Sola, pavorosamente sola
La letra de un tango de Discepolo refleja bastante bien la situación de la Argentina en el concierto internacional político y económico, y asimismo la situación de la presidenta (y su cónyuge) en el escenario político interno.
Por el lado político, la política confrontativa los enemistó con todo el espectro político, con la clase media, con el interior del país, con sus propios “aliados naturales” como la mayoría de los gobernadores justicialistas y buena parte de los intendentes del conurbano, con la prensa, con los países vecinos más entrañablemente hermanados con la Argentina como Uruguay y Chile, y últimamente con la Corte Suprema que ellos mismos designaron en uno de los raros momentos de cordura que tuvieron al comienzo de su reinado allá por 2003. Ha habido también, por primera vez. protestas de organismos de derechos humanos por algún episodio que no les resultó digerible. Con la práctica certidumbre de que no será elegido presidente en 2011, Néstor Kirchner deambula en busca de nuevos enemigos, se pelea cada día con alguien más, y no parece ya tener un destino claro ni lógico para sus ambiciones políticas. Al parecer, podría incluso pensar en presentarse como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, una capitis diminutio en la que pocos ex presidentes pensarían, y lo peor es que incluso ahí –su escenario “menos peor”– probablemente sea derrotado.
En el orden económico la Argentina no ha podido retornar a los mercados financieros internacionales. Sigue en rabioso default con el Club de Paris, es decir con los gobiernos de los países desarrollados a los cuales se les debe plata. Siguen los juicios de los holdouts cuyos bonos fueron defaulteados, lo cual sigue amenazando con embargos ante cualquier transacción internacional del Estado argentino. Cristina se ha entrevistado con Angela Merkel sin sacar nada en limpio (después de haber criticado duramente desde hace meses la política liderada por Alemania de restringir el déficit fiscal en Europa), y sobre todo por la persistencia del default con el Club de Paris. Los planes del ministro Boudou para salir de esa situación en 2009 fracasaron, y también su Plan B de alcanzar algún éxito en 2010. Ante el avance de Brasil como líder regional, y el retroceso electoral de Chávez (que si bien mantiene la mayoría parlamentaria para leyes ordinarias, ya no tiene los dos tercios necesarios para llevar adelante sus proyectos más importantes), y la consolidación cada vez mayor de Chile, Perú y Colombia, junto al espectáculo del heterodoxo Correa empeñado en hacer un ajuste “neoliberal” del gasto público ante el cual se le subleva anacrónicamente la policía, Kirchner es un maratonista que está llegando al fin de su carrera sufriendo “la soledad del corredor de larga distancia”, para usar el título de una novela británica célebre.
En tanto el FMI ha vuelto a señalar en su evaluación externa del país que las cifras oficiales de inflación son inconsistentes con todas las otras estimaciones disponibles (incluso cifras oficiales de la mayor parte de las provincias), y ahora añade que asimismo la manipulación de las cifras del INDEC ha significado una exageración del crecimiento del PBI desde 2008. En realidad, creo yo, la exageración del PBI viene desde 2007, pues aparte de la manipulación directa de las cifras de producción, se sobreestima el crecimiento del PBI cuando una parte de los rubros (cuyos datos se obtienen en precios corrientes) se deflactan con índices truchos (y muy bajos) de inflación. Para volver a pensar en el mundo financiero primero hay que arreglar de raíz el INDEC, y eso no será sencillo. Romper es fácil, arreglar es siempre más complicado.
Solos, pavorosamente solos. Despiadadamente solos. Y para seguir con Discepolo (con un toque de Cadícamo): viendo (desde nuestra triste soledad) que el mundo sigue su curso: yira, yira, indiferente, sordo y mudo ante tanto descalabro. Quevachaché.


Lo más triste es que es justo ahora – por la situación de reordenamiento de bloques varios en el futuro del peso economico internacional – cuando se puede perder la “oportunidad de oro” de arrancar, afianzarse… y brillar más en el tablero mundial

Saluditos!