Posts etiquetados como ‘senadores’

PARA ALIVIAR EL TRABAJO DE SANTA CLAUS

El sistema de pedidos a Papá Noel siempre ha resultado un alivio para el benemérito gordinflón o para los que lo ayudan en la tarea, así que aquí vienen algunos pedidos. Y algunas recomendaciones.

Sería bueno que nos regalaran:

Comisiones parlamentarias entusiasmadas con el tema de las adicciones que hicieran de su tarea, de su propia capacitación, de la consulta a las personas de mas experiencia, una rutina. Que no creyeran que tres meses alcanzan para adueñarse del tema como alguna vez dijo la Dra. Cuñarro. Que escuchen las necesidades. Que tengan un colchón de conocimientos sobre los que apoyarse como cuando estuvieron en la Comisión de Adicciones la Dra. Silvia Martínez o el Dr. Ortiz Maldonado.

Comisiones que sepan que hay lobbies médicos interesados en desprestigiar a las Comunidades Terapéuticas y también hay personas que se escudan detrás de supuestas formas de tratamiento que todo lo pueden resolver. Algunos van al frente con medicamentos (“que todo lo solucionan”) y otros con políticas cargadas de ideología como la Reducción de Daños que se origina en países con predominio de opiáceos y sustitución de productos por metadona, pero que en nuestro caso son una metáfora solo útil para el caso del HIV.

Comisiones que visiten las condiciones reales de libre comercio de las villas que ha denunciado el Padre Pepe di Paola en su documento compartido con el equipo de curas villeros.

Comisiones donde la despenalización del consumo abusivo se contemple con preocupación y no con festejos inadecuados. Porque se siguen muriendo los mas pobres y desprotegidos.

También vendría bien una Oficina de Drogas de la CABA que tenga capacidad de gestión y que integre Salud mas Educación mas Desarrollo Social, y no esté compartimentada.

Y sería bueno un alerta desde el Gobierno de la Ciudad sobre la gravedad del abuso dirigida a padres, familias, jóvenes, niños. Debería basarse en que no hay abuso que resulte inocuo.

Podríamos importar de Córdoba a la gente que hace fiestas con el lema: “para divertirse no hace falta emborracharse” que se emparenta con los esfuerzos de Proyecto Hombre de España.

Y sería bueno volver a invitar a los que dirigen pequeños programas en Europa o en países de las Américas como es el caso de Méjico y Colombia para compartir experiencias, aprender y sumar.

También habría que trabajar en cursos preventivos como los que hicimos hace años en Vte López donde los docentes, los padres y los alumnos generan proyectos en común.

También sería bueno advertir a los que hacen cursos breves (e insuficientes) donde se otorgan títulos mentirosos que la formación es un proceso lento, largo y riguroso, que no se debe engañar a la gente y que lo que respalda a las comunidades terapéuticas en todo el mundo es una búsqueda permanente de calidad y una convicción de que se presta un servicio.

Este fue el año en que falleció Juan Corelli y lo volvemos a recordar para que cuando el trineo retorne al cielo salude a Juan que debe estar organizando algunas actividades y proyectos.

Es mi deseo y quisiera compartirlo.-

FELIZ NAVIDAD Y UN BUEN AÑO 2010 PARA TODOS

Wilbur Grimson

Ley de Salud Mental

La Cámara de Diputados de la Nación dió media sanción a la Ley de Salud Mental que pasa ahora al Senado de la Nación. Bien intencionada. Bien preparada. Se la ha redactado en el marco del sostén de los derechos humanos de los pacientes. No resulta tan complicada como la Ley 448 de la Legislatura de la CABA que no ha avanzando demasiado en su implementación, porque para que las leyes sirvan hace falta la voluntad política de avanzar. Y los recursos. Y cuando no hay voluntad política se tropieza con la concepción dominante en la práctica de la Salud Mental que sigue centrada en los grandes Hospitales monovalentes. Que son una fuerza masiva que se ocupa de lo que nadie quiere cuidar, los miles de pacientes desgastados por la enfermedad y por la ausencia de tratamientos efectivos que pueblan los asilos del país. Está bien, y es políticamente correcto, defender derechos de todos los grupos de la sociedad, pero de que sirven los derechos si no hay posibilidad de ejercerlos porque el contexto deteriora, desgasta, crea distancias de familia y sociedad. Acaso será a modo de advertencia para que no se vuelva a repetir el abandono? Ocurre igual.

La singularidad de Goldenberg no está solo en que desde 1957 demostró la posibilidad de usar los Hospitales Generales para atender la mayor parte de la patología psiquiátrica que requiere internación. También a que amplió la imaginación hasta un punto difícil de repetir. Conoció los territorios del pensamiento psiquiátrico, indicó los caminos para aventurarse por ellos, y evitó convertirse en Escuela. Por eso mismo sentó Cátedra. En sus Ateneos de los días martes estuvieron en cualquier etapa, figuras como Itzigsohn, Bleger, Ulloa, Pérez Morales, Fritz Redlich (Profesor de Psiquiatría y luego Decano de Medicina de Yale), el antipsiquiatra David Cooper. Diversidad, si, para estimular el pensamiento. Ahí aterrizó la Psicología recién nacida de un acuerdo que en la UBA avalaron Risieri Frondizi y Rolando García para hacer la práctica de su aprendizaje. Ahí Eliseo Verón y Masotta anunciaron la llegada para una discusión de la historieta organizada por el Instituto Di Tella de un joven filósofo llamado Umberto Eco. Ahí Carlos Sluizki presentó a Jay Haley que llegaba de Palo Alto, Cal. de trabajar con Gregory Bateson.

Difícil en nuestra Argentina plena de parroquias psicológicas aisladas entre sí, imaginar el cuadro de riqueza disponible que se ofrecía a nuestra formación profesional. También difícil imaginar que cuando, con motivo de uno de nuestro enfrentamientos bélicos nacionales, “el Lanús” quedó aislado y los profesionales, enfermeros y otro personal no pudieron acceder, el Servicio de Psicopatología funcionó como sala de guardia psicológica, organizando las comidas y el cuidado de los pacientes mas afectados en todos los Servicios del Hospital.

Es decir que Ley enmarca, define, ayuda. Pero no genera una actitud de cuidado que solo se aprende donde existe. Un cuidado inmediato, regular, permanente, que hace darse cuenta que los pacientes necesitan terapia intensiva psicológica. Que no se aprende tampoco en las Facultades. Y que no se agota en la mentada interdisciplina.

Quiero Hospitales que muestren lo que supimos demostrar en el Centro Piloto del Hospital Estévez hace casi cuarenta años. Que lo que mas ayuda a la recuperación es una convivencia saludable del conjunto que constituye la comunidad terapéutica. Con pacientes mas desgastados que los nuestros, lo logró Raúl Camino en Federal promoviendo recuperaciones difíciles de imaginar. Y otros pudieron intentarlo en diversas partes del interior. A su manera, Alfredo Moffatt personalizó en forma dramática la relación con conjuntos numerosos de pacientes. Que se humanizaban una vez por semana para volver al abandono después. Lo que Maxwell Jones enseñó -también en Lanús- es que la cura deriva de hacer que ese cuidado se internalice como posibilidad para cada uno de vivir mejor.

Wilbur Ricardo Grimson.