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El complejo mundo de la adicción a las drogas

Entrevista al Dr. Wilbur Ricardo Grimson realizada por el periodista Sergio Acosta en el programa Ciencias de Radio Nederland (Holanda)

La drogadicción es una enfermedad que consiste en la dependencia de sustancias que afectan el sistema nervioso central y las funciones cerebrales. Produce alteraciones en el comportamiento, las emociones, y el juicio. Los efectos de las drogas varían, y dependen del tipo de droga y la cantidad o frecuencia con la que se consume. Pueden producir alucinaciones, intensificar u obstaculizar los sentidos, provocar sensaciones de euforia o desesperación. En el extremo del uso de algunas drogas puede estar la muerte o la locura.

La adicción según nos explica el Dr. Wilbur Ricardo Grimson, médico, psiquiatra, presidente de la Fundación de Prevención Social de Argentina, es “cuando existe una mayor dificultad en dejar de consumir que en el mismo hecho de consumir”.

“Cuando se vuelve problemática la dependencia, es porque se ha hecho no solo psicológica si no también orgánica, y esto se expresa en que no consumir se convierte en un problema. Se producen algunos síntomas de abstinencia, lo cual debe ser calmado con más consumo. Se establece así un circulo vicioso del cual es difícil de salir”.

El Dr. Wilbur en entrevista con el programa Ciencias de Radio Nederland explica que “el síndrome de abstinencia es considerado en el caso de todas las adicciones como lo que define el cuadro de la adicción.
El periodismo habla vagamente de adicción cuando alguien está fumando un porro de marihuana, o cuando alguien está excitado en la cancha de fútbol. Pero un adicto es alguien que tiene un cuadro clínico conformado desde bastante tiempo, existiendo una evolución del consumo, lo cual produce una dificultad en la convivencia, se alteran las capacidades para estudiar, para desarrollarse, para cumplir horarios, etc.  “

La dependencia producida por las drogas puede ser de dos tipos:
- Dependencia física: El organismo se vuelve necesitado de las drogas, tal es así que cuando se interrumpe el consumo sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, lo que se conoce como síndrome de abstinencia.
- Dependencia psíquica: Es el estado de euforia que se siente cuando se consume droga, y que lleva a buscar nuevamente el consumo para evitar el malestar u obtener placer. El individuo siente una imperiosa necesidad de consumir droga, y experimenta un desplome emocional cuando no la consigue.

Algunas drogas producen tolerancia, que lleva al drogadicto a consumir mayor cantidad de droga cada vez, puesto que el organismo se adapta al consumo y necesita una mayor cantidad de sustancia para conseguir el mismo efecto.

La dependencia, psíquica o física, producida por las drogas puede llegar a ser muy fuerte, esclavizando la voluntad y desplazando otras necesidades básicas, como comer o dormir. La necesidad de droga es más fuerte. La persona pierde todo concepto de moralidad y hace cosas que, de no estar bajo el influjo de la droga, no haría, como mentir, robar, prostituirse e incluso matar. La droga se convierte en el centro de la vida del drogadicto, llegando a afectarla en todos los aspectos: en el trabajo, en las relaciones familiares e interpersonales, en los estudios, etc.

Existen algunos indicios que pueden identificarse como señales de peligro. No siempre indican la presencia de abuso de drogas, pero pueden servir como una guía para detectar dicho abuso. Entre estos están:

- Cambios repentinos en la personalidad y en los hábitos
- Excesivo mal humor. Irritabilidad. Susceptibilidad
- Repentina caída en el rendimiento académico o laboral
- Descuido en el aspecto personal
- Desaparición de objetos de valor o dinero en casa
- Temblores, insomnio, aspecto somnoliento o adormilado, lenguaje incoherente
- Depresión, apatía, falta de motivación
- Incapacidad de cumplir con las responsabilidades
- Aislamiento del grupo habitual de amigo
- Hábitos antisociales, como mentir, robar o pelear
- Crisis nerviosas
- Pérdida del apetito

Prevención
Para las personas que ya han caído en el abuso de drogas, no bastan los simples tratamientos médicos, dado que existen otros problemas del individuo que están detrás del hecho de su drogadicción. Es necesario, junto con el tratamiento médico de desintoxicación propiamente dicho, un tratamiento de rehabilitación que haga que la persona redescubra su valor y su identidad más profunda. Este tratamiento no será posible sin la participación del individuo, sin su voluntad de cambiar. El apoyo de la familia y una adecuada asistencia espiritual son también fundamentales para la rehabilitación.

padres

Descargue o escuche la entrevista al Dr. Grimson relacionada por las políticas públicas, la despenalización, y la prevención

Propuesta Preventivo-Terapéutica de la Fundación


La propuesta preventivo-terapéutica de la Fundación consiste en la estructuración funcional de un CENTRO DE ORIENTACION que se proponga acortar los tiempos entre la detección de la necesidad de consultar de un paciente y/o grupo familiar y el momento de efectivizar la consulta.

Las actividades del CENTRO podrán desarrollarse en la sede terapéutica o en forma ambulante en puntos a fijar  y difundir de acuerdo a la detección de vulnerabilidades sociales. Ejemplo en una villa de emergencia con fecha fijada con anterioridad.

El personal a cargo de estas consultas será de basamento profesional especializado y podrá contar con voluntarios como agentes de difusión, contacto, relación y seguimiento de casos. Tenemos confianza en el desarrollo de activos contactos con la Defensoría General de la Nación habiendo desarrollado una extensa experiencia en  este campo, compartiendo cursos de la Defensoría y de la Fundación con docentes de ambas instituciones. Asimismo estamos familiarizados con las Asesorías de Menores e Incapaces  habiendo propuesto modificar oportunamente las normas de internación que se tradujeron en la Ley 22.914.

El trabajo estaría al servicio de las necesidades expresadas reiteradamente por organizaciones que  nuclean a las madres en lucha contra las drogas y que en forma reiterada se acercan a la institución formulando pedidos de asesoramiento, acompañamiento, ubicación de recursos, posibilidades de internación o tratamiento ambulatorio. Muchas de estas personas han participado de cursos dictados en los últimos años en la Universidad de San Martín, o en Bibliotecas del GCBA.

Estamos convencidos que la disponibilidad de este servicio acortará tiempos y demoras innecesarias, facilitará la búsqueda de recursos y ordenará las gestiones necesarias. Podrá avanzar en la ponderación de una urgencia, en el diagnóstico de una situación y definir la opción terapéutica más adecuada canalizándola hacia la mejor respuesta disponible. Iniciará gestiones de pago de servicios cuando se trate de afiliados a Obras Sociales o personas que disponen de seguros de salud o de cobertura  sindical. En el caso de personas sin cobertura alguna gestionará subsidios en las reparticiones pertinentes.

En el caso de procesos incipientes en familias que pudieran anteceder consumos y en las que se diagnostica una debilidad en el cuidado o una dificultad en el establecimiento de normas saludables o de cuidado general se podrá optar por una acción preventiva de reforzamiento o fortalecimiento del grupo familiar que no puede definirse como de índole terapéutico sino como una acción preventiva que anticipa una situación más complicada donde la intervención se destina a evitar tal desarrollo.

Un CENTRO DE ORIENTACION  está conformado por un equipo con estos integrantes:

Un Médico con experiencia en el tema adicciones y derivación terapéutica

Un Psicólogo ídem

Un Asistente Social

Dos Operadores socioterapéuticos

Un abogado

Dos voluntarios.

FrasePalomas

Algunas Observaciones sobre el Campo del Tratamiento de Adicciones

Cuando se habla de despenalizar el consumo de drogas se oculta el hecho de que ese propósito lo cumplió el cambio legislativo que tuvo lugar con la aprobación de la actual ley 23.737 por el Congreso Nacional en el año 1989. Hasta entonces existía la Ley 20.771 que era francamente penalizadota. En el debate se usó ese argumento y lo expresó con claridad el Presidente de la Comisión de Legislación Penal Dr. Lorenzo Cortese al introducir una propuesta que fue aprobada por ambas Cámaras del Congreso y que introdujo la gradualidad en el pasaje de medidas preventivas seguidas por medidas curativas. Es decir procesos temporarios que no constituían sanción penal y que incluían de tener éxito la anulación de las actuaciones.

Muchos de los que debaten lo que se debe hacer, pasan por encima de la realidad de este progreso como si no existiera. En algunos casos como el de la Diputada Diana Conti con absoluta soberbia e indiferencia por los textos existentes. Como cumpliendo una consigna que prohíbe pensar o debatir. En otros casos por apresuramiento en sancionar lo que se les ha pedido, ocultan elementos al debate.

A veces se nos habla de no judicializar las internaciones y se afirma que se van a reducir las derivaciones a internación. Para lo primero habría que notar que cuando en el campo más extenso de la Salud Mental se judicializaron las internaciones se comprobó que se protegía al paciente que antes estaba librado al criterio de dos psiquiatras que a veces ni veían al internado. Por caso, hasta que el tratamiento del astro rey del fútbol no se judicializó no se pudo mantener una abstinencia que el Juzgado de Morón logró a través de su intervención.

En cuanto a no internar a los pacientes se demuestra una ignorancia del tema flagrante ya que lo mismo no puede derivar de una decisión administrativa sino de una evaluación integral de cada paciente y de capacitar recursos de tratamiento ambulatorio. No se están haciendo ninguna de las dos cosas. Creo que se intenta mostrar el tratamiento de los adictos como de una sencillez que no corresponde a la realidad. En realidad se trata de una de las prácticas que requiere personal entrenado, supervisado y con noción de estrategias grupales e interpersonales. Hay personal que sigue aplicando prácticas que aprendió hace dos décadas y que no se fundan en una profundización de los conocimientos sino en una repetición de un intento de modificar comportamientos sin atender al significado o la necesidad de los mismos.

Un programa terapéutico es el resultado de un conjunto de actividades grupales que se suman y cuya coordinación requiere personal con adiestramiento y dispuesto a participar de la revisión de su accionar. El programa debe ser comentable y modificable. Por esto se denomina comunidad terapéutica. Pero no toda institución que lleva el nombre es conciente de que ése es el sentido que la práctica debe reflejar. Todos compartimos en ella el proceso terapéutico y las conductas deben ser revisables por el conjunto de los participantes, idealmente en forma de asambleas.

Si no todos los practicantes conocen lo que deben hacer en forma integral, tampoco los administradores de recursos lo saben. En lugar de confiar en personas de experiencia la mayor parte de las designaciones en el país en el campo de las adicciones son el resultado de decisiones administrativas de favor. Esa es una de las dificultades más grandes para lograr avances terapéuticos que deben ser el resultado de la suma de programas que tienden a la excelencia y que pueden compartir avances teóricos o estratégicos intercambiando visitas.

Últimamente hemos escuchado una misma frase que repiten los textos de la Comisión Asesora del jefe de Gabinete, y cuyo criterio no compartimos. El otro día la escuchamos en boca del Jefe de Toxicología del Hospital Fernández, quien interpelado no pudo defenderla. En ambos casos se refirieron al uso problemático de droga como algo que nos debe preocupar. Cuando se llega al uso problemático es porque se ha estimado que lo anterior es el uso recreativo. Decir problemático es admitir que hay un uso no problemático de drogas ilegales. No lo hay. Ni podría haberlo.

La revista TIME de los EE.UU. presentó a la cocaína en la década del 80 diciendo que había llegado la droga recreativa que animaría las fiestas. Es más lo que ha destruido esa llegada que lo que ha divertido. Y el daño una vez establecido es irreversible.

La prevención debe aplicarse al uso de drogas ilegales con lo cual se propende a evitar los problemas. Lo contrario implica un juicio errado. O una falta de experiencia. O una irresponsabilidad. Ninguna de estas bases es buena consejera.

La comunidad debe aprender a tomar decisiones responsables si queremos no arrepentirnos después. La familia en este terreno debe recuperar la capacidad de fijar normas de conducta, saliendo de su pasividad actual. Para ello debe aprender a actuar con responsabilidad, sin dureza, con cuidado, transfiriendo esas conductas al comportamiento de nuestros hijos. La tolerancia social actual ante los desbordes de la conducta, no es buena para conseguir recuperar nociones indispensables como es la ética del esfuerzo.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Médico psiquiatra especialista en adicciones.
Ex Secretario de Estado de la SEDRONAR (2002/04)
Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar

Áreas en las que se debe generar Políticas de Estado

ÁREA DEL CONTROL DE LA OFERTA DE DROGAS

El área de la seguridad de fronteras debe abordarse con prontitud ya que nuestras fronteras están desradarizadas, son permeables y permiten un tráfico de ida y vuelta poco controlado. Esto afecta la Seguridad Nacional. Deben crearse Unidades de Información Local que cumplan una acción sinérgica de control de la Oferta y penetración de Drogas en el país, así como de la exportación de precursores químicos que pueden ser desviados de su destino legal. Las mismas deben conformarse con las Fuerzas policiales locales, la Policía Federal, la Gendarmería Nacional y la Aduana.

Debe rescatarse la función específica de Gendarmería Nacional para cumplir con su rol natural de seguridad de fronteras y dejar de ser fuerza policial de custodia de manifestaciones y guardiana de fábricas en conflicto. Debe reponerse su función en el área de Narcotráfico actualmente amenazada de desaparición.

Tanto el Ejército Nacional como la Fuerza Aérea deben participar a través del Ministerio de Defensa en el análisis estratégico del problema de la permeabilidad de nuestras fronteras y en la capacitación de las Fuerzas de Seguridad operativas.

ÁREA DE LA PREVENCIÓN EDUCATIVA

Debe efectivizarse la aprobación y puesta en práctica de la Ley presentada por el Episcopado Nacional para instalar con efectividad la prevención en el sistema educativo en los niveles primario, secundario y universitario. La efectividad del proyecto dependerá de la capacitación permanente de difusores de la prevención en los estratos docentes. No se trata solo de dar clases ya que la prevención no es solo un conocimiento es también una experiencia y una práctica solidaria.

Debe volverse a marcar en todo el país la celebración anual de eventos preventivos en torno a la fecha internacional del tema el 26 de Junio que en el período 2002-04 celebró mas de 400 eventos anuales con la participación efectiva de la Secretaría de Cultura de la Nación, los Gobiernos y Secretarías de Drogas Provinciales y las fuerzas vivas del Tercer Sector. Nos proponemos desarrollar la conciencia de que una sociedad que consume drogas sabe que no son inocuas sino dañinas, que no son recreativas sino destructoras y propone el debate permanente de su participación negativa en la vida y en la cultura del país. Los casos de Juan Castro, Olmedo, y el Potro Rodrigo, nunca fueron analizados en profundidad. Tampoco nos animamos con Maradona y Charly.

Todos los sectores de la sociedad pueden irse incorporando como multiplicadores a esta difusión preventiva. Construiremos así -como nos propusimos con Rubén Stella desde la Secretaría de Cultura- una cultura del cuidado social.

ÁREA DE LA ASISTENCIA AL ADICTO

Se debe definir la responsabilidad del Estado (actualmente postergada) en el tratamiento de los adictos ya que mas allá del financiamiento de las ONGs se debe asumir la necesidad de desarrollar políticas públicas de creación de camas de agudos y sub-agudos en todas las provincias evitando la derivación de la persona lejos de sus lazos familiares. El adicto debe ser atendido en estado de urgencia en todos los Hospitales del país. Cada Provincia chica debe tener una unidad de 30 camas públicas para adicciones y las Provincias grandes varias unidades aportando en 3 años 1000 camas más.

Las Secretarías provinciales se coordinarán en regiones realizando una capacitación trimestral de sus profesionales, técnicos, operadores y demás integrantes de los equipos.

Definirán la localización de las Unidades a crear.

ÁREA DE LAS INVESTIGACIONES

Se ha avanzado en los últimos años en el Registro de casos en lo que se llaman Observatorios de Drogas pero falta una unificación de la metodología y una diversificación de las fuentes de Registro acordes a los modelos internacionales.

Se deben profundizar investigaciones de los diversos tipos de tratamientos, de la captación de pacientes por parte de las instituciones, de su retención y de su llegada al alta, evaluando y publicando los mejores resultados.

Todos estos trabajos pueden constituir la base de una publicación regular que tenga nivel científico y no se limite a mostrar las obras inauguradas por los funcionarios. Hay todavía mucho debate pendiente y periódicamente se presentan novedades que deben ser evaluadas y difundidas.

ÁREA DE LA CENTRALIZACIÓN DE POLÍTICAS

Los legisladores del 89 que debatieron larga y provechosamente la Ley 23.737, no solo construyeron una Ley menos penalizadora que la 20.771 sino que presentaron un modelo gradual de derivaciones a prevención y a tratamiento que ha sido ignorado por la Suprema Corte de Justicia. Esta se ha limitado a defender los derechos de los consumidores ignorando que no hay abuso de drogas que resulte inocuo y que nuestra sociedad está afectada por una tolerancia excesiva. Ya después del martes los jóvenes de las villas han dicho a sus Madres que ahora es legal fumar yerba y que pronto se va a poder fumar paco. Nada de esto ayuda.

De todos modos le toca ahora al Congreso Nacional debatir la necesidad de una nueva Ley, tarea que no puede resolverse de apuro para calmar inquietudes de funcionarios, o para cumplir con una Comisión de Expertos mal conformada, ya que no reúne todas las opiniones sino parece estar formada por adherentes aun grupo de ideas previas.

De suma gravedad resulta ignorar la existencia, también desde 1989, de una Secretaría de la Presidencia de la Nación creada para unificar los dos brazos de abordaje: el Control de la Oferta y la Reducción de la Demanda, y generar políticas en forma integral. Sépase que en los foros internacionales se admira el adelanto de nuestro país en integrar el centro de generación de estas políticas, objetivo hacia el que todos los países se dirigen cada uno a su manera.

Señálese la casualidad de que ninguno de los Secretarios designados por los sucesivos Gobiernos de la Nación en la SEDRONAR han desestimado la Ley 23.737 ni comparten los criterios particulares de la supuesta Comisión de Expertos.

¿No será un error garrafal en un campo que se nutre en la intersectorialidad, prescindir de la estructura que asegura la “necesaria integración de políticas en el más alto nivel del Poder Ejecutivo”, como piden los documentos de la OEA y de las Naciones Unidas?

A partir de la existencia de la SEDRONAR las diversas Provincias han avanzado en crear sus propias unidades de Prevención y Tratamiento, si bien no integran los aspectos ligados al Narcotráfico.

Para evitar que cada sector del Gobierno adopte en un terreno complejo caminos diversos se deben centralizar los lineamientos de las políticas principales. Por eso sostenemos valiosa y necesaria la continuidad de la SEDRONAR aunque diferimos con la inactividad en que se refugia en esta etapa.

ÁREA INTERNACIONAL

El área internacional tiene que ver con el intercambio de experiencias dentro del MERCOSUR, dentro de la OEA y dentro de la ONU. Hay mucho que aprender de la capacidad de investigación de Uruguayos y Chilenos, de la Prevención en Chile, de las campañas sociales de apertura de escuelas en fin de semana de Brasil. Notamos que en los últimos años hemos retrocedido en la concepción de que el problema adictivo tiene una base social y por lo tanto eso debe marcar el desarrollo de la prevención. Es de lamentar que se desarticuló el trabajo regular con los Ministerios de Desarrollo y de Educación, se perdieron becas dadas por el Ministerio de Trabajo para pacientes dados de alta, se suspendieron Convenios de acción conjunta con la Secretaría de Cultura y con la Secretaría de Turismo . Se aisló la SEDRONAR.

Para estar conectada con el mundo la SEDRONAR debe estar conectada con el funcionamiento global del Gobierno Nacional, de los Provinciales y de los Municipios. Se ha perdido intensidad y proyecto. Lo que se transmite y aprovecha es la globalidad de una concepción y la validez de un marco conceptual.

A partir de una intensificación del accionar y de una conceptualización más correcta, la SEDRONAR puede recuperar para el país el liderazgo que se expresó en que el resto de Latinoamérica capacitó a sus funcionarios actuales en nuestro país y siempre se tuvo en cuenta nuestras posturas en el concierto de las naciones. Se espera más de nosotros.-

Dr.Wilbur Ricardo Grimson

Fundación de Prevención Social


Equipo de sacerdotes para las Villas de emergencia.


La droga en las Villas: Despenalizada de hecho.

Miles de mujeres y de hombres hacen filas para viajar y trabajar honradamente, para llevar el pan de cada día a la mesa, para ahorrar e ir de a poco comprando ladrillos y así mejorar la casa. Se va dando así esa dinámica linda que va transformando las Villas en barrios obreros. Miles y miles de niños con sus guardapolvos desfilan por pasillos y calles en ida y vuelta de casa a la escuela, y de esta a casa. Mientras tanto los abuelos, quienes atesoran la sabiduría popular, se reúnen a la sombra de un árbol o de un techo de chapa a compartir un mate o un tereré y a contar anécdotas. Y al caer la tarde muchos de todas las edades se reúnen a rezar las novenas y preparar las fiestas en torno a las ermitas levantadas por la fe de los vecinos.
La contracara, el lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde el 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado. Habitualmente ni la fuerza pública, ni ningún organismo que represente al Estado se mete en la vida de estos chicos que tienen veneno en sus manos.
Ante la confusión que se genera en la opinión pública con la prensa amarilla que responsabiliza a la Villa del problema de la droga y la delincuencia, decimos claramente: el problema no es la Villa sino el narcotráfico. La mayoría de los que se enriquecen con el narcotráfico no viven en las Villas, en estos barrios donde se corta la luz, donde una ambulancia tarda en entrar, donde es común ver cloacas rebalsadas. Otra cosa distinta es que el espacio de la Villa –como zona liberada- resulte funcional a esta situación.
La vida para los jóvenes de nuestros barrios se fue tornando cada vez más difícil hasta convertirse en las primeras víctimas de esta despenalización de hecho. Miles arruinados en su mente y en su espíritu se convencieron que no hay posibilidades para ellos en la sociedad.
Por otra parte profundamente ligado al tema de la droga se da el fenómeno de la delincuencia, de las peleas, y los hechos de muerte violenta (“estaba dado vuelta”). Esto nos hace tomar conciencia de otro gran tráfico que hay en nuestra sociedad que es el tráfico de armas, y que visualizamos como fuera de control. Cuando vemos muertes causadas por menores adictos, también nos preguntamos ¿quién es el que pone el arma en manos de los menores? De este espiral de locura y violencia las primeras víctimas son los mismos vecinos de la Villa.
L
a destrucción pasó como un ciclón por las familias, donde la mamá perdió hasta la plancha porque su hijo la vendió para comprar droga. Estas familias deambularon por distintas oficinas del Estado sin encontrar demasiadas soluciones año a año. Toda la familia queda golpeada porque su hijo está todo el día en la calle consumiendo. Asombra ver como ese niño que fue al catecismo, que jugaba muy bien en el fútbol dominguero, hoy “está perdido”. Causa un profundo dolor ver que esa niña que iba a la escuela hoy se prostituye para fumar “paco”.
La despenalización de hecho generó inseguridad social. La raíz de la inseguridad social hay que buscarla en la insolidaridad social.[1] A poco que nos pongamos a la luz de Palabra de Dios, descubrimos que como sociedad no nos hemos movilizado suficientemente ante el hecho dramático del hambre de los niños, que da lugar a adolescentes débiles física y mentalmente. Con madres y padres angustiados sin trabajo o changas mal remuneradas. A los que les resulta más difícil entusiasmar a sus hijos con actividades en clubes y cursos o cualquier otra forma positiva de ocupar el tiempo, ya que no cuentan con el apoyo y el dinero necesario. Se generan así situaciones infrahumanas aprovechadas a su vez, por los gananciosos distribuidores de droga.
Como sacerdotes y vecinos de estas barriadas humildes, sentimos la llamada evangélica de acompañar a aquellos niños, adolescentes y jóvenes que en gran cantidad se encuentran en este infierno de la droga y a la vez de exhortar a la conversión a los que pisotean la dignidad de los mismos de esta inescrupulosa manera, avisándoles que Dios y la Virgen les van a pedir cuentas.
Ahora escuchamos hablar de despenalizar en el derecho el consumo de sustancias. Nos preguntamos: ¿ministros y jueces conocen la situación en nuestros barrios? ¿Han dialogado con el hombre común de la Villa? ¿Se han sentado a elaborar con ellos proyectos liberadores –la droga esclaviza- o simplemente se piensa en implementar recetas de otras latitudes?[2]
¿Cómo decodifican nuestros adolescentes y jóvenes el mensaje: se puede consumir libremente, por ejemplo cocaína?

Algunas propuestas
Cuando un cura se acerca y saluda a los chicos y chicas que están en los pasillos de consumo, en esos lugares de tristeza y desesperación, recibe generalmente preguntas y pedidos de este tipo: “¿Dios a mí me ama?” “¿Me voy para arriba o para abajo?” “Padre me da la bendición de Dios”. “¿No me ayuda a salir de este lugar?, no aguanto más esta vida”…
Apoyándonos en el Evangelio de Jesús nosotros creemos que cada persona es sagrada, cada una tiene una dignidad infinita, ninguna vida está de sobra.
Por eso nos resistimos a mirar esta realidad social desde los papeles de las estadísticas, desde los fríos números. Desde esta perspectiva un adolescente que comienza hoy a consumir paco, es sólo uno más. ¿Qué importancia tiene esto si no afecta a los números y estadísticas que aletargan nuestra conciencia y nuestro compromiso? Tal vez esta mirada se inquieta si los números crecen demasiado, nada más.
Nosotros queremos intentar mirar la realidad desde el corazón de Dios. Es que Dios no quiere que ninguno de sus hijitos se pierda, para todos quiere una vida plena.
Por eso sin ser expertos en la materia, aunque con cercanía diaria con esta realidad, acercamos algunas propuestas-intuiciones en base a las cuales estamos trabajando. De hecho en varias Villas venimos transitando distintos caminos de prevención, recuperación y reinserción; de acuerdo con cada realidad y con las posibilidades que contamos.

Prevención
No hay que ser ingenuos, la tríada hambre-criminalidad-droga es demasiado fuerte. Frente a esta dramática situación tenemos que tomar conciencia de que hay que realizar un trabajo de prevención sistemático y a largo plazo.
Nos parece que se trata principalmente de crear ámbitos de contención y escucha de nuestros niños, adolescentes y jóvenes -en este sentido no es menor todo lo que se haga para fortalecer a sus familias-. Ámbitos de recreación y de construcción de un proyecto real para su vida. La verdad es que se logra poco con el no a la droga sin un fuerte sí a la vida.
Muy unido al tema del consumo de droga, tal vez como una de sus grandes causales esta la falta de sentido, de un horizonte hacia el cual caminar. El aburrimiento, el tedio, el no tener que hacer, van minando la pasión por la vida y donde no hay pasión por ella, aparece la adicción. El gran trabajo de prevención nos parece que tiene que tener como eje el mostrar que la vida tiene sentido. Por eso nos parece que las adicciones son principalmente enfermedades espirituales, sin negar obviamente su dimensión biológica y psicológica.[3] Una persona espiritualmente saludable está convencida de que la vida merece vivirse, le encuentra sentido a lo que hace, tiene la “alegría de vivir”.
Nuestro país tiene una enorme deuda social. “La deuda social es también una deuda existencial de crisis de sentido de la vida: se puede pensar legítimamente que la suerte de la humanidad está en manos de quienes sepan dar razones para vivir”[4].
El sentido de la vida se adquiere por “contagio”, los valores se descubren encarnados en personas concretas, por eso, la importancia fundamental de generar en nuestros barrios líderes positivos que puedan trasmitir valores vividos por la fuerza de su testimonio.
Tenemos por otro lado que aprovechar los ámbitos que existen y que son naturalmente lugares de prevención, como por ejemplo la escuela. “La escuela es el principal mecanismo de inclusión. Quienes se van de la escuela pierden toda esperanza ya que la escuela es el lugar donde los chicos pueden elaborar un proyecto de vida y empezar a formar su identidad. En la actualidad, la deserción escolar no suele dar lugar al ingreso a un trabajo sino que lleva al joven al terreno de la exclusión social: la deserción escolar parece significar el reclutamiento, especialmente de los adolescentes, a un mundo en el que aumenta su vulnerabilidad en relación a la violencia urbana, al abuso y a la adicción a las drogas o al alcohol. Si bien la escuela puede no lograr evitar estos problemas, la misma parece constituir la última frontera en que el Estado, las familias y los adultos se hacen cargo de los jóvenes, en el que funcionan, a veces a duras penas, valores y normas vinculados a la humanidad y la ciudadanía y en el que el futuro todavía no ha muerto.” [5]
Por eso no hay que quedarse en el mero demandar cosas a la escuela en general y a los docentes en particular, sino que hay que apoyar decididamente su fundamental labor. La educación es un camino real de promoción por eso son necesarias más escuelas y mayor presupuesto para educación en los barrios más pobres de la ciudad.
Nos parece conveniente proponer la posibilidad de que se dicte una materia específica de prevención de adicciones ya desde la primaria, tal vez desde el preescolar. No nos referimos a esa prevención que explica el tipo de drogas, o como se consumen etc. Nos parece más conveniente un tipo de prevención que transmita a los chicos que tenemos vida y esta vida es sagrada y por eso tenemos que aprender a cuidarla. Hay material elaborado a partir de experiencias en zonas de alta vulnerabilidad social que se puede utilizar.[6] Si fuera necesario, la delicadeza del tema amerita un proyecto de ley en la legislatura que al aprobarse posibilite el dictado de la misma.
El abordar la tarea de la prevención de las adicciones requiere un trabajo hecho con esperanza, con la confianza audaz de que es posible crear ámbitos sanos y dichosos que ayuden a curar las heridas. “A quienes dicen ‘trastornos precoces efectos durables’ se les puede responder que los trastornos precoces provocan efectos precoces que pueden durar si el entorno social y familiar los convierte en relatos permanentes.” [7]
Mirar con esperanza esta difícil situación que vivimos en nuestros barrios nos aleja de una mirada fatalista. Por otro lado nuestra fe católica nunca dijo que algunos están predestinados a vivir bien y otros a la miseria. Nuestra fe lee esta situación como una situación de pecado que clama al cielo y que llamamos pecado social. Esta situación de injusticia se contrapone al proyecto de amor del Buen Dios. Con humildad pidamos perdón al Señor por nuestra complicidad manifestada de tantas maneras y pidámosle la gracia de poner todo lo que esté de nuestra parte para transformar esta dolorosa realidad.
Recuperación
Cuando las estadísticas nos dicen que son demasiados niños, jóvenes y adultos que fuman pasta base, tengamos por seguro que llegamos tarde. La pregunta es: ¿queremos seguir llegando tarde? Son personas, seres humanos que mueren o quedan con una vida hipotecada. Por ellos hay que hacer algo ya. Aunque sólo salvemos a uno.
Pedagogía de la presencia[8]
El primer paso es acercarse a los chicos, no esperar a que estos golpeen las puertas de nuestras instituciones. Este primer paso es a la vez una afirmación de la dignidad de estas chicas, de estos chicos, del valor sagrado de sus personas; no son vidas que ‘estan de sobra’, que molestan, o que afean nuestros barrios. Este primer paso es acercar el corazón. Corazón que se acerca es corazón que ve y se deja tocar por este doloroso grito y por eso se pone a su escucha. El hábito de la escucha no es algo común en nuestros días y es esencial para un verdadero encuentro. Si escucháramos más, seguramente el nivel de violencia que vivimos bajaría notablemente
Ponerse a la escucha no es buscar que rápidamente acaten las pautas sociales. A veces queremos que rápidamente cumplan normas, que respeten derechos para entrar en sociedad, cuando como sociedad no les hemos respetado sus derechos más elementales.
Acercarse, caminar los barrios, escuchar, encontrarse es el primer paso imprescindible.

Adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos.
La burocracia expulsa, pone trabas (excesivas entrevistas y requisitos), en definitiva pone en riesgo la vida de muchas personas. Además muchas veces la realidad de los procesos de recuperación está marcada por los números-dinero (becas por un año, ese sería el tiempo de recuperación), dejando a un segundo plano los procesos personales.
Por consiguiente teniendo en cuenta el proceso de cada persona hay que discernir que camino de recuperación proponerle: atención ambulatoria en un centro de día; internación en una comunidad terapéutica, etc.
Por otro lado es necesario adaptarse a la realidad de los más pobres. Por ejemplo se da el caso de mamás que consumen y no tiene con quién dejar a sus hijos; hay que plantearse entonces la posibilidad de que ingresen juntos en un mismo lugar.
Hay que poner el centro de nuestro esfuerzo en adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos; creando ámbitos que rompan las cadenas invisibles que esclavizan a nuestros adolescentes y jóvenes.
Hoy vivimos la cultura de la imagen. De muchas maneras se busca tener cautiva nuestra mirada. Si esto se logra en gran parte se adueñan de nuestra vida.
A veces se busca transmitir la idea de que: ‘estamos trabajando fuertemente en la lucha contra la droga’. Es así que por ejemplo se abre un solo centro de recuperación para toda una ciudad y se empapela la misma para dar una buena imagen. Si se da imagen de algo que no es, que en realidad se está haciendo insuficientemente, no solo se corre el riesgo del autoengaño, sino que quedan vidas en el camino.
En relación a esto último hay una responsabilidad grande de los publicistas y de los medios de comunicación en general, valga como ejemplo este verano: Por un lado la propaganda de una bebida alcohólica en la playa que al parecer era sinónimo de plenitud y alegría, por otro lado la realidad de la violencia como consecuencia del exceso de alcohol en muchos jóvenes en la costa.
Tal vez esto sea una llamada de atención para que veamos que como sociedad estamos dejando muy solos a nuestros adolescentes y jóvenes. No les enseñamos que hacer frente al aburrimiento, la tristeza, la bronca o la soledad, etc. No les mostramos que no hay que encontrar “algo” para combatirlas sino encontrar a “alguien” con quien compartir y hablar de lo que les pasa. Hablar y compartir con “alguien” que los puede ayudar es lo contrario a la adicción.
El mundo adulto no puede ausentarse, no puede desproteger a los niños/as y adolescentes. La justicia debe proteger a esos chicos que tienen su libertad muy condicionada; prueba de ello es que dinero que consiguen va a parar a aquellos que no les importa nada de sus vidas y les ponen veneno en sus manos. La justicia tiene que tenderle la mano a esas mamás que desesperadas no saben como ayudar a sus hijos.

Pensar en el después del camino de recuperación.
No alcanza con el pago de una beca de tratamiento. Hay jóvenes que no pueden volver a sus barrios -cerca de su casa se compra y se consume libremente droga- se da una suerte de factor cuasi-biológico que favorece la recaída en el consumo. La no conveniencia de la vuelta al barrio es señalada reiteradamente por muchas familias que los aman y acompañan. Tenemos que ir tejiendo con ellos una propuesta de real reinserción social. Desde el elemental derecho a la identidad o sea que accedan a sacar su documento hasta una salida laboral y un lugar para vivir con dignidad.
Sabemos también que muchos jóvenes que hoy están privados de su libertad han cometido delitos a causa del consumo de droga. En ese caso hay que replicar las experiencias que tratan su adicción; utilizándose así positivamente el tiempo en prisión para que al salir puedan reinsertarse en la sociedad. De alguna manera este también es un trabajo de prevención.
Por último ponemos bajo la protección y el cuidado de la Virgen de Luján, Madre de nuestro Pueblo, a las familias que en nuestros barrios sufren el flagelo de la droga.

– José María Di Paola, Carlos Olivero, Facundo Berretta y Juan Isasmendi de la Villa 21-24 y N.H.T. Zabaleta.
– Guillermo Torre y Martín Carrozza de la Villa 31.
– Gustavo Carrara, Adolfo Benassi y Joaquín Giangreco de la Villa 1-11-14.
– Jorge Tome y Franco Punturo de la Villa 20.
– Sebastián Sury y José Nicolás Zámolo de la Villa 15.
– Pedro Baya Casal y Martín De Chiara de la Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.
– Nibaldo Valentín Leal de la Villa 6.
– Sergio Serrese de la Villa 19.
– Enrique Evangelista de la Villa 26.
– Jorge Torres Carbonell de la Villa Rodrigo Bueno.
Equipo de Sacerdotes para las villas de emergencia
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 25 de Marzo de 2009.

[1] Cf. Mons. Miguel Esteban Hesayne. Jesús, el Reino y la inseguridad. Homilía del 32º domingo durante el año (9/11/ 2008)
[2] Mons. Jorge Lozano: “Hemos escuchado con preocupación a algunos funcionarios manifestándose abiertamente por la despenalización del consumo de drogas. Se argumenta que no se quiere criminalizar al adicto, ponerlo en el mismo nivel de delito que al narcotraficante. Excelente intención. Pero ¿se logra el propósito andando ese camino? ¿La legislación actual penaliza al consumidor? No. La ley 23.737 establece que cuando la tenencia es para uso personal y hay una “dependencia física o psíquica” de la sustancia, el juez puede imponer una “medida de seguridad curativa, consistente en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación por el tiempo necesario”, por lo que deja en suspenso la pena que le pudiera corresponder.
Considera al consumidor como una persona enferma (no un delincuente) y manda a proveerlo de un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación. La despenalización del adicto ya está en vigencia.” Artículo periodístico publicado en el Diario La Nación sobre la posible despenalización del consumo de drogas para consumo personal. (29/12/ 2008)

[3] Nos parece muy iluminador el trabajo de López Rosende Juan Manuel.
Huérfanos de amor. Trastornos psicológicos y espirituales. Editorial Dunken. Buenos Aires, 2008.

[4] CEA. Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad. (2010-2016) Nº 25

[5] Card. Jorge Mario Bergoglio S. J. Carta pastoral sobre la niñez y adolescencia en riesgo. (1/10/05 )

[6] Por ejemplo: Aldo Tamai- Claudia Betancour. Promoción de la Salud para niños en edad escolar. Estrategias para la prevención de adicciones y otras situaciones de riesgo en edad escolar. Editorial Guadalupe. Buenos Aires, 2007.

[7] Cyrulnik Boris. La maravilla del dolor. El sentido de la resiliencia. Granica. Buenos Aires, 2001. Pag. 92. Del mismo autor se puede leer obras como: “El amor que nos cura.”; “Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida.”

[8] Gomes Da Costa Antonio Carlos. Pedagogía de la presencia. Losada – UNICEF Argentina. Buenos Aires, 1995.