Anónimo Guaraní, Ricardo desde Brasil
Anónimo Guaraní
Ricardo desde Brasil
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Anónimo Guaraní
Ricardo desde Brasil
No necesito que me presentes en sociedad
No necesito ser tu acompañante en las fiestas
Ni siquiera me interesa que presumas ante la gente
Lo perfecta que es nuestra relación
Todo lo que quiero es saber que vas a seguir ahí
El día que la vida me ponga de rodillas
Ya tengo bastante recorrido hecho
Siempre con mi cruz a cuestas
Este es un mundo herido y depredador
Y mi disfraz ya no cubre del todo
Mi sensibilidad
Aquellos fueron momentos fabulosos
De risas espontáneas y a flor de piel
Descansando sobre lo bien que me iba
Van a estar dentro mío para siempre
Pero no los necesito si la dulzura de tu mirada
Y tu cálida compañía no van a seguir
El día que me cambie la suerte
Aquellos fueron momentos fabulosos
De compartir aquellas cosas
Resaltando todo lo que mejor me salía
Van a estar dentro mío para siempre
Pero no me sirven de nada si no vas a estar ahí
El día que me sienta vencido por la adversidad
Y la angustia se vuelva parte de mí
Va a ser sencillo encontrar quien me quiera
En las buenas
Todo lo que quiero es saber que vas a seguir ahí
Cuando me sienta perdido y ya no pueda ser yo
Cuando llegue el día en que finalmente queden
Expuestas todas mis debilidades
Todo lo que quiero es saber que vas a seguir ahí
El día que finalmente la vida me ponga de rodillas
Crecí escuchando que quien mucho abarca poco aprieta. Que tenia que enfocarme en algo, una única cosa. Una sola meta un solo objetivo. Pero nunca pude. No hay nada que ame en la vida… porque lo que amo es la vida. Y la vida no puedo acotarla a una sola cosa. A una sola pasión. Necesito todas y cada una de las cosas que hago. Como necesito alimentarme con distintos nutrientes. Necesito saber que soy capaz de dar vida, al plantar una sola semillita, y cuidarla y nutrirla hasta verla convertirse en un frondoso árbol o una florida planta. Necesito saber que formo parte de la formación académica de un futuro profesional o brindar recreos al prestar un libro. Necesito sentir que soy mama y esposa, preparando una rica comida o creando un ambiente ordenado y limpio. Necesito sentir las cosquillas y la anticipación al elegir un hilado, la impaciencia al ir tejiéndolo y el orgullo al lucirlo. Necesito sentir la magia de conmover a alguien a través de lo que escribo, de lo que interpreto. Necesito sentir el poder de la creación. Necesito sentir para vivir. Esa es mi manera de sentir la vida… soy un prisma de mí nacen muchas luces. Tal vez no sean las más fuertes ni las más luminosas, pero cada una es única, cada una tiene calidez, cada una me define. Asi es mi vida… un prisma…
.
Recojo tus restos
transformados en puñales.
Trepan por mi espalda, por mi muro,
dejando una huella carmín.
Pequeños tentáculos marcan tu agonía.
Y mi razón.
Dejando solo el desconcierto
en mi ser ávido de respuestas
y de olvido.
.

Cla9
17.5.12
.

Yo soy esta que se sienta al sol y piensa en moda, en la guerra y la paz, en los delfines. La misma que se mantendrá firme en sus trece y que no pedirá ni perdón, ni permiso.
Nadie podrá decir que me senté en su silla pero, desde ahora, yo ocupo la mía. El cielo es enorme y la tierra también, todos tenemos un sitio.
Algún día moriré, como todos. Pero, hoy, escribiré mi prosa, encenderé mis velas, cortaré mis rosas y dormiré profundamente, abrazada a mis gatos.
Mañana, seguramente será mejor, Dios me lo debe…
Autor: Gloria Llopiz

Si bien era previsible el final del libro, las últimas páginas me atraparon tanto que me quedé hasta las tres de la mañana leyendo hasta terminarlo.
Comprometida es la continuación de Comer, Rezar, Amar. Liz cuenta en este nuevo libro la historia de cómo decidió apostar de nuevo al amor y casarse en segundas nupcias con el brasileño Felipe, que conoció en Bali, Indonesia.
Pero antes de dar el “Sí”. Liz decide investigar muy seriamente de que se trata el matrimonio. Para esto, habla con su madre, recuerda anécdotas y consejos de su abuela. Y habla con mujeres y hombres que encuentra por el camino en su largo viaje por Asia. Además lee infinidades de libros sobre matrimonio. Entre otras historias y anécdotas que cuenta con la maravillosa simpatía que la caracteriza hay una en particular que me pareció encantadora:
“En el barrio de Trastvere ( Roma), se mantiene la costumbre de que si un chico quiere casarse con una chica, debe cantarle una serenata bajo su ventana.
La canción sirve para pedirla la mano a vista de todos. El llega con su grupo de amigos y varias guitarras y le canta una canción que dice así:
¡ Roma, nun fa´la stupida stasera ! ( ¡ Roma no seas estúpida esta noche!). Resulta que el joven no le canta directamente a su amada, porque no se atreve. Por eso dirige la canción a la ciudad entera de Roma, y lo que pide con todo su corazón es que la ciudad lo ayude a convencer a este mujer de que se case con él.
¡Roma no seas estúpida esta noche, ayúdame! Llévate las nubes para que la luna sólo se vea desde aquí. Haz brillar tus estrellas más relucientes. Sopla maldito viento del oeste. Embriáganos con tu aroma. Haz que parezca primavera…
Cuando comienzan los primeros acordes, los hombres del barrio salen por los balcones y lo “ ayudan” al chico a cantar con todas sus fuerzas!
Entonces la chica, al escuchar el coro que se formó sale por la ventana. A ella le corresponde cantar otra parte de la canción, en la que le ruega a Roma que la ayude. Pero lo que pide es algo completamente distinto: quiere que le de fuerzas para rechazar al hombre que la corteja. Y dice:
¡Roma no seas estúpida esta noche! ¡Cubre la luna con un velo de nubes! ¡ Oculta tus estrellas mas relucientes! ¡ No soples, maldito viento del oeste! ¡ Llévate tu aroma de primavera! ¡ Ayúdame a resistir!
Y Ahí salen las mujeres del barrio a sus balcones y cantan a coro con la chica ¡ Roma, ayúdala a resistir!
Se crea un duelo tan apasionado de voces masculinas y femeninas que parecen haber olvidado que se trata de un juego. Desde el principio de la serenata todos saben el final de la escena: Si ella se acerca a la ventana y mira al chico de la serenata, se sabe que acepto la propuesta de boda. Ella al asumir su papel en la canción, demuestra también el amor que siente por él, pero debe demostrar que tiene orgullo y “ hacerse rogar” .
Va a hacer falta toda la pasión del joven enamorado, toda la belleza épica de Roma, todo el brillo de las estrellas, toda la seducción de la luna llena y todo el aroma del viento del oeste para que la chica diga Sí.”
Busqué en Google la ceremonia de la serenata en la calle pero no la conseguí. Pero esta representación teatral es preciosa! Véanla!
Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado:
«El perfume del clavo, / el color de la canela / yo vine de lejos / vine a ver a Gabriela», dice la letra de una tonada de la región cacaotera brasileña. Gabriela, una hermosa mulata analfabeta, huyendo del campo y de la miseria en busca de una vida mejor, se traslada a Ilhéus. Una urbe del Estado brasileño de Bahía, transformada súbitamente por la riqueza del cacao en aquel 1925, «cuando florecían los cultivos en las tierras abonadas con cadáveres y sangre y se multiplicaban las fortunas, cuando el progreso se establecía transformando la fisonomía de la ciudad». Gabriela entabla relación con Nacib, un pintoresco comerciante de origen árabe, soltero empedernido, que guarda los atributos del buen fenicio. El amor desenfrenado entre la sensual Gabriela y el pragmático Nacib se entrelaza con las vivencias de las hermanas Reis y del sempiternamente enamorado profesor Josué. Un cúmulo de pasiones humanas en un abigarrado marco rebosante de sensualidad y colorido, que tiene por trasfondo la lucha encarnizada entre el «coronel» Raimundo Bastos y Mundinho Falçao, la tradición y la modernidad.
Gabriela, clavo y canela, a través del eje central de una sencilla y divertida historia de amor, constituye una crónica del Ilhéus de principios del siglo xx, centro de la zona cacaotera brasileña, en la que se libró una violenta lucha por la conquista de la tierra y la defensa de la dignidad humana entre el campesinado y los «coroneles», los despóticos dueños de las plantaciones, obligados a ceder, no sin resistencia, ante el avance del progreso.
Publicada en 1958, Gabriela, clavo y canela representa el punto de inflexión de Jorge Amado, el paso a una narrativa más ambiciosa y abierta que, sin renunciar al compromiso político de su obra anterior, da entrada al pleno disfrute de un vitalismo y una sensualidad profundamente ligados a la cultura y a las costumbres brasileñas, al vitalismo de su Bahía natal.

Jorge Amado nació el 10 de agosto de 1912 en la hacienda Auricídia lugar en donde se en donde se cultivaba cacao. La hacienda estaba ubicada en Ferradas, municipio de Itabuna, estado de Bahía (Brasil).
En el año 1913 su familia se trasladó a la población de Ilhéus, en donde Jorge comenzó sus estudios. Con posterioridad se mudó a Salvador de Bahía, allí estudió y allí inició sus actividades literarias fundó junto a Pinheiro Viegas la “Academia De Los Rebeldes”, conjunto de jóvenes escritores brasileños.
Colaboró con varios periódicos y revistas, como “A Luva” o “Diario De Bahia”. Sus conexiones con Bahía, con su pueblo y sus costumbres, fueron el cimiento principal de todos sus trabajos literarios.
A finales de los años 20 se trasladó a Río de Janeiro, en donde estudió Derecho y en donde dirigió la revista “Don Casmurro”.
En 1931 publicó su primer libro, al que tituló “El País Del Carnaval” (1931).
Jorge Amado políticamente se ubicó en el comunismo lo que lo llevó en 1935 a estar fue detenido y encarcelado por orden del presidente Getulio Vargas.
Tras vivir exiliado desde 1941 en Argentina y Uruguay, fue elegido diputado por Sao Paulo por el Partido Comunista Brasileño. En 1948 se marchó a Europa, residiendo en la ciudad de París y después en Praga hasta 1952.
A su vuelta en Brasil se encargó de la dirección de la revista “Para Todos”.
Su obra, marcada por la ligazón con su tierra, abarca materias políticas y sociales desde una perspectiva realista y descriptiva del sentir popular de sus gentes.
Algunos de los títulos más importantes de su literatura son “Los Subterráneos De La Libertad” (1935), “Capitanes De Arena” (1937), “Tierras Del Sinfín” (1942), “Mies Roja” (1946), “Gabriela, Clavo y Canela” (1958), “Doña Flor y Sus Dos Maridos” (1966) o “Teresa Batista, Cansada De Guerra” (1973).
La Redacción

Araujo no lograba concentrarse en la crónica que debía entregar antes de la segunda edición del día siguiente. Una y otra vez le venían a la cabeza las imágenes del cuchillo ensangrentado en las manos de Corti, su amigo y compañero de trabajo desde hacia más de 30 años. Repasó la escena minuciosamente y no tuvo dudas: él había sido el asesino.
A medida que los redactores entregaban sus trabajos y se retiraban agotados de otra larga jornada, el recinto se fue vaciando. Era casi media noche, sólo quedaban en la sala él y Corti, quién no sacaba los ojos de la pantalla. A veces movía la cabeza asintiendo, otras parecía que dudaba, pero luego continuaba escribiendo sin percatarse de que estaba siendo observado.
A Araujo le pareció que era el mejor momento para abordarlo y revelarle que sabía que él era el asesino. Pero, ¿qué le diría? ¿cómo se lo diría? A fin de cuentas, él sólo había visto el cuchillo ensangrentado, las manos, el puño en la camisa, no había visto nada más. Aún así no le quedaban dudas, Corti era el asesino. Y él sin proponérselo se había transformado en su testigo oculto, lo cual lo convertía en cómplice, a no ser que denunciara a su amigo y confesara todo ante la policía. Pensaba hacerlo, pero primero debía hablar con Corti, pues a pesar de que era el homicida habían sido muchos los años de amistad y compañerismo.
Estaba a punto de levantarse de la silla cuando Corti se le adelantó y lo invitó a tomar un café en el bar de la esquina para despejarse un poco. Salieron por la puerta de servicio. El guardia los vio irse. Araujo creía ver cierta tensión en el rostro de su amigo. Fueron caminando sin hablar. Llegaron al bar y pidieron una copa. Luego conversaron distendidos. Pasaron casi dos horas hasta que Corti dijo que debía volver y terminar el informe. Araujo asintió y volvieron charlando, sin darse cuenta que el guardia que los había despedido no era el mismo. Se sentaron y siguieron trabajando, cada uno en su escritorio.
Corti terminó, se despidió y se retiro cargando su bolso de mano. Bolso donde probablemente estaría oculto el cuchillo, pensó Araujo quien también se retiro detrás de él.
Esa madrugada sonó su celular y alguien le dio la trágica noticia de que Corti había sido asesinado. Colgó el teléfono y se sentó en la cama. Repasó una vez más las imágenes en su mente, las manos, la sangre en el cuchillo, la sombra, el puño de la camisa cuadrillé. Sí, había sido Corti el asesino. No le quedaban dudas.
Ahora Araujo se sabía cómplice del asesinato de la víctima de Corti y se sentía culpable de no haber hablado con su amigo la noche anterior. Tal vez, si le hubiera confesado que lo vio con el cuchillo las cosas hubiesen sido distintas. ¿Y si se había equivocado? ¿Cómo saberlo?
Compungido, se preparó café y se dispuso a vestirse para ir al velatorio. Antes recordó que debía pasar por la redacción, pues tenía que entregar su informe para que sea publicado en la segunda edición del día.
Son en realidad dos confesiones superpuestas…una de un momento burgués en el que pretendí ganar dinero fácil en una máquina da caza – dólares en Las Vegas…y la otra recordando amores sinceros del pasado.
Una vez , en un casino de Las Vegas , pagué la entrada y entré en una cabina ,
donde al cerrar la puerta , se producía una fuerte corriente de aire ,
y comenzaban a volar ,
billetes de dólar , de diferentes valores.
Los billetes volaban a mí alrededor, giraban… y también subían y bajaban.
Daba la impresión de ser fácil capturar algunos, mas en realidad no lo era…
y yo daba manotazos en el aire,
intentando alcanzar ese avergonzante sueño burgués, oportunista y hedónico,
de querer ” enricar ” sin trabajo.
Después de uno o dos minutos, el aire paraba de circular,
los billetes caían a un subsuelo y la puerta se abría.
Después que salí, me encontré confuso e irritado…me sentía innoble,
avaro, ganancioso, y tristemente burlado por los ingenieros inventores de esta trampa.
Recuperé a duras penas jirones de dignidad y me dirigí a mi cuarto de hotel
para reflexionar sobre lo ocurrido.
Pensé en la Vida, en las oportunidades, en las ilusiones desmedidas,
en los recuerdos juveniles donde el Tiempo era un barril lleno de agua fresca,
en los besos perdidos e irrecuperables.
Entré en un estado melancólico que me dio como premio consuelo…
el poema que aquí les muestro.

TUNEL DE VIENTO
| En el túnel de viento de la Vida podremos encontrar perdido… algún sombrero ; solo porque está sin pasajero… pero eso de ir contando corazones no me gusta … Yo desearía …ser como leones : que se acercaron cual flores de deseo algunas , tristonas y serenas … otras , saltarinas y coquetas las hubo alegres , - corazón sincero - y aquellas solicitas y buenas El tiempo que es maligno obró sus artes, y algunos rostros mas hubo tres , que me marcaron , la piel ardiente que fue un rojo manantial como recuerdo y a una de ellas, solo aparece la redonda luna , sobre la fuga de mi río desierto … como pido… - hecha toda de cristal y de silencio…- Así viene , cuando llega … - mariposa de pasado y ensueño - delicada, me besa, Ricardo |
El trabajo es salud.
A pesar de la resistencia a la veracidad del epígrafe, y más allá de su cualidad de frase hecha, confieso que empiezo a entenderla. Lo cual automáticamente le quita el calibre de hecha, de frase, de una.
En esta vida hay de todo. Gente que trabaja mucho, poco, gente que no necesita, que no puede. Otros que no quieren o que preferirían no hacerlo.
Qué es el trabajo? Ganarse la vida? Ganarse una buena vida? Ganarse sobrevivir?
Hay ganas de ganarse todo eso? O es inevitablemente lo que nos toca?
El emblema de esta vida es el trabajo.
Hay que trabajar para comer, para amar, para ser amados, para entendernos.
Cuesta trabajo armonizar, limpiar, crear una obra de arte o un ambiente habitable.
Trabajoso es levantarse con buen talante y demostrarlo.
Trabajoso es pensar en el sentido de la vida. Ordenar un placard, limpiar un baño.
Mucho trabajo da cerrar un negocio, vender unos zapatos, confiar en alguien.
Hay trabajos recompensados con dinero y trabajos recompensados con gratitud. También hay de los ignorados, de los devaluados, de los criticados y de los innombrables.
Y miles más (Una lista interminable…)
Y la mayoría nos quitan salud.
Nos llevan años. Se llevan nuestra inocencia y nuestra calma, aunque nunca la hayamos tenido.
Por lo tanto, más que salud, el trabajo primordial es la vida.
Y el que se siga resistiendo, se resiste a vivir.
Y, en definitiva, si se vive, es porque algo de salud hay…
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Cla9
11.4.12
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