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Drogas: situación actual

Si algún mérito reúnen las sucesivas gestiones que desde 1989 fueron designadas a cargo de la SEDRONAR, ha sido el de mantener el modelo unitario integral en la gestión de  las políticas de drogas. Y ocupar el más alto nivel factible  a nivel del Poder Ejecutivo Nacional para tal ejercicio. Lo inició Alberto Lestelle y lo aplicaron Julio César Araoz,  Eduardo Amadeo, Lorenzo Cortese, el firmante de esta nota y José Ramón Granero.  La iniciativa debe poseer algún mérito por cuanto hoy la casi totalidad de los países de las Américas lo aplican, no sin alabar la iniciativa de nuestro país. Hasta los EEUU reunieron  a la DEA con el NIDA (Instituto de Abuso de Drogas de los Institutos de Salud) a través de la Oficina de Coordinación que casualmente asienta en  la West Wing de la Casa Blanca.

Cuando en el país se avanza hacia un  desmembramiento irracional de las políticas y de la implementación eficaz de esta valiosa unidad que llevó a capacitar entre nosotros  a muchos de los actuales encargados de las políticas de las Américas para actuar en sus respectivos países, esa colectividad de naciones,  reunida en la CICAD, acaba de designar a quien ejerciera la máxima autoridad en esta etapa, para presidir la gestión colectiva en el plano internacional. Buen reconocimiento a todo lo hecho en diferentes etapas –que es mucho- y mala noticia para dar la cara en el concierto de las naciones americanas con propuestas desorganizadoras.

El manto de la pregonada despenalización del consumo no alcanza para justificar este desmadre, como tampoco para haber quitado a la SEDRONAR  en los últimos tiempos la responsabilidad de capacitar a las Fuerzas de Seguridad, y a los Fiscales Federales. Esto también debilita su llegada a profesionales, docentes, voluntarios y operadores. .Se ha reemplazado esta acción por una ideología permisiva, tolerante y a mi juicio dañina que está en franco retroceso en el mundo. Por caso Holanda –tan frecuentemente citada- ha endurecido su postura tolerante, así como lo ha hecho Rusia. Y la opinión pública consultada por la Proposición 19 en California fue ampliamente derrotada cuando proponía la legalización del consumo de marihuana.

No alcanza entonces con revestir de progresismo una postura que aumenta los riesgos de la salud pública de la población  postulando la defensa de  derechos constitucionales que si acaso podrían discutirse  en el caso de los actos privados, escapan claramente a la racionalidad en el caso de las conductas públicas y masivas que  producen daños irreversibles en alto porcentaje.

Se ha difundido oficialmente entre los docentes,  y por lo tanto sus alumnos,  en documentos no fundados en evidencia,  la aseveración temeraria de  que hay consumos “recreativos”, cuando se sabe que superado ese  grado inicial   se  desconoce el riesgo y el daño es difícil de evitar. Se atribuye inocuidad  a nuestros niveles de consumo de cocaína cuando superamos a todos los países con la excepción de los EEUU de Norteamérica.

Lo que ocurre es que se ha dejado de lado la prevención del consumo ignorando que nadie tiene derecho a dañarse por ignorancia. Al ignorar el concepto de riesgo, toda prevención se vuelve inocua y deja avanzar el abuso promovido por la necesidad de lograr resultados imaginarios. Porque el uso desmedido de drogas se basa en el acostumbramiento del organismo y el debilitamiento del efecto que produce la misma cantidad consumida repetidamente. Pero quien usa drogas está comprando un extra ilusorio que quiere agregar a sus capacidades. O quiere hacer desaparecer su hambre como en el caso del paco, o quiere adelgazar hasta dañarse como en el caso de las anfetaminas, o quiere resultar más atractivo, o más fuerte o más exitoso. Y las ilusiones venden pronto pero tienen las patas cortas. Lo que si aumenta día a día es el número de los que buscan  plazas de tratamiento. Y es reducida nuestra capacidad  de brindarlas.

También  se nos quiere hacer creer en la ambulatoriedad como el mejor recurso –lo cual no está comprobado-  y quienes conocen el campo saben que el proceso de recuperación aquí como en cualquier lugar del mundo,  es lento, prolongado y requiere equipos capacitados y su extensión a todas las regiones del país.

La banalización del problema ignora los resultados de los diferentes Observatorios  de Drogas que se han ido instalando en el país, así como pasa por alto  las opiniones  de la mayor parte de las reuniones de profesionales y no profesionales registradas en los últimos meses. También se ignora el reclamo de las Madres que luchan contra las Drogas y de las Organizaciones no Gubernamentales que trabajan denodadamente en el Campo.

Los reiterados reclamos del Episcopado Nacional de advertir que atrás de esta enfermedad adictiva se encuentra un daño espiritual y social no parecen haber sido escuchados. Como tampoco  se obtuvo la  Reglamentación necesaria la Ley de Prevención que fue aprobada por el Congreso Nacional en el 2011 y yace adormecida en algún cajón.

Estamos convencidos de que un debate abierto de estas cuestiones  volcaría la opinión pública en contra de de liberación del consumo permitiendo en cambio una reducción del problema y una oportunidad de recuperación a los ya dañados. Es lo que el país merece lograr.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

(ex Secretario SEDRONAR 2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar

EL CONSUMO DE DROGAS NO DEBE SER LIBERADO

El consumo de drogas no debe ser liberado

CLARIN 06/07/11

Por WILBUR RICARDO GRIMSON MEDICO PSIQUIATRA, EX SECRETARIO DE SEDRONAR

Hoy nuestra sociedad asiste a un debate que reclama la liberalización del consumo de las denominadas drogas ilegales aduciendo que esta posición se basa en el derecho individual.

Es posible que esto pueda sostenerse para el ámbito de las acciones privadas, pero resulta difícil de admitir para las conductas públicas, donde las Convenciones Internacionales (Viena 1961,1971,1986) que hemos redactado y ratificado fijan criterios adversos a tal concepción.

Si bien el crecimiento del fenómeno del consumo de drogas desborda las previsiones, el resultado de una mayor tolerancia social nos llevaría a un descontrol que algunos países han soportado con serias dificultades.

Por caso Suecia, que liberalizó el consumo y debió volver atrás, o Colombia, donde la liberalización se debió revertir por el mismo fenómeno. O Suiza, que autorizó el uso de estaciones de tren abandonadas para los que quisieran inyectarse en vena, y debió modificar la decisión cuando los sitios fueron copados por el narcotráfico.

Nadie va a festejar tanto la liberalización del consumo como quienes trafican con las drogas y así verían multiplicado el alcance de su negocio.

Es que el consumo de sustancias tóxicas, que venden una ilusión pero dañan el sistema nervioso central, es el mal de la época y no puede creerse ingenuamente que beneficia más que a sus propiciadores mercantiles. Del otro lado del mostrador se recibe diariamente a las víctimas que iniciaron un camino de difícil retorno, ignorando los riesgos . La recuperación no sólo no es fácil sino que en muchos casos es dudosa por el deterioro de la persona, sus valores y sus proyectos.

El daño del consumo abusivo no sólo afecta al organismo del individuo. Daña al tejido social que lo acompaña en su vida familiar, en su trabajo y en su desempeño. Y es por eso que más daña donde menos recursos existen, como en los casos denunciados por los sacerdotes villeros liderados por el Padre Pepe di Paola.

El documento en que se basan se titula”En la villa la droga ya está despenalizada”. Resulta significativo que el Episcopado Nacional no sólo los ha reconocido en forma institucional, sino que ha propuesto con diversas ONGs al Congreso Nacional una Ley de Prevención (2009) que se aprobó, pero lamentablemente no se ha implementado.

La prevención nos debe ubicar al lado de las familias que buscan orientación y de los docentes que deben implementar este objetivo en todos los niveles. Esta tarea no es meramente informativa y se complementa con la promoción de experiencias significativas que encarrilan a las personas, sean jóvenes o adultos, cuando promueven la solidaridad social . Esto demuestra que las desigualdades pueden corregirse con esfuerzo, con conocimiento y con búsqueda de futuro. Si quien se droga privilegia el instante, debemos promover los esfuerzos de quienes apuntan a un futuro compartido.

Así lo entendieron quienes desde el organismo que se creó para coordinar y representar en el exterior las políticas de drogas de nuestro país, la SEDRONAR, convocaron a las ONGs para esta tarea que compromete a la sociedad toda. Y me refiero en especial a Julio César Araoz, Eduardo Amadeo y Lorenzo Cortese.

Sobre Audiencia en el Congreso Nacional por la despenalización de las drogas. Nadie escucha a los familiares?

Sobre la Audiencia para la despenalización de drogas. Nadie escucha a los familiares?

Qué decir, dan ganas de llorar. Ni siquiera se percataron, TODOS, que quienes están en contra son los familiares, que la viven, que saben de todo el deterioro, como Diana Chanquía…Observo que también Diana Maffía, Coalición Cívica compró lo del consumo problemático. Es muy desalentador. El único consumo posible siempre es problemático porque produce alteraciones en el cerebro humano, a corto, mediano y largo plazo. Y no se pueden medir las consecuencias de los actos, una vez drogados, aún con marihuana.

Habiendo trabajado con adictos, sólo puedo decir que nuestros jóvenes ansían, desesperadamente, que los ADULTOS los cuiden. Parece que vamos en sentido contrario. Bueno, puede ser que nuestro destino sea la autodestrucción. Me sorprende de la Coalición Cívica, que en sus principios parece muy fuerte el eje ético y moral. Ojalá Elisa Carrió haga algo al respecto. No se tiene en cuenta el LAZO SOCIAL, que la droga destruye, porque quien se droga, se aísla, se queda solo en esa conducta suicida. Es más fácil legalizar políticas para la muerte, que trabajar para que no se produzca la necesidad de drogarse, y para controlar un negocio en el cual sus dueños se cuidan muy bien de no consumir drogas, para que su cerebro no se deteriore, y sigan ganando fortunas con la miseria y la ignorancia.

Nuestra sociedad está desquiciada, enferma. No me siento parte de esta locura. No encuentro forma de ir contra toda esta gente más que generar en la opinión pública otras cosas, y frenar a los políticos. Por otra parte, personalmente el camino sigue siendo la promoción y la prevención, pero en un contexto donde drásticamente debería cambiar la política, en lo que respecta a nutrición, salud, educación, trabajo, y la ENORME posibilidad de que nuestros niños y adolescentes tengan los derechos a JUGAR, COMER, EDUCARSE, garantizados.  Si esta preocupación no es el eje, bueno, tendremos lo que supimos conseguir. Y por supuesto en reforzar SEDRONAR, y la persecución del narcotráfico, como reponer la cadena asistencial al adicto desde el Estado, que en la práctica ya no existe.

Hay dos definiciones estupendas a tener en cuenta, que surgieron de un hecho artístico:

VIOLENCIA: miedo + ausencia de amor + venganza emocional

PERVERSIÓN: Hacer todo al revés, sin evaluar las consecuencias de las acciones, el daño posible a producir, y que nos guste.

Encuentro en la mayoría de nuestros legisladores la tendencia a pensar sin considerar estos dos términos: Violencia y perversión, parecen ser cómplices en tanto tampoco miden las consecuencias de sus decisiones.

Ojalá pasen cosas mejores, un abrazo humano y fraternal

Susana Cohen Arazi

Delincuencia transnacional organizada. Lavado de activos, narcotráfico y financiamiento del terrorismo

El día 31 de Mayo en horas de la tarde se realizó en la sede del CARI – cuna de tantos debates académicos sobre las relaciones internacionales del país  – la presentación de un libro necesario que puede devenir en imprescindible como material de consulta en el tema del lavado de activos. Bajo la coordinación editorial del infatigable  Dr. Guillermo Serpa Guiñazú se compilaron trabajos de los Dres. Ricardez, Fullín, de la Cárcova y el compilador. La mesa de presentación contó con la participación de la Embajadora Elsa Kelly de brillante gestión en los países en que ejerció la representación nacional (Austria e Italia) y del Dr. Lorenzo Cortese, que en su momento se desempeñó como  Presidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, siendo redactor de la Ley 27.737 (cuyo debate puede releerse con provecho).
La presentación de la Dra. Kelly, extensa y exhaustiva, constituye una acertada documentación de los avances marcados en un tema en el que nuestro país ha  tenido activa y fértil participación internacional si bien la legislación local  no avanzó tanto como lo hicieron los Convenios que hemos ratificado. Se ha mantenido en el aspecto nacional una deuda de consideración,  adecuadamente señalada por el GAFI.

El Dr. Lorenzo Cortese agregó comentarios sobre la indudable importancia del tema y felicitó al compilador planteando su acuerdo básico con las Consideraciones finales del libro.

Por su parte el Juez Federal de la Cárcova comentó la indefensión que la falta de los avances necesarios en la política del área  ha producido en el país señalando la gravedad que representa el incremento constante de los traslados de droga desde nuestro país. Señaló que complica el panorama el hecho de que el directivo mas importante del Cartel de Sinaloa residió en el país hasta hace poco tiempo, no resultando detectado.

Un hecho singular fue señalado por el Presidente del CARI Dr. Rodríguez Giavarini. Se trata de la presencia en el auditorio del actual Secretario de Estado de la SEDRONAR, el Dr. José Ramón Granero,  a lo que se agrega la presencia en el público de su antecesor el Dr. Wilbur Grimson. Como el Dr. Cortese desempeñó el mismo cargo en el período 1999-2002) se contaba con la presencia simultánea de tres funcionarios del área.

En una reunión sostenida por varios participantes en el momento de la salida, se comentó que la idea simultánea con el dictado de la Ley 23.737 de crear la SEDRONAR, como organismo de coordinación de las políticas sobre drogas, permite el desarrollo de  políticas claras. Por ello resulta un criterio respaldado por la mayor parte de los países, tanto de la OEA como de la ONU, así como por los respectivos Convenios Internacionales. Si es respetada y respaldada se transmitirá señal de que el país se propone tener en el campo claridad, integración de estrategias y eficacia en los controles. De lo contrario el marco de las acciones asistenciales y preventivas se ve desbordado por incoherencias a nivel del control del tráfico y del lavado de activos.

NO HAY QUE SER FRÍVOLO CON EL CONSUMO DE DROGAS – Eduardo Amadeo

No hay que ser frívolo con el consumo de drogas

Eduardo Amadeo
Para LA NACION

Sábado 15 de enero de 2011 | Publicado en edición impresa

La relación del progresismo argentino (¿progresismo?) con el tema de las drogas es, cuanto menos, fluctuante.

Tal vez, por su simpatía con algunas variaciones del pensamiento avant- garde, o por su intento de incorporar jóvenes a sus filas, o por considerar a la guerra antidrogas un patrimonio de una ideología de derecha con sabor yanqui, lo cierto es que es difícil encontrar un eje estratégico en los gobiernos del matrimonio Kirchner que tome al consumo y el tráfico de drogas como el dramático problema social y político que es hoy en la Argentina y en la región.

Hay que hurgar mucho en los discursos presidenciales para encontrar referencias explícitas al problema. Néstor Kirchner sólo condenó a las FARC (que lo llamaron “latinoamericano ilustre”) al final de su vida, para sostener su puesto en la Unasur, pero su gobierno no actuó con la severidad debida ante los coqueteos de Hebe Bonafini con esa banda narcotraficante.

No hay iniciativas diplomáticas argentinas de apoyo explícito a la acción del gobierno colombiano, muchas veces sometido a la soledad. El fiasco con el tema del lavado de dinero indica la pobre prioridad otorgada a esta cuestión crítica para el narcotráfico.

El secretario de la Sedronar sólo pudo sobrevivir con un menguado presupuesto, por su amistad personal con Néstor Kirchner. Las iniciativas sobre despenalización, impulsadas por Aníbal Fernández, se dieron con un aroma de frivolidad pavorosa, y con un discurso más dirigido a complacer las demandas de jóvenes consumidores de marihuana que a asumir la responsabilidad de un gobernante. Para Fernández ha sido más importante recibir un aplauso en un recital que sostener la dura tarea de gobernar sin demagogia en este tema.

La complejidad del problema de las drogas ha hecho que se propongan atajos mágicos para tratar de resolverlo rápidamente: desde la legalización (¿quién aceptaría que se vendiese cocaína en la puerta del colegio de sus hijos?) hasta la despenalización, pasando por una suerte de resignación pasiva, llamada “reducción de daños”, que cuenta con adherentes importantes en este gobierno.

La despenalización que defiende el progresismo vernáculo supone que quien consume es algo así como un intelectual que usa la marihuana como una herramienta de creatividad, pero que puede abandonar ese consumo no adictivo cuando quiere, y por ello no se lo debe penar. Y -peor aún- que no hay relación entre la marihuana y otras problemáticas que, en realidad, sí tienen una vinculación innegable con el uso de esa droga.

La realidad nos demuestra que esta política es errada: desde que el Gobierno emitió ese mensaje frívolo, aumentó el número de jóvenes que consumen marihuana y -más grave aún- el de quienes no ven en la marihuana ningún peligro para su salud o su comportamiento. O sea, las barreras de la tolerancia social (componente clave de la estrategia preventiva) se han levantado aún más.

Grave error: los consumidores son básicamente jóvenes que necesitan que los ayuden, no que los aplaudan.

El mensaje sobre el paco entre los más pobres es otra herramienta cultural perversa, ya que confina el problema de la droga al “otro país”, el de los excluidos, mientras que los jóvenes con mejores recursos económicos utilizan el porro (o la merca ) sin problema en los recitales o en el baño de la escuela, protegidos por esta “no política preventiva progresista”, que sólo se limitará, si es que lo hace, a tratarlos cuando pasen a la siguiente etapa de su proceso adictivo.

El problema de la droga no es tampoco causado sólo por la oferta de drogas, cuestión que tampoco tiene la prioridad que se merece. Se trata de una combinación de múltiples variables: tolerancia social al consumo, oferta del producto y vulnerabilidad personal, que exigen un enfoque igualmente complejo, constante y con recursos, pero, por encima de todo, del convencimiento absoluto de los líderes políticos sobre la importancia que eso debe tener dentro de su acción de gobierno.

Cambiar “voto joven” por inacción o silencio cómplice es de una irresponsabilidad sin límites. Los chicos que fallecen en la calle tras una noche de alcohol y droga son también el resultado de esta política.

A propósito de los dichos de Vargas Llosa

No hay duda alguna: el consumo abusivo de drogas constituye una epidemia. Una plaga que debilita económicamente a las sociedades. Porque generando la producción y distribución hay un emporio de grandes fuerzas (que ya John Millar llamó el Imperio subterráneo) que se constituye con grandes fuerzas, equipadas, formadas, preparadas. Y del otro lado solo improvisación, buena voluntad y no aprovechamiento de las experiencias registradas. En general no se busca encargar la lucha a los más capaces. Salvo en algunos programas excepcionales. Y esto ocurre porque no se entiende en forma integral el tema. Con sus raíces comerciales, su capacidad de creación de ilusiones, de estimulación de circuitos orgánicos de placer y de satisfacción de presión de pares.

La Argentina capacitó en la década del 80 a los profesionales y técnicos que veinte años después ocuparían puestos directivos en las organizaciones de lucha contra las drogas de América latina: Guatemala, Perú, Colombia, Méjico, Costa Rica, Venezuela, etc.

Perdió esa capacidad cuando – por iniciativa de Alberto Lestelle – se suspendió un proyecto de la ONU gestionado por el CeIS de Roma que estableció en nuestro país una Escuela de Formación única en su género, que dirigió Andrea de Dominici.

Desde entonces se intentó retomar la posta en la UNQUI con el apoyo del Rector Julio Villar donde de 1994 al 2004 se formaron Operadores Socioterapéuticos, líderes comunitarios, docentes y profesionales. Pero esto se interrumpió cuando la Federación de ONGs que había asumido el proceso, abandonó el proyecto y se ocupó de generar cursos insignificantes de bajo nivel. Se perdió el significativo apoyo que consistía en un Diploma respaldado por una Universidad Nacional. Que no es igual a dar unas clases en una Universidad.

Por su parte el cambio de rumbo de la Secretaría Provincial y de la SEDRONAR que habían motorizado estos planes suspendió los apoyos financieros así como interrumpió la formación de docentes en la Universidad de La Matanza que convocaba a 400 personas.

En ambos casos se renunció a una estrategia de formación de recursos de alto nivel sustituyéndola por una mera gestión gremial buscadora de subsidios. Las ONGs renunciaron al asesoramiento obtenido ante el Ministerio de Salud y a un asesoramiento de calidad continuamente solicitada por las autoridades, que nos había concedido representación ante organismos internacionales. Creyeron bastarse a sí mismas. Pero la realidad nos enfrenta con la competencia del campo de la psiquiatría que reclama para sí esta terapéutica, aún cuando no sabe cómo ejercerla. El modo en que Proyecto Hombre en España, Uomo en Italia y los mejores programas del mundo como es el caso de Daytop en los EE.UU. han abordado el tema es con una capacitación incesante y una calidad de servicios de primer nivel.

Lo que es indudable es que la lucha por el control del consumo de drogas por parte de la población retrocede y el abuso avanza. Hoy las víctimas se cuentan en sumas superiores a las registradas nunca antes, ¿Qué es lo que permite afirmar a tanto supuesto erudito (que conoce el campo de mentas solamente) que en general procede de campos diversos al de la salud pública, que con la legalización se producirá un equilibrio y una eventual reducción del uso de drogas?

Lo único que podría reducirse es el consumo contestatario basado en la oposición a una norma restrictiva. Pero como lo que existe, certificado por los que concurren a los boliches, por los curas villeros en su terreno y por quien se ocupe del tema, es una tolerancia social excesiva, el aumento posible no debería ser un por ciento significativo.

En cambio una sociedad dañada por su idealización del abuso de drogas, que hace de esta práctica un hábito, y que tal vez encuentra en los precios crecientes un cierto motivo de restricción, encontraría una salida. Al abrirse el juego con la presunta legalización, digamos parafraseando a Eduardo Amadeo: el incremento sería explosivo e incontrolable.

No habría que reducir la prevención que estaría más en demanda por el aumento de la población afectada, y por su parte los tratamientos, ya exiguos respecto a la demanda, se verían desbordados en exceso.

Pero más allá de las estadísticas estaríamos rindiéndonos ante el delito organizado en forma internacional. El negocio no sería abandonado por quienes hoy lo manejan, los que simplemente podrían dejar de esconderse y podrían acceder a los niveles más respetables de la vida académica, de la política, de la cultura, de la vida empresaria.

Hagamos respetable el negocio siguiendo la lógica más pura del capitalismo explotativo: rinde más impuestos, es lo que sostenían los economistas de Chicago.

Ante nosotros nuestros hijos podrían destruirse legalmente. Estarían dentro de la Ley. Ni Orwell imaginó algo más definitivamente fatal para una sociedad. Resignemos la libertad, que significa también conocer el derecho a una vida sana, y conformaremos a aquellos a quienes preocupa la corrupción.

Luchando contra la corrupción no nos quedará nada por salvar. Ya las villas nos enseñan lo que ocurre cuando se despenaliza el consumo y éste cuela por los resquicios de la vida y aporta destrucción, deterioro, desgaste y poca vida.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

PARA ALIVIAR EL TRABAJO DE SANTA CLAUS

El sistema de pedidos a Papá Noel siempre ha resultado un alivio para el benemérito gordinflón o para los que lo ayudan en la tarea, así que aquí vienen algunos pedidos. Y algunas recomendaciones.

Sería bueno que nos regalaran:

Comisiones parlamentarias entusiasmadas con el tema de las adicciones que hicieran de su tarea, de su propia capacitación, de la consulta a las personas de mas experiencia, una rutina. Que no creyeran que tres meses alcanzan para adueñarse del tema como alguna vez dijo la Dra. Cuñarro. Que escuchen las necesidades. Que tengan un colchón de conocimientos sobre los que apoyarse como cuando estuvieron en la Comisión de Adicciones la Dra. Silvia Martínez o el Dr. Ortiz Maldonado.

Comisiones que sepan que hay lobbies médicos interesados en desprestigiar a las Comunidades Terapéuticas y también hay personas que se escudan detrás de supuestas formas de tratamiento que todo lo pueden resolver. Algunos van al frente con medicamentos (“que todo lo solucionan”) y otros con políticas cargadas de ideología como la Reducción de Daños que se origina en países con predominio de opiáceos y sustitución de productos por metadona, pero que en nuestro caso son una metáfora solo útil para el caso del HIV.

Comisiones que visiten las condiciones reales de libre comercio de las villas que ha denunciado el Padre Pepe di Paola en su documento compartido con el equipo de curas villeros.

Comisiones donde la despenalización del consumo abusivo se contemple con preocupación y no con festejos inadecuados. Porque se siguen muriendo los mas pobres y desprotegidos.

También vendría bien una Oficina de Drogas de la CABA que tenga capacidad de gestión y que integre Salud mas Educación mas Desarrollo Social, y no esté compartimentada.

Y sería bueno un alerta desde el Gobierno de la Ciudad sobre la gravedad del abuso dirigida a padres, familias, jóvenes, niños. Debería basarse en que no hay abuso que resulte inocuo.

Podríamos importar de Córdoba a la gente que hace fiestas con el lema: “para divertirse no hace falta emborracharse” que se emparenta con los esfuerzos de Proyecto Hombre de España.

Y sería bueno volver a invitar a los que dirigen pequeños programas en Europa o en países de las Américas como es el caso de Méjico y Colombia para compartir experiencias, aprender y sumar.

También habría que trabajar en cursos preventivos como los que hicimos hace años en Vte López donde los docentes, los padres y los alumnos generan proyectos en común.

También sería bueno advertir a los que hacen cursos breves (e insuficientes) donde se otorgan títulos mentirosos que la formación es un proceso lento, largo y riguroso, que no se debe engañar a la gente y que lo que respalda a las comunidades terapéuticas en todo el mundo es una búsqueda permanente de calidad y una convicción de que se presta un servicio.

Este fue el año en que falleció Juan Corelli y lo volvemos a recordar para que cuando el trineo retorne al cielo salude a Juan que debe estar organizando algunas actividades y proyectos.

Es mi deseo y quisiera compartirlo.-

FELIZ NAVIDAD Y UN BUEN AÑO 2010 PARA TODOS

Wilbur Grimson

POR FIN UNA BUENA NOTICIA

Prácticamente por unanimidad el Senado Nacional aprobó la Ley generada por la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado Nacional en consulta con diversas organizaciones sociales que hace obligatoria la prevención en el sistema educativo y que fija la coordinación operativa entre la SEDRONAR reconocida así como la Oficina Nacional de Drogas por el Congreso Nacional y el Ministerio de Educación.- La corrección obvia de la decisión deja de lado los embates de mas de un año de una arbitraria Comisión Asesora sin representación significativa que fue creada en el ámbito del Ministerio del Interior inspirada por Cattani, Calabrese, Graciela Thouzé y Aníbal Fernández. Luego pasó al Ministerio de Justicia y ahora aterrizó en la Jefatura de Gabinete. La propia movilidad, insólita para una comisión de drogas que pretendió sustituir a la SEDRONAR y por lo tanto no es necesaria. Entre otros defectos de fondo no incluyó representantes de la Salud, ni de Educación, ni de las ONGs de la prevención y el tratamiento. Es totalmente sesgada y parcial. Sus antecedentes son precarios en la mayor parte de los casos.

Liberalizar el consumo de drogas en una sociedad golpeada por el abuso irresponsable resulta cultor de un liberalismo a ultranza que se intenta disfrazar de defensa de los Derechos Humanos. Donde quedan los Derechos Humanos de los hijos de las Villas destruidos por el paco? Los curas villeros dicen “en las villas la droga ya está despenalizada”. Lo dijeron antes de la Resolución de la Suprema Corte que decidió no citar a Audiencia Pública porque el tema del consumo de drogas “es privado”. Donde viven los que esto dicen? Donde está el control necesario e insuficiente de nuestras fronteras desguarnecidas porque se usa a GENDARMERÍA NACIONAL (que es naturalmente nuestra fuerza de fronteras) para tareas policiales, ignorando su capacidad específica. Desde los mismos centros de poder se desbarata o intenta hacerlo el Registro de Precursores Químicos y se promueve una inacción en el tema del LAVADO DE DINERO que marca el organismo internacional de control, el GAFI.

Estos equipos móviles -con gran apoyo económico oficial- no hacen prevención, no trabajan en el necesario reconocimiento del riesgo que implica el consumo, enarbolan banderas que no son terapéuticas -porque no creen en los tratamientos- creen en la facilitación del consumo. No defienden los tratamientos ni conocen las calles de la ciudad y de sus villas. No advierten la alegría con que los reciben los narcos y los dealers. No saben que producen daño?

Se viene confundiendo a la opinión pública que debe recibir con alegría esta noticia de un logro necesario, que falta poner en práctica. Es una batalla ganada para las Madres que luchan contra el paco, contra sus demandas escasamente atendidas. Entre otros por el GCBA que vacila en el tema y ha organizado un curso reciente apoyando la difusión de la Comisión Asesora de Aníbal Fernández. La libertad de expresión no consiste en difundir una sola campana, sobre todo cuando la misma se opone a la Oficina Nacional de Drogas que es -y debe ser- la SEDRONAR.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

ADICCIONES EN LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES


Es curioso que teniendo servida en bandeja la Ley de Prevención y Tratamiento de las Adicciones (Nº 1418) el GCBA no haya avanzado en su reglamentación, prevista en unos meses en Mayo del 2007. Se hubiera aprovechado que la Ley plantea la designación por el Jefe de Gobierno de la autoridad de aplicación de la misma. Al renunciar a ese recurso, dejó todo en manos de Coordinadores del Ministerio de Desarrollo Social, que demostraron incompetencia en su desempeño. Todo esto en la ciudad donde el paco demuestra presencia abusiva en las villas y donde los Sacerdotes villeros y las Madres en Lucha contra el paco se desempeñan en soledad.

No se puede decir que haya existido una gestión en el campo de las adicciones, lo que hubiera necesitado la creación de una Oficina de Drogas para correlacionar los diferentes aportes. De hecho el Ministerio de Salud no se hace cargo del tema prolongando así el error de Gobiernos anteriores que hicieron depender Adicciones en carácter de programa de una Dirección de Salud Mental sin existencia efectiva.

Sucesivos Gobiernos de la Ciudad han esquivado repetidas veces el tema pudiéndose rescatar solo el aporte de Ricardo Soriano en su época. Ni siquiera está claro como habilitar una Comunidad Terapéutica, cosa varias veces reclamada a pasivos funcionarios. Todo esto transcurre en la ciudad que tuvo el orgullo de capacitar en la década del setenta desde el CENARESO a los actuales directivos de adicciones de casi todos los países de las Américas.

Si esto no afectara a nuestra Ciudad Autónoma, de la que se espera un liderazgo efectivo en la conceptualización y el diseño de estrategias y el avance en una conceptualización que ligue las adicciones a nuestras crisis de valores, al deterioro de nuestro sistema educativo y a la ausencia de proyectos solidarios significativos, no tendríamos por que preocuparnos.

Al fin y al cabo el país ha delegado el tratamiento de las adicciones a las posibilidades de asistencia de las ONGs, y ha retrocedido en el liderazgo continental que supo ejercer, convocando a sus mejores docentes a dictar cursos de postgrado con base en la UBA y con el apoyo de la OEA.

Por otra parte el Gobierno Nacional ha creado estructuras asesoras que se superponen confusamente a las acciones que implementa la Secretaría del tema de la Presidencia de la Nación, la SEDRONAR, y no ha reparado en la necesidad de elegir a los que mas saben sobre el tema. En efecto se ha excluido a representantes de la Secretaría mencionada (determinación difícil de justificar) y a funcionarios del área de la Salud Pública y de la Educación. Tampoco se ha convocado a las ONG.

Era ideal la situación para que el GCBA avanzara dando franco apoyo al Episcopado Nacional, principal redactor de una Ley de Prevención que tiene media sanción de la Cámara de Diputados, a los Curas Villeros y a las Madres del Paco.

Ello hubiera requerido diseñar y plantear una política coherente. Es lo que falta. ¿Será aun tiempo de aportar luz a esta confusión? Lo esperan los padres, los jóvenes, los niños, las Escuelas, los que realizan tratamientos, los que buscan orientación. Lo necesita nuestra angustiante y desesperante realidad.

Dr. Wilbur Ricardo Grimsom

Adicciones: Otro Año Sin Respuestas

Estamos en vísperas de la clausura de las Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional, etapa que determina apuros, y en el cual las buenas intenciones suelen colisionar con los buenos proyectos. Es que las realidades de campos como la Salud Mental y las Adicciones, cada cual por su lado, no pueden abarcarse con medidas correctas si no se las enlaza con gestiones permanentes en los respectivos campos.

La improvisación no parece ser una buena asesora. Y no otra cosa promete el desmadre que en el campo de las Adicciones a drogas está causando la mezcla de improvisación y verdad revelada que anuncia la Dra. Mónica Cuñarro, incorporada al campo hace pocos meses y que ha realizado algunos descubrimientos llamativos. No se cansa de llamar a la coordinación entre reparticiones del Estado, sin saber que esta metodología se agotó en el país en la década del 70 cuando demostró ser ineficaz para generar soluciones. Es que los Ministerios y otras dependencias no pueden generar políticas intersectoriales, apenas si lo hacen en sus campos específicos. Este descubrimiento ha avanzado en el mundo entero, alcanzándose un consenso que hoy se extiende a todos los países. Los mismos proponen, en cada uno de ellos, una Oficina Nacional de Drogas. Nosotros generamos esta propuesta como país en 1989 en momentos en que se generó un amplio debate de ambas Cámaras, cosa que ahora no ocurre, que está registrado y merece ser leído y releído con provecho. De ahí derivo la creación de la SEDRONAR que es al mismo tiempo criticada y desconocida en su funcionamiento. Cuando se termina de definir las funciones que se deben realizar, se termina hablando de lo que ya tenemos. No es cosa de inventar la pólvora. Ni de llorar después por haber destruido lo que no supimos cuidar.

Lo que puede no haberse hecho desde la SEDRONAR no es el resultado de su diseño institucional, sino de la pasividad o incompetencia de algunos de los responsables de los programas, que no supieron o no quisieron avanzar por los carriles de una gestión eficaz y permanente. Los que si lo hicieron y son tan diversos como Julio César Araoz, Eduardo Amadeo y Cortese, vieron resultados reconocidos en el país y en el extranjero a políticas como la capacitación de los equipos, el control de los precursores químicos, el lavado de dinero y sobre todo la conceptualización activa para la sociedad que hoy está prácticamente abandonada.

Si un organismo actúa bien, incide en la imagen pública que la sociedad y su cultura tienen del tema. Se trata de entender la gravedad de lo que nos ocurre, de lo que los curas villeros denuncian y el Cardenal no deja de puntualizar, de lo que las Escuelas nos muestran en su desorden, su violencia y su desjerarquización del conocimiento.

Por su parte el GCBA continúa sin desarrollar el tema. Y sin encontrar la autoridad de aplicación que prevé la Ley del 2007 sobre Prevención y Tratamiento de las Adicciones, virtualmente olvidada. En una reciente respuesta escrita a la Fundación de Prevención Social, dada por el Ministerio de Salud, se me proporcionan direcciones de lugares a consultar. No se enuncia la carencia de camas, ni la descoordinación con el CENARESO que existe en el ámbito de la Ciudad con una sorprendente e inexplicable autonomía. Ni la suspensión de los cursos de capacitación creados por Ricardo Soriano. Ni la ausencia de funcionarios del área de Salud a cargo del tema. Ni el hecho de que cuando se instaló un servicio de respuesta y orientación telefónica desde la Dirección de Salud Mental, no se lo supo mantener, siendo seriamente criticado su presupuestación por la Comisión de Salud.

Hasta ahora no se puede encontrar la categoría bajo la cual se puede habilitar en la CABA una Comunidad Terapéutica para adictos, a pesar de que se lo solicitó varias veces en los últimos 15 Años.

A mayor abundamiento: el tema de las adicciones en su dimensión dramática y dolorosa, preocupa más a los sacerdotes que conviven con los problemas y a los familiares de las víctimas, que a los funcionarios. No se conocen conceptualizaciones ni tomas de posición respecto al tema de la despenalización, y la instalación de controles va y viene sin efectivizarse, porque no se termina de entender que se necesita brújula y conducción. Gestión y compromiso.

Wilbur Ricardo Grimson


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