Leyendo en Sueños

No sé si usted ha pasado por una experiencia similar. Lo que somos lectores empedernidos, de lectura diaria y de no pocas horas, que solemos deleitarnos con una frase bien construida o una palabra puesta sabiamente en el texto que no puede ser reemplazada por otra, el acto de la leer es un placer.

Pero leer en sueños es otra vivencia. El texto parece real, está ahí, y uno puede leer por puro disfrute. Como un libro misterioso se abre a la conciencia, se despliega en miles de palabras, y aún en sueños se permite ver como las páginas parpadean haciendo al libro más creíble.

La otra noche se repitió la extraña y singular experiencia. Pero para que la existencia del libro fuese aún más real, estaba yo subrayando el texto con un resaltador amarillo. No era solo algo exterior que venía a mí en sueños, sino que estaba ejecutando una acción como para justificarlo.

Anhelo fervientemente que algún día el texto se me revele por completo y al despertar pueda recordarlo para contarlo.

Sociologia del Conocimiento: Veblen, Thomas y Znaniecki

La sociología del conocimiento estadounidense surgió después que algunas personas del ámbito académico semi-marginal pudieran establecen un puente con las corrientes de pensamientos europeas. Pero de alguna manera, Merton, R. (1965) ha sintetizado la diferencia entre las diferentes escuelas:

“Si la versión norteamericana se interesa básicamente por la opinión pública, por las creencias de las masas, por lo que ha llegado a llamarse ‘cultura popular’, la versión europea se centra en torno de doctrinas más esotéricas, sobre los sistemas complejos de conocimientos que se reforman y a veces se deforman su paso ulterior de la cultura popular”. [Merton, R. (1965) “Teoría y Estructura Social”]

Thorstein Veblen (1857-1929) con formación académica en filosofía y economía, su pensamiento -para algunos- “una mezcla rara” de Darwin y Marx,, propuso un esquema de evolución social ligado al progreso, de raíz tecnológica que tiene a su vez un correlato con el conocimiento y la vida social. Desarrolla cuatro etapas de evolución histórico-económicas: (a) la salvaje (agrícola, pacífica), (b) la bárbara (pastoril, depredadora, guerrera) en esta etapa surge la “clase ociosa” tema al cual dedicara su atención, (c) la artesanal (donde se genera la industria) y (d) la moderna, una especie se síntesis dialéctica de las anteriores. Su obra más conocida es “La Teoría de la Clase Ociosa” y “La teoría de la Empresa Económica”.
En la primera de ellas escribe:

En las comunidades que pertenecen a la cultura bárbara superior hay una considerable diferenciación de subclases dentro de lo que puede denominarse -en términos amplios -la clase ociosa; hay entre esas subclases una diferenciación paralela de ocupaciones. La clase ociosa comprende a las clases guerrera y sacerdotal, junto con gran parte de sus séquitos. Las ocupaciones de esa clase están diversificadas con arreglo a las subdivisiones en que se fracciona, pero todas tienen la característica común de no ser industriales”. [Veblen, T. (2004) “Teoría de la Clase Ociosa”, FCE]

William Thomas (1863-1947) fue el que propuso el hoy conocido “Teorema de Thomas” que dice que “Si los individuos definen determinadas situaciones como reales, son reales en sus consecuencias”. Se lo considera junto a George H. Mead fundador de la escuela del interaccionismo simbólico. Escribió también “Sexo y Sociedad”.

Thomas junto con Florian Znaniecki (1882-1958) –discípulo de Durkheim- llevaron adelante una investigación de largo alcance “El Campesino Polaco en Europa y en América”,(publicada en 5 volúmenes) en él se comparaba los cambios de valores y actitudes del campesino polaco residente en Europa y en los Estados Unidos. Anderson-Egg, E. (1981) en “Técnicas de Investigación Social”, sostiene que fueron ellos los primeros en introducir el concepto de “actitud”. En cierto modo, los cambios percibidos en los campesinos polacos respondían a estar inmersos en estructuras sociales diferentes.
Una de las obras de sociología del conocimiento más relevante de Znaniecki fue “El papel social del intelectual” [1944, FCE, México], escribe:

“En los estudios sociológicos de personas especializadas el interés principal es está en la relación entre el individuo y el medio social, y sus actividades especializadas se estudian con referencia al marco cultural en que éstas se llevan cabo”.

La Construcción Social de la Realidad

Justo es mencionar a Peter Berger teólogo y sociólogo, que junto con el sociólogo Thomas Luckmann escribieron “La Construcción Social de la realidad” una obra que se ha constituido ya, en un clásico de la sociología del conocimiento. Sostienen que su enfoque de la sociología del conocimiento dejará afuera “los problemas epistemológicos y metodológicos que incomodaban a sus principales creadores”. Hacían referencia a la postura de Scheler y Mannheim.

Por eso afirman:
“El principio que importa en nuestra consideraciones generales es que la relación entre conocimiento y su base social es dialéctica, vale decir, que el conocimiento es un producto social y un factor de cambio social”.

Para Berger y Luckmann la construcción de la realidad de la vida cotidiana, se estructura a partir de cinco elementos: a) la conciencia, que define la intención y la búsqueda de objetos; b) el mundo intersubjetivo, que se comparte con los demás; c) la temporalidad, como carácter básico de la conciencia (orden temporal); d) la interacción social, que crea esquemas típicos; y por último, e) el lenguaje, como elemento objetivo (externo al individuo) que facilita la estructuración del conocimiento en término relevante.

En este sentido la sociología del conocimiento no solo se ocupa de las variaciones empíricas del conocimiento en la sociedad sino los procesos por los cuales cualquier campo del conocimiento llega a quedar establecido socialmente como realidad. Entre las múltiples realidades existentes, la realidad de la vida cotidiana lo es por excelencia.

Un tema central de este enfoque es el de “institucionalización”. Para entender este concepto se hace necesario comprender las nociones de internalización, externalidad y objetividad. La internalización es un proceso intersubjetivo mientras que la externalidad es una objetividad particular, porque se externaliza pero no logra tipificarse. Al proceso objetivo que se tipifica logra “institucionalizarse”.
Así escribirán:
“Toda actividad humana está sujeta a la habituación. Todo acto que se repite con frecuencia, crea una pauta que luego puede reproducirse con economía de esfuerzos y que ‘ipso facto’ y que es aprendida como pauta por el que la ejecuta”.

Lo que se tipifica en lo institucional –dirán los autores- no son solo el comportamiento del actor social sino también las acciones individuales esperadas.
Para ellos existe una cuestión de gran interés teórico y es la aprehensión de los fenómenos humanos “como si fueran cosas” (reificación), en términos no humanos e incluso supra-humanos. El mundo reificado es por definición deshumanizado, alienado, donde el hombre ha perdido de vista que es un producto humano y del cual ha perdido el control, y lo percibe como un hecho de la naturaleza o leyes cósmicas.

Para Berger y Luckmann la sociedad es un producto humano, una realidad objetiva y un producto social.

BOCA DE TANGO

Aquí van algunas letras de tango que recuerdan el mítico barrio de La Boca, algo que solo está en la memoria:

“La Boca…callejón…Vuelta de Rocha…/Bodegón…Genaro y su acordeón” | Canzoneta (Erma Suárez y Enrique Lary)

“Viejo Café cincuentón / que por la Boca existía / allá por Olavarría / esquina Almirante Brown” | El Morocho y el Oriental (Angel D´Agostino y Enrique Cadícamo)

“Yo nací en un conventillo de la calle Olavarría / y me acuñó la armonía de un concierto de guitarras” | El Conventillo (Ernesto Baffa, Arturo de la Torre y Fernando Rolón)

“Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar” | Caminito (Gabino Coria Peñaloza y Juan de Dios Filiberto)
“¡Niebla del Riachuelo! / amarrado al recuerdo / te sigo esperando…” | Niebla del Riachuelo (Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo)

“¿Dónde andarás, Pancho Alsina? / yo los espero en la esquina / de Suárez y Necochea…” | Tres Amigos (Enrique Cadícamo)

“En la casita de lata de la calle de Pinzón / apareció tu figura de guapo y de compadrón” | El fantasma de La Boca (Pablo Valle)

“La Boca está de fiesta, festeja la gringada / el santo ‘e la madona con gran veneración” | La Boca está de Fiesta (Eduardo Mendez y Eduardo Bonessi)

“Por Boca, Avellaneda, Barracas, Puente Alsina, / Belgrano, Mataderos y en todo el arrabal / paseó sus gallardías el zurdo Cruz Medina, / que fuera un buen amigo, sin grupo servicial…” | No fue batidor (Sangre Maleva) (Ernesto de la Cruz y Francisco Marino)

“Che Bartolo … / como reo yo te pido / que dejés el apellido / de aquel noble genovés” | Che Bartolo (Rodolfo Schiammarella y Enrique Cadícamo)

“Allá en la ribera, la tarde se aleja / llevando una queja de loca ilusión” | Allá en la Ribera (Carlos Camba)

“Brillando en la noches del puerto desierto / como un viejo faro la cantina está” | La Cantina de la Ribera (Cátulo Castillo y José Gonzalez Castillo)

El Rey Jerjes según Heródoto

Jerjes el Grande (519-465 aC) de Persia, era hijo de Darío. Llegó al trono anteponiéndose a varios hermanos mayores. En la Biblia se lo menciona como Asuero, una trasliteración del griego.

Bueno es decir que Jerjes tuvo que enfrentar revueltas en Egipto como en Babilonia, de hecho, entre sus títulos no figura como Rey de Babilonia ya que abolió ese Reino, y se hizo llamar: Rey de Persia y de Media o Rey de las Naciones.

Pero no solamente abolió el Reino de Babilonia, sino que –como relata Heródoto- entró en Templo, mató a los sacerdotes y saqueó la estatua maciza de oro dedicada a Zeus sentado a la mesa, también de oro. Su padre, Dario, tuvo tentación de hacerlo pero no se animó, en cambio Jerjes, su hijo lo hizo.

Jerjes en otras muchas cosas, quiso vengarse de los griegos e inició las segundas Guerras Médicas, en la cual cayó vencido en la batalla de las Termópilas bajo Temístoclés.

La Reina Nitocris y el Rey Darío

La Reina Nitocris, la “Faraona de Egipto”, que reinó entre el 2193 y el 2191 aC, como consecuencia del asesinato de su hermano y marido el Faraón Menkaura, fue la que hizo construir a los tercera pirámide de Egipto, la de Guiza. Para vengar la muerte del Faraón, invitó a un banquete a sus asesinos, y los mando asesinar y tirar sus restos al Nilo. Muríó trágicamente, quemándose viva.

Pero hay una anécdota que la vincula con el Rey Darío de Persía, según lo relata Heródoto. En las puertas de su sepulcro hizo inscribir la siguiente leyenda: “Si algunos de los reyes de Babilonia que vengan después de mí escaseare de dinero abra el sepulcro y tome cuanto quiera pero no escaseare no le abra por otro motivo: porque no redundará en tu provecho”.

Hasta la llegada de Darío nadie pensó en servirse de ella. Pero Darío abrió el sepulcro y no encontró dinero, pero en cambio una nota que decía: “Si no fueses insaciable de dinero y amigo del torpe lucro, no abrirías los ataúdes de los muertos”.

¡Ay, Darío! ¡Qué descendencia has dejado!