El concepto de “intelligentsia” en Mannheim

El término ruso ”intelligentsia” tiene su historia, fue introducido en un diario de la segunda mitad del siglo XIX en Polonia (para aquella época Prusia). En Polonia el filósofo Karol Libelt (1844) definió “inteligencja” “como los miembros bien educados de la población que comprometen a a liderar de las personas como los estudiantes, maestros, clero e ingenieros y buscan iluminar sus mentes”. Más tarde por el 1860 un desconocido novelista de segundo orden llamado Pyotr Bororykin, también la utilizó. Pero sobre todo “Intelligetsia” terminó identificando a la corriente de intelectuales de románticos rusos revolucionarios opuestos al Zar. El mismísimo Lenin en 1903 cuando escribe “¿Qué hacer?” dice claramente que los obreros no pueden tener conciencia socialdemócrata, y que le tiene que ser “introducida desde afuera”, ¿por quién?, por la “intelligetsia”. De modo, que Mannheim utiliza un término ya no solo con historia sino también con significado político.

El enfoque sociológico particular de K. Mannheim lo llevó a plasmar una teoría sobre los intelectuales, la “intelligentsia”, como el estrato portador de la conciencia de una época. A los intelectuales les cabe producir una síntesis total en el campo del conocimiento “que tiene que estar arraigado en cualquier grupo social”, escribe Mannheim.

Cuando habla de “intelligetsia” en su obra “El Pensamiento Conservador”(1927), tiene una concepción diríamos “en gestación”, pues habla sí del concepto con la definición de Alfred Weber, pero al mismo tiempo, parece que la crisis social, política y económica de la República del Weimar hace de ellos los “intelectuales desarriagados típicos filósofos-abogados, ideólogos que pueden conseguir argumentos a favor de cualquier causa…” y como no pueden ganarse la vida por su sí mismos sino por la ayuda ajena, “vende su pluma” a los gobiernos de Prusia o Austria. Para agregar más adelante que son un “…estrato que no encuentra los objetivos que persigue dentro de sí mismo sino en los intereses de estratos con un lugar más definido en el orden social”.

En 1928, Mannheim es invitado al VI Congreso Alemán de Sociología llevado a cabo en Zurich, donde expuso sobre “El significado de la competencia del ámbito intelectual”, y lo hizo “en segundo lugar después del patriarca de la sociología alemana Leopold von Wiese” un reconocimiento público para un Privatdozent . Es allí donde usa una expresión que él mismo reconoce prestado de Alfred Weber, “frischwebende Intelligenz o social frischwebende Intellektuellen”, y que se traduce generalmente como: “intelectuales que flotan libremente”.
Un año después, en 1929 publica su obra más conocida “Ideología y Utopía”.

En realidad la función o rol de la intelligetsia, implica a un mundo que reconoce el fenómeno ideológico, lo cubrieron antes los sacerdotes, los que impulsaron las leyes y los científicos, pero ahora es el turno de la intelligensia para quienes se le otorga una posición particularísima, ya que no ocupan ninguna categoría de clase. Este concepto mannheimiano de “intelectuales libres o desligados” como también se les llama, sufrió un desarrollo en su obra intelectual. Está claro que no es y no puede ser una clase social, por eso, habla de estrato no-clasista y en otras como si fuera un grupo intersticial.

Para él “los exponentes de esa síntesis” han sido siempre “estratos sociales, principalmente clases que se sienten amenazadas desde arriba y desde abajo y que, más allá de la necesidad social, buscan una vía intermedia”. Pero cito dice también explicitamente: “Aunque situada entre clases, no forma una clase media”.
También sostiene Mannheim que el gran eje igualador de los intelectuales es “la educación”, o como él lo llama “el lazo sociológico unificador” capaz de suprimir cualquier tipo de diferencia, de nacimiento, de posición social, de profesión, de riqueza, etc., esto hace unir a la gente. Y aclara, no quiere ser mal comprendido, que con “la educación” desaparecían “las clases y posiciones sociales”.

NAPOLEÓN Y LOS “IDEOLOGUES”

Napoleón Bonaparte (1769-1821) tendrá también su parte en la historia del concepto de ideología. Napoleón hizo una meteórica carrera militar, siendo teniente en 1791, gracias a su intervención en la batalla de Tolón es ascendido a general de brigada en 1793. Ya mantenía contacto con Volney, que a la postre sería llamado “ideologue”. En 1794 es acusado de “agente de Robespierre”, cargo del que es absuelto, pasa a Niza y el año próximo ya está de nuevo en París. Tiene una intervención decisiva en la asonada mientras se discute la nueva Constitución y para decirlo brevemente es designado al mando del Ejército del Interior y a los pocos meses, en marzo de 1796 al mando del Ejército de Italia. Por su desempeño en las batallas le es otorgado el título de “Héroe de Italia”.

Y aquí comienza la verdadera historia que nos atañe. El 3 de diciembre de 1797 entra en Paris, triunfante, y lo primero que hace es conectarse con el Instituto Francés de Neufchâteau. Lo reciben en una cena de bienvenida y “habla de metafísica con Sieyés, de política con Gallois, de matemáticas con Lagrange, de poesía con Chenier, pero sobre todo con Daunou el fundador del Instituto”.
Esto le vale que lo designen como miembro del Instituto, en la carta de agradecimiento le escribe al presidente: “La aprobación de los hombres distinguidos que componen el Instituto me honra. Sé muy bien que antes de ser su igual, seré durante mucho tiempo su discípulo …Las verdaderas conquistas, las únicas que no producen pesar son las que se realizan contra la ignorancia. La ocupación más honorable, así como la más útil para las naciones es contribuir a la extensión de las ideas humanas. El verdadero poder de la República francesa debe consistir, en lo sucesivo, en no permitir que exista una sola idea nueva que no le pertenezca” [Fernández Cepeda, J.M.,(1994) “Ideólogos Brumaristas y Napoleón Bonaparte, Revista El Basilisco].

¿Por qué razón este hombre se vuelve contra sus iguales? En su campaña a Egipto el General y los miembros del Instituto obraron de consuno, participando y acompañado, quizá con la sola excepción de Destutt de Tracy. Tal era su compenetración que firmaba sus decretos militares como “General en jefe, miembro del Instituto”. Insta a una nueva Constitución, donde aparece la función de Primer Cónsul, que es ocupada por Bonaparte. Una disputa sobre los planes de educación entre los miembros de segunda clase del Instituto y lo que llamaríamos “el ejecutivo”, que impulsó el estudio de las lenguas clásicas en lugar de las ideologías y las ciencias morales.

La segunda clase de Instituto fue cerrada por Napoleón y sus miembros dispersados en las distintas clases y sus miembros llamados “académicos ateos y republicanos”.
Es entonces cuando Napoleón inicia su campaña contra quienes se le oponen y a quienes llama “ideologues” [el término apareció por primera vez en el “Mensseger des Relations Exterieures]. “Los metafísicos son una clase de hombres a los que nosotros debemos todos nuestros males. “…charlatanes y espíritus confusos y falsos”.

“Hay una clase de hombres que desde hace diez años han hecho … más mal a Francia que los más furiosos revolucionarios. Esta clase se compone de charlatanes e ideólogos. Ellos han combatido siempre la autoridad existente. Después de derrocar la autoridad de 1789, después de parlotear durante algunos meses, y aunque eran muchos y elocuentes, fueron derrocados a su vez. Reaparecieron de nuevo y parlotearon mucho más. Al despreciar siempre la autoridad, aun cuando la tenían en sus manos, siempre la han denegado la fuerza necesaria para resistir las revoluciones; espíritus confusos y falsos, tendrían un poco más valor si hubieran recibido algunas lecciones de geometría”. “Ellos son doce o quince y se creen un partido. Durante cinco o seis días han realizado pesados discursos que se imaginan pérfidos pero que sólo son ridículos … ¿A quién guardan rencor? Al Primer Cónsul … Verdaderamente se han lanzado contra él máquinas infernales, afilado los puñales y suscitado intrigas sin éxito. Añádase a ello, si se quiere, los sarcasmos y suposiciones de doce o quince metafísicos nebulosos. Él [el Primer Cónsul] opondrá todo el pueblo francés a todos estos enemigos” “Es a la ideología, a esta tenebrosa metafísica que, investigando con sutilidad las causas primeras, quiere, sobre estas bases, fundar la legislación de los pueblos, en lugar de apropiarse las leyes en el conocimiento del corazón humano y en las lecciones de la historia, es a ella a quien hay que atribuir todos los males de nuestra bella Francia” [Viffesosse, L. y Bouissounouse, J.,(1969) “L’oposition a Napoleon”, Flammuarion, Paris].

Napoleón trasformó el término “ideología” en un dislogismo, acusando a toda la escuela de Desttt de Tracy.

AHITOFEL

Ahitofel es un personaje bíblico casi desconocido y muy pocas veces citado. Mucho más conocida sin embargo es su nieta, ya que Ahitofel era el abuelo de Betsabé (2 Sam 23:34, 2 Sam 11:3).

Sin embargo, Ahitofel era mucho más que eso. Era un político consumado, un ideólogo y un estratega. Las Escrituras dicen de él –después veremos como terminó- algo que no se escuchado de muchos otros: “Pues en aquel tiempo pedir un consejo a Ahitofel era como consultar la palabra de Dios. Tal era el prestigio de Ahitofel tanto para David como Absalón” (2 Sam 16:23)

Absalón está en rebelión contra su padre David, y Ahitofel entra acompañando al primero en la ciudad de Jerusalén, y la gente lo viva como Rey. Y el joven le pide consejo al experto y éste le recomienda acostarse con todas las concubinas de su padre, en las mismas azoteas del Palacio “a la vista de todos los israelitas”. (De este modo se cumplió la profecía del Natán. 2 Sam 12:11-12)

Además Ahitofel le pide a Absalom que le dé doce mil hombres para salir en busca de su padre y darle muerte. Pero el joven Absalón viendo lo muy temerario del plan, le pide consejos también a Husai, quien le dice que ese plan no es el más conveniente, en cambio, le sugiere que el mismo Absalón marche al frente de su ejército. Pero Husai era instrumento del Señor, y da aviso al rey David de lo que le sobrevendría a través de los sacerdotes Sadoc y Abiatar quienes envían a su vez dos mensajeros, que para cumplir su cometido pasan por algunas que otras peripecias.

Cuando Ahitofel se dio por enterado que su plan no se había puesto en práctica, dice la Escritura, que “se fue a su casa, en su pueblo natal, y después de arreglar sus asuntos familiares se ahorcó”.

ADAN, EVA Y LA MANZANA

Lo que hemos leído y escuchado el relato del Génesis, recordamos a Adán y Eva disfrutando de la vida en el jardín del Edén (que significa “delicia”, “encanto”, “placer”), donde estaban el “árbol de la vida” y el “árbol de la ciencia del bien y del mal” (Gen. 2,9). En el segundo relato, Dios les advierte que no coman ni toquen los frutos del árbol que estaba en el centro del huerto, porque en ese caso iban a morir (Gen. 3,3). Como sabemos la serpiente tentó a Eva diciéndole “No moriréis…seréis como Dios” (Gen.3,4-5), entonces ella tomó el “fruto prohibido” y lo compartió con Adán. Y sobrevino la pérdida del “paraíso” al desobedecer a Dios, “porque la paga del pecado es muerte” (Rom. 6,23).

¿Pero dónde surge que lo que le dio Eva a Adán era una manzana? ¿No hubiera sido más lógico que fuera un higo, pues se cubrieron con hojas de una higuera (Gen. 3,7)?
El Papa Donoso I en el 382 le encargó a Jerónimo de Estridón la traducción del hebreo y del griego de la Biblia. Esta edición se conoce como la Vulgata –vulgata editio- por estar escrita en latín para el vulgo, para el pueblo. Pero San Jerónimo -como también se le conoce- no era un especialista en hebreo, y a pesar de viajar a Belén para aprenderlo, nunca fue su fuerte. También hay dudas si tradujo el Nuevo Testamento de los originales en arameo y en griego o se basó en otras versiones.

Volvamos, como vimos en el relato del Génesis se le prohibía a la primera pareja comer del fruto del árbol del bien y del mal. El término “mal” fue traducido al latín por “malum”, que tenía un doble significado, las malas acciones y las manzanas (aunque existía una diferencia al pronunciar con una “a” larga en el caso de manzana). Por lo que la gente, entendió que se refería a la manzana. Así malum discórdiae es la manzana de la discordia. El manzano, es decir el árbol, se llamaba malus mattianus, en honor de Gaius Matius –amigo de Cicerón y Julio César- quien cerca del año 100 aC las comenzó a cultivar en Roma.
La versión original de la Vulgata de San Jerónimo hoy es inhallable. Hay si 8.000 copias, que el mismo Vaticano reconoce corrompidas (Sangallensis, Fuldensis, Amiantinos) con palabras cambiadas, interpolaciones y correcciones varias. Por tal motivo, hubo otra Vulgata, nacida del Concilio de Trento, que se conoce como la edición sixto-clementinana (por los papas que la impulsaron) de 1592, pero que no guarda relación con la de Jerónimo.

Pero el mito de la manzana ya se había extendido y popularizado. Luego confirmado en el imaginario religioso por la pictórica renacentista, donde se mostraba a Eva con la manzana y Adán en el huerto del Edén ante la mirada seductora de la serpiente.

DON ELISEO

La noticia de la aparición del DC3 de Lan Chile caído en Los Andes hace 53 años y donde viajaban jugadores de fútbol del Green Cross me hizo pensar que algo incluso tuvo fin. En ese vuelo perdió la vida el gran Eliseo Mauriño, y me asaltaron los recuerdos. Don Eliseo vino a Boca en 1953, para formar “el medio campo” con Lombardo y Pescia. Pero él era especial.

En esa época los jugadores viajaban en colectivos. Los días de entrenamiento él bajaba en la calle Patricios y venía caminando por Brandsen con los botines bajo el brazo, para entrar a la Bombonera. Lo esperábamos con unos amigos de muy corta edad, entre los diez y once años, antes de entrar a “la práctica”. Don Eliseo, con paso firme, la espalda cargada, la mirada fija y serio, muy serio. A lo sumo una caricia en la cabeza.

En cambio, Natalio Pescia era un borbotón, sonriente, expansivo, siempre con un que otro amigo. El “goma” Lombardo era un atleta, era verlo y ver a un corredor, no caminaba disparaba, imposible seguirlo.

Allí también estaban en 1953 cuando llegó don Eliseo, el “arquero cantor” Elías Musimessi, el “comisario” Colman y el exquisito Héctor Otero, los tres antes nombrados Pancho Lombardo, Eliseo Mauriño y Natalio Pescia, y en delantera: “Cañita” Juan Navarro, Juan Vairo, Roberto Rolando, Elio Montaño y Marcos Bussico. Recuerdos…

LA TRAICIÓN DE BOLÍVAR

El intrépido, apasionado y vehemente Simón Bolívar -el Libertador- tuvo en su haber un hecho poco conocido o que se trata de ocultar, la traición a Francisco de Miranda, el Precursor.

Es necesario incluir un resumen del proceso emancipador venezolano: en 1908 se conoce en Caracas (y en toda América) la abdicación de Fernando VII a favor Napoleón. Por orden de la Junta de Central de España e Indias de 1809 que funciona desde Sevilla, envía al Mariscal de campo Vicente Emparan como Capitán General de Venezuela y Gobernador de Caracas. En 1810 el Cabildo de Caracas habiendo renunciado el Mariscal de campo decide constituir una Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII. Ello deriva al Acta de Independencia y formación de la Primera República el 5 de Julio 1811. El almirante Thomas Alexandre Cochrane (es el mismo Lord Cochrane que participa luego con San Martín) jefe de las fuerzas británicas en el Caribe comunica a Londres el acontecimiento y se ofrece a llevar representantes. En tal sentido viaja integrando una misión diplomática a Inglaterra, Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez. La delegación logra muy parcialmente su objetivo, y quizá lo más importante es el contacto con Francisco de Miranda, que luego por intervención de Bolívar es recibido en Venezuela. Las tropas insurgentes al mando de Miranda y con Bolívar son derrotadas por los realistas el 26 de julio de 1812, instaurándose el dominio español. Bolívar traiciona a Miranda entregándolo a las fuerzas realistas, con la condición de recibir un salvoconducto para salir del país. Parte a Curazao ocupada por los ingleses y de allí a Cartagena de Indias, en Nueva Granada.

Según algunos autores Bolívar entregó a Miranda al Capitán General español Domingo de Monteverde, por medio de lo cual obtuvo el salvoconducto otorgado por Francisco Antonio Yturbe y Hériz.
Hay otras versiones quienes sostienen que el mismo Bolívar lo tomó prisionero a Miranda por “traidor”.

Pero hasta el mismo Carlos Marx se ocupa del hecho en una carta de 1858 cuando escribe:
“A las dos de la madrugada, encontrándose Miranda profundamente dormido, Casas, Peña y Bolívar se introdujeron en su habitación con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrillaron y entregaron a Monteverde. El jefe español lo remitió a Cádiz, donde Miranda, encadenado, murió después de varios años de cautiverio. Ese acto, para cuya justificación se recurrió al pretexto de que Miranda había traicionado a su país la capitulación de La Victoria, valió a Bolívar el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicitó su pasaporte, el jefe español declaró: “Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al rey de España con la entrega de Miranda”. (http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/58-boliv.htm)

Hay más, lo que había acordado en la capitulación Miranda con Monteverde era un salvoconducto para todos los habitantes de Venezuela, adheridos a la causa patriota o no.
La cláusula expresaba: “No podrán ser aprehendidos, juzgados ni sentenciados a ninguna pena corporal ni pecuniaria, las personas que se crea o juzgue que han promovido y seguido la causa de Caracas en estas provincias, de cualquier clase, estado o condición que sean; estas personas quedarán en libertad para permanecer o salir del país y disponer de sus bienes en el término de tres meses”.

Quizá para entender esta disputa entre Bolívar y Miranda se debe irse un poco más atrás. Tras la pérdida de Puerto Cabello Bolívar culpó “del desastre a los traidores bajo su mando y a la cobardía de sus habitantes”, ello derivo en una carta a Miranda del 14 de julio de 1812 donde le decía: “Después de haber perdido la última y mejor plaza del Estado, ¿cómo no he de estar alocado, mi general? ¡De gracia que no me obligue usted verle la cara! Yo no soy el culpable, pero soy desgraciado y basta”.

Charles Wright Mills: Un llamado a los Intelectuales

Lo que aquí consignamos es una serie de citas –siempre actuales- de Wright Mills sobre los intelectuales.

_ “Un intelectual que más o menos regularmente representa el papel de innovador en los estudios humanos y en la literatura, incluidos la poesía y el teatro. A las personas que representan más o menos regularmente este papel en la producción, distribución y el consumo voy a llamarlas ‘intelectuales’ ”. (“Arte, Ciencia e Intelecto”, 1959, un capítulo de un libro inconcluso: El Aparato Cultural)

_”Si nosotros como intelectuales no definimos y redefinimos la realidad ¿quién lo hará?” (“Sobre la Vieja Izquierda”, es la primera redacción de un artículo más completo bajo el título La declinación de la Izquierda)

_”Frecuentemente en las sociedades totalitarias los intelectuales son encarcelados, en las democracias formales se encierran en sí mismos, se retiran de la política”. (Ibídem)

_”Lo que ahora tienen ante sí los intelectuales en la sociedad superdesarrollada es la expropiación de su aparato cultural mismo”. (Ibídem)

_”Desenmascarar las mentiras que sostiene el poder irresponsable es la vocación política del intelectual” (Lo personal y lo político, 1949)

_“No basta la verdad y no vencerá inevitablemente. Pero una política de la verdad puede bastar, y representar una posibilidad de vencer. No siempre ganará la verdad, pero la verdad dicha a la gente que debe oírla con palabras adecuadas y en el momento oportuno representa una posibilidad de vencer”. (Ibídem)

_”La política de la verdad trata de hacer que coincida ‘la gente que debe oírla’, la gente en cuyo interés obraría, con la activamente interesada en la práctica de la verdad, con “el tercer campo”. (Ibídem)

_“Algunas veces mientras escribo pienso en “intelectuales”….No puedo evitarlo, porque este es un libro personal y ocurre que yo soy un intelectual por el oficio y por el modo de vivir”. (Prefacio a Moralidad Política, 1960, destinado integrar el inconcluso El Aparato Cultural)

Comte, crónica de una vida

Augusto Comte (1798-1857) es conocido –entre otras cosas- por haber inventado el término “sociología”, una mezcla si se quiere extraña entre el latín (socio) y el griego (logía) y quizá poco mencionado que al él se debe la expresión “altruismo”.
Aunque nació en una familia modesta de Montpellier, un hogar católico y monárquico, a la edad de catorce años lo abandona para adoptar las ideas republicanas y de librepensador, ingresando en 1814 en l’Ѐcole Polytecnique de París. Todos sus biógrafos hablan de un talento especial, que lo hacían sobresalir de los de su clase.
En 1805 Napoleón Bonaparte le había dado al Politécnico estatus militar, pero por sus ideas republicanas en 1816 fue cerrada por Luis XVIII. Comte pierde su lugar en la Escuela Politécnica y vuelve a su lugar natal, para ganarse la vida enseñando matemáticas.
Años más tarde ya en Paris, Comte conoce a Henry de Saint-Simon (1760-1825) y se convierte en uno de sus secretarios. Esta relación durará hasta 1824, haciendo importantes aportes y escribiendo por pedido de Saint-Simon “Plan de trabajo científicos necesarios para reorganizar la sociedad”, que luego, Comte publica bajo “Sistema de Política Positiva”.

Comte fue quien desarrolló la idea del “positivismo” de Saint-Simon, que en “El Discurso sobre el Espíritu Positivo”, lo caracteriza por: a) lo real en oposición a lo quimérico, b) lo útil en oposición a lo ocioso, c) lo seguro por oposición a lo dudoso, d) lo preciso en oposición a lo vago, e) lo afirmativo en oposición a lo negativo, y f) lo relativo en oposición a lo absoluto.

Conocida es su “ley de las tres etapas”, teológica primero, luego metafísica y por fin, el positivismo.
En 1925 se casa con Caroline Massin (1802-1877), una extraña dama que podía conjugar el ejercicio de la prostitución junto con la venta de libros. Comte la conoce –según su relato- ejerciendo la prostitución en el “Palais Royal”, y algunos años más tarde la encuentra en su librería en el Boulevard du Temple S’étant, y decide casarse.
Un año después de su casamiento publica “Consideraciones sobre el poder espiritual”. Tiempo después, una grave crisis mental lo obliga a permanecer internado en un “manicomio”, de donde sale con el diagnóstico “no curado”. La internación se debió a un intento de suicidio (se quiso tirar al Sena) por el fallecimiento de su hija de nueve años.
Hay que destacar que varios pensadores, artistas y literatos sufrieron algún tipo de problema mental, algunos de ellos destacados en lo suyo (Nietzche, Weber, Beethoven, Van Gogh, Hemingway, Poe, etc.).
Como no podía valerse por sí mismo Caroline tuvo que volver a la prostitución para mantener el hogar. En 1842 su mujer se distancia y dos años después se divorcia de Comte.
El “filósofo positivista” vive de los cursos que da y de la ayuda que le presta Stuart Mill.

Un acontecimiento será clave para un giro sustantivo de su interés, este nuevo intento de Comte está relacionado a un hecho casi banal, el contacto que tuvo lugar en 1844 con la escritora y poetisa Clotilde de Vaux (1815-1846) cuyo nombre de soltera era Clotilde-Marie de Ficquelmont. En ese encuentro le presta el libro “Tom Jones” de Henry Fielding, al día siguiente ella le escribe una carta de agradecimiento. Comte al se enamora perdidamente, un amor platónico, porque surgen dos grandes inconvenientes, ella era una ferviente católica y además estaba casada desde 1935 en un matrimonio de conveniencia Amde de Vaux, quién perseguido por deudas de juego huyó a Bélgica. Solo tenía Comte a su favor al hermano de Clotilde, un militar y matemático seguidor del positivismo, Maximilien-Marie Ficquelmont.
Junto con el contacto epistolar este amor platónico parece ir “in crescendo” hasta que Clotilde muere de tuberculosis el 5 de abril de 1846.
Este giro dará lugar a la Religión de la Humanidad. Su obra emblemática el “Catecismo Positivista, un sumario de la exposición de la religión universal”.
Muere el 5 de setiembre de 1857, habiéndose proclamado Gran Sacerdote de la Religión Universal de la Humanidad, incluso pretendiendo incorporar en su seno a los ortodoxos rusos invitando al Zar Niclolas I, al monarca otomano Raschid Paschá y a los católicos “ignacianos”, como llamaba a los jesuitas.

La figura de la “vieja” en el Tango

_”Vieja, una duda cruel me aqueja y es más fuerte que la reja que me sirve de prisión…” | “Una Carta”, Miguel Buchino.

__”Viejecita de mi vida, tu querer es dulce nido, allí no hay pena ni olvido, todo es ternura y amor” | “Un Tango para mi Vieja”, Reinaldo Yiso.

_”Surgió una noche de esas que más pensaba en ella, en ella que es el alma bendita del hogar, en ella la más buena de todas en la tierra por eso es para ella… un vals para mamá” | “Un Vals para Mamá”, Reinaldo Yiso.

_”Pagando antiguas locuras y ahogando mi triste queja volví a buscar en la vieja, aquellas hondas ternuras que abandonadas dejé” | “Madre hay una sola”, José de la Veja y Agustín Bardi.

_”Yo era un purretito cuando murió mi viejo; fue tanta la miseria, que mi viejita y yo comíamos llorando el pan mugriento y duro…” | “Consejo de Oro”, Agustín Magaldi.

_”Malevo, te olvidaste en los boliches los anhelos de tu vieja…” | “Malevo”, Homero Expósito y Aníbal Troilo.

-“Me engañó tu voz, tu llorar de arrenpentida sin perdón. Eras mujer…pensé en mi madre y me clavé” | ¡Soy un Arlequín!, Enrique S. Discépolo.

_”Tres esperanzas tuve en mi vida, dos eran blancas una punzó…Una mi madre, vieja y vencida, otra la gente, otra una amor…” | “Tres Esperanzas”, Enrique S. Discépolo.

_”Como olvidarte en esta queja, cafetín de Buenos Aires, si sos lo único en la vida, que se pareció a mi vieja…” | “Cafetín de Buenos Aires”, Enrique S. Discépolos y Mariano Mores.

_”Pobre viejecita la encontré enfermita; yo le hablé y miró con esos ojos…” | “La Casita de mis Viejos”. Enrique Cadícamo y Juan Carlos Cobián.

_”¡Hacelo por la vieja, abrite de la barra! ¿No ves lo que te espera si continuas así?” | Hacelo por la Vieja”, Carlos Viván y Rodolfo Schimmarella

_”Hace un rato conversando con mi vieja, justamente le juré que viviría, para ella y para vos…” “Dame Tiempo”, Cristobal Ramos, Francisco Yoni y Alberto Podestá.

_”Al verla a uste…me parece, que está mi mama en la reja…¡porque esa casa era mía…cuando era mía mi vieja!…” | “Cuando era mía mi Vieja”, Juan B. Tggi y Pascual Mamone.

_”Se me muere mi pobre viejita, solo ella me queda, sabés. Me dijeron que vos sos muy bueno y que muchos favores hacés” | “Oración Rante”, R. Chanel y Aldo Queirolo.

_”Ya mañana es domingo y es día de visitas, mas yo sé que una sola para mí ha de ser: mi viejita querida, que por mí tanto sufre, que tanto me dijo y yo no la escuché…” | “Media Noche”, Héctor Gagliardi y Aníbal Troilo.

_”Perdoname vieja si no te he cumplido y si nunca he sido como ansiabas vos” | “Avergonzado”, Carlos Bahr y Roberto Garza.

_”Pobre madre, pobre vieja, tristemente abandonada por su joya preferida, por su única ilusión. Pobre madre que de noche, ante un cristo arrodillada llora todos tus pecados implorando tu perdón” | “Pobre Vieja”, Roberto Goyenete.

_”¡Se fue la pobre viejita! Sin un abrazo, sin un dulce adiós, con su miseria la santa, se fue de un vuelo, pa’ estar cerca ‘e Dios” | “Se fue la pobre Viejita”, Enrique Cadícamo, Agustín Magaldi y Pedro Noda.

_”Tu obsesión era la idea de juntar mucha platita, para tu pobre viejita que allá en la aldea quedó” | “Galleguita”, Alfredo Navarrine y Horacio Petorossi.

_”…y tu vieja, pobre vieja, lava toda la semana, pa’ poder parar la olla con pobreza franciscana, en el triste conventillo alumbrado a querosén” | “Margot”, Celedonio Flores, Carlos Gardel y José Razzano.

_”¡Pobre mi madre querida, qué de disgustos le daba! ¡Cuántas veces, escondida, llorando lo más sentida, en un rincón la encontraba!” | “Pobre mi Madre Querida”, Jose Betinotti.

_”Madre…Las tristezas me abatian y lloraba sin tu amor. Cuando en la noche me hundía de mi profundo dolor” | “Madre”, Verminio Servetto y Francisco Pracánico.

_”Hay madres que abandonan, sus hijos, ciegamente, le niegan su cariño, destrozan su ilusión…” | “El Huerfano”, José María Castro y César De Pardo.

Leyendo en Sueños

No sé si usted ha pasado por una experiencia similar. Lo que somos lectores empedernidos, de lectura diaria y de no pocas horas, que solemos deleitarnos con una frase bien construida o una palabra puesta sabiamente en el texto que no puede ser reemplazada por otra, el acto de la leer es un placer.

Pero leer en sueños es otra vivencia. El texto parece real, está ahí, y uno puede leer por puro disfrute. Como un libro misterioso se abre a la conciencia, se despliega en miles de palabras, y aún en sueños se permite ver como las páginas parpadean haciendo al libro más creíble.

La otra noche se repitió la extraña y singular experiencia. Pero para que la existencia del libro fuese aún más real, estaba yo subrayando el texto con un resaltador amarillo. No era solo algo exterior que venía a mí en sueños, sino que estaba ejecutando una acción como para justificarlo.

Anhelo fervientemente que algún día el texto se me revele por completo y al despertar pueda recordarlo para contarlo.