PERSONALIDAD INESTABLE
La palabra personalidad deriva del griego “persona” que indicaba la máscara que usaban los actores en el teatro clásico. Con el correr del tiempo el sentido de la palabra cambió, para señalar lo más íntimo del ser humano.
La personalidad comprende el conjunto de características psicológicas que cada uno de nosotros tenemos y que se manifiestan de manera automática en todas nuestras acciones. Es consecuencia de lo innato, del desarrollo, del aprendizaje y de la acumulación de experiencias y acciones recíprocas entre el individuo y su medio y que define, progresivamente, la manera de percibir, sentir, pensar, afrontar y comportarse de una persona.
Cuando los rasgos de personalidad perturban la adaptación y producen un deterioro funcional o malestar en el individuo, se transforma en un trastorno de personalidad. Dentro de ellos está la personalidad “emocionalmente inestable”.
Son hombres o mujeres que tienen relaciones personales no solo variables sino muy intensas. En especial, porque tienen un gran temor a ser abandonados y realizan grandes esfuerzos para que esto no suceda, aunque el temor, consciente o inconscientemente, siempre está presente y sufren mucho por esto.
El miedo al abandono es consecuencia de la intolerancia para estar solos y a la necesidad de sentirse acompañados, ya que su seguridad personal radica en sentirse queridos y aceptados. Cuando se enamoran pueden postergar toda relación con el entorno para entregarse totalmente a la persona de la que se han enamorado, llegando a soportar desprecios, malos tratos e, incluso, abusos sexuales. Se prodigan por completo, buscando estar siempre juntos y pretendiendo compartir hasta los mínimos detalles.
Pero, ante una frustración, la persona idealizada pasa a ser devaluada o a recibir reproches agresivos por sentir que no le brinda toda la atención o el tiempo que exige. La vida emocional oscila así de un extremo a otro, de lo idílico a lo penoso, sin términos medios. Por lo general, el otro miembro de la relación también tiene sus particularidades y es común encontrar cierto grado de simbiosis entre ambos.
Otra característica es la impulsividad, actuando sin pensar en las consecuencias de sus acciones. Son personas que generan bastante desconcierto a su alrededor, ya que las reacciones airadas y los cambios de opinión afectan la convivencia. Son hipersensibles, explotan por cualquier motivo y se enojan con la persona que supone que lo debe querer y atender. Los vínculos de pareja y familiares se fracturan con facilidad.
A la bronca le sigue la pena y la culpa, llegando después a sentirse malas personas. También es común un sentimiento crónico de vacío interior y de aburrimiento, buscando siempre algo que hacer aunque resulta difícil encontrarlo.
Tienden a desvalorizarse por lo cual es frecuente que abandonen cuando están cerca de lograr un objetivo, generando reacciones de incomprensión en los demás ya que, por ejemplo, dejan una carrera cuando están por recibirse.
En una época se consideró que eran casos intratables pero en la actualidad la combinación de psicoterapia junto a determinados psicofármacos permite ofrecer una ayuda potencialmente satisfactoria.
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