Posts etiquetados como ‘congreso nacional’

Otro 26 de Junio

OTRO 26 DE JUNIO (1)

Una vez más detendremos la tarea cotidiana por unas horas para sentirnos hermanados a través de la distancia con todos aquellos que en diferentes ámbitos trabajan por desarrollar programas preventivos o de tratamiento. Podremos reflexionar sobre el sentido de nuestra prédica que algunas veces suena como si se ejerciera en el desierto.

Lo que decimos es razonable, sensato, fácil de entender. Pero requiere para ser eficaz un apoyo político que se le niega. Algunas veces desde la ignorancia, otras desde la firme voluntad de no dejar que se prevenga, alentando el consumo desmedido.

Una de las últimas variantes se da con la promoción por parte del Toxicólogo del Htal. Fernández, el Dr. Damin, del concepto de uso recreativo de la droga. Se nos quiere vender pescado podrido porque el concepto fue declarado inútil y riesgoso de ser aplicado cuando acompañó la introducción masiva de la cocaína al mercado de los EEUU. La revista TIME marcó la inauguración de los festejos que se hincaron con músicas estruendosas pero culminaron en marchas fúnebres. Son las que acompañaron a sus entierros a cientos de personajes del mundo del espectáculo como Janis Joplin y tantos más.

Digamos de una vez por todas: no se puede hablar del uso recreativo de un tóxico que promueve adicciones. Es como celebrar la llegada de la ruleta rusa a un encuentro juvenil. Deberían saber un poco más sobre lo que hablan. O ser menos cínicos en sus promociones del consumo de drogas.

Si solo quisieran publicar en la revista THC no tendríamos preocupaciones pero intentan modificar usos y costumbres, leyes y reglamentos, ideas y experiencia. Claro que tropiezan con el paco que les quita toda razón y hasta cambian de actitud y dicen que ahí sí es necesario reprimir.

Es que el paco es la mejor demostración de la perversión implícita en los intentos de legalización de todas las drogas ilegales. Porque debemos aceptar que nuestros debates tropiezan con sorderas, que no logramos traspasar barreras. Que nos dicen que no faltan camas asistenciales, ni presupuestos para asistencia y demuestran así que viven en el limbo del consumo de sus declaraciones erradas, tal vez intoxicados.

Porque sólo mareado se puede asistir sin conmoverse al deambular de cientos de padres que recorren instancias públicas y privadas en busca de ayuda para sus hijos que abusan de drogas. No encuentran, las madres, becas suficientes, ni plazas de internación. Y los temerarios legalizadores dicen que no hace falta internar a la gente que abusa de drogas.
No hace falta en todos los casos, lo sabemos, pero en muchos sí hace falta y no hay camas que alcancen a cubrir las necesidades. Porque falta la creación de camas por el Estado, a nivel nacional, provincial y municipal. Y esta falta se justifica por la inconciencia.

Entonces miremos a nuestro alrededor y regocijémonos de los avances, de los encuentros, de la presencia de acciones solidarias en todas partes. Porque cuando hay crisis late más fuerte la esperanza. Y las ganas de satisfacer necesidades. Como cuando la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado Nacional logró hacer aprobar al Congreso Nacional una ley de Prevención Educativa, que falta reglamentar y poner a funcionar.

Propongo que decretemos para esta fecha la necesaria lectura de los dos documentos de los Curas Villeros. Reconfortan el espíritu y ayudan a renovar esfuerzos.

Un fraternal abrazo a todos los involucrados en esta cruzada necesaria.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Médico Psiquiatra especialista en Adicciones
Ex Secretario de la SEDRONAR 2002-2004
Presidente de la Fundación de Prevención Social
www.fundaprevsoc.com.ar

(1) La ONU decretó que se celebra el Día Internacional de Lucha contra las Drogas, en la fecha.

Algunas Observaciones sobre el Campo del Tratamiento de Adicciones

Cuando se habla de despenalizar el consumo de drogas se oculta el hecho de que ese propósito lo cumplió el cambio legislativo que tuvo lugar con la aprobación de la actual ley 23.737 por el Congreso Nacional en el año 1989. Hasta entonces existía la Ley 20.771 que era francamente penalizadota. En el debate se usó ese argumento y lo expresó con claridad el Presidente de la Comisión de Legislación Penal Dr. Lorenzo Cortese al introducir una propuesta que fue aprobada por ambas Cámaras del Congreso y que introdujo la gradualidad en el pasaje de medidas preventivas seguidas por medidas curativas. Es decir procesos temporarios que no constituían sanción penal y que incluían de tener éxito la anulación de las actuaciones.

Muchos de los que debaten lo que se debe hacer, pasan por encima de la realidad de este progreso como si no existiera. En algunos casos como el de la Diputada Diana Conti con absoluta soberbia e indiferencia por los textos existentes. Como cumpliendo una consigna que prohíbe pensar o debatir. En otros casos por apresuramiento en sancionar lo que se les ha pedido, ocultan elementos al debate.

A veces se nos habla de no judicializar las internaciones y se afirma que se van a reducir las derivaciones a internación. Para lo primero habría que notar que cuando en el campo más extenso de la Salud Mental se judicializaron las internaciones se comprobó que se protegía al paciente que antes estaba librado al criterio de dos psiquiatras que a veces ni veían al internado. Por caso, hasta que el tratamiento del astro rey del fútbol no se judicializó no se pudo mantener una abstinencia que el Juzgado de Morón logró a través de su intervención.

En cuanto a no internar a los pacientes se demuestra una ignorancia del tema flagrante ya que lo mismo no puede derivar de una decisión administrativa sino de una evaluación integral de cada paciente y de capacitar recursos de tratamiento ambulatorio. No se están haciendo ninguna de las dos cosas. Creo que se intenta mostrar el tratamiento de los adictos como de una sencillez que no corresponde a la realidad. En realidad se trata de una de las prácticas que requiere personal entrenado, supervisado y con noción de estrategias grupales e interpersonales. Hay personal que sigue aplicando prácticas que aprendió hace dos décadas y que no se fundan en una profundización de los conocimientos sino en una repetición de un intento de modificar comportamientos sin atender al significado o la necesidad de los mismos.

Un programa terapéutico es el resultado de un conjunto de actividades grupales que se suman y cuya coordinación requiere personal con adiestramiento y dispuesto a participar de la revisión de su accionar. El programa debe ser comentable y modificable. Por esto se denomina comunidad terapéutica. Pero no toda institución que lleva el nombre es conciente de que ése es el sentido que la práctica debe reflejar. Todos compartimos en ella el proceso terapéutico y las conductas deben ser revisables por el conjunto de los participantes, idealmente en forma de asambleas.

Si no todos los practicantes conocen lo que deben hacer en forma integral, tampoco los administradores de recursos lo saben. En lugar de confiar en personas de experiencia la mayor parte de las designaciones en el país en el campo de las adicciones son el resultado de decisiones administrativas de favor. Esa es una de las dificultades más grandes para lograr avances terapéuticos que deben ser el resultado de la suma de programas que tienden a la excelencia y que pueden compartir avances teóricos o estratégicos intercambiando visitas.

Últimamente hemos escuchado una misma frase que repiten los textos de la Comisión Asesora del jefe de Gabinete, y cuyo criterio no compartimos. El otro día la escuchamos en boca del Jefe de Toxicología del Hospital Fernández, quien interpelado no pudo defenderla. En ambos casos se refirieron al uso problemático de droga como algo que nos debe preocupar. Cuando se llega al uso problemático es porque se ha estimado que lo anterior es el uso recreativo. Decir problemático es admitir que hay un uso no problemático de drogas ilegales. No lo hay. Ni podría haberlo.

La revista TIME de los EE.UU. presentó a la cocaína en la década del 80 diciendo que había llegado la droga recreativa que animaría las fiestas. Es más lo que ha destruido esa llegada que lo que ha divertido. Y el daño una vez establecido es irreversible.

La prevención debe aplicarse al uso de drogas ilegales con lo cual se propende a evitar los problemas. Lo contrario implica un juicio errado. O una falta de experiencia. O una irresponsabilidad. Ninguna de estas bases es buena consejera.

La comunidad debe aprender a tomar decisiones responsables si queremos no arrepentirnos después. La familia en este terreno debe recuperar la capacidad de fijar normas de conducta, saliendo de su pasividad actual. Para ello debe aprender a actuar con responsabilidad, sin dureza, con cuidado, transfiriendo esas conductas al comportamiento de nuestros hijos. La tolerancia social actual ante los desbordes de la conducta, no es buena para conseguir recuperar nociones indispensables como es la ética del esfuerzo.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Médico psiquiatra especialista en adicciones.
Ex Secretario de Estado de la SEDRONAR (2002/04)
Presidente de la Fundación de Prevención Social

www.fundaprevsoc.com.ar

Adicciones: Otro Año Sin Respuestas

Estamos en vísperas de la clausura de las Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional, etapa que determina apuros, y en el cual las buenas intenciones suelen colisionar con los buenos proyectos. Es que las realidades de campos como la Salud Mental y las Adicciones, cada cual por su lado, no pueden abarcarse con medidas correctas si no se las enlaza con gestiones permanentes en los respectivos campos.

La improvisación no parece ser una buena asesora. Y no otra cosa promete el desmadre que en el campo de las Adicciones a drogas está causando la mezcla de improvisación y verdad revelada que anuncia la Dra. Mónica Cuñarro, incorporada al campo hace pocos meses y que ha realizado algunos descubrimientos llamativos. No se cansa de llamar a la coordinación entre reparticiones del Estado, sin saber que esta metodología se agotó en el país en la década del 70 cuando demostró ser ineficaz para generar soluciones. Es que los Ministerios y otras dependencias no pueden generar políticas intersectoriales, apenas si lo hacen en sus campos específicos. Este descubrimiento ha avanzado en el mundo entero, alcanzándose un consenso que hoy se extiende a todos los países. Los mismos proponen, en cada uno de ellos, una Oficina Nacional de Drogas. Nosotros generamos esta propuesta como país en 1989 en momentos en que se generó un amplio debate de ambas Cámaras, cosa que ahora no ocurre, que está registrado y merece ser leído y releído con provecho. De ahí derivo la creación de la SEDRONAR que es al mismo tiempo criticada y desconocida en su funcionamiento. Cuando se termina de definir las funciones que se deben realizar, se termina hablando de lo que ya tenemos. No es cosa de inventar la pólvora. Ni de llorar después por haber destruido lo que no supimos cuidar.

Lo que puede no haberse hecho desde la SEDRONAR no es el resultado de su diseño institucional, sino de la pasividad o incompetencia de algunos de los responsables de los programas, que no supieron o no quisieron avanzar por los carriles de una gestión eficaz y permanente. Los que si lo hicieron y son tan diversos como Julio César Araoz, Eduardo Amadeo y Cortese, vieron resultados reconocidos en el país y en el extranjero a políticas como la capacitación de los equipos, el control de los precursores químicos, el lavado de dinero y sobre todo la conceptualización activa para la sociedad que hoy está prácticamente abandonada.

Si un organismo actúa bien, incide en la imagen pública que la sociedad y su cultura tienen del tema. Se trata de entender la gravedad de lo que nos ocurre, de lo que los curas villeros denuncian y el Cardenal no deja de puntualizar, de lo que las Escuelas nos muestran en su desorden, su violencia y su desjerarquización del conocimiento.

Por su parte el GCBA continúa sin desarrollar el tema. Y sin encontrar la autoridad de aplicación que prevé la Ley del 2007 sobre Prevención y Tratamiento de las Adicciones, virtualmente olvidada. En una reciente respuesta escrita a la Fundación de Prevención Social, dada por el Ministerio de Salud, se me proporcionan direcciones de lugares a consultar. No se enuncia la carencia de camas, ni la descoordinación con el CENARESO que existe en el ámbito de la Ciudad con una sorprendente e inexplicable autonomía. Ni la suspensión de los cursos de capacitación creados por Ricardo Soriano. Ni la ausencia de funcionarios del área de Salud a cargo del tema. Ni el hecho de que cuando se instaló un servicio de respuesta y orientación telefónica desde la Dirección de Salud Mental, no se lo supo mantener, siendo seriamente criticado su presupuestación por la Comisión de Salud.

Hasta ahora no se puede encontrar la categoría bajo la cual se puede habilitar en la CABA una Comunidad Terapéutica para adictos, a pesar de que se lo solicitó varias veces en los últimos 15 Años.

A mayor abundamiento: el tema de las adicciones en su dimensión dramática y dolorosa, preocupa más a los sacerdotes que conviven con los problemas y a los familiares de las víctimas, que a los funcionarios. No se conocen conceptualizaciones ni tomas de posición respecto al tema de la despenalización, y la instalación de controles va y viene sin efectivizarse, porque no se termina de entender que se necesita brújula y conducción. Gestión y compromiso.

Wilbur Ricardo Grimson