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EL CONSUMO DE DROGAS NO DEBE SER LIBERADO

El consumo de drogas no debe ser liberado

CLARIN 06/07/11

Por WILBUR RICARDO GRIMSON MEDICO PSIQUIATRA, EX SECRETARIO DE SEDRONAR

Hoy nuestra sociedad asiste a un debate que reclama la liberalización del consumo de las denominadas drogas ilegales aduciendo que esta posición se basa en el derecho individual.

Es posible que esto pueda sostenerse para el ámbito de las acciones privadas, pero resulta difícil de admitir para las conductas públicas, donde las Convenciones Internacionales (Viena 1961,1971,1986) que hemos redactado y ratificado fijan criterios adversos a tal concepción.

Si bien el crecimiento del fenómeno del consumo de drogas desborda las previsiones, el resultado de una mayor tolerancia social nos llevaría a un descontrol que algunos países han soportado con serias dificultades.

Por caso Suecia, que liberalizó el consumo y debió volver atrás, o Colombia, donde la liberalización se debió revertir por el mismo fenómeno. O Suiza, que autorizó el uso de estaciones de tren abandonadas para los que quisieran inyectarse en vena, y debió modificar la decisión cuando los sitios fueron copados por el narcotráfico.

Nadie va a festejar tanto la liberalización del consumo como quienes trafican con las drogas y así verían multiplicado el alcance de su negocio.

Es que el consumo de sustancias tóxicas, que venden una ilusión pero dañan el sistema nervioso central, es el mal de la época y no puede creerse ingenuamente que beneficia más que a sus propiciadores mercantiles. Del otro lado del mostrador se recibe diariamente a las víctimas que iniciaron un camino de difícil retorno, ignorando los riesgos . La recuperación no sólo no es fácil sino que en muchos casos es dudosa por el deterioro de la persona, sus valores y sus proyectos.

El daño del consumo abusivo no sólo afecta al organismo del individuo. Daña al tejido social que lo acompaña en su vida familiar, en su trabajo y en su desempeño. Y es por eso que más daña donde menos recursos existen, como en los casos denunciados por los sacerdotes villeros liderados por el Padre Pepe di Paola.

El documento en que se basan se titula”En la villa la droga ya está despenalizada”. Resulta significativo que el Episcopado Nacional no sólo los ha reconocido en forma institucional, sino que ha propuesto con diversas ONGs al Congreso Nacional una Ley de Prevención (2009) que se aprobó, pero lamentablemente no se ha implementado.

La prevención nos debe ubicar al lado de las familias que buscan orientación y de los docentes que deben implementar este objetivo en todos los niveles. Esta tarea no es meramente informativa y se complementa con la promoción de experiencias significativas que encarrilan a las personas, sean jóvenes o adultos, cuando promueven la solidaridad social . Esto demuestra que las desigualdades pueden corregirse con esfuerzo, con conocimiento y con búsqueda de futuro. Si quien se droga privilegia el instante, debemos promover los esfuerzos de quienes apuntan a un futuro compartido.

Así lo entendieron quienes desde el organismo que se creó para coordinar y representar en el exterior las políticas de drogas de nuestro país, la SEDRONAR, convocaron a las ONGs para esta tarea que compromete a la sociedad toda. Y me refiero en especial a Julio César Araoz, Eduardo Amadeo y Lorenzo Cortese.

Crítica de la Iglesia por un libro sobre drogas repartido en las escuelas

El presidente de la Comisión Pastoral de Drogadependencia, el obispo Jorge Lozano, cuestionó que se hable de “consumo problemático de drogas“. Apuntó contra un libro que el Gobierno distribuyó en todas las escuelas

Crítica de la Iglesia por un libro sobre drogas repartido en las escuelas

El obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Pastoral de Drogadependencia, monseñor Jorge Lozano, cuestionó un programa de prevención contra las drogas impulsado por el gobierno nacional al considerar que brinda un lenguaje “ambiguo”.

“Hablar de un consumo problemático de drogas es parte de un lenguaje ambiguo que no alcanza a decir lo que pasa realmente cuando uno se droga”, aseguró Lozano.
La ley que crea un programa nacional de educación y prevención sobre las adicciones y el consumo indebido de drogas espera por ser instrumentada desde hace más de un año.

Pero las palabras de Lozano refieren a lo que se expresa en un libro que durante 2010 el Gobierno distribuyó en todas las escuelas de gestión estatal sobre prevención del “consumo problemático” de drogas.

Se trata del libro “Prevención del consumo problemático de drogas, un enfoque educativo“, escrito por Graciela Touzé.

Lozano consideró que en algunas de estas publicaciones que se entregan a los jóvenes con la intención de disminuir los daños ocasionados por el consumo de drogas “se les explica, por ejemplo, cómo inhalar de forma de reducir los riesgos”.

“Esto termina siendo una espada de doble filo porque se deja entrever la idea de que habría formas seguras de drogarse que no son perjudiciales”, opinó Lozano en declaraciones a un matutino porteño.

Asimismo, el obispo de Gualeguaychú –uno de los aspirantes a reemplazar al cardenal Jorge Bergoglio como titular de la Conferencia Episcopal Argentina a fin de año– hizo una crítica tácita al jefe de Gabinete, Aníbal Fernñandez.

“He escuchado a algún funcionario nacional afirmar que para el 75% de los jóvenes el consumo de drogas es recreativo, pero algo que daña la salud no es algo recreativo como puede serlo un juego”, señaló.

En 2008, Aníbal Fernández había dicho que “entre el 70 y el 75% del consumo juvenil de drogas es recreativo, entre un 20 y un 25 es abusivo y apenas el 5 restante es adicto”.

Fuente: InfoBae

SE VOLÓ LA PALOMA

SE VOLÓ LA PALOMA

* por Wilbur Ricardo Grimson

El avión de Medical Jet que llevaba casi una tonelada de clorhidrato de cocaína de máxima pureza con destino a Costa Verde-Barcelona-Amsterdam demuestra la potencia del narcotráfico y la ingenuidad de los que proponen la despenalización del consumo. Con sus políticas de tolerancia aunque causen daño a la salud pública, inducen una concepción pueril y errada de este complejo fenómeno. Sostienen el derecho de los usuarios a elegir intoxicarse y no les preocupa la penetración de las fronteras por una masiva circulación de drogas. Que ellos están alentando. Por algo el día que se votó en California la proposición 19, que legalizaba el consumo de marihuana, se estaba preparando la penetración de la frontera con México con un cargamento de 24 toneladas que llegaría sobre el triunfo electoral. La tolerancia y el consumo incontrolable bailan juntos.

Que este triunfo no ocurrió es algo a lo que se le ha dado poca importancia, pero que demuestra que aún los estados liberales supuestamente tolerantes sostienen una racionalidad al defender la salud pública que prima por sobre las consignas de tolerancia médica. Éstas son absolutamente infundadas, en tanto existen muchas formas de acción terapéutica equivalentes en su efecto a la marihuana y que no implican torcer criterios aceptados por todos los países en cuanto a cuales son las sustancias ilegales y tóxicas.

La experiencia demuestra que lo comienza como un desborde de alcohol se entremezcla con una liberalidad en el consumo de marihuana, luego de cocaína y luego de anfetaminas y heroína. Y que en los delitos la droga ocupa un papel significativo como estimulante. Y que en los accidentes callejeros predominan alcohol y psicofármacos en forma desmedida.

Los criterios sobre la tolerancia al consumo los deben fijar los sanitaristas con las ONGs y forman parte de las políticas nacionales. No son para sociólogos que buscan algún progresismo estentóreo o para los fiscales que desconocen el tema. O los que hacen bandera de derechos a no cuidar la propia vida. La responsabilidad principal es el cuidado de la vida y está a la vista que la droga limita la propia vida y la salud. Cómo podemos enfrentar sin preocuparnos el episodio de una previa en que un joven alcoholizado se voló la cabeza jugando a la ruleta rusa con una pistola!

Como si no alcanzara con los relatos de Bill Cosby sobre su penosa recuperación, o con la muerte de Jim Morrison, de Charlie Parker, de Janis Joplin, el suicidio de Olmedo, la muerte de Juan Castro, el descontrol del “Potro” o las desventuras de Charly García –hoy casi irreconocible.

Tampoco lleva a promover la oferta de camas públicas porque descansamos en las atareadas ONGs que reciben pagos casi simbólicos. Ni siquiera hemos tenido tiempo de poner a funcionar la Ley de Prevención Educativa que hace más de un año aprobó el Congreso Nacional y que fue presentada por la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado Nacional. Observemos de paso que la Comisión Asesora (de Aníbal Fernández) no se ocupa de ninguno de estos temas que juzgamos principales.

De este lado del mostrador aparecen como consecuencia de estos desbordes sin límites las familias destruidas porque donde la droga entra requiere delito como acompañamiento, y el esfuerzo de recuperación debe ser emprendido por todos los familiares apoyando al drogado identificado que en muchos casos lleva al colmo valores de consumismo, de valoración de lo material, de carencia de valores propios que aprende en su entorno más inmediato. Mueren personas pero antes de ello han debilitado su espíritu los valores de la comercialización sin límites, la ruptura con el esfuerzo meritorio, el culto del placer inmediato.

Ante esta sociedad materialista en extremo y con culto al placer inmediato, la familia se repliega, se debilita, deja de saber cuál es su rol. Hay desconcierto en clubes, sociedades deportivas, iglesias. Hemos perdido el rumbo.

Los defensores de la despenalización a ultranza deberían reconocerse como autores complementarios de esa destrucción al promover conductas liberalizadoras del abuso de drogas que vuelven a los que buscan aprender y ubicarse en un rol social significativo, como perdedores. Lo hacen dejando de lado las encuestas que muestran el progresivo crecimiento del consumo, desconociendo lo que observamos a simple vista en las villas de emergencia donde el paco comienza a usarse a los ocho años y mata chicos todos los días. Por algo enunció hace más de un año la Comisión ambulante citada la realización de la encuesta más significativa del país porque iban a entrevistar a 50.000 personas (ignorando que esto no es necesario desde el punto de vista técnico). Nunca publicaron los resultados ni pudimos enterarnos del diseño aventurado de este emprendimiento ni del costo de semejante extravajanza.

Por su lado Lula demostró antes de dejar el Gobierno que la Lucha contra las Drogas sigue vigente y que la podrá ganar quien demuestre mayor poder y eficacia. Y su desarme de varias villas de Río de Janeiro resulta altamente significativo. Se hizo con el apoyo de las Fuerzas Policiales y Militares. Aunque esto suene a herejía entre nosotros, todos los países terminan por aceptar la participación militar en el problema que más corroe la seguridad nacional. Una cosa es que no actúen en problemas internos del país. Pero hay mucho que hacer en las fronteras, hoy desprotegidas. En el control de la importación y exportación de precursores químicos. En el control aéreo. En la recopilación de inteligencia y de antecedentes de lo que ocurre en otros países.

Por todo esto alertemos a los que se dicen progresistas que vía de la introducción de la confusión de los conceptos y el desconocimiento de los riesgos, son nada más que cómplices de la desorganización de las Políticas necesarias que deben ser políticas de Estado, definidas, permanentes, inamovibles. Que tiendan al bien común y a la realización de la solidaridad social.

* El autor ha sido Secretario de la SEDRONAR (2002-2004)

Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar

El complejo mundo de la adicción a las drogas

Entrevista al Dr. Wilbur Ricardo Grimson realizada por el periodista Sergio Acosta en el programa Ciencias de Radio Nederland (Holanda)

La drogadicción es una enfermedad que consiste en la dependencia de sustancias que afectan el sistema nervioso central y las funciones cerebrales. Produce alteraciones en el comportamiento, las emociones, y el juicio. Los efectos de las drogas varían, y dependen del tipo de droga y la cantidad o frecuencia con la que se consume. Pueden producir alucinaciones, intensificar u obstaculizar los sentidos, provocar sensaciones de euforia o desesperación. En el extremo del uso de algunas drogas puede estar la muerte o la locura.

La adicción según nos explica el Dr. Wilbur Ricardo Grimson, médico, psiquiatra, presidente de la Fundación de Prevención Social de Argentina, es “cuando existe una mayor dificultad en dejar de consumir que en el mismo hecho de consumir”.

“Cuando se vuelve problemática la dependencia, es porque se ha hecho no solo psicológica si no también orgánica, y esto se expresa en que no consumir se convierte en un problema. Se producen algunos síntomas de abstinencia, lo cual debe ser calmado con más consumo. Se establece así un circulo vicioso del cual es difícil de salir”.

El Dr. Wilbur en entrevista con el programa Ciencias de Radio Nederland explica que “el síndrome de abstinencia es considerado en el caso de todas las adicciones como lo que define el cuadro de la adicción.
El periodismo habla vagamente de adicción cuando alguien está fumando un porro de marihuana, o cuando alguien está excitado en la cancha de fútbol. Pero un adicto es alguien que tiene un cuadro clínico conformado desde bastante tiempo, existiendo una evolución del consumo, lo cual produce una dificultad en la convivencia, se alteran las capacidades para estudiar, para desarrollarse, para cumplir horarios, etc.  “

La dependencia producida por las drogas puede ser de dos tipos:
- Dependencia física: El organismo se vuelve necesitado de las drogas, tal es así que cuando se interrumpe el consumo sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, lo que se conoce como síndrome de abstinencia.
- Dependencia psíquica: Es el estado de euforia que se siente cuando se consume droga, y que lleva a buscar nuevamente el consumo para evitar el malestar u obtener placer. El individuo siente una imperiosa necesidad de consumir droga, y experimenta un desplome emocional cuando no la consigue.

Algunas drogas producen tolerancia, que lleva al drogadicto a consumir mayor cantidad de droga cada vez, puesto que el organismo se adapta al consumo y necesita una mayor cantidad de sustancia para conseguir el mismo efecto.

La dependencia, psíquica o física, producida por las drogas puede llegar a ser muy fuerte, esclavizando la voluntad y desplazando otras necesidades básicas, como comer o dormir. La necesidad de droga es más fuerte. La persona pierde todo concepto de moralidad y hace cosas que, de no estar bajo el influjo de la droga, no haría, como mentir, robar, prostituirse e incluso matar. La droga se convierte en el centro de la vida del drogadicto, llegando a afectarla en todos los aspectos: en el trabajo, en las relaciones familiares e interpersonales, en los estudios, etc.

Existen algunos indicios que pueden identificarse como señales de peligro. No siempre indican la presencia de abuso de drogas, pero pueden servir como una guía para detectar dicho abuso. Entre estos están:

- Cambios repentinos en la personalidad y en los hábitos
- Excesivo mal humor. Irritabilidad. Susceptibilidad
- Repentina caída en el rendimiento académico o laboral
- Descuido en el aspecto personal
- Desaparición de objetos de valor o dinero en casa
- Temblores, insomnio, aspecto somnoliento o adormilado, lenguaje incoherente
- Depresión, apatía, falta de motivación
- Incapacidad de cumplir con las responsabilidades
- Aislamiento del grupo habitual de amigo
- Hábitos antisociales, como mentir, robar o pelear
- Crisis nerviosas
- Pérdida del apetito

Prevención
Para las personas que ya han caído en el abuso de drogas, no bastan los simples tratamientos médicos, dado que existen otros problemas del individuo que están detrás del hecho de su drogadicción. Es necesario, junto con el tratamiento médico de desintoxicación propiamente dicho, un tratamiento de rehabilitación que haga que la persona redescubra su valor y su identidad más profunda. Este tratamiento no será posible sin la participación del individuo, sin su voluntad de cambiar. El apoyo de la familia y una adecuada asistencia espiritual son también fundamentales para la rehabilitación.

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Descargue o escuche la entrevista al Dr. Grimson relacionada por las políticas públicas, la despenalización, y la prevención

A propósito de los dichos de Vargas Llosa

No hay duda alguna: el consumo abusivo de drogas constituye una epidemia. Una plaga que debilita económicamente a las sociedades. Porque generando la producción y distribución hay un emporio de grandes fuerzas (que ya John Millar llamó el Imperio subterráneo) que se constituye con grandes fuerzas, equipadas, formadas, preparadas. Y del otro lado solo improvisación, buena voluntad y no aprovechamiento de las experiencias registradas. En general no se busca encargar la lucha a los más capaces. Salvo en algunos programas excepcionales. Y esto ocurre porque no se entiende en forma integral el tema. Con sus raíces comerciales, su capacidad de creación de ilusiones, de estimulación de circuitos orgánicos de placer y de satisfacción de presión de pares.

La Argentina capacitó en la década del 80 a los profesionales y técnicos que veinte años después ocuparían puestos directivos en las organizaciones de lucha contra las drogas de América latina: Guatemala, Perú, Colombia, Méjico, Costa Rica, Venezuela, etc.

Perdió esa capacidad cuando – por iniciativa de Alberto Lestelle – se suspendió un proyecto de la ONU gestionado por el CeIS de Roma que estableció en nuestro país una Escuela de Formación única en su género, que dirigió Andrea de Dominici.

Desde entonces se intentó retomar la posta en la UNQUI con el apoyo del Rector Julio Villar donde de 1994 al 2004 se formaron Operadores Socioterapéuticos, líderes comunitarios, docentes y profesionales. Pero esto se interrumpió cuando la Federación de ONGs que había asumido el proceso, abandonó el proyecto y se ocupó de generar cursos insignificantes de bajo nivel. Se perdió el significativo apoyo que consistía en un Diploma respaldado por una Universidad Nacional. Que no es igual a dar unas clases en una Universidad.

Por su parte el cambio de rumbo de la Secretaría Provincial y de la SEDRONAR que habían motorizado estos planes suspendió los apoyos financieros así como interrumpió la formación de docentes en la Universidad de La Matanza que convocaba a 400 personas.

En ambos casos se renunció a una estrategia de formación de recursos de alto nivel sustituyéndola por una mera gestión gremial buscadora de subsidios. Las ONGs renunciaron al asesoramiento obtenido ante el Ministerio de Salud y a un asesoramiento de calidad continuamente solicitada por las autoridades, que nos había concedido representación ante organismos internacionales. Creyeron bastarse a sí mismas. Pero la realidad nos enfrenta con la competencia del campo de la psiquiatría que reclama para sí esta terapéutica, aún cuando no sabe cómo ejercerla. El modo en que Proyecto Hombre en España, Uomo en Italia y los mejores programas del mundo como es el caso de Daytop en los EE.UU. han abordado el tema es con una capacitación incesante y una calidad de servicios de primer nivel.

Lo que es indudable es que la lucha por el control del consumo de drogas por parte de la población retrocede y el abuso avanza. Hoy las víctimas se cuentan en sumas superiores a las registradas nunca antes, ¿Qué es lo que permite afirmar a tanto supuesto erudito (que conoce el campo de mentas solamente) que en general procede de campos diversos al de la salud pública, que con la legalización se producirá un equilibrio y una eventual reducción del uso de drogas?

Lo único que podría reducirse es el consumo contestatario basado en la oposición a una norma restrictiva. Pero como lo que existe, certificado por los que concurren a los boliches, por los curas villeros en su terreno y por quien se ocupe del tema, es una tolerancia social excesiva, el aumento posible no debería ser un por ciento significativo.

En cambio una sociedad dañada por su idealización del abuso de drogas, que hace de esta práctica un hábito, y que tal vez encuentra en los precios crecientes un cierto motivo de restricción, encontraría una salida. Al abrirse el juego con la presunta legalización, digamos parafraseando a Eduardo Amadeo: el incremento sería explosivo e incontrolable.

No habría que reducir la prevención que estaría más en demanda por el aumento de la población afectada, y por su parte los tratamientos, ya exiguos respecto a la demanda, se verían desbordados en exceso.

Pero más allá de las estadísticas estaríamos rindiéndonos ante el delito organizado en forma internacional. El negocio no sería abandonado por quienes hoy lo manejan, los que simplemente podrían dejar de esconderse y podrían acceder a los niveles más respetables de la vida académica, de la política, de la cultura, de la vida empresaria.

Hagamos respetable el negocio siguiendo la lógica más pura del capitalismo explotativo: rinde más impuestos, es lo que sostenían los economistas de Chicago.

Ante nosotros nuestros hijos podrían destruirse legalmente. Estarían dentro de la Ley. Ni Orwell imaginó algo más definitivamente fatal para una sociedad. Resignemos la libertad, que significa también conocer el derecho a una vida sana, y conformaremos a aquellos a quienes preocupa la corrupción.

Luchando contra la corrupción no nos quedará nada por salvar. Ya las villas nos enseñan lo que ocurre cuando se despenaliza el consumo y éste cuela por los resquicios de la vida y aporta destrucción, deterioro, desgaste y poca vida.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

POR FIN UNA BUENA NOTICIA

Prácticamente por unanimidad el Senado Nacional aprobó la Ley generada por la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado Nacional en consulta con diversas organizaciones sociales que hace obligatoria la prevención en el sistema educativo y que fija la coordinación operativa entre la SEDRONAR reconocida así como la Oficina Nacional de Drogas por el Congreso Nacional y el Ministerio de Educación.- La corrección obvia de la decisión deja de lado los embates de mas de un año de una arbitraria Comisión Asesora sin representación significativa que fue creada en el ámbito del Ministerio del Interior inspirada por Cattani, Calabrese, Graciela Thouzé y Aníbal Fernández. Luego pasó al Ministerio de Justicia y ahora aterrizó en la Jefatura de Gabinete. La propia movilidad, insólita para una comisión de drogas que pretendió sustituir a la SEDRONAR y por lo tanto no es necesaria. Entre otros defectos de fondo no incluyó representantes de la Salud, ni de Educación, ni de las ONGs de la prevención y el tratamiento. Es totalmente sesgada y parcial. Sus antecedentes son precarios en la mayor parte de los casos.

Liberalizar el consumo de drogas en una sociedad golpeada por el abuso irresponsable resulta cultor de un liberalismo a ultranza que se intenta disfrazar de defensa de los Derechos Humanos. Donde quedan los Derechos Humanos de los hijos de las Villas destruidos por el paco? Los curas villeros dicen “en las villas la droga ya está despenalizada”. Lo dijeron antes de la Resolución de la Suprema Corte que decidió no citar a Audiencia Pública porque el tema del consumo de drogas “es privado”. Donde viven los que esto dicen? Donde está el control necesario e insuficiente de nuestras fronteras desguarnecidas porque se usa a GENDARMERÍA NACIONAL (que es naturalmente nuestra fuerza de fronteras) para tareas policiales, ignorando su capacidad específica. Desde los mismos centros de poder se desbarata o intenta hacerlo el Registro de Precursores Químicos y se promueve una inacción en el tema del LAVADO DE DINERO que marca el organismo internacional de control, el GAFI.

Estos equipos móviles -con gran apoyo económico oficial- no hacen prevención, no trabajan en el necesario reconocimiento del riesgo que implica el consumo, enarbolan banderas que no son terapéuticas -porque no creen en los tratamientos- creen en la facilitación del consumo. No defienden los tratamientos ni conocen las calles de la ciudad y de sus villas. No advierten la alegría con que los reciben los narcos y los dealers. No saben que producen daño?

Se viene confundiendo a la opinión pública que debe recibir con alegría esta noticia de un logro necesario, que falta poner en práctica. Es una batalla ganada para las Madres que luchan contra el paco, contra sus demandas escasamente atendidas. Entre otros por el GCBA que vacila en el tema y ha organizado un curso reciente apoyando la difusión de la Comisión Asesora de Aníbal Fernández. La libertad de expresión no consiste en difundir una sola campana, sobre todo cuando la misma se opone a la Oficina Nacional de Drogas que es -y debe ser- la SEDRONAR.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson