LOS ZUMBIDOS DE OÍDO.

TEXTO PREGUNTA

Dr.: Tengo 38 años, soy analista de sistemas y vivo torturado por zumbidos de oído que me aparecieron de golpe después de un recital de rock. No entiendo porque los tengo y quiero saber que se puede hacer. Gracias

Víctor Hugo Campolongo. Bernal, Pcia. de Bs. As.

 

TEXTO RESPUESTA

El proceso de la audición se inicia con un conjunto de ondas que ejercen presión sobre el aire a la que llamamos sonido. Si se pudieran ver serían semejantes a las ondas que se producen al arrojar una piedra al agua. La distancia entre las ondas (la  frecuencia) determina en timbre (a menor distancia el sonido será más agudo, a mayor distancia, más grave). Por su lado, la altura de las ondas determina la intensidad del sonido.

Estas ondas sonoras se transmiten a través del tímpano a  una estructura del oído interno llamada cóclea (porque se parece a un caracol) donde existen unos sensores muy importantes llamadas “células pilosas”, cuyos filetes hacen recordar a un peinado punk. Estas células tienen una función clave: transformar la vibración sonora en señales eléctricas, las que a través del nervio auditivo llegan a la corteza cerebral auditiva. El cerebro tiene dos funciones: 1) localizar la procedencia del sonido lo que permite dirigir la mirada hacía su origen y, 2) identificar y comprender su significado.

Los seres humanos nacen con unas 50.000 células pilosas y que no se regeneran. Si sus mechones se rompen ya no son capaces de detectar el sonido y son los agudos las que las dañan más fácilmente que los graves.

El daño producido en ellas ocasiona zumbidos de oído (en casos leves) o la pérdida de audición (en casos graves). Mientras que las células pilosas normales sólo responden a las ondas sonoras, las células pilosas dañadas envían impulsos nerviosos sin estímulos que el cerebro interpreta como zumbidos.

La causa más frecuente de los zumbidos de oídos (o tinnitus) son los ruidos intensos. En EEUU se calcula que 1/3 de los mayores de 60 años y la mitad de los mayores de 75, padecen pérdida de la audición por la exposición a ruidos intensos. A veces, si la exposición es muy prolongada pero en otras ante una sola exposición a un ruido único pero muy intenso.

Aunque el tinnitus no implica gravedad es muy molesto para quien lo padece y,  especialmente, cuando descansa ya que el zumbido resulta más notorio cuando hay silencio en el entorno. Provoca falta de concentración, insomnio, cambios de humor o tensión nerviosa.

Existen también otras causas que lo ocasionan: el envejecimiento de las estructuras del oído, los trastornos circulatorios, las inflamaciones producidas por algún antibiótico, infecciones del oído externo (ocasionada por hongos y bacterias) o hasta un simple tapón de cera.
Como consejo, Victor Hugo, no cabe duda que el mejor tratamiento es eliminar el motivo de los zumbidos. Para intentar hallar las causas es preciso realizar diversas pruebas como audiometrías, radiografías, resonancias, etc. Es importante señalar que el estrés, aunque no lo produce, siempre lo empeora. Por tal razón, es habitual que el médico recomiende usar algunos psicofármacos, reducir el consumo de alcohol y tabaco, no emplear ciertos medicamentos (como la aspirina), y por supuesto, la exposición a ruidos intensos o estridentes. Algunas dolencias como la hipertensión, la depresión, la ansiedad o la anemia también agudizan los ruidos en los oídos, haciéndolos más persistentes.

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BAJAS CALORÍAS Y LONGEVIDAD

 

 

TEXTO PREGUNTA

 

Dr.: ¿es verdad que el sobrepeso influye en algo en el tiempo de vida de una persona? La pregunta es por que mis abuelos maternos, siempre muy flacos, vivieron más de 95 cada uno, mientras que los paternos, ambos gordos, murieron antes de los 75 años. Muchas gracias

Justo F. Alvarez Zapiola, Villa María, Córdoba.

TEXTO RESPUESTA

 

Desde hace ya varios años se investiga la relación existente entre una dieta hipocalórica y la longevidad de los seres vivos. Entre tantas dietas que circulan, la dieta baja en calorías es la única que, con certeza, mejora la salud y alarga la vida. Innumerables estudios de laboratorio con animales han comprobado que la vida de los animales -tanto en su edad máxima como en su promedio de años vida- aumenta cuando se los somete a dietas de calorías restringidas. Por ejemplo, ratones cuyo lapso de vida máximo es de 36 meses, con restricción de calorías viven 54 meses (un lapso mayor en un 50%). Similar a la comparación del amigo lector respecto a sus abuelos.

Lo mismo se ha constatado en otras especies de animales, como arañas, lombrices, insectos  y primates. En el humano todas las estadísticas comprueban que los longevos son todos flacos y huesudos, comprobación fácil de realizar si se intenta observar en la calle si se ven muchas personas de edad obesas. Por lo general, la obesidad mata precozmente.

Okinawa es una isla japonesa famosa por la longevidad de sus habitantes, quienes consumen sólo el 70% de las calorías del japonés promedio. La alimentación básica son los pescados y vegetales, y las estadísticas muestran que esta población se enferma menos, en especial, con menor frecuencia de diabetes, cáncer y enfermedades cardio y cerebrovasculares.

Se puede entonces obtener una conclusión muy importante: que los genes determinantes de cuánto vive un organismo pueden ser modificados de manera notoria por factores externos o ambientales, entre ellos la alimentación.

Las dietas de calorías restringidas reducen los daños oxidativos a las células y los órganos que, en condiciones normales, aumenta con la edad. El cuerpo necesita oxígeno para  convertir las moléculas de los alimentos en un combustible celular útil, liberandose electrones en este proceso, electrones son atrapados por el oxígeno y el hidrógeno y generando agua como resultado. Si esto no ocurre (entre otras cosas por un exceso de calorías) y los electrones no son atrapados, quedan a la deriva y se unen rápidamente a otras moléculas para formar compuestos tóxicos, llamados radicales libres.

Desde el año 2000, se conoce que en el interior de las células existe una sustancia, llamada sirtuina, que cuanto más activa se encuentre, más se prologa la vida celular. Una dieta de bajas calorías, es un importante factor para que la sirtuina no esté inactiva en el interior de la célula sino por el contrario se despierte y funcione más, por lo cual la célula vive mucho más tiempo.  

La revista Nature (septiembre del 2003) publicó que se logró identificar compuestos que activan a las sirtuinas y, en consecuencia, alargan la vida. Investigadores de la Universidad de Harvard, identificaron a algunos polifenoles presentes en vino, frutas, verduras y aceite de oliva  (quercetina, resveratrol y similares) como notables activadores de la sirtuina.

Este tema tiene tanta envergadura que ya existen diversas empresas de biotecnologías dedicadas a investigar y patentar posibles moléculas activadoras de sirtuina para lograr la prolongación de la vida.

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E. Norberto Abdala.

Para Viva del 7-2-10

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