imagen me paralizó. Era cierto entonces, en el lago existía.  Corrí a buscar mi cámara, que no sé porque había quedado en el auto (los que me conocen saben que jamás salgo sin ella) y comencé a fotografiarla. Tenía un lomo con tres protuberancias, que se sumergía y salía con un ritmo de 15 segundos entre uno y otro. El cuello no se veía pero la cabeza de tamaño menor que una pelota número cinco salía a la superficie a unos 80 cm después del resto de cuerpo. Los chicos no lo notaron, pero si la gente que se encontraba del otro lado del lago. Al igual que yo, corrieron tras sus cámaras.

El animal era algo así como una especie de dinosaurio como los que se ven en Jurassic Park, los de cuello alto, esos de la escena en que el doctor llega a la isla y va en el auto con la novia y de fondo se escucha la musiquita que caracteriza a la película. Mil veces escuché que aparecía los días en que el lago estaba manso, pero jamás creí que eran ciertas esas historias, más bien supuse que eran cuentos para asustar niños o atraer turistas.

El chico seguía jugando sobre el tronco cuando ella vio lo que los demás veíamos, y le pidió que se baje, lejos de hacerlo, él se acercó lo más que pudo al agua, caminando por ese árbol semi sumergido. Llevaba en su mano un celular y comenzó a filmar al animal.

Sé que podrán no creerme, pero pareció haberle molestado la filmación, porque a los pocos segundos desapareció. Todos quedamos atónitos y emocionados. Lo habíamos visto y era verdad. Él chico más que nosotros, él tenía una prueba irrefutable. Su novia se reía desde la superficie. Y lo llamaba tirándole besos.

Ahí fue cuando se desencadenó la tragedia, un golpe sobre el tronco lo hizo trastabillar, cayó al agua y se enredó entre las hojas de la copa sumergida, aun tenía medio cuerpo sobre la superficie. Gritaba, desde la distancia trate de entender que decía, supuse que le pedía a ella que lo ayudara porque con miedo intentó subir. Ya cuando se encontraba cerca de él, le tendió la mano para intentar sacarlo y no pudo. Ahí comenzaron a desesperarse y ambos empezaron a pedir ayuda. Un nuevo golpe al tronco se sintió y ahora fue ella la que cayó.

Varios de los que estábamos allí no acercamos corriendo, era imposible que los chicos salgan solos del lago, que además está siempre muy frío en primavera por el deshielo. Si no los sacábamos en ese momento iban a morir de hipotermia. Cuando llegamos nos sorprendimos con un espectáculo desolador, ella no estaba allí, solo se encontraba el cuerpo desmembrado de él.  Mezclado entre las ramas sumergidas del árbol fragmentos de sus brazos y piernas, la cabeza, incrustada en uno de los nudos del tronco, con una expresión de horror en sus ojos abiertos, el torso rasgado  y  manchas de sangre que se perdían en el agua.

Gritamos y lloramos. Sentimos terror, salimos rápido de la zona y esperamos la llegada del personal del Parques Nacionales

Nunca se encontró el cuerpo de ella, en los medios se dijo que fue un accidente trágico. Que se ahogaron. No nos permitieron hablar del espantoso estado en que estaba el chico. Quisieron hacernos creer que eran puras fantasías. Pero nosotros sabemos que pasó aquella tarde allí.  Nosotros vimos los golpes por los movimientos del tronco, los vimos caer y desaparecer, vimos el cuerpo destrozado del muchacho, la sangre y nunca encontramos a ella.

Desde ese día creo más que nunca que existe, y que no conviene meterse con él.

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Nahuelito (1)

* Los lugareños aseguran que no es una leyenda. Este verano una decena de personas relataron haberlo visto. Siempre con el mismo argumento, el lago calmo, se ve el lomo y a la distancia la cabeza. Yo quiero creer que existe.

Aquella Navidad: Capítulo 4 por Gloria Llopiz

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-Hola, belleza- dijo Quique mientras se acercaba a ella a paso ligero y sonriendo de oreja a oreja.
Ana, entre sorprendida y divertida, se puso de pie al tiempo que se preguntaba cuanto hacía que Quique no la llamaba “belleza”.
-Lo que son los ultimátum- masculló en voz baja.
Quique la besó en la boca con ganas y le preguntó si había terminado. Ella dijo que guardaba unos legajos y estaba lista.
-Te invito un helado- dijo Quique.
Cinco minutos después bajaban tomados del brazo las escalinatas del edificio de la Municipalidad. Quique le preguntó si ya tenían bebé para interpretar el papel del niño Jesús, y ella le respondió que aún no.
Entonces, mientras cruzaban la plaza, Quique le dijo:
-Bueno, no podré complacerte con un niño para que participe en el pesebre de estas navidades. Pero te prometo que nuestro hijo estará en el rol del próximo año.
Ana se quedó sin palabras, conmovida por el gesto de su marido, y también muy, muy asustada.
Durante años soñó con la idea, se la planteó en silencio, y hasta le reprochó en secreto a Quique la falta de un hijo.
Pues bien: Ana ahora estaba en el baile y tenía miedo.