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El Evento

Por Anila Rin  / Twitter: @anilarin

Apenas habían terminado de ajustar la pantalla, ubicar el retroproyector y ultimar los detalles de las copas distribuidas estratégicamente sobre las mesas en el salón,  ya empezaban a llegar los primeros invitados; pero a mí  lo único que me importaba era el final de la reunión para poder presentar mi factura en la oficina del primer piso.

Hacía más de dos semanas que venía escuchando a los dueños de la concesionaria, que entusiasmados con la inauguración, pedían detalles imposibles de implementar, pero yo, aún sabiendo que iba a resolver las cosas a mi manera, es decir de la forma más práctica posible logrando una reunión correcta, donde al final se olvidaran de sus delirantes pedidos y me terminaran felicitando por algo que a mi me resulta de lo más cotidiano, los escuchaba con real atención.

No es que no me preocupara el éxito del evento. Todo lo contrario. Me aseguraba personalmente de supervisar hasta el último detalle. Pero la práctica me había enseñado a no desesperar si al principio me pedían por ejemplo, que descendiera un helicóptero  en el medio del salón con una estrella de rock arriba, porque cuando veían los números que yo inflaba en exceso, por si acaso estaban locos y decidieran pagarlo complicándome la vida, cosa que por suerte casi nunca ocurría, se excusaban enseguida y no seguían insistiendo con el tema.

Como yo estaba segura de mi gente, dado que tenían terror de que no  los vuelva a contratar en caso de que algo saliera mal, una vez que empezaban a llegar los invitados, me quedaba paradita por ahí atrás, simulando con mi rostro interés y atención, pero en realidad, me divertía observando la danza que se producía entre los invitados, los dueños del lugar, los del marketing que venían de Bs. As,  y esos otros invitados que  se repetían en muchas de las reuniones que me tocó organizar y que  nunca supe bien como llegaban, quién los convocaba o  si eran extras. Yo no los tenía pactados. Aparecían sonrientes, impecablemente vestidos, lustrosos; saludaban a todo el mundo y eran los que más comían y bebían, aunque dudo que alguna vez hayan concretado alguna operación. Tenían más pinta de colados que de posibles clientes. Eso sí, aparecían siempre en “TOP TV”, un programa que sale los sábados a la noche y que muestra los acontecimientos  comerciales más importantes de la ciudad. En la tele se ve todo perfecto. ¡ Hasta los sojeros salen lindos! Esos, los sojeros, son los que se ubican casi siempre, en alguna esquina arrinconada del salón en pequeños grupos de dos o tres. Generalmente, un tanto excedidos de peso y sin llegar a desprolijos llevan puestas camisas, que en ocasiones parecen estar a punto de explotar y en esa abertura que queda entre botón y botón,  hasta se puede ver un pedacito de abdomen blanco con algunos pelitos queriéndose escapar. Un detalle que de frente no se percibe, pero estando de lateral se puede ver en todo su esplendor. Justamente para esos caballeros, es que se hace todo el evento porque son los únicos que pueden concretar la compra de vehículos tan costosos como los que vende esta concesionaria. Pero los del marketing,  que sufren de miopía no los ven; les pasan por al lado con sus zapatos de suela que retumban en el piso brillante haciendo un ruido espantoso, que de no ser por el saxofonista, que contraté por una ganga, y que tiene a todos embelesados, dado que lo obligué a atarse el pelo y a peinarse con gel, con lo cual creen que están frente a un músico de elite. Suena bien sí, es cierto, por eso a Ricardito lo tengo fijo, aunque hay que andar atrás de él con el tema de la pilcha. Una vez me apareció con unos jeans rotos y en camiseta, justo en el salón de Marta Cura. Por suerte el traje de uno de mis asistentes le quedaba bien, así que lo hice cambiar y a mi asistente lo mandé a cuidar autos a la puerta para que se haga  unos mangos extras. Yo no lo necesitaba en el salón, pero lo llevé porque lo había incluido en el presupuesto.

La rutina se desarrolló con normalidad. Todo de acuerdo a lo planeado. Primero desfilaron los canapés, las copas de champagne, que iban y venían al compás del brillo de los relojes. La presentación de los del marketing, con algunos gráficos que nadie comprendió, pero que  todos aplaudieron ni bien se  hizo una pausa y así dieron por finalizada la misma. Las rubias de siempre acompañando a los señores, Ricardito con el saxo, el pianista con la intérprete, que les dio el gusto a casi todos, el mago, que se lució con sus trucos de salón, todos quedaron encantados con su actuación. las recepcionistas todas parejitas, de la misma estatura, flaquitas y al final el brindis y las palabras de agradecimiento. Ahí es cuando yo empiezo a actuar de nuevo y me salgo de mi trance observatorio, para aplaudir con euforia,  mimetizándome  entre las otras rubias. Luego, las promotoras ya saben que con sutileza tienen que  empujar a los invitados a salir para el show final de fuegos artificiales. Ese es el momento en el cual aprovecho para ir al baño, porque a esa altura ya no aguanto más.  Al rato desde adentro, ¡los veo irse por fin!.

Luego, entra el dueño, ya con la corbata floja, junto con los del marketing  y algunos íntimos; me levanta el pulgar en señal de que todo salió bien y yo sonrío simulando alivio, pues  ya sabía  de antemano que todo iba a ser un éxito, (parte de mi trabajo es parecer siempre preocupada). La señal, me habilita implícitamente a subir al primer piso para dejar la factura y retirar el cheque.

Bajo las escaleras y le doy libertad a mi gente para que se retire. Todos me saludan y se van, saben que el lunes arreglamos. Al único que le pago de mi bolsillo en el momento es a Ricardito, pero bueno, eso ya estaba pactado.

Soñar no cuesta nada, sólo tiempo…

¡Soñar no cuesta nada, sólo tiempo!

Inspirado en la canción: ” Anoche soñe contigo” de Kevin Johansen

Por Anila Rin ( @anilarin) Ilustración: Manuel Abal

Casa estilo inglés

Ella llegó a un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires, donde vivían alrededor de dos mil habitantes. Lo primero que vio fue un bar con gente amigable sentada afuera. Allí se juntaban los lugareños a tomar algo y comentar las cosas que pasaban. Pero en Domselaar, casi nunca sucedía nada.

Todos la miraron preguntándose quién sería esa chica, que por supuesto no era del  pueblo ni de la zona.

_Tal vez es alguien que se perdió

_Tal vez nos viene a vender algo.

_ Tal vez es una hechicera.

_ Tal vez sólo esta de paso por aquí.

Lo primero que le salió a Ana, fue preguntar por el kiosco de Fabio.

_ Aquí no vive ningún Fabio que tenga un kiosco.

No puede ser, Fabio tenía un kiosco. Y el es amigo de Kevin, la persona que vine a buscar.

_ Kevin… Kevin Viti? Preguntó Zunny una de las chicas que estaba en el bar.

_ No sé, yo no recuerdo el apellido de Kevin, pero él me dijo que vivía acá.

Kevin Viti y Ana Busket se conocieron en el viaje de egresados. Se dieron el primer beso a orillas del lago Nahuel Huapi, rodeados de tulipanes que florecen en primavera.

Casualmente sus agencias de viajes habían elegido el mismo hotel. Así que Ana se maquillaba hasta para bajar a desayunar porque sabía que Kevin estaría ahí.

Los días que no tenían excursiones caminaban por las callecitas de Bariloche descubriendo cada rincón de la ciudad y tomando fotografías que luego servirían de testimonio, de que aquello no fue un sueño.

El viaje de egresados llegó a su fin. No querían despertarse. Todo era mágico. Siempre estaba todo bien. No sabían si era amor. A esa edad, no sabían todavía que era el amor.

Se despidieron prometiéndose, como lo hacen todos, que algún día volverían a encontrarse.

Ella lloró durante el viaje de regreso. Tenía miedo de perderlo.

Cuando llegó a su pueblo, tuvo que enfrentar a su novio y terminar la relación.

Al poco tiempo Kevin le envío una carta en la que le avisaba que iría a visitarla.

Llegó una calurosa mañana de enero, junto a Fabio, un amigo que lo acompañó. Ella no podía creer que él estaba en su casa.

Cada cosa que decían o hacían era motivo de risas.

Kevin y Ana, sabían que era la última vez. Es que ellos nunca creyeron en el amor. Ellos estaban de paso por la vida sólo para divertirse un rato juntos.

Kevin se fue. Ana lloró. Y Kevin a los quince días regresó.

Y allí estaban otra vez deleitando a todos con su alegría de vivir. Aunque ellos no lo advertían, adonde iban eran observados, eran envidiados. En ese momento no podían saber que estaban construyendo una historia que más adelante los volvería a unir.

Nunca rotularon nada. No eran novios. No eran amantes. No eran amigos. Simplemente : eran.

Cuando llegó el momento en que Kevin debía regresar, se despidieron sabiendo que esta, era la última vez. Los dos tenían que madurar, crecer, volar. (¿ porque no podían seguir jugando un rato más?)

El tren dio la señal de despedida con una larga bocina. Él la saludó colgado desde la escalerita. Ella se quedó parada viéndolo partir. Cuando el tren desapareció, lloró  varios días seguidos, hasta que se quedó sin lágrimas. Luego guardó en una cajita de recuerdos todos los momentos vividos. Años más tarde, cada vez que se sentía sola o triste, la abría un ratito y eso la ayudaba a volver a sonreír.

Veinte años después ( en el bar, en Domselaar)

Los chicos se miraron entre sí y Denis preguntó:

_¿ Cómo es el chico que estas buscando?

_ Es rubio, tiene el pelo largo, los ojos claros y siempre esta muy alegre.

_ Es Kevin Viti.  Aseguró Cristian.

_ Kevin Viti vive en la otra cuadra en una casa de madera blanca de estilo inglés… terminó de decir Zunny cuando Ana ya no estaba escuchándola.

Ana, corrió hasta la puerta de la casa y en el hall de entrada había un chico rubio, de unos catorce años de edad.

_ Vive Kevin Viti aquí?

El chico no  contestó y llamó a Kevin a los gritos

_¡Kevin !  ¡Kevin!

Kevin apareció todo transpirado, tenía el pelo pegado al rostro.

Ana lo miró a los ojos con mil preguntas, pero sólo le dijo:

¿ Amigos?

Kevin, asintió con la cabeza. La abrazó. Parecía que la estaba esperando.

En ese abrazo, se dijeron todo.

Después salieron a caminar contándose sus vidas. Entre ellos estaba todo bien.  Y nunca más se volvieron a separar.

Ana Busket, tenía una entrevista a las nueve. Cuando sonó el despertador, ya no era la misma. Sonrío y tuvo la certeza que en algún lugar Kevin la estaba esperando. El tiempo no es nada…sólo tiempo.

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COMPROMETIDA( una historia de amor)

COMPROMETIDA

Si bien era previsible el final del libro, las últimas páginas me atraparon tanto que me quedé hasta las tres de la mañana leyendo hasta terminarlo.

Comprometida es la continuación de Comer, Rezar, Amar. Liz cuenta en este nuevo libro la historia de cómo decidió apostar de nuevo al amor y casarse en segundas nupcias con el brasileño Felipe, que conoció en Bali, Indonesia.

Pero antes de dar el “Sí”. Liz decide investigar  muy seriamente de que se trata el matrimonio. Para esto, habla con su madre, recuerda anécdotas y consejos de su abuela. Y habla con mujeres y hombres que encuentra por el camino en su largo viaje por Asia. Además lee infinidades de libros sobre matrimonio. Entre otras historias y anécdotas que cuenta con la maravillosa simpatía que la caracteriza hay una en particular que me pareció encantadora:

“En el barrio de Trastvere ( Roma), se mantiene la costumbre de que si un chico quiere casarse con una chica, debe cantarle una serenata bajo su ventana.

La canción sirve para pedirla la mano a vista de todos. El llega con su grupo de amigos y varias guitarras y le canta una canción que dice así:

¡ Roma, nun fa´la stupida stasera ! ( ¡ Roma no seas estúpida esta noche!). Resulta que el joven no le canta directamente a su amada, porque no se atreve. Por eso dirige la canción a la ciudad entera de Roma, y lo que pide con todo su corazón es que la ciudad lo ayude a convencer a este mujer de que se case con él.

¡Roma no seas estúpida esta noche, ayúdame! Llévate las nubes para que la luna sólo se vea desde aquí. Haz brillar tus estrellas más relucientes. Sopla maldito viento del oeste. Embriáganos con tu aroma. Haz que parezca primavera…

Cuando comienzan los primeros acordes, los hombres del barrio salen por los balcones y lo “ ayudan” al chico a cantar con todas sus fuerzas!

Entonces la chica, al escuchar el coro que se formó sale por la ventana. A ella le corresponde cantar otra parte de la canción, en la que le ruega a Roma que la ayude. Pero lo que pide es algo completamente distinto: quiere que le de fuerzas para rechazar al hombre que la corteja. Y dice:

¡Roma no seas estúpida esta noche! ¡Cubre la luna con un velo de nubes! ¡ Oculta tus estrellas mas relucientes! ¡ No soples, maldito viento del oeste! ¡ Llévate tu aroma de primavera! ¡ Ayúdame a resistir!

Y Ahí salen las mujeres del barrio a sus balcones y cantan a coro  con la chica ¡ Roma, ayúdala a resistir!

Se crea un duelo tan apasionado de voces masculinas y femeninas que parecen haber olvidado que se trata de un juego. Desde el principio de la serenata todos saben el final de la escena: Si ella se acerca a la ventana y mira al chico de la serenata, se sabe que acepto la propuesta de boda. Ella al asumir su papel en la canción, demuestra también el amor que siente por él, pero debe demostrar que tiene orgullo y  “ hacerse rogar” .

Va a hacer falta toda la pasión del joven enamorado, toda la belleza épica de Roma, todo el brillo de las estrellas, toda la seducción de la luna llena y todo el aroma del viento del oeste para que la chica diga Sí.”

Busqué en Google la ceremonia de la serenata en la calle pero no la conseguí. Pero esta representación teatral es preciosa! Véanla!

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Confesión truncada

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Araujo no lograba concentrarse en la crónica que debía entregar antes de la segunda edición del día siguiente. Una y otra vez le venían a la cabeza las imágenes del cuchillo ensangrentado en las  manos de  Corti, su amigo y compañero de trabajo desde hacia más de 30 años. Repasó  la escena minuciosamente y no tuvo dudas: él había sido el asesino.

A medida que los redactores  entregaban sus trabajos y  se retiraban agotados de otra larga jornada, el recinto se fue vaciando.  Era casi media noche, sólo quedaban en la sala él  y Corti,  quién no sacaba los ojos de la pantalla. A veces movía la cabeza asintiendo, otras parecía que dudaba, pero luego continuaba escribiendo sin percatarse de que estaba siendo observado.

A Araujo le pareció que era el mejor momento para abordarlo y revelarle que sabía que él era el asesino. Pero, ¿qué le diría? ¿cómo se lo diría? A fin de cuentas, él sólo había visto el cuchillo ensangrentado, las manos, el puño en la camisa, no había visto nada más. Aún así no le quedaban dudas, Corti era el asesino. Y él sin proponérselo se había transformado en su testigo oculto, lo cual lo convertía en cómplice, a no ser que denunciara a su amigo y confesara todo ante la policía. Pensaba hacerlo, pero primero debía hablar con Corti, pues a pesar de que era el homicida habían sido muchos los años de amistad y compañerismo.

Estaba a punto de levantarse de la silla cuando Corti se le adelantó y lo invitó a tomar un café en el bar de la esquina para despejarse un poco. Salieron por la puerta de servicio. El guardia los vio irse. Araujo creía ver cierta tensión en el rostro de su amigo. Fueron caminando sin hablar. Llegaron al bar y pidieron una copa. Luego conversaron distendidos. Pasaron casi dos horas hasta que Corti dijo que debía volver y terminar el informe. Araujo asintió y volvieron charlando, sin darse cuenta que el guardia que los había despedido no era el mismo. Se sentaron y siguieron trabajando, cada uno en su escritorio.

Corti terminó, se despidió y se retiro cargando su bolso de mano. Bolso donde probablemente estaría oculto el cuchillo, pensó Araujo quien también se retiro detrás de él.

Esa madrugada sonó su celular y alguien  le dio  la trágica noticia de que Corti había sido asesinado. Colgó el teléfono y se sentó en la cama. Repasó una vez más las imágenes en su mente, las manos, la sangre en el cuchillo, la sombra, el puño de la camisa cuadrillé. Sí, había sido Corti el asesino. No le quedaban dudas.

Ahora Araujo se sabía cómplice del asesinato de la víctima de Corti y se sentía culpable  de no haber hablado con su amigo la noche anterior. Tal vez, si le hubiera confesado que lo vio con el cuchillo las cosas hubiesen sido distintas. ¿Y si se había equivocado?  ¿Cómo saberlo?

Compungido, se preparó café y se dispuso a vestirse para ir al velatorio. Antes recordó que debía pasar por la redacción, pues tenía que entregar su informe para que sea publicado en la segunda edición del día.

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Waslala (un lugar en el mundo)

“ Era una lástima saber que cuando se fuera no podría llevarse el río anudado en la garganta como una estola de agua. Le era difícil imaginar la vida sin aquel caudal cuya tumultuosidad o mansedumbre marcaba las estaciones, el decurso del tiempo.”

( primer párrafo de Waslala)

Waslala

Waslala es un lugar hermoso para vivir, casi idílico, perfecto. Se encuentra ubicado en algún lugar en el mundo que tendrán que descubrir por si solos. Podría ser quizás que este en Nicaragua, dado que su creadora es de allí. Descubrí a Gioconda Belli, hace muy poco. Me encanta ir a la librería y quedarme un buen rato investigando, leyendo tapas y contratapas hasta encontrar un libro que me seduzca, y que intuya que su lectura me va a emocionar, elevar, que me voy a contactar con su autor a través de su narración. Que voy a querer luego leer más obras de su autoría. ( todo eso pienso antes de decidir la compra de un libro, ya no compro más por impulso, lo pienso bien…la verdad es que están muy caros y no puedo tirar dinero en obras que no valgan a pena)

Melisandra, es la protagonista de esta historia, y encontré en ella algunos puntos en común con mis socias “escribidoras” del blog Las peores reloaded. Melisandra como Ale Sweet, disfruta casi sin permiso, de los placeres carnales. Y por otro lado sueña como Gloria, con un mundo mejor para todos…( es eso una utopía?) Mientras leía pensaba también que este libro fue escrito especialmente para Any. Sí…Any… ella no lo sabe, pero yo estoy segura que Gioconda pensó en ella cuando escribió esta novela. Any… allá va.. espéralo en la puerta “del corredor de los vientos”. Gioconda, dice que todas las personas del mundo, incluido nosotros mismos, alguna vez encontraremos Waslala, y la perderemos. Es verdad yo estuve allí una vez y la perdí. Pero voy a seguir adelante, buscando hasta volver a encontrarla. Waslala no es un sueño. ¡No! Waslala esta ahí… es real. Sólo tenemos que encontrar el camino y dejarnos llevar. El viento corre a favor nuestro. Yo se.

Otro libro de la autora que recomiendo leer: Sofía de los presagios.

Anila Rin / @anilarin

El País de las Mujeres (no sería mala idea no?)

De la Serie: Qué se lee en la Madriguera por Anilarin

La verdad que no sería mala idea que a los violadores los metan en jaulas y los exhiban con un cartel en la frente en plena Plaza de Mayo, no ? Yo pienso que no estaría mal.
Y si mandamos a los hombres dejar sus puestos de trabajo por un período de por ejemplo seis meses a que se ocupen de las tareas de la casa: limpiar, cocinar, atender a los chicos, planchar! ¿ Uds. creen que se lo bancarían? Me refiero a los hombres Argentinos?
Los hombres de Faguas, un pequeño país latinoamericano corrieron con esa suerte bajo el mandato presidencial de Viviana Sansón y por más protestas que hicieron no les quedó otra y muchos (no todos lo admitieron) se dieron cuenta de lo difícil que es el trabajo de llevar una casa adelante.
Es posible que un gobierno compuesto sólo por mujeres puedan gobernar un país en forma exitosa? Las EROTICAS, no dudaron un minuto cuando en una charla informal de amigas surgió la idea de crear un partido. Así nació el PIE ( Partido de la Izquierda Erótica) Una vez en el poder “barrieron” “lavaron” “limpiaron el país” (sucio principalmente por la corrupción)
Paso a paso…¡Las Mujeres al Poder!

el país de las mujeres- artística

Una novela que no escapa al estilo comprometido que tiene Gioconda Belli de contar historias, que a pesar de los “condimentos”, no se alejan de los hechos que suceden en la realidad.
Entrevista a Gioconda Belli sobre el lanzamiento de este libro: AQUÍ
El País de las Mujeres gana el Premio Hispanoamericanos de Novela
“ La otra orilla 2010”

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¡ Viva Perón!

Historias mínimas alrededor de una palmera:

Hoy ¡ Viva Perón!

Otra de las veces en que la palmera fue la protagonista, fue aquella vez cuando las gurisas tallaron sobre ella en grande ¡ Viva Perón!

El tío era peronista, pero para la época en que las gurisas eran adolescentes, estaba el régimen del proceso militar y cualquier persona con ideologías políticas era tildada de revolucionaria.

Las gurisas  tenían catorce, quince años, y no tenían idea de lo que se estaba viviendo.

Un día llega el tío de trabajar, preocupado por la situación. Se hablaba de mucha gente desaparecida, y no era sólo en Buenos Aires, si no en todo el país. Cuando entra a su casa por el patio del costado y ve la palmera  tallada con  la leyenda ¡Viva Perón!

Las gurisas habían sido las autoras del hecho, sin sospechar, ni  entender el verdadero significado. Ellas escuchaban hablar de Perón, y no sabían que estaba prohibido expresarse publicamente  o que podía traerles graves consecuencias.

El tío se enojó mucho, casi las mata a cintarazos y sermones, pasaron años para que las gurisas comprendieran la gravedad del asunto. Decí que la palmera estaba el el patio, atrás de la casa y de afuera no se veía, si no , otra sería la historia…

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Serie El deseo de una marmota: DESEO AIRE PURO PARA MONTE CASEROS por Anila Rindlisbacher

En la siguiente serie, las marmotas utilizaremos como consigna la palabra deseo. Deseo: (del latín desidĭum) Movimiento afectivo hacia algo que se apetece. Real Academia Española dixit.

Teniendo en cuenta que UN DESEO PUEDE SER UNA PROVOCACION AL UNIVERSO, UNA ORDEN, UNA PLEGARIA, UN MANDATO, nos disponemos a “jugar”:

NO AL OLOR DE ALUR/ DESEO AIRE PURO PARA MONTE CASEROS

estampilla

CARTA A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN GENERAL

Nuestra ciudad viene soportando desde hace mucho tiempo los olores nauseabundos producto de la vinaza de la elaboración de etanol de la fábrica ALUR instalada en la vecina orilla, Bella Unión, Uruguay. El aire que se respira está inundado de ácidos sulfurosos. (ácidos tóxicos que producen serias enfermedades)

Los pescadores nos cuentan que encuentran peces muertos en el río. Los chicos que sufren de asma, han incrementado sus síntomas. y hay muchos casos de cáncer que aparecieron justo en este último año, lo que nos alerta más aún.

La empresa ALUR dice que ” implementa una línea de trabajo de efluente cero; que no tienen emisiones de cenizas y no envían residuos contaminantes a los cursos de agua”

LEER LINK

¿ Entonces como se explica lo que los habitantes de Monte Caseros estamos sufriendo? Los olores se sienten también en la propia ciudad de Bella Unión, Uruguay, donde está instalada la fábrica y en la ciudad brasilera Barra del Quarai –

Breve Reseña de Monte Caseros

Monte Caseros está ubicada al sur de la Provincia de Corrientes, cabecera del departamento homónimo. Dista 571 km de Buenos Aires la capital federal del país y 396 km de la capital de la provincia y cuenta con alrededor de 30.000 habitantes.

Frente a la ciudad argentina de Monte Caseros se encuentra Bella Unión, (ciudad del departamento de Artigas,Uruguay) y al noreste la localidad brasileña, desde 1852, de Barra do Quaraí (Barra del Cuareim).

Estas tres ciudades forman una triple frontera. ( LAS TRES ESTÁN SUFRIENDO EL MISMI PROBLEMA DE CONTAMINACIÓN)

Así es la costanera de Monte Caseros:

Nuestro Patrimonio esta formado por tres grandes pilares:

Las costas del río Uruguay: donde todos los veranos disfrutamos de la playa y en los inviernos de la vista paradisíaca que nos ofrece el río.

Los Carnavales: Monte Caseros en carnavales se convierte en una fiesta, no sólo para los casereños, si no que recibimos a muchísimo turismo que además disfruta también del río.

Nuestra gente: Monte Caseros es un pueblo UNIDO. SOLIDARIO. COMPROMETIDO que por sobre todas las cosas DEFIENDE el medio ambiente.

NO NOS DEJEN SOLOS!!! necesitamos que se sepa lo que está pasando. Vengan con vuestras cámaras y  comprueben Uds. mismo. Lamentablemente Monte Caseros dejó de ser “ La magia de un lugar” slogan por el cual somos conocidos.

LOS ESTAMOS ESPERANDO ! GRACIAS!!!

Atte

Anila Rindlisbacher ( hija de Monte Caseros)

Historias mínimas alrededor de una palmera by Anila Rin

la palmera

Hoy:  ¡No se vaya a enojar Don Negro!

A la tía nunca le faltaban motivos por los cuales afligirse,  la Mirita, su hija más chica sufría de asma, y la Silvia y la Gati no conseguían novio estable y no dejaban de volver tarde del boliche, cosa que ponía los nervios de punta a la tía, porque el tío se enojaba y ¡ cómo!

El tío las dejaba salir a bailar pero siempre con la condición de que regresarán temprano y les daba un horario determinado. Las gurisas, nunca le hicieron caso, salían y se quedaban de juerga hasta el amanecer aún sabiendo las graves consecuencias que les esperaba a la vuelta.

Una vez, llegaron a eso de las seis de la mañana entre  risas y arrumacos con sus candidatos olvidando por completo que el tío las estaría esperando enojado en la puerta.

El tío era un hombre ubicado. Sin inmutarse y con mucha educación saludo y agradeció a los pretendientes. _Gracias muchachos. Y ellos  conociendo su temperamento, le recomendaron en tono conciliador:_ ¡No se vaya a enojar Don Negro con las gurisas!  _ No querido, como me voy a enojar… vayan tranquilos…

Pero ni bien sonó el motor de arranque del auto les dijo entre dientes, simulando una sonrisa : _rrrajen para adentro ya mismo …

Las gurisas salieron corriendo y él atrás de ellas, persiguiéndolas con el cinto alrededor de la palmera del patio del fondo, el Casco ladraba y corría en medio de la confusión, las gurisas se esquivaban entre las ramas que colgaban hasta el piso mientras iban perdiendo los aros, los suecos, las polleras hasta que la Silvia que era más rápida se escapaca y corría hasta la cocina. Pero la Gati casi siempre quedaba atrapaba y era la que recibía  unos cintarazos por las piernas y después tenúa que escuchar las amenazas de que nunca más las iba a dejar salir…

Cada tanto el enojo del tío daba resultado. La madrugada del domingo siguiente, llegaron puntuales las dos, a las tres.