Abril 9, 2012 | Por marmota | # Enlace permanente

(París, 1908-1986) Pensadora y novelista francesa, representante del movimiento existencialista ateo y figura importante en la reivindicación de los derechos de la mujer. Originaria de una familia burguesa, destacó desde temprana edad como una alumna brillante. Estudió en la Sorbona y en 1929 conoció a Jean-Paul Sartre, que se convirtió en su compañero durante el resto de su vida.
Se graduó en filosofía y hasta 1943 se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París. Su primera obra fue la novela La invitada (1943), a la que siguió La sangre de los otros (1944) y el ensayoPyrrhus y Cineas (1944). Participó intensamente en los debates ideológicos de la época, atacó con dureza a la derecha francesa, y asumió el papel de intelectual comprometida. En sus textos literarios revisó los conceptos de “historia” y “personaje” e incorporó, desde la óptica existencialista, los temas de “libertad”, “situación” y “compromiso”.
Fue fundadora junto a Sartre, A. Camus, y M. Merleau-Ponty, entre otros, de la revista Tiempos Modernos, cuyo primer número salió a la calle el 15 de octubre de 1945 y se transformó en un referente político y cultural del pensamiento francés de mitad del siglo XX. Posteriormente publicó la novela Todos los hombres son mortales (1946), y los ensayos Para una moral de la ambigüedad (1947) y América al día(1948).
Su libro El segundo sexo (1949) significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, y se convirtió en una obra clásica del pensamiento contemporáneo. En él elaboró una historia sobre la condición social de la mujer y analizó las distintas características de la opresión masculina. Afirmó que al ser excluida de los procesos de producción y confinada al hogar y a las funciones reproductivas, la mujer perdía todos los vínculos sociales y con ellos la posibilidad de ser libre. Analizó la situación de género desde la visión de la biología, el psicoanálisis y el marxismo; destruyó los mitos femeninos, e incitó a buscar una auténtica liberación. Sostuvo que la lucha para la emancipación de la mujer era distinta y paralela a la lucha de clases, y que el principal problema que debía afrontar el “sexo débil” no era ideológico sino económico.
fuente: biografiasyvidas.com
Abril 6, 2012 | Por marmota | Claves: la Rita” por Ricardo desde Brasil, ”Me hizo pelota | # Enlace permanente
Amigos de verso y prosa, como verán a seguir, en vez de musas , recibí una comparsa de carnaval que me trajo de la mano a un personaje que siempre me fascinó … La mujer que ejerce ” la más antigua profesión ” y un día sale de ella para integrarse a una vida común de mujer casada .
Cuanto pesa su pasado? cómo gravitan en su alma los valores de aquel mundo? cómo influirá …la Libertad perdida?
Recuperaría un mundo ético? Sentiría la presencia de la fidelidad como un valor o lo vería como una obligación absurda?
Veamos lo que hizo mi bella personaje…
” Me hizo pelota, la Rita”
Uy Dios lo que me pasó!!
Fuí a parar al hospital
Desperté tarde y en el suelo…
- ” que raro “- pensé ,
” será que fue la comida?? ”
– el cuerpo todo anestesiado…
y la cabeza dolorida…
” – si solo tomé una sopa
especial, que hizo la Rita-.”
Cuando miré alrededor
vi todo aquel despelote
me di cuenta que tenía
que pagar… por ser pavote…
Papeles por todos lados
los cajones por el suelo
veía todo revirado
sentí angustia y desconsuelo,
no había bolsos ni valijas
y faltaban los tres cuadros ,
los cubiertos , el microondas ,
las sábanas , el candelabro…
me acerqué a la ventana
y grité …el nombre de mi vecina
sentí mareo , muchas ansias ,
caí al suelo en la cocina …
y oí llegar la ambulancia.
Al volver del hospital,
poco a poco fui sabiendo
lo que había pasado allí…
Cuando yo la conocí
Rita atendía a domicilio
o en el hotel frente al Parque;
conocida en todo el barrio
y hasta en la zona rural
de Rosario.
Allí ella era ” la donosa ”
” la sin igual “…” la mañosa ”
y por aquí …” firulera ”
” chinchulita” ” la sultana”
vivía en un inquilinato
no paraba de ir en cana
y cobraba muy barato .
Yo la saqué de la vida,
la traje a vivir en casa …
y hoy se escapó con un tano
que la va de peluquero
porque hizo un curso en ” Milano ”
Se hace llamar Garibaldi
pero le dicen ” jilguero “…
él define : …” soy parrucchiere …coiffeur “…
mientras tararea Vivaldi
y corta pelo con ” la cero “.
Ella me dejó un saludo
atado a una cadenita…
que dice: ” Chau , yo me mudo
que tengas suerte…La Rita”
Aura quiero sacar pecho…
y hacer un poco de guita
laburar fuerte y derecho
tengo que aumentar la venta…
se llevó toda la renta
me despanzurró el colchón
PERO me dejó unas cuentas
y LA OTRA LLAVE del camión.
Que desastre que me armó
esta desgracia ambulante!!
tan linda ! tan engrupida!!
con su sonrisa homicida
me llevaba por delante
me pasaba por encima …
La cinturita de avispa
la cadera suculenta
de piernas…como Odalisca
y los pies …de Cenicienta.
De las LOLAS…ni les cuento
por no ponerme a llorar
( además dirían que miento…)
DOS FRUTAS DEL PARAÌSO
que ni quiero recordar.
Toda carmín y perfume
( usaba el 5 , Chanel
y lo iba dejando loco
al que alcanzaba , con él )
El pelo …negro azabache…
iba flotando en el viento
como ” jineta ” de un sueño
que galopase al combate…
Yo la veía voladora ,
mágica …perturbadora…
no me dejó ” ni la hora ”
porque se llevó el reloj
y me preguntaré ahora :
” donde andarán esos dos ” ???
Si dejasen mi bufoso…
capaz los salgo a buscar!!
Que suerte que el mercadito
no lo pudieron llevar!
COMO NO EXTRAÑÈ , ESA SOPA ???
Tenía gusto a Lexotán
siendo que además …la Rita
no entraba en la cocinita
ni pá hacer ” Guevo con pan “…
y esa noche…sonrisita de princesa…
con pijamita frambuesa
( el cortito,
el que dejaba para fuera
los muslitos ),
mostrando todos los dientes
y la lengüita traviesa
pronunciando despacito…
de cerquita… a quemarropa
dijo en susurro mortal :
” tomate toda la sopa …
la hice pá vos , Ricardito…
está Especial ..”.
Autor: Ricardo desde Brasil
Abril 3, 2012 | Por anarquiablog | # Enlace permanente
He sido escritor desde los once años, pero las fantasías que me acompañaron desde ese momento han sido las de escribir obras que pudieran ser representadas en algún medio, cine, teatro o tv, y yo interpretando aquel personaje basado en mí. Esta ha sido la fantasía más contradictoria de mi vida y que hasta el día de hoy no he podido resolver.
Como todos sabemos, vivimos en un mundo que idolatra y ovaciona a los intérpretes y no a los creadores. En una obra de teatro, tv o cine, los que se llevan la popularidad son los actores, aquellos que solamente se dedican a interpretar los personajes que otros crean, aquellos que se dedican a decir las líneas que otros escriben. El escritor es quien debería llevarse el mayor reconocimiento ya que fue quien consiguió el mayor logro. La historia es lo más importante, es lo que el espectador disfruta y es lo que va a ver. Obviamente es importante que los actores sean buenos, que haya buena iluminación, buen montaje, buen sonido, pero la historia es la base de todo, sin eso no hay nada. Además por el hecho de que los intérpretes no son artistas, ya que el arte implica creación. Sin embargo, esto parece no interesarle a la gente.
Yo de chico pude percatar esto. Tenía un deseo enorme de crear y escribir historias, pero al mismo tiempo quería tener la popularidad que tenían aquellos que las interpretaban. Más allá de que me desesperaba por estas dos cosas, no quería tener ninguna por separado. No quería ser solo un actor que no crea absolutamente nada y que solo interpreta lo que crean otros, pero tampoco quería ser solo el escritor que se esconde detrás de las cámaras y hace las cosas para que otros se luzcan. Yo quería crear la historia y quería interpretar aquel personaje basado en mí. Y quería llevarme el crédito por las dos cosas.
Con el tiempo me fui dando cuenta que es algo imposible, que no se puede querer las dos cosas. Pero ¿por qué? ¿Por qué es contradictorio querer ser el hombre pensante que escriba la historia y al mismo tiempo el showman que la interprete? ¿Por qué es contradictorio querer llevarte el mérito por una actividad intelectual y al mismo tiempo querer llevarte el mérito por algo que es más frívolo? Para mis colegas escritores soy un fantoche y para los showmen soy un introvertido.
Supongo que por eso la gente que me conoce como escritor, se enoja conmigo luego de ir a ver la película que hice sobre algún escrito mío. La gente no parece ser gustosa de esto, es como que quiere verte identificado con alguna de las dos cosas porque son incompatibles. Hasta el día de hoy es una gran lucha que tengo. Aquellos dos polos opuestos que me piden a gritos que no los abandone. ¿Creen que esto es realmente contradictorio?
Marzo 31, 2012 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
Este cuento esta inspirado en la idea de Carlos Heredia. Con esta idea gano un concurso en la primaria haciendose acreedor a un libro como trofeo. Gracias por sembrar esta semillita.
I
Pablo, todos los años, pasaba un mes de sus vacaciones de verano en la chacra de sus abuelos. Era un buen lugar para jugar con las gomeras, pescar, investigar el bosque y ensuciarse sin que nadie lo retara. La chacra era igual a muchas de las que había en Verdepinto. Era un pueblo muy pintoresco. Con todas las cosas lindas de pueblo, pero también con los avances de la tecnología. Si algún día llovía o se aburría, seguro el tío Orlando lo llevaba a tomar un helado y jugar un rato en el ciber.
De todas maneras, los días de lluvia, le gustaba sentarse al lado de la cocina, con su abuelo Francisco y escuchar sus historias. La abuela Catalina, cebaba mate y tejía carpetas al crochet.
Ese año, el hermano mayor de Pablo, Diego, había ido unos días antes y ya lo estaba esperando. Esa misma noche, cuando se acostaron en sus camas, en la habitación de techo de barro, entre las sabanas con olor a lavanda de la abuela Catalina, Diego le contó una historia.
— Hace una semana, el primer día que llegué, vino un amigo del abuelo Francisco. Estaban hablando de unos caballos salvajes. —
— ¿Caballos salvajes? ¿ En esta época? Si esta lleno de chacras… —
— Eso mismo pensé yo. Por eso, pare la oreja. Parece que son fantasmas.—
— ¡¡¡Andá!!! Lo decís para asustarme.—
— Nada que ver, nene. Escuchame y después hace lo que se te cante.
— A ver. Dale. Contame, pero ya deberías saber que con 12 años, no me asusto tan fácil.
— La cosa es así. ¿Viste que a veces papá cuenta del tren que antes venia?.—
— Si, que dice que cuando dejo de pasar tan seguido, el pueblo decayó un montón y la gente se puso triste.—
— Bueno, parece que para la misma época, empezaron a escucharse cascos de caballos salvajes. La gente, al principio, salía a verlos, pero como nunca se veía nada, ahora dejaron de hacerlo. Hace un tiempo empezó a verse un caballo blanco, con el pelo bien bien largo. Pero todos le tienen miedo, porque en cuanto ve un humano, sale corriendo y desaparece.
— Bueno, eso no asusta a nadie. Caballos salvajes fantasmas, malísimo.—
— Desde que yo llegue, intente verlos pero nunca escuche ni vi nada. Capaz ahora que somos dos se aparece ¿no?
— Pavadas tuyas, parece mentira un pibe grande pensando en eso.
Pero esa noche, Pablo se durmió intranquilo y paso toda la noche soñando con caballos. Sin embargo, no escucho nada.
II
Empezó ese mes de vacaciones con todo. Quizás eran sus ultimas vacaciones como niño. Se permitió hacer cosas que, si las hiciera con sus amigos, le dirían nenito, bebito.
Le gustaba ayudar a su abuelo a dar de comer a las gallinas. Atar a la “Petaca” al molino. La Petaca era una petisita, que ya estaba vieja, había llevado a su papa Roberto y a su tío Orlando a la escuela, en la primaria. Cuando su papá y su tío hicieron la primaria, Vivian siempre en la chacra. Cuando empezaron la secundaria, se mudaron al pueblo. Después, de los quehaceres, se iba a investigar a los montecitos, entre los árboles. Ahí si que se permitía ser del todo un nene y era capaz de quedarse horas siguiendo una hormiga.
Para la siesta se dejaba algún libro. Siempre llevaba muchos. Después salía a pasear en la Petaca, encendía algún fuego con Diego para cocinar, y se quedaba escuchando las historias del abuelo. Pablo sabia que no hacia falta cocinar en la fogata, ya que en la cocina había un lindo horno a gas. Su abuelo hacia como si fuese necesario encender el fuego, porque sabia que para Pablo y Diego era toda una aventura. Diego con 14 años, ya se aburría un poco en la chacra. Era posible que ese fuera el ultimo año que lo visitara por un mes entero.
Esa noche mientras asaban unas costeletas y unos choclos (¿nunca probaron el choclo asado? ¡Es riquísimo!) Pablo se animo y le pregunto al Abuelo Francisco por los caballos salvajes.
— Hace unos años, cuando dejo de pasar el tren, la gente se puso muy triste, la mitad del pueblo perdió el trabajo. Por suerte, muchos buscaron changas. Se abrieron un par de fabricas, pero el pueblo nunca volvió a ser el mismo. Al año, mas o menos, empezaron a escucharse ruido de caballos. A veces, era el sonido del galope, otras veces redichos, y otras veces patadas y bufidos. Pero nadie vio nunca nada. Con el tiempo, algunos vieron un caballo blanco. En cuanto ve a un humano, sale al galope y enseguida desaparece. Algunos creen que son una maldición y que por eso dejo de pasar el tren. Le tiene miedo y dicen que el pueblo esta maldito. Pero yo no creo eso, los caballos aparecieron después de la desaparición del tren.
— Pero el tren sigue pasando ¿o no?— preguntó Diego.
— Sí, pasa, tres veces por semana. Pero antes pasaba tres veces por día. Dos trenes de carga y uno de pasajeros. El pueblo cosechaba. Hasta había tres hoteles, porque había gente que se quedaba ahí viviendo.
Se quedaron los tres mirando el fuego. Pablo no dejaba de pensar qué relación podían tener los caballos con el tren desaparecido.
Esa noche escucho los cascos. Diego dormía como un tronco y por mas que quiso no pudo despertarlo. Salió a ver que pasaba. Ahí estaba. El caballo blanco. Era hermoso. El pelo era largo, las crines se veían sedosas y sus ojos negros reflejaban la luna y las estrellas.
Pablo vio como giraba y empezaba a correr. Sin pensarlo, corrió detrás de él. Cuando ya le faltaba el aire, el caballo pareció entenderlo y aminoro la marcha. Le dio tiempo a Pablo para mirar que había a su alrededor. En lugar de los montes conocidos, de los campos sembrados del abuelo, de la tranquera, estaba en un bosque. Alcanzaba ver al final de este, un corral con… con… con miles de caballos encerrados. ¡¡¡No daba crédito a los que veían sus ojos!!! Caballos de todos los colores, hembras, machos incluso potrillos. Todos pastaban mansos. En la entrada del corral un viejo fumaba una pipa sentado al lado de un fogón. Pablo a pesar del miedo, se acerco. Caballos y viejo levantaron al mismo tiempo la vista. Los caballos lo miraban impaciente y el viejo lo miraba cansado.
III
— Por fin alguien tuvo la brillante idea de seguir a mi amigo Fraser, es un buen caballo, pero a veces no sabe hacerse entender.
— perdón, señor, disculpe, pero ¿quién es usted? ¿Qué hacen todos estos caballos encerrados? ¿Le pidió permiso a mi abuelo para tenerlos acá?
— Tu abuelo no sabe que estamos acá. Porque en realidad no estamos en el campo de tu abuelo.
— Perdón señor… no se como se llama—
— Soy Estanislao—
— Señor Estanislao, ¿me explica qué es lo que esta pasando acá?—
— Como no. Cuando el tren desapareció, las esperanzas de las gentes se fueron con él. En lugar, de pelear, de buscar alternativas, de luchar, se conformaron. Perdieron las esperanzas. Entonces, aparecieron los caballos encerrados. Cada caballo por una esperanza perdida. Necesitan de alguien que crea que el mundo puede ser mejor, que las cosas pueden cambiar, para ser liberados.—
— ¿Y usted para que esta acá?—
— Para hacerles compañía…—
— Y cuando los liberen ¿qué va a pasar?
— No sé… Yo creo que con la vuelta de la esperanza las cosas van a cambiar, pero no sé—
— ¿Y Fraser?
— Fraser, era el encargado de encontrar a esa persona con esperanza, con el corazón puro y con ganas de liberarlos. Parece que vos, pibe, sos esa persona—
— Y… ¿qué hago?
— No sé, vos sabrás…—
IV
Pablo se quedó un rato pensando. Se acerco a la tranquera y la abrió. Los caballos galoparon enloquecidos de contentos. Fraser a la cabeza. Pablo reía a carcajadas de ver como galopaban alrededor de él, haciendo cabriolas. Jugando entre ellos. Cuando estaba amaneciendo, Fraser olfateo su mano, golpeo dulcemente su mejilla y empezó a galopar hacia el sol naciente. El resto de los caballos lo siguieron. Ya en el horizonte, y como en una película, Fraser se irguió sobre sus dos patas traseras y con las delanteras, pareció saludarlo. El relincho que dio, hizo que Pablo volviera a reír y emocionarse. Cuando enjuago sus lagrimas todo había desaparecido. No estaba Estanislao, ni Fraser ni los caballos, ni el bosque. Estaba parado en la entrada de la tranquera. Volvió a la casa justo antes de que todos despertaran. Creyó, que había sido un sueño, que había caminado dormido.
Los días que siguieron, continuo con su rutina, pero algo dentro de su corazón había cambiado. Ese sueño había sido el ultimo de su niñez. Diego lo notó raro y le pregunto que le pasaba. Confió en su hermano y para su sorpresa, Diego le creyó. Lo acompaño en silencio por sus caminatas, le contó historias para distraerlo y se sentó a su lado durante noches enteras, esperando que volviera Fraser. Pero Fraser nunca volvió.
V
Diez días después del sueño, el abuelo volvió muy emocionado del pueblo. Pablo y Diego no habían querido acompañarlo, porque había llovido y la laguna estaba linda para pescar.
Se sentaron en la cocina y mientras la abuela Catalina cebaba mate, el abuelo les contó lo que paso en su visita.
— Perece que hace unos diez días unos vecinos del pueblo empezaron a juntarse. Es increíble lo que paso. Pero en tan poco tiempo formaron una cooperativa.— al abuelo le brillaban los ojos de la emoción y de la ilusión
— ¡Bué! Otra mas de tantas.— dijo la abuela Catalina.
— ¡¡¡NOOOOO!!! Eso es lo maravilloso, no es una más. En estos diez días, gestionaron que dos empresas se establezcan acá. También consiguieron prestamos para sembrar los campos. Pero las mas mejor… digo… lo mejor de todo, es que consiguieron que vuelva a pasar el tren. Todo en 10 días ¿entienden lo que eso significa?.—
Diego miró a Pablo y se dio cuenta que su hermano también había entendido lo que significaba, pero que no podía hablar de la emoción.
— Sí, entendemos Abue, entendemos, que algunos hombres recuperaron la esperanza. Que se unieron y pensaron alternativas y que lucharon. Entendemos que algo mejoro. Y que la unión hizo la fuerza y que ahora Verdepinto va a volver a ser la ciudad floreciente que siempre fue.
— Abuelo ¿qué paso con los caballos?— pregunto Pablo con hilo de voz. Por suerte le abuelo estaba tan entusiasmado haciendo planes y organizando el trabajo, que no se dio cuenta.
— ¡Que raro que preguntes justo sobre los caballos! Parece que desde hace diez días nadie los ha vuelto a escuchar.
Esa noche Pablo y Diego se escabulleron de su habitación y se internaron en el montecito más cercano, hicieron una fogata y se sentaron en silencio. Al ratito nomás, apareció Fraser. Su jinete era Don Estanislao. Venia fumando su pipa y sonriendo.
— ¿Vieron? No hay que perder nunca la esperanza. Bonita fogata— les guiño un ojo y salió al galope.
Las primeras luces del día despertaron a los hermanos. Estaban durmiendo a la orilla de la fogata, que ya estaba reducida a cenizas. Estaban tomados de la mano, en el medio de las dos una pipa con olor a tabaco fresco.
VI
Verdepinto, floreció. A lo largo de los años se convirtió en uno de los pueblos más prósperos. La granja de Don Francisco fue heredada por sus nietos que la convirtieron en una floreciente estancia. Ambos se casaron con mujer un poco hippies, mujeres que entendían y creían en Estanislao y Fraser. Sí, Analia y Celeste, creían, sabían, veían mas allá. Tuvieron dos hijos cada uno: Estanislao, Francisco, Catalina y Fresia, en honor a Fraser. Menos mal que las mujeres eran hippies.
Pablo llegó a ser Intendente del pueblo y Diego presidente de la Sociedad Rural. Suele vérselos, fumando sus pipas, paseando en la madrugada por sus campos. A veces con Analia y Celeste, otras con sus hijos, otras veces todos juntos. Dicen alguno que siempre, siempre, los acompaña un caballo blanco.
Marzo 28, 2012 | Por cla9 | Claves: cla9 | # Enlace permanente
-Mañana me despierta Pirulo- murmuró ella, sirviéndose media copa más de vino.
-Las horas pasan tan rápido frente a esta pantalla… Reunir palabras con ideas es casi tan excitante como mezclar pinturas y colores…-pensó ella, apurando el repiqueteo de sus dedos.
Unos… minutos (?) después se acercó él a prenderse un cigarrillo.
Ahí fue cuando las pieles se rozaron y remontaron vuelo hacia el origen de todo, deslizándose por los poros encendidos como faros, ciegos de estupor. La excitación rebotaba en las paredes, y el tiempo continuó su carrera hasta desaparecer.
Recuerdos typeados con coraje acompañaron el paso de una luna creciente, casi sin testigos.
Luces nuevas, nuevos toques. El toque de quitar lo repetido. Eso que ya no suma, solo resta en la contabilidad de lo vivido.
-Mañana la despierto con amor- se dijo él. Pensando en sus brebajes preferidos.
Café, crema, naranjas. Ese mañana ya era hoy.
Y la noche se hizo añicos.
.
Cla9
16.2.12
♥
Marzo 27, 2012 | Por gloriallopiz | Claves: gloria llopiz, Navidad número 27 | # Enlace permanente

Navidad número 27
Autor: Gloria Llopiz
“Los sobrevivientes piden perdón y permiso. Ella se mira, los mira y casi no habla.
Las marionetas siguen copiando recetas. Ella fuma y se ríe un poco, a veces se anima, otras se come toda la torta.”
Es diciembre en Buenos Aires. Es sábado a la noche y está corriendo un viento de lluvia por las calles, ese viento que te llena de tierra los ojos y te revuelve el cabello. Siento calor en Buenos Aires y por eso la cerveza fría, los cigarritos y la coleta en el pelo. Escuchamos a Lins y es inevitable, después de eso, crear algo, lo que sea. Esta noche podría pintar el mejor cuadro. Solo basta entrar en la parte más profunda de mí, allí donde tengo inmensos talleres de los que aún no conozco algunos rincones. Pero uno se pasa la vida merodeando por los alrededores de uno mismo, como si fuese un intruso.
Te quiero padre pero todavía estás interfiriendo en mis pinturas. Algunas veces siento tu respiración en la nuca de mi mañana y eso no está bien siendo que esta es mi Navidad número 27.
Tengo algunas hojas arrugadas y unos cuantos días en blanco, en mi haber, pero también tengo unos cuantos placeres placenteros que conservo como reliquias. No podría ser de otro modo siendo que aprendí sola a gozar.
Podría hacer una larga lista de aciertos y de desaciertos pero no necesito balances para saber quién es quién.
Tengo una lluvia en mi ventana y una tarde más para mirarme de a poco. El cielo está maravillosamente gris y debo embarcar en pocas horas. Mañana será otro día en otro hemisferio. Volveré a encontrarme frente a ese mar, sin esperar nada, dejándome quedar.
Marzo 21, 2012 | Por Anila Rin | Claves: Waslala Any Anila Rin Gioconda Belli Nicaragua Anila Rin | # Enlace permanente
“ Era una lástima saber que cuando se fuera no podría llevarse el río anudado en la garganta como una estola de agua. Le era difícil imaginar la vida sin aquel caudal cuya tumultuosidad o mansedumbre marcaba las estaciones, el decurso del tiempo.”
( primer párrafo de Waslala)

Waslala es un lugar hermoso para vivir, casi idílico, perfecto. Se encuentra ubicado en algún lugar en el mundo que tendrán que descubrir por si solos. Podría ser quizás que este en Nicaragua, dado que su creadora es de allí. Descubrí a Gioconda Belli, hace muy poco. Me encanta ir a la librería y quedarme un buen rato investigando, leyendo tapas y contratapas hasta encontrar un libro que me seduzca, y que intuya que su lectura me va a emocionar, elevar, que me voy a contactar con su autor a través de su narración. Que voy a querer luego leer más obras de su autoría. ( todo eso pienso antes de decidir la compra de un libro, ya no compro más por impulso, lo pienso bien…la verdad es que están muy caros y no puedo tirar dinero en obras que no valgan a pena)
Melisandra, es la protagonista de esta historia, y encontré en ella algunos puntos en común con mis socias “escribidoras” del blog Las peores reloaded. Melisandra como Ale Sweet, disfruta casi sin permiso, de los placeres carnales. Y por otro lado sueña como Gloria, con un mundo mejor para todos…( es eso una utopía?) Mientras leía pensaba también que este libro fue escrito especialmente para Any. Sí…Any… ella no lo sabe, pero yo estoy segura que Gioconda pensó en ella cuando escribió esta novela. Any… allá va.. espéralo en la puerta “del corredor de los vientos”. Gioconda, dice que todas las personas del mundo, incluido nosotros mismos, alguna vez encontraremos Waslala, y la perderemos. Es verdad yo estuve allí una vez y la perdí. Pero voy a seguir adelante, buscando hasta volver a encontrarla. Waslala no es un sueño. ¡No! Waslala esta ahí… es real. Sólo tenemos que encontrar el camino y dejarnos llevar. El viento corre a favor nuestro. Yo se.
Otro libro de la autora que recomiendo leer: Sofía de los presagios.
Anila Rin / @anilarin
Marzo 17, 2012 | Por marmota | # Enlace permanente

foto de sololiteratura.com
“Soy escritor por timidez. Mi verdadera vocación es la del presdigitador, pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco, que he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura.” Gabriel García Márquez
Conozcamos algo más del narrador obstinado. Disfrútenlo!

Marmota Club
Marzo 12, 2012 | Por marcela-segal | Claves: cortázar, horacio, La Maga, Rayuela, Talita, Traveler | # Enlace permanente
Cortázar decidió irse un día de la Argentina definitivamente. Eran los años 50, donde en Argentina, como siempre, era muy difícil ser un pensador diferente. Tenía alrededor de 37 años. Supongo que los primeros años deben haber sido complicados. En el 62 se sentó a armar su texto consagratorio, Rayuela, que publicó en el 63 y se convirtió en best seller en el 65 y fue traducido a varios idiomas. Así fue que consiguió crear la novela icónica del intelectual autoexiliado.
Elegí el penúltimo capítulo,cuando Horacio regresa a la Argentina y busca a La Maga por todos lados. Lo curioso de este capítulo es que no figura en la lista del orden recomendado por el autor para su lectura. Es por eso el más curioso de la primera parte.
“Pero Traveler no dormía, después de una o dos tentativas la pesadilla lo seguía rondando y al final se sentó en la cama y encendió la luz. Talita no estaba, esa sonámbula, esa falena de insomnios, y Traveler se bebió un vaso de caña y se puso el saco del piyama. El sillón de mimbre parecía más fresco que la cama, y era una buena noche para quedarse leyendo. De a ratos se oía caminar por el pasillo, y Traveler se asomó dos veces a la puerta que daba sobre el ala administrativa. No había nadie, ni siquiera el ala, Talita se habría ido a trabajar a la farmacia, era increíble cómo la entusiasmaba el regreso a la ciencia, las balancitas, los antipiréticos. Traveler se puso a leer un rato, entre caña y caña. De todas maneras era raro que Talita no hubiera vuelto de la farmacia. Cuando reapareció, con un aire de fantasma aterrada, la botella de caña estaba tan menoscabada que a Traveler casi no le importó verla o no verla, y charlaron con un rato de tantas cosas, mientras Talita desplegaba un camisón y diversas teorías, casi todas toleradas por Traveler que a esa altura tendía a la benevolencia. Después Talita se quedó dormida boca arriba, con un sueño intranquilo entrecortado por bruscos manotones y quejidos. Siempre era lo mismo, a Traveler le costaba dormirse cuando Talita estaba inquieta, pero apenas lo vencía el cansancio ella se despertaba y al minuto estaba completamente desvelada porque él protestaba o se retorcía en sueños, y así se pasaban la noche como en un sube y baja. Para peor la luz había quedado encendida y era complicadísimo alcanzar la llave, razón por la cual acabaron despertándose del todo y entonces Talita apagó la luz y se apretó un poco contra Traveler que sudaba y se retorcía.
-Horacio vio a la Maga esta noche -dijo Talita- La vio en el patio, hace dos horas, cunado vos estabas de guardia.
-Ah -dijo Traveler, tendiéndose de espaldas y buscando los cigarrillos sistema Braille. Agregó una frase confusa que salía de sus últimas lecturas.
-La Maga era yo -dijo Talita, apretándose más contra Traveler-. No sé si te das cuenta.
-Más bien sí.
-Alguna vez tenía que ocurrir. Lo que me asombra es que haya quedado tan sorprendido por la confusión.
-Oh, vos sabés, Horacio arma los líos y después los mira con el mismo aire de los cachorros cuando han hecho caca y se quedan contemplándola estupefactos.”
-Yo creo que ocurrió el mismo día que lo fuimos a buscar al puerto -dijo Talita-. No se puede explicar, porque ni siquiera me miró, y entre los dos me echaron como a un perro, con el gato abajo del brazo.
Traveler masculló algo ininteligible.
-Me confundió con la Maga- insistió Talita.
Traveler la oía hablar, aludir como todas las mujeres a la fatalidad, a la inevitable concatenación de las cosas, y hubiera preferido que se callara pero Talita se resistía afiebradamente, se apretaba contra él y se empecinaba en contar, en contarse y, naturalmente, en contarle. Traveler se dejó llevar.
-Primero vino el viejo con la paloma, y entonces bajamos al sótano. Horacio hablaba todo el tiempo del descenso, de esos huecos que lo preocupan. Estaba desesperado, Manú, daba miedo ver lo tranquilo que parecía, y entre tanto… Bajamos con el montacargas, y él fue a cerrar una de las heladeras, algo tan horrible.
-De manera que bajaste -dijo Traveler-. Está bueno.
-Era diferente -dijo Talita-. No era como bajar. Hablábamos, pero yo sentía como si Horacio estuviera desde otra parte, hablándole a otra, a una mujer ahogada, por ejemplo. Ahora se me ocurre eso, pero él todavía no había dicho que la Maga se había ahogado en el río.
-No se ahogó en lo más mínimo -dijo Traveler-. Me consta, aunque admito que no tengo la menor idea. Basta conocerlo a Horacio.
-Cree que está muerta, Manú, y al mismo tiempo la siente cerca y esta noche fui yo. Me dijo que también la había visto en el barco, y debajo del puente de la Avenida San Martín… No lo dice como si hablara de una alucinación, y tampoco pretende que lo creas. Lo dice, nomás, y es verdad, es algo que está ahí. Cuando cerró la heladera y yo tuve miedo y dije no sé qué, me empezó a mirar y era a la otra que miraba. Yo no soy el zombie de nadie, Manú, no quiero ser el zombie de nadie.
Traveler le pasó la mano por el pelo, pero Talita lo rechazó con impaciencia. Se había sentado en la cama y él la sentía temblar. Con ese calor, temblando. Le dijo que Horacio la había besado, y trató de explicar el beso y como no encontraba las palabras iba tocando a Traveler en la oscuridad, sus manos caían como trapos sobre su cara, sobre sus brazos, le resbalaban por el pecho, se apoyaban en sus rodillas, y de todo eso nacía como una explicación que Traveler era incapaz de rechazar, un contagio que venía desde más allá, desde alguna parte en lo hondo o en lo alto o en cualquier parte que no fuera esa noche y esa pieza, un contagio a través de Talita lo poseía a su vez, un balbuceo como un anuncio intraductible, la sospecha de que estaba delante de algo que podía ser un anuncio, pero la voz que lo traía estaba quebrada y cuando decía el anuncio lo decía en un idioma ininteligible, y sin embargo eso era lo único necesario ahí al alcance de la mano, reclamando el conocimiento y la aceptación, debatiéndose contra una pared esponjosa, de humo y de corcho, inasible y ofreciéndose, desnudo entre los brazos pero como de agua yéndose entre lágrimas.
“La dura costra mental”, alcanzó a pensar Traveler. Oía confusamente que el miedo, que Horacio, que el montacargas, que la paloma; un sistema comunicable volvía a entrar poco a poco en el oído. De manera que el pobre infeliz tenía miedo de que él lo matara, era para reírse.
-¿Te lo dijo realmente? Cuesta creerlo, vos sabés el orgullo que tiene.
-Es otra cosa -dijo Talita, quitándole el cigarrillo y chupando con una especie de avidez de cine mudo-. Yo creo que el miedo que siente es su último refugio, el barrote donde tiene las manos prendidas antes de tirarse. Está tan contento de tener miedo esta noche, yo sé que está contento.
-Eso -dijo Traveler, respirando como un verdadero yogui- no lo entendería la Cuca, podés estar segura. Y yo debo estar de lo más inteligente esta noche, porque lo del miedo alegre es medio duro de tragar, vieja.
Talita se corrió un poco en la cama y se apoyó contra Traveler. Sabía que estaba otra vez a su lado, que no se había ahogado, que él la estaba sosteniendo a flor de agua y que en el fondo era una lástima, una maravillosa lástima. Los dos sintieron en el mismo instante, y resbalaron el uno hacia el otro como para caer en ellos mismos, en la tierra común donde las palabras y las caricias y las bocas los envolvían como la circunferencia al círculo, esas metáforas tranquilizadoras, esa vieja tristeza satisfecha de volver a ser el de siempre, de continuar, de mantenerse a flote contra viento y marea, contra el llamado y la caída”
Marzo 9, 2012 | Por marmota | Claves: Carilda Oliver, Qué se lee en la madriguera?, Ricardo desde Brasil | # Enlace permanente
De la serie Qué se lee en la Madriguera por Ricardo desde Brasil
“Creo que debemos ver a Carilda …como una dádiva generosa de la Naturaleza.
Tiene que ver con la explosión de un volcán en cuya ladera al mismo tiempo…desabrocha una flor.
Estudia y llega a profesora, Bellas Artes , pintura y escultura; mas es con su poesía que gana fama internacional.
Vastamente laureada, marcó huella profunda por la sinceridad y la calidez con que exponía sus temas amorosos sin esquivar la sensualidad caribeña a la que sabe dar dimensión oceánica.
Sus textos son como ramas cargadas que al sabor del viento …desparraman sublimación lírica de flores o frutos de profundo erotismo caribeño .
Su espíritu transgresor escandalizó la época, por la elaboración de explosiones intimistas que se elevaban en giros libertarios.
Fue imposible que no fuera una figura sobresaliente en la poesía latinoamericana.
Protagonista de una vida intensa, que supo retratar sin pre-juicios ni temores en su fina literatura…nos dejó la imagen de una naturaleza sensitiva y sensual, personal y única…que nos saluda sonriente mientras nada graciosamente por el Mar de las Antillas .

Carilda Oliver

“¿A quién le doy tantas caricias que sobraron,
aquellas que olvidé ponerte sobre el pecho?”
Reseña biográfica
Poeta cubana nacida en Matanzas en 1924.
Estudió Derecho en la Universidad de La Habana ejerciendo la profesión en su ciudad natal, donde además
dictó cursos de dibujo, pintura y escultura.
Es una de las más sobresalientes poetisas de hispanoamérica, ganadora de importantes premios literarios:
Premio Nacional de Poesía en 1950, Primer Premio y Flor natural en el Certamen Nacional, ganadora delCertamen
Hispanoamericano organizado por el Ateneo Americano de Washington para conmemorar el tricentenario del
nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, Premio Nacional de Literatura en 1997 y Premio Internacional José de
Vasconcelos en el año 2002.
Entre sus obras se destacan: «Al sur de mi garganta» en 1949, «Memoria de la fiebre» en 1958, «Versos de amor»
en 1963, «La ceiba me dijo tú» en 1979, «Desaparece el polvo» en 1983, «Calzada de Tirry 81» en 1987, «Se me ha
perdido un hombre» en 1993 y «Libreta de la recién casada» en 1998. ©

Adiós
Adiós, locura de mis treinta años,
besado en julio bajo la luna llena
al tiempo de la herida y la azucena.
Adiós, mi venda de taparme daños.
Adiós, mi excusa, mi desorden bello,
mi alarma tierna, mi ignorante fruta:
estrella transitoria que se enluta,
esperanza de todo por mi cuello.
Adiós, muchacho de la cita corta;
adiós, pequeña ayuda de mi aorta,
tristísimo juguete violentado.
Adiós, verde placer, falso delito;
adiós, sin una queja, sin un grito.
Adiós, mi sueño nunca abandonado.

Carilda
Traigo el cabello rubio; de noche se me riza.
Beso la sed del agua, pinto el temblor del loto.
Guardo una cinta inútil y un abanico roto.
Encuentro ángeles sucios saliendo en la ceniza.
Cualquier música sube de pronto a mi garganta.
Soy casi una burguesa con un poco de suerte:
mirando para arriba el sol se me convierte
en una luz redonda y celestial que canta…
Uso la frente recta, color de leche pura,
y una esperanza grande, y un lápiz que me dura;
y tengo un novio triste, lejano como el mar.
En esta casa hay flores, y pájaros, y huevos,
y hasta una enciclopedia y dos vestidos nuevos;
y sin embargo, a veces… ¡qué ganas de llorar!

Me desordeno, amor, me desordeno…
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
_____________
Muchacho Muchacho loco: cuando me miras
solemnemente de arriba abajo
siento que arrancas tiras y tiras
de mi refajo.
Muchacho cuerdo: cuando me tocas
como al descuido la mano, a veces,
siento que creces
y que en la carne te sobran bocas.
Y yo: tan seria, tan formalita,
tan buena joven, tan señorita,
para ocultarte también mi sed
te hablo de libros que no leemos,
de cosas tristes, del mar con remos;
te digo, usted…
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