El 17/12 escribe en el Diario Clarín una nota el erudito Profesor de la Universidad de San Andrés Juan Gabriel Tokatlian, uno de los más notorios expertos en el campo de las políticas internacionales de drogas. Señala el crecimiento del compromiso militar por parte de los EEUU en la “guerra contra las drogas” llamando a esto un corrimiento en desmedro de los aspectos controlados por los civiles.
La lucha contra el narcotráfico tiene aspectos como el control del cultivo y la producción de drogas ilegales, el pasaje de drogas por fronteras, y su distribución mundial. Por su lado el control del lavado de dinero, prácticamente inexistente en nuestro país en la actualidad, es una responsabilidad propiamente civil que en su momento fue delegada en la Unidad de Información Financiera integrada por diversas representaciones y que funciona en la órbita del Ministerio de Justicia, sin parecer avanzar en el campo de detección, procesamiento judicial y sanciones.
Le tocó a la SEDRONAR, en mi gestión, aportar a la constitución de este organismo que fue evaluado como positivo en el momento inicial. La prensa informó erróneamente que se creaba una Unidad de Lavado de Dinero en la órbita de la Secretaría a mi cargo, inventando un conflicto institucional, cuando no era mas que la recuperación de una incumbencia específica, como es el lavado en el campo del narcotráfico. Los tiempos tumultuosos y la urgencia de la política nos indicaron la conveniencia de no debatir un tema sensible que se usaba como crítica al Presidente Duhalde. Por su parte la UIF, que se capacitaba en nuestras aulas, creyó que no aclarar la cuestión la fortalecía. Se puede afirmar, ante la inacción resultante, que mantener la función específica en la SEDRONAR pudo tener mejor resultado.
El enfrentamiento con el fenómeno del abuso de drogas no se reduce a lo que se conoce como el Control de la Oferta sino que abarca también, y ha costado mucho avanzar en las últimas dos décadas en esta concepción, el brazo de la Reducción de la Demanda que comprende la prevención y el tratamiento de los adictos. Es aquí que se registra en nuestro país un avance demorado hacia la responsabilización del Estado en la provisión de cuidados. En diferentes países las ONGs aportan y complementan políticas de Estado de Prevención y de cuidado de enfermos. En nuestro caso se delega fundamentalmente el tratamiento en el aporte insuficiente de las Organizaciones de la Sociedad Civil. Y la prevención queda librada a la buena voluntad del sistema educativo.
Esto llevó a la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado Nacional a presentar un proyecto de Ley al Congreso Nacional, que ha recibido sanción de ambas Cámaras y aguarda su Reglamentación. El agente básico de este emprendimiento es el Ministerio de Educación en coordinación con la SEDRONAR. Esto parece definir una cuestión polémica auspiciada también por los medios en que se ha dado protagonismo a una Comisión Asesora que flota entre diversos Ministerios según la movilidad del Ministro Fernández, y cuya propuesta básica es dificultar la gestión de una Secretaría de Estado dependiente de la Presidencia de la Nación.
Un organismo atípico asume así el poder de cuestionar dentro del ámbito gubernamental a una Secretaría que desde 1989 ha asumido la responsabilidad de avanzar en el diseño de políticas, estrategias y acciones, haciéndolo con enorme repercusión en el ámbito internacional por aportar ideas claras (el modelo ha sido seguido por casi todos los países del mundo) habiendo además brindado capacitación a los actuales dirigentes del campo en casi todos los países de las Américas.
En Italia, España o los EEUU vemos que existe una estrategia nacional, basada en una concepción de la prevención como responsabilidad del sistema educativo y una perspectiva de integración de esfuerzos con OSC, que se suman a la provisión de camas, lugares de tratamientos, centros de desintoxicación, casas de rehabilitación por los Gobiernos nacionales, provinciales y municipales. Es cierto que en el mundo entero el tema de las adicciones se retrasó respecto al área de las políticas de Salud, pero también es cierto que el reconocimiento de su necesaria integración ha avanzado mas que en nuestro caso y se ha destinado y se destina a la tarea integrada con las ONGs recursos financieros, edilicios y de refuerzo formidables.
Para dar un ejemplo que he conocido personalmente: en el Sur de Italia al visitar la ciudad de Cosenza, en la lejana Calabria, es posible conocer la integralidad de una política asumida, que cubre todas las necesidades. La población reconoce el problema y sabe donde acudir. Hay conciencia social solidaria y aporte de voluntarios. Hay Unidades de Salud Locales (USL) ocupadas del tema y Comunidades Terapéuticas activas. El Gobierno local y los medios se ocupan del tema. La población lo tiene en cuenta. Es que un adicto mal cuidado no puede superar su sufrimiento ni comenzar su recuperación. Hoy todavía se destinan entre nosotros clínicas psiquiátricas- que resultan inadecuadas – al abordaje del problema. No existe nada parecido a una integración entre nosotros.
El Jefe de Gobierno de Buenos Aires recibió un regalo antes de su designación: La Ley de Prevención y Tratamiento de las Adicciones (1418) que en forma in explicable no ha sido reglamentada ni se ha avanzado en el terreno en forma integral. No se han creado camas para pacientes adictos ni se las ha buscado en los Hospitales Generales.
No se ha tendido a una acción sistemática en el caso de la Prevención Educativa lo cual generó el movimiento del Episcopado Nacional. Tampoco se ha reconocido el valor de ese logro que tiende a ponernos al día.
Al finalizar el año queremos hacer votos para que el GCBA incluya entre sus múltiples acciones y discursos la necesidad perentoria de actuar en el tema de las adicciones dándole al mismo una comprensión integral, y una responsabilidad jerárquicamente significativa, cosa que hoy no ocurre. No vendría mal una intervención sólida del Sr. Jefe de Gobierno planteando esta cuestión. La realidad reiteradamente denunciada por los Curas villeros y conocida por la población de todas las villas así lo espera.-
Wilbur Ricardo Grimson
Médico Psiquiatra
M.P. 25.502
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