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DESPENALIZACIÓN – por Gonzalo Garay (psiquiatra)

Estoy en contra de la despenalización de la tenencia de drogas que efectivamente traerá más adictos y consecuencias problemáticas. Como ya ocurriese (y ocurre) con la tenencia de armas por parte de legítimos usuarios, se pretende desarmar a éstos. Que el Estado no actúe, es decir, que  la Justicia y la  Policía no actúen de consuno y con precisión para  evitar la delincuencia armada, no justifica el atropello que se pretende con el “desarme general”.

Algo en espejo, es decir, invertido, ocurre con el proyecto de ley de despenalización sobre la tenencia y  consumo de drogas. Que muchos consumidores hayan sido desproporcionadamente y hasta brutalmente castigados no justifica la despenalización absoluta de la tenencia y consumo. Tampoco lo justifica  el hecho de que no se luche proporcionalmente contra  el narcotráfico.

Se ha castigado a los fumadores de tabaco, han sido excluidos de circuitos sociales por el prejuicio higienista de los padecimientos del fumador pasivo, a quien es mucho más probable que atropelle un Scania Bavis, a que muera de cáncer, que, por otra parte, contraerá por humo del gasoil mal controlado.

Sin embargo no se tiene en cuenta  que el consumidor de drogas padece la propensión a los pasajes al acto, (acciones incontrolables bajo un estado de despersonalización que lo precipitan violentamente en otra escena), la distorsión de las relaciones sociales, y el desinterés por la vida social en su conjunto. Es verdad que esto no ocurre siempre: Freud mismo consumía cocaína y no por dolor físico, como se lo suele “despenalizar”, aunque sí por el placer de tratar el dolor psíquico que todos padecemos por existir. Inventaría después otro método para paliar ese dolor.

El consumo, no digamos la adicción, no favorece el intercambio social; sí el aislamiento detrás de una engañosa solidaridad grupal.

Bajo un velo de ‘libertad’, un juez, confunde ‘deseo’ con ‘goce’  (voluntad indomable de ir más allá de todo límite) y no trepida en despenalizar al consumidor, precipitándolo a la posibilidad de caer presa de un fantasma sadiano de “¡goza hasta reventar!’, ¡para eso eres libre!”, ya que niega la importancia del ‘deseo insatisfecho’, estado universal de normalidad. La adicción, a diferencia del orgasmo, no pone fin  y, por el contrario, prolonga la exigencia de goce. No hay elección. Hay que ir más allá aún.

Si bien la droga es un objeto que separa de un sufrimiento, lo hace también de los ideales que son la causa del malestar cultural, cuya necesaria función paterna de ordenadores, se ve entonces abolida. Es muy grave. Sin los ideales sociales, que están para ser criticados, hay locura.

Bajo el empuje de un progresismo imaginario, el gobierno impulsa la aprobación de la ley. Muy diferente y bienvenida es la ley sobre Identidad de Género, ya que, aunque parezca extraño, la anatomía no hace la diferencia.

No es cierto que seamos libres. El proyecto de ley de despenalización desconoce el Inconsciente que hace que no siempre, o, por lo menos en la proporción querida, seamos dueños de nuestros propios actos. El Inconsciente comanda, entonces, porque es él quien se droga y no el Yo que dice ‘no quiero’. Por eso apruebo la intervención del Estado  en muchos aspectos, desde los cinturones de seguridad al control de la alcoholemia, etc., mal que les pese a los ‘liberales’, ya que la libertad humana es una ilusión por culpa del Inconsciente mismo. “El Yo no es dueño en su propia casa”, como afirma S. Freud.

Gonzalo Garay

Psiquiatra

DNI 5950740

ggaray.e@hotmail.com

EL DEBATE (depenalización de drogas)

EL DEBATE DE LA DESPENALIZACION DE  LAS DROGAS

Las Comisiones de Prevención de Adicciones que preside el Diputado Dr. Mario Fiad  y la Comisión de Legislación Penal presidida por  el Diputado Oscar Eduardo Albrieu  citaron a audiencia pública a las Organizaciones no Gubernamentales y a  los funcionarios del área de adicciones  Compartieron la reunión un numero importante de Diputados y sus asesores.  Las mismas se desarrollaron el Miércoles 6 y 13 de Junio en las salas vecinas a la Cámara de Diputados.  Eran reuniones preparatorias de los debates que tendrán lugar en la Honorable Cámara y que se proponen dictar modificaciones para la Ley 23.737.

Se venía desarrollando una arrolladora campaña para despenalizar el consumo de drogas, lo que para  muchos nos acerca peligrosamente a la legalización. Está apoyado por quienes sostienen que usar drogas no tiene consecuencias para la   salud, y que existe un derecho a consumir.  Considero que en lo primero están equivocados y en lo segundo también.  Una cosa es no criminalizar al consumidor. Otra dejarlo hacer lo que se le ocurre porque tiene derechos. La sociedad debe ser cuidada. Los adolescentes que abusan de drogas arriesgan el deterioro de sus capacidades intelectuales, aun en desarrollo,  y se ponen en peligro. No puede haber derecho a eso.

No hay consumo abusivo de drogas que resulte inocuo. Con ese nombre se produjo el ingreso masivo de cocaína en los EE:UU: de Norteamérica. Y hoy se nos quiere contar que hay consumos que son solo “recreativos”. Se comienza  creyendo que uno puede detenerse antes del abuso. Pero se nos escapa la tortuga. En un porcentaje suficientemente alto como para resultar preocupante. Y el país no puede darse el lujo de aumentar su nivel de uso abusivo de drogas que ya pelea los primeros puestos en el mundo entero. Sin que acompañen el fenómeno  acciones de salud pública suficientes y sin prevenir los riesgos del consumo.

No hay mas que 70 camas públicas en el CENARESO  que se desprendió del Hospital Borda en 1972 porque no era compatible la internación de adictos con la de enfermos del resto del campo de la salud mental. Hoy necesitamos camas públicas de desintoxicación en todos los Hospitales, pero sabemos que los adictos no pueden ser internados en Hospitales Generales porque requieren tratamientos de largo plazo y porque los adictos no se pueden igualar con el resto de la patología psiquiátrica.

Desde el comienzo del debate se observó  un fuerte apoyo del público de las Audiencias a la campaña para despenalizar el consumo. Contaba con la presencia  de la revista THC especializada en producción de marihuana, y de grupos de cultivadores cannabinoides. También de la Comisión que creó Aníbal Fernández  y que promovió el debilitamiento de la SEDRONAR, así como la quita de algunas de sus incumbencias en capacitación. Yo había tenido el orgullo de que durante mi gestión se capacitara a las Fuerzas policiales federales y provinciales así como a las Fuerzas de Gendarmería, y a los Fiscales Federales. Con ellas visitamos Frontera Norte y analizamos sus dificultades. Y por otra parte todos los Martes trabajamos en Asistencia y los Jueves en Prevención capacitando el recurso humano necesario No solo se dejó después  de formar gente sino que se destinó la Fuerza de Fronteras al control del tránsito urbano. .

También pude conocer la enorme tarea de prevención educativa realizada en Jujuy por la Secretaría de Adicciones dirigida por el Dr. Alderete, la obra del programa de Comunidad Terapéutica Betania en Salta, las acciones preventivas de Mónica Agüero en Orán, la extensa obra de Tucumán encarada por el Dr. Mirolli.

En el debate continuaba la discusión con quienes sostenían el derecho a consumir, cultivar, vender y ganar dinero, incluyendo en esto a los menores, hasta llegar a proponer que la entrega sin costo de drogas para consumo no sea punible.  Bien se sabe que ésta es la forma de enganchar gente, así que los traficantes debían estar de festejo.

Por el otro lado estaban los que se inspiraron para dar el debate en dos formidables cartas del Padre Pepe di Paola que actualizaban y reforzaban –por si hiciera falta – su criterio que esta despenalización es inoportuna porque no están dadas las bases para que los resultados no sean graves.  De hecho ya lo son y la despenalización debe igualarse al descontrol.

Pocos días antes de estas reuniones el Observatorio de Drogas de la Ciudad, a través de Verónica Brasesco y Roberto Canay habían presentado un estudio preocupante cual es el elevado número de padres de estudiantes secundarios que preguntados si sabían donde estaban sus hijos después del colegio, manifestaban que lo ignoraban. La encuesta es bastante representativa y se extiende a 90.000 encuestados en todo el país.

Por otra parte en un estudio complementario de estudiantes de 12 años a los que se invita a dibujar lo que les espera a los 16 años representaban mujeres en situación de sexo, alcohol y  drogas. A esto se agrega que las primeras borracheras se registran antes de los 12 años con alta frecuencia.

Mientras avanzaban estas deliberaciones nos llegaban noticias de las reuniones de los bloques de diputados en que se debatía la situación. Y nos decían que a  los Diputados del interior les inquietaba volver a sus Provincias con  leyes tan sorprendentes. A la vez que relataban el desmadre actual en las Provincias y la falta de respuesta asistencial y en prevención . La sorpresa que tuvimos fue mayúscula.

Los que criticamos la despenalización lo hacemos  porque la Ley 23.737 no puede considerarse absolutamente penalizadora ya que ofrece instancias de acción preventiva y/o asistencial que eliminan condena y expediente.  O sea que es tan optativa para el imputado  la aplicación como en el caso de la probation. De esto se olvidan los que la atacan y le quieren amputar lo mejor que tiene: la gradualidad que empieza por el tratamiento aceptado.

Es decir que se nos mostraba un cuco dando datos falsos sobre la cantidad de presos por consumo de drogas. O defendiendo a las mulas pueden conmovernos pero que tienen clara noción de que están cometiendo un acto delictivo. De lo contrario los hermanos Juliá deberían ser Obispos.

Por otra parte las ONGs del campo terapéutico comunicaron que el porcentual que llega a la internación por obra de la Ley no llega al 2% de los casos. Muchos de los cuales se han beneficiado con una recuperación gracias a  la aplicación de la Ley. El  mismo Maradona curso más de seis meses de abstinencia gracias a que un Juez de Morón exigió a la Clínica un parte evolutivo semanal de su tratamiento. Es que la justicia debe regular los tratamientos, establecer si es indicado uno u otro y hacer derivaciones.

Finalmente llegaron noticias de que las encuestas de opinión pública y la conversación con los Diputados  marcaban la derrota neta de la posición despenalizadota. Y que no se lograba consenso para otra cosa que para postergar ese debate. La razón se impuso a través de gestiones realizadas por Gastón Ortiz Maldonado que como Diputado fuera autor de varias leyes y referente del radicalismo en el tema.  Recogió apoyo general al proponer que el debate de la despenalización requería un previo armado del Programa Nacional de Tratamiento y Prevención de las Adicciones. Una buena noticia nos lleva a un camino menos riesgoso.

Corresponde ahora a la SEDRONAR  como Secretaría de la Presidencia de la Nación ser reconocida como la generadora de las políticas de drogas en el país Siempre debió ser ese su papel. Deben serle restituidas sus incumbencias y debe presidir este proceso. Quienes  publicitaron la despenalización vistiéndola con ropas de progresismo deberían meditar sobre este resultado. Coincide este resultado con la mayoría de los que todos los días trabajan en recuperación de adictos, con los sacerdotes villeros,  con las Madres del Paco en su casi totalidad, con los expertos y con los investigadores.

Wilbur Ricardo Grimson

Médico Psiquiatra.-

Ex Secretario de la SEDRONAR (2002-04)

Reunión sobre drogas en el Congreso Nacional

REUNIÓN SOBRE DROGAS EN EL CONGRESO NACIONAL

El día 10 de mayo se realizó en el Anexo de la Cámara de Diputados una convocatoria de la diputada Cornelia Schmidt-Liermann para tratar temas relativos a las propuestas de despenalización del uso de drogas.

La reunión se inició con la presentación de estadísticas del Observatorio de Drogas de GCBA que fueron dadas por la Lic. Verónica Brasesco y el Lic. Roberto Canay. Vertieron datos preocupantes sobre la asociación  entre diferentes planos de análisis que demuestran el descontrol actual en términos de incremento desmedido del consumo abusivo de drogas que viven en especial los sectores juveniles.

Participó a continuación  en representación de las organizaciones de Madres que se enfrentan al consumo abusivo la Sra. María Rosa González, que volcó en forma impactante su experiencia tanto personal como en ayuda de personas necesitadas de orientación, cuidado y asistencia.

A continuación el Dr. Wilbur Ricardo Grimson expuso su posición refiriéndose a los desarrollos ocurridos en el país en las últimas décadas. Señaló que la creación  del CENARESO (1973) se basó en la inadecuación de la Salud Mental de los Hospitales Psiquiátricos para abordar el tratamiento de las ADICCIONES. Esto ya había resultado recomendado por el eminente Dr. Raúl Carrea al retornar de su viaje a los EEUU de Norteamérica (1955) y recomendar el modelo de ese país que cuenta entre los Institutos de la Salud un Instituto de Salud Mental y un Instituto de Abuso de Drogas (el NIDA).

Argumentó que entre las afecciones mentales y las enfermedades por abuso de sustancia existe una diferencia tan sustancial que no se pueden unir estos abordajes como hace una reciente Ley, que no fue consultada debidamente con las organizaciones profesionales y que casi no se debatió. Es un error que se debe enmendar. Una cosa es un proceso de la imaginación y otra una  afección basada en la incorporación voluntaria de una noxa (la droga). Hasta las prácticas asistenciales difieren porque una cosa es tratar un proceso psíquico y otra una intoxicación, y difícilmente un profesional se especialice en temas tan dispares.

Mucho daño se hace cuando se confunden los términos y las prácticas. En el caso de las adicciones se afectan valores y conductas que se deben modificar y que se agregan a la situación puramente adictiva. Hay un proceso típico y propio de estas patologías que no se da en los casos de salud mental. Para ello se han creado en el mundo entero las Comunidades Terapéuticas que proporcionan una respuesta integral.

Señaló el presentador de la ponencia, el peligro de banalizar en el país el problema de las adicciones pensando que la droga puede ser usada de manera “recreativa”, error grave que se cometió en muchos países. Hoy la tendencia a la liberalización del consumo –por sus desastrosas consecuencias- está en franco retroceso en Holanda, España, EEUU. e Italia. En nuestro país se manejan supuestos mas “liberales” desconociendo que la Argentina tiene un consumo de drogas excesivamente desarrollado y no tiene una respuesta sanitaria proporcional a las necesidades (no existen camas públicas suficientes).

Defendió el papel de la SEDRONAR reconocida por todos los organismos internacionales como un modelo integral de abordar a la vez la Reducción de la Demanda y el Control de la Oferta. Casi todos los países adoptaron estructuras comparables en  lugar de dividir por áreas las responsabilidades como se hizo en el país en los primeros tiempos (CONATON). La responsabilidad de la gestión unitaria debe tener un solo centro. Criticó el desplazamiento de las Fuerzas de Frontera (especializadas en el tema) a controlar el tráfico urbano dejando permeables y descuidadas las fronteras.

Criticó que los nuevos Proyectos de Ley que se han presentado no incluyan a la SEDRONAR como organismo coordinador lo cual lleva a pensar que se sigue el proceso de desarticulación progresiva de responsabilidades e incumbencias. Tampoco se menciona a la PREVENCIÓN que es el arma básica de un proceso educativo que se proponga a reducir el consumo abusivo. La noción de riesgo debe ser comunicada y conocida. Y no se menciona a las Comunidades Terapéuticas que constituyen la mejor respuesta para la recuperación de los adictos.

Desde el auditorio se criticó que un Juez de la Suprema Corte elogiara el hecho de que cada ciudadano podía cultivar su propia marihuana, como una canalización inconducente. Se concluyó que se subestima la situación y se quieren inventar respuestas confusas que no podrán reducir los problemas. Todo el mundo cree poder opinar. Los derechos se ejercitan sobre la base del conocimiento integral.

Se agregó que las políticas actuales no abarcan en forma suficiente ni eficaz la problemática que significa el crecimiento del consumo de paco en especial en las poblaciones indigentes.

También se señaló que la Ley de Prevención Educativa dictada por el Congreso Nacional en el 2009, no se ha puesto en práctica.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Enfoque del consumo de drogas en nuestro país

ENFOQUE DEL CONSUMO DE DROGAS

EN NUESTRO PAIS

La explosión cultural que tuvo lugar  en  los EEUU de Norteamérica y  en  Europa, que dio en llamarse el hippismo,  comenzó a trasladarse rápidamente a otros países adoptando algunas de las características  externas que se difundían con facilidad. Esto era así aun cuando la particular expansión de los ingresos por  las clases medias americanas no tuvieran una réplica comparable en los demás países. Lo que comenzó como una revolución de las costumbres y  una oposición contestataria  a  un conflicto armado, se trasladó como una moda que cuanto más se expandía, más superficializaba  su contenido. El mejor ejemplo de ello lo constituye la diseminación universal de la imagen del Che, vaciada de su contenido transformador.

Por esa época la experiencia clínica de  hospitales y consultorios  registraba en nuestro país una baja frecuencia de consultas individuales.   Hacia fines de los sesenta se registró la aparición en forma mas notoria  de las drogas que prendían en algunos sub-grupos como ser los ligados a los procesos culturales, a la música,  al periodismo, a la publicidad  y en sectores intelectuales en general. El encuadre jurídico estaba dado por el régimen francamente represivo de la Ley 20.771. (1974) ideada con el mismo criterio duro que llevó a la creación del CENARESO.

Durante la Presidencia de Alfonsín se creó la Comisión Nacional de Drogas (1985), se intervino el CENARESO para adecuarlo a los modelos de tratamiento vigentes en los principales países como EEUU e Italia, y se convino a través de la ONU el establecimiento de una Escuela de Formación encomendada al CeIS de Roma, que avanzó largo trecho bajo la Dirección de Andrea de Dominici.  Por ignorancia de las nuevas autoridades de la recién nacida SEDRONAR (1989) no se extendió este Convenio por un nuevo período de dos años,  ganando la disputa los representantes de un oscurantismo opuesto a la política preventiva  iniciado activamente en el sistema educativo. Esta en cambio habría de ser continuada desde la Secretaría Provincial que dirigió brillantemente  el Dr. Juan Yaría.

Recién se retomaría la buena senda en la SEDRONAR  con la designación de Julio César Araoz que reconoció a las ONGs como la mano derecha de la acción terapéutica que era cubierta por  las Comunidades Terapéuticas. Se inauguró una verdadera cogestión que llegaría a su punto culminante con la gestión del Lic Eduardo Amadeo. Así como habían hecho las autoridades de los países avanzados se confió en la capacidad de  tratamiento de las ONGs que aplicaban los principios desarrollados por el CeIS de Roma y por DAYTOP de los EEUU. Ser había establecido una capacitación de primer nivel en la Universidad Nacional de Quilmes, gracias a su Rector el Ing Julio Villar. Además se consiguió del Ministerio de Salud de la Nación  la inclusión en los equipos terapéuticos de los Operadores Socio Terapéuticos. La UNQUI creó el Diploma respectivo y capacitó en 8 años en cursos bianuales a 400 OST. Este proceso fue inaugurado en la transición de responsabilidades de Araoz a Amadeo,  proyecto fue apoyado también por Yaría. En ese momento se realizaron las primeras investigaciones en adicciones.

Se había reconocido desde todas las instituciones involucradas que  el crecimiento del fenómeno adictivo nos acercaba al desmadre. Cuando en estos años se unifica el tratamiento de  las adicciones con el de la salud mental, se ignoró lo que el  Dr.  Raúl Carrea planteó al crear el Instituto Nacional de Salud Mental. Fue una  pieza fundamental en la planificación y evaluación de acciones que llevó a cabo las primeras investigaciones epidemiológicas en población general., base de cualquier organización de acciones. Esta concepción replica lo realizado por los EEUU que entre los Institutos de Salud cuentan con carácter independiente al Instituto nacional de la Salud Mental (NIMH) y al Instituto Nacional de Abusos de Drogas (NIDA).

Se desconoce que el grado de involucración de los factores externos en la enfermedad mental y en las adicciones difiere ampliamente. En la primera de estas patologías los factores internos de tipo biológico y psicológico pueden complementarse con las interacciones del grupo familiar. En las adicciones, en cambio, el peso determinante  lo tiene la incorporación de una noxa llamada droga,  cuya medida y frecuencia  de consumo, va siendo incrementada. Los factores psicológicos y orgánicos intervienen en la determinación del proceso a través de los conocidos circuitos de placer, estableciendo relación particular con los receptores cerebrales, pero lo que tiene mayor peso es la presencia  de la droga, sin la cual el circuito no se puede recorrer.   Pensar el isomorfismo de ambas patologías es negar lo evidente: son distintas en su método, recorrido y resolución. Así lo entienden la mayor parte de los países  del mundo. Nosotros hemos incorporado confusiones a una reciente Ley de Salud Mental, que deberían rectificarse.

Por otra parte si bien estamos lejos de las proporciones de personal en relación con los pacientes que serían deseables en el campo de la salud mental, poco se va a lograr agregando a las responsabilidades del profesional, una disciplina  diferente en la experiencia cotidiana. Ni el médico recién graduado puede hacer frente a las adicciones, ya que no está preparado,  y debe especializarse en el postgrado. Ni el Psiquiatra es necesariamente  un portador de experiencia suficiente en el tema.

Al llegar a 1989 se promueve entre el Parlamento saliente y el entrante una discusión que conceptúo de gran valor  y  que los diferentes postulantes de proyectos ante el Parlamento Nacional, han preferido ignorar.   Es frecuente que el texto de una Ley merezca un repaso detenido del proceso que llevó a su dictado. Ambas Cámaras decidieron  no penalizar el consumo de drogas sino penalizar básicamente la tenencia para consumo. Se agregó, y esto no es tenido en cuenta,  un par de medidas anteriores a la penalización cual son la Medida de Seguridad Educativa y la Medida de Seguridad Curativa, de probada validez y que hacen gradual la llegada a la sanción penal.

Afirmamos entonces que  la propuesta de despenalizar el consumo de drogas  constituye una falacia políticamente útil. No se penaliza el consumo en la Argentina por decisión del Congreso Nacional.

En cambio el efecto de estar debatiendo la despenalización, sin aclarar el estado actual de la cuestión ha tenido por resultado disminuir la percepción de riesgo ante el consumo en un valor cercano al 20% de los encuestados.

Creo que  hemos dado un salto hacia atrás, creyendo avanzar. Ahora no  solo el consumo es admitido sino que  se puede cultivar  productos que se encuentra en la lista de sustancias prohibidas de la OMS. Se trata de tóxicos  cuya ingesta debe estar controlada porque en el caso de los abusos degradan a la persona, la inutilizan y le quitan responsabilidad y equilibrio.

Una diputada juvenil,   nos propone en su campaña electoral “portarnos mal” y adjunta esta propuesta a sus posiciones sobre la legalización del consumo y del cultivo y  la producción de sustancias ilegales. A confesión de parte, relevo de pruebas. La ausencia del riesgo que se corre pierde el motor de la prevención. Hay  180 países que consideran que son dañinas. Y lo son por su capacidad de dañar. Los tóxicos a que nos referimos no son inocuos- como se quisiera hacer creer – requieren para mantener igual efecto, aumentar dosis y frecuencia. Y esto lleva por vía de la  escalada  del consumo a la adicción que es ni más ni menos que una enfermedad destructiva.

De este lado del mostrador,  que no es la misma posición que ocupan  los que reciben muestras de  éxtasis gratis en  las discotecas de moda, vemos llegar a los sistemas de ayuda terapéutica a  las personas cuya vida ha sido destruida junto a la de sus familias por un consumo sin límites. Desarrollaban derechos o eran impulsados a deterioros permanentes? Acaso podemos permitir que los jóvenes  jueguen a la Ruleta Rusa con una pistola, ignorando que en todo caso es mas posible salvarse si se trata de un revólver?

Es curioso observar que todas las elucubraciones hechas en nombre de los derechos de las personas ignoran que el famoso Art. 19 de la Constitución Nacional habla del ejercicio privado de esos derechos, y de la no afectación a terceros.. Es difícil imaginar que un cultivo pueda ser desarrollado en privado o que se realice en situación inaccesible a los demás. Y en todo caso las multitudinarias concentraciones que anualmente crecen y que parecen ferias de polidrogas, con sistemas de extracción veloz de los que se pasan del límite en ambulancias privadas, no parecen respetar los límites individuales de los  derechos.

A mayor abundamiento no hay estructuras sanitarias preparadas  ni capacitadas para realizar el famoso pasaje del problema al sistema de salud. Y la capacitación es imprescindible. Es prolongada y es costosa.

Si agregamos a esto la preocupación de las madres que ven morir a sus hijos por efecto del consumo de diferentes sustancias, entre ellas el paco, y que denuncian los permanentes fracasos del sistema sanitario para proveer atención integral, oportuna y adecuada, no podemos sino darnos cuenta que se necesita mucha discusión, buen debate de nivel y acuerdos sectoriales para poder a lo largo y lo ancho del país proveer atender este fenómeno.

Hasta ahora tenemos la evidencia que aportan  las estadísticas que generan los organismos internacionales que nos hablan del papel principal del consumo de drogas en el país, que se basan en nuestros propios informes. . Para ello debemos consultar a los epidemiólogos y a los expertos, no a los políticos que  generan estudios imaginarios. La ciencia no se tuerce por la voluntad política, la  que provocó siempre con su ignorancia catástrofes epidémicas como fue  ignorar el avance del SIDA en los 80. Por eso se trata de recurrir a árbitros imparciales y serios, no a estudios nunca publicados o cuya base de datos no puede ser consultada por otros investigadores..

Lo que esta en juego es la salud de la población del país por muchas décadas. El que realmente sabe, admite que puede haber errores y que todos pueden cometerlos. Lo que debemos solucionar no es una cuestión de opiniones sectoriales. Debe producirse en el campo de las adicciones una sabiduría colectiva y se deben tomar decisiones no arbitrarias. Debe llamarnos al atención que la mayor parte de los países del mundo eligen caminos diferentes al que se nos invita a recorrer. No será que una vez más nos equivocamos?

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

ex SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

Los errores vienen marchando a pasos acelerados

Una extraña constelación de teóricos de las políticas coincide en que la despenalización de las drogas va a hacer avanzar la situación. Lo que va a avanzar es el consumo que se va a desbordar. Es que la idea de despenalizar hace pensar que si se da se respeta el derecho a consumir. Desde el punto de vista de la salud es como afirmar que uno tiene derecho a intoxicarse, lo cual seria visto como una estupidez. Pero en este campo hay tanta bandería que parece que los que hay que hacer es abrir las puertas a las experiencias. Como si no hubiera suficiente experiencia de que esas ideas conducen a desastres.

Los que estamos del otro lado del mostrador ya sabemos que el concepto de que existe un consumo recreativo encierra una invitación y que después resulta antecedente de desmadres. La droga y sobre todo la droga consumida con la idea de tener  derecho, termina por dañar igual a la persona, la inhabilita, la discapacita, destruye sus vínculos, sus afectos, sus proyectos. Que es esto: AVANZAR O RETROCEDER.

Creo que esta la vista el daño que produce ignorar los riesgos. Sostener el derecho a consumir es como rebelarse contra los semáforos, que al fin y al cabo también  limitan nuestros derechos, pero no por eso pueden ni deben ser ignorados. Las consecuencias están a la vista.

También están a la vista las miles de camas ocupadas por quienes quieren recuperarse. Y en muchos casos digo pretenden porque no toda oferta de tratamiento es buena, apropiada o ha surgido del estudio adecuado del problema.

Lo que si sabemos es que la destrucción de las cabezas y de los proyectos surge por ignorar los riesgos. Que los riesgos conocidos deben enfrentarse con proyectos preventivos que deben poblar el campo educativo y que escasean porque pocas veces se los  encara con énfasis, dedicación y recursos. Hasta se ignora la existencia de Leyes de Prevención que deberían haberse puesto en práctica.

Para quienes nos obstinamos en recorrer el camino que se propone desarrollar una prevención adecuada, un tratamiento integral y una reinstalación social eficaz,  hay esperanzas diseminadas. En medio de la Villa 21 avanzo con criterios similares el Padre Pepe di Paola, cuya tarea ejemplar es seguida por el grupo de sacerdotes villeros.  En diversos Municipios se descubre el sentido de las prácticas sociales como integradoras de esfuerzos comunes a diferentes sectores sociales. Se entiende la desigualdad como campo propicio para el consumo. Se advierte que el sentido de la vida yace en proteger capacidades, ayudar a desarrollar habilidades y buscar un sentido a la tarea cotidiana. Ahí coinciden los que vienen de la religión y se inspiran en las palabras del Obispo Casaretto y  del Obispo de Gualeguaychú, los que vienen del activismo estudiantil y han comprobado  el valor del accionar en conjunto en defensa del derecho a obtener capacitación, los que ayudan en los barrios a chicos necesitados brindando apoyo escolar. Nos da esperanza la existencia de miles de proyectos de voluntariado que se suman y multiplican por doquier. Porque no importa cuan oscuro sea un camino, una luz pequeña puede marcar la salida.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Médico Psiquiatra

Ex-SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

Ingenuidades

En algunos casos del presente debate sobre el derecho de los ciudadanos a consumir drogas se cae en posturas de cierta ingenuidad, como si se tratara de debatir  un problema relacionado con una ingesta alimentaria de vitaminas, que alguien quisiera controlar. En realidad una sociedad esta obligada a restringir en la medida de lo posible una conducta tóxica que arriesga las condiciones de salud de la población. Del otro lado el consumo resulta motorizado por un esfuerzo empresario descomunal,  que la instala en la cultura de la época, con una gran manipulación de la información que se difunde de manera incesante y con el claro propósito de lograr  adhesión en forma de una tolerancia social alta. Se propone facilitar la  alteración química de los estados de conciencia de una persona,  proponiendo un crecimiento ilusorio de sus capacidades, un valor agregado a sus esfuerzos  personales, un atravesamiento de barreras, límites, logro de éxitos, etc.

El recorte del debate quiere desligar esta situación personal de su macrodeterminación por lo que algunos designan los  esfuerzos de un imperio subterráneo y ligarlo a los derechos individuales y su ejercicio en privado. Pero las drogas traspasan los planteos individuales porque se extienden a capas numerosas de la población y desarrollan  su principal extensión en reuniones multitudinarias, públicas, de alto costo. Es ahí donde desaparece la noción de riesgo -sustituida por la idea de estar ejerciendo el derecho a drogarse- y es ahí donde se producen en forma inevitable,  ligada al descontrol del consumo de alcohol y drogas,  los múltiples accidentes derivados del abuso de sustancia de los que dan cuenta nuestros hospitales públicos en especial en los fines de semana.

Ante esta situación  el país carece de una política de salud que se haga cargo  de esos accidentes que exceden la capacidad instalada de nuestros Hospitales Públicos por lo cual el argumento de que se quiere canalizar  el problema como algo ligado a la salud,  carece de sustento empírico. No hay capacidad de atención de lo que ocurre en el área de Salud, ni se lo acompaña una vez registrado de un cuidado básico. Debe saberse  que hay alta probabilidad de que la persona que ha abusado vuelva a hacerlo, y por lo tanto se debería canalizar su situación, una vez superada la emergencia,  a una consulta médico psicológica adecuada.

Si en la década del 90 se había avanzado en este sentido sobre la base del eficaz desarrollo de Juan Yaría durante la Gobernación de Duhalde en la Provincia de Buenos Aires con la creación de FONODROGA y su red de derivación a los Centros Preventivos Asistenciales, hoy el sistema está debilitado, en crisis y no se le conoce la eficacia de otros tiempos, su agilidad ni su disponibilidad.  Antes se tenía una barrera de contención del fenómeno en base a consultas, orientaciones y derivaciones. Se evaluaba la posibilidad de un tratamiento ambulatorio que hoy se quiere aplicar por capricho. Se recurría a las internaciones en caso necesario. La tan mentada Salud ha sido dejada de lado en el campo institucional y no se involucra en dos instancias básicas: la ciudad de Buenos Aires y la Provincia. En ambos casos se ha reemplazado por la Acción Social que no da cuenta de la totalidad de las dimensiones del fenómeno que en todos lados se reconoce como propio de lo intersectorial. Acaso puede pensarse que desde la Acción Social se puede abordar la totalidad de alguna enfermedad?

Ante esto se impone la necesidad de volver a barajar y repartir las responsabilidades en forma eficaz. En cambio vimos durante la reciente campaña electoral que se definía la liberalización del consumo como un avance contra el narcotráfico. Nadie que conozca la realidad creciente del narcotráfico puede respaldar este mensaje, que los narcos podrían aplaudir. Menos cuando se lo acompaña de carteles que llaman a “portarse mal”. Llamo ingenuidad a esta postura aplicando el beneficio de la duda. No estamos ya en edad escolar proponiendo portarse mal a nuestros compañeros.

Llamo ingenuo pensar que hay derecho a drogarse sin conocer los riesgos – ya que no hay suficiente prevención que los informe – porque se desconocen los riesgos de que dan cuenta los accidentes que ocurren todos los fines de semana.

Llamo ingenuo hablar de que es un problema de Salud cuando la Salud Pública no ha llegado a anoticiarse de que en este campo le corresponde actuar.

Llamo ingenuo decir que hay solución con tratamientos ambulatorios a problemas que ocupan mucho tiempo y muchas veces necesitan internación.

Llamo ingenuo desconocer las muertes de Janis Joplin, Jim Morrison, Amy Winehouse, Olmedo, el Potro y Juan Castro y tantos otros desconocidos que habitaban nuestras zonas marginales.

Llamo ingenuo no promover acciones sistemáticas de prevención educativa en todos los niveles.

Llamo ingenuo hablar de derechos a consumir cuando para amplios sectores se trata de sobrevivir drogándose para mitigar hambre y abandono.

Wilbur Ricardo Grimson

Ex Secretario de la SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar

MANIFESTACIONES IMPRUDENTES

MANIFESTACIONES IMPRUDENTES

 

                                  Por Dr. Wilbur Ricardo Grimson

 

Hace unas semanas unos centenares de jóvenes, y otros que no lo eran tanto, se manifestaron en forma pública y carnavalesca,   a favor de la legalización del consumo, distribución y venta de la marihuana. Parecían querer decir que se trata de un tema de extraordinaria importancia para la Argentina en este momento. Varios millones de personas creen otra cosa. Al fin y al cabo el país es signatario con todos los países del mundo de tres Convenciones Internacionales (1961, 1971 y 1986) que dicen lo contrario. O sea que penalizan el cultivo, la distribución, el pasaje por fronteras.
En cambio como se debatió y decidió en el Congreso Nacional en el año  1989 en nuestro país no se penaliza en particular el consumo. La ley  23.737, vigente hasta hace poco, no incrimina al consumo sino a la tenencia. Se entendió en aquel año que el consumidor está o puede estar enfermo o necesitado de un consumo en forma tal que se altera su equilibrio psíquico. Y que en vez de perseguir consumidores, se debe en cambio perseguir distribuidores, traficantes y cultivadores. Todos los que afectan la salud pública.
Cuando hace pocos meses se voto en California la Proposición 19 que se parece a lo  que aquí buscan los manifestantes,  fue ampliamente derrotada por los votantes, como lo señalan las encuestas de nuestro país aquí ocurriría lo mismo. Este intento de confundir a la opinión pública tiene algunos sostenedores sorprendentes que hasta han inventado una terminología banal que dice que hay consumo recreativo y consumo problemático. Esto no es así ya que no hay forma de evitar que el consumo sea problemático, ni se trata de una cuestión de dosis.  Hay gente que ha tenido paros cardíacos con poco consumo de droga. Y no podemos pensar que fue una experiencia “recreativa”.  Así que deberíamos descartar estos conceptos destinados a confundir a la opinión pública.
La misma debe ser capacitada en el manejo de un contexto social donde la droga adquiere un perfil mágico que la vuelve deseable. Para ello se instrumentan acciones y campañas y se difunde información trucada como es el caso de conocidas revistas de sospechosa financiación.
La tarea de prevención que debe ser desarrollada por las familias, por los centros culturales y deportivos y por las escuelas en todos sus niveles, debe ilustrar sobre los riesgos del consumo de drogas (incluyendo el alcohol), y sobre los eventuales daños que pueden resultar irreversibles.
Lo contrario parece parte de un proceso en que determinados políticos, figuras de la farándula, periodistas inescrupulosos y otras hierbas no vacilan en distorsionar la conciencia de la realidad de un fenómeno que en algunos casos perjudica a jóvenes y adultos. En uno de los extremos afecta a niños que no han realizado o completado su escolaridad. En el extremo etario opuesto afecta a ciudadanos de tercera edad que no encuentran un marco social adecuado en el proceso de  envejecimiento y al recorte de su actividad y que resultan afectados por la automedicación en muchos casos excesiva con psicofármacos.
El problema debe ser asumido por todos los que trabajan con jóvenes y estimado sin banalidades y sin improvisar conocimientos. Hay que aprender a enseñar la prevención y esta tarea no puede demorarse.
Nuestro amigo y compañero de luchas el Padre Pepe di Paola dijo en el documento de los Sacerdotes villeros: miren lo que pasa en las villas donde la droga está despenalizada de hecho e imaginen lo que sería extender esta epidemia todas las regiones sociales del país.

El autor es ex Secretario de SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar   fundaciondeprevencionsocial@yahoo.com.ar

NO HAY QUE SER FRÍVOLO CON EL CONSUMO DE DROGAS – Eduardo Amadeo

No hay que ser frívolo con el consumo de drogas

Eduardo Amadeo
Para LA NACION

Sábado 15 de enero de 2011 | Publicado en edición impresa

La relación del progresismo argentino (¿progresismo?) con el tema de las drogas es, cuanto menos, fluctuante.

Tal vez, por su simpatía con algunas variaciones del pensamiento avant- garde, o por su intento de incorporar jóvenes a sus filas, o por considerar a la guerra antidrogas un patrimonio de una ideología de derecha con sabor yanqui, lo cierto es que es difícil encontrar un eje estratégico en los gobiernos del matrimonio Kirchner que tome al consumo y el tráfico de drogas como el dramático problema social y político que es hoy en la Argentina y en la región.

Hay que hurgar mucho en los discursos presidenciales para encontrar referencias explícitas al problema. Néstor Kirchner sólo condenó a las FARC (que lo llamaron “latinoamericano ilustre”) al final de su vida, para sostener su puesto en la Unasur, pero su gobierno no actuó con la severidad debida ante los coqueteos de Hebe Bonafini con esa banda narcotraficante.

No hay iniciativas diplomáticas argentinas de apoyo explícito a la acción del gobierno colombiano, muchas veces sometido a la soledad. El fiasco con el tema del lavado de dinero indica la pobre prioridad otorgada a esta cuestión crítica para el narcotráfico.

El secretario de la Sedronar sólo pudo sobrevivir con un menguado presupuesto, por su amistad personal con Néstor Kirchner. Las iniciativas sobre despenalización, impulsadas por Aníbal Fernández, se dieron con un aroma de frivolidad pavorosa, y con un discurso más dirigido a complacer las demandas de jóvenes consumidores de marihuana que a asumir la responsabilidad de un gobernante. Para Fernández ha sido más importante recibir un aplauso en un recital que sostener la dura tarea de gobernar sin demagogia en este tema.

La complejidad del problema de las drogas ha hecho que se propongan atajos mágicos para tratar de resolverlo rápidamente: desde la legalización (¿quién aceptaría que se vendiese cocaína en la puerta del colegio de sus hijos?) hasta la despenalización, pasando por una suerte de resignación pasiva, llamada “reducción de daños”, que cuenta con adherentes importantes en este gobierno.

La despenalización que defiende el progresismo vernáculo supone que quien consume es algo así como un intelectual que usa la marihuana como una herramienta de creatividad, pero que puede abandonar ese consumo no adictivo cuando quiere, y por ello no se lo debe penar. Y -peor aún- que no hay relación entre la marihuana y otras problemáticas que, en realidad, sí tienen una vinculación innegable con el uso de esa droga.

La realidad nos demuestra que esta política es errada: desde que el Gobierno emitió ese mensaje frívolo, aumentó el número de jóvenes que consumen marihuana y -más grave aún- el de quienes no ven en la marihuana ningún peligro para su salud o su comportamiento. O sea, las barreras de la tolerancia social (componente clave de la estrategia preventiva) se han levantado aún más.

Grave error: los consumidores son básicamente jóvenes que necesitan que los ayuden, no que los aplaudan.

El mensaje sobre el paco entre los más pobres es otra herramienta cultural perversa, ya que confina el problema de la droga al “otro país”, el de los excluidos, mientras que los jóvenes con mejores recursos económicos utilizan el porro (o la merca ) sin problema en los recitales o en el baño de la escuela, protegidos por esta “no política preventiva progresista”, que sólo se limitará, si es que lo hace, a tratarlos cuando pasen a la siguiente etapa de su proceso adictivo.

El problema de la droga no es tampoco causado sólo por la oferta de drogas, cuestión que tampoco tiene la prioridad que se merece. Se trata de una combinación de múltiples variables: tolerancia social al consumo, oferta del producto y vulnerabilidad personal, que exigen un enfoque igualmente complejo, constante y con recursos, pero, por encima de todo, del convencimiento absoluto de los líderes políticos sobre la importancia que eso debe tener dentro de su acción de gobierno.

Cambiar “voto joven” por inacción o silencio cómplice es de una irresponsabilidad sin límites. Los chicos que fallecen en la calle tras una noche de alcohol y droga son también el resultado de esta política.

Congreso Internacional de Políticas Públicas en Adicciones

El Viernes 12 de noviembre por la tarde participará el Dr. Wilbur Ricardo Grimson, presidente de la Fundación de Prevención Social, en la Mesa “Despenalización y Legislación de Políticas Públicas en Adicciones”.

La inscripción es gratuita pero con cupo limitado. Consultar en la web del Congreso para bajar el formulario de inscripción y ver el Programa completo.

www.buenosaires.gov.ar/adicciones-congreso ImagenFinal 1

Carta a la diputada Diana Maffía (sobre participación de Mario Bunge en la Legislatura Porteña)

Buenos Aires, 30 de junio de 2010

A la Diputada Diana Maffía

Tuve la oportunidad de ver parcialmente la transmisión —sólo la última parte, cuando comenzaba el tramo de preguntas al orador— del encuentro abierto con Mario Bunge realizado en la Legislatura de Buenos Aires.

A su término, haciendo uso de mi escaso bagaje lógico, me quedé relacionando dos de las preguntas lanzadas. No retuve cuál fue el orden, pero no interesa en esta oportunidad.

Una era vinculada con Cuba, y recuerdo la respuesta del filósofo: desaprobó la tiranía, además de considerarla innecesaria, ya que si hubiese elecciones todo el pueblo cubano apoyaría sin duda el sistema vigente. Y, por otro lado, reconoció la tarea realizada en educación y salud, que asegura el acceso a ellas al 100% de la población, así como también destacó que Cuba pasó de ser una economía basada en el juego-prostitución-turismo a otra orientada hacia el desarrollo técnico-científico.

La otra pregunta en cuestión era, en realidad, un pedido de que expusiera su opinión sobre la legalización de las drogas. Bunge afirmó que la criminalización da lugar a las mafias. Si no me equivoco, pareció plantear un esquema de causa y efecto. Sin embargo, en Cuba está criminalizado el tráfico, la comercialización y la tenencia, y no hay mafia.

Hizo referencia a Holanda y a Suecia como dos países modelos, pero Holanda debió dar marcha atrás en su política liberal de años atrás por el costo en vidas que ésta ocasionó oportunamente, y Suecia, por su parte, tiene casos de tráfico de drogas que, más allá de la mayor tolerancia jurídica,  se originan en la formación de lo que se conoce como mercados paralelos o mercado negro.

Cuba, Holanda y Suecia son países que le garantizan a su población una cobertura en salud. Lo aclaro, porque creo que de eso nos debiéramos de estar ocupando en nuestro país, junto con la educación. Y no de la legalización de las drogas.

Lamento que hayan expuesto a Bunge, cuyos aportes son muy valiosos en otras esferas del pensamiento, a opinar de algo que no parece haberse detenido a conocer. Espero que el ideólogo de tal consulta no haya sido nadie de su equipo asesor, y mucho menos usted misma, en quien vengo observando algo así como una “inocente” defensa de la despenalización de la tenencia, o en definitiva y a la larga, de la legalización, sin elaborados ni sólidos argumentos. Espero equivocarme en mis apreciaciones y, si no es así, será verdaderamente lamentable que sus condiciones vocales no le hayan permitido ser una cantante de jazz.

Pero me tranquiliza pensar que este pensamiento suyo favorable a la liberalización de las drogas es personal y, afortunadamente, entiendo no obedece a una posición generalizada en la Coalición Cívica.

Saluda a usted atentamente,

Viviana Sacco

Red de Madres y Familiares de Víctimas de las Drogas

Grupo Montserrat

redmadresyfamiliares@gmail.com

www.redmadresyfamiliares.blogspot.com