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Ya la muerte por drogas no nos sorprende!

¡YA LA MUERTE POR DROGAS NO NOS SORPRENDE!

Es de suponer que la muerte casi superpuesta de Jazmín de Grazia y Whitney Houston responde al ejercicio de lo que el Profesor Damín, Toxicólogo del Hospital Fernández, denomina consumo recreativo. Es una lástima que las involucradas no se hayan enterado porque seguramente hubieran fallecido mas contentas al saber que se estaban recreando.

En verdad,  por más vueltas de carnero que den quienes inauguraron la idea de que hay derecho a drogarse, ahora están obligados a enmendar su postura  y hasta hablan de prevención. Pero lo hacen mal porque no creen en lo que dicen. Así recomiendan que no se hable de drogas en las campañas. Sino de salud, esparcimiento y vida al aire libre. Desconocen el problema.  Es exactamente al revés lo que se debe hacer,  ya que es conociendo a los demonios que podemos evitarlos porque la droga te incita, cabalga sobre la generación de impulsos,  hasta que el consumo se vuelve incontrolable.

Téngase en cuenta que las dos personas estaban ejerciendo su derecho en privado. Que mas podría protegerlas el famoso artículo 19 de la Constitución Nacional,  ya que no se lo podría aplicar al consumo público, donde daña la salud pública. Aquí solo daña al que consume. Que parece no tener derechos.  .

Yo creo que el derecho a la salud no puede aplicarse cuando una persona está al borde del precipicio. Quienes vieron el video que presentó en Twitter Jazmín el día viernes,  diagnosticaron las muecas típicas de una sobredosis. Nadie intervino porque hubiera afectado un derecho! Yo creo que ella,  así como Whitney Houston y Amy Winehouse, estuvieron clamando desesperadamente en sus últimos días para ser cuidadas, lo que requería interrumpir su carrera hacia la muerte. O será que se ha extendido esta equivocada noción de que el que necesita ser internado puede negarse. Con que porción de su  cerebro opta por sus derechos? La vieja Ley 22.914 resguardaba de profesionales inescrupulosos pero también de pacientes en riesgo dispuestos a ignorarlo. La actual mezcolanza de las Adicciones en el rubro de la Salud Mental cuenta con la firme oposición de los que hace años trabajan en las Asesorìas en cuidado de los pacientes. Y de quienes conocen el campo en su realidad dramática y cotidiana.

En el mundo, las adicciones se consideran un  sub-tema autónomo dentro de la Salud Mental que requiere consideraciones particulares y dispositivos asistenciales con equipos interdisciplinarios en todo el país, como aquí no existen. En la mayor parte de los países se legisla sobre ellas en complemento autónomo con otros problemas de la salud mental. Porque los derechos se pueden ejercitar en plenitud cuando la persona está en capacidad  de cuidarse. No cuando debe considerarse inhábil para el ejercicio momentáneo de esos privilegios que pueden conducir a su muerte por abandono.

Habiendo bregado durante años por la mejoría asistencial en el campo de la Salud Mental, incluyendo algunos logros reconocidos en diversos países como la instalación de servicios de Comunidad Terapéutica, creo que es dable afirmar que los cambios a proponer son de la práctica y que requieren capacitación, formación, políticas y presupuestos. No es factible cambiar la Ley si la práctica sigue siendo la misma.

Pero volviendo a la promovida prevención de adicciones  que hemos ejercitado durante décadas, bien harían sus recientes cultores en apreciar el éxito de las campañas de prevención del SIDA, logradas a pocos metros en el mismo Hospital. Lo que ha vuelto controlable la epidemia de SIDA  es el conocimiento informado del riesgo que se corre y de como la muerte,  hasta hace poco inevitable en la mayor parte de los casos, puede controlarse con una intervención precoz. El sol y las caminatas al aire libre quedan para la rehabilitación ya que no son curativas en si mismas.

Quien clama por la prevención haría bien en conocer que el Congreso Nacional aprobó una Ley en el año 2010 haciendo obligatoria la prevención educativa. La misma a ha sido dejada de lado por el Ministerio de Educación y el Congreso no ha insistido en su aplicación. ¿No estaremos perdiendo tiempo?

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Médico Psiquiatra

Ex Sedronar (2002-2004)

Actual Presidente de la Fundación de Prevención Social

Recién ahora Prevención?

DROGAS: ¿RECIÉN AHORA PREVENCIÒN?

La noticia del lamentable fallecimiento de la joven Jazmín de Grazia golpea a los que verifican una vez más la capacidad destructiva de la droga en manos del ser humano. Debería además alertar a la sociedad y generar conciencia de la gravedad del problema.

A esto no  puede dejar de sorprender que el Dr. Carlos Damin, Jefe de Toxicología del Hospital Fernández, lugar que supo prestigiar la Dra. Norma Vallejo, salga ahora a pedir campañas de prevencion. Sobre todo porque ha sido el sostén teórico de quienes introdujeron el concepto de “consumo recreativo”, craso error conceptual,  estratégico y sanitario que crea la ilusión de que no hay riesgo en el consumo de drogas. O que se puede minimizar, lo cual es peor.

Ahora, sin decir en que acciones o estrategias basa su recomendación, pide que se canalice a la juventud hacia actividades recreativas, deportivas y saludables. Debería saber que el daño ya ha sido hecho y no ha sido corregido. Al contrario hasta se ha confundido al Ministerio de Educación de la Nación, llevando a la producción de una Guía para docentes que solo puede llevar al error. La idea de consumo recreativo solo puede ser defendida por quienes tienen poca experiencia en el campo, o por los que quieren liberar el consumo de drogas. Por caso la mayor parte de los adictos graves creyeron en el consumo “recreativo” o sea en “yo la controlo”,  hasta que dejaron de poder hacerlo.

En cambio los que venimos desde 1985 defendiendo la prevención integral y lo hemos hecho desde el Ministerio de Salud de la Nación, desde la Comisión de Drogas, desde la SEDRONAR, desde el Área de Prevención de Adicciones de la UNQUI, sostenemos que la noción de consumo recreativo distorsiona la percepción de la realidad, lleva a creer que el consumo es una banalidad, e informa erróneamente.

Antes de proponer con supuesta originalidad una campaña de prevención de adicciones,  conviene repasar lo hecho por los Municipios Provinciales desde la década del 80, en especial el de Vicente López y el de Lomas de Zamora,  las múltiples Jornadas de Prevención  que tuvieron lugar en casi todas las Provincias, y estudiar su metodología imitada por varios países que nos visitaron.

Porque -es obvio- no se trata de difundir el consumo, pero esto se logra aplicando el motor conceptual  de la prevención que es la noción de riesgo. Solo el riesgo y el daño posterior pueden alejar de la droga. Para el caso del SIDA, no fue el deporte ni la recreación lo que llevó a la prevención eficaz, sino el conocimiento del riesgo real. Lo mismo podemos decir del tabaquismo.

A mayor abundamiento sabiendo que el tema ha preocupado al conjunto de las ONGs, la que convocadas por el Episcopado Nacional elevaron al Congreso Nacional una Ley que fue aprobada de Prevención de las Adicciones (2010), deberían reunirse esfuerzos para que se reglamente y aplique a la brevedad.

El camino de la prevención es el de la salud, el de las drogas es la enfermedad.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Ex SEDRONAR (2002-2004), actual presidente de la Fundación de Prevención Social

Drogas: situación actual

Si algún mérito reúnen las sucesivas gestiones que desde 1989 fueron designadas a cargo de la SEDRONAR, ha sido el de mantener el modelo unitario integral en la gestión de  las políticas de drogas. Y ocupar el más alto nivel factible  a nivel del Poder Ejecutivo Nacional para tal ejercicio. Lo inició Alberto Lestelle y lo aplicaron Julio César Araoz,  Eduardo Amadeo, Lorenzo Cortese, el firmante de esta nota y José Ramón Granero.  La iniciativa debe poseer algún mérito por cuanto hoy la casi totalidad de los países de las Américas lo aplican, no sin alabar la iniciativa de nuestro país. Hasta los EEUU reunieron  a la DEA con el NIDA (Instituto de Abuso de Drogas de los Institutos de Salud) a través de la Oficina de Coordinación que casualmente asienta en  la West Wing de la Casa Blanca.

Cuando en el país se avanza hacia un  desmembramiento irracional de las políticas y de la implementación eficaz de esta valiosa unidad que llevó a capacitar entre nosotros  a muchos de los actuales encargados de las políticas de las Américas para actuar en sus respectivos países, esa colectividad de naciones,  reunida en la CICAD, acaba de designar a quien ejerciera la máxima autoridad en esta etapa, para presidir la gestión colectiva en el plano internacional. Buen reconocimiento a todo lo hecho en diferentes etapas –que es mucho- y mala noticia para dar la cara en el concierto de las naciones americanas con propuestas desorganizadoras.

El manto de la pregonada despenalización del consumo no alcanza para justificar este desmadre, como tampoco para haber quitado a la SEDRONAR  en los últimos tiempos la responsabilidad de capacitar a las Fuerzas de Seguridad, y a los Fiscales Federales. Esto también debilita su llegada a profesionales, docentes, voluntarios y operadores. .Se ha reemplazado esta acción por una ideología permisiva, tolerante y a mi juicio dañina que está en franco retroceso en el mundo. Por caso Holanda –tan frecuentemente citada- ha endurecido su postura tolerante, así como lo ha hecho Rusia. Y la opinión pública consultada por la Proposición 19 en California fue ampliamente derrotada cuando proponía la legalización del consumo de marihuana.

No alcanza entonces con revestir de progresismo una postura que aumenta los riesgos de la salud pública de la población  postulando la defensa de  derechos constitucionales que si acaso podrían discutirse  en el caso de los actos privados, escapan claramente a la racionalidad en el caso de las conductas públicas y masivas que  producen daños irreversibles en alto porcentaje.

Se ha difundido oficialmente entre los docentes,  y por lo tanto sus alumnos,  en documentos no fundados en evidencia,  la aseveración temeraria de  que hay consumos “recreativos”, cuando se sabe que superado ese  grado inicial   se  desconoce el riesgo y el daño es difícil de evitar. Se atribuye inocuidad  a nuestros niveles de consumo de cocaína cuando superamos a todos los países con la excepción de los EEUU de Norteamérica.

Lo que ocurre es que se ha dejado de lado la prevención del consumo ignorando que nadie tiene derecho a dañarse por ignorancia. Al ignorar el concepto de riesgo, toda prevención se vuelve inocua y deja avanzar el abuso promovido por la necesidad de lograr resultados imaginarios. Porque el uso desmedido de drogas se basa en el acostumbramiento del organismo y el debilitamiento del efecto que produce la misma cantidad consumida repetidamente. Pero quien usa drogas está comprando un extra ilusorio que quiere agregar a sus capacidades. O quiere hacer desaparecer su hambre como en el caso del paco, o quiere adelgazar hasta dañarse como en el caso de las anfetaminas, o quiere resultar más atractivo, o más fuerte o más exitoso. Y las ilusiones venden pronto pero tienen las patas cortas. Lo que si aumenta día a día es el número de los que buscan  plazas de tratamiento. Y es reducida nuestra capacidad  de brindarlas.

También  se nos quiere hacer creer en la ambulatoriedad como el mejor recurso –lo cual no está comprobado-  y quienes conocen el campo saben que el proceso de recuperación aquí como en cualquier lugar del mundo,  es lento, prolongado y requiere equipos capacitados y su extensión a todas las regiones del país.

La banalización del problema ignora los resultados de los diferentes Observatorios  de Drogas que se han ido instalando en el país, así como pasa por alto  las opiniones  de la mayor parte de las reuniones de profesionales y no profesionales registradas en los últimos meses. También se ignora el reclamo de las Madres que luchan contra las Drogas y de las Organizaciones no Gubernamentales que trabajan denodadamente en el Campo.

Los reiterados reclamos del Episcopado Nacional de advertir que atrás de esta enfermedad adictiva se encuentra un daño espiritual y social no parecen haber sido escuchados. Como tampoco  se obtuvo la  Reglamentación necesaria la Ley de Prevención que fue aprobada por el Congreso Nacional en el 2011 y yace adormecida en algún cajón.

Estamos convencidos de que un debate abierto de estas cuestiones  volcaría la opinión pública en contra de de liberación del consumo permitiendo en cambio una reducción del problema y una oportunidad de recuperación a los ya dañados. Es lo que el país merece lograr.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

(ex Secretario SEDRONAR 2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar

Ingenuidades

En algunos casos del presente debate sobre el derecho de los ciudadanos a consumir drogas se cae en posturas de cierta ingenuidad, como si se tratara de debatir  un problema relacionado con una ingesta alimentaria de vitaminas, que alguien quisiera controlar. En realidad una sociedad esta obligada a restringir en la medida de lo posible una conducta tóxica que arriesga las condiciones de salud de la población. Del otro lado el consumo resulta motorizado por un esfuerzo empresario descomunal,  que la instala en la cultura de la época, con una gran manipulación de la información que se difunde de manera incesante y con el claro propósito de lograr  adhesión en forma de una tolerancia social alta. Se propone facilitar la  alteración química de los estados de conciencia de una persona,  proponiendo un crecimiento ilusorio de sus capacidades, un valor agregado a sus esfuerzos  personales, un atravesamiento de barreras, límites, logro de éxitos, etc.

El recorte del debate quiere desligar esta situación personal de su macrodeterminación por lo que algunos designan los  esfuerzos de un imperio subterráneo y ligarlo a los derechos individuales y su ejercicio en privado. Pero las drogas traspasan los planteos individuales porque se extienden a capas numerosas de la población y desarrollan  su principal extensión en reuniones multitudinarias, públicas, de alto costo. Es ahí donde desaparece la noción de riesgo -sustituida por la idea de estar ejerciendo el derecho a drogarse- y es ahí donde se producen en forma inevitable,  ligada al descontrol del consumo de alcohol y drogas,  los múltiples accidentes derivados del abuso de sustancia de los que dan cuenta nuestros hospitales públicos en especial en los fines de semana.

Ante esta situación  el país carece de una política de salud que se haga cargo  de esos accidentes que exceden la capacidad instalada de nuestros Hospitales Públicos por lo cual el argumento de que se quiere canalizar  el problema como algo ligado a la salud,  carece de sustento empírico. No hay capacidad de atención de lo que ocurre en el área de Salud, ni se lo acompaña una vez registrado de un cuidado básico. Debe saberse  que hay alta probabilidad de que la persona que ha abusado vuelva a hacerlo, y por lo tanto se debería canalizar su situación, una vez superada la emergencia,  a una consulta médico psicológica adecuada.

Si en la década del 90 se había avanzado en este sentido sobre la base del eficaz desarrollo de Juan Yaría durante la Gobernación de Duhalde en la Provincia de Buenos Aires con la creación de FONODROGA y su red de derivación a los Centros Preventivos Asistenciales, hoy el sistema está debilitado, en crisis y no se le conoce la eficacia de otros tiempos, su agilidad ni su disponibilidad.  Antes se tenía una barrera de contención del fenómeno en base a consultas, orientaciones y derivaciones. Se evaluaba la posibilidad de un tratamiento ambulatorio que hoy se quiere aplicar por capricho. Se recurría a las internaciones en caso necesario. La tan mentada Salud ha sido dejada de lado en el campo institucional y no se involucra en dos instancias básicas: la ciudad de Buenos Aires y la Provincia. En ambos casos se ha reemplazado por la Acción Social que no da cuenta de la totalidad de las dimensiones del fenómeno que en todos lados se reconoce como propio de lo intersectorial. Acaso puede pensarse que desde la Acción Social se puede abordar la totalidad de alguna enfermedad?

Ante esto se impone la necesidad de volver a barajar y repartir las responsabilidades en forma eficaz. En cambio vimos durante la reciente campaña electoral que se definía la liberalización del consumo como un avance contra el narcotráfico. Nadie que conozca la realidad creciente del narcotráfico puede respaldar este mensaje, que los narcos podrían aplaudir. Menos cuando se lo acompaña de carteles que llaman a “portarse mal”. Llamo ingenuidad a esta postura aplicando el beneficio de la duda. No estamos ya en edad escolar proponiendo portarse mal a nuestros compañeros.

Llamo ingenuo pensar que hay derecho a drogarse sin conocer los riesgos – ya que no hay suficiente prevención que los informe – porque se desconocen los riesgos de que dan cuenta los accidentes que ocurren todos los fines de semana.

Llamo ingenuo hablar de que es un problema de Salud cuando la Salud Pública no ha llegado a anoticiarse de que en este campo le corresponde actuar.

Llamo ingenuo decir que hay solución con tratamientos ambulatorios a problemas que ocupan mucho tiempo y muchas veces necesitan internación.

Llamo ingenuo desconocer las muertes de Janis Joplin, Jim Morrison, Amy Winehouse, Olmedo, el Potro y Juan Castro y tantos otros desconocidos que habitaban nuestras zonas marginales.

Llamo ingenuo no promover acciones sistemáticas de prevención educativa en todos los niveles.

Llamo ingenuo hablar de derechos a consumir cuando para amplios sectores se trata de sobrevivir drogándose para mitigar hambre y abandono.

Wilbur Ricardo Grimson

Ex Secretario de la SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar

Charla en Vicente Lòpez- Adicciones: Prevención y Tratamiento

El dia 7/9 a las 19,30 horas en el Salón Auditorio del colegio Niño Jesús de Praga (Ricardo Gutierrez 1269) Vicente Lopez el Dr. Wilbur R. Grimson, médico psiquiatra de prestigio internacional, disertará sobre: “ADICCIONES, Prevención y Tratamiento”.
Los esperamos!

Fundación de Prevención Social
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fundaciondeprevencionsocial@yahoo.com.ar

Disertación del Dr. Wilbur R. Grimson especialista en Adicciones

Disertación del Dr. Wilbur R. Grimson especialista en Adicciones

MANIFESTACIONES IMPRUDENTES

MANIFESTACIONES IMPRUDENTES

 

                                  Por Dr. Wilbur Ricardo Grimson

 

Hace unas semanas unos centenares de jóvenes, y otros que no lo eran tanto, se manifestaron en forma pública y carnavalesca,   a favor de la legalización del consumo, distribución y venta de la marihuana. Parecían querer decir que se trata de un tema de extraordinaria importancia para la Argentina en este momento. Varios millones de personas creen otra cosa. Al fin y al cabo el país es signatario con todos los países del mundo de tres Convenciones Internacionales (1961, 1971 y 1986) que dicen lo contrario. O sea que penalizan el cultivo, la distribución, el pasaje por fronteras.
En cambio como se debatió y decidió en el Congreso Nacional en el año  1989 en nuestro país no se penaliza en particular el consumo. La ley  23.737, vigente hasta hace poco, no incrimina al consumo sino a la tenencia. Se entendió en aquel año que el consumidor está o puede estar enfermo o necesitado de un consumo en forma tal que se altera su equilibrio psíquico. Y que en vez de perseguir consumidores, se debe en cambio perseguir distribuidores, traficantes y cultivadores. Todos los que afectan la salud pública.
Cuando hace pocos meses se voto en California la Proposición 19 que se parece a lo  que aquí buscan los manifestantes,  fue ampliamente derrotada por los votantes, como lo señalan las encuestas de nuestro país aquí ocurriría lo mismo. Este intento de confundir a la opinión pública tiene algunos sostenedores sorprendentes que hasta han inventado una terminología banal que dice que hay consumo recreativo y consumo problemático. Esto no es así ya que no hay forma de evitar que el consumo sea problemático, ni se trata de una cuestión de dosis.  Hay gente que ha tenido paros cardíacos con poco consumo de droga. Y no podemos pensar que fue una experiencia “recreativa”.  Así que deberíamos descartar estos conceptos destinados a confundir a la opinión pública.
La misma debe ser capacitada en el manejo de un contexto social donde la droga adquiere un perfil mágico que la vuelve deseable. Para ello se instrumentan acciones y campañas y se difunde información trucada como es el caso de conocidas revistas de sospechosa financiación.
La tarea de prevención que debe ser desarrollada por las familias, por los centros culturales y deportivos y por las escuelas en todos sus niveles, debe ilustrar sobre los riesgos del consumo de drogas (incluyendo el alcohol), y sobre los eventuales daños que pueden resultar irreversibles.
Lo contrario parece parte de un proceso en que determinados políticos, figuras de la farándula, periodistas inescrupulosos y otras hierbas no vacilan en distorsionar la conciencia de la realidad de un fenómeno que en algunos casos perjudica a jóvenes y adultos. En uno de los extremos afecta a niños que no han realizado o completado su escolaridad. En el extremo etario opuesto afecta a ciudadanos de tercera edad que no encuentran un marco social adecuado en el proceso de  envejecimiento y al recorte de su actividad y que resultan afectados por la automedicación en muchos casos excesiva con psicofármacos.
El problema debe ser asumido por todos los que trabajan con jóvenes y estimado sin banalidades y sin improvisar conocimientos. Hay que aprender a enseñar la prevención y esta tarea no puede demorarse.
Nuestro amigo y compañero de luchas el Padre Pepe di Paola dijo en el documento de los Sacerdotes villeros: miren lo que pasa en las villas donde la droga está despenalizada de hecho e imaginen lo que sería extender esta epidemia todas las regiones sociales del país.

El autor es ex Secretario de SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar   fundaciondeprevencionsocial@yahoo.com.ar

Crítica de la Iglesia por un libro sobre drogas repartido en las escuelas

El presidente de la Comisión Pastoral de Drogadependencia, el obispo Jorge Lozano, cuestionó que se hable de “consumo problemático de drogas“. Apuntó contra un libro que el Gobierno distribuyó en todas las escuelas

Crítica de la Iglesia por un libro sobre drogas repartido en las escuelas

El obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Pastoral de Drogadependencia, monseñor Jorge Lozano, cuestionó un programa de prevención contra las drogas impulsado por el gobierno nacional al considerar que brinda un lenguaje “ambiguo”.

“Hablar de un consumo problemático de drogas es parte de un lenguaje ambiguo que no alcanza a decir lo que pasa realmente cuando uno se droga”, aseguró Lozano.
La ley que crea un programa nacional de educación y prevención sobre las adicciones y el consumo indebido de drogas espera por ser instrumentada desde hace más de un año.

Pero las palabras de Lozano refieren a lo que se expresa en un libro que durante 2010 el Gobierno distribuyó en todas las escuelas de gestión estatal sobre prevención del “consumo problemático” de drogas.

Se trata del libro “Prevención del consumo problemático de drogas, un enfoque educativo“, escrito por Graciela Touzé.

Lozano consideró que en algunas de estas publicaciones que se entregan a los jóvenes con la intención de disminuir los daños ocasionados por el consumo de drogas “se les explica, por ejemplo, cómo inhalar de forma de reducir los riesgos”.

“Esto termina siendo una espada de doble filo porque se deja entrever la idea de que habría formas seguras de drogarse que no son perjudiciales”, opinó Lozano en declaraciones a un matutino porteño.

Asimismo, el obispo de Gualeguaychú –uno de los aspirantes a reemplazar al cardenal Jorge Bergoglio como titular de la Conferencia Episcopal Argentina a fin de año– hizo una crítica tácita al jefe de Gabinete, Aníbal Fernñandez.

“He escuchado a algún funcionario nacional afirmar que para el 75% de los jóvenes el consumo de drogas es recreativo, pero algo que daña la salud no es algo recreativo como puede serlo un juego”, señaló.

En 2008, Aníbal Fernández había dicho que “entre el 70 y el 75% del consumo juvenil de drogas es recreativo, entre un 20 y un 25 es abusivo y apenas el 5 restante es adicto”.

Fuente: InfoBae

SE VOLÓ LA PALOMA

SE VOLÓ LA PALOMA

* por Wilbur Ricardo Grimson

El avión de Medical Jet que llevaba casi una tonelada de clorhidrato de cocaína de máxima pureza con destino a Costa Verde-Barcelona-Amsterdam demuestra la potencia del narcotráfico y la ingenuidad de los que proponen la despenalización del consumo. Con sus políticas de tolerancia aunque causen daño a la salud pública, inducen una concepción pueril y errada de este complejo fenómeno. Sostienen el derecho de los usuarios a elegir intoxicarse y no les preocupa la penetración de las fronteras por una masiva circulación de drogas. Que ellos están alentando. Por algo el día que se votó en California la proposición 19, que legalizaba el consumo de marihuana, se estaba preparando la penetración de la frontera con México con un cargamento de 24 toneladas que llegaría sobre el triunfo electoral. La tolerancia y el consumo incontrolable bailan juntos.

Que este triunfo no ocurrió es algo a lo que se le ha dado poca importancia, pero que demuestra que aún los estados liberales supuestamente tolerantes sostienen una racionalidad al defender la salud pública que prima por sobre las consignas de tolerancia médica. Éstas son absolutamente infundadas, en tanto existen muchas formas de acción terapéutica equivalentes en su efecto a la marihuana y que no implican torcer criterios aceptados por todos los países en cuanto a cuales son las sustancias ilegales y tóxicas.

La experiencia demuestra que lo comienza como un desborde de alcohol se entremezcla con una liberalidad en el consumo de marihuana, luego de cocaína y luego de anfetaminas y heroína. Y que en los delitos la droga ocupa un papel significativo como estimulante. Y que en los accidentes callejeros predominan alcohol y psicofármacos en forma desmedida.

Los criterios sobre la tolerancia al consumo los deben fijar los sanitaristas con las ONGs y forman parte de las políticas nacionales. No son para sociólogos que buscan algún progresismo estentóreo o para los fiscales que desconocen el tema. O los que hacen bandera de derechos a no cuidar la propia vida. La responsabilidad principal es el cuidado de la vida y está a la vista que la droga limita la propia vida y la salud. Cómo podemos enfrentar sin preocuparnos el episodio de una previa en que un joven alcoholizado se voló la cabeza jugando a la ruleta rusa con una pistola!

Como si no alcanzara con los relatos de Bill Cosby sobre su penosa recuperación, o con la muerte de Jim Morrison, de Charlie Parker, de Janis Joplin, el suicidio de Olmedo, la muerte de Juan Castro, el descontrol del “Potro” o las desventuras de Charly García –hoy casi irreconocible.

Tampoco lleva a promover la oferta de camas públicas porque descansamos en las atareadas ONGs que reciben pagos casi simbólicos. Ni siquiera hemos tenido tiempo de poner a funcionar la Ley de Prevención Educativa que hace más de un año aprobó el Congreso Nacional y que fue presentada por la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado Nacional. Observemos de paso que la Comisión Asesora (de Aníbal Fernández) no se ocupa de ninguno de estos temas que juzgamos principales.

De este lado del mostrador aparecen como consecuencia de estos desbordes sin límites las familias destruidas porque donde la droga entra requiere delito como acompañamiento, y el esfuerzo de recuperación debe ser emprendido por todos los familiares apoyando al drogado identificado que en muchos casos lleva al colmo valores de consumismo, de valoración de lo material, de carencia de valores propios que aprende en su entorno más inmediato. Mueren personas pero antes de ello han debilitado su espíritu los valores de la comercialización sin límites, la ruptura con el esfuerzo meritorio, el culto del placer inmediato.

Ante esta sociedad materialista en extremo y con culto al placer inmediato, la familia se repliega, se debilita, deja de saber cuál es su rol. Hay desconcierto en clubes, sociedades deportivas, iglesias. Hemos perdido el rumbo.

Los defensores de la despenalización a ultranza deberían reconocerse como autores complementarios de esa destrucción al promover conductas liberalizadoras del abuso de drogas que vuelven a los que buscan aprender y ubicarse en un rol social significativo, como perdedores. Lo hacen dejando de lado las encuestas que muestran el progresivo crecimiento del consumo, desconociendo lo que observamos a simple vista en las villas de emergencia donde el paco comienza a usarse a los ocho años y mata chicos todos los días. Por algo enunció hace más de un año la Comisión ambulante citada la realización de la encuesta más significativa del país porque iban a entrevistar a 50.000 personas (ignorando que esto no es necesario desde el punto de vista técnico). Nunca publicaron los resultados ni pudimos enterarnos del diseño aventurado de este emprendimiento ni del costo de semejante extravajanza.

Por su lado Lula demostró antes de dejar el Gobierno que la Lucha contra las Drogas sigue vigente y que la podrá ganar quien demuestre mayor poder y eficacia. Y su desarme de varias villas de Río de Janeiro resulta altamente significativo. Se hizo con el apoyo de las Fuerzas Policiales y Militares. Aunque esto suene a herejía entre nosotros, todos los países terminan por aceptar la participación militar en el problema que más corroe la seguridad nacional. Una cosa es que no actúen en problemas internos del país. Pero hay mucho que hacer en las fronteras, hoy desprotegidas. En el control de la importación y exportación de precursores químicos. En el control aéreo. En la recopilación de inteligencia y de antecedentes de lo que ocurre en otros países.

Por todo esto alertemos a los que se dicen progresistas que vía de la introducción de la confusión de los conceptos y el desconocimiento de los riesgos, son nada más que cómplices de la desorganización de las Políticas necesarias que deben ser políticas de Estado, definidas, permanentes, inamovibles. Que tiendan al bien común y a la realización de la solidaridad social.

* El autor ha sido Secretario de la SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

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Teatro

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El complejo mundo de la adicción a las drogas

Entrevista al Dr. Wilbur Ricardo Grimson realizada por el periodista Sergio Acosta en el programa Ciencias de Radio Nederland (Holanda)

La drogadicción es una enfermedad que consiste en la dependencia de sustancias que afectan el sistema nervioso central y las funciones cerebrales. Produce alteraciones en el comportamiento, las emociones, y el juicio. Los efectos de las drogas varían, y dependen del tipo de droga y la cantidad o frecuencia con la que se consume. Pueden producir alucinaciones, intensificar u obstaculizar los sentidos, provocar sensaciones de euforia o desesperación. En el extremo del uso de algunas drogas puede estar la muerte o la locura.

La adicción según nos explica el Dr. Wilbur Ricardo Grimson, médico, psiquiatra, presidente de la Fundación de Prevención Social de Argentina, es “cuando existe una mayor dificultad en dejar de consumir que en el mismo hecho de consumir”.

“Cuando se vuelve problemática la dependencia, es porque se ha hecho no solo psicológica si no también orgánica, y esto se expresa en que no consumir se convierte en un problema. Se producen algunos síntomas de abstinencia, lo cual debe ser calmado con más consumo. Se establece así un circulo vicioso del cual es difícil de salir”.

El Dr. Wilbur en entrevista con el programa Ciencias de Radio Nederland explica que “el síndrome de abstinencia es considerado en el caso de todas las adicciones como lo que define el cuadro de la adicción.
El periodismo habla vagamente de adicción cuando alguien está fumando un porro de marihuana, o cuando alguien está excitado en la cancha de fútbol. Pero un adicto es alguien que tiene un cuadro clínico conformado desde bastante tiempo, existiendo una evolución del consumo, lo cual produce una dificultad en la convivencia, se alteran las capacidades para estudiar, para desarrollarse, para cumplir horarios, etc.  “

La dependencia producida por las drogas puede ser de dos tipos:
- Dependencia física: El organismo se vuelve necesitado de las drogas, tal es así que cuando se interrumpe el consumo sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, lo que se conoce como síndrome de abstinencia.
- Dependencia psíquica: Es el estado de euforia que se siente cuando se consume droga, y que lleva a buscar nuevamente el consumo para evitar el malestar u obtener placer. El individuo siente una imperiosa necesidad de consumir droga, y experimenta un desplome emocional cuando no la consigue.

Algunas drogas producen tolerancia, que lleva al drogadicto a consumir mayor cantidad de droga cada vez, puesto que el organismo se adapta al consumo y necesita una mayor cantidad de sustancia para conseguir el mismo efecto.

La dependencia, psíquica o física, producida por las drogas puede llegar a ser muy fuerte, esclavizando la voluntad y desplazando otras necesidades básicas, como comer o dormir. La necesidad de droga es más fuerte. La persona pierde todo concepto de moralidad y hace cosas que, de no estar bajo el influjo de la droga, no haría, como mentir, robar, prostituirse e incluso matar. La droga se convierte en el centro de la vida del drogadicto, llegando a afectarla en todos los aspectos: en el trabajo, en las relaciones familiares e interpersonales, en los estudios, etc.

Existen algunos indicios que pueden identificarse como señales de peligro. No siempre indican la presencia de abuso de drogas, pero pueden servir como una guía para detectar dicho abuso. Entre estos están:

- Cambios repentinos en la personalidad y en los hábitos
- Excesivo mal humor. Irritabilidad. Susceptibilidad
- Repentina caída en el rendimiento académico o laboral
- Descuido en el aspecto personal
- Desaparición de objetos de valor o dinero en casa
- Temblores, insomnio, aspecto somnoliento o adormilado, lenguaje incoherente
- Depresión, apatía, falta de motivación
- Incapacidad de cumplir con las responsabilidades
- Aislamiento del grupo habitual de amigo
- Hábitos antisociales, como mentir, robar o pelear
- Crisis nerviosas
- Pérdida del apetito

Prevención
Para las personas que ya han caído en el abuso de drogas, no bastan los simples tratamientos médicos, dado que existen otros problemas del individuo que están detrás del hecho de su drogadicción. Es necesario, junto con el tratamiento médico de desintoxicación propiamente dicho, un tratamiento de rehabilitación que haga que la persona redescubra su valor y su identidad más profunda. Este tratamiento no será posible sin la participación del individuo, sin su voluntad de cambiar. El apoyo de la familia y una adecuada asistencia espiritual son también fundamentales para la rehabilitación.

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Descargue o escuche la entrevista al Dr. Grimson relacionada por las políticas públicas, la despenalización, y la prevención


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