03/21/2010 | Por Dr. Abdala | Claves: abdala, acufenos, zumbidos de oido | # Enlace permanente
TEXTO PREGUNTA
Dr.: Tengo 38 años, soy analista de sistemas y vivo torturado por zumbidos de oído que me aparecieron de golpe después de un recital de rock. No entiendo porque los tengo y quiero saber que se puede hacer. Gracias
Víctor Hugo Campolongo. Bernal, Pcia. de Bs. As.
TEXTO RESPUESTA
El proceso de la audición se inicia con un conjunto de ondas que ejercen presión sobre el aire a la que llamamos sonido. Si se pudieran ver serían semejantes a las ondas que se producen al arrojar una piedra al agua. La distancia entre las ondas (la frecuencia) determina en timbre (a menor distancia el sonido será más agudo, a mayor distancia, más grave). Por su lado, la altura de las ondas determina la intensidad del sonido.
Estas ondas sonoras se transmiten a través del tímpano a una estructura del oído interno llamada cóclea (porque se parece a un caracol) donde existen unos sensores muy importantes llamadas “células pilosas”, cuyos filetes hacen recordar a un peinado punk. Estas células tienen una función clave: transformar la vibración sonora en señales eléctricas, las que a través del nervio auditivo llegan a la corteza cerebral auditiva. El cerebro tiene dos funciones: 1) localizar la procedencia del sonido lo que permite dirigir la mirada hacía su origen y, 2) identificar y comprender su significado.
Los seres humanos nacen con unas 50.000 células pilosas y que no se regeneran. Si sus mechones se rompen ya no son capaces de detectar el sonido y son los agudos las que las dañan más fácilmente que los graves.
El daño producido en ellas ocasiona zumbidos de oído (en casos leves) o la pérdida de audición (en casos graves). Mientras que las células pilosas normales sólo responden a las ondas sonoras, las células pilosas dañadas envían impulsos nerviosos sin estímulos que el cerebro interpreta como zumbidos.
La causa más frecuente de los zumbidos de oídos (o tinnitus) son los ruidos intensos. En EEUU se calcula que 1/3 de los mayores de 60 años y la mitad de los mayores de 75, padecen pérdida de la audición por la exposición a ruidos intensos. A veces, si la exposición es muy prolongada pero en otras ante una sola exposición a un ruido único pero muy intenso.
Aunque el tinnitus no implica gravedad es muy molesto para quien lo padece y, especialmente, cuando descansa ya que el zumbido resulta más notorio cuando hay silencio en el entorno. Provoca falta de concentración, insomnio, cambios de humor o tensión nerviosa.
Existen también otras causas que lo ocasionan: el envejecimiento de las estructuras del oído, los trastornos circulatorios, las inflamaciones producidas por algún antibiótico, infecciones del oído externo (ocasionada por hongos y bacterias) o hasta un simple tapón de cera.
Como consejo, Victor Hugo, no cabe duda que el mejor tratamiento es eliminar el motivo de los zumbidos. Para intentar hallar las causas es preciso realizar diversas pruebas como audiometrías, radiografías, resonancias, etc. Es importante señalar que el estrés, aunque no lo produce, siempre lo empeora. Por tal razón, es habitual que el médico recomiende usar algunos psicofármacos, reducir el consumo de alcohol y tabaco, no emplear ciertos medicamentos (como la aspirina), y por supuesto, la exposición a ruidos intensos o estridentes. Algunas dolencias como la hipertensión, la depresión, la ansiedad o la anemia también agudizan los ruidos en los oídos, haciéndolos más persistentes.
03/04/2010 | Por Dr. Abdala | Claves: abdala, bajas calorias, dieta, longevidad, viva | # Enlace permanente
TEXTO PREGUNTA
Dr.: ¿es verdad que el sobrepeso influye en algo en el tiempo de vida de una persona? La pregunta es por que mis abuelos maternos, siempre muy flacos, vivieron más de 95 cada uno, mientras que los paternos, ambos gordos, murieron antes de los 75 años. Muchas gracias
Justo F. Alvarez Zapiola, Villa María, Córdoba.
TEXTO RESPUESTA
Desde hace ya varios años se investiga la relación existente entre una dieta hipocalórica y la longevidad de los seres vivos. Entre tantas dietas que circulan, la dieta baja en calorías es la única que, con certeza, mejora la salud y alarga la vida. Innumerables estudios de laboratorio con animales han comprobado que la vida de los animales -tanto en su edad máxima como en su promedio de años vida- aumenta cuando se los somete a dietas de calorías restringidas. Por ejemplo, ratones cuyo lapso de vida máximo es de 36 meses, con restricción de calorías viven 54 meses (un lapso mayor en un 50%). Similar a la comparación del amigo lector respecto a sus abuelos.
Lo mismo se ha constatado en otras especies de animales, como arañas, lombrices, insectos y primates. En el humano todas las estadísticas comprueban que los longevos son todos flacos y huesudos, comprobación fácil de realizar si se intenta observar en la calle si se ven muchas personas de edad obesas. Por lo general, la obesidad mata precozmente.
Okinawa es una isla japonesa famosa por la longevidad de sus habitantes, quienes consumen sólo el 70% de las calorías del japonés promedio. La alimentación básica son los pescados y vegetales, y las estadísticas muestran que esta población se enferma menos, en especial, con menor frecuencia de diabetes, cáncer y enfermedades cardio y cerebrovasculares.
Se puede entonces obtener una conclusión muy importante: que los genes determinantes de cuánto vive un organismo pueden ser modificados de manera notoria por factores externos o ambientales, entre ellos la alimentación.
Las dietas de calorías restringidas reducen los daños oxidativos a las células y los órganos que, en condiciones normales, aumenta con la edad. El cuerpo necesita oxígeno para convertir las moléculas de los alimentos en un combustible celular útil, liberandose electrones en este proceso, electrones son atrapados por el oxígeno y el hidrógeno y generando agua como resultado. Si esto no ocurre (entre otras cosas por un exceso de calorías) y los electrones no son atrapados, quedan a la deriva y se unen rápidamente a otras moléculas para formar compuestos tóxicos, llamados radicales libres.
Desde el año 2000, se conoce que en el interior de las células existe una sustancia, llamada sirtuina, que cuanto más activa se encuentre, más se prologa la vida celular. Una dieta de bajas calorías, es un importante factor para que la sirtuina no esté inactiva en el interior de la célula sino por el contrario se despierte y funcione más, por lo cual la célula vive mucho más tiempo.
La revista Nature (septiembre del 2003) publicó que se logró identificar compuestos que activan a las sirtuinas y, en consecuencia, alargan la vida. Investigadores de la Universidad de Harvard, identificaron a algunos polifenoles presentes en vino, frutas, verduras y aceite de oliva (quercetina, resveratrol y similares) como notables activadores de la sirtuina.
Este tema tiene tanta envergadura que ya existen diversas empresas de biotecnologías dedicadas a investigar y patentar posibles moléculas activadoras de sirtuina para lograr la prolongación de la vida.
……………………….
E. Norberto Abdala.
Para Viva del 7-2-10
02/18/2010 | Por Dr. Abdala | Claves: "revista viva", abdala, inestabilidad emocional, persona, personalidad | # Enlace permanente
La palabra personalidad deriva del griego “persona” que indicaba la máscara que usaban los actores en el teatro clásico. Con el correr del tiempo el sentido de la palabra cambió, para señalar lo más íntimo del ser humano.
La personalidad comprende el conjunto de características psicológicas que cada uno de nosotros tenemos y que se manifiestan de manera automática en todas nuestras acciones. Es consecuencia de lo innato, del desarrollo, del aprendizaje y de la acumulación de experiencias y acciones recíprocas entre el individuo y su medio y que define, progresivamente, la manera de percibir, sentir, pensar, afrontar y comportarse de una persona.
Cuando los rasgos de personalidad perturban la adaptación y producen un deterioro funcional o malestar en el individuo, se transforma en un trastorno de personalidad. Dentro de ellos está la personalidad “emocionalmente inestable”.
Son hombres o mujeres que tienen relaciones personales no solo variables sino muy intensas. En especial, porque tienen un gran temor a ser abandonados y realizan grandes esfuerzos para que esto no suceda, aunque el temor, consciente o inconscientemente, siempre está presente y sufren mucho por esto.
El miedo al abandono es consecuencia de la intolerancia para estar solos y a la necesidad de sentirse acompañados, ya que su seguridad personal radica en sentirse queridos y aceptados. Cuando se enamoran pueden postergar toda relación con el entorno para entregarse totalmente a la persona de la que se han enamorado, llegando a soportar desprecios, malos tratos e, incluso, abusos sexuales. Se prodigan por completo, buscando estar siempre juntos y pretendiendo compartir hasta los mínimos detalles.
Pero, ante una frustración, la persona idealizada pasa a ser devaluada o a recibir reproches agresivos por sentir que no le brinda toda la atención o el tiempo que exige. La vida emocional oscila así de un extremo a otro, de lo idílico a lo penoso, sin términos medios. Por lo general, el otro miembro de la relación también tiene sus particularidades y es común encontrar cierto grado de simbiosis entre ambos.
Otra característica es la impulsividad, actuando sin pensar en las consecuencias de sus acciones. Son personas que generan bastante desconcierto a su alrededor, ya que las reacciones airadas y los cambios de opinión afectan la convivencia. Son hipersensibles, explotan por cualquier motivo y se enojan con la persona que supone que lo debe querer y atender. Los vínculos de pareja y familiares se fracturan con facilidad.
A la bronca le sigue la pena y la culpa, llegando después a sentirse malas personas. También es común un sentimiento crónico de vacío interior y de aburrimiento, buscando siempre algo que hacer aunque resulta difícil encontrarlo.
Tienden a desvalorizarse por lo cual es frecuente que abandonen cuando están cerca de lograr un objetivo, generando reacciones de incomprensión en los demás ya que, por ejemplo, dejan una carrera cuando están por recibirse.
En una época se consideró que eran casos intratables pero en la actualidad la combinación de psicoterapia junto a determinados psicofármacos permite ofrecer una ayuda potencialmente satisfactoria.
| Por Dr. Abdala | Claves: abdala, conflictos familiares, crianza, matriarcado, patriarcado, tipos de familia | # Enlace permanente
FAMILIAS MATRIARCALES Y PATRIARCALES
Introducción
La familia es la más importante instancia de soporte social para las personas a lo largo de todo su ciclo vital: se nace en el seno de una familia, se construye la propia familia y se muere en una familia.
La familia moderna es una construcción cultural reciente, una producción social del siglo XX. Denis de Rougemont (1958), el autor más clásico sobre el tema, dice que la pareja y la familia moderna, es “un invento de Occidente” y la define como que nace y se sustenta sobre la apasionada ilusión del amor recíproco. En esa “nueva pareja” se supone que articula el amor con la sexualidad y su núcleo está ocupado por la pareja parental.
La familia es una estructura dinámica que evoluciona a través del tiempo según las transformaciones sociales, es decir, que es un grupo en constante modificación según los factores políticos, sociales, económicos y culturales.
La familia es el medio en el cual el niño recibe las primeras informaciones, se le enseña, aprende conductas y los modos de percibir la realidad, construyendo así sus contextos significativos iniciales. Como integrante de la red social es la portadora de un sistema de ideas y de creencias que filtra a través de su propio dinamismo, mitos y rituales. Las influencias familiares son las más influyentes, tanto en la educación como en la inducción de trastornos psicológicos.
El concepto de familia se ha transformado en el último siglo, y ya no se habla más de “la familia” (es singular) sino de “las familias” (en plural), cambio no solo semántico que se impone casi en todo el mundo.
C. Lévi-Strauss consideró (en 1974) que para que un grupo social merezca la denominación de familia debe reunir por lo menos tres caracteres: 1) ser consecuencia del matrimonio; 2) estar integrado por la pareja conyugal y los hijos nacidos de ella, con el agregado o no de otros parientes; y 3) presentar una unión debida a: “a) lazos legales, b) derechos y obligaciones económicas, religiosas y de otro tipo, y c) una red precisa de derechos y prohibiciones sexuales, más una cantidad variable y diversificada de sentimientos psicológicos tales como amor, afecto, respeto, temor, etc.”.
Sin embargo, no siempre el núcleo está ocupado por la pareja ya que hubo y hay familias diferentes. Dentro de ellas, las matriarcales y patriarcales que excluyen a uno de los miembros de la pareja. De ellas trata esta nota.
Familias matriarcales
En las comunidades primitivas, la mujer ejerció un papel fundamental ya que la descendencia se marcaba únicamente por línea materna: sólo ella sabía quienes eran sus hijos, ya que no todos eran de un mismo padre.
Durante la Prehistoria, el dominio de la mujer se basó en su capacidad, precisamente, de procrear, siendo el papel del hombre totalmente accesorio. Este dominio se encontraba simbolizado en las divinidades que eran femeninas.
El matriarcado expresó un sistema en el cual la mujer ejerció una función social de primer orden para el desarrollo de la comunidad, donde era la cabeza de la familia y la transmisora del parentesco. Esta organización perduró hasta que la aparición de la agricultura y de la propiedad privada originó formas sociales más complejas, en las que la actividad económica de subsistencia dependía, en su totalidad, del varón.
En el matriarcado las mujeres mandaban, organizaban el trabajo y disponían el cumplimiento de la ley. Su saber era respetado por todos y admiradas por la valentía que mostraban a la hora de tomar decisiones. Con ellas, los hombres se sentían seguros y protegidos.
En este tipo de sociedad tener una niña era un privilegio. No existía la figura del marido, sino que ellas elegían a sus amantes y los niños se criaban en el clan materno educados por los tíos maternos.
Se debe diferenciar el matriarcado de la matrilinealidad donde el hijo es identificado en términos de la madre –y no del padre- y las familias se forman a lo largo de líneas sanguíneas femeninas. Por ejemplo, en la comunidad judía sólo si una persona nace de una madre judía es considerada como tal.
El matriarcado empezó a cambiar en el 3000 a.C. cuando llegaron a Europa los pueblos indo-europeos, quienes trajeron estructuras sociales de carácter patriarcal y nuevos dioses masculinos quienes derrocaron a las diosas femeninas existentes. Se impuso así, progresivamente, una sociedad de carácter patriarcal frente a las antiguas sociedades matriarcales.
En la actualidad, y desde entonces, en la sociedad en que vivimos, e evidente la preponderancia de lo masculino sobre lo femenino. Sin embargo, persisten todavía algunas comunidades matriarcales. Una de ellas es la de los mosuos, que conforman una comunidad que vive en Loshui, en el sudoeste de China, cerca del Tíbet. Allí, las mujeres están claramente al mando en una realidad sin la supremacía ni la opresión del hombre. La figura principal es la matriarca.y con ella viven sus hijos, su madre y sus hermanos, tanto varones como mujeres. No existe el marido y los hombres que no tienen un vínculo de sangre directo con la matriarca pertenecen a otra casa y duermen bajo otro techo. Esto implica la total ausencia de padres y abuelos paternos, quienes no se los conocen o se los considera de otra familia. Los únicos hombres que habitan la propiedad de la matriarca son solo sus hermanos (los tíos) y sus hijos. En consecuencia, cuando se habla de la abuela, hay sólo una: la materna. Cuando una mujer queda embarazada, no tiene importancia quién es el verdadero padre, jamás pretende un marido y sólo es posible ser huérfano de madre.
Los guajiros y los mapuches (o araucanos) son los más notorios ejemplos en América Latina del matriarcado. También en la isla Orango Grande, frente a la costa de Guinea Bissau, las mujeres tienen el poder, se organizan y gestionan la economía, el bienestar social y la ley. Son las que imponen sanciones, dirigen, aconsejan, distribuyen y son dueñas absolutas de la casa y de la tierra. Sólo se recurre a los hombres para el trabajo de los campos, la caza y la pesca.
El riesgo que tienen los hijos en un matriarcado es su poder de decisión, ya que no tienen independencia por el control ejercido sobre ellos y son incapaces de elegir sin la autorización materna. Este modelo es el que después repetirán en sus hogares cuando formen una familia.
En una familia matriarcal la diferenciación clara de la subjetividad se dificulta, la individualidad es sincrética (para recordar un aporte de J. Bleger) y la familia se torna confusional. Sin embargo, como describen algunos autores (por ejemplo, I. Berestein) la rivalidad estructurante puede darse dentro de la línea materna, es decir, entre el sobrino y el tío, el nieto y el abuelo.
Es probable que un niño o una niña sufra distorsiones en su desarrollo psicosexual si la madre es la figura dominante y el padre débil e ineficiente. En tal caso un niño puede no identificarse con el padre y caer en una identificación femenina. Sin embargo, la identificación masculina puede lograrse a través del tío o alguien cercano a la familia que pueda aportar esta figura que es importante en el desarrollo del niño.
Si es una niña, no solo se identificará con una madre poderosa, sino que podrá adquirir actitudes maternas de dominación masculina, que la hará poco competente para lograr adquirir un rol femenino “actual”.
Familia patriarcal
El patriarcado es la estructura familiar básica de todas las sociedades modernas. Se caracteriza por la autoridad de los hombres sobre las mujeres y sus hijos en la unidad familiar. Para que los hombres ejerzan esta autoridad, el patriarcado debe dominar toda la organización social, la producción, el consumo, la política, el derecho y la cultura. Sus estructuras fundamentales son las relaciones sociales de parentesco, la heterosexualidad obligatoria y el contrato sexual.
La figura del patriarca se ha vinculado a una persona sabia, previsora y protectora y las mujeres son consideradas subordinadas cuya principal misión es la de procurar la reproducción y el cuidado del hogar.
El núcleo del poder está ocupado en forma exclusiva por el padre y que se destaca como modelo de excelencia. En este tipo de familia predomina la estructura, la ambición y la competitividad, sobre la cohesión, el afecto y la armonía.
Sostiene la investigadora argentina E. Jelin que “En el modelo de la familia patriarcal, el principio básico de organización interna es jerárquico. Los hijos se hallan subordinados a su padre, y la mujer a su marido, a quien otorgan respeto y obediencia. Y que el presente y el futuro de los hijos e hijas –su educación y sus tareas cotidianas, la amplitud de su espacio de movimiento, el disciplinamiento y sus opciones futuras- están, en última instancia, en manos del padre”.
El grado de exigencias es muy alto y rígido el nivel de aspiraciones, especialmente sobre los hijos varones y, más aun, sobre el hijo mayor. Aunque estén ocultas, este nivel de aspiraciones puede resultar para el hijo un foco de angustia que dificultará la adaptación, bloqueará el rendimiento y afectará la estructuración del yo. Cuando la meta se enfoca en conseguir que triunfen los hijos, la obtención de los objetivos se convierte en una tortura psicológica. En cambio, la presión sobre las hijas se centra en conseguir que superen a sus primas y que logren un buen matrimonio pero que nunca pretendan ser superiores a sus hermanos.
El patriarca no admite la autonomía de los hijos ni está dispuesto a respetar su singularidad y peculiaridad personal. Por ello, cercena su creatividad, su originalidad y su expansión vital, determinando quienes serán sus amistades, sus lugares de reunión, los estudios que habrán de elegir o hasta el partido político que tendrán que votar. La función paterna desemboca en hostilidades y rivalidades más o menos manifiestas con el hijo, que resultaran importantes para asumir su identidad masculina.
En otros términos, en un tipo de familia patriarcal el niño incorpora como modelo legítimo al padre, mientras que la matriarcal, el niño debe incorporar al tío y al abuelo o la abuela como roles sustitutos vinculados a la madre.
En la actualidad ya no es tan clara esa neta división entre el hombre proveedor y la mujer/esposa/madre y ama de casa, ya que muchas mujeres trabajan fuera del hogar, aportan a la economía familiar y muchas veces son las jefas de hogares monoparentales. Además el matrimonio heterosexual y monogámico está cediendo terreno y la procreación y cuidado de hijos e hijas ya no ocurren siempre bajo el mismo techo (madres solteras, parejas separadas, padres y madres migrantes, etc.).
Conclusión
La estructura familiar occidental (desde comienzos del siglo XX) sufrió una serie de cambios, fruto de la progresiva igualdad entre el hombre y la mujer y del activo desarrollo de ésta en actividades sociales, culturales, científicas, laborales y políticas, antes vedadas.
Según R. Moguillansky y S. Nussbaum (2008) con el desarrollo del siglo XX se exploraron nuevas formas de intercambio sexual y pasional. Si bien la pareja moderna es un modelo aún existente, la pareja heterosexual estable vive más en el imaginario social y cultural que en la realidad. En los comienzos del siglo XXI, esa pareja y la familia moderna, conviven con otros conjuntos vinculares, las conformaciones familiares de la pos-modernidad.
Desde 1960 en adelante, se produjo un enorme cambio en los modos de relación y en como se instituían los vínculos de parentesco. Las nuevas conformaciones familiares se han ido haciendo lugar y han logrado reconocimiento social dentro del aparato legal del estado.
Contribuyeron a estas formaciones familiares en la segunda mitad del siglo XX:
a) la entrada masiva de la mujer en el mercado laboral.
b) la revolución de la aparición de métodos anticonceptivos, en particular las píldoras anticonceptivas.
c) la legalidad que le dio existencia a la disolución del vínculo conyugal, mediante el divorcio.
d) la profunda transformación que trajo la aparición de nuevas técnicas de fertilización. De la mano de ellas se desarticuló la sexualidad y la reproducción.
e) la discusión en torno a la cuestión de género. En las últimas décadas, esta discusión ha tenido un lugar relevante en la agenda de lo que se discute. Hay cambios notables respecto de esta cuestión, tanto en lo “socialmente aceptado”, como en “la legislación” sobre el tema. El mayor hiato entre sexualidad y reproducción ha traído como inevitable consecuencia nuevos modos de relación. La polaridad masculino-femenino se ha atenuado y se asiste a la emergencia de prácticas y modos de sentir la sexualidad que habían sido impensables antes.
……………………………
Para Psicología (+), enero de 2010.
02/07/2010 | Por Dr. Abdala | Claves: abdala, mentiras, mitomanía., viva | # Enlace permanente
TEXTO PREGUNTA
Dr.: Estoy desesperada. El papá de mi hijo es una persona que miente siempre, hasta en cosas insignificantes donde debería decir la verdad. Tuve que entablarle una demanda por alimentos y hasta llegó a mentirle al juez de que no tenía trabajo ni recursos. ¿Se puede hacer algo con un hombre así?
Julieta. C. de San Rafael, Mendoza
TEXTO RESPUESTA
Según David Livingstone Smith, director del Instituto de Ciencias Cognitivas y Psicología Evolutiva de la Universidad de Nueva Inglaterra, EEUU, y autor del libro “¿Por qué mentimos?”, la mentira es una característica básica de los seres humanos
Y afirma: “Mentimos para obtener algún beneficio, poder, estatus, dinero, sexo. La gente miente en sus currículos para conseguir trabajos, para evitar pagar impuestos, para tener relaciones extramatrimoniales y los políticos para mantenerse en el poder”.
Para este experto, a menudo y lamentablemente, el mentiroso gana en la vida: una persona que no sea capaz de mentir está en desventaja y corre el riesgo de convertirse en un perdedor social.
Quizás esta sea la razón por la cual la mentira es universal, se da en todas las culturas y posiblemente ha existido en las sociedades de todas las épocas. (Por lo tanto, decir “nunca miento” sería justamente una forma de faltar a la verdad).
Pero a veces mentir se transforma en un trastorno patológico, llamado mitomanía, que surge cuando falsear la realidad se convierte en una necesidad recurrente que condiciona la existencia de la persona, al punto de que el propio mentiroso llega a creer lo que dice.
La mitomanía es un síntoma que puede observarse en diversos trastornos psicológicos, pero en especial donde prevalecen las compulsiones ya que hay una búsqueda constante y obsesiva de la mentira.
Suelen ser personas con grandes conflictos internos, con un ego débil, con una autoestima baja y con problemas familiares. Suelen arrastrar estos conflictos desde una edad temprana y si no se tratan a tiempo, cuando llegan a la adultez es muy difícil que se curen de este trastorno. También se observa en algunos adolescentes con personalidades inestables y cuyos padres son excesivamente rígidos o exigentes con ellos.
El mitómano es consciente de sus mentiras, pero no puede detener el impulso de expresarlas con el fin de resultar más atractivo, querido o aceptado socialmente. Sin embargo, pocas veces alcanza su objetivo y, por el contrario, lo lleva a perder toda credibilidad que es, justamente, lo que intenta siempre alcanzar con sus engaños.
“Hay formas de supervivencia que incluyen la mentira, por ejemplo, en medios hostiles. La diferencia es que en los mitómanos esto nace espontáneamente, no mienten para sobrevivir sino que es una condición de su existencia, lo hacen en situaciones difíciles pero también en situaciones que no valen la pena. Es como un vicio”, expresa el psiquiatra argentino Hugo Marietán.
La mitomanía es una conducta antisocial que obliga a los forenses a un arduo trabajo para diferenciar a los mitómanos que cometen algún delito de pacientes con delirios. La diferencia estriba en que en el delirio, el enfermo tiene alterado su juicio y su percepción de la realidad, mientras que el mitómano, aunque llega a creerse su mentira, distingue la realidad de la fantasía y, por lo tanto, es responsable de sus actos.
El mitómano rara vez acude a tratarse por sus propios medios. Cuando lo hace es porque existe una presión familiar o legal que lo obliga a hacerlo. En consecuencia, estimada lectora, poco se puede hacer.
01/29/2010 | Por Dr. Abdala | Claves: "revista viva", abdala, intentos, suicio | # Enlace permanente
PREGUNTA
Dr.: mi hijo de 18 años últimamente está hablando de que se va a matar. Quisiera su opinión. Con mi esposa no sabemos si es para llamar la atención o si lo dice en serio. Yo pienso que si lo dice es porque no lo va a hacer. Estanislao Z.
San Fernando, Pcia. de Bs. As.
RESPUESTA
Muchas personas tienen ideas suicidas a lo largo de la vida. Para casi todas resultan pensamientos pasajeros que pueden presentarse, por ejemplo, después de la muerte de un ser querido o cuando las circunstancias les hacen ver perspectivas desalentadoras del porvenir.
El ser humano necesita siempre tener una idea positiva sobre su futuro. Tanto, que hasta le permite pensar que la vida continúa después de la muerte, evitando así considerar que con la muerte todo termina. Aquellos que profesan una religión, se amparan en la idea del cielo, otros, en la reencarnación y están quienes piensan que pasan a otra dimensión, aunque no les resulte muy claro su significado. Muchos confían en que sus obras los sobrevivirán o se perpetuaran a través de su descendencia.
La idea de un futuro es, en última instancia, el motor de la vida aún cuando se trate de un corto plazo. En las situaciones adversas o penosas, la idea de un porvenir diferente ayuda a resistir y sacar fuerzas para seguir adelante.
Cuanto se pierde la esperanza, es decir, se instala la desesperanza, es cuando pueden aparecer las ideas de suicidio como un mecanismo de escape, idea que puede adquirir un valor reconfortante, hasta tal punto que el temor a vivir llegue a parecer peor que el temor a la muerte.
El pensamiento suicida es un proceso que se va elaborando progresivamente, y por lo general, no irrumpe de golpe. Por lo común, una persona que está mal, que sufre, que tiene tristeza y desea no seguir así, empieza a pensar algo semejante a “si no me despertara por la mañana…”. Si el sufrimiento no cede o no hay posibilidad de recibir ayuda, seguirá pensando en cómo desaparecer.
Es importante destacar que los pensamientos suicidas, los intentos de suicidio y el suicidio son cosas muy diferentes.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente un millón de personas por año fallece por suicido en el mundo y el número de tentativas suicidas es unas 10-20 veces mayor. Es decir, se produciría una muerte por suicidio cada 40 segundos y una tentativa cada 3 segundos. Por lo tanto, los pensamientos y los intentos suicidas no son tan infrecuentes.
Como un dato de gran importancia, la mayoría de las personas que se suicidaron realizaron algún tipo de consulta médica entre los 30 y los 90 días anteriores a concretar el acto. Es decir, que no fueron detectados como personas en riesgo de muerte.
Tal como señala el lector, existen una serie de creencias erróneas sobre el suicido: 1) que quien amenaza con suicidarse no lo hace. Toda amenaza debe ser tomada en serio ya que el 80% de los pacientes que se suicidaron lo anunciaron previamente 2) que preguntar por las ideas de suicidio incrementa el riesgo de suicidio. Por el contrario, es probable que la persona se sienta reconfortada de poder hablar con alguien, y 3) no creer si el paciente se compromete a no suicidarse: hacer un “pacto de no suicidio” no es ninguna garantía de que el paciente no lo concrete.
Resultaría vital en nuestro país disponer de datos estadísticos precisos para llegar a elaborar campañas de prevención, hoy inexistentes.
……………………………
E. Norberto Abdala, para Viva del 17/1/10
01/22/2010 | Por Dr. Abdala | Claves: acido folico, CEREBRO, salud mental, vitamina B, vitaminas, viva | # Enlace permanente
PREGUNTA
ESTIMADO DR.: QUERÍA PREGUNTARLE SI POR SU EXPERIENCIA ALGUNA VITAMINA HACE BIEN CUANDO UNO ESTÁ CAÍDO DE ÁNIMO. MUCHAS GRACIAS
RAQUEL MILOVICH, STA. ROSA, LA PAMPA.
RESPUESTA
VITAMINAS Y SALUD MENTAL.
Los cardiólogos conocen, ya desde hace tiempo, que el nivel elevado en la sangre de homocisteína, incrementa el riesgo de padecer una enfermedad coronaria, ataques cerebrovasculares o la formación de coágulos en las arterias. La homocisteína, vale aclarar, es un aminoácido (eslabón constituyente de cadenas de las proteínas) que se obtiene en el organismo como resultado de otro aminoácido, llamado metionina. Dentro de los factores más comunes que producen un aumento en el nivel de homocisteína se encuentran la edad avanzada, la menopausia, el hipotiroidismo, la psoriasis y el uso de ciertos medicamentos (por ejemplo, antiepilépticos y los psicofármacos utilizados en la enfermedad bipolar).
Hace poco tiempo se realizó una importante investigación sobre 6.000 pacientes, muchos de ellos con depresiones, en la Universidad de Bergen, Noruega, a cargo de un equipo dirigido por Ingvar Bjelland (publicada después en Archives of General Psychiatry). Los investigadores descubrieron que las personas que tenían niveles altos de homocisteína en su sangre tenían el doble de propensión a desarrollar trastornos depresivos que aquellas otras cuyos niveles de esta sustancia eran normales o bajos.
Una de las conclusiones que arrojó el estudio fue que “las vitaminas son importantes no sólo para la salud física, sino también para la salud mental”.
¿Y por qué las vitaminas? Porque la homocisteína aumenta cuando el organismo tiene una deficiencia de vitaminas del grupo B, especialmente la B9 (o ácido fólico) , la B6 (o piridoxina) y la B12 (o cianocobalamina). Es decir, que para que la homocisteína cumpla con todas sus funciones, son necesarias las mencionadas vitaminas. Si éstas escasean, homocisteína empieza a acumularse en la sangre.
El nivel de homocisteína puede comprobarse con un sencillo análisis de sangre (con frecuencia se solicita junto a los del colesterol). Si el análisis revela que el nivel está elevado, faltan vitaminas y hay un riesgo latente.
La medicina ha ido, poco a poco, descubriendo que los alimentos de la dieta tienen una acción importante sobre la conducta y los estados de ánimo. Ya no hay duda alguna de que las deficiencias nutricionales tienen efectos marcados sobre el cerebro humano, y que producen o agravan trastornos tales como la ansiedad, la pérdida de memoria y la depresión. Por lo tanto resulta fundamental garantizar un aporte suficiente de estas vitaminas, ya sea a través de una dieta variada y completa, ya sea con complementos vitamínicos específicos, especialmente en aquellas personas que ya han desarrollado algún tipo de enfermedad neuropsiquiátrica.
Los alimentos que se consideran fuentes efectivas de vitamina B12 son los de origen animal (carnes, pescados, huevos, leche y derivados), mientras que está ausente en los vegetales. El aporte la vitamina B6 sí se halla en los vegetales, y también en los cereales integrales y en los frutos secos. Respecto de la B9, los alimentos que más la concentran son los vegetales de hoja verde, la levadura de cerveza, las legumbres, los frutos secos y los cereales integrales.
…………………………………………………………….
E. Norberto Abdala
Para VIVA del 5-jul-09.
| Por Dr. Abdala | Claves: "revista viva", creatividad, delirios, ensoñación, fantasía, imaginar | # Enlace permanente
PREGUNTA
Estimado Dr.: Tener mucha imaginación ¿es algo bueno o malo para nuestra mente? A veces veo que las personas con mucha imaginación son muy positivas y creadoras y otras, en cambio, sufren y se enferman. Me gustaría conocer su opinión. Muchas gracias.
Atilio Otolengui, S. Rosa, La Pampa.
RESPUESTA
La pregunta de Atilio parece simple pero es profunda. El cerebro es un órgano maravilloso que nos permite conservar las experiencias vividas y facilitar su reiteración, pero si su actividad sólo se limitara a eso, el hombre sería incapaz de adaptarse a cualquier cambio nuevo del medio ambiente ya que sólo dispondría de recuerdos. Por lo tanto, junto a la memoria, el cerebro posee otra función no menos importante: la imaginación.
Es ésta una poderosa actividad creadora que le permite modificar su presente y proyectarse hacia el futuro. Sin imaginación no hay creación, lo que transforma a la imaginación, no sólo en la actividad cerebral más fecunda, sino también en la más noble, ya que es la que permite anticipar el conocimiento. Gracias a ella se pueden vislumbrar posibilidades diferentes a las del presente e intentar diseñar un futuro distinto. Esta capacidad de pensar el futuro y hacer proyectos es lo que distingue al ser humano de sus primos del reino animal, quienes ni siquiera sospechan de su existencia.
Solo se puede pensar en el futuro con la imaginación. La mayoría de los grandes logros alcanzados por el hombre fueron posibles porque antes los imaginaron; éstos fueron concebidos por sus mentes antes de que ocurrieran. Es decir que, y esto vale para todos, antes de crear y concretar cualquier proyecto se lo debe imaginar como posible.
Sin embargo, la imaginación puede resultar peligrosa si no viene acompaña de un juicio sano, que permita diferenciar lo racional de lo irracional, de otro modo los pensamientos absurdos resultarían vistos como posibles.
La imaginación puede, por lo tanto, enriquecer una vida sana y mejorla a futuro, pero también deteriorarla o arruinarla. Sin el contrapoder de la razón, sólo aportaría falsas ilusiones o perspectivas de futuro erróneas o trágicas.
Si la razón se altera, tanto por cuestiones emocionales como por problemas químicos, puede desajustar el mecanismo de la imaginación, creando así anticipadas “películas” de miedo, de terror, de pesimismo o de futuros sin salidas. En otras palabras, cuando los miedos, la depresión, los celos o la desconfianza son los combustibles finales que alimentan la imaginación, se pueden llegar a producir niveles de sufrimiento insoportable.
En consecuencia, una imaginación sana puede perder su cualidad de mecanismo para mejorar el futuro, y transformarse en una suerte de padecer anticipado, donde lo que se viene se percibe como difícil de soportar.
Tampoco hay que olvidar que todos somos influenciables, y que por diversos intereses, algunos agentes sociales pueden inducirnos el miedo al futuro con datos falsos, estadísticas distorsionadas, rumores sin confirmar o profecías paralizantes.
Es lo que se llama estrés por imaginación sobreestimulada. El cerebro puede confundirse, a pesar de su notable perfección, y no diferenciar bien si está percibiendo la realidad o si es espectador de una fantasía inducida por terceros. Eso sí: reacciona de la misma manera, segregando sustancias químicas y hormonas tóxicas que pueden terminar enfermando a muchos.
……………………………………………
E. Norberto Abdala.
Para VIVA del 21-6-09
.
| Por Dr. Abdala | Claves: "revista viva", anticuerpos, defensas, enfermedad, ESTRÉS, infecciones, recaídas, sistema inmunologico, virus, viva | # Enlace permanente
PREGUNTA
“Estimado doctor: Hace unos meses que tengo mucho estrés por una serie de problemas que se me juntaron en mi trabajo y en mi familia y aunque siempre fui muy sano, en la actualidad me agarro resfríos, gripes, anginas, gastritis y paso de una cosa a la otra. Quisiera saber si la parte emocional me puede afectar y bajar mis defensas. Y si me puede dar algunos consejos. Muchas gracias y muy buenas las notas”.
Javier Oliategui, Quilmas, Pcia. de Bs. As.
RESPUESTA
Efectivamente, el estrés produce una disminución de las defensas a cargo del sistema inmunológico (SI), compuesto por un conjunto de órganos, tejidos, células y proteínas que trabajan conjuntamente. La función del SI es doble: 1) proteger al organismo frente a la invasión de microorganismos externos (bacterias, virus, parásitos y hongos) y, 2) eliminar células del propio organismo que estén lesionadas o empiecen a degenerar.
En los niños pequeños el SI es inmaduro y no tiene capacidad de producir las defensas (anticuerpos) que necesita. De ahí la importancia que adquieren los anticuerpos maternos que se traspasan al bebé por la placenta durante el embarazo y, después, por la leche materna durante la lactancia. Con el crecimiento del niño también “crece” el SI porque progresivamente y a diario se ve expuesto a gérmenes de forma directa (en el jardín de infantes, el colegio, a través de hermanos mayores, etc.) o indirecta, a través de las vacunas.
Con el correr de los años y de las décadas, el SI va disminuyendo su eficacia. En el adulto, el sistema inmune se vuelve lentamente menos efectivo y, en consecuencia, el cuerpo es más vulnerable ante la gripe, las infecciones, anginas, neumonías o el cáncer. Los macrófagos, células de la primera línea de defensa del SI, destruyen entonces, de manera más tardía y menos efectiva a bacterias, células tumorales y otros agentes invasores.
Incluso, el SI puede “confundirse” y atacar a las células sanas del propio organismo como si fueran extrañas o enemigas, generando las llamadas enfermedades autoinmunes. Aunque cualquier órgano puede ser víctima de esta confusión, son muy frecuentes los ataques contra la tiroides, las articulaciones o la piel.
Muchos factores pueden incidir o debilitar al SI. En la actualidad, uno de los más importantes es, como comenta Javier, el estrés, dado que las hormonas que se producen durante este estado, debilitan a los linfocitos T y B, los soldados de máxima importancia del SI. Es decir, que existe una franca interacción entre el sistema nervioso y todos los participantes del SI a cargo de contribuir a la defensa eficaz del organismo. Por lo tanto, también la tensión nerviosa, la ansiedad, los miedos y la depresión debilitan de manera notoria la competencia del SI. Este vínculo entre el SN y el SI es de tanta importancia que explica por qué entre dos personas convalecientes de una misma infección, se recuperará más fácilmente aquella que tenga un mejor estado de ánimo.
Una gran cantidad de estudios arrojan una misma conclusión: el estrés, por la adrenalina y el cortisol que se producen, altera tanto al SI que, además de influir en la evolución de las infecciones, dificulta la cicatrización de las heridas, y puede agravar el curso de algunas enfermedades, incluyendo al cáncer.
En cuanto a los consejos solicitados, recomendaría atender el estado emocional con un profesional, mantener una alimentación equilibrada, tomar vitaminas B y C y consumir tabaco y alcohol con moderación. Muchos fármacos, pero en especial los corticoides –utilizados por períodos largos- producen, una baja de las defensas.
…………………………………………
E. Norberto Abdala
Para VIVA del 7/6/09.
| Por Dr. Abdala | Claves: "revista viva", apnea, FALTA DE RESPIRACIÓN, RONCAR, ronquidos, viva | # Enlace permanente
PREGUNTA:
Estimado Dr: le consultó por un problema de mi marido que me tiene muy alterada. Todas las noches duermo mal porque ronca muy y le confieso que me asusto mucho porque por momentos deja de respirar. ¿Qué se puede hacer para esto? Por si le sirve el dato Jorge tiene 59 años.
Muchas gracias. Nacha Triguela, San Salvador de Jujuy.
RESPUESTA:
Evidentemente si Jorge ronca es porque está durmiendo. Sin embargo, roncar puede ser un síntoma de un mal sueño nocturno. El sueño cumple un papel clave en la vida, pues es la única manera de recuperar la energía que se gasta durante el día. Si se duerme mal, muchas capacidades se verán afectadas al día siguiente.
Algunas personas no les dan importancia a los ronquidos pero si combinan con esos paros respiratorios que describe Nacha, pueden estar padeciendo un trastorno serio que llama apnea de sueño.
Se calcula que casi un 10% de la población la sufre, cifra que la hace más frecuente que la diabetes y el asma bronquial. Afecta tanto a niños como a adultos, y es más común en los hombres de entre 30 y 60 años.
Siempre la persona más indicada para hacer el diagnóstico es, como Nacha, la compañera/o de cama. Cuando se escuchan dos, tres, cuatro ronquidos y después se produce un silencio, está indicando que esa persona está en apnea. Es un trastorno que se debe atender ya que afecta al cerebro y al aparato cardiorrespiratorio, con riesgo de llegar al infarto o a otros trastornos de envergadura. (Ya Hipócrates, en la antigüedad, pronosticaba “una corta vida a los roncadores de boca abierta”).
Si la apnea, es decir, el paro respiratorio, es de 10 segundos de duración o más produce repercusiones importantes como consecuencia del descenso de la concentración de oxígeno en la sangre (hasta en un 30%) y el cerebro deja de recibir durante ese lapso el oxígeno suficiente. Este problema se considera de envergadura si ocurren entre 5 a 10 interrupciones respiratorias por hora.
Las consecuencias oscilan desde manifestaciones leves (somnolencia durante el día, dolor de cabeza, falta de concentración y memoria, impotencia sexual) hasta otras severas (aumento del número de glóbulos rojos con mayor viscosidad de la sangre, arritmias cardiacas, hipertensión arterial, hipertensión de la arteria pulmonar y hasta la muerte súbita).
¿Qué se puede hacer para solucionar o atenuar este trastorno? Además de consultar al médico, es de utilidad atender los siguientes consejos: 1) No dormir boca arriba, mejor de costado o boca abajo, 2) mantener un peso adecuado, 3) la circunferencia abdominal (a nivel del ombligo) no debe superar los 102 cm. en el hombre y los 88 cm. en mujer, 4) no fumar o que sean menos de 5 cigarrillos diarios, 5) no beber alcohol, café u otras sustancias que afecten el sistema nervioso, al menos en las horas anteriores al sueño, 6) no comer grasas en exceso, 7) realizar actividad física durante 1 hora por día y
cuidar la ingesta de somníferos y tranquilizantes, ya que algunos pueden afectar los músculos de la garganta y coadyuvar a la presencia de la apnea.
En casos severos, donde los consejos señalados no son suficientes, el médico puede indicar el uso de aparatos de respiración asistida. Son equipos nocturnos que suministran aire con una presión positiva en las vías respiratorias a través de una mascarilla o de un dispositivo nasal. Existen diversas variedades, que reciben el nombre genérico de CPAP, por sus siglas en inglés (Continuos Positive Airway Pressure).
…………………………………
E. Norberto Abdala.
Para VIVA del 31/5/09.
Ultimos Comentarios