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Agosto 21, 2008 | Por dotcomar | # Enlace permanente
Es necesario renovar los medios de producción para que la producción sea posible. Una formación social que no reproduzca las condiciones de producción al mismo tiempo que produce, no sobrevivirá siquiera un año. Por lo tanto, la condición final de la producción es la reproducción de las condiciones de producción.
Las evidencias ofrecidas por la mera producción e incluso de la simple práctica productiva se incorporan de tal modo a nuestra conciencia cotidiana que es sumamente difícil, por no decir casi imposible, elevarse hasta el punto de vista de la reproducción.
Partamos de que toda formación social depende de un modo de producción dominante, entonces podemos decir que el proceso de producción emplea las fuerzas productivas existentes en y bajo relaciones de producción definidas. Así, para existir, toda formación social, al mismo tiempo que produce debe reproducir las condiciones de su producción, esto es: las fuerzas productivas y las relaciones de producción existentes.
Ya está demostrado que no hay producción posible si no se asegura la reproducción de los medios de producción (condiciones materiales de la producción).
Pero la reproducción de las condiciones materiales de la producción no puede ser pensada a nivel micro (v.g. la empresa, no es allí donde se da en sus condiciones reales. El señor X, que produce telas de lana en su hilandería, debe “reproducir” su materia prima, sus máquinas, etc. Pero quien las produce para su producción no es él sino otros empresarios: el señor Y, un gran criador de ovejas de Australia; el señor Z, gran industrial metalúrgico, productor de máquinas-herramienta, etc., etc., quienes, para producir esos productos que condicionan la reproducción de las condiciones de producción del señor X, deben a su vez reproducir las condiciones de su propia producción, y así hasta el infinito: todo ello en tales proporciones que en el mercado la demanda de medios de producción (para la reproducción) pueda ser satisfecha por la oferta.
A todo lo expresado hay ahora que agregarle el factor humano, como decíamos lo que sucede en la empresa, la existencia del proceso material de la reproducción, es casi enteramente ineficaz, y esto por una sencilla razón: la reproducción de la fuerza de trabajo se opera, en lo esencial, fuera de la empresa y ¿cómo se asegura la reproducción de la fuerza de trabajo?, dándole a la fuerza de trabajo el medio material para que se reproduzca: el salario. El salario figura en la contabilidad de la empresa, pero no como condición de la reproducción material de la fuerza de trabajo, sino como “capital mano de obra”. El salario representa solamente la parte del valor producido por el gasto de la fuerza de trabajo, indispensable para su reproducción; aclaremos, indispensable para reconstituir la fuerza de trabajo del asalariado (para vivienda, vestimenta y alimentación, en suma, para que esté en condiciones de volver a presentarse a la mañana siguiente a trabajar; más aún, brindarle al ahora asalariado lo indispensable para criar y educar a los niños y reproducir a su vez la futura mano de obra. Esto se conoce hoy como “salario mínimo vital y móvil”.
Pero, no basta con asegurar a la fuerza de trabajo las condiciones materiales de su reproducción para que se reproduzca como tal. Los trabajadores deben estar capacitados, ser competentes para el tipo de tarea; entonces a su vez debe procurarse la reproducción de la calificación por medio del sistema educativo y de otras instancias e instituciones. Este sistema educativo entonces permite aprender técnicas y conocimientos, y junto con estas habilidades las “reglas” del buen uso reglas de moral y de conciencia cívica y profesional, lo que significa en realidad reglas del respeto a la división social-técnica del trabajo y, en definitiva, reglas del orden establecido por quien domine a nivel estatal.
Llegamos así entonces desde la reproducción de las condiciones materiales de producción, pasamos por la reproducción de la fuerza de trabajo y ahora por la reproducción de su calificación y la reproducción de sumisión a las reglas del orden establecido. Esto último no es sino una reproducción de la sumisión a la ideología dominante. Todo esto, la escuela (y otras instituciones del Estado, como la Iglesia o el Ejército) enseña las “habilidades” bajo formas que aseguran el sometimiento a la ideología dominante o el dominio de su “práctica”, lo que conocemos como “la ideología”; de otra forma ninguna reproducción del sistema y sus partes sería viable.
Llegados a este punto Althusser expresa que esta “ideología” se reproducida a través de los aparatos ideológicos del Estado (AIE) conformados por:instituciones distintas y especializadas, iglesias, escuelas, familia, normas jurídicas, política, sindicatos y sistemas de información (radio, tv, cable, internet, etc.). La estructuración e implementación de la superestructura jurídico-política e ideológica es la respuesta a la cuestión de saber ¿cómo se asegura la reproducción de las relaciones de producción?. Está asegurada por el ejercicio del poder de Estado en los aparatos propios del Estado (ámbito público) y por los aparatos ideológicos de Estado (ámbito privado). Todos los aparatos ideológicos de Estado, sean cuales fueren, concurren al mismo resultado: la reproducción de las relaciones de producción, es decir, las relaciones de explotación. Cada uno de ellos concurre a ese resultado de la manera que le es propia: el aparato político sometiendo a los individuos a la ideología política de Estado; el aparato de información atiborrando a todos los “ciudadanos” mediante la prensa, la radio, la televisión, con dosis diarias de nacionalismo, chauvinismo, liberalismo, moralismo, etcétera. Lo mismo sucede con el aparato cultural, el aparato religioso, etc.
http://empoming.blogspot.com/2008/07/althusser-explica-la-reproduccin-de-la.html
Julio 16, 2008 | Por dotcomar | Claves: caos, prigogine | # Enlace permanente
La Irreversibilidad
Otra de las características de los sistemas viables descubierta por Prigogine es la característica de la “irreversibilidad“. Esta nos dice que los sistemas desde su nacimiento y hasta su muerte no dejan en ningún momento de evolucionar, pasando por diferentes etapas de desarrollo en cada una de las cuales se presentan características únicas imposibles de volver a reeditar en el tiempo. Prigogine señala que “la irreversibilidad ya no sólo aparece en fenómenos simples.
La Irreversibilidad es condición esencial de comportamientos coherentes en el seno de poblaciones de miles y miles de millones de moléculas. Sin la coherencia de los procesos irreversibles de no equilibrio sería inconcebible la aparición de la vida en la Tierra. Si bien puede volver a presentar etapas similares, jamás las condiciones en el tiempo serán las mismas.
Inestabilidad Dinámica
Otro principio derivado de la Teoría del Caos es el concepto de Inestabilidad Dinámica, que nos señala que los sistemas viables son de por si inestables a través del tiempo. Así por ejemplo en el universo en todos los niveles encontramos inestabilidades y bifurcaciones.
Lo único constante es el cambio en todo sistema viable existen mutaciones o transformaciones que cambian de manera radical la composición interna de dicho sistema sin una relación directamente causal. Lo interesante es que estos “cambios” no tienen una causalidad precisa si no que ocurren debido a factores “no cognoscibles , aleatorios e ilógicos en apariencia”.
Concepto de Auto-organización
El Concepto de Autoorganización se refiere a que si conocemos el estado inicial del sistema, los procesos de los cuales es sede y las condiciones de los límites, no podemos prever cuál de los regímenes de actividad va a elegir este sistema.
Las nuevas matemáticas de la complejidad y la teoría del caos permiten comprender los objetos y los fenómenos de la naturaleza, los organismos vivos y sus organizaciones y manifestaciones sociales, cuya complejidad es de naturaleza no lineal y permiten visualizar patrones de orden subyacente.
A todos los niveles de orden, aparece la coherencia del caos para condiciones de no equilibrio como fuente de orden. Concebido como la entropía(2) máxima accesible a un sistema dado, el equilibrio se convierte en sinónimo de desorden, de caos.
El sistema caótico pone en cuestión la noción misma de casualidad. “Una misma causa produce, en circunstancias semejantes, un mismo efecto”. “Si preparamos dos sistemas semejantes de la misma manera, obtendremos el mismo comportamiento”. Incluso los historiadores, cuando invocan una relación de causalidad, se arriesgan a pensar que si las circunstancias hubieran sido ligeramente diferentes, si el viento hubiera soplado menos fuerte, si tal persona hubiera elegido llevar una ropa diferente, la situación que analizan, en lo esencial, no se habría modificado. Este riesgo es el de toda descripción, el de toda definición. Tanto las palabras como los números tienen una precisión finita.
Toda descripción, verbal o numérica, define una situación no como idéntica a sí misma, sino como perteneciente a una clase de situaciones todas compatibles con la misma descripción. Así, si observamos un sistema caótico partiendo de dos estados iniciales tan semejantes como queramos, veremos evoluciones que divergen con el paso del tiempo de forma exponencial. El comportamiento de un sistema caótico, a pesar de ser descrito por ecuaciones deterministas, es esencialmente no reproducible.
Illya Prigogine postula que es muy posible que en este mundo complejo puedan convivir la entropía y su opuesto -la negantropía- porque ambos no serían excluyentes. El primero nos habla de que existe el caos, lo impredecible, mientras el segundo nos dice que hay una capacidad inherente de equilibrio que se manifiesta en esos sistemas desordenados cuando un pequeño número de los elementos que lo componen logra un cierto grado de orden. Lo que implica que un pequeño porcentaje puede incidir en el conjunto global.
Esto nos coloca en la aceptación de ese comportamiento caótico; porque estar condicionados por el orden nos lleva a rechazar todo aquello que no se ajusta a nuestro patrón. Eso nos llevaría además a negar nuestra parte de sombra, todo ese mundo inconsciente que no es bien aceptado. Y sabemos que al negar algo estamos perdiendo la oportunidad de transformarlo. Tenemos que aprender a vivir con nuestra sombra y la de los demás, con nuestro caos y el suyo. Es posible que a través de nuestro cambio personal se modifique el entorno y que con ese cambio de actitud veamos las circunstancias que vivimos como posibilidades para ampliar la conciencia y no como obstáculos a nuestra evolución.
Es necesario no solo repensar las ciencias sociales, sino sobre todo impensarlas. Poner en cuestión el legado decimonónico y el de este propio siglo en las ciencias sociales, a la manera de Ilya Prigogine ha hecho en las ciencias duras con la herencia de la física newtoniana y de la teoría de la relatividad. Esta necesidad de impensarlas obedece a que mucha de sus suposiciones, pese a su carácter falaz, permanecen arraigadas firmemente en nuestra mentalidad. Consideramos que impensar las ciencias sociales significa reconciliar lo estático y lo dinámico, lo sincrónico, analizando los sistemas históricos como sistemas complejos con autonomía, y limites temporales y espaciales. Si decidimos que la unidad de análisis no es ya el estado-nación, sino, el sistema-mundo debemos además eliminar la tradicional distinción entre el método de análisis ideográfico propio de la historia y el nomotético propio de la antropología, economía, ciencias políticas, sociología. Las ciencias sociales no deben ser ni mero recuento de los hechos del pasado, ni tampoco la simple búsqueda de regularidades con una visión ahistorica.
Prigogine, en “La Fin des Certitudes” (3), nos revela el nuevo recurso y discurso del método a manera de resumen: “Lo que hoy emerge es, por tanto, una descripción mediana, situada entre dos representaciones alienantes, la de un mundo determinista y aquella de una mundo arbitrario sometido al azar”. Las leyes físicas corresponden a una nueva forma de inteligibilidad que expresan representaciones, probabilidades irreductibles. Ellas están asociadas a la inestabilidad y, sea a nivel microscópico o macroscópico, ellas describen los acontecimientos, en tanto que posibles, sin reducirlos a consecuencias deducibles y previsibles propias de las leyes deterministas.
Prigogine ha afirmado que “La ciencia nos permite tener la esperanza de ver aparecer de un día una civilización donde la violencia y la desigualdad social no sean una necesidad…”.
Lo que existe, por tanto, no es el desenvolvimiento de una idea universal hacia el futuro, que se identifica con el progreso, lo que existe realmente son bifurcaciones que permiten construir varios futuros, es decir, los futuribles o futuros posibles.
(2) Entropía: 1. f. Fís. Magnitud termodinámica que mide la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema. ;2. f. Fís. Medida del desorden de un sistema. Una masa de una sustancia con sus moléculas regularmente ordenadas, formando un cristal, tiene mucho menor entropía que la misma sustancia en forma de gas con sus moléculas libres y en pleno desorden; 3. f. Inform. Medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes, de los cuales se va a recibir uno solo.
(3) I. Prigogine, La fin des certitudes, Ed. Odile Jacob, París, (1996).
Julio 15, 2008 | Por dotcomar | Claves: caos, prigogine | # Enlace permanente
Illya Prigogine se refiere al nacimiento, en el curso de los últimos decenios, de una nueva ciencia: la física de los procesos de no-equilibrio, de la dinámica de los sistemas dinámicos inestables, y al surgimiento de conceptos nuevos como:
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La Teoría General de Sistemas
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El Principio de la Incertidumbre
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El Concepto de Irreversibilidad
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El Concepto de la inestabilidad Dinámica
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El Concepto de Autoorganización
Hace 50 años Prigogine planteo una tesis de innovación la cual a diferencia de Galileo o Newton, que concibieron un universo geométrico, estable, determinista y reversible en el tiempo, o de Einstein, que solía asegurar que el tiempo es una ilusión, él afirmo que el problema del tiempo se encuentra en el corazón mismo de la física, y desde entonces dedico su vida a demostrar como la flecha del tiempo puede emerger de un mundo al cual la física le había atribuido una simetría temporal.
Fue así como el estudio del caos y de los procesos irreversibles condujo a nuevo conceptos, tales como la autoorganización y las estructuras disipativas, luego utilizados en todos los dominios de la ciencia, desde cosmología hasta la ecología, las ciencias sociales y la teoría de la comunicación.
Teoría General de Sistemas
La Teoría General de Sistemas; el estudio de la organización como sistema social evolucionó de forma insospechada gracias a una serie de descubrimientos en química cuántica, el los llamados sistemas de no-equilibrio o estructuras disipativas, muy similares a los sistemas sociales. Todo este conjunto de descubrimientos e ideas fueron ordenadas en un todo coherente por Ilya Prigogine denominándolo “Teoría del Caos”.
Caos NO es sinónimo de anarquía si no que es sinónimo del orden sublime tan perfecto que no es comprensible al pensamiento del común de la gente. Al respecto Einstein explica que “los problemas deben ser resueltos en un nivel de pensamiento distinto del en que fueron concebidos”.
La Teoría del Caos nos dice que el comportamiento de un sistema viable se puede predecir en el corto plazo con una alta probabilidad de concurrencia. Y que en el mediano y largo plazo su predictibilidad es errática, porque depende de pequeños cambios que hemos considerado estables. Es decir, podemos conocer las condiciones iniciales de un sistema, pero nunca las finales.
Por ejemplo, los meteorólogos son incapaces de prever los fenómenos climáticos más allá de los próximos cuatro días. El tiempo es imprevisible por definición, es el resultado de una de una suma de circunstancias inciertas, es un sistema dinámico inestable. Esto quiere decir que la menor variación en un lugar cualquiera del planeta tiene como consecuencia efectos considerables.
Ejemplificando lo antes dicho es lo que se llama el efecto mariposa y significa que el aleteo de una mariposa en Pekín puede provocar un ligero soplo que, progresivamente, irá aumentando su volumen y fuerza hasta dar nacimiento a un huracán en California.
Principio de Incertidumbre
Por el Principio de Incertidumbre derivado de la Teoría del Caos podemos concluir que los sistemas sociales son de por sí “impredecibles”. Otra de las ideas es la que nos indica que todo sistema viable es por propia naturaleza indescriptible en su totalidad. Si bien podemos identificar sus partes o subsistemas, jamás podremos observar el conjunto total de interacciones entre sus subsistemas o partes componentes.
Luego de las crisis de los paradigmas científicos(1) los epistemológos no niegan que el objetivo de toda ciencia sea una indagación causal y la búsqueda de predicción de los fenómenos, pero desde una epistemología contemporánea se enfatiza que la ciencia es sobre todo un saber crítico y que debe renunciar a toda idea de certeza para sustituirla por las ideas de probabilidades.Es el “Diagrama de las Bifurcaciones”, el “Mapa de los Posibles” que explora un sistema cuando se ha apartado progresivamente del equilibrio. Es por ello que si observamos un sistema caótico partiendo de un estado inicial veremos que en su evolución diverge con el paso del tiempo en forma exponencial.
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(1) Las crisis de los paradigmas científicos tiene origen a través de la investigación de estructuras disipativas que son propias de las ciencias sociales, aparecen como propias también de la práctica científica de los investigadores en ciencias naturales.
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