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Ya la muerte por drogas no nos sorprende!

¡YA LA MUERTE POR DROGAS NO NOS SORPRENDE!

Es de suponer que la muerte casi superpuesta de Jazmín de Grazia y Whitney Houston responde al ejercicio de lo que el Profesor Damín, Toxicólogo del Hospital Fernández, denomina consumo recreativo. Es una lástima que las involucradas no se hayan enterado porque seguramente hubieran fallecido mas contentas al saber que se estaban recreando.

En verdad,  por más vueltas de carnero que den quienes inauguraron la idea de que hay derecho a drogarse, ahora están obligados a enmendar su postura  y hasta hablan de prevención. Pero lo hacen mal porque no creen en lo que dicen. Así recomiendan que no se hable de drogas en las campañas. Sino de salud, esparcimiento y vida al aire libre. Desconocen el problema.  Es exactamente al revés lo que se debe hacer,  ya que es conociendo a los demonios que podemos evitarlos porque la droga te incita, cabalga sobre la generación de impulsos,  hasta que el consumo se vuelve incontrolable.

Téngase en cuenta que las dos personas estaban ejerciendo su derecho en privado. Que mas podría protegerlas el famoso artículo 19 de la Constitución Nacional,  ya que no se lo podría aplicar al consumo público, donde daña la salud pública. Aquí solo daña al que consume. Que parece no tener derechos.  .

Yo creo que el derecho a la salud no puede aplicarse cuando una persona está al borde del precipicio. Quienes vieron el video que presentó en Twitter Jazmín el día viernes,  diagnosticaron las muecas típicas de una sobredosis. Nadie intervino porque hubiera afectado un derecho! Yo creo que ella,  así como Whitney Houston y Amy Winehouse, estuvieron clamando desesperadamente en sus últimos días para ser cuidadas, lo que requería interrumpir su carrera hacia la muerte. O será que se ha extendido esta equivocada noción de que el que necesita ser internado puede negarse. Con que porción de su  cerebro opta por sus derechos? La vieja Ley 22.914 resguardaba de profesionales inescrupulosos pero también de pacientes en riesgo dispuestos a ignorarlo. La actual mezcolanza de las Adicciones en el rubro de la Salud Mental cuenta con la firme oposición de los que hace años trabajan en las Asesorìas en cuidado de los pacientes. Y de quienes conocen el campo en su realidad dramática y cotidiana.

En el mundo, las adicciones se consideran un  sub-tema autónomo dentro de la Salud Mental que requiere consideraciones particulares y dispositivos asistenciales con equipos interdisciplinarios en todo el país, como aquí no existen. En la mayor parte de los países se legisla sobre ellas en complemento autónomo con otros problemas de la salud mental. Porque los derechos se pueden ejercitar en plenitud cuando la persona está en capacidad  de cuidarse. No cuando debe considerarse inhábil para el ejercicio momentáneo de esos privilegios que pueden conducir a su muerte por abandono.

Habiendo bregado durante años por la mejoría asistencial en el campo de la Salud Mental, incluyendo algunos logros reconocidos en diversos países como la instalación de servicios de Comunidad Terapéutica, creo que es dable afirmar que los cambios a proponer son de la práctica y que requieren capacitación, formación, políticas y presupuestos. No es factible cambiar la Ley si la práctica sigue siendo la misma.

Pero volviendo a la promovida prevención de adicciones  que hemos ejercitado durante décadas, bien harían sus recientes cultores en apreciar el éxito de las campañas de prevención del SIDA, logradas a pocos metros en el mismo Hospital. Lo que ha vuelto controlable la epidemia de SIDA  es el conocimiento informado del riesgo que se corre y de como la muerte,  hasta hace poco inevitable en la mayor parte de los casos, puede controlarse con una intervención precoz. El sol y las caminatas al aire libre quedan para la rehabilitación ya que no son curativas en si mismas.

Quien clama por la prevención haría bien en conocer que el Congreso Nacional aprobó una Ley en el año 2010 haciendo obligatoria la prevención educativa. La misma a ha sido dejada de lado por el Ministerio de Educación y el Congreso no ha insistido en su aplicación. ¿No estaremos perdiendo tiempo?

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Médico Psiquiatra

Ex Sedronar (2002-2004)

Actual Presidente de la Fundación de Prevención Social

Saludos 2012

Ingenuidades

En algunos casos del presente debate sobre el derecho de los ciudadanos a consumir drogas se cae en posturas de cierta ingenuidad, como si se tratara de debatir  un problema relacionado con una ingesta alimentaria de vitaminas, que alguien quisiera controlar. En realidad una sociedad esta obligada a restringir en la medida de lo posible una conducta tóxica que arriesga las condiciones de salud de la población. Del otro lado el consumo resulta motorizado por un esfuerzo empresario descomunal,  que la instala en la cultura de la época, con una gran manipulación de la información que se difunde de manera incesante y con el claro propósito de lograr  adhesión en forma de una tolerancia social alta. Se propone facilitar la  alteración química de los estados de conciencia de una persona,  proponiendo un crecimiento ilusorio de sus capacidades, un valor agregado a sus esfuerzos  personales, un atravesamiento de barreras, límites, logro de éxitos, etc.

El recorte del debate quiere desligar esta situación personal de su macrodeterminación por lo que algunos designan los  esfuerzos de un imperio subterráneo y ligarlo a los derechos individuales y su ejercicio en privado. Pero las drogas traspasan los planteos individuales porque se extienden a capas numerosas de la población y desarrollan  su principal extensión en reuniones multitudinarias, públicas, de alto costo. Es ahí donde desaparece la noción de riesgo -sustituida por la idea de estar ejerciendo el derecho a drogarse- y es ahí donde se producen en forma inevitable,  ligada al descontrol del consumo de alcohol y drogas,  los múltiples accidentes derivados del abuso de sustancia de los que dan cuenta nuestros hospitales públicos en especial en los fines de semana.

Ante esta situación  el país carece de una política de salud que se haga cargo  de esos accidentes que exceden la capacidad instalada de nuestros Hospitales Públicos por lo cual el argumento de que se quiere canalizar  el problema como algo ligado a la salud,  carece de sustento empírico. No hay capacidad de atención de lo que ocurre en el área de Salud, ni se lo acompaña una vez registrado de un cuidado básico. Debe saberse  que hay alta probabilidad de que la persona que ha abusado vuelva a hacerlo, y por lo tanto se debería canalizar su situación, una vez superada la emergencia,  a una consulta médico psicológica adecuada.

Si en la década del 90 se había avanzado en este sentido sobre la base del eficaz desarrollo de Juan Yaría durante la Gobernación de Duhalde en la Provincia de Buenos Aires con la creación de FONODROGA y su red de derivación a los Centros Preventivos Asistenciales, hoy el sistema está debilitado, en crisis y no se le conoce la eficacia de otros tiempos, su agilidad ni su disponibilidad.  Antes se tenía una barrera de contención del fenómeno en base a consultas, orientaciones y derivaciones. Se evaluaba la posibilidad de un tratamiento ambulatorio que hoy se quiere aplicar por capricho. Se recurría a las internaciones en caso necesario. La tan mentada Salud ha sido dejada de lado en el campo institucional y no se involucra en dos instancias básicas: la ciudad de Buenos Aires y la Provincia. En ambos casos se ha reemplazado por la Acción Social que no da cuenta de la totalidad de las dimensiones del fenómeno que en todos lados se reconoce como propio de lo intersectorial. Acaso puede pensarse que desde la Acción Social se puede abordar la totalidad de alguna enfermedad?

Ante esto se impone la necesidad de volver a barajar y repartir las responsabilidades en forma eficaz. En cambio vimos durante la reciente campaña electoral que se definía la liberalización del consumo como un avance contra el narcotráfico. Nadie que conozca la realidad creciente del narcotráfico puede respaldar este mensaje, que los narcos podrían aplaudir. Menos cuando se lo acompaña de carteles que llaman a “portarse mal”. Llamo ingenuidad a esta postura aplicando el beneficio de la duda. No estamos ya en edad escolar proponiendo portarse mal a nuestros compañeros.

Llamo ingenuo pensar que hay derecho a drogarse sin conocer los riesgos – ya que no hay suficiente prevención que los informe – porque se desconocen los riesgos de que dan cuenta los accidentes que ocurren todos los fines de semana.

Llamo ingenuo hablar de que es un problema de Salud cuando la Salud Pública no ha llegado a anoticiarse de que en este campo le corresponde actuar.

Llamo ingenuo decir que hay solución con tratamientos ambulatorios a problemas que ocupan mucho tiempo y muchas veces necesitan internación.

Llamo ingenuo desconocer las muertes de Janis Joplin, Jim Morrison, Amy Winehouse, Olmedo, el Potro y Juan Castro y tantos otros desconocidos que habitaban nuestras zonas marginales.

Llamo ingenuo no promover acciones sistemáticas de prevención educativa en todos los niveles.

Llamo ingenuo hablar de derechos a consumir cuando para amplios sectores se trata de sobrevivir drogándose para mitigar hambre y abandono.

Wilbur Ricardo Grimson

Ex Secretario de la SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar

Sobre Audiencia en el Congreso Nacional por la despenalización de las drogas. Nadie escucha a los familiares?

Sobre la Audiencia para la despenalización de drogas. Nadie escucha a los familiares?

Qué decir, dan ganas de llorar. Ni siquiera se percataron, TODOS, que quienes están en contra son los familiares, que la viven, que saben de todo el deterioro, como Diana Chanquía…Observo que también Diana Maffía, Coalición Cívica compró lo del consumo problemático. Es muy desalentador. El único consumo posible siempre es problemático porque produce alteraciones en el cerebro humano, a corto, mediano y largo plazo. Y no se pueden medir las consecuencias de los actos, una vez drogados, aún con marihuana.

Habiendo trabajado con adictos, sólo puedo decir que nuestros jóvenes ansían, desesperadamente, que los ADULTOS los cuiden. Parece que vamos en sentido contrario. Bueno, puede ser que nuestro destino sea la autodestrucción. Me sorprende de la Coalición Cívica, que en sus principios parece muy fuerte el eje ético y moral. Ojalá Elisa Carrió haga algo al respecto. No se tiene en cuenta el LAZO SOCIAL, que la droga destruye, porque quien se droga, se aísla, se queda solo en esa conducta suicida. Es más fácil legalizar políticas para la muerte, que trabajar para que no se produzca la necesidad de drogarse, y para controlar un negocio en el cual sus dueños se cuidan muy bien de no consumir drogas, para que su cerebro no se deteriore, y sigan ganando fortunas con la miseria y la ignorancia.

Nuestra sociedad está desquiciada, enferma. No me siento parte de esta locura. No encuentro forma de ir contra toda esta gente más que generar en la opinión pública otras cosas, y frenar a los políticos. Por otra parte, personalmente el camino sigue siendo la promoción y la prevención, pero en un contexto donde drásticamente debería cambiar la política, en lo que respecta a nutrición, salud, educación, trabajo, y la ENORME posibilidad de que nuestros niños y adolescentes tengan los derechos a JUGAR, COMER, EDUCARSE, garantizados.  Si esta preocupación no es el eje, bueno, tendremos lo que supimos conseguir. Y por supuesto en reforzar SEDRONAR, y la persecución del narcotráfico, como reponer la cadena asistencial al adicto desde el Estado, que en la práctica ya no existe.

Hay dos definiciones estupendas a tener en cuenta, que surgieron de un hecho artístico:

VIOLENCIA: miedo + ausencia de amor + venganza emocional

PERVERSIÓN: Hacer todo al revés, sin evaluar las consecuencias de las acciones, el daño posible a producir, y que nos guste.

Encuentro en la mayoría de nuestros legisladores la tendencia a pensar sin considerar estos dos términos: Violencia y perversión, parecen ser cómplices en tanto tampoco miden las consecuencias de sus decisiones.

Ojalá pasen cosas mejores, un abrazo humano y fraternal

Susana Cohen Arazi

MANIFESTACIONES IMPRUDENTES

MANIFESTACIONES IMPRUDENTES

 

                                  Por Dr. Wilbur Ricardo Grimson

 

Hace unas semanas unos centenares de jóvenes, y otros que no lo eran tanto, se manifestaron en forma pública y carnavalesca,   a favor de la legalización del consumo, distribución y venta de la marihuana. Parecían querer decir que se trata de un tema de extraordinaria importancia para la Argentina en este momento. Varios millones de personas creen otra cosa. Al fin y al cabo el país es signatario con todos los países del mundo de tres Convenciones Internacionales (1961, 1971 y 1986) que dicen lo contrario. O sea que penalizan el cultivo, la distribución, el pasaje por fronteras.
En cambio como se debatió y decidió en el Congreso Nacional en el año  1989 en nuestro país no se penaliza en particular el consumo. La ley  23.737, vigente hasta hace poco, no incrimina al consumo sino a la tenencia. Se entendió en aquel año que el consumidor está o puede estar enfermo o necesitado de un consumo en forma tal que se altera su equilibrio psíquico. Y que en vez de perseguir consumidores, se debe en cambio perseguir distribuidores, traficantes y cultivadores. Todos los que afectan la salud pública.
Cuando hace pocos meses se voto en California la Proposición 19 que se parece a lo  que aquí buscan los manifestantes,  fue ampliamente derrotada por los votantes, como lo señalan las encuestas de nuestro país aquí ocurriría lo mismo. Este intento de confundir a la opinión pública tiene algunos sostenedores sorprendentes que hasta han inventado una terminología banal que dice que hay consumo recreativo y consumo problemático. Esto no es así ya que no hay forma de evitar que el consumo sea problemático, ni se trata de una cuestión de dosis.  Hay gente que ha tenido paros cardíacos con poco consumo de droga. Y no podemos pensar que fue una experiencia “recreativa”.  Así que deberíamos descartar estos conceptos destinados a confundir a la opinión pública.
La misma debe ser capacitada en el manejo de un contexto social donde la droga adquiere un perfil mágico que la vuelve deseable. Para ello se instrumentan acciones y campañas y se difunde información trucada como es el caso de conocidas revistas de sospechosa financiación.
La tarea de prevención que debe ser desarrollada por las familias, por los centros culturales y deportivos y por las escuelas en todos sus niveles, debe ilustrar sobre los riesgos del consumo de drogas (incluyendo el alcohol), y sobre los eventuales daños que pueden resultar irreversibles.
Lo contrario parece parte de un proceso en que determinados políticos, figuras de la farándula, periodistas inescrupulosos y otras hierbas no vacilan en distorsionar la conciencia de la realidad de un fenómeno que en algunos casos perjudica a jóvenes y adultos. En uno de los extremos afecta a niños que no han realizado o completado su escolaridad. En el extremo etario opuesto afecta a ciudadanos de tercera edad que no encuentran un marco social adecuado en el proceso de  envejecimiento y al recorte de su actividad y que resultan afectados por la automedicación en muchos casos excesiva con psicofármacos.
El problema debe ser asumido por todos los que trabajan con jóvenes y estimado sin banalidades y sin improvisar conocimientos. Hay que aprender a enseñar la prevención y esta tarea no puede demorarse.
Nuestro amigo y compañero de luchas el Padre Pepe di Paola dijo en el documento de los Sacerdotes villeros: miren lo que pasa en las villas donde la droga está despenalizada de hecho e imaginen lo que sería extender esta epidemia todas las regiones sociales del país.

El autor es ex Secretario de SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar   fundaciondeprevencionsocial@yahoo.com.ar

SOCIEDAD DE ADICTOS

Un libro fundamental para comprender el origen y la naturaleza de las adicciones. A diferencia de tantos otros títulos sobre el tema, éste se propone desenfocar el análisis del interés por la detección de síntomas, por el seguimiento “detectivesco” del adicto, para comprender que la adicción es en sí misma el síntoma de profundos conflictos sociales subyacentes.

La fragmentación, característica de la sociedad de hoy en todo el mundo, conduce al aislamiento social, primera condición necesaria en la “carrera del adicto”. Con el más acabado conocimiento del tema en sus aspectos preventivos, terapéuticos o institucionales -por el que es reconocido en la Argentina y el extranjero-, Wilbur Grimson invita a potenciar las individualidades para transformar el aislamiento en conciencia social y práctica comunitaria. Su propuesta, tal como lo demuestra el relato de su práctica profesional, evita deliberadamente el dogmatismo; por el contrario, admite las variantes más flexibles y creativas.
En una época en la que el vértigo parece desconocer la importancia de la historia, este libro recupera el valor de recordar el camino transitado, sus protagonistas, la experiencia compartida; de ver, en cada logro de hoy, el esfuerzo y el empeño de ayer.
Sociedad de Adictos intenta contribuir a la posibilidad de crear una sociedad que tolere sus diferencias, genere políticas participativas, cuide a sus necesitados, enseñe a quienes necesitan capacitarse y cure a sus enfermos: una sociedad profunda y éticamente solidaria.
Sociedad de Adictos – Editorial Planeta
$ 60,-
Puede solicitarlo llamando a la Fundación de Prevención Social (011)4384-5190 o escribiendo a fundaciondeprevencionsocial@yahoo.com.ar

SE VOLÓ LA PALOMA

SE VOLÓ LA PALOMA

* por Wilbur Ricardo Grimson

El avión de Medical Jet que llevaba casi una tonelada de clorhidrato de cocaína de máxima pureza con destino a Costa Verde-Barcelona-Amsterdam demuestra la potencia del narcotráfico y la ingenuidad de los que proponen la despenalización del consumo. Con sus políticas de tolerancia aunque causen daño a la salud pública, inducen una concepción pueril y errada de este complejo fenómeno. Sostienen el derecho de los usuarios a elegir intoxicarse y no les preocupa la penetración de las fronteras por una masiva circulación de drogas. Que ellos están alentando. Por algo el día que se votó en California la proposición 19, que legalizaba el consumo de marihuana, se estaba preparando la penetración de la frontera con México con un cargamento de 24 toneladas que llegaría sobre el triunfo electoral. La tolerancia y el consumo incontrolable bailan juntos.

Que este triunfo no ocurrió es algo a lo que se le ha dado poca importancia, pero que demuestra que aún los estados liberales supuestamente tolerantes sostienen una racionalidad al defender la salud pública que prima por sobre las consignas de tolerancia médica. Éstas son absolutamente infundadas, en tanto existen muchas formas de acción terapéutica equivalentes en su efecto a la marihuana y que no implican torcer criterios aceptados por todos los países en cuanto a cuales son las sustancias ilegales y tóxicas.

La experiencia demuestra que lo comienza como un desborde de alcohol se entremezcla con una liberalidad en el consumo de marihuana, luego de cocaína y luego de anfetaminas y heroína. Y que en los delitos la droga ocupa un papel significativo como estimulante. Y que en los accidentes callejeros predominan alcohol y psicofármacos en forma desmedida.

Los criterios sobre la tolerancia al consumo los deben fijar los sanitaristas con las ONGs y forman parte de las políticas nacionales. No son para sociólogos que buscan algún progresismo estentóreo o para los fiscales que desconocen el tema. O los que hacen bandera de derechos a no cuidar la propia vida. La responsabilidad principal es el cuidado de la vida y está a la vista que la droga limita la propia vida y la salud. Cómo podemos enfrentar sin preocuparnos el episodio de una previa en que un joven alcoholizado se voló la cabeza jugando a la ruleta rusa con una pistola!

Como si no alcanzara con los relatos de Bill Cosby sobre su penosa recuperación, o con la muerte de Jim Morrison, de Charlie Parker, de Janis Joplin, el suicidio de Olmedo, la muerte de Juan Castro, el descontrol del “Potro” o las desventuras de Charly García –hoy casi irreconocible.

Tampoco lleva a promover la oferta de camas públicas porque descansamos en las atareadas ONGs que reciben pagos casi simbólicos. Ni siquiera hemos tenido tiempo de poner a funcionar la Ley de Prevención Educativa que hace más de un año aprobó el Congreso Nacional y que fue presentada por la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado Nacional. Observemos de paso que la Comisión Asesora (de Aníbal Fernández) no se ocupa de ninguno de estos temas que juzgamos principales.

De este lado del mostrador aparecen como consecuencia de estos desbordes sin límites las familias destruidas porque donde la droga entra requiere delito como acompañamiento, y el esfuerzo de recuperación debe ser emprendido por todos los familiares apoyando al drogado identificado que en muchos casos lleva al colmo valores de consumismo, de valoración de lo material, de carencia de valores propios que aprende en su entorno más inmediato. Mueren personas pero antes de ello han debilitado su espíritu los valores de la comercialización sin límites, la ruptura con el esfuerzo meritorio, el culto del placer inmediato.

Ante esta sociedad materialista en extremo y con culto al placer inmediato, la familia se repliega, se debilita, deja de saber cuál es su rol. Hay desconcierto en clubes, sociedades deportivas, iglesias. Hemos perdido el rumbo.

Los defensores de la despenalización a ultranza deberían reconocerse como autores complementarios de esa destrucción al promover conductas liberalizadoras del abuso de drogas que vuelven a los que buscan aprender y ubicarse en un rol social significativo, como perdedores. Lo hacen dejando de lado las encuestas que muestran el progresivo crecimiento del consumo, desconociendo lo que observamos a simple vista en las villas de emergencia donde el paco comienza a usarse a los ocho años y mata chicos todos los días. Por algo enunció hace más de un año la Comisión ambulante citada la realización de la encuesta más significativa del país porque iban a entrevistar a 50.000 personas (ignorando que esto no es necesario desde el punto de vista técnico). Nunca publicaron los resultados ni pudimos enterarnos del diseño aventurado de este emprendimiento ni del costo de semejante extravajanza.

Por su lado Lula demostró antes de dejar el Gobierno que la Lucha contra las Drogas sigue vigente y que la podrá ganar quien demuestre mayor poder y eficacia. Y su desarme de varias villas de Río de Janeiro resulta altamente significativo. Se hizo con el apoyo de las Fuerzas Policiales y Militares. Aunque esto suene a herejía entre nosotros, todos los países terminan por aceptar la participación militar en el problema que más corroe la seguridad nacional. Una cosa es que no actúen en problemas internos del país. Pero hay mucho que hacer en las fronteras, hoy desprotegidas. En el control de la importación y exportación de precursores químicos. En el control aéreo. En la recopilación de inteligencia y de antecedentes de lo que ocurre en otros países.

Por todo esto alertemos a los que se dicen progresistas que vía de la introducción de la confusión de los conceptos y el desconocimiento de los riesgos, son nada más que cómplices de la desorganización de las Políticas necesarias que deben ser políticas de Estado, definidas, permanentes, inamovibles. Que tiendan al bien común y a la realización de la solidaridad social.

* El autor ha sido Secretario de la SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar

Políticas en Adicciones

El presente trabajo se leyó en el Congreso Internacional de Políticas Públicas en Adicciones Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires  que se realizó los días 11 y 12 de noviembre de 2010 en el Auditorio Buenos Aires, Pueyrredón 2501, 2º nivel/ Centro Cultural Recoleta. Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Claudio Mate, Alberto Calabrese, Wilbur Ricardo Grimson, Andrés Elisseche

Claudio Mate, Alberto Calabrese, Wilbur Ricardo Grimson, Andrés Elisseche

Dr.Wilbur Ricardo Grimson

Dr.Wilbur Ricardo Grimson

En el campo de las adicciones hay en nuestro país más declaraciones que acción efectiva. Prevalece un simulacro de debate intrascendente en términos de resultados de alcance nacional. Las cuestiones se debaten en un nivel de abstracción y no tienen consecuencias efectivas. Colabora a ello la poca versación de la mayor parte de los actores, la angustia de muchos de los afectados y sus familiares ante la carencia de soluciones, y la idea de que todos pueden opinar en un campo complejo que afecta áreas muy diversas como ser las acciones de salud, educación, acción social, policía, represión y justicia. Todo ello desemboca en una situación imprecisa y genera confusión.

El Ejecutivo Nacional cuenta con un instrumento institucional que fue envidiado y luego imitado por la mayor parte de los países latinoamericanos, como es nuestra Oficina nacional de Drogas la SEDRONAR, que surgió de prolongados y ricos debates sostenidos por ambas Cámaras del Congreso Nacional en 1989. Se debatieron posturas y criterios y se consensuó que no se trata de perseguir al consumidor. Muchos de los que hoy opinan sin conocer los antecedentes, podrían refrescar su memoria leyendo la transcripción de los debates.

Otra situación que sorprende es la emergencia en los últimos tiempos, en el seno del Poder Ejecutivo, de una Comisión Asesora que deambula entre diversas reparticiones. Es de origen no fundado e innecesario, ya que no cuenta con un conjunto de designaciones adecuadas (por caso no incluye un solo docente ni un investigador ni un especialista en Salud Pública ni un representante de las ONG) y sólo se ha dedicado a cuestionar lo hecho, o ignorarlo, y confundir a la opinión pública.

Sólo en nuestro país pueden subsistir dos reparticiones que superponen sus incumbencias. La Comisión nueva aparece como un ariete contra la Oficina Central de Drogas y no aporta a las acciones asistenciales, educativas, de desarrollo o de Justicia, salvo cuestiones sectoriales de su propio interés.

Mientras tanto, algunos difunden el supuesto derecho inalienable de los consumidores de drogas ilegales, lo que resulta ampliamente cuestionable, como lo evidencia el desborde creciente del consumo en cantidad y su reducción en la edad de inicio. El país carece de una política que provea recursos públicos destinados a la creación de plazas asistenciales. No las hay y debería haberlas en todas las Provincias, y se debería avanzar en la disponibilidad de los recursos. Sin ello, ni la desintoxicación inicial ni el tratamiento necesario son pasibles de cumplimiento.

Tales políticas deben lograr reconocimiento como políticas de Estado y comprenden la definición y distribución de recursos, la capacitación en los niveles profesional y técnico – actualmente en situación de retraso -, la evaluación asistencial y la definición de criterios de prevención. Deben ser consensuadas y no pueden quedar libradas a vaivenes o criterios particulares. Así lo reconocen los países que como España e Italia, mejor avanzan en la definición global de los problemas en este campo. España ha festejado recién los 25 años del PLAN NACIONAL DE DROGAS, como primer responsable fue el Juez Garzón, anunciando una reducción del 0.5% del consumo de cocaína. Ahora se está en 2.6%.

Carecemos de suficientes plazas públicas para internación de adicciones. Esto ocurre por el rechazo del sistema de salud a la inclusión de adictos en los Hospitales. No se puede prever que por este camino se logre el aumento de las mismas. Ni que las haya en las Provincias. Tampoco se ha avanzado en la capacitación en el orden nacional de profesionales, técnicos y auxiliares, logrando en cambio una existencia dispersa de cursos que no alcanzan el nivel básico de exigencia requerido. En mejores épocas, la Secretaría Provincial creada por el Gobernador Duhalde durante su Gobernación de la Provincia avanzó en el diseño y accionar de una red universitaria hoy prácticamente desaparecida. De ello dieron cuenta en modo especial la Universidad del Salvador y la Universidad Nacional de Quilmes. Esta última formó Operadores, docentes y líderes comunitarios de 1994 al 2004, y fue desfinanciada en primer lugar por el Gobierno provincial siguiente (2002) y luego por la SEDRONAR (2005) que desestimaron valiosos convenios.

Más recientemente, se observa que la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado Nacional, con el consenso de un conjunto de ONGs, promovió el dictado de una Ley de Prevención Educativa por parte del Congreso Nacional, que la votó el 10 de Diciembre de 2009. Sin embargo, en los meses siguientes no se ha avanzado en su reglamentación y por lo tanto en su aplicación, de lo cual no parece haberse enterado ni el Poder Ejecutivo ni el Ministerio de Educación de la Nación.

Una consecuencia de esta incoordinación es que legiones de madres, familias y pacientes proclaman sus necesidades sin éxito buscando plazas de tratamiento, tanto ambulatorias como de internación, y sufren la frustración y las confusiones del caso al ser rechazados en la mayor parte de las gestiones. Se desesperan y buscan inútilmente respuestas que no se logra articular con eficacia. Pierden tiempo que, en términos operativos, sólo puede empeorar la situación de los necesitados. Sólo parecen escuchar sus lamentos los Sacerdotes que trabajan en las Villas y algunas ONGs.

Reclaman el derecho a consumir que supuestamente legitima la Constitución Nacional. La misma en su artículo 19 se refiere a “las acciones de los hombres que no afecten a terceros, y quedan libradas al juicio de Dios”. Cuando una conducta individual se traslada al ámbito público cambia su carácter, ya que mal puede compadecerse una conducta privada con los tumultuosos recitales de Creamfields, o con el desmadre de nuestra Costanera Norte los fines de semana cuando se desborda la capacidad de los Hospitales públicos vecinos con casos de sobredosis, accidentes derivados del consumo o producidos por los abusadores. Creo que el texto constitucional no se propuso para proteger los desvaríos de los fines de semana, ya que ni siquiera se aplica según resolvió el Juez Cattani a quienes consumen en las plazas, pues (para él) afectan la salud pública.

La reciente consecuencia del deceso de un joven que jugaba con una pistola Glock bajo efectos del alcohol en una pre-salida en el Municipio de Vicente López debe preocuparnos. De lo contrario, debería sostenerse el derecho a jugar a la ruleta rusa o a imitar esa diversión. Las consecuencias de promulgar supuestos derechos sin reconocer los riesgos están a la vista. Son resultado de la creciente tolerancia social generada por varios factores: la publicidad, que induce al consumo de todo lo posible como garantía de felicidad, la alta disponibilidad de droga y una crisis del campo de los valores, en muchos casos abandonando a los jóvenes a su propio arbitrio por parte de familias asustadas o mal informadas.

Habría que decir, en cambio, que fuimos el país más avanzado en la década del 80 y que disponíamos de recursos y de reconocimiento, al punto que dimos formación en CENARESO y luego en el postgrado de la UBA (iniciado por la Fundación Convivir) a la mayor parte de los actuales directivos de los países de origen y a muchos funcionarios del país. Liderábamos los debates de la Comisión de Drogas de Viena con personalidades reconocidas como el Profesor Emérito de la UBA Dr. García Fernández y se nos escuchaba con atención en la CICAD.

En cambio hoy, divagamos en diversos ámbitos y hay por ejemplo quienes afirman con liviandad que existe un uso “recreativo” de las drogas. La historia de la explosión del uso de cocaína en los EE.UU. nos muestra que se acompañó de este tipo de conceptualización errónea. El hecho de que se la repita desde la Cátedra donde el Profesor Antonio Calabrese difundió las primeras advertencias de carácter preventivo, no deja de sorprender. Si repetimos errores con satisfacción, debilitamos la noción de riesgo en que se debe basar la educación preventiva. Quienes sostienen que existe un uso problemático de drogas dan a entender que debemos restringir nuestro interés a esos casos. Prefiero ocuparme del problemático uso de drogas. Para no llegar tarde.

En los últimos años, se han debilitado en la Provincia de Buenos Aires las políticas de capacitación que desde distintos ámbitos se extendían a áreas del problema que deben complementarse. Y que empleaban recursos técnicos públicos y de las ONGs. Juan Yaría desde la Secretaría Provincial de las Adicciones creó en su momento un dispositivo asistencial y preventivo que consistía en 180 CPAs ubicados en los Municipios de la Provincia de Buenos Aires. La actual gestión de la provincia les endilgó como agregado la atención de Salud Mental sin advertir por un lado que el personal no estaba formado para ellos, y en segundo lugar que su capacidad operativa se reducía en un 50% al duplicarse las incumbencias.

Un reciente manual, la Comisión Asesora decidió dar indicaciones a los Magistrados del Poder Judicial. La lectura resulta interesante por los múltiples recursos que se enumeran hasta que constatamos que no se han incluido las ONGs, ni las Comunidades Terapéuticas ni los Centros Preventivos Municipales. Sabíamos de cierta animadversión de integrantes de la Comisión de Asesora con las Comunidades Terapéuticas, pero no suponíamos que llegaba hasta negar la realidad de su existencia que representa unas 4500 camas y constituye el principal recurso asistencial del país. La lectura de la Biblia nos recuerda que “Dios ciega al que quiere perder”. Y los que refrendan estas recomendaciones parecen perdidos.

No alcanza con indicar una dirección para brindar un servicio. Por eso siempre insistimos que FONODROGA, hoy debilitado, no debía ser un 110 que informa sobre direcciones sino un servicio de contención, orientación y seguimiento. El diseño que nació en una propuesta conjunta de las ONGs a la Secretaría Provincial se desnaturalizó.

Entendemos que ante una consulta por abuso para la que se requiere internación, se necesita una gestión continua, ya que el monto de angustia lleva fácilmente a una sensación desesperante. El accionar debe proveer contención, acompañamiento y continuidad en forma tal que asegure la llegada a destino de quien consulta o de aquel por quien se consulta. Y se debe poseer adiestramiento, en la relación de las familias con el tema, y en muchos casos articular contactos con Asesorías y Defensorías.

Nunca entendimos la queja por la judicialización de estos temas, ya que la experiencia de décadas muestra que la situación ha mejorado desde la activa participación de estos organismos que preservan derechos. No conocemos casos después del 83 que hayan sido internados arbitrariamente, sin que se haya podido recurrir a la Justicia para enmendar las cuestiones. También sabemos que la aplicación correcta de la Ley 23.737 debe ser mejor reconocida antes de criticarla sin conocimientos. Coincidimos en esto con la Senadora por Salta Sonia Escudero, quien señaló tales ignorancias a la Sra. Diana Conti. Por otra parte el Observatorio de Drogas de la SEDRONAR establece que la mayor parte de los expedientes se archivan y anulan por lo cual podemos suspender juicios apresurados y conocer la realidad.

Para decirlo de una vez, judicializar no es criminalizar, ya que las variadas instancias a que puede recurrir la justicia operan sobre situaciones desesperantes en que la familia ha pasado a estar chantajeada por el robo, la conducta impulsiva y la violencia ejercida para mantener el abuso de drogas. Para preservar el derecho a la salud se debe interrumpir en muchos casos una situación no soportable de violencia contra la propia familia. Antes de poder ejercer el derecho a la salud se debe abandonar la conducta irracional basada en el abuso de drogas.

En los últimos años, se ha dispersado la función que correspondía a los Juzgados Federales aumentando el número de Juzgados a cargo del tema, sin mejorar su formación ya que ningún curso ha llegado a los diferentes Juzgados en este tiempo. En cambio, la Defensoría General de la Nación en sus cursos para Defensores da importancia al capítulo de adicciones.

Resulta interesante verificar que la Comisión Asesora no menciona la participación de Asesorías y Defensorías en su texto a los Magistrados. Esto nos lleva a pensar que, o ignoran el tema, o toman un solo aspecto parcial de la cuestión y pretenden abordar la solución con una guía de teléfonos y direcciones. En la mayor parte de esas direcciones no atienden a tiempo completo, es decir que no pueden ocuparse de urgencias.

Tampoco creyó oportuno la Comisión encontrar ningún mérito en la legislación vigente y en las posibilidades de aplicación de la Medida Educativa o la Medida Terapéutica, ya que sólo menciona el dictamen del caso Arriola. No repararon en que nuestro astro de fútbol cumplió su primera abstinencia de drogas prolongada cuando el Juzgado de Morón exigió que al internárselo se presentara un plan terapéutico, monitoreando a posteriori el cumplimiento del mismo mediante evaluaciones mensuales. Así se extendió la abstinencia a seis meses, facilitando su recuperación y posterior alta.

Pero más sorprendente resulta que no se hace referencia alguna a la posibilidad de recurrir a la Justicia, cuando la familia está desesperada por un cuadro explosivo de abuso de drogas en uno de sus hijos, que se acompaña con robos y destrozos en el hogar y con conductas de riesgo evidentes. Aquí la medida de protección de persona o la aplicación de las medidas previstas por la Ley mencionada resultan adecuadas. La preocupación por la defensa de los derechos alcanza tal punto que no se reconocen las situaciones en que se presenta incapacidad de ejercer los mismos ya que la Comisión Asesora no cesa en su preocupación por la despenalización, al punto de enfrentar una ley  con varias instancias de indicaciones preventivas y terapéuticas como si no existieran; les hacemos saber – como dicen los Sacerdotes que lidera el Padre Pepe Di Paola -, que en la Villa la droga ya está despenalizada.

Las consecuencias nos parecen de una gravedad extrema.

En base a estas experiencias, proponemos la creación en las Villas de Emergencia, o similares, de Centros de Orientación y Gestión en Adicciones que

  • atiendan y diagnostiquen las necesidades de esos territorios
  • actúen en la capacitación de vecinos y líderes comunitarios
  • en el caso de consultas, diagnostiquen los casos
  • provean apoyo continuo
  • establezcan un criterio de acompañamiento regular de las derivaciones a otras instituciones

Contarán con profesionales médicos, psicólogos y abogados, con operadores y voluntarios. Seguirán los casos hasta su eventual retorno al territorio de origen.

Finalmente las políticas necesarias deben ser encaradas como POLÍTICAS DE ESTADO, o sea acordadas por un plazo de diez años por todos los sectores, ya que si bien puede existir un modo particular de desarrollar la Prevención Educativa, lo que se debe establecer es su efectivización en todo el país, y en todos los niveles educativos.

A nivel nacional, se deben fijar las normativas y fijar los presupuestos; a nivel Provincial se deben desarrollar las estrategias, mientras que las acciones son resorte de los Municipios. En cada nivel se debe consensuar con las Organizaciones no Gubernamentales (ONGs).

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Presidente

Fundación de Prevención Social

Av. Belgrano 1315, piso 9

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

(011) 4384-5190

mail: fundaciondeprevencionsocial@yahoo.com.ar

www.fundaprevsoc.com.ar

Conclusiones 2° Jornadas “El Desafío del Paco”

2º Jornada sobre “El Desafío del Paco”

18 de agosto de 2010 – Centro “San Alberto Hurtado” (Hogar de Cristo) Monteagudo 862

Síntesis de los Grupos del 18-8-10

GRUPO Moderador y Secretario

1. Tratamientos e internaciones M. Nicolás Angelotti

S. Silvina Peluso

2. Inclusión y Discapacidad psicosocial M. Guillermina Moreno

S. Estela Magui

3. Familias M. Wanda Candal

S. Eugenia Caferatta

4. Salud M. Norma Aspres

S. Patricia Figueroa

5. Internación indispensable, dispositivos

cerrados y clínicas psiquiátricas

M. Juan Isasmendi

S. Paz Ochoteco

6. Calle y Explotación sexual infantil M. Miguel Sorbello

S. Carlos Maggi

7. Mujeres, hijos y paco M. Ana Camarotti

S. Sofía Serú Campos

8. Investigación M. Eduardo Drabble

S. Josefina Amadeo

9. Centros Barriales M. Pepe Di Paola

S. Ayelén Merlo

Al leer no dejen de tener en cuenta que estamos reflexionando

sobre el consumo de Paco en nuestras Villas

Grupo 1: TRATAMIENTOS E INTERNACIONES

Situación: internaciones y tratamientos. Propuestas:

• Necesidad de ponerse de acuerdo en los criterios de internación: ¿cuando internar?

• Necesidad de que en las internaciones se trabaje la reinserción que es parte del tratamiento.

• Necesidad de reevaluar los dispositivos de internación en las comunidades terapéuticas para evitar la “calesita” (calesita hace referencia a que muchos de nuestros chicos ingresan a una internación salen sin el alta y al poco tiempo vuelven a reinternarse en otra comunidad similar y así sucesivamente sin dar verdadera respuesta al problema).

• “Hay tantos tratamientos como personas que los necesitan”, es decir “ver a la recuperación como un proceso o traje a medida para cada uno” para eso es importante sostener un hilo en la historia personal y “no volver a empezar de cero” : los centros barriales podrían ser los centros de referencia desde donde se parte y a donde se vuelve de las diferentes propuestas terapéuticas de modo que deberían constituirse en el hilo que una las historias fragmentadas y todos los intentos terapéuticos.

• Diferenciar tratamiento de internación

• Se describió a las instituciones sanitarias como muy rígidas para nuestras poblaciones se las debe forzar a cambiar

• La internación no siempre es el tratamiento ideal pero debe ser oportuna

• Revisar los tiempos de internación: en general a nuestros chicos les cuesta mucho permanecer mucho tiempo internados (un año como proponen en promedio la mayoría de las comunidades parece ser demasiado para algunos)

Situación: reinserción social. Propuestas:

• ¿Como hablar de reinserción social donde nunca hubo inserción social?

• Plantear como verdadera enfermedad el desamparo, la marginación y la adversidad que requiere redoblar esfuerzos de todos en particular de los que toman las decisiones estructurales.

• Hubo consenso en la gran desarticulación y fragmentación reinante entre las distintas instancias que abordan los tratamientos para consumidores de sustancias psicoactivas tanto gubernamentales como no gubernamentales y esta desarticulación aporta a la ineficacia del sistema.

• Se requieren dispositivos conjuntos para trabajar la reinserción

• Hubo consenso en la necesidad de armar dispositivos conjuntos es decir entre instancias estatales y organizaciones barriales y el centro barrial parece ser la mejor instancia de articulación entre organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

• Necesidad de generar vínculos y armar redes tanto personales como interinstitucionales

• Necesidad de acompañamiento permanente de cada chico

• Las instancias terapéuticas están fragmentadas por tanto el centro barrial podría ser un lugar de articulación

• La reinserción se podría trabajar en los centros barriales con talleres laborales e instancias educativas articuladas.

• Es mas difícil para los preadolescentes y adolescentes tal vez se requieran espacios específicos que incluyan la prevención Situación : sistema de salud y consumo de sustancias. Propuestas:

• Necesidad de replantear la estructura sanitaria actual para dar respuesta al consumo de sustancias y en particular al consumo de sustancias en sectores marginados socialmente. Hoy no la da.

• Necesidad de articulación intersectorial: salud, educación, trabajo ,desarrollo social. También entre las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales

• La gente que toma decisiones estructurales debería conocer la realidad de las villas y barrios marginados.

Grupo 2: INCLUSIÓN Y DISCAPACIDAD PSICOSOCIAL

• Después de presentarnos se propone partir de una definición de discapacidad psicosocial. Algunas personas manifestaron estar ahí para tratar de entender lo que era. Otras dieron su opinión. Se dice que habría que hacer otra clasificación de discapacidades a partir de la “Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad”.. Se habla de capacidades diferentes, de minusvalía e incapacidad… La conversación sobre la definición de discapacidad termina por resumirse diciendo que hay en ella dos dimensiones, la individual, es decir la que tenga que ver con cada persona y sus deficiencias y la social, las ausencias que hubo o hay en la vida de esas personas en su relación con el medio: educación, salud, nutrición, etc.

• Se pide a los chicos que han tenido problemas con el consumo de paco, que participan de nuestra mesa, que opinen sobre los obstáculos que han encontrado en la vida, primero aquellos que los llevaron a la droga y luego los que existen y no les permiten recuperarse o insertarse en la sociedad. Este largo momento fue muy rico para la gente que nunca había estado en contacto con ellos. Hablaron sin problemas, con mucha espontaneidad y crudeza. Hablaron de separaciones, violencia, ruptura, malas compañías, soledad, robo, delincuencia, maltrato y prisión. Manifestaron su impotencia ante la discriminación e indiferencia de una sociedad que no los tiene en cuenta. Hasta los lugares preparados para ellos tienen maltrato: paradores donde les tiran de mala gana un colchón o un plato de comida. Hablaron de las dificultades para tener un trabajo por falta de documentos y por decir que viven en la villa, en la calle o peor aún si se están recuperando.

• Se dijo a continuación que lo importante es ” hacer lugar”. La sociedad debe darse cuenta que hay que dar una mano al que padece este drama. En los centros barriales se está en contacto con los chicos, se conocen sus necesidades y se encuentran respuestas para ellas: escuelas de oficios, escuelas secundarias, y todo lo que sirva para acompañar ya que el proceso de recuperación es más largo que el período de internación. Hay que acompañarlos al salir de la internación, en un centro de día, que encuentren un grupo de pertenencia diferente al que tenían cuando estaban en consumo. Se cuenta como muy positiva la experiencia de “Los Piletones” y “Casa Flores”. Se agrega que hay que darle mucha importancia a los espacios de encuentro, a la creación de vínculos, a la recomposición de los lazos sociales y a la contención con amor para sanear las discapacidades.

• Más adelante compartimos la dificultad que encuentra el adicto en recuperación para reinsertarse en la familia, que no lo entiende, que sigue en la misma situación que antes y que no ha recibido ayuda para integrar a quien se fue y vuelve con una mirada diferente.

• Una persona que trabaja en la dirección nacional de salud mental pregunta a los chicos si alguien les habla de sus derechos. Responden casi a coro: nadie. Uno de ellos reflexiona que por su situación de consumo y de calle en su momento, los perdió. Los chicos agradecen el haber sido escuchados y sentirse protagonistas de la reunión.

• Sentimos que no hubo una actitud pasiva de los que estaban implicados, no se habló de ellos sino que se hizo el trabajo con ellos. No se pudo encuadrar lógicamente de una forma explícita al drogodependiente como discapacitado. Pero quedó un canal abierto para seguir discutiendo y buscando…

• Uno de los presentes propuso dar ideas sobre la necesidad del trabajo protegido… Se recordó que la ley que obliga a empresas a contratar un cupo de personas discapacitadas no es cumplida casi por ningún organismo.

• Se termina el trabajo de grupo con la necesidad de seguir tratando el tema para Profundizarlo

Grupo 3: FAMILIAS

• La adicción de un chico o chica es multicausal. No deberíamos simplificar: familia disfuncional, autoestima baja, falta de contención social por escasa preparación para admitirlos.

• Conveniencia de advertir a las familias los indicios de su vulnerabilidad.

• El trabajo y las actividades deben subordinarse a la recuperación y no al contrario. Hay que dar tiempo y espacio para la recuperación.

• Alguien propuso buscar la fortaleza en la oración. Entender la curación como conversión.

• La salida al problema del paco debe ser comunitaria: grupos, asociaciones barriales. Juntar fuerzas, generar espacios de pertenencia.

• Encontrar formas de transformar el espacio público.

• Resulta indispensable que la familia pueda recurrir a un centro de orientación en cuanto ve problemas en los hijos. La salita debe hacerse cargo de esta tarea.

• Necesidad de desarrollar acciones preventivas en relación con los hermanitos de los adictos.

• Queda pendiente sin resolver el tema de la obligatoriedad o libertad de elección para empezar un tratamiento. Cuáles son las cuestiones legales que hacen a la protección de persona/abandono de persona.

• Necesidad de sensibilizar que el paco es problema de toda la sociedad y no de un sector.

• Fortalecer herramientas de ejercicios de derechos, acceso a la justicia, centros de salud, etc.

• Elaboración de protocolos y un buen diagnóstico de la adicción al paco.

• Centros de rehabilitación para casos críticos. El psiquiátrico se presenta muchas veces como única respuesta.

• La familia es parte del problema de las adicciones. Se deben trabajar los límites, cariño, aceptar como familia el problema.

• La organización y el trabajo con las familias es fundamental para la contención de los hijas/os con problemas de consumo. Los chicos recuperados vuelven al barrio

• La familia también es un pilar para construir el “no consumo”, incluso la familia ampliada que en los barrios supone vecinos, grupos de amigos, comedor, iglesia, club…

• Las adicciones están vinculadas al consumo, el alcohol como símbolo de festejo. También se vinculan a la sensación de soledad, miedo a la vida.

• El paco suele ser siempre un último escalón en el camino del consumo: se empieza con marihuana, alcohol, cocaína…

• Discriminación: la sociedad en general discrimina a los jóvenes con problemas de consumo, adicto visto solo como problema, la mamá cuando concurre en forma anónima a ventanillas del Estado como el Poder Judicial es rechazada, rebota como pelota.

• También se planteó si las madres son culpables, se valoró la ayuda espiritual, se planteó que hay pocos centros de referencia donde acudir. Muchas veces las madres se sienten atacadas, que solo quieren internar para sacarse de encima el problema.

• Se planteó el tema de la exclusión como central: familias disfuncionales, falta de comunicación, abandono, muchas veces hay historia de abuso en la infancia, etc.

• Recuperación: las madres se desesperan por ocupar el tiempo de los/las hijas: un oficio por sí mismo no soluciona el problema de consumo. El colegio, los oficios, las actividades artesanales, deportivas, artísticas son parte de la recuperación, solo parte de ella.

Grupo 4: SALUD

• Necesidad de establecer una red de recursos que sea herramienta para la tarea cotidiana, conociendo cuales son los recursos existentes. La existencia de la red como primer paso hacia la construcción de un proyecto concreto. Para esto es necesario analizar los aportes que cada uno vaya trayendo de acuerdo a las experiencias del ámbito en que se desempeña, buscando soluciones entre todos.

• Necesidad de formación por parte del personal de salud con respecto a la problemática del consumo de paco, efectos, consecuencias. Se sabe muy poco en los hospitales, y es necesaria una campaña de concientización para facilitar el acceso a la salud, especialmente para quienes están en situación de calle, ya que muchas veces el hospital es expulsivo.

• Debe haber estrategias especiales.. Para la atención inmediata, sin tiempo de espera Para ello también es necesario el trabajo con la comunidad, que comprenda la urgencia y que colabore en este sentido. Trabajar en la vinculación con aquellas personas que están en situación de calle como un paso fundamental para lograr un acercamiento al sistema de salud. En la concientización señalar que no hay un nosotros y ellos, sino que es una realidad que nos toca a todos. Son ciudadanos y hermanos nuestros con derecho a la salud.

• Visibilizar el problema involucrando a toda la sociedad, reconociendo el fracaso para comenzar a crear nuevos espacios donde construir proyectos de vida, de educación, trabajo etc.

• Es necesario escuchar, dialogar para mejorar las leyes, las prácticas, los tratamientos. Exigir al estado en temas prioritarios como: La atención de las patologías duales, atención de las mujeres, embarazo y maternidad, y la creación de dispositivos especiales para ello. La existencia de equipos especializados en los hospitales. Promoción de la salud dentro del barrio y prevención. Revalorizar la enfermería como un rol fundamental.

Grupo 5: INTERNACIÓN INDISPENSABLE, DISPOSITIVOS CERRADOS Y CLÍNICAS

PSIQUIÁTRICAS

• La internación indispensable debe ser el último recurso después de un proceso. La internación de manera compulsiva y con la utilización de la fuerza pública debe usarse como último recurso, en casos en los que hay riesgo de vida, en los que ya se ha intentado trabajar con la familia, en los que se ha confirmado que no hay “voluntad de recuperarse”.

• Entendemos que en el caso de los niños y niñas, los adultos debemos asumir la responsabilidad de decidir cuando el niño atenta contra su bienestar y su vida y no se encuentra en condiciones de elegir.

• Para esto debe trabajarse mucho previamente, para evitar hacer uso innecesario de medidas coactivas. Este tipo de medidas solo deberían ser tomadas si se cuenta con las vacantes y los recursos necesarios para brindar el tratamiento adecuado.

• No hay dispositivos suficientes ni adecuados. Deben crearse dispositivos para pacientes duales, adictos y con enfermedades infectocontagiosas.

• Cada día son más las personas con patologías psiquiatritas de base que desarrollan adicción a las drogas y contraen enfermedades infectocontagiosas. La mayoría de las comunidades no admiten pacientes psiquiátricos y los hospitales no están preparados para trabajar con adictos, como resultado los dispositivos no dan respuesta al problema.

• Por otra parte, también cada vez más niños y niñas caen en el consumo de drogas y tampoco se cuenta con dispositivos adecuados para menores de 14 años, y los pocos que los reciben no logran contenerlos.

• Pensar en el tratamiento de niñas y niños adictos menores de 14 años se presenta como un gran desafío que debe enfrentarse de manera urgente y observando las cuestiones legales, terapéuticas y de derechos humanos.

• Deben lograrse evaluaciones más precisas de los pacientes. Las internaciones deben ser indicadas por una evaluación y no por un juez, se necesitan evaluaciones más rigurosas que indiquen el tipo de tratamiento necesario. El sistema judicial debe contar con un cuerpo médico forense.

• Deben fortalecerse la articulación entre poderes, jurisdicciones, ministerios y organismos. Los diferentes organismos e instituciones que deben dar respuesta a esta problemática trabajan de manera absolutamente desarticulada.

• La falta de comunicación y entendimiento entre Ministerio (ej, Desarrollo Social y Salud), entre poderes (Judicial y Ejecutivo) y entre jurisdicciones (Nación y Ciudad) representa un obstáculo infranqueable en la búsqueda de alternativas eficientes.

• Por su parte, es necesaria la articulación con organizaciones comunitarias y demás instituciones que realizan trabajo territorial a la hora de formar redes de contención que colaboren con el sostenimiento de los tratamientos.

• Deben fortalecerse y ampliarse los programas barriales. Los programas del Estado que apuntan a la prevención o al acompañamiento de las familias más vulnerables deben ser ampliados y fortalecidos, pensando en acciones que apunten a resolver los problemas que causa y ocasiona el paco en nuestros barrios, en el mediano y largo plazo.

• Programas como Barrios en juego o el Programa de Fortalecimiento familiar por ejemplo, deberían contar con más recursos humanos y materiales, asimismo las organizaciones barriales deberían contar con más apoyo para abordar esta problemática.

Grupo 6: CALLE Y EXPLOTACIÓN SEXUAL INFANTIL

• Se comenzó haciendo un breve comentario de lo que significan el paco y las ranchadas en el barrio y los distintos modos de consumo.

• Dos madres de chicas que están en este momento en consumo y en situación de calle, manifestaron su angustia e impotencia ante la situación de sus hijas. Una de ellas sólo espera que en algún momento le avisen que su hija está muerta. Intentaron muchos caminos: internación, charla con algún sacerdote, golpearon puertas, pidieron ayuda pero nadie se interesa por sus hijas.

• Ante la realidad de la droga y el abandono del estado, una participante dijo que la mafia del narcotráfico es tan fuerte que pone a disposición de los niños en consumo, armas por poca plata. Mencionó también que el problema de la droga en nuestro país se agravó considerablemente en los 90 con un considerable aumento del ingreso de la misma, luego con la mayor oferta, creció el consumo y finalmente se propagó mucho más con el advenimiento de las cocinas.

• Se mencionó que el gran comercio de antes era la venta de armas, ahora es el de la droga.

• Debido al vacío espiritual, uno de los pilares para enfrentar la droga es el trabajo en las familias. Se propuso aprovechar la gran cantidad de fábricas cerradas en el cono urbano para ser transformadas en espacios de recuperación.

• Tenemos una ausencia de políticas públicas para la realidad de la drogadicción, sobretodo porque éstas no sirven para el paco y sus consecuencias. Tampoco hay equipos en calle capacitados para actuar contra el paco.

• La población debe incidir y presionar a las autoridades para que actúen en la reformulación de nuevas políticas públicas de acción social.

• Se manifestó que en el censo de chicos en situación de calle del 2009, habría entre 600 y 700 chicos en las villas porteñas en ese estado, de los cuales 120 corresponderían a la villa 21- 24 Zavaleta.

• Se habló también que la asistencia hospitalaria no está preparada para el paquero.

• Alguien manifestó que los genocidios son planificados y esta situación pareciera que así es. En cambio otros opinaron que no es la muerte lo que se persigue sino el hecho de dejar en la ignorancia a una parte de la población.

• Nuestro silencio puede transformarse en complicidad. Hay que comprometerse, ser protagonistas y actuar construyendo agendas en red con todas las organizaciones que trabajan en la recuperación.

• Se distinguió en varias oportunidades, el privilegio que tiene la villa 21- 24 de contar con el equipo de Caacupé. Se manifestó la necesidad de contagiar en las otras villas un espíritu similar.

• Muchos manifestaron que ante un intento de recuperación o internación, lo difícil es la vuelta al barrio pues los chicos de la calle no tienen sus familias en el mismo y sin ellas es casi imposible trabajar en la recuperación.

• Promediando la reunión, se pidió a los que trabajaban con chicos en situación de pasillo, un mensaje de esperanza para esas dos madres tan sufrientes por la vida de sus hijas. Se dijo entonces que había que acercarse a los chicos que están mal con el afecto para crear vínculos de confianza.

• Rastrear juzgados y presionar a aquellos que no hacen nada.

• Se contó el proceso de la internación compulsiva de tres chicos para sacarlos de la calle, que está bien encaminada. Se propuso a las madres estar muy alerta y ser pacientes para saber cuando actuar en el momento oportuno que sus hijos pidan ayuda.

• Se hizo una referencia sobre el significado de la prostitución y la droga en Gualeguaychú. Por ejemplo el cruce en barcazas de decenas de mujeres por noche, a la otra orilla del Uruguay. Una de esas mujeres preservaba y retenía a las menores para que no cruzaran.

• Se hizo entonces hasta aquí el planteo de la situación y se habló de las dificultades que se encontraban para trabajar en el tema. Se hizo una somera mención sobre explotación sexual infantil.

Grupo 7: MUJERES, HIJOS Y PACO

• “Es cultural que la mujer se haga cargo del hogar, de los hijos.. la salud de ellos depende de nosotras. La mujer no busca ayuda porque es mal vista. Al hombre se lo ayuda más, en el tratamiento se lo acompaña. Los tratamientos no están pensados para la mujer. Hay falta de contención familiar, La abuela se queda con los hijos y después no se los quiere devolver, o sino entra en duda quien se queda a cuidar sus hijos mientras ella se interna. Cuesta mucho sostener a la mujer en el tratamiento.”

• “A veces excluimos a los hombres de cosas que podríamos incluirlos (cuidado de los hijos, del hogar, acompañamiento en un parto…) Habría que incluirlos. Casi no existen lugares donde la mujer pueda ir con sus hijos para hacer tratamiento”.

• Se menciona una nueva ley que incentiva la igualdad de los sexos y que hace valorizar a la mujer, proclama derechos iguales al del hombre. Ley 26485. Al mismo tiempo se debate sobre la dificultad de poner en práctica dichos derechos.

• “A la mujer le cuesta y tiene miedo a decir que es adicta, miedo a ser juzgada. En cuanto a la violencia, dadas las peleas que hay por el consumo del hombre, la mujer termina consumiendo.”

• Se menciona la prostitución como herramienta para el consumo.

• Las instituciones, por más capacitación que tengan no pueden involucrarse y entender bien la problemática. Lo que importa es el compromiso de quien trabaja ahí para ayudar.

• Se debate sobre la vergüenza de la mujer frente al consumo del hijo, la sociedad y la misma familia muchas veces juzga y culpabiliza a la mujer del consumo del hijo. Las madres lo único que piensan es ¿Qué hice mal?

• Las chicas que participan del Hogar de Cristo opinan al respecto y presentan sus situaciones.

• Se presentan los problemas de las mujeres en consumo en la Maternidad sardá: Concientización de las dificultades del embarazo y el consumo, Deserción. Todo tiene que ser YA, Violencia y Situación de Calle.

Luego de la puesta en común se hace hincapié en las propuestas para mejorar dicha problemática. Las mismas se transcriben a continuación.

• Se necesita un proyecto de vida, un acompañamiento y salida laboral desde el colegio.

• Mayor acceso a la salud. salas o espacios específicos para la mujer en situación de consumo donde se trate la problemática como Emergencia y no como consulta regular.

• Talleres para enseñar sobre el cuidado de la mujer, su cuerpo.

• Centros Barriales donde se fortalezca a la mujer.

• Centros para la mujer y sus hijos, más accesibles.

• Trabajar con el Hombre desde la perspectiva de Genero.

• Comunicar la temática a todas las áreas, no sólo a los lugares donde llega el adicto. “Naturalizar el tema”.

• Presencia de la Sociedad Civil donde el Estado está ausente.

Grupo 8: INVESTIGACIÓN

• Se presentó el tema de que el paco es una realidad nueva, que exige por su complejidad investigación, pero primero es necesario conocer de cerca. Estar en las villas.

• Se reconoció la importancia de distinguir el problema en nuestros barrios y villas y tratarlos desde ahí, con la multiplicidad de temas que derivan y se vinculan (Enfermedades, Patologías Duales, etc.).

• Se ejemplificó con el trabajo de Investigación Legal y las Encuestas que se están realizando en la Villa 21. Todos coincidieron en la importancia de los datos que surjan.

• Sobre el tema Investigación de Epidemiología Comunitaria “que es una línea de trabajo que intenta trabajar con las personas que trabajan en los barrios, en la trinchera”. se planteó la necesidad de ayudar a las instituciones a sistematizar la información, darles elementos y herramientas para que puedan trabajar mejor y ser mas eficientes.

• La mayoría coincidió en que es necesario que se le den mas recursos a la gente que trabaja en la “trinchera” y de esa forma hacer cumplir al estado sus responsabilidades.

• También se coincidió en que es necesario otorgar mas presupuesto para la investigaciónacción y para la capacitación.

• Se planteo que los jueces se deben acercar a la problemática y no resolver desde sus escritorios. Se preguntó que pasa con nuestros jueces que no existe un vinculo entre ellos y los barrios.

• El tema Paco tiene que ser una prioridad política, tiene que haber una estrategia para poder ponerlo en la agenda. Se coincidió en la necesidad de moverse ante las vísperas de un ano electoral. Es una época propicia.

• Paco – Escuela: fue un tema recurrente y donde se logro un consenso claro. Entre los puntos salientes de la problemática se reconoció: (i) El sostenimiento de la escuela como factor preventivo, (ii) la necesidad de contar con un grupo de padres que ayude a ese sostenimiento, (iii) El ámbito educativo es un ámbito de contención del chico y de la familia. Asimismo, los espacios no formales actúan como lugar de contención, (iv) Los docentes se comprometen cada vez menos con la escuela y sus alumnos. Existe una gran sordera por parte de los docentes. Pero como la otra cara de una misma moneda, se reconoció que los docentes están sobrecargados y sobre exigidos y a la vez poco contenidos, (v) El presupuesto siempre es bajo, pero no estamos tan mal, (vi) los planes de estudio se viven cambiando y la realidad demuestra que no “atrapan” al chico, no lo motiva, no lo entusiasma a comprometerse con la escuela, a pensarse como parte de la escuela.

• Se habló mucho el problema de Salud. Se ejemplificó con el caso de la tuberculosis. Se

coincidió en la necesidad de investigar la incidencia en este tema.

• Finalmente se propuso armar tres grupos de investigación en referencia a : I. Paco-Juecesincidencia en los Barrios. II. Paco-Escuela. III. Paco-Salud (Enfermedades).

Grupo 9: CENTROS BARRIALES

• Los y las participantes en la mesa acuerdan en la necesidad de crear lugares, centros que funcionen desde la propia comunidad, donde se trabaje con l@s adict@s su preparación para un posible tratamiento. Objetivos de estos centros: escucha, contención, acompañamiento al adicto y su familia, y posterior evaluación y derivación.

• Estos mismos centros recibirán a los que terminan sus tratamientos para prepararlos para la inserción en el barrio y en el mundo del trabajo (post-tratamiento). El equipo de profesionales que debería existir en estos centros estarían conformados por Operadores/Consejer@s, Psicólg@s, Psiquiatras, adict@s recuperad@s.

• Necesidad de fuerte y aceitada articulación entre los centros barriales, los organismos de evaluación/derivación y las comunidades terapéuticas.

• Acuerdos y articulación entre centros barriales y servicios de salud que atiendan las problemáticas que se presentan en lxs chicxs, en especial en situaciones de crisis.

• Inserción laboral: se acuerda en la importancia y necesidad de generar oportunidades auténticas de trabajo. En este sentido se compartieron algunas experiencias realizadas y se sugirieron algunas estrategias de cómo implementarlas: Cooperativas, acuerdos con sectores comerciales cercanos a cada barrio, acuerdos con empresas.

• La implementación de estos centros son requeridos por las familias y adictos que ven la necesidad de prepararse previamente a una internación, los referentes de organizaciones comunitarias que trabajan diariamente con esta problemática, integrantes de los organismos del estado que evalúan y asignan lugares de tratamiento así como profesionales y directiv@s de diferentes comunidades terapéuticas que consideran una mayor eficacia de los tratamientos cuando se hizo un trabajo previo a la internación.

EL 3º ENCUENTRO SOBRE “EL DESAFÍO DEL PACO”

SERÁ EL PRÓXIMO 16 DE NOVIEMBRE DE 2010.

La droga y las adicciones como agravantes de la inseguridad

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Seminario de Actualización de Políticas Públicas

Martes 24 de agosto de 2010

“La droga y las adicciones como agravantes de la inseguridad”

Por: José María Di Paola; Wilbur Grimson; Eduardo Kalina

Coordinación: Carlos Brown

Carlos Brown:

Hoy, tenemos nuestra cuarta charla sobre seguridad, porque éste es el mes de la seguridad ciudadana. En este caso, nos toca un tema realmente complejo y difícil, que es “la droga y las adicciones como agravantes de la inseguridad”.

Ustedes saben que, hoy en día, uno de los temas más complejos vinculados con la inseguridad es precisamente el tema de la droga y la influencia que ésta tiene.

Hoy, estamos con el Padre José María Di Paola, Coordinador del Equipo de Sacerdotes de Villas de Emergencia y es el párroco de la Iglesia de Caacupé donde promueve el programa de recuperación de la adicción a las drogas “Hogar de Cristo”.

Dr. Wilbur Grimson, médico y psiquiatra; Ministro de Salud Pública en 1968; Director de Epidemiología del INS Mental y jefe de Asistencia Psiquiátrica; docente del postgrado “Prevención del uso indebido de drogas” desde 1985; ocupó el cargo de Secretario de Estado de Drogas en el periodo 2002-2004. Además, es autor de diversos libros vinculados al estudio y tratamiento de las adicciones.

Dr. Eduardo Kalina, médico, especialista en psiquiatría; autor de diversos libros sobre las adicciones; desde 1968, dirige el “Equipo de Tratamiento de Abordaje Múltiple en Psiquiatría” centrado en el tratamiento de adictos. Con este equipo, creó y desarrolló la figura auxiliar del “Acompañante terapéutico”. Fue distinguido como Pionero en la Psiquiatría de las Adicciones en el III Congreso Iberoamericano de Trastornos Adictivos. Recibió el Premio Giovanni Falcone por su destacada actuación en la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico otorgado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

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Eduardo Kalina:

En estos veinte minutos, les voy a plantear diferentes etapas. En este momento, en el mundo, predomina una modalidad o doctrina altamente monetarista, capitalista, que se fue imponiendo carente de todo tipo de valores morales, éticos, intelectuales, espirituales, etcétera. Esto ha traído, con los años, una serie de cambios en la cultura. Hemos llegado a una situación en la que nos costaba entender la pirámide social, nos resistíamos a que esto fuera así. Esto no quiere decir que uno está del otro lado, no hagamos maniqueísmo. Yo no soy comunista, nunca lo fui ni tengo nada que ver con alguna posición de esa índole.   Pero, en nuestras adolescencias, había místicas, ideas sociales, el socialismo estaba de moda e, inclusive, en la derecha, estaba la democracia social de Adenauer. Es decir, había valores de otra índole que, poco a poco, fueron desapareciendo.

Y en este momento, los valores principales son el poder y el dinero.  Constantemente digo que, si Don Francisco de Quevedo y Villegas estuviera vivo, se quedaría asombrado de lo que él dijo a fines de 1600 -él vivió de 1645 a 1700 aproximadamente-: “Poderoso caballero, don dinero.” En esta época, el valor supremo es absolutamente material. Y el corolario que se vive es “la Vida no vale nada”. Hay un desprecio a la Vida, y hablo de la Vida con mayúscula. Es decir, no sólo la vida de los seres humanos, sino la vida de los animales, del aire, del mar, de la tierra. Se ha perdido todo eso y asistimos a debacles monumentales.

La gente se asombra de cómo los jóvenes nos dan una respuesta siniestra al despreciar totalmente su vida. Cada día, leemos muertes insólitas, que muestran el desprecio total por la vida. Y en este panorama general, en donde el programa de Tinelli es el centro de la cultura argentina, el centro de atracción de la gente, una niña que aparece por ahí en unas pocas semanas es una ídola nacional, éste es un fenómeno que tiene que llamarnos mucho la atención.   En este complejo fenómeno, hay un pequeño gran grupo de empresas multinacionales que gobiernan el mundo. Hace muchos años que insisto en todos mis libros en que no hay que hablar más del narcotráfico, que es un pequeño episodio, sino de narco-comercio. Las grandes empresas de narco-comercio son las mismas o están íntimamente ligadas a las empresas del armamentismo y están en las principales capitales del mundo. Glenny, en su libro McMafia, dice con toda claridad: “El 20% de la economía del mundo está en manos de mafias.”   Y eso fue hace dos o tres años, no sé si será mayor la estadística actual.

Las drogas, que se conocen desde tiempos milenarios, pasaron a tener un significado absolutamente diferente. Les podría hacer una historia de cómo se generó este fenómeno de la interacción con la sociedad y cómo las mafias vieron el negocio y entraron especialmente por la presión de las nuevas generaciones.  Si ustedes miran la película “Don Corlione”, lo van a ver muy claro: las viejas generaciones mafiosas no querían esto; las nuevas vieron el mercado, vieron el clima que había, lo captaron muy bien y empezaron a trabajar nuevos productos, desarrollaron marketing, desarrollaron lo que hoy en día se llama narcociencia. Ahora, acabamos de ver la nueva dimensión, que es la narco-internet a través del blog de los mafiosos de México, que tiene una atracción impresionante.  De este modo, se van produciendo fenómenos sociales asombrosos y la sociedad no logra entenderlos. Pretenden entenderlos en términos económicos o comerciales. Surgen voces, como la reciente del ex-presidente Fox de México, a mí entender una de las personas menos inteligentes que he conocido en mi vida, que con su falta de inteligencia e ilustración ha dicho que hay que legalizar todo.  Así, los gobiernos van a controlar el negocio. ¡Cómo si toda esta gente que tiene este negocio tan fantástico no va a saber inmediatamente cómo encolumnarse en la legalización!  Además, estaríamos permitiendo que legalmente se venda droga a chicos de 14, 13, 10 u 8 años. Pronto va a ser obligatorio en el jardín de infantes. En vez de un vaso de leche, van a inventar que hay que enseñarles a fumar marihuana.  Algunos recordarán el programa en que yo estuve, donde Escohotado contó que él esperaba que su hijo cumpla 18 años para enseñarle a fumar marihuana, como una de las cosas importantes de la vida. En realidad, es un instrumento de envejecimiento cerebral, que daña el hipocampo donde está la memoria, y está cargado de cancerígenos al igual que el tabaco. Es un tabaco que, en vez de nicotina, tiene otros cannabinoides, pero tiene todos los componentes cancerígenos que se imaginen.   Y por otro lado, tenemos a los políticos, a la ley y a la gente, que no logran entender que éste es un fenómeno del orden de la psicosis. Es un fenómeno que tiene otros lenguajes, otros códigos. Por ejemplo, el gobierno actual dice “vamos a ofrecer tratamientos, curas, y a abrir lugares”, ¿si ninguno quiere curarse? Cuando un adicto va al tratamiento y dice “vengo a curarme”, quiere decir “vengo a perfeccionarme”. Es otro código. Uno puede estar usando las mismas palabras y tener otro significado. Nosotros los sabemos, por ejemplo, por los psicóticos. Las personas que tienen esquizofrenia hablan en otro código, las palabras carecen de valor simbólico, muchas veces tienen valor concreto. Es muy difícil explicar esto en tan poco tiempo, pero es otro lenguaje. Hablan con las mismas palabras, pero con otro lenguaje. Entonces, la gente no logra entender.  Pocas veces los políticos convocan a los científicos. Por ejemplo, en este gobierno, hay un conjunto de asesores, de los cuales ninguno es investigador en drogas. Esto pasa en el mundo entero. Toman medidas erradas, porque no lo entienden. Entonces, ¿qué pasó? Las drogas fueron entrando y, especialmente, hay una que es un fenómeno que va más allá de las palabras. Es como el concepto de depresión, el concepto de Dios, conceptos en los que las palabras son muy limitadas para expresar lo que quieren decir.

La cocaína produce una transformación en la personalidad absolutamente asombrosa. Es una droga que tiene trampas por todos lados. Es la única que puede matar cualquier vez que se use, porque es un poderoso vasoconstrictor y puede provocar infartos del cerebro, del corazón, del pulmón, del hígado. Es una droga que tiene un atractivo muy grande porque la persona encuentra allí una llave al más allá, una llave a las funciones más primarias que tiene el ser humano. Nosotros tenemos, en nuestro cerebro, un cerebro viejo que es como el de los animales. A medida que fuimos desarrollándonos, fuimos progresando del hombre de Netherland al Homo Sapiens. Se nos desarrolló el frontal, que se llama lóbulo de la civilización y ocupa dos tercios del cerebro, y tenemos 18 mm. que nos separan del chimpancé. Allí, está la posibilidad de tener pensamiento abstracto, pensamiento espiritual, la voluntad, la posibilidad de pensar en las consecuencias de nuestros actos, de poner freno a los impulsos y a la motricidad.  Y la cocaína tiene la virtud de que provoca microinfartos en esa región y va convirtiendo, especialmente a los “chicos del paco”, en chimpancés -pero sin la gracia del chimpancé-. Estos chicos pierden la noción del otro, la noción de la existencia, del ser. Van por la calle, ven a una señora con una cartera y se la arrancan, o le pegan un tiro y se la llevan. No tienen ningún sentido de quién es ella. Y ese ejemplo que ha salido en los diarios de ese chico que le dio una golpiza brutal a una médica o los fenómenos que vamos viendo son parte de eso.  José María Di Paola lo ve mucho más que yo, pero yo he visto gente que no se puede creer las cosas que hacen bajo cocaína.

Siempre digo que lean “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de Stevenson, que fue un usador de cocaína -murió muy joven-, que cuenta sobre ese personaje que se libera, el personaje primario, que hace toda clase de desastres y va fascinando la vida del Dr. Jekyll. Es un escritor, sólo un ser con esa capacidad de usar la palabra, con esa riqueza, puede describir lo que le pasa con la cocaína.  La cocaína es una droga que no debiéramos permitir que nadie la pruebe jamás.  Deberíamos educar a los chicos casi desde el nacimiento. Es una droga de una perversidad total. Por ejemplo, activa el funcionamiento simpático, activa el funcionamiento cardíaco y provoca vasoconstricción en las arterias. Es decir, el corazón se fuerza a trabajar y va desgastándose y dañándose. En nuestro país, en este presentismo absoluto en que se vive, en este desprecio por la vida, hacemos la vista gorda. En los próximos años, los costos de salud pública van a ser monstruosos. La cardiología de la cocaína es una nueva disciplina, que es siniestra.

Yo tengo más de 300 casos estudiados con dos cardiólogos, con estudios muy selectos, que muestran que chicos de 15/17 años tienen hipertensión, arritmia, daños y complicaciones que en los próximos años van a ser siniestros. Pero la persona que consume droga no ve todo eso. En la medida que va perdiendo los frenos, el fenómeno de la violencia, de la delincuencia, se va acrecentando, especialmente en un medio donde no hay sanciones. Hemos tenido y tenemos cerebros muy ilustres entre los que establecen las leyes, especialmente me refiero a los jueces, que han inventado una serie de argumentos. Pero, para mí, todo lo que ha ocurrido en los últimos años -especialmente en este último año y pico- es absolutamente desastroso. La despenalización es la medida más absurda que se puede tomar. Nosotros hemos tomado el modelo de México. Piensen que, a personas que han perdido los límites, los frenos, la noción del yo y del otro, les damos leyes que les permiten usar sustancias que vuelven a las personas sin límites de ninguna naturaleza. Desde los Diez Mandamientos, recuerden la sabiduría que ha significado el “no, no, no”. El primero es “no matar”. En la Argentina, no hay ningún problema para matar, se puede matar tranquilamente. El problema del precio de la droga es un problema que no existe más. El que no tiene plata roba, mata y la consigue. Es decir, de esta forma, a personas que tienen una severa patología respecto de los límites les damos un clima sin leyes y sin normas. No hemos ni siquiera aprovechado la sabiduría de los dictámenes de los Diez Mandamientos.  Estamos queriendo resolver y canalizar esto, dándole valor legal. Sólo donde se impusieron límites estrictísimos, se pudo dominar el fenómeno de la inseguridad.

Yo desconozco lo que fue en Estados Unidos la teoría de la tolerancia cero de Giuliani, no tenemos porque abocarnos a eso. Pero vengo de observar lo que pasó en Suecia, en Suiza, en todos los lugares donde dieron libertad, y ahora están volviendo atrás porque es incontrolable. Desgraciadamente, sólo leyes rigurosas y control feroz es lo que nos permite dominar el fenómeno y, luego, trabajar sobre los factores sociales, económicos, morales, etcétera. Pero la única forma de parar esto es con una enorme severidad en las leyes. Cuando uno llega a Singapur, un país chico con una economía increíblemente más poderosa que la nuestra, le dicen “la introducción de drogas aquí se paga con la pena capital”. Y hay que hacerse cargo. Les aseguro que uno puede caminar de noche en un país donde no conoce a nadie, hablan idiomas rarísimos y hay gente de lo más extraña. Y si alguien le hace algo a otro, las sanciones que tiene no se las olvida jamás. La gente aprendió que nadie molesta al otro. Es un placer humano.

Entonces, si miramos el tabaquismo, podemos ver que se ha controlado bastante con reglas y restricciones. Sin embargo, la droga no. Esto se tiene que acompañar con un tremendo plan educacional, con una concientización de la población, con un gran cambio, por la inseguridad que significa este negocio siniestro. Piensen que uno de los mafiosos más poderosos de México se presenta y dice que él quiere gobernar. Le dice al presidente que lo aprecia, que lo respeta, que quiere gobernar, ayudar a la sociedad y que la sociedad los quiere, que a los únicos que no quieren es a la policía porque los trata mal. Y este hombre siniestro decide que tiene derecho de vida y muerte sobre todos los demás. Si algunos no le gustan, manda a cortar cinco cabezas. Hay una fiesta y, en medio de la fiesta, echan cinco cabezas a rodar. Piensen la perversión que significa que el zar de la lucha anti-drogas de México recibía 450.000 dólares mensuales de cometa por hacer el doble juego.

Así, se pervierten todos los valores. Entonces, la despenalización en México, que fue la liberación del narco-menudeo -como lo llaman ellos-, significó exclusivamente la liberación del comercio minorista. Y acá, desde que se votó la ley hasta ahora, se ha incrementado la droga en un nivel importante. Nosotros, que estamos con los chicos, vemos que ellos entendieron esto como un “viva la pepa”. Los conocimientos científicos que se han incrementado -yo he estado este año en dos o tres congresos mundiales, como el de Hong Kong- van descubriendo la malignidad del efecto que la marihuana va generando en el cerebro a través del tiempo, el envejecimiento precoz de los cerebros. La definición de Hayman y Nefter, dos científicos de primera línea en adicción, es “el consumo compulsivo de sustancias que no tienen ninguna utilidad para la salud y se consumen a pesar de que hacen daño (tabaco, cocaína)”. Algunas, como la marihuana, tienen algunos componentes que pueden ser usados médicamente, pero no son demasiado importantes. En Estados Unidos, ya está el Drogarinol, con la marca Marinol, que sirve para la nausea y los vómitos. Es de segunda utilidad. Pero a nadie le preocupa eso, lo que todos quieren es fumar, porque ahí están los alucinógenos y está la droga de la estupidización. No se olviden que uno de los más severos líderes de la derecha americana, Barry M. Goldwater, candidato a vicepresidente con Nixon, en 1971 dijo: “Hay que legalizar la marihuana -en 1971- porque es el gran tranquilizador de la juventud norteamericana.” Es una droga interesante para mantener a mucha gente estupidizada. La palabra “estupefaciente” tiene la misma raíz etimológica que “estúpidos”. En medicina, no podemos decir estúpidos pero decimos estuporosos.

Entonces, todas estas sustancias están al servicio de mantener estupidizada a la gente, esclavizada -porque la palabra “adicto” viene del latín adictum, que es una persona que no podía pagar una deuda, entregaba su vida y era vendido como esclavo, perdía su libertad-. La gente que entra en la droga pierde su libertad. Curarlos es ayudarlos a recuperar su libertad y que puedan cuidarla. Es un acto de amor humano. Entonces, entiendan que todo lo que significa permisividad, liberación, es absolutamente inadecuado. Lo que necesitamos es educación, investigación científica, tratamientos, leyes sumamente restrictivas. Lo otro es absolutamente innecesario para la cultura humana y para la vida. Es parte de una tragedia que vivimos y la inseguridad está directamente ligada. En las experiencias mundiales donde se puso freno a esto, se acabó la inseguridad. Las leyes de venta o los problemas comerciales son otra cosa, las dejamos de lado. Pero, desde el punto de vista neurobiológico, que es lo que nosotros estudiamos, investigamos y conocemos, son sustancias siniestras que limitan, dañan o acaban con la vida humana.

Todos tendríamos que ser muy concientes de que hay que hacer un trabajo en todos los estratos de la sociedad para poner un freno a esto y planes a diez, quince o treinta años en un mundo absolutamente presentista donde la vida no vale nada y con el futuro no se sabe lo que va a pasar. Los chicos entran en eso con una facilidad extraordinaria porque no se les ha dado ningún estímulo de nada. ¿A dónde van? ¿Qué van a hacer? En la Argentina, hay un millón de chicos que no estudian, ni trabajan, ni hacen nada. Así que piensen lo que eso significa.

Y luego, van a escuchar al Padre José María Di Paola que va a explicar la utilización que se ha hecho de los chicos más desfavorecidos, como son los chicos pobres de las villas.

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Wilbur Grimson:

Muchas gracias. Es un honor compartir esta oportunidad aquí, que nos sirve para recargar las pilas porque, en un mundo que avanza hacia un consumismo irrestricto, los dictums de la prevención parecen a veces un poco ingenuos. Las nociones de riesgo parecen ser más bien lo que dirían las abuelas, “No hagan lío en la escuela o algo por el estilo. Y en ocasiones, parecemos gente que está preocupada porque los chicos se porten bien. No es esa la preocupación.

La preocupación tiene que ver con el informe reciente de Naciones Unidas sobre que hemos pasado a ser el país que empata con Estados Unidos en 2,6% el consumo de cocaína y somos el primero en América Latina, campeonato que no deberíamos haber ganado. Podríamos haber ganado algún otro, pero a lo mejor los motivos por los cuales no ganamos otro campeonato tienen que ver con elhecho de que ganamos éste.

Quiero decir que las distracciones y las ilusiones compartidas por nuestra población muchas veces dejan las cosas en manos de gente incompetente para gobernar, dirigir, coordinar esfuerzos o llegar a un objetivo que todos esperamos.

Entonces, se trata también de ser más equilibrados en las elecciones, de ser más justos, más merecedores de respeto en nuestros votos, pensando en un futuro a mediano y largo plazo.

Este 2,6% se logra con fronteras permeables. La frontera norte, la Quebrada famosa que da a Bolivia, es el lugar de paso de las 4×4 robadas en Buenos Aires 48 ó 72 horas antes. Y como lo hemos visto a través de largavistas con el Dr. José D’Albora, que me acompañaba en la gestión de la SEDRONAR, el señor se baja de la 4×4 nueva y hace sellar un permiso de tránsito que dice “vehículo legal”. Es un vehículo legal porque los bolivianos dicen que así es. “Punto de entrada al país: se desconoce”, lo están viendo entrar y ponen que se desconoce.

Estas miopías están pagadas, son inversiones que alguien hace para que el otro sea miope y para que su vista no sirva para detectar o vigilar. Las fronteras son permeables a las drogas y también a los precursores químicos.

Nosotros, siguiendo la gestión de Eduardo Amadeo, que trabajó muchísimo tiempo para que se votara en el Congreso la Ley de Precursores Químicos, y por indicación del señor presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, implementamos el Registro de Precursores. Nos costó unos seis meses hacer entender a las compañías exportadoras que no estábamos dificultando las exportaciones, sino que queríamos controlar si las 60 toneladas que iban una vez por semana a Bolivia se exportaban porque las coyas se pintan las uñas todos los días -lo cual nos parecía imposible-. Y no, no eran para eso. Tampoco eran para la industria perfumística, ni para la industria de medicamentos. Eran para el procesamiento de la pasta base que tiene que transformarse en clorhidrato de cocaína.

Entonces, establecimos un registro muy rígido, por el cual finalmente las grandes compañías exportadoras vinieron a felicitarnos diciendo que así se habían diferenciado las buenas compañías, que exportaban para productos de uso, de las que exportaban con fines de tercerización hacia el narcotráfico. Pero convencer a la gente de que una medida de este tipo es útil lleva su tiempo y cuesta muchas horas por día. Yo tuve la colaboración excelente de gente como Gabriel Abboud y José D’Albora.

En esa época, también pudimos capacitar a los fiscales de los tribunales federales en lavado de dinero. Se había creado, pero no estaba funcionando, la Unidad de Información Financiera (UIF), que es la que promueve los juicios a la gente que se acusa de lavado de dinero. Hubo 150 acusaciones y ningún juicio en los últimos años. En ocho años, no ha habido un solo juicio por lavado de dinero en la Argentina, porque se ha bastardeado esta Unidad, haciendo que este cuerpo colegiado con representación de nueve instituciones, que elegía su propio Ejecutivo y su propio Coordinador, deje la decisión de quién es el Coordinador a cargo del Poder Ejecutivo nacional.

Y la persona que se hace cargo de la UIF, Sbattella, hace tres meses, dijo: “No sé por qué me nombraron, porque yo no sé nada de lavado de dinero.” ¿No será ésta la búsqueda que se realizó (el currículum de alguien que no sabe nada de lavado de dinero para nombrarlo a cargo)? Entonces, esto también induce ese 2,6% a una subida.

Resumiendo, hemos visto la permeabilidad de fronteras; el pasaje de precursores químicos con destino a fabricación de cocaína; o al revés, pasaje de efedrina dentro del país. En este país, es fácil exportar la efedrina a Sinaloa, provincia de México que produce metanfetamina y la vende en los Estados Unidos.

Todo esto nos tiene en frente a nosotros tres, que parecemos Gabi, Fofo y Miliki, porque cada tanto nos juntamos para hacer estas cosas. Dicen que somos los tres chiflados, pero no porque hagamos chistes buenos, sino porque creemos que hay que hacer prevención y tratamiento. Eso es lo que tenemos en común: creemos que la prevención y el tratamiento son la salida a todo esto.

Yo no coincido con la rigidez que exige Eduardo Kalina, pero sí creo en la promoción de actividades significativas para los adolescentes que tienen, en todas las clases sociales, un vacío ontológico en sus cabezas porque no saben para dónde ir. La mayor parte de nuestros jóvenes van a las previas, donde el otro día se mató un chico porque quería ver cómo disparaba un arma y lo verificó con su lóbulo frontal destrozado -como nos explicó recién Kalina, destrozar el lóbulo frontal es causa de muerte-. Entonces, esos chicos están en un vacío espiritual y cultural.

Yo creo firmemente en la promoción de la cultura y de las actividades significativas como salida preventiva de gente que se está planteando “¿para qué estoy vivo?”. Porque, si yo estoy vivo para ir a bailar de 2 a 8 de la mañana a la costanera norte y después esquivar los colectivos, las motos y a otros alcoholizados, termino en los hospitales periféricos donde ni siquiera me pueden dar una cama y me acuestan en el suelo. Los hospitales están desbordados por los excesos cometidos con el alcohol y las drogas durante la noche divertida de los sábados.

Que esto sea diversión es patético. Es decir, que el atontamiento del ser humano sea causa de alegría es patético, porque hemos dejado de lado toda espiritualidad y todo significado de trascendencia de nuestras propias vidas.

Estamos apostando a explotar como un globo y no estamos descubriendo que lo que le da sentido a nuestras vidas es lo que hayamos hecho en el campo de la solidaridad social.

Cuando yo dirigí el Centro de Prevención de Vicente López, pude experimentar con distintas actividades. Teníamos quince talleres diferentes (apoyo escolar, cerámica, teatro, cine). El grupo de teatro nuestro constituyó el grupo de teatro repertorio del conurbano norte que sigue funcionando con siete funciones por semana. Y nació en un emprendimiento juvenil. Cuando fuimos a Córdoba, creamos centros de prevención en la ciudad central.

Cuando fuimos a Salta, en Orán -para que se vea que éste no es un fenómeno sólo de las grandes urbes-, creamos un centro de prevención. Es conocido en todo Salta porque tiene un líder, que se llama Pit, que es un ex basquetbolista - es enorme, 1,95 m.- que anda por todos los pueblos donde existen necesidades.

Entonces, cuando se necesita una chapa porque la casa se moja, él lleva la chapa. Y el intendente me dice “yo soy intendente, porque Pit es el secretario de acción social”. Él está siempre disponible para las necesidades de la gente. Y esto es lo que hay que descubrir: en las necesidades de la gente, está el secreto de lo que tenemos que hacer. Ésa es la indicación.

Algunos psicoanalistas han enseñado a sus hijos a fumar marihuana para que aprendan bien. Otros, algunos de nuestros amigos lamentablemente, dicen “no sabés lo bien que se trabaja con un paciente que te trae un sueño cuando estás fumando un porro. Si te fumás un porro antes de la sesión, vos volás dentro del sueño del paciente.” Esos tipos están más locos que los pacientes que están atendiendo. Y están más en riesgo con sus propias vidas que aquéllos a los que están tratando de ayudar. Entonces, no se trata de ayudar, se trata de curar y de que la gente viva mejor.

Para esto, necesitamos una serie de cosas. Algunas las ha hecho el Episcopado nacional desde la Comisión de Justicia y Paz, promoviendo la Ley de Educación Preventiva, que fue votada por el Congreso nacional el 10 de diciembre a las 11.45 pm. -llegó justo-. Pero desde entonces -y estamos casi en septiembre- no se ha reglamentado ni aplicado. Y el Ministerio de Educación parece que no se ha enterado de que hay una Ley de Prevención Educativa que lo obliga a ejecutar la prevención en todos los niveles, como pidió el Episcopado nacional. El Episcopado no hizo esto solo, sino con las ONGs convocadas, con la CGT, con la CTA, con grupos de consulta, etcétera. El Estado nacional ha dejado la asistencia a adictos en manos de las ONGs. Es muy fácil, es más barato. Una ONG cobra por un paciente 1400 pesos por mes.

Nadie puede mantener un hijo en tratamiento con 1400 pesos por mes a nivel de una clínica, aunque sea por obra social. Esto es imposible. Ninguna obra social o prepaga podría hacerlo. Entonces, estamos condenando a la gente a recibir tratamientos pobres.

Reciben tratamientos pobres porque no hay una política de Estado, que es aquélla que se define por el acuerdo de todas las fuerzas políticas del país en determinadas cosas. Por ejemplo, que la prevención se ejecute enseñando la noción de riesgo; que se enseñe a enfrentar el riesgo sin provocaciones, sin desmadres, porque, detrás de la provocación al riesgo, gana siempre el riesgo. Y el riesgo nos ganó la batalla cuando nos tiramos de un puente o, como Charly García, nos tiramos a una pileta desde el octavo piso. Dios estuvo atento y dijo “todavía tiene algunas cosas que darnos en el área musical”, pero se corren riesgos.

Respecto de esta necesidad de correr riesgos, hay publicaciones y libros sobre los deportes extremos, que son aquéllos que fuerzan la situación humana. A lo mejor el humano no tiene que seguir corriendo hasta bajar los 9 segundos en 100 metros. A lo mejor, tenemos que descansar un poco más y darnos quince minutos para pensar en el prójimo. Porque aquél que está empeñado en ganar la medalla de oro en las olimpíadas también se droga muchas veces, como el famoso que ganó la medalla de oro pero vino un señor a decirle que tenía que hacer pis. Y luego, le sacaron la medalla de oro, porque había trampeado. Entonces, el éxito no es la trampa.

En aquél que se droga hay siempre una desesperación. Y nosotros tenemos que trabajar con esa desesperación, que es el trasfondo que mantiene la adicción, que se convierte en una ilusión de más fuerza, de más éxito, de mejor contacto o de logros que no se realizan.

Yo tuve tres o cuatro grupos de rock & roll que me venían a ver para coordinar dificultades entre ellos. Y una vez tuve la experiencia de que me dijeran “hoy te vas a morir, porque trajimos la mejor grabación que hemos hecho en nuestra vida. El batero estaba con anfetas, los demás estábamos todos fumados y el trompeta estaba con cocaína.” Lo escuchamos y ellos mismos, que en ese momento no estaban drogados, decían “me parece que salió mal el ritmo”. Ellos vieron a través de la droga que habían producido una maravilla universal, como si fueran Barenboim haciendo rock & roll. Y no todo el mundo es Barenboim, él empezó a trabajar el piano a los cinco años, a los nueve dio su primer concierto y se pasa ocho horas al día tocando el piano. Él genera cultura y produce este fenómeno masivo de 50.000 personas escuchando la Quinta Sinfonía frente al Obelisco. Él produce esto que es algo sensiblemente importante.

Las adicciones requieren políticas de Estado que sean compartidas y que tienen que ser centralizadas, abarcativas e integrales:

- Centralizadas quiere decir que tienen que tener una oficina central, como la Oficina de Droga de Estados Unidos, que sustituyó esa diferencia que había antes entre la DEA (los muchachos que van con armas en la mano corriendo a los colombianos narcotraficantes -nosotros los identificamos en las series de TV y se ve clarito quiénes son los de la DEA, que son los buenos y en general rubios, los otros son morochos y llevan cadenas, pulseras de oro, etcétera-) En definitiva, una oficina centralizada de drogas es fundamental.

- Abarcativas quiere decir que se ocupan de todo lo que se tienen que ocupar.

- Integrales quiere decir que lleguen a todos los niveles.

Entonces, profundicemos esto:

- Centralizadas en una oficina nacional de drogas que, para nosotros, es la SEDRONAR. Y lo digo porque esto hay que descubrirlo todos los días: estamos en una contradicción de nuestro Poder Ejecutivo nacional entre la oficina nacional de drogas, que es la CEDRONAR, que se creó en 1989 por decreto presidencial y fue imitada por todos los países de Latinoamérica que nos envidiaban no tener la disociación entre narcotráfico y prevención/tratamiento.  Entonces, creamos una comisión asesora sin investigadores y con gente que no sabemos de dónde viene. La mayor parte de ellos no han tratado adictos, no han visto adictos, no han hecho ninguna prevención. Y algunos dicen lo que dice el Profesor de Toxicología “hay que tolerar el uso recreativo de la droga”. Con esta misma frase, los imbéciles norteamericanos inauguraron la epidemia de cocaína más importante de la historia de los Estados Unidos. No hay uso recreativo de ninguna droga, porque el consumo invita al consumo y produce un ciclo vicioso.

- Abarcativas quiere decir que se ocupe de reducción de la demanda y control de la oferta. Reducción de la demanda es todo lo que tiene que ver con prevención y tratamiento. Y control de la oferta es lo que tiene que ver con el narcotráfico.  Tenemos, en reducción de la demanda, salud, educación y desarrollo. Y en control de la oferta, seguridad en frontera, registro de precursores químicos y lavado de dinero.

- Integrales quiere decir que exista un nivel nacional donde se establezcan criterios normativos; un nivel provincial donde se establezcan criterios de abordaje, que podrán ser diferentes; y un nivel municipal, que es donde se hacen las acciones específicas. El Poder Ejecutivo no tiene que hacer prevención. Las provincias no tienen que hacer prevención. Tienen que implementar el accionar preventivo de sus municipios. Y todo esto en asociación con las ONGs.

Entonces, si hubiera que hacer una serie de recomendaciones, yo diría:

1. Recuperar la acción de la SEDRONAR, en su integralidad, en su adecuada presupuestación y en su reconocimiento. Lo reconocen todos los países y nosotros no. Tenemos una comisión asesora que lo único que hace es bastardear las acciones posibles de ser realizadas.

2. Crear secretarías provinciales de adicciones, implementando allí los planes.  Hoy, esto existe solamente en la mitad de las provincias.

3. Fortalecer el Registro de Precursores Químicos.

4. “Lavar” la unidad de lavado de dinero, porque en este momento está bastardeada por designaciones que afectan a su criterio de representatividad adecuada.

5. El Ministerio de Trabajo es un ejemplo. Nosotros habíamos creado una Comisión de Enlace Interministerial, que pretende ahora recomendar la Comisión Asesora de Aníbal Fernández. ¿Para qué si ya está? Eso es la SEDRONAR, que es la que tiene que hacer ese enlace.

Y el Ministerio de Trabajo nos trajo una idea muy importante que le reconozco al Ministro Tomada: el período más difícil de la recuperación de un adicto es cuando sale a buscar trabajo y tiene que reinsertarse en el sistema social. ¿Qué hizo Tomada? Me dio 150 becas para pacientes dados de alta que reciben una beca mensual hasta que consiguen trabajo efectivo. Ése es un Ministerio inteligente que entiende la complementación con la SEDRONAR.

6. En la frontera norte, radarización y capacitación de la fuerza de frontera.  Gendarmería es una fuerza de frontera que se usa en Terrabusi, ¿pero ahora tienen que comer galletitas los de gendarmería? No, gendarmería tiene una capacitación de años en el tema de lavado de dinero, en cómo se esconden los cargamentos en los camiones.  En el puente de Misiones, pusieron un ecógrafo. Yo dije “vamos bien”. Entonces, lo fui a ver, pero lo que vi es un ecógrafo portátil de un médico de la zona que lo presta de 14 a 18 hs. Es portátil, es decir, que sirve para localizar alguna partecita del cuerpo. Un camión es una cosa enorme. Hoy, tenemos que tener scanners múltiples que analicen un mismo camión y, en quince minutos, informen si pueden pasar o no.

7. El proceso adictivo es un trastorno bíopsicosocial -ésta es la definición básica de la OMS- pero, a diferencia del resto de las enfermedades, es una enfermedad que afecta los valores, los ideales y los trayectos. Y la recuperación se realiza a través del descubrimiento de la espiritualidad, de la religiosidad y de la acción social solidaria.

8. El tema penalización/despenalización lo dejo de lado, pero voy a hacer un solo comentario: Milton Friedman habló de despenalizar la droga -1978, Estados Unidos- y dijo “vamos a poder recaudar muchos más impuestos”. Ahora, ¿esos impuestos los va a pagar el narcotraficante o el consumidor? Evidentemente, los va a pagar el consumidor, con lo cual el mito de que el precio baja si se legaliza es totalmente al revés.

9. La Comisión de Justicia y Paz del Episcopado y la Ley de Educación Preventiva duermen el sueño de los justos. Espero que alguien los despierte. El Episcopado insiste en esto -Juan Carabajal está muy interesado en que esto se lleve adelante-, pero no hay respuesta por parte del Ejecutivo nacional. 10. Por ultimo, lo más educativo de todo es la educación comunitaria que genere la experiencia de solidaridad social como un valor guía.

Al respecto, quiero comentar algo más: cuando Lula asume el gobierno de Brasil, el presidente anterior, Cardoso, que era de derecha, le dijo: “Te voy a pedir dos cosas: que dejes dos personas en el Gabinete, que son forjadores de políticas de Estado, el Secretario de Drogas -que esta hace diez años y fue mantenido por Lula- y el Presidente de la Comisión de Energía Atómica.” ¿A qué estaba apuntando Cardoso? A que se continuara con políticas que no pueden correr el vértigo de que haya decisiones ambiguas sobre ellas, sino que necesitan estar solidificadas y ser continuas. Por eso, el Secretario de Drogas sigue siendo el mismo en gobiernos tan distintos como el de Cardoso y el de Lula. Además, Lula acaba de informar que cinco villas han sido culturalizadas. Esto quiere decir que se han introducido elementos culturales: las escuelas se abren sábados y domingos para que los que van durante la semana hagan actividades recreativas, para que descubran el valor de hacer un tallado en madera, de dibujar, de aprender música. Y en esta culturalización, han encontrado muchas posibilidades de recuperación.  Finalmente, me dicen que Fuerte Apache ha recibido en los últimos años un influjo tal de proyectos culturales y preventivos que es un barrio irreconocible.

Entonces, veamos lo que se hace allí y qué podemos aprender para repetirlo y para acompañar al Padre José María Di Paola en la villa 21, a los que están en la 1-11-14, en la 31 y a todos los demás que están de este lado de la batalla.

Muchas gracias.

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José María Di Paola:

Muchas gracias por la invitación. Simplemente voy a dar el testimonio en nombre del equipo que formamos. Somos un equipo de veinte sacerdotes en las villas de la Ciudad de Buenos Aires. Venimos viviendo en las villas como una herencia del equipo que comenzara con Carlos Mujica, con el padre Richardelli, todo un primer grupo de sacerdotes que fue a vivir a las villas. El año pasado este equipo cumplió cuarenta años de vida, con distintas camadas.

Mirando un aspecto de la villa, yo diría que en este último tiempo se las ha querido ligar como problema de la seguridad, de la violencia. Cuando fue la elección entre Filmus y Macri, generalmente los periodistas preguntaban qué iban a hacer con la violencia, con las drogas y con las villas. Como si solucionando o sacando a las villas, esos temas se acabarían. Entonces, nosotros sacamos un documento o manifiesto para compartir con el resto de la sociedad, especialmente con ellos, señalando el valor cultural que las villas de Buenos Aires tienen y que nosotros podemos apreciar por el hecho de vivir allí.

Esta riqueza cultural contiene valores que trae la gente del interior, porque la mayoría de la gente que vive en las villas proviene del interior del país, de Paraguay y Bolivia. Y así, traen sus costumbres ancestrales, con una forma de vivir muy solidaria. Muchos de los valores que se están perdiendo en la sociedad, hoy en día, todavía se viven en los barrios más humildes. Creo que es la gran

diferencia que podemos notar nosotros, que no somos nacidos en la villa. Nos dicen “curas villeros”, porque hemos ido a vivir a la villa pero, en general, hemos salido de clase media.

Entonces, una primera apreciación que hacemos es el valor cultural que tienen las villas. Por ejemplo, yo vivo en la villa 21 y ahí hay una especie de convivencia de culturas diferentes (guaraní, boliviana, peruana y argentina) muy grande. Y vos vas un domingo y parece que estás en La Paz, porque los bolivianos recrean su mundo cultural, su vida religiosa, en las fiestas. Y vas otro día y encontrás lo mismo con los argentinos provenientes del Litoral o los paraguayos. Realmente es muy interesante la vida social y cultural que se vive en las villas.

Por eso, manifestábamos que, si se considera a las villas, se las tiene que considerar como las primeras víctimas de esta violencia y de esta introducción de las drogas. Porque, viviendo ahí, hemos visto cómo la primera víctima de la violencia ha sido la gente que vive en las villas. Después, cuando el fenómeno se extendió, nos dimos cuenta que la violencia está en todos lados. Y hoy, podemos comprobar que es un fenómeno extendido en toda la sociedad, ya desmadrado.

Yo me acuerdo que, entre navidad y año nuevo de hace trece años atrás, hubo cuatro muertos en nuestra villa y ninguno apareció en los medios. En esa época, no se hablaba de eso porque generalmente ocurría en los barrios más marginales. Por eso, decíamos en nuestros documentos “la violencia, las drogas, las vivimos en las villas como un flagelo que viene de afuera y que no nace en las villas”. Luego, se utiliza esos lugares como zonas liberadas -nosotros no somos experimentados en ese tema-, porque hay una utilización del lugar.

La ausencia del Estado en tantas décadas, estamos hablando de cuarenta años de villa más o menos, ya sea por erradicación o por un falso sentido de la urbanización -que nunca se dio-, ha sido realmente irresponsable. Cuando uno dice que hay un problema de urbanización, no hablamos solamente de ladrillos sino de la presencia del Estado, que es seguridad, justicia y tantos otros elementos que son importantes dentro de un barrio.

Y el primero que te lo va a agradecer, contra lo que podemos llegar a pensar, es el propio habitante de la villa. Cuando el habitante de la villa puede salir a trabajar -siempre decimos que el prototipo de la villa es un albañil-, te lo agradece. Cuando yo abro la iglesia a la mañana temprano, todos salen con su bolso a trabajar, van a la obra, y la señora sale a trabajar como personal doméstico. Entonces, el prototipo del habitante de la villa es un trabajador y es un migrante con una mirada positiva de la vida. Es una persona que vino del Paraguay, de Bolivia o del interior del país porque tuvo que irse, no porque quiso venir.

Hoy, antes de venir acá, charlaba sobre uno de los fenómenos que se da en el Paraguay que es, desde hace años, el éxodo masivo por problemas de salud. En el Paraguay, si no tenés dinero, no te podés curar. Recién ahora, con la presidencia de Lugo, se están haciendo los primeros programas de desarrollo médico para una función social. Pero igualmente hablamos de años y años de retraso.

Entonces, este migrante hace un sacrificio y no le importa el sacrificio con tal de vivir un mejor futuro para sus hijos y nietos. A veces uno se asombra y dice “¡cómo creció esta villa!” El fenómeno del crecimiento de la villa podría llevarnos al año 2002 cuando empieza a crecer el trabajo, cuando empieza el pico en la construcción y éste comienza a ser el fenómeno por el cual se sale de la decadencia. El habitante de la villa viene a trabajar y, por eso, la villa crece.

De este modo, el fenómeno de la villa se tiene que leer en un contexto latinoamericano. Es importante que les diga esto para que vean que estas miserias de las que hablamos son fenómenos que vienen desde afuera hacia la villa. Como decíamos en nuestro documento, un gran narcotraficante no prefiere vivir en un barrio como el nuestro. Realmente quiere vivir en un barrio bien acomodado. Que utilice un lugar pobre para desarrollar una tarea inmoral, puede ser. Pero no tenemos que buscar el problema de la droga en los barrios pobres, como muchas veces hacían estos periodistas que les mencionaba.

Ésta es la realidad que estamos viviendo y, por ello, sacamos un documento, “La droga en las villas despenaliza de hecho”, que tiene que ver con la diferencia que veíamos en los chicos y las familias que se acercaban a las capillas. Hasta 2001 aproximadamente -mis primeros años en la villa-, había chicos que se drogaban, pandillas, pero vimos a partir de ahí un crecimiento más grande de este fenómeno de la adicción, que se refleja en esto que llamamos “paco”.

Veíamos una diferencia, primero, porque se extendía rápidamente entre los chicos y atacaba edades que, hasta ese momento, no estaban tan involucradas, como son la preadolescencia y la adolescencia. Se trata de una adicción muy grande que genera un cambio en los chicos. A muchos de estos chicos los conocíamos porque habían estado en el patio de nuestra parroquia, estudiaron catequesis, los hemos llevado de campamento. Eran pibes que los conocíamos bien, estaban creciendo bien y, de pronto, vimos un deterioro enorme que los lleva a la desesperación de robar en su casa para poder consumir. Empieza siendo barato, pero termina siendo caro porque, para poder satisfacer su necesidad, tienen que consumir un montón.

Y así, empieza una rotura del tejido dentro de la familia. Porque la familia, que hasta ese momento trataba de hacer lo imposible por retenerlo en su casa, llega un momento que no puede tenerlo más y el chico empieza a vivir en situación de calle. La situación de calle lleva consigo el contagio de un montón de enfermedades, algunas de las cuales pensábamos que habían desaparecido. Sin embargo, en la ciudad de Buenos Aires, los diagnósticos son de tuberculosis -por ejemplo-.

Entonces, la situación de calle y las explicaciones que (Eduardo) Kalina y (Wilbur) Grimson ya nos han dado hacen que estos chicos se conviertan en personas que están muy destruidas. Nuestra visión era “¡qué diferentes que los vemos!”. En esta charla, fuimos viendo en qué aspectos van quedando destruidos.

Nosotros, por eso, pensamos que el paco, que es tan destructivo, también va destruyendo el tejido social de la villa y de cualquier sociedad. Y se convierte en un arma de doble filo dentro de los barrios marginales, que son un poco más amplios que las villas. Nosotros lo vemos como un emergente de la miseria de los grandes centros urbanos. Una miseria que no tiene que ver con la simple pobreza económica, sino que se conjugan mundos paralelos. El chico se va criando en un mundo paralelo donde tiene que robar para comprar el paco, tiene que mentir para sostener esta situación, tiene que “ranchar” en un lugar alejado de su casa para que no lo vean. Y así van generando un mundo paralelo.

Hace poco, cuando hicimos unas jornadas sobre el paco, decíamos que, así como hace un tiempo atrás el Mal de Chagas era el emergente de una pobreza estructural en el norte argentino -los ranchos y una cantidad de cuestiones tenían que ver con ese emergente-, lo mismo pasa con el paco en relación a los barrios que crecen alrededor de las grandes ciudades.

El paco se convierte en un emergente mucho más destructivo en estos barrios, por más que hoy digamos que llega a las clases media y alta. Tenemos que pensar que éstos son barrios que están muy retrasados en comparación con otros. Basta decir, por ejemplo, el nivel al que pueden acceder nuestros chicos una vez terminada la primaria. Podemos comparar las posibilidades que tienen para desarrollar sus capacidades los chicos de Palermo o Caballito con los que viven en nuestros barrios. Hay una diferencia muy grande. Por eso, nuestro trabajo tiene que preguntarse cómo vamos achicando esa brecha de posibilidades que hace que un chico de otro barrio pueda rápidamente ingresar a la UBA y no pueda hacerlo uno de la villa. Estas instituciones van a ser públicas en la medida en que alguien pobre pueda acceder a ellas en forma rápida.

Para nosotros, la verdadera urbanización no pasa por un simple cambio en las casas, sino por una verdadera promoción de las personas que están ahí. Si el día de mañana, de nuestros barrios, no salen los arquitectos, los profesores o los médicos, no hay verdadera urbanización. Puede haber sólo un maquillaje en las casas, que sólo satisface a las clases medias y altas que miran las villas con un sentido solamente estético.

Nosotros pensamos que el punto de partida de nuestra experiencia ha sido el Hogar de Cristo, que realmente ha sido una bendición. El Cardenal Bergoglio lo bendijo hace dos años. Y ha sido una bendición como un camino en esto que es enfrentar el flagelo o la epidemia que es el paco. Antes, las familias se perdían en laberintos de burocracia y en situaciones mucho más difíciles porque no tienen los medios de los que hablaba antes. Estos barrios marginados no tienen escuelas ni la posibilidad que pueden tener otros barrios.

Entonces, la idea fue armar un centro como una buena pista de aterrizaje. Un lugar al cual los chicos puedan acceder rápidamente, donde puedan encontrar el espacio donde van a pedir ayuda y compartir un día. Estos Centros de Día significan que el chico o la familia pueden venir en el momento que quieran.

Cuando llegan, está el terapeuta, el cura, el psiquiatra, los voluntarios y, a cada uno, se le va dando el camino que realmente necesita. El equipo lo va aconsejando y es un ambulatorio hasta que el equipo logra convencerlo de la internación. Algunos lo llaman pretratamiento y es muy importante, porque quizás se internan un día que están muy entusiasmados y dejan a los dos días.

Estos Centros de Día tienen un peso fundamental que es convencer para que la decisión salga de sí, ya que esto es mucho más convincente que las simples ganas que se pueden tener en un momento determinado.

Para tomar conciencia, en nuestro centro hicimos una pequeña granja en dos hectáreas que nos dieron y la construyeron los propios vecinos del barrio a modo de socialización. Es una forma de decir que todos tenemos que hacernos cargo de

este problema. Y es muy importante porque, si bien la casa es modesta, fue hecha por los habitantes del barrio. Esto introduce la problemática en el barrio en un sentido positivo.

Y el tercer paso, en este centro, tiene que ver con lo que nos decía (Wilbur) Grimson sobre la importancia de lo que hizo el Ministerio de Trabajo. Nosotros tenemos la escuela de oficio, la secundaria, la primaria, como para que el joven, una vez que sale de la granja con muchos ideales y muchas ganas de programar su vida, tenga un acompañamiento necesario.

En esto, el voluntariado es grande y les diría que da lugar a todos. Hay una señora mayor que una vez me preguntó “padre, ¿qué puedo hacer?” Entró a la villa manejando su auto y yo dije “ésta es guapa”. Entonces, le dije ¿vos te animás a ir a hasta el centro de recuperación que queda en Otamendi, Provincia de Buenos Aires? Andá a visitar una vez por semana a los chicos.” Y ella hace esa tarea, que es irremplazable. Los chicos que están ahí saben que la parroquia no los dejó, sino que los está esperando para que, cuando vuelvan, puedan seguir en compañía de este grupo su proceso de recuperación.  En este Hogar de Cristo, lo que planteamos es reconocer el fracaso de la sociedad en general y del Estado en particular en resolver este problema.

Nosotros decimos que la puerta es la salvación. Ojala existiesen lugares o centros de salud para atender estos casos, o que los hospitales tengan dispositivos para atender rápidamente a los chicos que están en la calle y tienen el problema del paco.

Muchas veces tratan de defender posiciones cuando, en realidad, es necesario decir que el sistema nuestro está colapsado. Lo del paco es difícil de entender. Es importante comenzar por ese paso, que a veces no va acompañado por mensajes claros. Nosotros vemos que la despenalización, las leyes, los fallos y programas de prevención no parecen construidos desde la clase popular o baja. Para legislar y obrar desde los pobres, es necesario escucharlos y hacerlo desde su experiencia. En ocasiones, se piensa en una familia tipo americana (papá, mamá y dos hijos) de una clase media acomodada, donde desarrollan su vida y hasta pueden convivir con una adicción a la marihuana. Y en realidad, la familia tipo del conurbano, de los barrios obreros o de las villas tiene varios hijos, quizás la madre la está peleando sola. Entonces, el imaginario de quienes hacen los fallos y las leyes tiene presente un tipo familia cuando, en realidad, el que sufre la adicción al paco es otro.

Nosotros pensamos en un paradigma y es que la lucha contra la discriminación a personas con discapacidades diferentes tuvo su lugar. La sociedad tomó más conciencia de ello y se han puesto rampas, colectivos, oficinas, baños, etcétera.  La comunidad se ha adaptado para las personas con capacidades diferentes.  Cambiar es necesario para hacer lugar al otro. Nosotros creemos que la lucha contra el paco debe hacernos pensar en algo parecido.

Primero, entonces, debemos tomar conciencia. Ésa será la única forma de dar lugar a estos chicos que, en las clases más bajas, son realmente muchos. Son muchas las familias que están sufriendo este drama en nuestro país y realmente necesitan un lugar donde entrar. Creemos que es uno de los grandes temas que deberían desarrollarse en la política y uno de los grandes desafíos del Bicentenario.

Muchas gracias.

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Preguntas del Auditorio:

Leí que la DEA no combate la droga sino a la competencia; que el narcotráfico mueve 600.000 millones de dólares por año; y que, si se dejara de vender drogas, habría una quiebra económica a nivel mundial. ¿Es correcta esta información?

Eduardo Kalina: No lo sé, pero suena posible.

¿Qué presupuesto manejaba la SEDRONAR al momento de su creación? ¿Cuál es su presupuesto actual? ¿Qué vínculo perciben entre legalización de la droga, del aborto, de la eutanasia y del matrimonio gay?

Wilbur Grimson: En primer lugar, a mí me tocó un presupuesto crítico de 4 millones de dólares, que en ese momento eran 12 millones de pesos. Gracias a la existencia del MERCOSUR, tuvimos la presencia del equipo chileno. Chile es un país un poco más reducido en volumen que el nuestro y más angosto también, sin los recursos que tenemos nosotros. Sin embargo, en ese momento, nosotros teníamos en prevención unos 500.000 dólares -es decir, 1 millón y medio de pesos-; mientras Chile estaba gastando 18 millones de dólares en prevención educativa. Es una diferencia escandalosa. En tratamiento, ellos están mucho más desarrollados y, en prevención, están mucho más adelantados.

Ayer un señor, que no sé que fundamentación tiene, dijo que nuestra prevención es la mejor de América Latina. Esta persona está a cargo de prevención en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y no tiene idea de lo que está diciendo, es un irresponsable. Nos ganan nada más que Chile, Uruguay, Brasil, Perú y algún otro. La legalización de las drogas sería un disparate sensacional, para el cual no hay ningún argumento que no sea producir una catástrofe universal.

Eduardo Kalina: Un genetista español, que tenía una gran posición en Alemania y ahora en Cataluña y que tiene un centro de genética espectacular que se llama “Solanas”, ha dicho: “Si se sigue infiltrando el fenómeno de la droga en los seres humanos, vamos a cambiar la naturaleza de la condición humana.”

¿Se podría hablar de que el mundo actual de los adultos ha abandonado

a los chicos pobres?

José María Di Paola: Sí. Yo creo que esta crisis de valores comparada con tiempos anteriores hace pensar en esto. Por eso, nuestros documentos tienenque ver con que no es solamente el Estado el responsable, sino también el empresario, las organizaciones, etcétera. Es un estilo de vida individualista en donde el otro deja de ser parte de mi vida o mi universo. Y los chicos están realmente a merced de eso.

Nosotros tuvimos que intervenir ante chicos muy chicos que estaban en situación de calle en donde lo que se está esperando, con un falso concepto de la libertad, es que esos chicos quieran internarse. Imaginen qué libertad puede tener alguien que se estuvo drogando con paco durante mucho tiempo. Ese concepto es realmente muy triste como concepto social.

Después de lo que nos explicó esta Mesa, pensar que esos chicos nos van a decir libremente “me quiero internar” es un disparate. Y si no hubiésemos estado armando esta tarea para que el chico pueda internarse, hoy seguiríamos contemplando un suicidio colectivo. Por ello, realmente creemos que, como sociedad, se ha abandonado a los chicos.

¿Ustedes lograron motivar el apoyo de la ciudadanía hacia causas o hacia instituciones? Nosotros no lo logramos.

José María Di Paola: Es parte de los que estamos haciendo en este momento. Nosotros, en la Ciudad de Buenos Aires, hasta hace un tiempo, hablábamos de chicos en situación de calle. De pronto, los chicos siguen estando en la calle pero muchos han ido a parar a los barrios obreros en nuestras villas. Y en muchos casos, se habla de chicos en situación de pasillo. Es decir, pasaron de vivir en una plaza del centro de Buenos Aires a vivir en los barrios periféricos.

Entonces, realmente podemos decir que en las villas tratamos de que toda esa red comunitaria, que se da a través de los grupos parroquiales, comunitarios y distintas asociaciones, aborde la problemática que tiene el chico en ese momento (la ropa, la higiene, el alimento, los medicamentos). Se hace toda una tarea que realmente es necesaria, pero dentro de nuestros barrios. Lo otro sigue siendo un desafío, como vos lo tenés en Santa Fe.

¿Cuál es el efecto de la efedrina? ¿Cómo es que llega a la Argentina y cómo se produce?

Eduardo Kalina: La efedrina es una droga que conocemos de toda la vida y que se usaba para el asma, para muchas utilidades médicas. Luego, fue siendo modificada por otras sustancias más limpias, menos complicadas. Y con el tiempo, estas grandes empresas de la droga, que tienen químicos especialistas, han ido descubriendo que existe la posibilidad de asociarle efedrina a las anfetaminas y otras cosas. Y así, formaron una nueva cadena de medicamentos y otras sustancias que se llaman metanfetaminas, de las cuales ya han inventado más de setenta. Sacan una, se va conociendo la desgracia que produce, la prohíben y, entonces, sacan otra. Es decir, tienen una gran habilidad para hacer variaciones, creando un mercado.

Y hay mucha gente dispuesta a comprar todo lo que se vende. No se olviden que la educación para comprar es maravillosa, porque los chicos que no tienen educación no entienden que es eso de comprar cualquier cosa. Entonces, la efedrina es un medicamento que bien usado es extraordinario. Cuando es usado asociado a otra droga para producir un efecto cerebral sin cuidado, también puede matar.

¿Es cierto que la marihuana es menos nociva que el alcohol y el tabaco convencional? ¿Por qué la marihuana se considera parte del progresismo? ¿Por qué se la vincula a la creatividad?

Wilbur Grimson: Yo creo que es nociva, quizás no en lo inmediato pero sí en el largo plazo. He visto, por ejemplo, a uno de los mejores fotógrafos y directores de cine de la Argentina, que hizo una película con María Luisa Bemberg - candidata al Oscar-, y lo echaron. Como estaba fumando todo el día, no sabía como usar la cámara que un año atrás había usado brillantemente. Ésa es una respuesta: creatividad en el uso de la marihuana no hay, lo que hay -como en toda droga- es una ilusión. Hay un componente ilusorio que genera una carencia no reconocida.

Eduardo Kalina: Cualquiera dice cualquier cosa, porque no se estudian los textos donde está la investigación seria. Nosotros, en medicina, para publicar algo, exponemos nuestro prestigio y nuestro título. Ahora, surgen unas revistas manejadas por una serie de gente sin escrúpulos y muy bien financiadas, donde inventan que un profesor de la Universidad de Nueva California dijo que la marihuana le hace crecer el pelo al pelado. Entonces, se puede decir cualquier cosa porque no hay ningún rigor.

Se ha llegado a decir que la marihuana mejora los efectos negativos que tiene una quimioterapia. ¿Es real?

Eduardo Kalina: Te lo contesto científicamente: si se saca de la marihuana el drogarinol y se la das a la persona, le disminuís las nauseas y los vómitos. Pero hay otros remedios más efectivos que ése, que tiene riesgo de crear un poco de dependencia. No hay que confundir la parte con el todo. Ésa es la trampa que hacen. Fumando marihuana, incorporás todos los cancerígenos del tabaco aumentado, porque el tabaco es tanto o más cancerígeno cuando más profundo se fuma. La marihuana se aspira y se retiene el humo caliente, eso duplica todos sus efectos. Como es una droga estupidizadora, en una sociedad donde estar estúpido es “onda”, arruinarse los cerebros es “posta”, tiene éxito. Pero ésos son datos absolutamente falsos y científicamente hay muy buenos estudios donde se puede observar.

Para el Padre José María Di Paola, ¿le podemos pedir que nos cuente algún caso que Usted haya atendido en la villa y que haya logrado salir de esta guerra del paco?

En este Centro de Día, hay varios chicos que están en ese tercer paso que les comentaba. Están estudiando en la primaria, están haciendo la secundaria algunos, otros se están capacitando en oficios o están trabajando. Nos cuesta mucho conseguir un trabajo para los chicos, más si les decís que salió de una granja de recuperación. Pero tenemos casos que realmente andan muy bien, no dejan de tener su encuentro semanal. Muchos de ellos viven en nuestro hogar o lo que se llama “casa de medio camino”. Hay un pibe que estaba en la calle, empezamos a contactarlo hace ya un año y medio atrás y empezó a ir a un centro pequeño que tenemos dentro de la villa.

Allí, encontró un ambiente que no conocía. De pronto, él pidió ir a este otro centro que les conté, que se llama Hogar de Cristo, y anduvo muy bien. Después, hizo el período de granja y, hoy, está viviendo con nosotros. Y estamos hablando de un chico de esos que podemos ver en la calle, todo sucio, flaco, que quizás nos puede causar temor. Y realmente hoy lo vemos de otra manera. Ya en una actitud de vida, de inclusión. Esto de salir del paco es posible pero requiere mucho tiempo, voluntarios, algunos necesitan más recursos. Cada uno que se pone a trabajar en esto sabe lo costoso que es, pero se puede.

fuente: MPA  www.mpargentino com.ar


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