Crecer o no crecer, esa es la cuestión

Ayer, cuando revisé mis mensajes de Facebook, me encontré con uno muy especial y conmovedor. Creo que me sentí como esas consejeras de revista a las cuales les sale todo bastante mal, y que así y todo, aconsejan a sus lectoras. ¡Qué tupé! ¿No? Una chica aparentemente menor que yo, me contaba algunos de sus dramas adolescentes. Habrá pensado que yo, con los míos a cuestas, estaba bastante apta para aconsejarla.

En fin, volviendo a lo importante. Esta pequeña mujercilla me aseguraba que después de leer mis notas sentía que no estaba sola y que no era la única a la que le pasaban esas cosas.

Por ejemplo, me habló de la separación de sus papás que, al igual que los míos, después de varios años -y varios hijos- decidieron no estar más juntos.

La realidad es que a tod@s nos pasó algo que marcará nuestra vida y nos hará recordar nuestra adolescencia. También es verdad que la mayoría de las veces nos sentimos solos, como si “tal o cual cosa” nos pasara sólo a nosotros pero lo que estaría bueno -y no es a modo de consejo- es abrirse más. A veces contar lo que nos pasa, por más bizarro e insólito que parezca, puede ayudar o animar a alguien más a abrirse y soltarse. Al menos de eso me dí cuenta yo que contando las cosas más estúpidas y riéndome de las situaciones más vergonzosas de mi vida, pude tocar algún que otro corazón en crecimiento.

Crecer o no crecer, esa es la cuestión, y lo genial de todo esto, es que siempre pero siempre hay alguien en el mundo (y a veces más cerca de lo que creemos) al que le pasó algo peor, más grave o más loco.

Así que me tomo el tupé, sí. Bueno, es que me quiero dar el gusto de dar un consejito. Si de una cosa estoy segura en mi vida (si, sólo de una cosa) es de que hablar, contar, expresarse del modo que fuere, es lo mejor para nosotr@s y para crear valor en alguien más.

Dejarnos ser y reírnos de nosotros, superarlo y aprender, eso es crecer.

Positive vibration, ¡yeah!

Esta mañana iba caminando por la peatonal y no sé por qué -bueno, si sé; no llevaba música encima- me encontré escuchando conversaciones ajenas de personas que, al igual que yo, iban a una velocidad espacial. Esta velocidad no me permitía entender claramente lo que ellas decían, pero pude notar la buena vibra de la gente, o del aire. ¡Vaya uno a saber!

Okay, quizás el hecho de haber dormido sólo una hora para poder terminar y entregar un trabajo de investigación para la facultad fue lo que hizo que todo lo demás se viera y se sintiera absolutamente genial.

Así mismo, el cansancio fue el que me llevó, por decirlo de alguna manera, a ir más relajada y atenta al viento, a las voces, a los árboles, a la vida.

“Le jugué cincuenta pesos al 79 y salió a la cabeza. Eso es tener suerte”, le decía un anciano a otro con cara de recién comido.

La cuestión es que toda esa vibración positiva en el aire fue como un cargador de pilas para mí. Ya no pensaba en los finales de la facultad y en todo lo que debía estudiar, sino en las vacaciones distendidadas que me esperaban si estudiaba y aprobaba; ya no veía la separación de mis papás como un motivo de enojo y desentendimiento, sino como la oportunidad de recibir doble regalo en navidad, ¡y en mi cumple de 21!

Es más, ya no pensaba en dietas de verano… al contrario, salí corriendo al primer kiosko que vi y me compré mi alfajor preferido. Y claro, ya no pensaba en la cantidad de trabajo que iba a tener por el hecho de ser viernes, sino en lo cerca que estaba del sábado, de los recitales, de la música y los amigos.

Ahhh… y así, de buen humor, con el vaso medio lleno, con la parte positiva de las cosas, con una sonrisa de feliz cumpleaños me fui a hacer lo que debería haber hecho desde hacía mucho, mucho tiempo: ¡dormir!

¡Good you vibrate & nice dreams!


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Lo que ellos quieren

Incontables son las veces que los padres preguntan y se niegan a escuchar nuestras respuestas. “No me contestes”, dicen. Al menos mi mamá lo hizo (muchas veces) y lo hace aún. Cuando dicen que la adolescencia es la etapa más difícil para los hijos, pienso que tal vez sea peor para los padres. Claro, ellos saben bien lo que quieren de nosotros: que estudiemos derecho o medicina, que comamos, que no comamos, que nos casemos y nos vayamos de casa, o peor, que no nos despeguemos nunca de ellos, pero… ¿Y lo que queremos nosotros?

Difícil respuesta. Porque a veces pensamos tanto en lo que ellos quieren, que sólo hacemos lo contario, o peor… hacemos su voluntad.

Creo que los adultos, por el solo hecho de tener su vida acomodada, piensan que saben lo que queremos y sienten que hacemos todo mal la mayoría de las veces. Quizás el error es pensar que todos los adolescentes queremos lo mismo, y pensándolo mejor, no es un simple error… Es el peor error de todos los padres, porque no funciona así, no todos pensamos en salir, tener sexo, tomar alcohol y consumir drogas.

No podemos negar que algunas de esas cosas (y a veces todas) se nos pasan por la cabeza de lado a lado, pero también tenemos nuestras creencias y gustos, los cuales dada la relación con los mayores, pueden pasar a ser vicios vinculados a la represión o al miedo de expresarnos que ellos nos generan.

Por ejemplo, una de mis mejores amigas empezó a estudiar derecho. Siguió varios años hasta que se dio cuenta de algo: era el deseo de sus padres, no el de ella. Así que después un largo tiempo buscando el mejor momento, se los dijo.

Ahora estudia diseño de indumentaria y aunque a sus padres no les agradó en primera instancia, ahora están más que felices por ella.

Y si, es que en el fondo sabemos que nuestras familias quieren vernos bien y felices, pero cada uno es feliz de diferentes formas y eso es bastante difícil de entender para ellos ya que piensan más en nuestro futuro que en nosotros mismos.

Ante situaciones así, lo principal es ser honestos, primero con nosotros mismos, aceptándonos con nuestros gustos (en especial cuando hablamos de estudio y sexualidad) y luego honestos con nuestros seres queridos.

Lo primero es fácil, es decirnos para nosotros ‘’yo en mi futuro quiero ser tal cosay estar con tal persona’’. Si no lo pensamos, esas cosas salen del corazón.

Una vez que lo sentimos, lo decimos… y una vez que lo decimos estamos listos para gritarlo al mundo: ¡Yo elijo esto para mí!


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Tendencias y estilos… ¡ajenos!

Cuando hablamos de revistas de moda enseguida se nos vienen a la cabeza, o por lo menos a la gente cuerda y con personalidad propia, miles y miles de diseñadores de moda, marcas con nombres freaks y prendas que, muchas veces etiquetamos de “bellas”, cuando jamás las usaríamos.

Claro, el ojo de el espectador, en estos casos, está más expectante que nunca esperando ver lo in & out del mundo de la moda. Por eso debe ser que cuando calzamos esas prendas ridículas (sí, tarde o temprano nos contagiamos un poquito del bichito Vogue), los consumidores de revistas fashion piensan que estamos in, cuando en realidad estamos inaceptables e insatisfechos. Porque, seamos sinceros, podemos ponernos el conjuntito más original y atrevido del condado pero la actitud que tenía la modelo que lo presentaba en la tapa de esa revista no la podemos comprar. ¡A ella le pagan miles de pesos por actuar gustosa! O peor, dólares y euros.

Estas revistas deberían buscar otra forma de expresarse si lo que quieren es emitir una especie de mensaje positivo a la sociedad, porque en realidad lo único que generan es copias baratas.

La industria de la moda es como una fábrica donde las personas entran con su esencia natural y estilo propio y salen cual Playmobil, con el mismo look que el anterior (y el que le sigue); entonces cuando salimos a la calle no vemos más que una fila de cuerpos vestidos exactamente iguales, como salidos de una película temática.

La onda actual, según la revista ELLE que tengo sobre mis piernas, parece inspirada por una serie de musas del rock & pop tales como MadonnaGwen Stefani para ellas, y rockers al estilo Los Beatles para ellos.

Todo bien, pero en mi opinión, si somos fans de ciertos famosos con estilo podríamos limitarnos a las antiguas remeras con prints de aquellos artistas.

Es que realmente creo que lo más importante siempre es conservarnos a nosotros mismos ya que no somos Madonna ni Paul McCartney, sino, chicos y chicas con ideales, gustos y personalidades diferentes y aptas para crear algo mucho más original que lo que ya existe.

No debemos olvidar que la moda, al fin y al cabo, es sólo un conjunto de trapos adornados, que intenta embellecer un poco nuestro lado menos importante, el exterior.

¿Todo se basa en la confianza?

“Hola. A ver que opinan ustedes… Yo salí con una chica casi por dos años y la engañé con mi mejor amiga una noche que estábamos borrachos (no le hecho la culpa al alcohol ni mucho menos, me hago cargo de mi pendejada). Ya no salgo mas con esa chica, pero sí me sigo viendo con mi amiga. Y no pasa nada, no me gusta ni disfruté darle un beso. Después obviamente no me sentí bien…Y por parte de ella tampoco hay nada, nos planteamos qué onda, y los dos coincidimos en que está todo bien,  pero que no hay amor ni más ganas de hacer nada”.

“Ahora estoy saliendo con otra chica, y por mi f#cking sinceridad le conté lo que ocurrió con mi amiga (con quien sigo teniendo contacto). No sólo siento que perdió confianza en mí, sino que no me cree cuando le digo que no siento nada por mi amiga. Mi amiga está de novia, y yo solo quiero estar con esta chica. ¿Pero como se lo hago entender?”


- Relato de “un chico cualquiera” que conocí por ahí. Para que vean que a ELLOS también les pasa lo que a nosotras.


Entonces, cuando te dicen que todo se basa en la confianza, ¿realmente te lo creés?

A ver. Está buenísimo hablar con tu novi@ de diversos temas, contarle lo que hacés, cómo estás y cómo te sentís, pero… ¿Tus secretos más íntimos también? ¿No será mucho? Efectivamente. Y lo digo por experiencia.

Ellos dicen querer saberlo todo, pero créanme que no es la mejor idea. Por más que él o ella te diga “amor confiá en mí, conmigo podés hablar de lo que sea”, hay cosas que definitivamente, no querrían saber. De una loca que se tomó ese “amor confiá en mí” muy a pecho, acá están algunas de esas cosas no recomendablespara hablar con tu actual novi@:

·Contarle de aquella vez que tomaste tanto que no reconociste a tu hermano y lo encaraste de una. ¡No da!


·Que la modelo súper sexy con la que chatea todas las noches sos vos, ¡desde otra cuenta!


·Que bajás música a tu MP3 sólo de bandas cuyos músicos están partibles.Créanme, no quieren saber eso, ¡en especial si ellos también son músicos!


·Confesarle que le pusiste su perfume a tu oso de peluche; y mucho menos que lo compraste exclusivamente para semejante cursilería.


·Que aunque estás perdidísimamente enamorada de él, seguís viendo a tu ex para saber “en que anda”. ¡Vaaaamos!

·Que aún guardás ese bombón viejo -y podrido- que te regaló en la primera cita y lo llevas en tu billetera a todos lados donde vas. ¡Iugg!


·Olvidate de contarle la verdadera historia de cómo te enamoraste de él.Probablemente no quiera saber que lo primero que te atrajo fue su enorme parecido a tu ex.


·Que tu primera vez, no fue tan “primera”.


·Que su papá, además de ser un hombre muy buen mozo y educado, te cae muy muy bien.


·Nada de contarle sobre tus mejores caravanas… con su hermanita de 15 años.


En fin, los hombres (y algunas mujeres) creen que pueden lidiar con todos los secretos que confesamos, pero hay ciertas cosas que -por el bien de ambos- debemos guardar para nosotr@s mism@s.

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Juguemos a ser felices

¿Por qué será que siempre nos rompemos la cabeza con esa cosa llamada “felicidad”? ¿Qué es la felicidad? ¿Es un sentimiento momentáneo o permanente? ¿Se “es” feliz, o se “está” feliz? ¿Es obligatorio querer ser feliz? Inevitable duda existencial. Bueno, creo que es ese el problema… perdemos tanto tiempo pensando y preguntándonos si “tal” cosa y/o persona nos hace feliz, que no la disfrutamos.

Muchas veces por pensar no vivimos, y esas cosas se nos escapan de los dedos. Lo peor es que, mientras se alejan, nos empezamos a lamentar porque nos damos cuenta de que eso era felicidad, ¡y por alguna cosa u otra no lo podíamos ver!

Si si, tal cual como te dijeron alguna vez: “Uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde”. Pero no hay que ponerse triste, ni dejar que esos lamentos nos ganen. A todos nos pasó alguna vez. Aprender la lección es la clave, analizar lo que hicimos o dijimos anteriormente y no repetir los mismos errores una y otra vez.

A mí una vez me pasó. Perdí algo, mejor dicho a alguien que me importaba mucho, y nunca pude verlo hasta que ya no estaba más. En realidad, nos dedicamos a perdernos día a día. Particularmente a mi me dolió en el alma y los que estaban cerca mío (o los que me leyeron todo este tiempo) lo saben bien.

Hoy en día, cuando pienso en esa “felicidad” que se me escapó me digo: “Ok, aprendí esa lección”. Vivimos ganando, perdiendo y aprendiendo lecciones de vida, las cuales nos van transformando en mejores personas. No debemos olvidar que todo lo bueno y lo malo que nos pasa viene de arriba y es paranuestro bien… hay tantas pequeñas cosas que nos brindan felicidad y no nos damos cuenta. Si miramos a nuestro alrededor, está claro. Fijate si eso que ves ahora (sean cosas, personas, momentos) no las tuvieras.

Como ayer me lo dijo una amiga, hoy se lo digo a ustedes: “Tenemos todo al alcance de nuestras manos”. Empecemos a disfrutar de lo que tenemos mientras llega lo que deseamos (tranquilo, si eso que deseas es para vos, tarde o temprano va a llegar). Busquemos nuestro niño interior, ese que no ve al juego como un engaño o una mentira, si no como lo que es: felicidad. Y juguemos a ser felices.


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The power of love


Dicen que los tatuajes marcan etapas en la vida de las personas y hoy, después de haber pasado por el quirófano, me termino de dar cuenta de que es verdad. En los últimos meses tuve las experiencias más dramáticas y geniales de mi vida. Aprendí muchas cosas, como el valor de la amistad y lo lindo que es preocuparse (y ocuparse) de los demás.

Vi con mis propios ojos los beneficios de trabajar en equipo, de compartir, de dejarse llevar por los impulsos y entendí que todo lo que se hace y se piensa con amor, por más temor que nos dé el resultado, vale la pena.

Hoy estoy completamente segura de que el amor es el poder más grande y fuerte del mundo.

Mi papá siempre me lo dijo; “el amor dividió hasta tierras”.

El amor forma parte de todos los acontecimientos históricos, desde siempre.Sí, es verdad que los libros de historia obvian esas partes, y por eso la mayoría de los chicos pensamos que es aburridísima, pero también es cierto que muchos de esos conflictos; rupturas, guerras, crímenes, etc; fueron por amor.

No por nada “The power of love” es el nombre de uno de los temas que formaron parte de la banda sonora de una de las películas más cool de todos los tiempos:“Back to the future”.

“El poder del amor es una cosa curiosa. Hace a un hombre llorar, hace a otro hombre cantar. Cambia a un halcón a una pequeña paloma blanca. Más que un sentimiento… Más resistente que diamantes, sustancioso como la crema. Más fuerte y más difícil que el sueño de una chica mala. Hace al malo, bueno… y al equivocado, correcto.


El poder del amor te mantendrá en casa de noche
, no necesita dinero, no requiere fama, no necesita tarjeta de crédito para pasear en este tren, es fuerte y repentino y a veces cruel. Pero puede llegar a salvar tu vida. Ése es el poder del amor.

La primera vez que lo sientas puede ponerte triste, la próxima vez que lo sientas puede volverte loco. Pero te sentirás orgulloso cuando lo hayas encontrado. Ése es el poder que hace al mundo girar.
Dicen que en el amor todo vale. Sí, pero no te importa porque sabes qué hacer cuando se agarra de vos con un poquito de ayuda de más. ¿Puedes sentirlo? Ése es el poder del amor”.

Ésta letra es maravillosa, inspiradora y junto a “All you need is love” (The Beatles), me ayudaron a comprender que, a diferencia de lo que dice Andrés Calamaro, sí se puede vivir del amor.


De Re-Play Revista.

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¿No éramos todos de un mismo país?

“Así está el país… con estudiantes de periodismo (y futuras periodistas) que son lindas, huecas y se quieren hacer las cultas e inteligentes. Después por eso los periodistas se venden por un pancho al mejor postor… Porque son cualquiera, se creen que las saben todas y saben un poquito de todo, o sea, nada”. En realidadestaba escribiendo otra nota para Re-Play totalmente diferente, pero entré a mis correos de mi otro blog y leí ese simpático mensaje.

La verdad es que primero me sonrojé (por lo de linda), pero al final me indigné.

Es difícil pretender que los jóvenes aprendamos y tengamos valores cuando no hay muchos ejemplos que nos los enseñen. Digo, ese señor podría haber utilizado esos minutos que gastó en un comentario tan irónico, en uno más productivo y con el mismo mensaje:  “Leete tal libro”, por ejemplo.

Así estamos todos entonces: los chicos, los jóvenes, los adultos, el país, el mundo, el planeta. La verdad es que es triste, no es la primera vez que escucho algo así, no solo hacia mi, sino también hacia compañer@s y amig@s que trabajan en los medios de comunicación.

Quizás por eso el periodismo se desvirtúa un poquito más cada día generando enfrenamientos (por no decir guerras directamente) entre periodistas, la gente, medios de comunicación, las empresas, el gobierno ¡ufff!. ¿No éramos todos de un mismo país?

Cuando era chiquita, en la escuela me enseñaron una canción hermosa que hablaba de la noble igualdad, de provincias unidas, de libertad. ¿Se la habrán enseñado a ese señor? ¿O será que él, al igual que muchos otros –incluyendo a muchos medios y a nuestra señora presidenta- se están haciendo los sonsos para no escuchar lo que alguna vez cantaron con tanta pasión? Todo por conveniencia; si no es por poder, es por dinero o porque sí.

Es una lastima que haya tantos periodistas y comunicadores sociales que se venden al mejor postor, claro, pero muchísimo más lamentable es ver la escasa confianza y apoyo hacia las generaciones futuras, a los jóvenes que estudiamos y defendemos nuestras creencias, nuestros valores, para cambiar las cosas. Para hacer una Argentina mejor.


Señor:


Ahora sé qué clase de persona no quiero ser. Y mantengo bien firme la visión de la mujer que sí quiero ser. Esa mujer –por ahora- viene con dramas adolescentes, como chicos, amigos, estudio, familia, sexo, influencias, modas, etc; pero por sobre todo muchos valores, para que el día de mañana pueda contagiárselos a los jóvenes y a señores como usted.

Lo de linda, lo tomo. ¡Gracias nuevamente!

·Leéme en Re-Play revista.

“Cómo enamorar al chico de tu sueños”

“Cómo bajar 10 kilos en dos días”.

“Cómo lograr la paz interior”.

“Cómo seguir después de una infidelidad”.

“Cómo combatir el acné”.

“Cómo dejar de comerse las uñas”.

Increíble pero real. Como si no hubiera ya demasiados librillos absurdos con instrucciones patéticas, ahora podemos encontrar el tan esperado (¿tan esperado?) “Cómo enamorar al chico de tu sueños”. A ver, a ver…

1) “Si no se te ocurre a cual conquistar, te recomiendo hacer una lista de las cosas que te gustaría tuviera ese hombre y buscarlo”.

Mmm… a ver. Los ojos de Emmanuel Horvilleur, la sonrisa de Mika, la onda de los Kooks. Ya está, ¿ahora qué hago?

2) “Con un poco de la propia chispa que aportes, conseguir el amor de tu chico ideal será tan fácil como hacer palomitas de maíz”.

Claro, las veces que intenté hacerlas se quemaron; y cuando no, salieron feísimas, sin gusto y con ese maíz duro a medio cocinar que te rompe los dientes y terminas escupiendo por ahí. Ok, ahora todo tiene un poco más de sentido. Sigamos leyendo…

3) “Envía la señal de que estás disponible”.

¿Cómo sería eso? Se me ocurre pegarme un cartelito en la frente que diga: “Liquidación fin de temporada”. Cero sutíl, ¿no?

4) “Opta por lo natural. Demasiado maquillaje, o ropa que grita por lograr la atención de los demás, tiende a intimidar a los hombres”.

¡Ahhh! Me hubieran avisado antes de comprarme la campera rosa flúor y las zapatillas de animal print. ¡Ufa!

5) “Ten intereses propios y respeto por los intereses de los demás de manera genuina”.

Bueeno, cuando me diga que está mal porque Central se fue a la B, voy a hacer como que me interesa (y sin reírme ésta vez).

6) “Muestra suavidad. A los hombres les encanta”.

Eso sí me cuesta. ¿Alcanzan un par de palmaditas “suaves” en la espalda?

7) “Los chicos están bastante hartos de meterse unos currazos enormes para ligar, y si tú se lo pones difícil le vas a desilusionar y puedes j#derlo todo” (juro haberlo escrito literal).

Ligar, ligar, ligar… no sé que decir. Me encanta la palabra con la que se refieren al “asuntito” y, traduciendo este 7mo punto al idioma teen, yo diría que es un rotundo no al histerisqueo.

8 ) “La fórmula más rápida para seducir a un chico es invitarlo a tomar algo, a cenar”.

En éste punto sí coincido. Es una lástima que la mayoría de los chicos sean tan machistas como para dejarse invitar…

9) “Después de haberlo invitado al cine, a tomar algo, a cenar…se verá enseguida si quiere algo o no, porque se les nota a millones de kilómetros de distancia”.

Ah, bien. O sea que no solo nos gastamos todos nuestros ahorros en una maldita cena y practicamos dos horas para no decir pavadas; sino que encima tenemos que esperar la decisión del señor… too much.

10) “Probablemente intente tocarte esporádicamente. Te mirará el trasero cuando te gires y seguramente empezará a tomar él la iniciativa”.

¡En buena hora!

Ya estoy mandando mensajillos de texto… no sé si voy a conquistar al chico de mi sueños. Pero que van a soñar conmigo, eso seguro ¡ja ja!

·Leéme en Re-Play revista.

Falta de comunicación

Estoy confundida. Son demasiados los muchachos que rondan por acá, que acaparan mis pensamientos, que provocan mi insomnio y que, definitivamente, complican mi existencia. ¿Es necesario que a esta edad tenga que soportar semejantes disparates de su parte? Por momentos parecen estar confabulados y/o planeando alguna fechoría contra mí. A veces pienso (sí, a veces pienso) que puede ser un problema de entendimiento, o como dicen: falta de comunicación.

Se los planteé y cada uno de ellos mi dio su explicación, su punto de vista, pero así y todo volví a “no entender”.

“Cuando yo hablo con vos, mi cerebro es la fuente de información, el tuyo el destinatario, mi sistema vocal es el transmisor, y tu oído, con su octavo par de nervios craneanos, es el receptor”, me dijo.

¿Eh? Pará, me quedé en “sistema vocal”.

“Gorda, tradicionalmente, la comunicación se ha definido como el intercambio de sentimientos, opiniones, o cualquier otro tipo de información mediante el habla, la escritura u otro tipo de señales”, señaló el otro psicópata.

Y obviamente, para no quedar atrás, el tercero en discordia aportó su teoría con respecto a esto de la comunicación:

“Por ejemplo, respecto al problema del mantenimiento del esquema de valores, el subsistema de las comunicaciones de masas aparece funcional en cuanto desempeña parcialmente la tarea de corroborar y reforzar los modelos de comportamiento existentes en el sistema social”.

Uff… Me encantaría decirle a cada uno de ellos que, aunque intento comprenderlos, no puedo. Que son unos desquiciados. Que (aunque no dudo de su inteligencia y nivel cultural) me parecen cero interesantes, que no me atraen, que dicen palabras que no entiendo y que así, ya no quiero seguir. ¡Así no! Como dice la Chiqui.

Pero, lamentablemente, Teoría de la Comunicación es una materia que tengo que cursar en Periodismo y rendir bien para recibirme. Así que; Warren Weaver,Claude E. Shannon, Yves Winkin, Mauro Wolf… ¿Lo volvemos a intentar?


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